El domingo, San Siro volverá a llenarse contra el Cagliari, como es habitual. La última jornada en casa contra el Atalanta fue una excepción, con las protestas iniciales de la afición y la posterior huida de las gradas tras el 0-3. Para el último partido de la temporada, el domingo por la noche, la afición rossonera acudirá en masa para impulsar al equipo hacia la clasificación para la Champions, que ya está a un paso.
Así pues, se superarán los 70 000 espectadores. Serán los últimos noventa minutos de cánticos antes de la gran final, con la esperanza de los milanistas de que sea una fiesta: será la ocasión para despedirse de los rossoneri que llegan al final de su etapa (¿Fofana? ¿Tomori? ¿Leao?), para convencer a gritos a Modric de que se quede un año más en Milán y para dar cita a los demás para la próxima temporada.Si andrà quindi oltre i 70mila spettatori. Saranno gli ultimi novanta minuti di cori prima del gran finale, con la speranza dei milanisti che sia di festa: sarà l’occasione per salutare i rossoneri arrivati a fine ciclo (Fofana? Tomori? Leao?), per convincere a gran voce Modric a restare un altro anno a Milano e per dare appuntamento agli altri alla prossima stagione.
El Milan no celebra una victoria en San Siro desde el 21 de marzo, cuando se impuso al Torino. Desde entonces, ha sufrido dos grandes decepciones y media: las derrotas ante el Udinese y el Atalanta, en las que encajó tres goles en cada partido, y el aburrido empate (sin goles) contra la Juventus. Necesita una última victoria para cerrar la temporada con la reconquista de la Champions, objetivo declarado al inicio de la temporada.
El domingo también será la ocasión para que el equipo se estrene la nueva camiseta, la equipación para la temporada 2026-27, diseñada una vez más por Puma. La nueva camiseta rossonera hace un claro guiño a la temporada 1998-99, la del título de liga de Zaccheroni: las rayas anchas, la franja roja central y el cuello en V.

MODRIC QUIERE JUGAR EL ÚLTIMO PARTIDO
A los superhéroes se les reconoce por la máscara. De carbono, con un peso de entre 150 y 200 gramos, negra, con dos amplios semicírculos que le caen sobre las mejillas. Así se presentó Luka Modric en el entrenamiento del Milan de hoy: el regreso del hombre enmascarado junto a sus compañeros. Las fotos del día llaman la atención: Luka se muestra a gusto, pero lleva esta gran estructura, sujeta por encima y por debajo de las orejas.
Modric se fracturó el pómulo izquierdo tras un fuerte choque con Locatelli en la segunda parte del Milan-Juve. Se sometió a una operación hace tres semanas y todo el mundo comentó: «Se acabó la temporada». Tranquilos. A los pocos días se supo que Modric había decidido intentar volver para el Milan-Cagliari de la última jornada, aunque solo fuera para jugar 15 minutos.
Y no solo eso, sino que el domingo en Génova estuvo a punto de adelantarse a sus propios deseos. Se quedó en el banquillo, no salió al campo, pero Allegri sabía que Luka estaría disponible si fuera necesario. Para el Milan, aunque solo fuera desde el punto de vista psicológico, fue importante. El equipo, en los partidos contra el Sassuolo y el Atalanta que se perdió Modric, era irreconocible.
La pregunta ahora es: ¿será Modric titular contra el Cagliari el domingo por la noche? Su intención está clara: jugar. En Génova habría sido un riesgo, pero tras una semana de descanso todo se puede afrontar con más tranquilidad. Luka y Allegri lo decidirán con calma, pero ahora hay optimismo: el entrenamiento con el equipo ha ido bien, Modric ya se siente cómodo con la mascarilla desde la semana pasada y el partido es demasiado importante como para tratarlo como los demás. Juegue poco o mucho, jugará, porque aún no ha terminado con el fútbol. El 17 de junio le esperan en Texas para el Inglaterra-Croacia, no precisamente una reunión de solteros y casados.



