Se ahora se pudiera decir el clásico “buena la primera”, tal vez se estaría hablando de un Milan a pleno rendimiento. Para Diego Moreira, en cambio, la primera ha sido regular. Un suflé un poco desinflado, que empieza a cocinarse bien y luego se pliega sobre sí mismo cuando llega el momento de degustarlo. Obviamente no se trata de suspender o aprobar a un nuevo fichaje tras solo una hora de juego, sino de hacer un simple zoom sobre el debut del nuevo extremo rossonero.
También porque los focos rossoneri en el Stadium eran todos para él, y el motivo es simple: ha sido el segundo fichaje más oneroso del Milan a lo largo del verano de 2026. La flecha llamada a generar superioridad numérica, a aumentar la fantasía ofensiva, a abastecer de la mejor manera al centrodelantero. Moreira es el prototipo perfecto de extremo para el fútbol de Amorim: vertical, técnico, descarado. El veredicto es una prórroga a septiembre, ya que estamos: no debería hacer falta demasiado para pasar los exámenes.
Lo que es capaz de hacer, por otra parte, se ha entrevisto aunque después no se haya transformado en producción ejecutiva: cuando Diego recibe la pelota, la primera cosa que hace es mirar hacia adelante. No lateralmente, no hacia atrás: adelante. De modo que entienda si tiene espacio para avanzar. El planteamiento mental es ese, el pie es limpio y se ve. Después de eso, se le deben conceder las atenuantes genéricas: partido del debut, contra un grande, en un estadio complicado, en el marco del peor partido jugado por el Milan este año. El 22 rossonero sufrió el tratamiento personalizado que Spalletti entregó sabriamente a Çelik: presiónalo enseguida, no le des tiempo de girarse, cuidado si lo hacemos arrancar. Sofocado en la cuna, en resumen.

Los números de su partido recitan – en 61 minutos – 59 balones tocados (cifra congruente: en la otra parte para Estupiñán han sido 66), 27 pases positivos (no muchos), 5 centros (nadie como él), un contraste ganado, uno perdido, 2 duelos ganados de 8, pero sobre todo 18 pelotas perdidas y 3 regates sufridos. En estas últimas dos voces ha sido el peor de los suyos, y para un jugador llamado a garantizar también la fase defensiva no es el máximo. Claro, a propósito de atenuantes se le debe conceder también la colectiva: un equipo que, como en el Stadium, no gira, se equivoca técnicamente en las salidas, se pierde inexorablemente en la mediapunta y fatiga para dar verticalidad, no ayuda a la inserción de los últimos llegados.
Hay después también un discurso de posición: en las últimas temporadas Diego ha jugado sobre todo a la izquierda, aun habiendo sido empleado también en el lado asignado por Amorim. El cual ya ha explicado, en su juego de parejas, verlo más que nada a la derecha, o sea como alter ego de Chukwueze. Una asignación sobre la cual el jugador está absolutamente de acuerdo. “En la forma en que jugamos prefiero la banda derecha. He hablado con el míster de esto y es la posición donde me siento mejor”, ha dicho hace algún día. No queda que poner a punto los mecanismos y liberar ese descaro del cual el Milan en este momento tiene una absoluta necesidad.

EN ENERO HACE FALTA OTRO CENTRAL MÁS
La salida de Mario Gila en los minutos finales del Juventus-Milan provocó cierta aprensión entre la afición rossonera, pero la alarma sobre las condiciones del defensa se disipó pocas horas después: ayer el español trabajó con regularidad en el grupo, realizando una sesión de descarga junto a quienes jugaron contra los bianconeri.
Según informa esta mañana Tuttosport, no debería haber problemas para su presencia el sábado a las 18:00 en el Olímpico de Roma contra su exequipo, la Lazio. Hoy Gila, como todo el grupo rossonero, disfrutará de un día de descanso y a partir de mañana por la mañana empezará a preparar la visita a los biancocelesti, que ayer por la noche vencieron 2-1 en remontada al Udinese y ocupan el primer puesto de la clasificación con pleno de puntos tras tres jornadas, junto a Roma e Inter. Para el Milan, la presencia de Gila en el campo es fundamental: no puede ser casualidad que tanto contra el Torino como contra la Juventus la defensa milanista empezara a sufrir enormemente justo después de su retirada del terreno de juego.
Los primeros partidos oficiales de la temporada han confirmado, en cualquier caso, que al Diavolo le hacía falta otro refuerzo en la zaga. Con Koni De Winter teniendo que actuar de central dada la ausencia por lesión de Matteo Gabbia y con Fikayo Tomori falto de forma tras ser reintegrado en la plantilla, Rúben Amorim se encuentra con opciones reducidas y Filippo Terracciano como primera alternativa a Gila a día de hoy.
Por ello, como señala esta mañana Tuttosport, “en enero, al margen de cuál sea la situación en el campeonato y en la Europa League, el Milan deberá intervenir de forma importante en —por ejemplo— Gonçalo Inácio del Sporting de Lisboa. Porque para crear un equipo competitivo y fuerte, capaz de asumir los riesgos que exige Amorim, es necesario elevar el nivel entre quienes deben disputarse la titularidad”.
LAS DUDAS DE AMBROSINI SOBRE RABIOT
Un Milan que no ha brillado por el juego desplegado el que se ha visto en el Allianz Stadium de Turín contra la Juventus el domingo por la noche. Admitió esto también el propio técnico rossonero Rúben Amorim, quien reconoció cómo su equipo no ha jugado bien y le han faltado las cosas simples. Sobre las elecciones tácticas del entrenador milanista intervino el ex capitán del Milan Massimo Ambrosini, comentarista en el post-partido de DAZN. El ex centrocampista tiene dudas sobre la mediapunta y sobre el rol de Rabiot.
El comentario de Massimo Ambrosini sobre las elecciones tácticas de Amorim: “El Milan, desde el punto de vista cualitativo, tiene problemas, en mi opinión, en los dos mediapuntas que son cambiados siempre. Cissé, y luego ha jugado ahí Loftus-Cheek, luego pone a Rabiot, pone a Saelemaekers… Ahí, en mi opinión, algo tiene que trabajar, porque de ese lado hace falta más calidad. Yo tengo también alguna duda sobre el hecho de que Rabiot pueda jugar ahí porque si lo pones ahí, lo quitas del medio y en el medio el Milan necesita dar una mano también a Modrić”.









