Llegan los recortes de Amorim

Para el Milan se aproximan los días de las decisiones y… de los recortes en el vestuario. Rúben Amorim no puede continuar trabajando con una nómina superior a los 30 futbolistas (guardametas incluidos), tal y como sucedió en la estancia en Perth. Por esa razón, el lesionado Mario Gila y cuatro canteranos ni siquiera se desplazaron a Yakarta para el último test: estructurar el trabajo diario en semejantes condiciones resulta altamente complejo.

Mucho más utópico resulta planificar una temporada completa gestionando gestos de contrariedad en el vestuario, con futbolistas que podrían quedar fuera de la lista para la Serie A o la Europa League. Resulta imperativo actuar con celeridad y hablar con absoluta claridad a los efectivos que no entran en los planes rossoneri.

Amorim ha sido categórico al respecto: “La próxima será la semana de las elecciones y las tomaremos. Disponemos de un plantel amplio y debemos decidir qué hacer con determinados jugadores”. Algunas decisiones parecen tomadas; otras, menos claras, podrían generar debate.

De entrada, no cuentan para Amorim futbolistas como Warren Bondo —a quien se le ordenó ejercitarse en Milanello—, ni tampoco Zacharie Athekame o Emanuel Odogu, inéditos en los dos últimos amistosos a pesar de haberse entrenado con normalidad en los días previos. Detrás de su ostracismo subyace una decisión estrictamente técnica y la voluntad firme de traspasarlos.

De hecho, Athekame se encuentra a un paso de cerrar su cesión al Olympique de Lyon, una operación sin opción de compra que debería formalizarse en los próximos días. Asimismo, la tournée asiática confirmó que el propio Odogu no entra en el proyecto: no disputó ni un solo minuto ante el Inter ni frente al Chelsea, quedando relegado incluso de la convocatoria en el banquillo. Un mensaje nítido para dos futbolistas que desembarcaron en San Siro hace apenas un año.

La marcha encarrilada de Athekame sirve como preludio para consolidar en el carril derecho a Samuel Chukwueze. Desde el primer día de pretemporada, el extremo nigeriano viene siendo ensayado en esa demarcación: ofrece el desborde en el uno contra uno y la velocidad que demanda el técnico (aunque le falte aún conceptos defensivos para realizar coberturas con el rigor requerido). Salvo giro inesperado de última hora, el nigeriano no saldrá.

Muy distinta es la tesitura de pesos pesados como Fikayo Tomori y Youssouf Fofana. Ninguno de los dos saltó al césped frente a los Blues (sí lo hicieron en el derbi) y, por diversos motivos, sus continuidades no están garantizadas:

  • Fikayo Tomori: El central inglés no posee la fluidez en la salida de balón que Amorim exige a sus defensores centrales. Además, su contrato expira el 30 de junio de 2027. Tras haber rechazado ofertas en el pasado, la directiva puede presionar para que acepte una salida y evitar mantener a una figura de su estatus descontenta en el vestuario.
  • Youssouf Fofana: Viene de completar un curso convulso, llegando a escuchar pitidos en San Siro tras cometer errores de bulto. Amorim no lo considera un elemento indispensable.

En la rampa de salida se encuentra también Santi Giménez, necesitado de minutos y que, tras la ratificación de Francesco Camarda, corre el riesgo de verse relegado a la sombra del joven talento italiano. Filippo Terracciano se sitúa asimismo más fuera que dentro del proyecto.

Respecto a Pervis Estupiñán y Yunus Musah, será el propio técnico quien traslade su diagnóstico definitivo a Gerry Cardinale a lo largo de los próximos días. El internacional estadounidense puede resultar sumamente útil por su polivalencia como comodín, mientras que el ecuatoriano ha sido evaluado en los dos últimos choques ofreciendo luces y sombras a partes iguales. Por su parte, el mediapunta de la generación de 2006 Alphadjo Cissè saldrá cedido en los últimos días de mercado para foguearse en la Serie A.

Mención aparte merece Rafael Leão: el atacante luso ha manifestado su deseo explícito de quedarse, ha recuperado la sonrisa junto a sus compañeros y mantiene buena sintonía con Amorim, pero la cúpula directiva continúa incluyéndolo en la lista de activos traspasables si llega una propuesta económica irrechazable.


Cinco cosas que no funcionan en este Milan

El tiempo, la mayoría de las veces, termina pasando la factura. Este Milan que se encuentra de repente con el agua al cuello a apenas dos semanas de disputar su primer encuentro oficial —con una plantilla por aligerar, refuerzos aún por concretar y una filosofía de juego entera por desarrollar— es también hijo del estancamiento absoluto en el que se sumió la entidad tras la purga del pasado 25 de mayo.

Un parón institucional que afectó directamente a la elección del banquillo y que no halló resolución hasta el 16 de junio, tras un dilatado proceso de selección. Limitándose a un análisis estrictamente futbolístico, durante aquellas semanas se extravió un tiempo precioso al no contar con un entrenador que señalase sus prioridades y necesidades tácticas sobre el mercado.

La prueba del algodón es sencilla: si Rúben Amorim dispusiera en este momento de unos quince días extra de trabajo, el panorama actual resulta bastante menos pesado, frenético, arriesgado e inquietante. Sí, inquietante: frente al Chelsea, sencillamente, no funcionó absolutamente nada.

En estas primeras pruebas de la pretemporada, la declaración de intenciones ha resultado bastante nítida: respecto al Milan de la campaña 25-26, este nuevo equipo se presenta con un bloque defensivo varios metros más adelantado y con la consigna explícita de ir a recuperar el balón en campo rival. Exactamente lo opuesto a lo que sucedía bajo la tutela de Allegri.

Para entender la propuesta: los primeros veinte minutos frente al Inter mostraron el prototipo de Milan que busca y persigue Rúben Amorim. A principios de agosto, ante un oponente del calibre del Inter, resulta comprensible plasmar ese registro solo de forma parcial. Sin embargo, lo que cuesta asimilar es que la intensidad decaiga durante el resto del choque.

Frente al Chelsea, la pasividad del equipo resultó prácticamente absoluta, y recuperar sensaciones a la “vieja usanza” tampoco ofreció ningún rédito. Incluso durante el primer tiempo, midiéndose a un rival que no estuvo en absoluto trascendental en la circulación de balón, la escuadra rossonera fue incapaz de adelantar sus líneas y poner en apuros la salida de los Blues.

Tampoco es que en el derbi se hubieran visto fuegos artificiales, pero al menos de la medular hacia arriba se apreciaron algunas combinaciones interesantes. Esta vez, en cambio, el Diavolo estuvo completamente desaparecido. Cero disparos entre los tres palos, una incapacidad absoluta para abastecer de balones a Francesco Camarda en el primer acto y un panorama que apenas sufrió modificaciones tras la entrada de Christopher Nkunku y Gonçalo Ramos en la reanudación.

El equipo se mostró en esta ocasión bastante más desarticulado y distante entre sus líneas en comparación con el duelo ante el Inter. Por su parte, la nómina de mediapuntas no logró inventar una sola acción de peligro ni generar fluidez en la circulación. ¿Superar al par en el uno contra uno? Un escenario completamente desconocido.

Escalofríos de puro pánico recorrieron la espalda de los aficionados que se conectaron para seguir el encuentro de Yakarta. Daba la sensación de haber regresado al pasado mes de mayo o, peor aún, a las etapas más sombrías de Fonseca y Conceição. El Diavolo continúa encajando goles en gran medida por concesiones propias: desatenciones individuales, negligencia en la colocación táctica y coberturas mal ejecutadas. Cualquier rival que encare hoy por hoy a la retaguardia rossonera cuenta con altísimas probabilidades de generar una ocasión clara de gol.

Es evidente que Rúben Amorim está implantando nuevas automatismos y responsabilidades a sus defensores. Sin embargo —al margen del trágico mes y medio final del pasado ejercicio—, ¿cómo resulta posible que la totalidad de la zaga haya olvidado por completo las sabias lecciones tácticas de Allegri?

El escenario resulta conocido desde el preciso instante en que se oficializó la llegada de Rúben Amorim: el técnico portugués prioriza el juego por las bandas, convirtiendo los carriles exteriores en una pieza indispensable de su engranaje táctico. El gran problema radica en que, con la configuración actual de la plantilla, los flancos adolecen de especialistas con el perfil idóneo para su libreto.

El único futbolista capaz de garantizar un trabajo de ida y vuelta a la altura de las exigencias es Alexis Saelemaekers.

A partir de ahí, las incógnitas se multiplican:

  • Samuel Chukwueze continúa evidenciando todas las dificultades adaptativas que cabía prever en esa demarcación.
  • Zacharie Athekame ni tan siquiera ha entrado en los planes ni ha sido tomado en consideración durante los ensayos.
  • Pervis Estupiñán ha vuelto a ratificar sus habituales lagunas en la fase sin balón.
  • Davide Bartesaghi, por su parte, carece del cambio de ritmo y la zancada que demanda el preparador portugués.

Si hasta este momento el equipo había ofrecido muestras de coraje y capacidad de respuesta —remontando un 0-2 adverso hasta el 2-2 frente al Celtic o reaccionando tras el 0-1 en el derbi ante el Inter—, esta vez la rebeldía no hizo acto de presencia. Es más: al primer tanto encajado en el tiempo añadido de la primera parte le sucedieron otros dos en los primeros cinco minutos de la reanudación.

Línea plana, por tanto, tras el paso por los vestuarios y —lo que resulta todavía más preocupante— una absoluta parálisis durante todo el segundo acto. En la práctica, el Milan no llegó a amenazar en ningún momento o, más bien, fue totalmente incapaz de intentarlo.

EL OPORTO PODRÍA SER EL FUTURO DE SANTI GIMÉNEZ

El verano del Milan de Rúben Amorim prosigue con una pretemporada que se encuentra (casi) en el punto de partida hacia el curso oficial. Tras un test poco halagüeño frente al Chelsea, aunque con mejores sensaciones en los ensayos previos ante Celtic e Inter, el conjunto rossonero se confirma como una obra en plena construcción.

En medio de esta fase de rodaje, el mercado de fichajes se mantiene como un tema neurálgico para la confección del plantel del técnico portugués, con especial atención a la ‘operación salida’. Nombres como Youssouf Fofana, Samuele Ricci y, más recientemente, Santi Giménez y Zacharie Athekame se perfilan como los futbolistas que, a día de hoy, no habrían terminado de convencer a Amorim.

Según adelanta Sky Sport, el Oporto está apretando con fuerza por el delantero mexicano. No obstante, el devenir de la negociación entre el club portugués y la Roma por Rodrigo Mora se antoja determinante para desencadenar el futuro del atacante rossonero. De concretarse finalmente el traspaso de Mora al conjunto romano, el Oporto desbloquearía de inmediato su margen de maniobra en el mercado de entradas y lanzaría su ofensiva definitiva para incorporar a Santiago Giménez como referente ofensivo.

Entre la entidad lusa y el futbolista mexicano ya existe un acuerdo total en los términos personales. En este momento, el Oporto negocia con la directiva del Milan para dar forma a una estructura de traspaso que incluya una importante porcentaje de una futura venta a favor de los rossoneri, permitiendo así a San Siro amortizar y recuperar la inversión realizada en su día.


Volvemos a las mismas dudas de siempre

La circunspección —más que legítima— que flotaba en el ambiente hasta el otro día se transformó de inmediato en tragedia. Las reflexiones que animan los debates entre los aficionados en la red suelen surgir visceralmente y, bajo ese prisma, el 3-0 encajado frente al Chelsea, por más que suponga una severa llamada de atención, ha adquirido las proporciones de un tsunami del que nada parece salvarse.

Lógicamente el escenario no es tan dramático, pero lo cierto es que el test de Yakarta ha empeorado de forma considerable la percepción popular en torno al Diavolo. Es una simple cuestión de lógica temporal: cuanto más se aproxima el inicio de la competición oficial, mayor debería ser la evolución del equipo. Y no al contrario.

El “crédito” que Gerry Cardinale se había ganado con el fulgurante doble golpe Gonçalo Ramos-Mario Gila parece prácticamente consumido. Al margen de Diawara —concebido como una pieza de fondo de armario—, el mercado de entradas se ha paralizado por completo. El foco de indignación de la hinchada apunta a la confección de una plantilla juzgada todavía como insuficiente e incompleta en diversas demarcaciones. Un vestuario numeroso, sí, pero paradójicamente falto de fondo de armario de calidad.

Rúben Amorim es percibido en este momento como una suerte de víctima propiciatoria que paga las consecuencias de las planificaciones y los banquillos equivocados de los últimos años. Las dianas del malestar son la propiedad y aquellos futbolistas considerados no solo poco funcionales, sino culpables de taponar la llegada de nuevos fichajes.

Las redes sociales echan humo tras el tropiezo en Indonesia. Los análisis de los aficionados reflejan una mezcla de preocupación, resignación y exigencia hacia la cúpula directiva: “Llevamos años en un bucle: contratas a un técnico pregonando confianza en su trabajo, no lo respondes en el mercado, el entrenador se ve obligado a hacer concesiones respecto a su idea de juego, los resultados no llegan y lo destituyes. ¿Podemos romper este bucle de una vez?”, reflexiona un hincha en X.

“A Amorim hay que dejarlo trabajar en paz. Tiene derecho a ello y la directiva debe respaldar a su entrenador. Quien lo critica o desea que se marche en Navidad no es milanista”, añade otro usuario. “Hay futbolistas que no encajan en absoluto con lo que pretende proponer Amorim, pero era algo evidente desde su nombramiento. No entiendo por qué ha querido probarlos o intentar adaptarlos. Sencillamente, no se adaptan”, señala un seguidor.

Mientras el técnico explicaba en la rueda de prensa posterior al choque que “es preferible sufrir ahora que durante la temporada”, el entorno rossonero muestra una inquietud inmediata: “Los amistosos me importan poco, pero hay señales evidentes y son las mismas desde hace años. ¡Hacen falta dirigentes competentes que elijan jugadores de nivel! Hay muchísimo trabajo por hacer tanto en las salidas como en las entradas”.

“Si cambias de proyecto técnico cada año, trabajando en el mercado más con las tripas que con la cabeza, con media plantilla que no tiene sentido que siga en Milanello pero se va a quedar, y con un entrenador fragilísimo: es más fácil hacer un campeonato de comparsa que pelear por algo serio”.

No faltan, sin embargo, voces que piden paciencia y perspectiva histórica para dar margen al nuevo proyecto: “Si queríamos un equipo preparado de inmediato debíamos haber mantenido a Allegri. Un técnico como Amorim necesita al menos un campeonato entero y dos ventanas de mercado para edificar algo sólido. Recordad a Pioli y al Milan hasta el Covid: los equipos competitivos no se construyen en 20 días ni en un solo mercado de verano”.

E incluso hay quien prefiere tirar de ironía ante la zozobra generalizada: “Hacen falta al menos otros 29 o 30 fichajes, la situación es desesperada”. Para colmo de males, apenas un par de horas después del pitido final en Yakarta, Zlatan Ibrahimović publicaba un post en sus redes sociales mostrándose cocinando salchichas en una barbacoa bajo el título “Wild chef” (“Chef salvaje”). Una muestra de oportunidad y tacto mediático que, en mitad de la marejada rossonera, no dejó a nadie indiferente.


Amorim no se descompone

Está a punto de comenzar la semana de las decisiones. Traducido: la hora de que Rúben Amorim determine los descartes en una plantilla excesivamente numerosa y, al mismo tiempo, con carencias evidentes. Un paradoja que ilustra a la perfección las enormes dificultades del club rossonero para dar salida a aquellos futbolistas que —al menos para este curso— no entran en el proyecto técnico.

El problema es que si hubiera que decidir basándose únicamente en lo visto en este encuentro —por fortuna no es el caso—, los jugadores con la continuidad garantizada en Milanello no alcanzarían los dedos de las dos manos. En Yakarta, tras haber mostrado luces y sombras en los dos test anteriores, no funcionó prácticamente nada: fase ofensiva desaparecida y una endeblez defensiva que recordó pasajes aciagos del pasado reciente.

A Amorim solo le resta un último examen antes del debut liguero: el choque contra el Manchester United el fin de semana de Ferragosto. Un compromiso sobre el que esta contundente derrota por 3-0 proyecta alargadas sombras, aunque el preparador portugués mantenga la calma:

“Sabíamos que nos tocaría sufrir, pero queremos proponer este tipo de exigencia a nuestros futbolistas. Ellos saben defender en bloque, batirse en el uno contra uno y presionar alto. Quiero exponer a los jugadores con más recursos en el duelo individual y empujarlos a presionar arriba. Si pensáramos únicamente en los puntos a la hora de medirnos a un rival como el Chelsea, nunca presionaríamos de este modo, hombre a hombre. Contábamos además con muchos jóvenes en la citación; estamos recorriendo el camino correcto para poner al equipo en condiciones de ganar el primer envite oficial”.

“¿Será la próxima la semana de las elecciones? Sí, desde luego, las tomaremos. Estas dos semanas han resultado muy positivas, pero la plantilla es amplia; debemos seleccionar a determinados futbolistas y tomaremos esas decisiones a lo largo de los próximos días”.

El duelo ante los Red Devils servirá como ensayo general con vistas al estreno ante el Torino: “Afrontaremos ese encuentro, al ser el último, como si fuera un partido normal de competición, como si ya nos midiéramos al Torino. Lógicamente, no mantendremos esta dinámica de dar entrada a tantos jóvenes de golpe, porque el momento exige otra cosa y contra el Manchester United seremos un equipo mejor”.

“Debo decir que me encuentro francamente satisfecho. Sé que resulta complejo afirmarlo tras encajar un 3-0, pero estoy muy contento con el trabajo de todos. Están intentando asimilar un modelo diferente, aunque queda mucho por hacer. Necesitamos evolucionar en la gestión del balón: ya lo señalé tras medirnos al Inter y hoy ha quedado todavía más claro. Pero insisto: nos quedan tres semanas de trabajo por delante. Varios futbolistas apenas suman dos partidos y una sesión con el grupo. Vamos a mejorar; en el primer partido de la temporada seremos un bloque fuerte. Prefiero que suframos ahora a que lo hagamos durante el campeonato”.

Asimismo, Amorim quiso restar dramatismo a la necesidad de acudir al mercado de fichajes: “Seremos competitivos ante el Torino con esta plantilla. Desconozco qué ocurrirá en el mercado, pero no voy a presentarme aquí tras una derrota a exigir más incorporaciones. Estoy muy satisfecho con los que tengo. Solicité dos refuerzos y la directiva hizo todo lo posible por traerlos con celeridad. Contamos con muy buenos futbolistas, jóvenes con un potencial enorme, y estaremos preparados para el debut”.

“Siento que este club es una gran familia, y para mí eso es lo verdaderamente crucial; por esa razón no estoy pidiendo nuevos fichajes. No sé qué sucederá de aquí al cierre de la ventana, pero todos los integrantes de este club tienen un margen de mejora gigante. Somos una familia cuando ganamos, cuando jugamos bien y cuando jugamos mal. Lo repito una vez más: seremos muy competitivos esta temporada”.

LAS NOTAS DEL MILAN ANTE EL CHELSEA

MILAN 5 – Ordenado primer tiempo, segundo tiempo desastroso y dura derrota. Una pretemporada sin victorias.

Torriani 5,5 – Primer tiempo de 6,5, con dos paradas sobre Joao Pedro y sobre todo Pedro Neto. Complicado segundo tiempo: en el 2-0 no sale en el área pequeña y recibe un gol evitable, en el tercero podría haber apretado algo más, pero la parada ante el remate de Caicedo es una proeza.

F. Terracciano 5,5 – Actúa por el lado derecho y no es una tarea fácil. Se desempeña y limita los dos aunque el inicio de la segunda parte que pierde a Joao Pedro que hace el doblete.

De Winter 5 – Guía a los tres atrás y remedia un error suyo que pudo haber costado caro. Genera juego y hace salir a la línea. Una lástima que en el 1-0 salte al vacío. Pases a la nada que debe eliminar.

PAVLOVIC 6,5 – Una subida balón al pie que acaba con un remate alto. Añade garra y atención en los duelos: hace notar su físico y no se distrae.

Chukwueze 5,5 – Tras el error en el derby, de nuevo toda la banda derecha para él. Tiene de frente a Palestra, un cliente nada fácil y se queda abajo. Pero así no aporta nada en la parte ofensiva que tanta falta hace.

Modric 6,5 – Baja para generar juego y no falla casi nunca. Su personalidad se hace sentir y guía bien al equipo. Lleva el brazalete de capitán: ¿un anticipo del futuro si Maignan deja el club?

Comotto 6 – Tiene 18 años y sin miedo a nada. Avanza para darle el mando a Modric, va decidido en los duelos de cabeza y sin miedo a gestionar el balon. Un remate peligroso desviado a córner por Caicedo.

Estupinan 6 – Debe rescatarse tras la negativa prestación contra el Inter. Pedro Neto va alto y aprieta, pero el ecuatoriano lo limita. Un par de centros nada precisos, pero lucha y aguanta.

Loftus-Cheek 5,5 – Mediapunta por la parte derecha, nunca se ve en ataque. Va a ratos y cierra espacios. Es lícito esperar bastante más de un jugador como él.

Leao 5,5 – Durante media hora muestra voluntad, quizás para dejarse ver para uno de los grandes de la Premier… Baja para tocar balones, ataca la profundidad y balón al pie regatea, antes de ser parado. Luego baja el ritmo.

Camarda 5,5 – El duelo físico con Fofana es complicado. Intenta un par de despuntes en velocidad, lucha de cabeza y nunca desfigura porque trabaja en la presión. Una lástima que no consigue rematar y es poco buscado.

Vladimirov 5 – Entra en el 3-0 del Chelsea, en una situación objetivamente complicada porque el partido está acabado. Jackson lo deja en su sitio con un regate y remata al palo.

Gabbia 5,5 – También en dificultades por la devastadora segunda parte de los Blues. Le cuesta mantener el barco a flote aunque no tiene grandes culpas en los goles recibidos y de cabeza rechaza los ataques.

Diawara 6 – Debut con el Milan. Complicado inicio, con dos goles encajados en seis minutos. Limita los daños con un rechace sobre Quenda.

Saelemaekers 5 – No va tan bien como en el derby porque el Milan está con el agua al cuello tras los dos tantos encajados al empezar el segundo parte. No lo hace mal por la derecha, no aprieta y ante Palestra le queda solo perseguirlo.

Jashari 5,5 – Fue mejor ante el Inter. Intenta poner orden estando bajo como Modric en la primera parte y juega algunos interesantes balones. Pero le falta ritmo sobre el campo y algo de responsabilidad la tiene él también.

Musah 5 – Empieza por el centro pero luego, con Ricci al puesto de Loftus, avanza su radio de acción. No es un mediapunta para el 3-4-2-1 y acaba por correr, pero no aporta calidad.

Bartesaghi 5 – Por su lado llega el segundo tanto de Joao Pedro. En la parte ofensiva hace poco para hacerse perdonar.

Ricci 5,5 – Entra con el partido virtualmente acabado y aporta poco. Un remate alto y mucha carrera.

Nkunku 5,5 – Empieza como mediapunta zurdo, luego hace de segunda punta: mal en ambos casos. No despunta de manera notable y cuando recibe el balón es parado. Físicamente está bien, el problema parece técnico-táctico.

Ramos 5 – No se deja ver: cero remates y cero peligro creado. Poco eficaces sus movimientos. Hay que esperarle, pero debe jugar más porque el Milan lo necesita al top en breve.

Amorim 5 – Empieza poniendo muchos jugadores “bajo examen” y las respuestas a nivel de equipo no son malas. Terrible segundo tiempo con dos goles encajados y nula reacción.

EXISTE EL RIESGO DE MALVENDER A LOS JUGADORES

El mercado de fichajes del Milan hasta el momento ha sido ciertamente singular, tal vez hijo de la revolución absoluta acometida por Gerry Cardinale al término del pasado curso. Comenzó con un golpe sobre la mesa, tras un mes invertido en elegir entrenador y dirección deportiva no sin dar algún que otro paso en falso: desembarcaron por más de 100 millones de euros Gonçalo Ramos y Mario Gila, el delantero y el central que constituían las prioridades absolutas.

A partir de ese instante, al margen de la llegada de Diawara como apuesta de futuro, el panorama ha entrado en un punto muerto. Tanto en el apartado de incorporaciones como en el de salidas. A escasas dos semanas de que eche a andar el campeonato, el Milan se ve obligado a correr a contrarreloj.

Bien sea porque el club se haya visto frenado o porque Rúben Amorim exigiera tiempo para evaluar a la plantilla de cerca, el motivo es lo de menos: el Milan debe condensar todo su mercado en apenas tres semanas (dos si se toma como referencia el debut oficial). Los amistosos disputados hasta la fecha, especialmente el varapalo de ayer frente al Chelsea, han dejado en evidencia que el ciclo de varios futbolistas en San Siro ha llegado a su fin. La lista de jugadores en rampa de salida es abultada, pero el club se enfrenta a dos grandes escollos: la acuciante falta de tiempo y la necesidad de encontrar recambios funcionales para el libreto de Amorim.

Dos factores interconectados que acorralan a la entidad rossonera: tal y como subraya Tuttosport, existe un riesgo real de tener que malvender a ciertos futbolistas con tal de aligerar el vestuario y obtener liquidez de forma inmediata. Las primeras pistas sobre los descartes se vislumbraron en Yakarta, con varios nombres que ni siquiera saltaron a calentar sobre el césped: Fikayo Tomori, Youssouf Fofana, Zacharie Athekame, Emanuel Odogu y el joven Alphadjo Cissè tienen muchos números para salir, los dos últimos probablemente mediante una cesión. Por el central inglés y el centrocampista galo existen cantos de sirena procedentes de la zona media de la Premier League y de la liga turca.

Asimismo, la continuidad de un amplio bloque de futbolistas permanece en el aire: Samuele Ricci, Pervis Estupiñán, Santi Giménez, Yunus Musah o Ruben Loftus-Cheek se encuentran en la cuerda floja. Capítulo aparte merece, lógicamente, la situación de Rafael Leão: Gerry Cardinale se mantiene inflexible en sus pretensiones y no contempla dejar salir al portugués por una cifra inferior a los 50 millones de euros.


Chelsea 3 – 0 Milan

Milan, esta vez no funciona nada: el ‘Diavolo’ cae con estrépito ante el Chelsea
Tras las tablas cosechadas en el derbi ante el Inter, el Milan concluyó en Indonesia la penúltima cita de su pretemporada cayendo goleado frente al Chelsea de Xabi Alonso.

El balance deja un paso atrás evidente para el conjunto rossonero, incapaz de generar peligro a lo largo de los noventa minutos. Un doblete de João Pedro y un tanto de Moisés Caicedo certificaron el 3-0 definitivo.
Superado por el cuadro británico en un duelo plagado de ensayos, el Milan cierra sin victorias una gira estival que comenzó en Glasgow ante el Celtic, continuó en Australia y ha tenido su fin en Yakarta.

Frente a los Blues, las dificultades eran notables y la brecha entre ambos bloques resultó flagrante: el Diavolo acabó sin un solo disparo entre los tres palos y se vio dominado prácticamente durante todo el choque, aun cuando Xabi Alonso no pudo contar con varios internacionales tras el Mundial.

El 3-0 invita a la reflexión y sugiere que, aunque el equipo avance por la senda adecuada, la preparación va con cierto retraso. Con todo, resulta complejo emitir un juicio definitivo sobre un Milan que, por decisión técnica, presentó dos alineaciones equilibradas repartiendo a sus teóricos titulares en ambos actos.

El próximo sábado frente al Manchester United tendrá lugar el ensayo general de cara al debut liguero en el campo del Torino, una cita en la que no habrá más margen para los experimentos: tras lo visto hoy, quien esté dentro… estará dentro, y quien esté fuera… quedará fuera.

A lo sumo cabrá un examen de repesca a lo largo de la semana en Milanello, pero parece utópico seguir especulando con más probaturas. La Serie A está a la vuelta de la esquina y, pese a que Maignan y Rabiot no se reincorporarán hasta dentro de siete días, Amorim necesita definir de inmediato su bloque de confianza para medirse al conjunto granata.

Amorim alineó de inicio a gran parte de los futbolistas que necesita evaluar —es decir, aquellos que se están jugando su continuidad en el Milan—: desde Estupiñán hasta Chukwueze, pasando por Loftus-Cheek, Leão o Filippo Terracciano. El equipo mostró un orden táctico aceptable y predisposición física. La presión fue timorata, insuficiente para encajonar al Chelsea en su parcela, pero al menos los rossoneri aguantaron el pulso.

Los Blues acapararon la posesión sin llegar a desbordar en los compases iniciales gracias a un entonado Lorenzo Torriani, que repelió los remates de João Pedro y Pedro Neto. Leão mostró voluntad en el arranque, batallando durante la primera media hora antes de ir perdiendo fuelle.

Entre las filas milanistas, la llegada más peligrosa llevó la firma de Pavlović tras una de sus habituales proyecciones al ataque, mientras que Comotto también probó suerte con un disparo desviado a córner por Caicedo.

En fase defensiva, el Milan se estructuró con Estupiñán replegando su posición en la línea trasera, transformándose por momentos en una defensa de cinco efectivos al mantener el Chelsea a sus dos extremos muy abiertos (Pedro Neto a la derecha y Palestra a la izquierda). En fase de salida de balón, en cambio, el Diavolo construyó con tres centrales y Modrić incrustándose en el inicio, mientras Comotto adelantaba su posición para dar forma a un 3-1-4-2 muy particular.

El fortín rossonero resistió hasta el tiempo añadido del primer acto, cuando un testarazo de João Pedro a la salida de un saque de esquina botado por Caicedo batió a Torriani.

El Milan se quedó en la caseta tras el descanso y los ocho cambios introducidos en la reanudación no ayudaron a reconducir la situación, ante un Chelsea que mantuvo su bloque y exhibió una marcha más. Los hombres de Xabi Alonso golpearon por dos veces en apenas seis minutos, dejando el encuentro visto para sentencia.

Las probaturas de Amorim en la segunda parte carecieron de impacto ante un equipo desprovisto de confianza y con serias dificultades para hilar juego. Los londinenses acariciaron un castigo mayor estrellando dos balones en la madera por medio de Quenda y Jackson, por lo que el 3-0 final no reflejó del todo la superioridad inglesa.

El Chelsea celebró el triunfo alzando el trofeo del torneo. El Milan, por su parte, queda obligado a abrir un periodo de profunda reflexión.


Ardon Jashari habla para GDS

Ardon Jashari sueña con una temporada como protagonista junto a Luka Modrić en el equipo del que es aficionado desde niño. Tras un primer año en el que jugó menos de lo esperado —en parte por la presencia del Balón de Oro croata—, el centrocampista suizo está convencido de que con Rúben Amorim la historia será muy diferente.

Ayer por la tarde, el ex-Brujas aterrizó en la capital indonesia y habló con determinación sobre su futuro y el del club. El cansancio de las cinco horas de vuelo y el denso tráfico de Yakarta no empañaron sus ideas: quiere un Milan ganador tanto en la Serie A como en la Europa League. Deshacer las maletas nunca estuvo en sus planes porque está donde siempre quiso estar; ahora depende de él convertir en realidad los sueños del niño Ardon.

Jashari, antes de nada, ¿cómo se encuentra?

“Bien. Tras disputar el Mundial y disfrutar de las vacaciones, me siento con una energía completamente renovada”.

Nuevo es también el entrenador del Milan, Rúben Amorim…

“Llevo poco tiempo bajo sus órdenes, pero creo haber asimilado ya los conceptos principales del juego que pretende implantar. A mí me gusta un fútbol de alta intensidad y considero que tenemos la calidad necesaria para llevarlo a cabo. El Milan debe competir con esa identidad y ganar”.

Respecto al año pasado supone un cambio radical…

“Cada técnico posee su propia metodología y guardo un enorme respeto por Allegri, un entrenador que ha conquistado seis ‘Scudetti’ en Italia. Si presionamos arriba y buscamos llevar la iniciativa, tengo muy buenas sensaciones”.

¿Cuál es el objetivo para este curso?

“Ganar muchos partidos. O mejor dicho, ganar cada encuentro, porque esa debe ser la mentalidad con la que saltemos al campo. Si lo logramos, estaremos en lo más alto de la tabla. Ahora bien, no es momento de hablar de títulos: debemos construir una mentalidad ganadora y disfrutar jugando. Estoy convencido de que si combinamos ambos factores, nos daremos grandes alegrías”.

Hace dos años con el Brujas fue uno de los centrocampistas más destacados de la Champions League. Ahora afrontará la Europa League con el Milan.

“A todos nos habría gustado disputar la Champions League porque era nuestro gran objetivo, pero ahora nos toca prepararnos al máximo para la Europa League. Es positivo para la plantilla contar con un calendario exigente y debemos estar en óptimas condiciones físicas. Al igual que en la liga, en Europa la meta es ganar. Hay otro trofeo en juego y debemos ir a por él. Nos mediremos a rivales muy poderosos, somos conscientes, pero debemos centrarnos únicamente en nosotros mismos”.

Su primer año en San Siro resultó complejo, marcado también por una lesión. En la 2026-27, ¿veremos al verdadero Jashari?

“La pasada campaña fue mi primera experiencia en el Milan y en el fútbol italiano. Además, sufrí la lesión en el peroné y las cosas no salieron como esperaba porque tuve pocos minutos, algo que no entraba en mis planes al firmar… Ahora solo quiero rendir al máximo y para lograrlo necesito continuidad y una oportunidad real para demostrar de lo que soy capaz. Cuando alcance mi mejor nivel, estoy seguro de que haré disfrutar a la afición y ayudaré al colectivo. Ojalá disfrutemos todos juntos”.

Si la pasada campaña tuvo poco protagonismo, la “culpa” fue también de un figura como Modrić, que ha renovado. ¿Le preocupa?

“Para mí no representa el más mínimo problema. Al contrario, es una magnífica noticia. Todos debemos sentirnos orgullosos de contar en el vestuario con una figura como él. Con Luka mantengo una relación estupenda fuera del terreno de juego: confío en que este año juguemos más tiempo juntos y logremos una buena química. En los 30 minutos que compartimos el otro día en Perth ya percibí sensaciones muy positivas”.

¿Está convencido de que pueden ser compatibles en la medular?

“Al 100%. En Bélgica jugaba con un compañero muy cercano en el doble pivote y me sentía francamente cómodo. Ante el Inter en Perth creo que logré realizar buenos movimientos, con y sin balón, precisamente gracias a tener a Modrić a mi lado”.

¿Qué ha aprendido hasta ahora de la leyenda croata?

“Lo que percibí desde el primer día es su obsesión por ganar, un ADN competitivo indispensable porque es también el ADN del Milan. Sentir esa exigencia a diario nos ayuda a entender lo que se requiere para conquistar títulos, tal y como hizo él durante sus trece temporadas en el Real Madrid. Lo admiramos profundamente por su comportamiento fuera del campo y por cómo trabaja cada día. A su edad, no es algo normal. Por eso su mentalidad resulta crucial para el grupo”.

Durante el Mundial surgieron rumores de mercado que le vinculaban a la Atalanta y a la Juventus. ¿Hasta qué punto priorizó quedarse en el club de sus amores?

“Llegué al Milan hace un año cumpliendo un sueño, porque mi corazón siempre ha sido ‘rossonero’. Deseaba con todas mis fuerzas vestir esta camiseta y demostrar mi valía en San Siro. En el fútbol, sin embargo, uno es feliz sobre todo cuando juega… Esta temporada espero aportar al equipo y dar mi mejor versión. Tengo absoluta confianza en que el club comparte esa misma visión”.

DECLARACIONES DE PIPPO INZAGHI

Icono y leyenda del conjunto rossonero, Filippo ‘Pippo’ Inzaghi repasa la actualidad del Milan en una emotiva entrevista donde rinde tributo a Franco Baresi, analiza la llegada de Rúben Amorim y evalúa el panorama de la nueva temporada que está a punto de arrancar.

Inzaghi, ¿por dónde prefiere comenzar?

“Por un recuerdo para Franco Baresi, que fue el ídolo de mi padre y de toda mi familia. En 1983 iba a San Siro a verlo jugar en el Mundialito. Me habría gustado asistir a su funeral, pero lamentablemente me encontraba en viaje hacia Australia. Así que fui a ‘saludarlo’ al mural que tiene dedicado aquí en la ciudad”.

¿Cuál fue su primera reacción al conocer la noticia de su fallecimiento?

“Fue un momento muy complicado… Aún conservo su camiseta del Parma-Milan del 24 de marzo de 1996: yo era muy joven, pero él quiso quedarse con la mía y se convirtió todavía más en un mito para mí. Ha sido, sin duda, el mejor defensor de la historia del fútbol”.

“Tras Estambul siempre llega Atenas” ha serigrafiado el Milan en el reverso de la segunda camiseta para este curso…

“Yo, por cierto, en Estambul estaba lesionado, de modo que el destino me otorgó verdaderamente una segunda oportunidad. Fue una noche completamente inolvidable”.

Una noche tan mágica como esa el Milan no ha vuelto a vivirla en Europa; es más, el pasado 24 de mayo consumó por segundo año consecutivo su ausencia en la Champions League…

“Como milanista, confiaba en que el curso pasado el equipo lograse clasificarse para la Champions. En un momento dado llegué a pensar incluso que podían pelear por el ‘Scudetto’. Pero el fútbol es así…”.

El proyecto ‘rossonero’ se ha rearmado bajo la batuta de Rúben Amorim…

“Deseo de corazón que el Milan, con el nuevo entrenador y las incorporaciones de peso que ha cerrado, pueda competir al máximo hasta el final. La historia demuestra que este club debe estar siempre instalado en esos niveles”.

¿Qué tipo de Serie A prevé para esta temporada?

“Un campeonato enormemente equilibrado. El Inter parte como principal favorito porque viene de conquistar el título y posee un bloque muy bien estructurado. La Juventus se está reforzando notablemente y el Nápoles cuenta asimismo con una plantilla de primerísimo nivel”.

¿Le gusta la incorporación de Gonçalo Ramos para la delantera?

“Tanto él como Mario Gila son grandes refuerzos. El portugués posee grandes movimientos dentro del área y lleva el gol en la sangre. Ojalá que este año la elección del ‘9’ sea la acertada y que ese dorsal le traiga buena fortuna”.

Tras su retirada, únicamente Olivier Giroud pareció esquivar la célebre “maldición” del dorsal 9 en San Siro…

“Se bromea en exceso con ese asunto. Deseo sinceramente que Ramos complete una gran temporada y así podamos dar por zanjado ese debate de una vez por todas”.

EL GALATASARAY INSISTE POR RAFA LEAO

El Galatasaray ha vuelto a la carga con fuerza por Rafael Leão. Tal y como adelantó MilanNews.it, en las últimas horas el conjunto turco presentó al Milan una primera propuesta formal de 35 millones de euros en total por el atacante portugués. La oferta fue rechazada de inmediato por la directiva rossonera, que continúa tasando a su dorsal ’10’ en un mínimo de 50 millones de euros.

Sin embargo, las conversaciones no se han roto: desde Estambul trasciende la determinación del vigente campeón turco de realizar un nuevo esfuerzo y elevar su puja hasta los 45 millones de euros. En medio del cruce de ofertas, un episodio ocurrido en el aeropuerto de Yakarta ha generado un gran revuelo. Un aficionado se aproximó a Leão para pedirle que le autografiara una camiseta del Galatasaray, a lo que el atacante se negó tajantemente respondiendo: “Estás haciendo el tonto”.

La escena ha sentado con bastante frialdad a parte de la hinchada otomana, mientras que ha sido recibida con alivio y aplausos por un amplio sector del milanismo. En cualquier caso, el gesto no resuelve de forma definitiva el enigma sobre el futuro del luso, quien según diversas fuentes habría trasladado al Milan su deseo de continuar en San Siro la próxima campaña.

Leão se halla ante una encrucijada determinante para su carrera. El Galatasaray estaría dispuesto a garantizarle un contrato superior a los 13 millones de euros netos por temporada, una cifra de enorme calado económico que satisfaría las elevadas pretensiones del jugador.

Por otro lado, durante esta primera fase de trabajo bajo las órdenes de Rúben Amorim, el atacante parece haber reencontrado la sonrisa, el buen ambiente y las mejores sensaciones en el vestuario rossonero. Por esta razón, su continuidad en San Siro ha dejado de verse como una utopía, si bien todo dependerá en última instancia del alcance de la nueva propuesta del Galatasaray. El club turco no piensa tirar la toalla y prepara una última ofensiva, mientras el Milan aguarda acontecimientos evaluando con cautela todos los escenarios.

MARIO GILA VUELVE A MILÁN

Directamente a Milán para no perder tiempo y recuperarse lo más rápido posible de la lesión en el muslo derecho. Mario Gila no subió ayer al vuelo chárter del equipo con destino a Yakarta y, junto a los jóvenes Guernier, Borsani, Kostic y Ossola, ha regresado a Italia. Una vez superado el cansancio del viaje, llevará a cabo el programa de trabajo diferenciado que le permitirá, la próxima semana, volver al grupo.

Tras la lesión del sábado 25 de julio en el amistoso de Glasgow contra el Celtic, el defensa esperaba estar a disposición ya en el partido de mañana contra el Chelsea, pero las sensaciones tras las sesiones en el gimnasio del Sam Kerr Football Centre de Perth le han aconsejado no precipitarse. Así, de acuerdo con el cuerpo médico, ha evitado la “escala” en la capital indonesia y los entrenamientos que inevitablemente habrían sido menos específicos que los que realizará en Milán.

Donde conocerá a sus nuevos compañeros Pulisic y Giménez, que regresaron de vacaciones cuando el equipo ya estaba en Australia. Tras el test contra el Blues, al Milan solo le quedará una cita más antes del debut en la liga el domingo 23 en el campo del Torino: el choque del día de la Asunción (15 de agosto) contra el Manchester United en Breslavia. No es seguro que Gila pueda saltar al campo en la ciudad polaca, pero hará lo posible. El resentimiento en el recto femoral derecho, evidenciado en los exámenes realizados antes de partir hacia Perth, requiere precaución y debe curarse por completo antes de volver a “cargar” el músculo. El objetivo es el partido contra el Toro.

Calor y… Rafa: El resto del grupo fue recibido en el hotel de concentración de Yakarta por un número impresionante de aficionados y por algunas bailarinas indonesias. Ayer no hubo entrenamiento: el equipo trabajará hoy por la tarde a pesar de que el calor y la humedad son sofocantes. Al menos tanto como el afecto de una nación donde los seguidores del Diavolo se cuentan por millones.

Contra el Chelsea, Amorim volverá a tener a su disposición a Ricci, que ha superado una amigdalitis, y tal vez al portero Terracciano. Leao, que en el derbi del miércoles hizo su debut de la temporada, estará normalmente en el campo.

TERCERA CAMISETA 2026/27

Hoy presentación de la tercera camiseta en Charcoal Grey: Hoy en Yakarta se presentará oficialmente la tercera equipación del Milan para la temporada 2026-27. El Charcoal Grey es el color principal, con detalles en rojo-rosa. El logo de Puma y todos los demás están colocados en el centro y presentan una coloración rosa-roja en tono uniforme.


Milan-Chelsea: Habla Amorim

Amorim alza la voz desde Yakarta: “Somos el Milan y aspiramos al ‘Scudetto’; ante el Chelsea quiero evolución”.

Había expresado la meta del título liguero durante su comparecencia de presentación y Rúben Amorim, tres semanas después, no da un paso atrás.

“Lo primordial es encarar cada partido de forma individual. Disponemos de un plantel capaz de imponerse en cualquier encuentro y en cualquier competición. Por tanto, si avanzamos paso a paso, podemos lograr algo importante. En la Europa League debemos mantener la convicción y la ambición de conquistar el título. Luego está la Serie A: somos conscientes de que nos mediremos a bloques consolidados que llevan tiempo trabajando con sus técnicos, lo que dificultará la empresa; pero no puedo presentarme aquí a decir que no podemos o no queremos ganar el campeonato”.

“Resta mucho trabajo por delante al tratarse de un nuevo cuerpo técnico y haber experimentado retoques en la plantilla, pero cuando representas a una entidad del calibre del Milan, estás obligado a apuntar al título. Lo intentaremos con todo, sabiendo que la clasificación para la Champions League resulta un pilar fundamental para el club, tanto en lo financiero como en lo prestigioso. Con todo, hasta que no concluya el curso, nuestra meta será ganar cada partido que disputemos”.

Exigencias ante el Chelsea y descartes en el horizonteDe cara al duelo ante los Blues, Amorim demanda un salto de nivel colectivo e individual

“Confío en ver una evolución en el balón parado, una faceta en la que debemos trabajar a fondo; enfrentarse a un rival inglés resulta un test ideal porque en ese apartado son muy poderosos. Luego está el aspecto físico: el fútbol británico difiere del italiano, pero pretendemos crecer en intensidad. Presumo que sufriremos en el apartado atlético y considero que, en este momento de la preparación, es una circunstancia positiva”.

“Probaremos diversas soluciones y evaluaremos a varios futbolistas, entre ellos Comotto y Diawara. La próxima semana tendré que tomar decisiones: el grupo es sumamente numeroso y ha llegado el momento de recabar la máxima información para no errar en las elecciones. Necesitamos mejorar con el balón y crecer en el uno contra uno, porque para presionar arriba debemos ser dominadores en los duelos individuales”.

“Queremos acostumbrar a los jugadores a mantener el criterio con el balón aun cuando aparezca la fatiga. Ese es el objetivo de la pretemporada: acondicionar físicamente al grupo para plasmar nuestro modelo de juego, conjugando táctica, técnica y las variantes necesarias ante cada rival. No disponemos de excesivo tiempo ni de demasiados amistosos, por lo que nos toca acelerar los procesos”.

“Aun así, resulta ilusionante ver a Camarda, dar espacio a Comotto o sumar minutos con De Winter, en quien tengo depositadas grandes expectativas. Más que centrarme en el rival, ante el Chelsea quiero ver conceptos nuevos en mi equipo para llegar en las mejores condiciones al debut frente al Torino”.

El ex del Sporting y del Manchester United aclaró además que el Milan no llegará al 100% al estreno en Turín del próximo 23 de agosto

“En el fútbol actual se exige todo de inmediato, pero las estructuras sólidas requieren tiempo. El tiempo no sobra en el deporte de élite, pero hay que tomar decisiones, y mi elección es hacer las cosas con criterio. Ante el Inter vi una mejoría respecto al choque contra el Celtic, teniendo en cuenta que nos medíamos a un bloque consolidado que ha ganado el título en repetidas ocasiones”.

“Físicamente estamos pagando el cambio de modelo y la exigencia de los entrenamientos para alcanzar el tono que exige nuestra propuesta. En la primera jornada seremos un equipo distinto, con una identidad definida, aunque todavía distaremos de la perfección. La premisa inicial será competir y ganar partidos para ir modelando al equipo hacia el nivel de fútbol que perseguimos”.

La comparativa con Xabi Alonso y la gestión de las estrellasAmorim abordó también el paralelismo de su trayectoria con la de Xabi Alonso y analizó el rodaje de sus piezas clave

“Al asumir el banquillo de un club histórico debes asumir las críticas y saber que serás juzgado tras cada resultado. Es el peaje por dirigir a una entidad tan icónica, y lo asumo con gusto porque me siento un privilegiado por estar aquí. Comprendo que a cualquiera le gustaría ocupar mi lugar, de modo que debo pelear cada día para sostenerlo. He conversado con varias leyendas del Milan y respaldan nuestro trabajo; mi foco está en llevar a mis futbolistas y al club al éxito”.

“¿Xabi Alonso? Es un entrenador magnífico, con un ideario riquísimo. He analizado multitud de partidos de su Bayer Leverkusen y compartimos la estructura del sistema táctico en varias fases. Ambos atravesamos dificultades en nuestros últimos proyectos [United y Real Madrid], por lo que compartimos vivencias. Le deseo lo mejor porque no competimos en el mismo torneo; merece ganar allá donde esté”.

Sobre el equipo de mañana

“Leão, Modrić y Ramos disputarán más minutos que en el primer test. No sé si coincidirán de inicio, pero debemos dosificar cargas en el escaso margen de amistosos que nos queda. Formaré dos bloques equilibrados: algunos completarán 60 minutos y otros, como Leão, Modrić o De Winter, jugarán 45 tras haber completado un par de sesiones”.


El Milan se fija ahora en Osorio

Su nombre no ha irrumpido de la nada en las últimas horas; ya figuraba subrayado en la agenda de la dirección deportiva rossonera. Suele ocurrir con esos futbolistas que saben exactamente qué hacer con el balón en los pies. Darío Osorio, atacante chileno del Midtjylland, ha vuelto a la primera línea de la actualidad porque en la zona de tres cuartos la situación en Milanello se mantiene sumamente fluida y, visto cómo concluyó el culebrón con Karetsas, conviene disponer de un plan B, C y hasta D.

Osorio gusta no solo por su incuestionable talento técnico, sino porque a su calidad aúna juventud (22 años) y un coste contenido (entre 15 y 20 millones de euros). A todo ello se suma un encaje táctico diseñado a la medida de los gustos del club y de Rúben Amorim: el internacional chileno es un atacante capaz de desenvolverse en la mediapunta (especialmente en un sistema con doble enganche que le permita caer a bandas), pero también —y quizás sobre todo— como carrilero o extremo puro.

Es zurdo, un atributo que a ojos de Amorim resulta especialmente atractivo pensando en situarlo por la banda derecha a pierna cambiada, la variante preferida del técnico portugués (y demarcación en la que actúa habitualmente en el Midtjylland). Osorio posee regate, audacia en el uno contra uno, aceleración en corto y un marcado instinto para perfilarse hacia el interior y buscar el golpeo a puerta, una de sus armas más afiladas.

En definitiva: si fuera preciso reforzar la mediapunta, se trataría de un perfil muy a tener en cuenta. Sin embargo, su incorporación cobraría pleno sentido incluso en el supuesto de que el experimento con Samuel Chukwueze en el carril derecho no termine de fructificar, ya que el chileno garantiza además compromiso en el repliegue y la doble fase.

En ese escenario, con Alexis Saelemaekers a quien Amorim prevé reubicar en el carril izquierdo, en la banda opuesta se generaría una vacante evidente en la plantilla. Por el momento nos encontramos en el terreno de las hipótesis, las reflexiones y los condicionales, como es natural. Principalmente porque el panorama en la zona de tres cuartos permanece indefectiblemente supeditado al destino de Rafael Leão: un nuevo fichaje solo resultaría viable —tanto en lo numérico como en lo financiero— en el caso de que el ’10’ portugués termine haciendo las maletas.

Nombre “nuevo” para la agenda del Milan: se trata de Darío Osorio, extremo del Midtjylland. Matteo Moretto, quien en las últimas horas relanzó la noticia, ha analizado la situación del joven talento chileno a través de un vídeo publicado en el canal de YouTube de Fabrizio Romano. A continuación, sus declaraciones.

“Una hipotética salida de Leão aceleraría, y no poco, la llegada de un mediapunta. El Milan busca un perfil técnico y a ser posible joven: la intención del club es fichar a un futbolista al que poder moldear y desarrollar, que posea enormes cualidades y que pueda convertirse en un activo de mucho valor para la entidad”.

“Es un nombre sobre el que el Milan ha vuelto a poner la mirada, ya que Osorio estuvo en la agenda en 2023 y lleva tiempo en la lista de seguimiento. En los últimos días el Milan ha vuelto a pedir información con mucha fuerza por él. Chileno, es un extremo de grandísima calidad técnica que también puede actuar como ’10’. Me hablan maravillas de este futbolista; me aseguran que es un jugador de equipo grande, con un nivel técnico sobresaliente y con margen en otros aspectos”.

“Me consta que el Midtjylland, como acostumbra a hacer con sus jóvenes talentos de primer nivel, es un club abierto a negociar, pero cuando fija un precio resulta muy difícil que rebaje sus pretensiones. Por tanto, no será en absoluto una negociación sencilla. Si el Milan desea a Osorio y decide apostar por él con convicción, creo que es una operación que podría llevarse a cabo. El Milan vuelve a pensar en Osorio, un extremo chileno con un potencial enorme”.

LUCA DIDDI NO CONFÍA EN ESTE MILAN

El juicio del analista táctico Luca Diddi sobre las expectativas del nuevo Milan de Rúben Amorim no deja lugar a dudas: “El Milan actualmente, con esta plantilla, puede luchar por la cuarta plaza; no por los tres primeros puestos, sino por la cuarta posición o por la Europa League. Es un plantel totalmente incompleto y que aspira a un objetivo mínimo, no es una plantilla de tres primeras plazas ni que te permita pelear por el scudetto: está muy incompleta para lo que son las ideas de Amorim. Es un Milan para pelear por el cuarto puesto o la Europa League si no se realizan nuevas inversiones”.


Las sensaciones que dejó el derby

Respecto al amistoso de Glasgow, el Milan mostró una evidente evolución a la hora de tirar la presión alta. O, al menos, lo ejecutó de forma más convincente y armónica durante diversos tramos del encuentro. De entrada, el equipo se estructuró en fase de recuperación mediante un 4-1-3-2, buscando forzar las pérdidas del conjunto nerazzurro o enviar balones en largo, un objetivo que logró cumplir en varias fases del choque. Para una plantilla que la pasada campaña estaba acostumbrada a juntarse en bloque bajo y defender en campo propio, se trata, en términos futbolísticos, de una auténtica revolución copernicana.

Amorim puede estar satisfecho en este apartado, si bien se requiere mayor continuidad en la presión, un aspecto en el que todavía hay margen de mejora. Se vieron además buenas combinaciones en vertical y una precisión mucho mayor en la entrega: si frente al Celtic los errores en salida de Pavlović y Ricci le costaron dos goles al equipo, en Perth el bloque mostró una concentración notablemente superior.

Otro motivo para la satisfacción es la capacidad de reacción mostrada: por segunda vez en lo que va de pretemporada, el Diavolo comenzó por detrás en el marcador y tuvo la entereza para restablecer las tablas. Aunque se trate de encuentros veraniegos sin puntos en juego, la personalidad y la determinación para no bajar los brazos responden con fidelidad a las exigencias del técnico portugués.

En el apartado individual cabe destacar varios nombres:

  • Lorenzo Torriani: Ante las ausencias de Maignan y Pietro Terracciano, el joven guardameta dejó una actuación de mucho nivel, salvando a su equipo con intervenciones de mérito y demostrando que el futuro bajo palos está asegurado.
  • Ruben Loftus-Cheek: Confirmó que puede resultar un perfil muy valioso actuando en la dupla de mediapuntas gracias a su poderío físico y llegada.
  • Alexis Saelemaekers: Pese a incorporarse tras las vacaciones posteriores al Mundial, el belga mostró una gran chispa por el carril derecho. Quizás también lo veamos actuar por el perfil zurdo —donde ha sido ensayado durante los entrenamientos para asimilar los automatismos a pierna cambiada—, pero de momento en su banda natural volvió a exhibir la potencia y el desborde que ya caracterizaron su última campaña.

En la fase de elaboración, el balón circula aún con excesiva lentitud para los estándares que exige Rúben Amorim. La maniobra se inicia desde atrás como marca la filosofía del técnico, evitando los envíos en largo que no forman parte de su credo futbolístico, pero se requiere mayor velocidad en la entrega y más cambios de orientación para generar espacios en las defensas rivales.

Asimismo, el porcentaje de posesión del balón debe incrementarse de forma sustancial: es a través del dominio del cuero como el Milan pretende someter a sus adversarios y encajonarlos en su propio campo.

Que la condición física no podía ser idónea a estas alturas del verano era algo previsible. Sin embargo, el bajón experimentado al inicio del segundo tiempo resultó francamente acusado, sufriendo un bajón de ritmo ante el Inter: encajó el 0-1 e incluso pudo recibir el segundo tanto. Habrá que trabajar a fondo para cargar combustible en el depósito y llegar al debut liguero en Turín con un ritmo muy superior, dado que realizar ocho cambios al llegar a la hora de juego no será una opción viable en la Serie A.

En el apartado individual, esta vez no estuvieron afortunados los carrilero:

  • Samuel Chukwueze: Aportó algún destello en fase ofensiva, pero cometió un desajuste defensivo determinante en el repliegue en la acción del gol de Dimarco.
  • Pervis Estupiñán: El ecuatoriano, que se está jugando la permanencia en el equipo, se mostró en evidente apuro físico y no logró aprovechar la primera oportunidad a su disposición para convencer a Amorim.

El empate cosechado esta tarde frente al Inter no dicta sentencias definitivas, pero sí entrega al Milan dos certezas difíciles de ignorar: Pervis Estupiñán y Yunus Musah continúan mostrándose poco funcionales al fútbol de Rúben Amorim.

El técnico lusitano había solicitado un margen de tiempo para evaluar al internacional ecuatoriano, frenando su posible traspaso rumbo al Aston Villa. Sin embargo, en Perth, su ingreso al terreno de juego coincidió con la fase de mayor zozobra del conjunto rossonero, culminada con el tanto de Federico Dimarco en el minuto 52, apenas siete minutos después del descanso.

Sustituyendo a Davide Bartesaghi en el minuto 46, Estupiñán sufrió desde el primer momento para interpretar las situaciones de juego y gestionar la posesión del balón. El Milan perdió cohesión en su flanco izquierdo y el Inter encontró en el arranque del segundo acto el gol de la ventaja, nacido precisamente en una acción iniciada por la banda izquierda rossonera y finalizada en el perfil opuesto.

El ecuatoriano completó además su actuación viendo una tarjeta amarilla y sin aportar un impacto ofensivo significativo a la circulación de su equipo. “Estupiñán 5: Firma una gran intervención defensiva sobre Diouf en los primeros compases de la segunda parte, impidiéndole llegar al pase atrás de Dimarco. Sin embargo, se le aprecia algo pesado en lo físico y apenas se incorpora al ataque”.

Amorim confiaba tal vez en reencontrarse con aquel carrilero incisivo que admiró como rival en el Brighton; no obstante, las primeras sensaciones sugieren que el acuerdo que terminó enfriándose con el Aston Villa debía haberse cerrado antes de que ese tren pasase de largo por el andén número 2 (dorsal del ecuatoriano en el Milan) para no regresar jamás.

A diferencia de Estupiñán, Yunus Musah disputó 62 minutos formando pareja en la medular junto a Youssouf Fofana. Volvió a exhibir despliegue físico y predisposición táctica, pero volvió a mostrar carencias para adueñarse de la zona de creación. En el 3-4-2-1 de Amorim, los dos pivotes deben garantizar criterio en la distribución, precisión en la circulación vertical y una estricta disciplina posicional, atributos que el estadounidense continúa aportando solo a ráfagas y con un nivel de calidad ajustado.

Su despliegue genera volumen de juego pero no siempre control y, ante un Inter que llegó a acaparar un 56% de la posesión, el Milan acusó la falta de orden y pulcritud. No se trata de un descarte en lo personal hacia Musah, sino de un diagnóstico puramente técnico. Dar salida tanto a él como a Estupiñán permitiría liberar espacio en la plantilla y recursos económicos para incorporar a futbolistas con un perfil verdaderamente adaptado a las exigencias de Amorim. Insistir por puro principio, en cambio, corre el riesgo de transformar dos incógnitas de pretemporada en problemas estructurales durante el curso.

LUKA MODRIC SIGUE BRILLANDO

Con él en el terreno de juego, el Milan volvió a encenderse. De acuerdo, el Inter contaba con algún joven más sobre el césped y el impacto de los futbolistas introducidos en la última media hora por Rúben Amorim resultó superior al de los elegidos por Cristian Chivu; pero lo que es indudable es que a la remontada del Diavolo contribuyó de forma decisiva la entrada de Luka Modrić.

Fue el croata quien sirvió a Nkunku el pase filtrado que le permitió provocar (y posteriormente transformar) el penalti del empate. Y fue también él quien gestionó con criterio diversos balones, dotando de precisión a la circulación. En su entrevista a La Gazzetta dello Sport, Luka declaró que tenía decidido desde hacía tiempo continuar jugando en el Milan; por esa razón se mantuvo en forma durante las vacaciones y, con tan solo dos días de entrenamientos en las piernas, volvió a exhibir su clase en el derbi disputado en Perth. Resulta evidente que no está aún al máximo nivel físico y que debe amoldarse al fútbol de Amorim, pero con su presencia el equipo pareció de inmediato más seguro en el manejo del balón y más determinado.

No es casualidad que Amorim y sus compañeros lo consideren un futbolista especial, todo un Balón de Oro (2018) que sigue brillando a pesar de rozar los 40 años. El próximo 9 de septiembre soplará las velas de su 41º cumpleaños, justo tres días después de haber disputado, quizás como protagonista, el Juventus-Milan. Un aniversario de este calibre en la élite del fútbol no está al alcance de cualquiera, pero es que Luka es único.

«No me he quedado para dejar pasar el tiempo, sino para ganar», afirmó en su entrevista. Un mensaje nítido, refrendado en su primera aparición del curso luciendo el brazalete de capitán: con Modrić, el Diavolo mostró su cara más competitiva. Sus rivales quedan avisados: la jubilación para la leyenda croata puede esperar; él conserva intacta su hambre de títulos.


Milan 1 – 1 Inter

El derbi en Australia termina en tablas. Se adelantó el Inter, que al inicio del segundo tiempo metió una marcha más y encontró el gol por medio de Dimarco a pase de Barella. El empate definitivo lo firmó Nkunku desde el punto de penalti, después de que Rúben Amorim cambiara a ocho futbolistas al llegar a la hora de juego para dar oxígeno a un Milan que atravesaba su peor momento del choque.

A los puntos, el conjunto nerazzurro quizás mereció algo más, pero se topó con un brillante Torriani (el mejor del partido), quien evitó la victoria interista en el tramo final con una gran parada ante Mkhitaryan. El técnico portugués pudo extraer conclusiones positivas, especialmente en los primeros 25 minutos, donde se apreció una buena presión alta y la consiguiente intención de recuperar el balón tras pérdida. En cuanto a la posesión, todavía no resulta tan fluida ni prolongada como desearía el exentrenador del Manchester United.

¿Y el Inter de Cristian Chivu? Los jóvenes respondieron con creces —destacando especialmente la actuación de Lavelli— y la vieja guardia (la sociedad Barella-Dimarco, además del propio Mkhitaryan) volvió a certificar su fiabilidad. Teniendo en cuenta las ausencias de Lautaro Martínez y Marcus Thuram, los vigentes campeones de Italia pueden dar continuidad a su pretemporada con absoluta tranquilidad.

Rúben Amorim reservó para la segunda mitad a Rafael Leão, Gonçalo Ramos y Luka Modrić, apostando de inicio por Ruben Loftus-Cheek y Alphadjo Cissé por detrás de Francesco Camarda. Cristian Chivu respondió alineando a Iddrissou junto a Pio Esposito en punta, con Aleksandar Stanković ejerciendo de pivote defensivo.

Tras un emotivo minuto de silencio guardado por ambos planteles abrazados sobre el césped —con todos los futbolistas rossoneri luciendo el dorsal 6 y el apellido Baresi a la espalda—, el Milan arrancó con fuerza, imponiendo esa presión alta tan característica del libreto de su técnico.

Al Inter le costó horrores iniciar el juego: Stanković no disponía de tiempo para pensar ni para dotar de ritmo a la circulación, Nicolò Barella sufría el marcaje de Yunus Musah y la dupla Camarda-Loftus-Cheek dificultaba la salida de balón rival. El conjunto rossonero, defendiendo con línea de cuatro tras retrasar a Davide Bartesaghi y desplazar a Fikayo Tomori al lateral derecho, recuperó balones de forma constante ante las acometidas en largo hacia Esposito e Iddrissou. Tras una de esas recuperaciones, Loftus-Cheek habilitó a Cissé, cuyo remate se marchó desviado. Poco después, tras una gran combinación colectiva, un centro medido de Samuel Chukwueze no encontró rematador.

Al Inter le faltaban las llegadas de Piotr Zieliński, mientras que Federico Dimarco por la izquierda no percutía con el peligro habitual. De este modo, la ocasión más clara del primer tiempo cayó en las botas de Musah: tras un excelente servicio de Loftus-Cheek, el estadounidense estrelló el balón en el poste desde una posición inmejorable, en una acción que tuvo más de error en la definición que de mala suerte. Youssouf Fofana también lo intentó tras una gran maniobra de Camarda, pero su disparo salió excesivamente centrado y Josep Martínez atrapó sin problemas.

¿Y la respuesta del Inter? Andy Diouf aportó cambio de ritmo trazando diagonales hacia dentro con su pierna zurda, aunque le faltó precisión. Para contabilizar los primeros disparos entre los tres palos del bando nerazzurro hubo que esperar al tramo final del primer acto, cuando Esposito y Zieliński obligaron a intervenir con acierto a Lorenzo Torriani.

El Inter regresó de vestuarios dando entrada a Lavelli y Henrikh Mkhitaryan por Iddrissou y Stanković, mientras que el Milan dio paso a Pervis Estupiñán y Christopher Nkunku en lugar de Bartesaghi y Cissé. Zieliński retrasó su posición al pivote para dar dinamismo a la circulación nerazzurra, al tiempo que Mkhitaryan asumía con maestría el timón en la medular.

El Milan se quedó dormido en la reanudación y fue castigado en la acción del 1-0: Dimarco le ganó la espalda a Chukwueze y envió a la red el centro medido de Barella. En esa misma jugada resultó determinante Lavelli, aguantando el balón de espaldas en la frontal antes de abrir a banda.

Dimarco rozó el doblete instantes después y Amorim, detectando el desgaste físico de los suyos, revolucionó el choque realizando ocho cambios a la hora de juego. La última media hora del encuentro la disputó un Milan completamente renovado.

Todas las miradas se centraron en Rafael Leão, a quien se vio más participativo e incisivo que en anteriores citas, mostrando una clara ambición por dar un golpe sobre la mesa. Sin embargo, la acción decisiva del partido llevó la firma de Christopher Nkunku, quien provocó y transformó el penalti del empate definitivo. En el tramo final, Torriani certificó las tablas al meter una mano providencial ante un disparo a bocajarro de Mkhitaryan.

DECLARACIONES DE RUBÉN AMORIM A SKY

“Es importante no haber perdido, pero lo fundamental ahora mismo es mejorar como equipo. Empezamos muy bien, ejerciendo una gran presión, pero el Inter cuenta con mucha experiencia; entendieron rápido lo que estábamos planteando y nos hicieron sufrir en el tramo final del primer tiempo y al inicio del segundo. Luego mejoramos y completamos unos buenos últimos veinte minutos. Ha sido un buen test, aunque necesitamos más partidos para seguir probando a todos los futbolistas”.

¿Qué aspectos positivos ha visto en el encuentro de hoy?

“Creo que se empieza a apreciar nuestra intención de mover el balón con velocidad. Estamos intentando iniciar mucho el juego desde atrás, pero sin asumir los mismos riesgos innecesarios que corrimos contra el Celtic en Glasgow. También ha sido un partido exigente e instructivo en el apartado físico. Aún podemos crecer mucho en ese aspecto, pero en líneas generales creo que hemos completado un buen encuentro”.

¿Cómo valora la actuación de Rafael Leão?

“Mantengo lo mismo que comenté en la rueda de prensa previa: si eres jugador del Milan, eres un afortunado y debes disfrutarlo. Él se está divirtiendo, pero es un miembro más del colectivo. Hoy ha ayudado al equipo y eso es lo verdaderamente importante, porque el foco está en el grupo. Lo valoro exactamente igual que a Nkunku, Camarda o los demás. Camarda, por ejemplo, ha hecho un desgaste físico enorme hoy. Estoy viendo a futbolistas que van a más”.

¿En qué faceta considera que deben margen de mejora más urgente?

“En todo, pero especialmente con el balón en los pies. Si logramos un mayor porcentaje de posesión, sufriremos mucho menos en fase defensiva. Es un proceso que requiere tiempo y trabajo diario: debemos adueñarnos más del balón para no someternos al rival”.

¿Cómo evalúa la aportación de Saelemaekers?

“Es un gran profesional. Se nota que venían de estar muy bien trabajados por Allegri el año pasado, es algo que puedo comprobar de primera mano. Hoy solo disputaron 30 minutos. En el arranque de la segunda parte buscábamos un equipo más estrecho para presionar más arriba”.

El encuentro estuvo precedido por un emotivo recuerdo a Franco Baresi…

“No esperaba un escenario diferente. Ayer estuve viendo todas las imágenes de los homenajes. Fue un futbolista especial y una persona extraordinaria. Lo vamos a echar mucho de menos. La única manera que tenemos de honrar su memoria como merece es hacer las cosas bien y devolver a este club al lugar que le corresponde”.