Tres fichajes de nivel para que siga Max

El pasado 30 de mayo, apenas cinco días dopo el final del último campeonato, el Milan anunciaba el regreso de Massimiliano Allegri. Solo veinticuatro horas antes había despedido a Sergio Conceição, el último entrenador en fallar el objetivo Champions. Max representaba la inversión de tendencia: garantía de remontada y valorización del grupo. Un año después, con el Milan habiendo pasado del octavo puesto a la lucha por la gran Europa, ¿puede el club deshacer sus planes? Desde el club responden con un “no” rotundo.

Para hacer feliz a Max, la sociedad hará lo posible por cumplir sus peticiones. La plantilla actual debe reforzarse con al menos un gran intérprete por línea. Allegri necesita sumar al grupo más perfiles tipo Rabiot: jugadores de experiencia y personalidad, en la fase central de su carrera (ni jóvenes promesas ni estrellas consagradas al final de su recorrido). El objetivo es reducir la brecha entre los titulares (Pavlovic, Pulisic, Leão) y las segundas líneas (Nkunku, Estupiñán, Jashari).

El club no teme que Allegri se deje seducir por la “Azzurra”. Aunque Giovanni Malagò (candidato a la presidencia de la FIGC) busca un técnico de alto perfil, el Milan se siente protegido. Malagò, preguntado ayer en San Siro sobre Allegri, fue esquivo: “¿Si me gustaría trabajar con él? Si digo algo, se instrumentaliza. No he hablado con nadie al respecto”. El Milan quiere que Allegri sea un “entrenador-manager” involucrado en todos los procesos de decisión.

El contrato protege al club: Max está ligado hasta 2027, con una renovación automática anual en caso de clasificación para la Champions y una opción de prórroga fino a 2029. Más allá de las firmas, el club busca mantener el entusiasmo común para seguir adelante.

  • El fin de la era “Moneyball”: El artículo deja claro que Allegri ha ganado la batalla ideológica. Ya no se buscan apuestas jóvenes para revalorizar (perfil Moncada/RedBird puro), sino “otros Rabiots”. Esto significa jugadores listos para rendir mañana mismo, con físico y mentalidad competitiva. Es la claudicación del club ante el pragmatismo de Max.
  • La jerarquía de la plantilla: Es muy reveladora la mención a Nkunku como “segunda línea”. Un jugador que costó casi 40 millones de euros y que ahora es visto como un recambio que no da el nivel de los titulares. Esto justifica la urgencia de ir a por Vlahovic o perfiles similares.
  • El escudo contractual: Ese rinnovo automático hasta 2028 (y opción hasta 2029) es una jaula de oro. Si Allegri mete al equipo en Champions, el Milan tiene el control total de su futuro. Si la FIGC lo quiere, tendrá que sentarse a negociar una indemnización con Cardinale, algo que parece poco probable hoy.
  • El silencio de Malagò: En Italia, cuando un directivo dice que “no ha sentido a nadie”, suele significar que los contactos ya existen pero están bajo llave. La sombra de la Selección seguirá ahí hasta que el Milan asegure matemáticamente su puesto en la próxima Champions.

¿Alguien sabe algo de Ibrahimovic?

En las últimas semanas, su nombre rebota en las redes sociales sobre todo porque los aficionados, en tiempos de gran escasez ofensiva, lo recuerdan como el último delantero rossonero capaz de superar la barrera de los 20 goles en un campeonato (los 28 de la 2011-12, y el lapso de tiempo dice mucho). Por lo demás, Zlatan Ibrahimovic ha desaparecido del escenario del Milan.

De él solo se encuentran algunas fugaces apariciones en redes sociales, en parte para promover sus diversas actividades comerciales y en parte para compartir sus amenos lugares de vacaciones. Hay un vídeo en Instagram de hace unas semanas en el que se relaja en una piscina natural, presumiblemente en algún país oriental, con el texto “Peaceful moment” (momento de paz). Era el 22 de marzo, el día después de la victoria contra el Torino, y “Z” no podía imaginar que ese momento de paz duraría poquísimo, transformándose en una media pesadilla.

Él, a diferencia de quienes trabajan en Milanello y Casa Milan, no tiene la obligación de dar la cara. Al menos, no en términos públicos. La comunicación del sueco cambió radicalmente con la llegada de Igli Tare, que llenó el vacío en el área deportiva y, al mismo tiempo, proporcionó el frontman mediático que faltaba.

Antes se encargaba Zlatan, y llegó un punto en que era evidente que aquello era excesivo: siempre terminaba ante las cámaras él, que técnicamente non es un hombre del Milan, sino que está en la nómina de RedBird. Una vez corregida esta “distorsione” con la llegada de Tare, el exceso se ha convertido en nada. Ha desaparecido de escena, volviendo a esa zona indefinible en la que los aficionados se preguntan qué hace Ibra en términos prácticos.

La gente rossonera querría saber, también por boca de él, qué está pasando en el “Diavolo”. Cuáles son las contramedidas de la directiva para evitar males mayores y cuál sería su receta como viejo lobo del campo. Por ahora, Zlatan sigue un paso por detrás. En gran parte depende de Gerry Cardinale, está claro. El sueco es su “super consultore” de confianza, sus ojos en Milán.

No necesita apariciones públicas obligadas, y cuando el jefe Cardinale está en la ciudad, se le deja campo libre. Ibra no ha dejado de frecuentar Milanello e informa directamente a la propiedad, pero el problema vuelve siempre al campo: se puede diseñar el proyecto más visionario del mundo, pero si faltan resultados deportivos, falta el motor para llevarlo a buen puerto.

  • El conflicto de intereses: El texto subraya un punto clave: Ibra no trabaja para el Milan, trabaja para RedBird (la empresa propietaria). Esto crea una barrera jerárquica. Cuando las cosas van mal, él no es un directivo responsable ante la prensa, sino un asesor privado de Cardinale. Para el aficionado, esto se traduce en una sensación de abandono.
  • El efecto Tare: La llegada del ex-director de la Lazio, Igli Tare, ha profesionalizado la comunicación. Se acabó el “Show de Ibra” para tapar grietas. El problema es que Tare es un burócrata y el Milan actual, con Leão pitado y Allegri cuestionado, necesita el carisma místico que solo Zlatan posee para calmar las aguas.
  • Vacaciones en plena tormenta: Publicar fotos en piscinas naturales mientras el equipo al que asesoras no mete un gol ni al arcoíris es, cuanto menos, un error de relaciones públicas. Refuerza la idea de que la propiedad estadounidense está desconectada del sentimiento pasional de la hinchada italiana.
  • La “Receta” perdida: Si Ibra es el “ojo de Cardinale”, ¿qué le está diciendo al jefe? ¿Le está recomendando fichar a Vlahovic? ¿Le está diciendo que el ciclo de Allegri ha terminado? El silencio de Zlatan es más ruidoso que sus gritos en el campo.

El Milan tienta a Vlahovic

La Juventus gana tiempo por Dusan Vlahovic, y el Milan vuelve a la carga: (“No esperéis novedades sobre la renovación antes del final de la temporada”), aseguró el CEO bianconero Damien Comolli recientemente. La “Signora” no suelta al serbio, muy querido por el técnico Luciano Spalletti, ma la firma ya no es tan inminente como parecía antes de Pascua.

La nueva lesión del delantero el pasado 6 de abril ha frenado tanto su regreso al campo como las conversaciones para prolongar un contrato que vence a finales de junio. En 75 días, Vlahovic será oficialmente un jugador libre. Aunque el jugador ha mostrado apertura para quedarse, la “partida económica” está lejos de cerrarse, y el serbio ya puede firmar legalmente por cualquier otro club.

Tras invertir 80 millones en 2022, la Juventus no quiere “recomprar” al jugador pagando primas de fichaje estratosféricas. La directiva (Comolli, Chiellini y Ottolini) propone una renovación breve (1-2 años) con el sueldo reducido a la mitad: pasar de los 12 millones netos actuales a unos 6 millones, menos incluso que lo que cobrará la joven estrella Kenan Yildiz (7 millones). Confían en su deseo de redimirse con Spalletti, pero el entorno del jugador sigue escuchando ofertas.

Si se mudara a Milán, Dusan encontraría a Max Allegri, el entrenador con el que vivió su temporada más prolífica (16 goles en 2023-24). Allegri lo considera el heredero ideal de Ibrahimovic y Giroud, algo que el Milan no ha logrado encontrar. Para financiar esta operación y liberar masa salarial, el Milan planea deshacerse de Christopher Nkunku. El francés, que costó 37 millones y cobra 5 netos, ha decepcionado con solo 6 goles en 29 partidos. Su salida es la llave para que Vlahovic vista de rossonero.

  • El reencuentro más deseado: No es ningún secreto que Allegri siempre ha defendido a Vlahovic, incluso cuando las críticas en Turín eran feroces. Max sabe utilizarlo: juego directo, balones al área y responsabilidad absoluta. Para un Vlahovic hundido por las lesiones y las dudas económicas, el “refugio” de Allegri podría ser más atractivo que la propuesta a la baja de la Juve.
  • El riesgo de la Juventus: Dejar que un activo de 80 millones llegue a junio sin contrato es una gestión de alto riesgo por parte de Comolli y Chiellini. Si Vlahovic se va gratis al Milan, sería uno de los mayores fracasos financieros de la historia reciente de la Juve y un golpe de efecto magistral de RedBird.
  • Nkunku, el error a corregir: El fichaje de Nkunku fue una solución de pánico el verano pasado. Cambiar a un “falso 9” que no se adapta a la Serie A por un centrodelantero puro de 26 años que ya conoce la liga y al entrenador es, sobre el papel, una jugada maestra para el Milan.
  • La paradoja Spalletti: Mientras Luciano anuncia renovaciones al equipo para dar estabilidad, su pieza clave en ataque se le escapa entre los dedos. Sin Vlahovic, el proyecto de Spalletti en la Juve perdería su referencia ofensiva principal.

Más de 13 remates para hacer un gol

Calma, no es tan obvio. El rectángulo de 18 metros cuadrados es la portería, y hay años en los que parece pequeñísima. Los delanteros del Milan en 2026 necesitan 3 tiros para ir a puerta y 13,5 tiros para hacer un gol. Pulisic, Leão, Nkunku, Füllkrug y Giménez han marcado, desde Año Nuevo, 8 goles con 34 tiros a puerta y 93 tiros totales. Vamos, son demasiados. Así también se explica la mediocre segunda vuelta de Allegri y la dificultad de estas semanas con cuatro derrotas sin goles en siete partidos.

Allegri ha cambiado varias veces la pareja de ataque y el sábado añadió un jugador más: tridente con Saelemaekers… que, por cierto, no es una novedad y juega siempre. Salió mal y, en general, la situación es preocupante porque nadie en el Milan está bien.

  • Pulisic está sin marcar desde las vacaciones de Navidad.
  • Leão está en crisis con el público de San Siro.
  • Nkunku está sepultado en el banquillo.
  • Füllkrug ha sido decepcionante desde el inicio contra el Napoli.
  • Giménez ni siquiera entró contra el Udinese.

No están bien ni atléticamente ni de cabeza. El rendimiento estacional es particular: Leão es el máximo goleador con 9 tantos en liga (gracias también a un par de penaltis); Pulisic estuvo a su altura en la primera vuelta; Nkunku marcó cinco goles en poco más de un mes cuando tuvo la confianza de Allegri. Giménez, nada; fue útil al equipo en otoño, pero de goles… cero, como mucho alguna ilusión aquí y allá.

La comparación con los otros equipos de Champions lo dice todo. Haciendo cálculos sobre este 2026, se entiende que los delanteros del Milan necesitan 13,5 tiros (o 4,5 tiros a puerta) para marcar un gol. La Juve tiene datos apenas mejores, pero con los demás la historia cambia. Quien tiene su nombre en las primeras líneas de la clasificación cuenta con delanteros más cínicos.

Al Napoli le bastan 8,5 tiros para marcar, al Como 7,7 y al Inter apenas 5,7. La diferencia es muy amplia. Significa que el Milan necesita más del doble de tiros que el Inter para marcar. Y, para un equipo que no crea tanto, es decididamente un problema. La clasificación de goles a favor confirma el abismo: el Inter tiene 75 puntos y 75 goles marcados; el Milan, 63 puntos y solo 47 goles. Una diferencia cavada por las puntas: Lautaro lleva 16 goles, Thuram 10, Esposito 6 y Bonny 5.

Christian Pulisic es la fotografía del periodo negro. En 2026 ha disparado 32 veces en total (12 a puerta) sin marcar nunca. ¿Es el mismo Pulisic que en los dos años y medio anteriores aparecía de repente en el área, en el lugar justo en el momento adecuado, y siempre desviaba a puerta? Pues sí, él.

Leão, que ahora parece en gran dificultad, lo ha hecho mejor: en el año natural ha marcado cuatro goles y ha ido a puerta 12 veces. Füllkrug y Nkunku han tenido muchos menos minutos a disposición e, inevitablemente, han sido menos peligrosos: han tirado a puerta 5 veces cada uno en tres meses y medio.

Es impresionante. Allegri, que es todo menos un maniaco de las estadísticas, conoce estos números. Contra el Verona, la segunda peor defensa del campeonato, usará dos delanteros y no más de dos. Elegir la pareja adecuada es el rompecabezas del fin de semana.


La partida de póker de Allegri

El mundo parecía lleno de certezas hace un mes: Chivu seguiría en el Inter, Gasperini continuaría en la Roma y Allegri sería la primera piedra del nuevo Milan. Sobre Chivu, todo sereno. Sobre los demás… no tanto. Massimiliano Allegri es un candidato cada vez más creíble para la Selección, en un escenario clásico del fútbol actual, tan voluble como el cielo de abril. Cien variables influirán: las elecciones de la FIGC, un posible tercer candidato rival de Abete y Malagò, o el interés por Antonio Conte. Pero el primer paso es entender qué quiere Allegri.

¿Por qué quedarse en el Milan? (Probabilidad: 8/10): El razonamiento es lineal. Milán es uno de los vértices de su vida (junto a Turín y Livorno). Además, la Champions League es el hábitat que Max más ha extrañado y la plataforma ideal para consolidar la reconstrucción iniciada. Idealmente, Allegri podría vestir la chaqueta de las “cuatro estrellas” en dos, cuatro o seis años; quizás 2026 no sea el momento más sencillo para entrar en la estructura federal.

¿Por qué irse a la Selección?: Allegri, sobre el papel, nació para ser seleccionador: no está obsesionado con el trabajo diario de campo, gestiona la presión como pocos y entrena mejor cuanto más importante es el partido. Vivir un Mundial desde dentro es el sueño de cualquier técnico. Además, la situación en el Milan no es ideal: hay un futuro por programar y muchos aspectos internos que aclarar para tener un proyecto compartido.

Los tiempos serán clave. El presidente federal se elige el 22 de junio, una fecha tardía. Mucho antes, Allegri tendrá la reunión definitiva con el Milan para la temporada 2026-27. ¿Cuándo? Justo después de asegurar la Champions. En esa reunión, Max pedirá un proyecto claro, roles definidos y refuerzos de nivel internacional. No se equivocan quienes dicen que sus prioridades son un delantero centro, un defensa central y un interior derecho.

Los puntos clave:

  • El factor “Garantías”: Allegri no se irá a la Selección solo por patriotismo. Se irá si siente que el Milan no le va a dar las herramientas para ganar el Scudetto el año que viene. Sus peticiones (delantero, central e interior) son un ultimátum a la directiva: “O subimos el nivel, o me busco un reto donde no dependa del mercado”.
  • El Seleccionador “Gestor”: Como bien dice el artículo, Max es un gestor de momentos. En una Selección no hace falta “enseñar a jugar”, hace falta elegir bien y saber sufrir en eliminatorias cortas. Es el perfil perfecto para un torneo como el Mundial 2030.
  • La trampa de las fechas: El 22 de junio es una fecha peligrosa. Si el Milan espera hasta entonces para saber si tiene entrenador, perderá el mercado de fichajes. Por eso, el club necesita “enamorar” a Allegri ahora mismo, asegurándole que los refuerzos de jerarquía llegarán.
  • ¿Quién lo quiere más?: Esa es la pregunta del millón. Si el Milan titubea tras la derrota con el Udinese, Allegri sentirá que el vínculo se ha roto y la sombra de la “Azzurra” se hará irresistible.

¿Quién podría ser el nuevo entrenador?

El terremoto que ha comenzado en la Selección Nacional corre el serio riesgo de repercutir también en la Serie A. De la elección del nuevo seleccionador dependerán, de hecho, los planes de los clubes: a día de hoy, el cara a cara entre Conte y Allegri mantiene en vilo al Napoli y al Milan, precisamente en los meses en los que se sientan las bases de la nueva temporada. Mientras esperamos a saber si Max valorará la hipótesis de entrenar a la “Azzurra”, analizamos las cuotas para el próximo entrenador del Milan según los principales sitios de apuestas.

La Champions es el objetivo mínimo; después, Allegri quiere pensar en grande con su Milan: necesita jugadores preparados y campeones consagrados de cara al doble compromiso de la próxima temporada. ¿Estará la sociedad en la misma sintonía? Lo descubriremos pronto, porque del cara a cara entre Max y los directivos rossoneros pasará el futuro del “Diavolo”. En caso de falta de sintonía, habrá adiós, y Allegri podría considerar la Selección, una opción que nunca ha descartado del todo.

¿Y el Milan? El nombre que más suena en las últimas horas es el de Gian Piero Gasperini, en conflicto con la Roma (como confirmó la salida de Ranieri antes del partido contra el Pisa). Los directivos rossoneros, tras haber iniciado la reconstrucción con un técnico pragmático como Allegri, no verían con malos ojos un salto de calidad también en el plano del juego. Tanto es así que las cuotas le señalan como el posible nuevo entrenador del Diavolo, con cifras que han bajado hasta 8.00 en casas como Betflag, Goldbet, Better y Lottomatica.

Aunque la confirmación de Allegri sigue siendo la hipótesis más probable, hay varios nombres en la lista:

  • Antonio Conte: Volvería a la carrera si finalmente Max es el elegido para la Selección (Cuota 25).
  • Roberto De Zerbi: A la espera de ver cómo termina la temporada con el Tottenham (Cuota 25).
  • Thiago Motta: Espera la oportunidad adecuada para volver tras más de un año de su despido de la Juve.
  • Cesc Fàbregas: La gran revelación, actualmente luchando por un puesto en Champions con el Como.

ANTE EL VERONA A RECUPERAR EL TALISMÁN

El 4-3-3, tanto invocado especialmente por los aficionados en las últimas semanas que querían ver un Milan más ofensivo y propositivo, vuelve al desván tras el fracaso en el partido perdido el sábado contra el Udinese. El domingo, en casa del Hellas Verona, se regresa al pasado: espacio de nuevo para el “habitual” 3-5-2, el módulo utilizado prácticamente toda la temporada que ha permitido al equipo de Max Allegri ser equilibrado y compacto.

Según informa Tuttosport, en defensa se espera volver a ver desde el primer minuto a Matteo Gabbia, quien regresó al banquillo contra los friulanos tras un mes y medio de baja. El defensa italiano es un auténtico talismán: con él en el campo, el Milan solo ha perdido una vez en toda la temporada (de los siete KO totales entre Serie A, Coppa y Supercoppa). ¿Casualidad? Quizás no, porque el ex del Villarreal posee una característica que el resto de centrales rossoneros no tienen: saber guiar a la retaguardia.

Tras los tropiezos ante Napoli y Udinese, el grupo intentó ayer recomponerse en Milanello. Max Allegri había programado un almuerzo opcional al que, sin embargo, asistió toda la plantilla. Es un síntoma de que el equipo sabe que de este momento difícil solo se sale juntos. El técnico intentará devolver la calma a través del “tranquilizante” 3-5-2 y el amuleto Gabbia.


Allegri o Conte para la Selección

En este final de la Serie A, el cara a cara entre Antonio Conte y Massimiliano Allegri no será solo por el segundo puesto en la tabla, sino también… por el banquillo de la Selección Italiana. Roberto Mancini es el tercer en discordia, pero en la carrera entre los dos técnicos con más Scudetti en activo, el entrenador de Jesi se ha quedado atrás.

Las posibilidades de Max para la “Azzurra”, en cambio, están en ascenso. A pesar de las garantías que llegan desde el Milan sobre el vínculo con su actual líder, el entrar (o no) en la próxima Champions —y sobre todo los planes de mercado del club— podrían hacer saltar la banca.

En caso de terminar entre los cuatro primeros, Allegri pedirá más poder de decisión en la elección de los refuerzos. Y si, como es inevitable, no se le conceden todos los nombres que proponga, al menos exigirá jugadores que tengan en su ADN la actitud de ganar y adaptarse al fútbol que tiene en mente. De lo contrario, presionará para interrumpir un contrato que, con la clasificación a la Champions, se alargaría automáticamente hasta 2028, con una opción adicional hasta 2029.

Diferencias entre los candidatos

  • Roberto Mancini: Se liberará en pocas semanas de su acuerdo con el Al Sadd catarí. Sin embargo, el factor tiempo no juega a su favor, ya que las elecciones a la presidencia federal son el 22 de junio.
  • Antonio Conte: El técnico del Napoli ha dejado claro que le atrae la idea de un “Conte-bis” en la selección y De Laurentiis no lo ha blindado; al contrario, ha abierto las puertas a una separación.
  • Massimiliano Allegri: El Milan quiere seguir con él y ya planifica la gira por Australia y los fichajes. Sin embargo, Max no ha descartado la selección, limitándose a decir que “aún no hay un presidente federal”. Él firmó en mayo de 2025 con la promesa de inversiones importantes para ganar. Si ese presupuesto falla o el mercado no está a la altura de sus expectativas, el adiós no es descartable, aunque convencer a Cardinale para que lo libere después del 22 de junio será difícil.

Como seleccionador, Allegri podría elegir libremente sin “vínculos de mercado”, aunque perdería la rutina diaria del entrenamiento que tanto echó de menos tras dejar la Juventus. Encontraría a muchos jugadores que ya ha entrenado. Tanto él como Conte tendrían un contrato bienal renovable hasta la Eurocopa 2028, con el objetivo crítico de no perderse el Mundial 2030 (que sería el cuarto consecutivo sin Italia). Con Max o Antonio, otra “Apocalipsis” del fútbol italiano parece menos probable.

  • Poder o Selección: Allegri está usando el interés de la FIGC como palanca de negociación. Su mensaje a la directiva del Milan es claro: “O ficháis ganadores para pelear el Scudetto, o me voy a intentar salvar el honor de mi país”. Es un movimiento clásico de Max para forzar la llegada de jugadores experimentados frente a la política de jóvenes talentos del club.
  • El factor tiempo: La fecha del 22 de junio es la clave. Si para entonces el Milan no ha cerrado los fichajes que Max exige, podríamos ver un efecto dominó: Allegri a la Selección e Italia recuperando a un técnico experto en gestionar crisis.
  • Evitar la cuarta “Apocalipsis”: Que se mencione el Mundial 2030 como el objetivo real explica la desesperación del fútbol italiano. Prefieren un “sargento de hierro” como Conte o un estratega de resultados como Allegri para asegurar la clasificación a toda costa.

Cuando San Siro silba a los jugadores

Rafa Leão, desde este punto de vista, puede estar tranquilo. O, mejor dicho: puede tomárselo con filosofía. Porque en San Siro existe una regla no escrita, y además bastante severa: nadie es verdaderamente intocable. Ni siquiera los capitanes.

A lo largo de los años, el público rossonero ha pitado a casi todos: a unos por actuaciones consideradas por debajo del nivel del brazalete, a otros por actitudes o pequeños gestos que no pasaron desapercibidos. Le sucedió a Clarence Seedorf, le sucedió incluso a Paolo Maldini (aunque aquel fue un caso distinto). Y si les tocó a ellos dos, dan ganas de decir: imagínate a los demás. Desde el partido contra el Udinese, Leão ha terminado en esta “lista negra”. Y no es el único.

Empecemos por el final. Rafa Leão está viviendo el periodo más delicado de su carrera. Tras haber arrastrado al Milan hacia el Scudetto en 2022, como MVP del campeonato (11 goles y 10 asistencias), y haber jugado una semifinal de Champions al año siguiente (siendo decisivo en cuartos contra el Napoli), su carrera se ha estancado.

A sus 26 años, Rafa todavía está en fase de maduración, pero las señales que da en el campo no son buenas. Contra el Udinese le costó desbordar a su par, incluso en velocidad. De hecho, en una acción, Kristensen lo frenó en su propio medio campo iniciando el contragolpe del Udinese, que en tres pases dio la vuelta a la jugada rozando el 0-3 incluso antes del descanso. A los 78 minutos llegó el cambio por Loftus-Cheek bajo una atronadora pitada de San Siro, la fotografía de una temporada (otra más) de un “quiero pero no puedo”. La pubalgia es seguramente una coartada, pero no una excusa. Allegri se limitó al habitual abrazo consolador.

El 2 de marzo de hace un año, el Milan perdía 2-1 en casa contra la Lazio en un clima de protesta generalizada. La Curva entró quince minutos tarde, exponiendo una pancarta emblemática: “Solo por la camiseta”.

En aquel partido, Theo Hernández celebraba sus 250 partidos con la camiseta del Milan: un hito que pasó totalmente inadvertido. Durante la lectura de las alineaciones, su nombre fue uno de los más castigados por los pitos de San Siro que, durante el encuentro, no le ahorró nuevas protestas. Fue el enésimo roce de una relación ya deteriorada entre la afición y el francés que, cuatro meses después, se marcharía para volar a Arabia.

De los pitos… a la pelea. El 23 de abril de 2017, el Milan pierde de mala manera en casa contra el Empoli, en una temporada que concluirá en el sexto puesto con Vincenzo Montella en el banquillo. De Sciglio, esa tarde, firma una actuación de horror y en el minuto 71 sale para dejar su sitio a Ocampos. En el momento de abandonar el campo, San Siro sepulta bajo una montaña de pitos a su capitán, decepcionado y amargado. ¿Terminó ahí? Para nada.

Fuera del estadio la situación degenera: algunos aficionados lo esperan a la salida del garaje y rodean el coche. Vuelan insultos, invitaciones poco elegantes a marcharse e incluso golpes en las ventanillas. La tensión sube por las nubes. En un momento dado, el padre del jugador baja del coche para intentar calmar los ánimos… pero es gasolina al fuego.

El punto de ruptura llega cuando alguien lanza una botella de cerveza contra la rueda del coche. Ahí De Sciglio pierde completamente la cabeza: baja del vehículo y se dirige directo hacia quien lanzó el objeto, listo para el enfrentamiento. La intervención de algunos de los presentes logrará bloquearlo todo. En fin, hay domingos mejores…

“Quien ama al Milan lo demuestra con hechos, saludos cordiales a los insatisfechos”. Este era el mensaje, clarísimo, expuesto por la Curva Sud en febrero de 2022, durante un Milan-Sampdoria. Un mensaje directo, sobre todo, a Franck Kessié, que desde hacía semanas vivía una situación de estancamiento ligada a la renovación de su contrato (el jugador pedía una ficha de 8 millones, cifra fuera del presupuesto del Milan).

Esa renovación nunca llegaría. El marfileño, pocos meses después, como vigente campeón de Italia, volaría a Barcelona. En aquel partido, Kessié empezó en el banquillo y su nombre fue pitado dos veces: durante la lectura de las alineaciones y en su entrada al campo en el segundo tiempo.

Hubo un tiempo en el que Clarence Seedorf, un “Bello de Noche” en las veladas de Champions, era pitado por la Curva Sud. Al fin y al cabo, su relación nunca fue del todo idílica. Algunos roces habían comenzado en noviembre de 2007, cuando el ultra de la Lazio, Gabriele Sandri, fue asesinado por un agente de policía en un área de servicio. Seedorf fue el único jugador del Milan que se negó a ponerse el brazalete negro en señal de luto en el siguiente partido contra la Atalanta. “No sabía de quién se trataba. Pido disculpas de nuevo, no fue un gesto contra nadie”, explicó.

En febrero de 2009, marcó un gol al Cagliari tras haber sido sepultado por los pitos de San Siro, que lo criticaba por su excesiva “leziosità” (amaneramiento o falta de concreción) en el campo: “Me he hartado de los pitos. Yo estoy siempre a disposición, me he hartado. El público debe dejar fuera del estadio sus propias sensaciones negativas de la vida”, diría Clarence.

Hubo otro ex capitán rossonero que fue blanco de los pitos de San Siro. Durante un Milan-Spal en diciembre de 2018, en la lectura de las alineaciones, Riccardo Montolivo fue víctima de una oleada de pitos por parte de los 48 mil presentes en las gradas del Meazza. Junto a él, también fueron señalados Higuaín y Bertolacci.

Montolivo, en aquella temporada (2018-2019), estaba viviendo los últimos meses de su carrera, hasta el punto de no jugar ni un solo partido durante todo el año bajo las órdenes de Gattuso. En el punto de mira de los aficionados estaban sus actuaciones de los últimos años, consideradas por debajo del nivel esperado. En junio llegó el adiós, con un toque polémico: “Gracias de parte de un capitán herido”.

Premisa obligatoria: Paolo Maldini y la Curva Sud nunca fueron una pareja sencilla. Una relación intensa, a ratos complicada, pero nunca banal. Perché sí, Maldini escuchó los pitos. Pero no por cómo jugaba (ahí, honestamente, había poco que decir). En el campo era casi siempre impecable, alguien que difícilmente terminaba entre los peores.

El punto era otro: la relación con una parte de la hinchada, hecha de expectativas altísimas y algún roce de más. Llegamos al 25 de mayo de 2009: la última vez de Maldini en San Siro con la camiseta del Milan. Debía ser la clásica noche de lágrimas y ovación infinita. En cambio, el Milan pierde 3-2 contra la Roma y, durante la vuelta al campo final, de la Curva brota una pancarta: “Gracias capitán; en el campo, campeón infinito, pero has faltado al respeto a quienes te han enriquecido”. Y también cayeron algunos pitos, solo para que no faltara nada en el día del adiós.

El clima, en realidad, ya se había quebrado unos meses antes. En febrero, el Milan había quedado fuera de la Copa de la UEFA contra el Werder Bremen, entre protestas y quejas. Al final de aquel partido, Maldini respondió a la Curva con un gesto bastante elocuente: el dedo en la boca, en plan “silencio”.


Capello: “El Milan se apagó”

Entre los espectadores de excepción en San Siro para el Milan-Udinese también se encontraba Fabio Capello. El exentrenador rossonero pudo así palpar de cerca las dificultades del equipo de Massimiliano Allegri, que salió derrotado por un contundente 3-0 ante los friulanos. Un KO que ha puesto en riesgo la clasificación para la próxima Champions League y ha generado un gran debate entre los aficionados del “Diavolo”.

Capello, ¿le sorprendió el partido?

«Hasta cierto punto. Llegué pronto al estadio y observé con cuidado el calentamiento del Udinese: se veía un equipo concentrado, metido, tónico. Y en particular Zaniolo, a menudo criticado en el pasado por sus actitudes, hizo un pre-partido perfecto. No es casualidad que luego fuera el mejor en el campo».

El Milan de Allegri no había perdido nunca por tres goles de diferencia esta temporada

«Porque siempre ha sido compacto y sólido defensivamente. El sábado, en cambio, concedió innumerables contragolpes a los rivales. También hay que decir que los episodios no giraron a favor del Diavolo: el autogol de Bartesaghi, la gran parada de Okoye al inicio del segundo tiempo a Saelemaekers, cuando sinceramente pensaba que el partido aún podía remontarse…».

¿Cuestión de esquema? El paso al 4-3-3 no funcionó

«No, dejemos de lado el esquema. El problema, en todo caso, fue el ritmo. El Udinese iba una vez y media más rápido. Ganaba todos los duelos, agredía y salía a la contra con una intensidad mucho mayor que la de los rossoneri. Así, puedes jugar con todos los sistemas que quieras, pero pierdes los partidos igual».

¿Cómo se explica, entonces, este déficit a nivel físico?

«Partiendo de la premisa de que el Udinese está muy bien y es un equipo incómodo de enfrentar, el bajón del Milan no puede tener justificaciones. En una temporada sin copas europeas, con una eliminación precoce de la Coppa Italia… Me inclino a pensar que todo parte de la cabeza, más que de las piernas».

¿En qué sentido?

«Quizás los jugadores rossoneri sufrieron el golpe anímico de haber quedado fuera de la lucha por el Scudetto tras el KO en Nápoles. O quizás se acomodaron en una clasificación que parecía asegurar la plaza de Champions».

Allegri, sin embargo, siempre advirtió a los suyos que el cuarto puesto era el gran objetivo y no estaba aún en el bolsillo

«Porque Max probablemente olía en el aire que algo no iba bien. Alguien con su experiencia siente estas cosas antes».

¿Valía la pena experimentar contra el Udinese?

«No olvidemos que el Milan venía de una derrota contra el Napoli y que durante toda la segunda vuelta está teniendo una dificultad tremenda para marcar. Evidentemente, Allegri buscó remedios que no funcionaron. Pero el problema me parece mucho más profundo que un partido desafortunado».

Parece que la afición ha identificado el problema en Rafa Leão

«Los pitidos los escuché yo también. Y he leído las palabras de Rabiot, que invita al público a ayudar a Leão. Es justo, pero yo añadiría que también el portugués debe ayudarse un poco a sí mismo».

¿Qué le pasa a Rafa?

«Lo he dicho varias veces, a mí como delantero centro no me convence. Pero más allá del rol, me parece que simplemente no tiene la energía de antes. Cuando en el segundo tiempo fue desplazado a la banda izquierda, su posición preferida, casi nunca iba al uno contra uno. Fue el símbolo de un Milan falto de ritmo».

Ahora la Champions está realmente en riesgo: ¿qué debe hacer Allegri?

«El Milan necesita recuperar espíritu, solidez y humildad. Las dotes que caracterizaron la excelente primera vuelta de los rossoneri y que se han perdido en las últimas semanas. Max debe lograr que el grupo vuelva a estar unido, que el individuo se sacrifique por el colectivo. Porque, desde luego, el Milan visto contra el Udinese sufriría mucho para entrar en Champions. Es más, no entraría a pesar de la ventaja actual en la tabla».

¿Dentro de dos semanas el Milan-Juventus podría ser realmente un desempate por la Champions, teniendo en cuenta también al Como, Roma y Atalanta?

«Los bianconeri sufrieron en Bérgamo durante un tiempo, pero luego se impusieron, obteniendo un éxito fundamental. Spalletti está absolutamente en la carrera y el partido de San Siro será un cruce importante tanto para la Juve como para el Milan. Aunque faltan seis jornadas y no bastará un solo encuentro para alcanzar la meta».

EL CLUB ESPERA OFERTAS POR RAFA LEAO

San Siro ha dicho basta a la historia de amor con Rafa Leão, pitado sonoramente el sábado contra el Udinese, mientras que el club, Allegri y sus compañeros (Rabiot habló en nombre de todos) tienen la intención de defenderlo, espolearlo y mimarlo. Al menos hasta el final de la temporada cuando, con toda probabilidad, sus caminos se separarán. Pero antes hay que conquistar la clasificación para la Champions, y tanto en la sede del club como en Milanello saben que la contribución del número 10 puede ser preciosa.

A pesar de ser muy activo en redes sociales, ayer Leão permaneció en silencio. Quienes lo conocen aseguran que no esperaba ser tan blanco de los pitos del Meazza, no solo en el momento de la sustitución, sino también durante el juego. Se siente dolido porque ni siquiera la temporada pasada —la de los tantos errores, los altibajos de rendimiento y los banquillos punitivos con Fonseca y Conceição— había sentido a “su” gente tan polémica con él.

Le ha dolido que la protesta llegue en la fase final de un año en el que ha jugado apretando los dientes debido a la pubalgia y ha sido utilizado en un rol, el de delantero centro, que no siente como suyo. Siente que el pueblo rossonero no ha entendido los esfuerzos que ha hecho por el equipo. Por supuesto, Rafa también sabe que falló dos ocasiones contra el Udinese que podrían haber cambiado el partido y que ha marcado menos goles de los que debería, pero los pitos lo han herido profundamente.

A partir de hoy, el portugués deberá intentar recomponerse, recargando la moral e interrumpiendo el ayuno de goles del ataque del “Diavolo”. Él fue el último en marcar (el 2-0 en Cremona), pero desde entonces han pasado casi 45 días. Una eternidad. El domingo en Verona, con el Como quinto a solo 5 puntos, el Milan no puede fallar: necesitan los tres puntos para no salir de los puestos de Champions. Queda por ver si Allegri lo usará de inicio o lo mandará al banquillo, como en Nápoles.

Al final del campeonato llegará el momento de hacer balance. Si se clasifica para la Champions, el Milan comprará un delantero con el gol en el ADN y, en ese punto, difícilmente Allegri preverá un 4-3-3 con el recién llegado más Pulisic y Rafa (quien no ama la fase defensiva). Si llega una oferta congruente, Rafa será vendido.

Más que al Barcelona, el Milan mira hacia el Manchester United, interesado en el pasado. El escaparate del Mundial podría ayudar, pero Leão no se irá a cualquier precio: quiere un equipo del prestigio del Milan. No contempla un traslado a Arabia Saudita, donde su amigo Theo Hernández lo recibiría con los brazos abiertos. Las piezas del rompecabezas son muchas, pero la ruta del adiós ya está trazada.


Rabiot y Ricci: sus palabras preocupan

El periodo negativo del Milan continúa. Es más: empeora. Ayer, de hecho, llegó la derrota pesadísima por 0-3 contra el Udinese en San Siro, al término de una actuación verdaderamente incolora, totalmente errónea desde el punto de vista técnico y táctico e insignificante desde el punto de vista del carácter.

Hablando en rueda de prensa, Samuele Ricci pronunció una frase que genera preocupación por el estado mental y de actitud que describe en el equipo de Allegri: “Hoy estábamos poco presentes, he tenido esa sensación”. Una declaración que va de la mano con la de Massimiliano Allegri en DAZN: “Hay que volver a ser ordenados y lúcidos”.

El Milan venía de un periodo negativo —porque 3 derrotas en 6 partidos representan eso, a pesar de la clasificación— y de una actuación muy por debajo del nivel esperado (contra el Napoli), a la que siguió muchísima decepción durante la semana por no haber sido capaces de expresar más. Por lo tanto, las campanas de alarma ya habían sonado repetidamente en las últimas semanas. El técnico rossonero dijo ayer que la plantilla acusó el golpe tras el “Maradona”, pero también que, después de un par de días, todo se había superado. Evidentemente, no fue así.

Y hay que preocuparse aún más por lo que dijo Adrien Rabiot: “Nos faltó el orden en el campo y luego las ganas, la determinación de ir a marcar gol y alcanzar este objetivo que es el nuestro. Hay momentos de dificultad, es normal: debemos permanecer unidos y trabajar en esta semana, de forma fuerte, y volver a la victoria a partir del próximo domingo”.

“También como equipo podíamos haberlo hecho mucho mejor, como éramos antes: más unidos. Hemos perdido eso en el campo: las ganas de trabajar para el compañero, de replegar todos juntos y de batallar juntos. Eso es lo que debemos recuperar: es lo que nos ha hecho bien hasta aquí”.

Lo que dice Rabiot es, probablemente, lo más grave que se ha escuchado en Milanello esta temporada. Ya no se trata de si el esquema es un 4-3-3 o un 3-5-2, se trata de los valores morales del grupo:

  • El fin de la solidaridad: Cuando un líder como Rabiot admite que se han perdido “las ganas de trabajar para el compañero”, está señalando una fractura de vestuario. El Milan de la primera vuelta era un bloque granítico donde todos corrían por todos; el de ayer fue una suma de individualidades frustradas.
  • La mentira de la “normalidad”: Allegri intentó vender que el golpe de Nápoles estaba superado, pero la realidad en San Siro lo desmintió. El equipo parece haber entrado en una depresión profunda tras entender que el Inter ya es inalcanzable.
  • El fantasma de la complacencia: El mensaje de “el objetivo puede alcanzarse incluso en la última jornada” de Allegri parece haber calado de forma negativa. Si el mensaje es que “hay tiempo”, el equipo ha dejado de jugar con la urgencia que requiere la Serie A.

Rabiot ha puesto el dedo en la llaga. Si el domingo contra el Verona no se ve a un equipo que “batalla junto”, el puesto de Champions dejará de ser una preocupación para convertirse en una emergencia real.