Krösche&Hardung: dos magos de las plusvalías

Trabajo en equipo. Que parte de una pareja muy bien consolidada. Markus Krösche y Timmo Hardung se están preparando para dejar el Eintracht de Fráncfort y dar el salto al Milan. Juntos hicieron grande al club alemán (conquistando la Europa League en 2022); juntos pretenden, evidentemente, relanzar a los rossoneros. Se conocieron en Leipzig, donde Krösche ejercía de director deportivo y Hardung era una suerte de team manager. Después se trasladaron juntos al Eintracht, donde Markus asumió desde el primer momento roles de gran responsabilidad, mientras que Hardung tardó dos años en pasar de team manager a director deportivo. Desde ese momento, sin embargo, se encuentra al frente de un grupo de 70 personas.

“Timmo es una pieza fundamental para la planificación de nuestro futuro” —afirmó Krösche en septiembre, el día de la renovación del contrato de Hardung—. “Desde que llegamos a Fráncfort estamos mejorando constantemente nuestro método de trabajo. Para las estrategias económicas y deportivas de este club, él es importantísimo”.

El dominante de los dos es Krösche, de 45 años (cumplirá 46 en septiembre), quien como futbolista nunca logró dar el gran salto: el máximo logro que alcanzó fue el ascenso a la Bundesliga con el Paderborn (temporada 2013-14). Como dirigente empezó desde muy abajo, concretamente en la sexta categoría nacional, como entrenador del filial del Paderborn. En 2015 pasó al Bayer Leverkusen, en la Bundesliga, como segundo entrenador de Roger Schmidt, reemplazando en el puesto a Oliver Glasner. Con la destitución de Schmidt en marzo de 2017, Krösche también decidió abandonar el club.

Regresó entonces al Paderborn como responsable del área técnica. En apenas dos años llegaron dos ascensos consecutivos, que llevaron al Paderborn de la tercera a la primera división nacional. Su excelente trabajo llamó la atención del RB Leipzig, que lo contrató en el rol de director deportivo como sustituto de Ralf Rangnick. Siempre ha otorgado una enorme importancia al trabajo en equipo, pero jamás se ha entendido tan bien con un colaborador como con Hardung. Con ellos dos al mando, el equipo controlado por el universo Red Bull terminó tercero en el campeonato liguero y fue eliminado únicamente en las semifinales de la Champions League a manos del PSG. En el verano de 2020 incorporaron, a precios excelentes, a Benjamin Henrichs, Dominik Szoboszlai y Joško Gvardiol.

La mentalidad de ambos es muy evidente y encaja de forma milimétrica en la del Milan: de hecho, Krösche tiene siempre la mirada puesta en el futuro, al igual que su discípulo. En enero de 2025 obtuvieron una de las mayores plusvalías de su carrera profesional: la venta de Omar Marmoush del Eintracht al Manchester City por 75 millones de euros (más bonus) fue, no obstante, solo el enésimo golpe de maestro. Su filosofía de mercado es muy sencilla en el concepto, aunque más compleja en la práctica: se vende siempre, pero teniendo de inmediato los sustitutos listos y a disposición.

Nada más aterrizar en Fráncfort en 2021, Krösche vendió al ex-milanista André Silva al Leipzig por 23 millones de euros. En su lugar, fichó a coste cero al por entonces desconocido Rafael Santos Borré procedente de River Plate. Fue precisamente él, en 2022, quien marcó el gol decisivo en la final de la Europa League. Uno de sus primeros aciertos fue Jesper Lindstrøm (traído del Brøndby), a quien vendió dos años después al Nápoles por 30 millones de euros.

Tras traspasar también a Filip Kostić a la Juventus por 14,7 millones, Krösche reclutó a Randal Kolo Muani (del Nantes) a parámetro cero, vendiéndolo posteriormente al PSG por 95 millones de euros. A los parisinos también les traspasó a Willian Pacho (fichado por 13,65 millones del Royal Amberes) por la notable cifra de 40 millones. Retiene poco tiempo a los futbolistas; el objetivo es siempre que el club obtenga el máximo rendimiento económico de sus salidas. El debate con Hardung siempre ha sido propositivo y constructivo. Evalúan a los jugadores juntos, así como su posible encaje en el sistema de juego.

Para Krösche, el equipo de trabajo es fundamental. Vaya adonde vaya lo construye él mismo, confiando ciegamente en sus hombres. Él lo supervisa todo y tiene la última palabra, pero cuenta con colaboradores repartidos por todo el mundo. Axel Hellmann, miembro de la junta directiva del Eintracht, lo describe así: “Uno de sus grandes puntos de fuerza es que reconoce las capacidades de los demás; de lo contrario, las cosas no funcionarían tan bien”.

El propio Krösche se ha descrito a sí mismo de manera muy clara: “Con nosotros, cada miembro del staff tiene su área de actuación bien delimitada. Cada uno tiene responsabilidades y decisiones que tomar. No creo en los macrocomités de discusión en los que las decisiones que surgen dentro de la gestión deportiva se vuelven a debatir en un nivel superior”. Este es también uno de los motivos por los que en el pasado rechazó las ofertas del Liverpool y del Tottenham: en Inglaterra, el entrenador a menudo tiene más poder que la propia directiva.

Krösche ha demostrado no temer ni siquiera a los rechazos más mediáticos. En 2022, después de que su Eintracht ganara la Europa League, llamó a su puerta Cristiano Ronaldo, que tenía deseos de relanzar su carrera tras su traumática etapa en el Manchester United. El propio Krösche desveló la intrahistoria: “Los agentes de Ronaldo nos presentaron un plan de negocio, pero ni siquiera lo leí. Entendimos de inmediato que no tenía ningún sentido para nosotros. Lo hablé con Fabio Paratici, quien me explicó cuánto cambia un club con Ronaldo. Hay tanta atención mediática a su alrededor que hay que reservar hoteles distintos para intentar aislarse. Ronaldo habría sido demasiado para nosotros”.

Hablaba en plural porque la última palabra era suya, pero la decisión fue compartida por todos, incluido Hardung. El mítico Lothar Matthäus, en los últimos meses, ha puesto como ejemplo la estructura societaria del Eintracht por encima incluso de la del Bayern de Múnich: “Trabajar en Baviera es difícil; demasiada gente interfiere. Cuando pienso en Markus Krösche, no creo que sea el único que toma las decisiones, pero logra gestionarlo todo con calma. Max Eberl, en cambio, tiene siempre las directrices marcadas por Uli Hoeness, Jan-Christian Dreesen y quizás también Vincent Kompany. El director deportivo Christoph Freund también está involucrado”.

La carrera de Hardung es igualmente significativa. A sus 33 años ya era director deportivo de un club de la entidad del Eintracht. “Nunca he tenido problemas para ser reconocido en mi cargo por jugadores, agentes o directivos de otros equipos”, explicaba. “Llevo muchos años en el fútbol, he crecido antes de llegar a ocupar un rol de este tipo”. Lo describen como alguien humilde y pausado, capaz de convencer tanto a clubes como a futbolistas. “Lo importante es tocar las teclas adecuadas. Hay que mostrar oportunidades y perspectivas, tanto a las entidades que venden como a los jugadores que se tiene la intención de comprar”.

No se esperaba la llamada de Krösche para ir al Eintracht (“Para mí era una oportunidad excepcional, en un club histórico”), pero se ha ganado cada ascenso con su trabajo. Ahora, el desembarco en pareja en el Milan parece un hecho cantado. “Timmo tiene una excelente red de contactos tanto en el panorama alemán como fuera de sus fronteras; conoce el mundo del fútbol desde muchas perspectivas”, lo describía Krösche hace solo unos meses. Para ambos es vital transmitir siempre lo que representa el club al que defienden: “Trabajar para el Eintracht no es como estar en el Hoffenheim. Cualquiera que represente a este club debe conocer la historia y el significado de este escudo”. Y con el Milan, darían un paso más hacia la cima…


Como jugará el Milan de Amorim

Defensores centrales con buena salida de balón (traducido: pies finos), carrileros agresivos, mediapuntas hábiles en los espacios interiores y un delantero centro de peso (también en el sentido físico) que sea válido a la hora de estirar al equipo y ofrecer profundidad. Palabras clave colectivas: intensidad, verticalidad y presión. El 3-4-2-1 de Rúben Amorim se puede sintetizar y liofilizar en estos conceptos generales. Junto al 3-4-3, es su sistema de referencia, y el portugués es conocido por ser un entrenador bastante integrista y coherente con sus ideas: se puede variar la estructura durante el partido, por supuesto, pero siempre dentro del marco de estos modelos.

El suyo es un fútbol marcadamente ofensivo, justo lo que Gerry Cardinale había manifestado querer tras la destitución de Massimiliano Allegri. La filosofía es la clásica de los entrenadores de su generación: se empieza a defender en la mitad del campo rival, corriendo hacia adelante y nunca reculando. La estrella polar que jamás se abandona es recuperar el balón lo más rápido posible. Digamos que, en comparación con el 3-5-2 de Allegri, en términos conceptuales el Milan habitará en un planeta completamente diferente.

Luego, como es lógico, están los términos prácticos. Porque para poder desplegar un determinado tipo de juego, además de transmitir a los futbolistas los propios automatismos, es necesario disponer de los perfiles adecuados. Y el Milan en este preciso momento —entre jugadores que terminan contrato, otros que quedarán libres en un año y un tercer grupo que no está convencido de la revolución corporativa de la propiedad— es un auténtico solar en construcción. La plantilla para la temporada 2026/27 no es, por fuerza de los hechos, más que una hipótesis sacudida por mil variables.

Sin embargo, se pueden realizar ya algunas reflexiones sobre quiénes deberían estar contentos con la llegada de Amorim. Entre los jugadores que más se beneficiarían de su aterrizaje destaca sin duda Strahinja Pavlović. En parte porque es una de las columnas sobre las que el club quiere reconstruir el proyecto, y en parte porque bajo el mando de Allegri el serbocroata experimentó una mejora clamorosa. En el contexto de una línea de cuatro defensores, su rendimiento habría sido una incógnita, mientras que en este esquema de tres centrales el serbio podrá continuar con su crecimiento.

No obstante, la capacidad de Pavlović en la fase de iniciación de la jugada es la que es (limitada), por lo que a su lado necesitará un compañero (mejor si son dos) con los pies muy bien educados. Considerando que Matteo Gabbia garantiza una administración ordinaria y que la técnica limpia no es el fuerte de Fikayo Tomori, el Milan tendrá que acudir al mercado. El belga Koni De Winter podría ganar enteros y tener más oportunidades en este contexto.

Vitales en el juego de Amorim son los carrileros. Son los futbolistas encargados de generar superioridad numérica y actuar, cuando la jugada lo requiere, como atacantes añadidos. He ahí por qué otro que podría encajar a las mil maravillas con él es Alexis Saelemaekers, que tiene estas características muy arraigadas en su fútbol. Menos evidente es el panorama en la banda opuesta con el joven Davide Bartesaghi (está por ver y verificar completamente, a estas alturas, la situación del ecuatoriano Pervis Estupiñán).

Tratar de descifrar ahora mismo la composición de la medular es una auténtica lotería, pero por edad, características y enfoque, Ardon Jashari podría ser un proyecto de futbolista muy interesante en manos del portugués: el suizo es un centrocampista de brega y distribución, y resultará muy útil tras haber superado una temporada lastrada por una larga lesión. Avanzando unos metros, en los pasillos interiores del 3-4-2-1, una zona de tres cuartos con Christian Pulisic y Christopher Nkunku sonaría sumamente bien: ambos son bastante expertos a la hora de moverse y recibir entre líneas, justo lo que agrada a Amorim.

Por el contrario, si el dibujo se inclinara más hacia un 3-4-3, es de obligado cumplimiento abrir una profunda reflexión sobre Rafael Leão. La cruda realidad ofrece dos datos de hecho muy simples: él se quiere marchar —ya no sabe cómo decirlo, e imaginamos que lo seguirá haciendo públicamente— y el Milan tiene la firme intención de venderlo, a menos que Amorim decida erigirse como el enésimo entrenador “buen samaritano” que llega con la misión redentora de convertirlo en un futbolista completo en todas las facetas del juego.

Sin embargo, entra en juego otro factor de peso: a día de hoy, no hay ofertas sobre la mesa que el Diavolo pueda tomar en consideración (digamos, en torno a los 50 millones de euros). Y si por desgracia no llegara ninguna propuesta económica, Leão se verá obligado a quedarse. A regañadientes y bajo unas condiciones ambientales en San Siro pésimas, pero tendría que quedarse. Y en ese escenario, ese tridente ofensivo podría resultar muy tentador si se diera la eventualidad.

Los extremos de ataque para Amorim no son puros de banda; deben trazar diagonales hacia el interior del campo para abrir pasillos a las incorporaciones de los carrileros, por lo que se podría encontrar una solución en términos tácticos. La hipótesis de ver a Rafa en la pizarra sigue perteneciendo al ámbito de la especulación, del “fútbol de fantasía” de mitad de junio. Pero, ¿por qué descartarla a priori?

BOBBY GARDINER: EL APASIONADO DE LOS DATOS

El nombre de Bobby Gardiner ha emergido en las últimas horas en relación con los asuntos vinculados al universo del Milan. A pesar de ser un nombre que para muchísimos aficionados resulta completamente nuevo, en realidad se trata de una figura che trabaja con el club rossonero desde el año 2019. Habiendo entrado en el mundo del Diavolo como analista de rendimiento y captación deportiva (recruitment analyst) —analista de datos para la búsqueda de nuevos jugadores—, según la primicia del periodista Gianluca Di Marzio recibirá una promoción a Jefe de Scouting de cara a la próxima temporada deportiva. Conozcamos a fondo quién es Bobby Gardiner.

La respuesta más sencilla a la pregunta “¿quién es Bobby Gardiner?” es la siguiente: un gran apasionado de los datos. De nacionalidad británica y nacido en 1994, desde muy joven se dedicó a escribir en portales deportivos ingleses para explicar el fútbol a través del análisis de datos y números, mientras cursaba sus estudios de Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Durham. En particular, la mayor parte de sus artículos se centraban en el Swansea City, el equipo al que apoyó durante su infancia y juventud.

Sus experiencias en el campo analítico le sirvieron para entrar en el radar de Hendrik Almstadt, quien en 2019 fue incorporado al Milan por el entonces consejero delegado Ivan Gazidis para ser el responsable del análisis de datos de todas las operaciones del club futbolístico. Almstadt se trajo consigo a Gardiner, quien se ganó los elogios del prestigioso medio The Athletic junto a sus colegas Ben Torvaney y Tiago Estêvão, siendo señalados como piezas de enorme importancia dentro del tablero que hizo posible el renacimiento rossonero que culminó con la conquista del Scudetto en 2022.

Como se ha anticipado, Bobby Gardiner asumirá un rol todavía más amplio a partir de la próxima temporada. Hoy en día ocupa el cargo de Jefe de Analítica de Rendimiento (Head of Performance Analytics) en el Milan, tal y como ha recordado Matteo Moretto; en un futuro inminente obtendrá la promoción que lo convertirá en el Responsable del Scouting rossonero, un departamento que, por tanto, se desarrollará bajo un fortísimo impulso del análisis estadístico.

Según Moretto, en las diversas reuniones que Gerry Cardinale, Zlatan Ibrahimović y Massimo Calvelli han mantenido estos días con los candidatos a la dirección deportiva —en particular Markus Krösche y Devin Özek—, en las llamadas ya participaba activamente el propio Bobby Gardiner, confirmando que tendrá un papel de primera línea en esta nueva era del Milan.

En una entrevista concedida en 2023 a la plataforma especializada StatsBomb, firma con la que había colaborado en el pasado y donde declaró haber tenido “la enorme fortuna de trabajar para el Milan durante más de cuatro años”, Gardiner explicaba parte de lo que es su filosofía de captación mediante el Big Data:

“Estoy de rodillas suplicando que alguien demuestre no solo que los entrenadores importan, sino que pueden importar incluso más que los propios futbolistas. Y estoy deseando que los datos espaciales se vuelvan mucho más accesibles para el scouting y el mercado de traspasos de jugadores”. Y considerando el cargo que se dispone a ocupar en el Milan la próxima temporada, se puede decir que su sueño, tal vez, se ha hecho realidad.

PAOLO CONDÓ (CORSERA) HABLA SOBRE AMORIM

“Amorim es bueno, pero su 3-4-2-1 (y variantes) ès un traje que necesita futbolistas a los que les calce a la perfección. Él no adecua su sistema a los jugadores que ya están en la plantilla, como hacen los entrenadores tradicionales; él identifica y señala a los intérpretes necesarios que le hacen falta, como hacen los mánagers. ¿De cuánto espacio de maniobra gozará en el Milan un técnico que razona de esta manera?”.

“La buena noticia —que no nos sorprende a nosotros, y esperamos que tampoco a Gerry Cardinale— es que Amorim considera al Milan el entorno ideal para relanzar su carrera. Ha leído los textos sagrados, sabe perfectamente que detrás del Real Madrid nadie ha ganado más Copas de Europa/Champions, y siente el escalofrío de una historia que va desde el trío sueco [Gre-No-Li] hasta el trío holandés, pasando por Balones de Oro italianos otorgados (Gianni Rivera) o injustamente negados (Franco Baresi y, sí, Paolo Maldini)”.

“Esta puntualización histórica no sirve para desmarcarse de un presente dubitativo y gris, porque es un hecho evidente que el Milan post-Berlusconi es un noble decadente obligado a perseguir la simple clasificación para la Champions League, y ya no la victoria final. Sin embargo, sirve para recordar un destino, un cielo hacia el cual el Milan debe tender siempre; y no importa si ahora mismo parece lejano, lo verdaderamente importante es mantener la mirada alta. Una aspiración que esta propiedad —dilatada y desgarrada por años de guerras intestinas en las que los duelistas han terminado haciendo el ridículo como los gallos de Renzo [‘i polli di Renzo’]*— se ha olvidado de cultivar”.

(“I polli di Renzo” es una famosa metáfora literaria de la obra ‘Los Novios’ de Alessandro Manzoni, que retrata a personas que, estando en la misma situación desgraciada, se pelean entre sí en lugar de unirse ante el problema común).

“Mientras prosigue el casting de dirigentes que de Italia saben bien poco —pero ya aprenderán, seamos positivos—, Cardinale debe asegurarse de que la llegada de Amorim tenga una génesis limpia y transparente, no nebulosa como la que en su día tuvo Paulo Fonseca, a quien trataron como a un mero transeúnte desde el primer día. Si el Milan volviera a ser una sola entidad unida, ya sería un Milan mejor”.

SE REALIZA LA FIRMA DEL CONTRATO

Rúben Amorim acaba de firmar su contrato con el Milan. Se trata, tal y como se había anticipado, de un vínculo de dos años de duración a razón de 3,2 millones de euros por temporada, a los que se sumarán los correspondientes bonus vinculados a los resultados deportivos del equipo. A este respecto, desde Portugal especifican que dichos complementos serán de un millón de euros en caso de conquistar el Scudetto y de 500.000 euros si se logra la clasificación para la Champions League. Asimismo, al contrato se le puede añadir un tercer año de renovación opcional (formato 2+1). La firma se ha producido por vía telemática, dado que el entrenador portugués no se encuentra en la capital lombarda.


El nuevo Milan empieza por Amorim

En el campo, Rúben Amorim era el clásico centrocampista de orden. Pocas aceleraciones, mucha gestión del balón. Como entrenador, sin embargo, ha metido el acelerón decisivo para adjudicarse el banquillo del Milan. Así, a 21 días de la destitución de Massimiliano Allegri, Gerry Cardinale ha tomado la decisión definitiva: Amorim firmará un contrato de dos años con opción a una tercera temporada juntos. El sueldo será de algo menos de 3,5 millones de euros netos, con un bonus de un millón en caso de ganar el Scudetto y 500.000 euros por la eventual clasificación para la Champions League. Todo está acordado, excepto la fecha del desembarco del técnico portugués en Milán.

A diferencia de lo filtrado ayer por los medios de comunicación portugueses, Amorim no vendrá hoy a firmar en Italia. Tampoco se ha organizado todavía su primera visita a Casa Milan ni a las instalaciones de Milanello. Hoy, en cualquier caso, se espera que todo quede plasmado por escrito y en los próximos días podría llegar la oficialidad del acuerdo. Mientras tanto, el entrenador de Lisboa ya ha informado al Manchester United del pacto alcanzado con el Milan. A pesar de su despido el pasado 5 de enero, Amorim seguía percibiendo sus emolumentos de los Red Devils al tener un contrato vigente hasta el 30 de junio de 2027. Al aceptar el cargo de nuevo técnico del Diavolo, lógicamente, debe romper su vínculo con los ingleses, quienes se ahorrarán así un año de salario.

¿Por qué el Milan ha decidido apostar con tanta convicción por un técnico que viene de una experiencia no precisamente afortunada? El portugués fue destituido en el United cuando marchaba quinto en la clasificación, a solo tres puntos del Liverpool. En plena zona Champions, en definitiva. Tampoco hay que olvidar que, hasta hace ni siquiera dos años, Amorim era considerado uno de los mejores técnicos emergentes de Europa. En Portugal su ascenso fue rápido e imparable: una copa nacional ganada con el Braga, otras dos más dos ligas y una Supercopa con el Sporting. Todo ello antes de cumplir los 40 años.

Sin embargo, lo que ha atraído al Milan no han sido únicamente los trofeos. Amorim se ajusta —al menos en la idea del club de Vía Aldo Rossi— al perfil de entrenador indicado por Cardinale justo tras el despido de Allegri: joven, de mentalidad ofensiva, dispuesto a abrir un nuevo ciclo capaz de devolver al Diavolo a la primera línea europea y de revalorizar a los futbolistas de la plantilla. El “sí” a Rúben ha madurado tras varias conversaciones con el número uno de RedBird, Zlatan Ibrahimović, Massimo Calvelli, la agencia de headhunters encargada de la búsqueda del nuevo técnico (Twenty First Group) y Bobby Gardiner, analista de captación que apunta a ser promovido como jefe del área de scouting rossonera.

Amorim ha recibido también la bendición de Markus Krösche, el candidato número uno al puesto de próximo Head of Football (Jefe del área de fútbol) en Casa Milan. Del mismo modo, en sus conversaciones con Cardinale y sus hombres, el técnico portugués expresó claramente su total aprobación hacia el actual dirigente del Eintracht de Fráncfort. Primeras muestras de sintonía.

A este respecto, una vez completada la casilla del entrenador, el próximo paso del Diavolo afectará directamente al área técnica. Con Krösche y su mano derecha desde la época del Leipzig, Timmo Hardung, ya existe un acuerdo, pero ambos tienen contrato hasta 2028 con el Eintracht. De hecho, ayer, el presidente Mathias Beck frenó públicamente las maniobras rossoneras en una declaración a BILD: “Nadie del Milan nos ha contactado y no hemos recibido ninguna indicación de Krösche de que pretenda dejar el Eintracht”. Son palabras tajantes, pero que deben contextualizarse dentro de una estrategia precisa: en Fráncfort quieren una indemnización económica por la salida de ambos directivos. Al mismo tiempo, sin embargo, Krösche y Hardung —en el punto de mira de la afición local durante la última temporada— ya han comunicado su voluntad al club alemán. Ven su futuro en Milán. Con Amorim en el banquillo, por supuesto.

CAPELLO NADA CONVENCIDO DE LA LLEGADA DE AMORIM

Dentro de dos días cumplirá 80 años. Y “Don Fabio”, en sus más de 60 años en el mundo del fútbol, las ha visto de todos los colores. “¿El Milan de Amorim? Es un doble salto al vacío, tanto para él como para los rossoneros”. Capello analiza la situación actual, comentando la elección del club con un evidente velo de escepticismo. La esperanza general es la de volver a ver a aquel Amorim que tan bien lo hizo en Lisboa y no al de Mánchester. Parece que se habla de dos entrenadores distintos: uno dominaba y hacía jugar un fútbol bellísimo al Sporting; el otro sufría tremendamente la presión y se perdía sumergido en la trituradora del United.

Empecemos por la elección del club rossonero: ¿Le convence?

“He escuchado muchísimos nombres, todos diferentes entre sí. Nacionalidades distintas, estilos de juego opuestos, ideas contrarias. Creo que es el manifiesto de la confusión que sobrevuela en el ecosistema del Milan. El Amorim que vimos en Lisboa me había convencido, desde luego, pero también se debe considerar el trabajo que hizo en Mánchester. No lo sé, me parece que está todo un poco dejado al azar”.

Precisamente sobre Amorim, es como si en sus dos experiencias hubiéramos visto a dos entrenadores opuestos…

“Eh… sí. Tendrán que explicarle que el Milan es un club con una historia que honrar y respetar. Y que hay que traer resultados a la altura. En el United no consiguió entrar en la cabeza de los jugadores; en el Milan tendrá que lograrlo. Después, la diferencia también la marcarán los hombres que tenga a su disposición. Puedo decir que es un salto al vacío para ambos. Los rossoneros contratan a un entrenador que no conoce nuestro campeonato y él… debe reivindicarse tras una experiencia fallida”.

¿Podría pagar Amorim esa falta de conocimiento de la Serie A?

“Sí… y creo que en Inglaterra ese fue precisamente uno de los factores negativos. Es muy diferente si a un equipo lo conoces de verdad o si solo lo has visto en vídeo. Lo cambia todo. Es distinto el enfoque que tienes de los partidos e incluso del mercado, así como la manera de prepararlos. Por eso pienso que es un poco una apuesta arriesgada, pero ya veremos dentro de unos meses…”.

¿Qué Milan se espera en el campo?

“Le deseo a Amorim que vuelva a ser el del Sporting. Deberá tener coraje, imponerse y hacer valer sus ideas. Pienso, además, que hacen falta fichajes a la altura del Milan: me espero un defensa central, un interior [mezzala], un extremo izquierdo y un delantero centro. No hace falta gastar mucho por el simple hecho de gastar; se necesitan grandes jugadores para volver a ganar. Aunque me queda una duda: ¿con quién habla Amorim? Me parece que hay un buen lío de confusión en cuanto a los roles directivos…”.

El director deportivo y el director técnico podrían ser dos alemanes: Krösche y Hardung. ¿Qué opina?

“¡Pienso que brindaremos con cerveza y cerraremos la comida con un buen vino de Oporto! Bromas aparte, no tengo una opinión clara porque no los conozco. Me surgen bastantes dudas debido a que tendrán que aclimatarse y van a aterrizar en un planeta completamente nuevo. Quién sabe. Permitidme tener algunas dudas, al menos por ahora”.

El Milan ya ha tenido a dos entrenadores portugueses en su banquillo en el pasado y las cosas no salieron bien. Después llegó Allegri y ahora se cambia otra vez de rumbo

“Oigo hablar de muchísimas reuniones, muchos nombres e ideas confusas. ¿Quién manda? ¿Quién toma las decisiones? ¿Quién está confeccionando el mercado de fichajes? Hay demasiados signos de interrogación, como ve. No hay programación. Parece que todo se hace a la carrera y de forma desorganizada”.

A propósito de portugueses, ¿cree que Rafael Leão pueda quedarse teniendo a Amorim en el banquillo?

“No lo sé, especialmente después de las declaraciones que ha hecho en los últimos días. Pienso que, independientemente de quién esté en el banquillo, Rafa debe volver a ser el de hace dos años. Tiene que trabajar en su cabeza y en su actitud. Si no cambia eso, la historia será siempre la misma. En el Milan o en cualquier otra parte”.

¿Y qué me dice de Modrić?

“Luka debe quedarse, incluso sin jugar la Champions. Es un ejemplo, una guía para todo el equipo. Incluso para el entrenador puede ser fundamental. Servirá para sacar lo mejor de sus compañeros. Los líderes son así: maestros y referentes. Es un profesional serísimo, inteligente y completo. El nuevo Milan debe reconstruirse también a partir de él”.

Ha mencionado la Champions. ¿Cuánto pesará no jugarla en la construcción del nuevo Milan?

“Muchísimo. En primer lugar, porque se vuelve más difícil convencer a los grandes campeones: eres un club menos apetecible, a pesar de la gran historia que el Milan tiene a sus espaldas. Y luego pesa porque ingresas menos dinero. Miremos, sin embargo, a la Juventus, que también está sin Champions: ha reconstruido su estructura con un director general italiano, Carnevali, dando continuidad a un gran entrenador como Spalletti. En este momento veo a la Juve por delante del Milan, ya solo por la llegada del ex del Sassuolo, que conoce al dedillo la materia y la Serie A; es un gran fichaje. El Inter, por ahora, sigue estando a otro nivel, tanto por organización societaria como por plantilla”.

MORETTO: “ACUERDO TOTAL CON KROSCHE”

Matteo Moretto, en una intervención en vídeo en el canal de YouTube de Fabrizio Romano, ha ofrecido las siguientes actualizaciones sobre el Milan, club que ya ha elegido a su nuevo entrenador y que aspira a cerrar muy pronto la llegada del nuevo responsable del área técnica: “El Milan ha cerrado el acuerdo por el entrenador, que al 100% será Rúben Amorim; en las próximas horas llegará también la firma. El portugués no tiene previsto llegar hoy a Milán, pero en cualquier caso estampará su firma en este contrato de dos años más uno en las próximas horas. No son tres años fijos, sino un formato 2+1”.

“Por lo tanto, el Milan ha zanjado la cuestión del entrenador, pero aún debe definir el capítulo relativo a la directiva. Hablemos de Markus Krösche: el Milan ha planificado minuciosamente la llegada de Amorim de la mano del alemán, quien ha dado su total aprobación (ok) a la elección de confiar el banquillo milanista al técnico portugués. Entre el Milan y Krösche ya se está hablando de documentos, la negociación entre las partes está muy avanzada y existe ya un acuerdo verbal”.

“En las últimas horas, el Eintracht de Fráncfort ha dado su propia versión de los hechos, pero hay que discernir cuánto de ello es pura estrategia y cuánto es realidad. Lo que es seguro es que al club alemán le ha molestado el hecho de que hayan salido a la luz ciertas informaciones. Veremos cómo se desarrolla el asunto por el lado del Eintracht, pero entre el Milan y Krösche está todo hecho y solo falta acordar esa indemnización que, por lo que sé yo, será muy inferior a los 7 millones de euros de los que se está hablando. Es una negociación que el Milan confía plenamente en cerrar”.


Marc Schmidt habla sobre Markus Krosche

Habiendo identificado —con total probabilidad— en Rúben Amorim al hombre adecuado desde el cual reiniciar el proyecto en el banquillo, el Milan debe ahora resolver el nudo ligado a la directiva, dado que aún quedan varios puestos vacantes. Entre ellos, el de director técnico, una figura estructural del proyecto del Diavolo que está por venir. Markus Krösche es, sin duda, uno de los perfiles más potentes para este cargo; nacido en 1980, actualmente es el director general del área deportiva del Eintracht de Fráncfort, club con el que ha trabajado mucho y muy bien a lo largo de los años. De este dirigente alemán ha hablado su colega de BILD, Marc Schmidt.

¿Qué tipo de dirigente es Markus Krösche?

“Markus Krösche es un directivo con las ideas muy claras cuando se trata de comprar o vender jugadores, pero no solo en eso. Por ejemplo, en su equipo nunca retiene a futbolistas que terminan contrato: o los renueva o los vende antes de entrar en la temporada que los lleva a quedar libres. Además, no es el tipo de dirigente que destituye a un entrenador a mitad de temporada. Este año (con Toppmöller primero y Riera después) hizo una excepción a la regla, pero a lo largo de los años siempre ha brindado una confianza absoluta a los técnicos, incluso cuando las cosas no marchaban del todo bien. Otro principio fundamental de su trabajo es fichar futbolistas jóvenes para luego revenderlos a precio de oro. Por lo general, no incorpora jugadores mayores de 27 años, aunque este año, con la Champions, lo haya hecho”.

A Krösche se le vincula con insistencia con el Milan: ¿cuál es la situación real respecto a su futuro?

“Estoy seguro de que si su deseo fuera dejar el Eintracht este verano, el club habría encontrado la manera de dejarlo partir, pero está claro que, en caso de marcharse, el Fráncfort querrá sacar un beneficio económico por su salida. Por lo tanto, creo que podrían exigir una indemnización de entre 7,5 y 10 millones de euros”.

¿Se traería Krösche a Hardung como director deportivo en caso de ir al Milan?

“Sí, porque por lo general Krösche se mueve con todo su equipo de confianza. En lo que respecta a Hardung la situación es más sencilla, porque en el Eintracht no lo ha hecho nada bien. El club quería prescindir de él desde hacía tiempo, pero Markus (Krösche) lo ha mantenido porque Hardung conoce a la perfección los aspectos contractuales. Así que estoy seguro de que formaría parte del staff que Krösche se llevaría consigo, pero su trabajo en el Eintracht no ha sido para nada convincente”.

¿Cuáles son los límites o las exigencias de Markus Krösche?

“El punto clave es el siguiente: Krösche vendría al Milan única y exclusivamente si le garantizan tener carta blanca absoluta. Esto significa que Ibrahimović tiene que dar un paso al lado. Sé que Zlatan tiene intereses en la inversión de RedBird en el Milan, pero desde fuera todo el mundo le culpa del fracaso del equipo esta temporada. Nadie aquí en Alemania que conozca la estructura interna del Milan piensa que Krösche pueda encajar ahí en las condiciones actuales. Es justo lo opuesto a la forma de trabajar de Markus. Ibrahimović tendría que estar totalmente fuera, no debería interferir en absolutamente nada. Si deciden apostar por el alemán, Krösche se convierte en el jefe supremo. Nadie lo puede tocar, nadie le podrá decir lo que tiene que hacer”.

Cuéntenos más detalles sobre Krösche…

“¿Sabes por qué lleva tanto tiempo en el Eintracht? Porque gana 5 millones de euros por temporada, más que el propio consejero delegado del club. El año pasado no se marchó al Borussia Dortmund porque el club no podía garantizarle las cifras que percibe en Fráncfort. Él tiene aquí un contrato muy especial. Basta con pensar que gana incluso más que el director deportivo del Bayern de Múnich. Por esa razón jamás se ha movido de Fráncfort”.

Por tanto, si finalmente viene al Milan es porque Cardinale le entregará todos los poderes del área deportiva

“Exactamente. Y es por eso que el Milan podría ser un reto estimulante para Krösche. Cardinale no tiene idea de lo que es el fútbol, motivo por el cual Markus podría estar interesado: a él le gusta recalar en clubes que atraviesan situaciones delicadas, donde hay que empezar de cero y cambiarlo todo. Por lo tanto, si llega a aceptar la propuesta del Diavolo, en el Milan deben ser muy conscientes de que Ibrahimović tiene que apartarse y dejarle trabajar”.

Amorim o Jaissle: ¿quién es el directivo perfecto para Krösche?

“Jaissle. De hecho, lo buscó hace apenas dos semanas para el banquillo del Eintracht antes de virar hacia Hütter. En cualquier caso, nosotros en Alemania estamos bastante seguros de que Krösche dejará el Eintracht, pero porque hay programada una revolución para el próximo verano, no para este. No es casualidad que él vaya a hacer todo lo posible para dejar la estructura perfecta en Fráncfort, motivo por el cual me sorprendería verle marchar ahora mismo. No estoy diciendo que no pueda hacerlo en septiembre, pero a día de hoy me parece difícil. El Milan y el Eintracht podrían incluso iniciar negociaciones para alcanzar un acuerdo de cara a después del verano, pero al club rossonero le hace falta alguien ya, no en septiembre. Estoy seguro de que Krösche se irá y que el Eintracht ya busca un sustituto para 2027, pero no tengo claro que este adiós se concrete de forma inmediata”.

¿Cuántas posibilidades reales hay entonces?

“Creo que todavía es pronto, hay demasiados flecos por definir, pero el Milan lo necesita con urgencia, así que quién sabe si la situación podría desbloquearse de inmediato. Además, hay que decir una cosa: dentro del club muchas personas dejarían marchar a Krösche sin problemas, aunque la propiedad tendría que rescindirlo para evitar cualquier tipo de negociación eterna. La junta que le renovó el contrato ya no está desde hace dos años, y el nuevo consejo del Eintracht no es especialmente devoto de Krösche. Por tanto, si Markus tuviera el deseo de salir y el Milan dispusiera del dinero para satisfacer al Fráncfort, todo podría suceder, pero ahora mismo hay demasiados cabos sueltos por resolver. Es un proceso muy largo el que conlleva negociar con Markus, motivo por el cual me sorprendería que se tomase una decisión así, deprisa y corriendo”.

En su opinión, ¿podría Krösche trabajar de la mano con Ibrahimović?

“Estoy seguro de que a Markus le encantaría conocerlo personalmente, pero desde el punto de vista profesional, nadie desde fuera tiene que decirle qué hacer. Él no escucharía a Ibrahimović porque se traería a su propia gente de confianza”.

EL EINTRACHT DICE QUE NADIE LES HA CONTACTADO

Mathias Beck, presidente del consejo de vigilancia del Eintracht de Fráncfort, ha valorado de este modo ante los micrófonos de BILD los rumores sobre la posible salida de Markus Krösche, quien ha terminado en el punto de mira del Milan para asumir el cargo de director técnico del club rossonero: “Por parte del Milan no ha habido nadie que se haya puesto en contacto con nosotros en relación a Markus Krösche. Y nosotros, como comité ejecutivo del Eintracht, tras habernos reunido y confrontado posturas con Markus Krösche, no tenemos absolutamente ninguna señal que nos haga pensar que quiera dejar el Eintracht antes de la expiración de su contrato en 2028”.


Amorim firmará por dos temporadas

Rúben Amorim será el nuevo entrenador del Milan. El acelerón de las últimas horas ha sido decisivo: el club rossonero ha presentado la propuesta al técnico portugués, quien la ha aceptado. Tras esto, ha llegado también el sello definitivo por parte de Cardinale. Acuerdo alcanzado sobre la base de un contrato de dos años a razón de 3,5 millones de euros por temporada, con opción a un tercer año, más bonus por la conquista de trofeos y la clasificación para la Champions League. El técnico de Lisboa volará a Italia entre hoy y mañana para plasmar su firma en el contrato con el Diavolo. De este modo, el entrenador luso renunciarà al año de sueldo que tenía acordado con el Manchester United, club que lo había destituido en enero, pero con el que mantenía un vínculo contractual hasta el 30 de junio de 2027.

Ex-centrocampista de la selección portuguesa, con dos Mundiales a sus espaldas, Amorim tiene apenas 41 años, pero ya sabe lo que es ganar desde el banquillo. En 2021 guio al Sporting de Lisboa a conquistar el título de liga portuguesa tras 19 años de sequía, un triunfo que repitió al año siguiente. Tras dejar Lisboa en noviembre de 2024 rumbo a Mánchester, no logró repetir el éxito en Inglaterra. Ahora se le presenta esta nueva oportunidad en el Milan. Con Amorim, Gerry Cardinale completa la primera casilla que había quedado vacante tras el desmantelamiento de la directiva provocado por la no clasificación para la Champions.

Una vez cerrado el entrenador, la próxima pieza del puzle debería ser el director técnico, posición en la que Markus Krösche cuenta con una clara ventaja. Krösche querría traer consigo a su hombre de confianza, Timmo Hardung, como director deportivo. Ambos directivos —actualmente en el Eintracht de Fráncfort— se encuentran en negociaciones muy avanzadas con el Diavolo. Llegados a ese punto, al Milan solo le quedaría por definir el nombre del nuevo consejero delegado (Ceo).

¿AMORIM ES UN GRAN ENTRENADOR O ALGUIEN PEQUEÑO?

¿Rúben Amorim es un técnico pequeño o grande? El dilema del Milan depende de un contexto capaz de encumbrarlo o triturarlo
No existen solo los dos extremos, pero, utilizándolos, es más fácil sintetizar: ¿Rúben Amorim es un entrenador pequeño o un gran entrenador? La respuesta depende del momento en que se plantee la pregunta. Hace dos años, el técnico portugués estaba en boca de todos, en pleno hype absoluto tras las dos ligas ganadas con el Sporting de Lisboa en la Liga Portuguesa: si el Milan, que lo había sondeado a través de Geoffrey Moncada, lo hubiera contratado entonces, habría sido uno de los traspasos más aclamados del verano, desatando el entusiasmo más absoluto de toda la afición.

Sin embargo, la experiencia en el Manchester United ha cambiado casi por completo la opinión sobre el técnico nacido en 1985: un desastre, un fracaso —considerando las expectativas y el dinero gastado— tanto desde el punto de vista técnico-táctico (dejó al equipo en la sexta posición con 31 puntos, a solo tres de la cuarta plaza ocupada por el Liverpool, tras perder una final de la Europa League contra el Tottenham) como en la gestión del vestuario, con los pesos pesados del grupo enfrentados al propio entrenador.

Como parte de su disculpa se puede decir que en el Manchester United, en la era post-Ferguson, las cosas han ido así para la mayoría —por no decir todos— los entrenadores que se han sentado en el banquillo de Old Trafford. El problema es que en el Milan se va a encontrar con problemas similares, si no peores. Y este es el principal signo de interrogación sobre la elección de Amorim —quien es el que más se acerca al “modelo Fàbregas” citado por el propietario y posee además ideas de fútbol potencialmente muy interesantes— o sobre cualquier otra elección que hubiera hecho la directiva de Vía Aldo Rossi (este mismo discurso se aplicaría también si hubieran traído a Ancelotti, Klopp o Guardiola, ojo): ¿En qué contexto va a trabajar? ¿Cómo podrá intentar expresar su idea de fútbol? ¿Estará respaldado por la propiedad y por el club? ¿Se le escuchará en materia de mercado de fichajes?

Para saber si este Rúben será un Amorim pequeño o grande, es necesario que no le rompan las pelotas [i baglioni], sino que, desde Cardinale hasta Ibrahimović, pasando por los futuros dirigentes deportivos (ya sea Krösche con Özek o con cualquier otro fantasmagórico mago de los datos), todos le echen una gran mano. De lo contrario, es un desastre anunciado.

KROSCHE DEBERÍA SER EL SIGUIENTE

A tres semanas exactas de la purga del área deportiva —el lunes negro del club, que pasó a la historia por la cuádruple decapitación simultánea, fue el pasado 25 de mayo—, el Milan arranca de nuevo, volviendo a completar algunas de las casillas que habían quedado vacías. El fin de semana que acaba de concluir ha sido el que ha devuelto al Diavolo un entrenador —siendo Amorim el ganador del largo casting— y está a punto de restituir al club el grueso de su directiva: se ha alcanzado, de hecho, un acuerdo con Markus Krösche, de 45 años, actual director técnico del Eintracht de Fráncfort. Ahora falta el segundo escollo para cantar victoria: el club alemán debe liberarlo, ya que tiene un contrato en vigor hasta 2028. Debería ser cuestión de días.

Su nombre figuraba en la lista rossonera de perfiles del agrado del club desde hacía tiempo y había cobrado fuerza de inmediato tras la fumata negra con Rangnick. Por lo tanto, el Milan se queda en Alemania para su reedificación. Krösche es un dirigente particularmente hábil a la hora de identificar y valorizar talentos, puliéndolos en casa y transformándolos en potenciales plusvalías. Una filosofía que agrada especialmente en las altas esferas de RedBird, aunque menos a ojos de los aficionados: el divorcio con el Eintracht se vería facilitado por una relación que ya no es óptima con una afición muy particular y exigente.

Krösche vendría en calidad de director técnico y se traería consigo a Timmo Hardung, su histórico brazo derecho, para ejercer las funciones de director deportivo (quien también debe alcanzar un acuerdo para liberarse de la entidad alemana). Un tándem particularmente compenetrado; en Alemania se les considera los Rey Midas de las plusvalías. ¿Algunos nombres? Ekitiké, Pacho, Kolo Muani, Lindstrøm y Marmoush en Fráncfort, y antes en el Leipzig, Nkunku y Dani Olmo.

Digamos que la escuela, la corriente de pensamiento y las modalidades de gestión son las de Rangnick y el universo Red Bull, con quien rozó [coincidió en el relevo] en el Leipzig en 2019 (Krösche entrando y Ralf saliendo). Y es precisamente en el Leipzig donde se forja su alianza con Hardung, con quien posteriormente se trasladó a Fráncfort en 2021. En el club rossonero, por tanto, ambos mantendrían las dinámicas actuales, y es superfluo subrayar que Krösche ya ha dado su nombre [visto bueno].

Dos consideraciones para cerrar. La primera es decididamente positiva: con Amorim y Krösche, el Milan —aunque con un gran retraso— podrá finalmente ponerse manos a la obra en clave de mercado, dado que ninguno de los dos está comprometido con el Mundial. La segunda es un interrogante: tanto el entrenador como los dirigentes, además de ser todos nuevos, no conocen las modalidades ni los engranajes del fútbol italiano. Será necesario que todo marche siempre sobre ruedas.


El nuevo Milan de Amorim y Krosche

Había dicho que se necesitaría una semana para reorganizar al Milan tras el desmantelamiento de la directiva y la destitución de Max Allegri y, en cambio, han transcurrido tres; pero finalmente, el club rossonero y sus aficionados ven la luz al final del túnel: en los próximos días (o tal vez horas), Gerry Cardinale anunciará, de hecho, que el nuevo Diavolo arrancará de nuevo con Rúben Amorim en el banquillo y con Markus Krösche como director técnico.

Según informa esta mañana el Corriere della Sera, el técnico portugués ha superado la competencia de Matthias Jaissle y Oliver Glasner, y está a un solo paso de convertirse en el nuevo entrenador milanista. El extécnico del Sporting de Lisboa y del Manchester United ha aceptado el borrador de contrato propuesto por los rossoneri: se habla de un acuerdo de dos años con opción a una tercera temporada y un sueldo de aproximadamente 3,5 millones de euros más bonus. Para la fumata blanca solo falta el ok definitivo de Cardinale, que debería llegar en las próximas horas.

Pero en este preciso instante, el número uno de RedBird, junto a Massimo Calvelli y Zlatan Ibrahimović, trabaja también a destajo para traer a un nuevo director técnico a la entidad rossonera. El elegido, también en este caso tras un casting infinito, es Markus Krösche, actual responsable del área técnica del Eintracht de Fráncfort y que tiene contrato en vigor hasta 2028. El Milan está intentando liberar al mánager mediante el pago de una indemnización al club alemán. Si se alcanza un entendimiento con él, como director deportivo podría traer a uno entre Timmo Hardung y Devin Özek, siendo el primero el gran favorito.

DOS FACTORES A EVITAR SI AMORIM QUIERE TRIUNFAR

A tres semanas exactas de la gran purga en Casa Milan, los rossoneri siguen sin tener una estructura corporativa, pero algo se está moviendo. Con un retraso extremo y grave respecto a todos los demás equipos, el Milan podría empezar esta semana a anunciar las nuevas incorporaciones en la directiva o en el banquillo. Rúben Amorim ha aceptado todas las condiciones y ya ha dado su “sí” para entrenar a los rossoneri. El último visto bueno corresponde a Cardinale y debería llegar en las próximas horas. El portugués no es, desde luego, la primera opción, ni tampoco la segunda o la cuarta; antes de él hubo muchas otras conversaciones, pero por un motivo (rechazos) o por otro (falta de acuerdo), al final Ibrahimović y Cardinale, junto a Calvelli, han apostado por Amorim.

El portugués llega tras una experiencia fallida en Mánchester, pero allí han decepcionado muchos en los últimos años. Un club grande en graves dificultades que sigue fagocitando entrenadores. ¿Os recuerda a algo? En cambio, en el Sporting de Lisboa, Amorim lo hizo muy bien, pero en ese caso había construido un equipo a su imagen y semejanza. Jugadores capaces de cumplir con cada una de sus exigencias tácticas, elementos con recorrido [de mucha pierna/gamba], buenos en la presión y, sobre todo, hombres de calidad.

Para evitar que el destino de Amorim en el Milan sea un fracaso, tal y como ocurrió con sus predecesores portugueses Fonseca y Conceição, deben cumplirse dos factores. El primero se refiere al mercado. La futura directiva tendrá que revolucionar la plantilla para ensamblarla como quiere el entrenador; las características de los fichajes deberán ser impecables para el esquema táctico del nuevo Milan. Pero, ¿habrá dinero para hacerlo? Tenemos muchas dudas. El segundo factor se refiere al respaldo del club. Por una vez, habría que dejar de lado los intereses personales y las batallas de partido por el bien del Milan. Todo ello en un ambiente constantemente en protesta. Aquí también albergamos muchas dudas de que pueda suceder.

En el fondo hay una desconfianza enorme hacia la propiedad estadounidense, el problema deriva siempre de ahí. Gerry Cardinale está convencido de poder imponer su propia visión en Italia, “colonizar” Milán importando el modelo estadounidense del deporte como puro entretenimiento (entertainment), basado en la espectacularización del evento como ocurre en la NFL. Pero todavía no ha entendido que no se puede modificar el fútbol en Italia; la cultura de un país no se puede borrar de un plumazo con prepotencia y arrogancia. Los valores del Milan han sido pisoteados en estos años; el club rossonero está irreconocible tanto desde dentro como desde el extranjero. Y este es el daño más grande.

PELLEGATTI PREFERÍA TENER A RANGNICK

«Yo estaba a favor de Rangnick porque quizá así se eliminaban las divisiones y los conflictos internos, ya que él habría formado su propio bloque. Sin embargo, creo que no querían entregarle las llaves de absolutamente todo. Ahora tenemos a un portugués, tal vez a dos alemanes y a un estadounidense: tienen que mirarse a la cara. Después, todo dependerá del club; veremos si tras cuatro partidos que vayan mal lo abandonan a su suerte. Según ellos [la propiedad], Krösche es el mejor que hay en el mercado: pienso que se traerá a un hombre de su confianza como director deportivo, mientras que Amorim es el que más se acerca al estilo de juego de [Cesc] Fàbregas».

CENTRO DEL CAMPO: MÁS SALIDAS QUE ENTRADAS

El tiempo pasa cada vez más rápido y el verano del Milan no parece querer arrancar del todo; al contrario. El retraso que el club rossonero lleva en su hoja de ruta es increíble, casi surrealista: a 14 de junio, la entidad aún no ha anunciado al entrenador, al director general ni al director deportivo. Con calma, no hay prisa. Mientras tanto, la situación en lo que respecta al mercado de fichajes también parece ser bastante crítica. Por los lares de Milanello da la sensación de que hay una estampida general. Desde el adiós (probable) de Youssouf Fofana hasta las peligrosas situaciones de Adrien Rabiot y Luka Modrić. Sin embargo, podría haber una noticia positiva en medio de todo este caos. Una continuidad que haría feliz a muchos aficionados milanistas.

La historia entre el centrocampista francés y el Milan nunca llegó a florecer del todo, marcada por momentos positivos y situaciones completamente negativas. Llegado desde el Mónaco en el verano de 2024 por 26 millones de euros, el mediocentro rossonero cuenta con varios pretendientes en Europa y también en Arabia Saudí. En enero, de hecho, se le había vinculado con el Fenerbahçe en Turquía, pero el francés decidió no moverse a mitad de la temporada. Ahora la situación ha dado un vuelco absoluto: estamos en verano y el futbolista está en la rampa de salida. Con la camiseta del Milan, Fofana ha acumulado 88 partidos oficiales, adornados con 3 goles y la notable cifra de 13 asistencias.

Muchas situaciones y todas muy diferentes entre sí. En lo que respecta al futuro de Luka Modrić, a día de hoy no hay nada decidido. Luka quiere conocer primero quién será el nuevo entrenador del Milan y, por tanto, deseará hablar con él para comprender sus intenciones desde el punto de vista de la identidad técnico-táctica que el sustituto de Massimiliano Allegri pretenda dar al equipo. Tras este cara a cara, llegará la decisión definitiva por parte del jovencísimo astro croata.

También el futuro de Adrien Rabiot pende de un hilo. Llegado en los últimos días del pasado agosto, única y exclusivamente por deseo de mister Allegri, el francés aún no ha mantenido conversaciones con el club. ¿La nota positiva? Los dos años de contrato que le ligan al Diavolo, pero no se puede descartar en absoluto que pueda dejarse convencer por Max [Allegri] y que pese también la participación en la próxima Champions League, algo que el Milan no puede garantizarle [esta temporada]. En medio de todo este caos, sin embargo, habría una posible confirmación: la de Ardon Jashari. El talento suizo está cortejado por media Europa; en Italia, por el Como, la Atalanta y la Juventus.

No obstante, el centrocampista rossonero ya les ha dicho claramente a sus agentes en los últimos días que su firme voluntad es quedarse porque, más allá del contrato, su deseo es ponerse a prueba y demostrar su valía a lo largo de una temporada “de verdad” y no condicionada por la grave lesión que sufrió el pasado mes de septiembre. Una gran noticia para un centro del campo, el del Milan, que deberá ser reforzado obligatoriamente con elementos nuevos y de peso.

AMORIM SE LE ESPERA ENTRE HOY Y MAÑANA

Visto lo que ha sucedido en el último periodo en el Milan siempre es mejor mantener la cautela, pero esta vez parece que ya es una realidad: el Diavolo tiene, de hecho, a su nuevo entrenador, que será Rúben Amorim. El luso ha definido un acuerdo con el club de Vía Aldo Rossi sobre la base de un contrato de dos años con opción a un tercero, a razón de 3,5 millones de euros netos por temporada más bonus ligados a la conquista de títulos y a la calificación para la Champions League. Tras su destitución en enero por parte del Manchester United, parecía que el portugués se tomaría un año sabático, pero la oferta del Milan —que es el equipo que siempre ha soñado entrenar— ha resultado demasiado tentadora y, de este modo, el extécnico del Sporting de Lisboa está listo para regresar a los banquillos.

Según informa A Bola, que añade además otro detalle importante: Amorim es esperado entre hoy y mañana en Italia para la firma del contrato y para empezar a conocer a su nuevo club y su nueva casa. El portugués ha ganado la carrera a otros tantos técnicos, en particular a Matthias Jaissle, actual entrenador del Al-Ahli, a quien sin embargo había que liberar pagando una cuantiosa indemnización al club árabe. Amorim, por el contrario, se encuentra sin equipo y esto ha sido, sin duda, un punto a su favor.

Uno de los grandes sueños del portugués era precisamente el de dirigir al Milan, tal y como había relatado en 2017 al medio luso Tribuna Expresso, justo cuando estaba a punto de comenzar su carrera en los banquillos tras colgar las botas como futbolista: “De niño me gustaba ver al Benfica y al Milan. Recuerdo ver las cintas de vídeo del Milan con Maldini, Baresi, Gullit, Rijkaard, Savićević… Mis sueños de la infancia eran jugar en el Benfica y en el Milan. Uno ya lo he hecho realidad [el del Benfica]. Ahora debo convertirme en entrenador en el otro”.


Amorim al Milan: decide Cardinale

El próximo entrenador del Milan podría ser de nuevo un portugués. Después de [los nombres de] Fonseca y Conceição, los rossoneri están a punto de cerrar el fichaje de Rúben Amorim, de 41 años, extécnico del Braga, del Sporting de Lisboa y del Manchester United. Las conversaciones de las últimas horas han ido muy bien; Amorim ha aceptado las condiciones planteadas por el club rossonero y está listo para comenzar. Se trata de un contrato de dos años de duración con opción a un tercero —la misma estructura de contrato que recibió Max Allegri el año pasado—, con la diferencia de que las cifras económicas son más bajas. Amorim percibirá alrededor de 3,5 millones de euros más bonus.

¿Qué falta ahora? El visto bueno final de Gerry Cardinale a la operación. Aunque otros entrenadores han mantenido conversaciones con la propiedad rossonera en los últimos días, esos diálogos cayeron repentinamente en saco roto. Por lo tanto, para concluir el acuerdo definitivo se necesita el “sí” del propietario del fondo RedBird. Y, según las últimas indiscreciones, el luso sería uno de los nombres sugeridos directamente por Zlatan Ibrahimović a su socio americano.

Después de veinte días, el Milan está a punto de elegir al sustituto de Massimiliano Allegri, destituido por el fondo estadounidense junto a Furlani, Moncada y Tare el pasado 25 de mayo. Amorim está muy cerca del banquillo rossonero. El portugués llega tras una experiencia fallida en el Manchester United, pero en su etapa anterior, en el Sporting de Lisboa, se había proclamado campeón de liga en dos ocasiones. Respecto a los otros entrenadores en liza, resulta más sencillo de contratar al encontrarse libre en el mercado, un factor que ha marcado la diferencia en comparación con su competidor directo, Matthias Jaissle, ya que el alemán está sujeto a un contrato en vigor con el Al-Ahli.

Rúben Amorim es hoy el favorito para sustituir a Massimiliano Allegri en el banquillo del Milan de cara a la próxima temporada. El lusitano es uno de esos entrenadores que no se limitan a “gestionar” un equipo, sino que lo transforman imponiendo una idea precisa. Su sello de identidad es la defensa de tres, con el 3-4-2-1 como sistema de referencia. Pero el quid de la cuestión no es solo el dibujo: Amorim quiere un equipo intenso, corto, agresivo, capaz de construir desde atrás y, posteriormente, verticalizar en cuanto se abre el espacio adecuado.

Inmersos en el fútbol de Amorim, los carrileros (i quinti) son fundamentales: aportan amplitud, elevan la línea ofensiva y obligan al adversario a estirarse. En la parcela delantera, por su parte, los dos jugadores situados a la espalda del punta se mueven en los espacios interiores (i mezzi spazi): no son extremos puros, sino mediapuntas o atacantes interiores llamados a recibir entre líneas, combinar con rapidez y atacar el área en cuanto se dan las condiciones. Esto permite entender que la posesión de balón de los equipos del portugués no es lenta; al contrario, sirve para atraer la presión del rival, generar superioridad y luego golpear —preferiblemente de forma letal— en vertical.

A alguien como Rúben Amorim le gustan los equipos agresivos incluso cuando no tienen la pelota. Su propuesta futbolística contempla una presión coordinada, una tras pérdida inmediata tras el extravío del esférico y transiciones veloces, impidiendo así que los adversarios se reorganicen en fase defensiva. Por este motivo, se le puede considerar cualquier cosa menos un técnico conservador o especulativo (attendista): quiere que sus equipos recuperen el balón en zonas altas y golpeen al rival cuando este se encuentre desprotegido.

Para el Milan sería una elección fascinante, pero desde luego no neutra, entre otras cosas porque Amorim aportaría identidad, valentía y una estructura moderna. Ojo, sin embargo, porque es ese tipo de entrenador que necesita perfiles específicos para plasmar su fútbol. Es decir: centrales rápidos, carrileros profundos, mediocentros dinámicos y atacantes capaces de moverse entre líneas. El riesgo es evidente: si el club no le construye un equipo a su imagen y semejanza, el sistema puede volverse rígido, un poco como sucedió en Mánchester, donde no supieron comprender que Amorim no es un normalizador, sino un entrenador de proyecto total.


Rangnick dice no: tres semanas de pura nada

Un fantasma recorre Europa. No es el comunismo según Marx, es ese poco de Milan que ha quedado que, entre reuniones y encuentros vía Zoom, se afana por buscar una nueva identidad. Recapitulemos. El Milan ha elegido el camino de la discontinuidad tras una temporada concluida con el fracaso del objetivo mínimo: la clasificación para la Champions League. Es una elección legítima. Menos comprensible es que, a distancia de tres semanas, la revolución haya quedado inacabada. Nos encontramos ante un club (que, en el fondo, tendría al fútbol como su actividad principal o core business) que ha desmantelado la parte más importante de su propia estructura, la deportiva, sin haber preparado con la misma rapidez la fase sucesiva. Es difícil encontrar precedentes similares.

El primer problema, obvio, es el de los tiempos. Junio es el mes en el que se construyen los equipos, si es que no se han construido ya antes. Es el momento en el que se inician o se cierran las negociaciones, se definen las estrategias y se identifican los objetivos. Llegar tarde significa a menudo pagar más, perder oportunidades o verse obligado a ir a remolque (o a sufrir) las decisiones de los demás. Unas pocas semanas pueden marcar la diferencia.

Sin embargo, hay una cuestión más profunda que afecta a las competencias. Gerry Cardinale, desde que entró en la propiedad del club y, por tanto, en el fútbol italiano, ha aportado una visión empresarial moderna, en ciertos aspectos incluso fascinante: está convencido de poder extraer valor del fútbol aumentando los ingresos, construyendo una organización eficiente y sostenible, y desarrollando una empresa de medios (media company) y no solo un club de fútbol. Nadie puede negar que el fútbol también necesita esto.

El problema no es, como se dice con demasiada frecuencia, que los fondos solo estén interesados en ganar dinero: precisamente aquí el comunismo no tiene nada que ver y, además, para ganar dinero de verdad hay que vencer, y para vencer de verdad (con continuidad) es necesario crear bases sólidas y sostenibles. Nunca se repetirá lo suficiente lo necesario que es encontrar nuevos ingresos —como los beneficios de los estadios— o valorizar más los derechos de televisión. En síntesis: hacer que el espectáculo sea mejor. El problema es que el fútbol no es solo una industria del entretenimiento. Es un sector con dinámicas propias, relaciones consolidadas, tiempos y lenguajes que se aprenden frecuentándolo cada día.

Por este motivo sorprende ver que, en una fase tan delicada, sea directamente el propietario, junto al reputado Massimo Calvelli (extenista, hombre de deporte y de negocios, pero no de fútbol en sentido estricto), quien dirija las reuniones y oriente las decisiones operativas. Un inversor puede definir la dirección estratégica, fijar los objetivos y controlar los resultados.

Es más difícil pensar que pueda sustituir las competencias específicas que se necesitan para construir un equipo de fútbol ganador. ¿De verdad pueden identificar los perfiles adecuados junto a los cazatalentos? Está bien que quieran identificar de inmediato a un responsable del área técnica (pero ya vamos con retraso y ahora parece desvanecerse también la opción Rangnick) y luego elegir junto a él al entrenador, ¿pero quién los ayuda a elegir al hombre de las futuras decisiones?

Cardinale se ha lamentado de haber delegado demasiado en sus primeros cuatro años en el Milan, y es una buena noticia que quiera estar más presente en el nuevo rumbo. Pero el Milan necesita competencias. De inmediato. (Porque, por el momento, solo hay un fantasma del Milan).

RANGNICK SE CANSA DEL MILAN Y DICE NO

Ralf Rangnick ha dicho basta. La espera de una respuesta por parte del Milan, que fue quien lo buscó (no fue él quien se ofreció a Cardinale…) para confiarle el papel de jefe del área técnica, lo ha cansado y ahora está totalmente decidido a concentrarse únicamente en su rol de seleccionador de Austria, que comenzará su andadura en el Mundial en la noche italiana entre el martes y el miércoles contra Jordania. Desde la concentración de Austria en Santa Bárbara se respira la serenidad habitual respecto a la permanencia del técnico en el banquillo incluso después de la Copa del Mundo.

Los dirigentes de la federación austriaca de fútbol, al día siguiente de la llegada de la expedición a los Estados Unidos, estaban seguros de que Ralf se quedaría, y el presidente Josef Pröll explicó: “Soy muy optimista sobre el hecho de que elegirá a Austria. Nosotros lo queremos y él conoce los puntos clave de la oferta de renovación. Él y yo sabemos con qué podemos contar el uno del otro porque nos comunicamos de forma muy abierta”. El paso del tiempo no ha mellado esta convicción; al contrario, la ha reforzado.

Porque Rangnick, que no responde a preguntas sobre el Milan, ha reiterado a sus dirigentes que su intención es continuar con el proyecto después del Mundial. Hasta 2028. Que el contrato se firme ahora, antes del debut contra Jordania, o después de que termine el torneo, no le importa demasiado. Para Ralf es una cuestión de elecciones y de claridad: Austria lo quiere y lo hace sentir importante; el Milan, tras las conversaciones de hace dos semanas, ha desaparecido (o casi). No está acostumbrado a trabajar así y por eso está molesto.

Rangnick había sido muy claro con Cardinale e Ibrahimović: durante las cumbres que mantuvo con la propiedad rossonera, había exigido el pleno control del área técnica, sin injerencias. Naturalmente se refería a las de Zlatan, el ruidoso e influyente asesor de Cardinale: como hombre de fútbol, sabe bien lo que le ocurrió a Allegri la temporada pasada y no quiere que el problema se repita con él. Por lo tanto, exigió autonomía en la elección del técnico (indicando a Glasner o Jaissle), de sus colaboradores (por encima de todos, el director deportivo Johannes Spors, actual director deportivo del Southampton y ex del Genoa, y Christopher Vivell, jefe de ojeadores del Manchester United), de los jugadores, pero también de los ojeadores y de los entrenadores de las categorías inferiores.

Su intención era (o a estas alturas, era…) implantar una filosofía futbolística precisa, basada en la presión, la intensidad y la agresividad. Y quiere que todos remen en la misma dirección. El Milan, completamente por refundar tras la purga masiva decretada por Cardinale a causa de la no calificación a la Champions, escuchó las condiciones de Rangnick y hasta ahora no ha dicho que sí. El seleccionador de Austria ha esperado pacientemente, pero ahora parece que ya no está dispuesto a seguir haciéndolo.

Si el Milan le hubiera dicho sí de inmediato, Rangnick se habría organizado con Spors y Vivell, y también con el entrenador elegido (Glasner o Jaissle) para el mercado de fichajes. Él habría seguido dirigiendo a Austria con el objetivo de llevarla lo más lejos posible en el torneo al otro lado del océano; sus hombres de confianza habrían empezado a trabajar en el equipo, desde el mercado hasta los trámites necesarios para organizar una pretemporada tal y como le gusta a Ralf. Hasta ahora, sin embargo, este mecanismo que Rangnick tenía en mente no se ha activado. Y para sus gustos, la espera ha durado demasiado.

Ahora solo pensará en Austria, a la que ha devuelto a un Mundial tras una larga espera. No es que en estos días haya gastado energías nerviosas con el Milan, pero no quiere que nadie tenga la más mínima duda sobre su total implicación con la selección austriaca. Por eso, el mensaje que ha sido enviado al Milan es claro: Rangnick ha dicho basta. A menos que haya una sorpresa clamorosa o un regreso de llama violento y repentino por parte del Diavolo, el jefe del área técnica no será el alemán. La reconstrucción rossonera continúa con dificultades cada vez mayores.

¿Y AHORA QUÉ?

Tras el “no” de Rangnick de ayer, es momento de mirar a las alternativas. El técnico alemán seguirá siendo el seleccionador de Austria y ahora se concentrará en el Mundial. Tras el encuentro con Cardinale y la espera de una respuesta por parte del Milan, Rangnick se habría retirado de la posibilidad de convertirse en el nuevo jefe del área técnica rossonera. El Milan, de hecho, no estaba del todo convencido de confiarle plena autonomía en la elección del entrenador, de los colaboradores, de los jugadores, del sector juvenil y de las estructuras. ¿Y ahora qué?

El Diavolo evalúa otros nombres de dirigentes. Con Ramón Planes, que se ha desvinculado recientemente del Al-Ittihad, los contactos se remontan a hace un par de semanas. Más recientes son las conversaciones con el jovencísimo Devin Özek, de apenas 31 años, considerado un enfant prodige en Alemania por haber contribuido a obrar el milagro del Bayer Leverkusen antes de probar suerte en el Fenerbahçe. En Turquía las cosas no le fueron del todo bien y ahora busca un nuevo empleo. El Milan ya ha hablado con él en dos ocasiones: es joven y, desde luego, menos “ingombrante” [molesto/pesado] que Rangnick, sobre quien persistían algunas dudas incluso antes del paso atrás del actual seleccionador de Austria. Otro nombre sobre la mesa es el de Markus Krösche, director deportivo del Eintracht de Fráncfort. Los rossoneri, en definitiva, continúan con el casting. En el organigrama faltan un consejero delegado, un director técnico, un director deportivo y un entrenador.

A propósito de este último, se han registrado en los últimos días encuentros en Londres (con la presencia del propio Cardinale, que regresará en breve a los Estados Unidos) con Matthias Jaissle y Rúben Amorim. El primero podía ser considerado un delfín de Rangnick, pero gusta en general por la frescura de sus ideas. Tiene solo 38 años, pero ya ha ganado dos Champions League de Asia con el Al-Ahli y practica un fútbol moderno y ofensivo que convence tanto a los cazatalentos como a la propiedad milanista. ¿El problema? La cláusula de rescisión de seis millones de euros para liberarlo del club saudí. Esto pesa más incluso que su ficha, ya que para volver a Europa y, en particular, al Milan, Jaissle está dispuesto a renunciar al megasueldo que percibe actualmente (11 millones).

Amorim, por su parte, se encuentra libre tras el final de su (mala) aventura en el Manchester United. Por filosofía, el portugués es un término medio entre Jaissle y Oliver Glasner, el técnico del Crystal Palace que parecía estar en la ‘pole position’ para el banquillo rossonero hasta hace unos días. Amorim, sin embargo, no está convencido al 100% de aceptar el proyecto que le ha planteado Cardinale y está evaluando qué hacer. Quien no tendría ninguna duda en subirse a un avión rumbo a Milán es el ya citado Glasner, que se mantiene a la espera. Evidentemente, la paciencia del austriaco supera a la de su mentor (en la época del Salzburgo) Rangnick. Mientras tanto, en un segundo plano, queda Mauricio Pochettino, seleccionador de los Estados Unidos, que ha perdido algunas posiciones.

DI MARZIO SOBRE LA PECULIAR SITUACIÓN DEL MILAN

Durante su intervención en el podcast “Buongiorno Calciomercato” de Sky Sport Insider, Gianluca Di Marzio ha ofrecido las últimas actualizaciones sobre el Milan, que todavía tiene que elegir a su directiva y a su entrenador:

“El Milan aún no ha elegido quién será la figura que se encargará de realizar los fichajes y las salidas. El director deportivo todavía no está; hay varios nombres sobre la mesa como, por ejemplo, [Devin] Özek, el exdirector deportivo de 31 años del Fenerbahçe y del Bayer Leverkusen. Es muy bueno, veremos si termina siendo el elegido. Para el banquillo también gusta otro alemán, es decir, Matthias Jaissle, un entrenador que está evaluando en estos momentos si acepta o no la propuesta del Milan”.

“Quien no llegará, en cambio, es Ralf Rangnick, que no ha aceptado la propuesta rossonera. El alemán había solicitado amplios poderes, pero el Milan evidentemente ha decidido no otorgárselos. El Diavolo quiere, por tanto, seguir teniendo en Zlatan Ibrahimović a su principal punto de referencia. Veremos si la próxima semana resulta ser la decisiva para las decisiones del Milan”.

FOCUS SOBRE MARCO KROSCHE

Tras el rechazo de Ralf Rangnick, el interés del Milan se ha desplazado hacia un joven dirigente alemán, nacido en 1980 y actual director deportivo del Eintracht de Fráncfort: Markus Krösche. Nacido en Hannover, antes de convertirse en mánager fue centrocampista y estandarte del Paderborn, club en el que jugó durante trece años convirtiéndose en el jugador con más partidos de su historia. Tras su retirada, inició una trayectoria rápida y muy moderna, típica de muchos (ex)futbolistas alemanes: entrenador del filial del Paderborn, después al RB Leipzig —donde trabajó, entre otras cosas, al lado de Ralf Rangnick— y, finalmente, al Eintracht de Fráncfort, donde hoy es el máximo responsable del área deportiva.

La filosofía de Krösche como dirigente parte de un principio muy claro: primero viene el modelo de club, luego los jugadores. No construye el mercado persiguiendo simplemente los nombres o las peticiones del entrenador, sino que trabaja sobre una estructura más amplia que pueda durar y garantizar sostenibilidad a lo largo del tiempo.

El ejemplo más sencillo es lo que ha construido en el Eintracht: ha creado un sistema basado en el ojeo internacional, la sostenibilidad económica, la valorización de los jóvenes y la capacidad de vender en el momento adecuado. En definitiva, aquello que, de hecho, estaría buscando el Milan. Su objetivo no es comprar campeones ya consagrados, sino futbolistas de entre 18 y 23 años que hayan demostrado cualidades importantes sin haber alcanzado, todavía, su máximo valor de mercado.

Krösche no es, sin embargo, un dirigente que se guíe ciegamente por el algoritmo. Los datos sirven para restringir el campo de búsqueda, identificar perfiles compatibles y reducir el margen de error, pero la elección final sigue siendo humana. Cuenta la observación en directo, las entrevistas personales, la personalidad del jugador. Mentalidad, disciplina, resiliencia, capacidad de adaptación. En este sentido, el método de trabajo de Krösche es muy moderno: une datos, ojeo tradicional y evaluación de carácter, construyendo así un ecosistema en el que un talento puede expresarse y explotar de verdad.

Markus Krösche ha contribuido en Fráncfort a consolidar al Eintracht como un club europeo competitivo —como demuestra la conquista de la Europa League en 2022—, generando al mismo tiempo plusvalías multimillonarias. Los nombres símbolo de su trabajo a orillas del Meno son Randal Kolo Muani, Omar Marmoush, Jesper Lindstrøm, Willian Pacho y Hugo Larsson: perfiles captados, valorizados y transformados en activos que han aportado a las arcas del club alemán la espectacular cifra de 240 millones de euros, tras haber invertido en ellos apenas 36 millones.

Markus Krösche es un perfil que merece ser conocido y estudiado con atención. Sería perfectamente coherente con la búsqueda de sostenibilidad y autofinanciación que contemplan los planes del Milan. No es un dirigente “romántico”: vende cuando conviene, razona a medio plazo y no cambia de opinión tras tres partidos malos.

¿El límite? No ha trabajado todavía en un club obligado a ganarlo todo, y de inmediato, justo como le ocurre al Diavolo. Pero si el Milan decidiera verdaderamente apostar por Krösche, habrá que dejarlo trabajar otorgándole el espacio y el tiempo que solicita. Porque los resultados, tanto en Leipzig como en Fráncfort, están de su lado.

PELLEGATTI ESTALLA ANTE EL CAOS ORGANIZATIVO

«El casting continúa, los cazatalentos siguen con su trabajo y yo todavía encuentro increíblemente imposible que esté el Milan buscando entrenador sin que antes se haya anunciado al director general [consejero delegado]. Parece increíble; o lo anunciano todo junto, o no se explica, pero se pasa de Glasner a Amorim, de Jaissle a Pochettino… uno totalmente diferente del otro. Gerry Cardinale había dicho: “Me gustaría encontrar un entrenador al estilo Cesc Fàbregas”, y luego van a buscar a gente como Glasner, que no tiene absolutamente nada que ver con el español».

«Es difícil que falten el director general, el director deportivo y el entrenador al mismo tiempo en una empresa. La situación del Milan es anómala y preocupante, tanto para el presente como para el futuro. Ahora se sabe que Rangnick no aceptará; si él hubiese tenido ciertas garantías, yo veía con muy buenos ojos la solución de confiar en él, pero está la variable Ibrahimović».

«¿[Igli] Tare? Es un profesional que se marcha sin haber podido ni siquiera trabajar. ¿Las palabras de Leão? En este momento son las cosas que menos emociones me transmiten. Son palabras graves que pueden dañar al club, pero en este instante me interesan otros asuntos. Los problemas de la Lazio ya los conocemos; los del Milan son: desafección total, amenazas de los aficionados de no renovar los abonos y la primera vez en la historia del club en la que no hay una sola figura de máxima autoridad en la sociedad».


Entrevista a Christian Pulisic

En Irvine, en la plácida región de Orange County, los Estados Unidos sudan de cara al Mundial en el que ejercen de anfitriones dentro del vanguardista Great Park, donde en su día se levantaba una gigantesca base aérea de los Marines. Allí donde antes despegaban cazas militares, ahora esprinta en el último entrenamiento de la víspera mundialista Christian Pulisic, el futbolista de 27 años, profundamente religioso, el «Capitán América» al que se confían los destinos del Tío Sam. Es el más querido de la plantilla y hace unos días estuvo firmando autógrafos durante 36 minutos seguidos, mientras que en su lectura diaria de la Biblia tendrá que buscar la forma de aislarse de las tentaciones: el Diavolo siempre llama desde Italia.

Pulisic, ¿ha estado pendiente del Milan? Sigue sin entrenador y sin director general…

«Solo puedo decir que el Milan es un gran club y creo que lo solucionarán todo… Al final, estoy seguro de que todo saldrá bien y el equipo volverá a estar ahí arriba, donde merece. En este momento, sin embargo, mi foco está puesto aquí, en América».

Pero ¿está en contacto con alguien en Milán que pueda explicarle qué está sucediendo?

«Sí, estoy en contacto con algunos de los chicos. Hemos hablado y, sencillamente, me han deseado suerte para el Mundial. En general, tengo muchos amigos muy cercanos en Italia con los que hablo a diario».

¿Y ha hablado también con los compañeros con los que serán rivales en el Mundial?

«Claro, también he hablado con ellos, hay muchos rossoneros por aquí… No pienso en el hecho de que podamos enfrentarnos, sino que les deseo a todos lo mejor. Por ejemplo, hablé con Santi [Giménez], el primero en saltar al campo con México. Fue él quien rompió el muro de la emoción».

En cambio, ¿cómo es su relación con Mauricio Pochettino? ¿Sabe que está en la terna para convertirse en su entrenador también en el Milan?

«Yo solo lo veo como mi seleccionador nacional, aquí y ahora. Nuestra relación es buena, decididamente buena. Hemos tenido buenas conversaciones en los últimos días: sé lo que me pide y lo que puedo darle. Creo que con él nos estamos preparando de la mejor manera posible para afrontar el torneo».

¿En qué es diferente Pochettino de los otros entrenadores que ha tenido en sus dos años en Milán, desde Fonseca hasta Allegri?

«No hago comparaciones, pero creo que es el primer entrenador sudamericano que tengo en mi carrera. Ha sido una bonita experiencia, un gran descubrimiento. Me gusta la pasión, me gustan las ideas de fútbol que trae con su estilo. Exige una gran energía e intensidad continua sobre el campo».

En los dos últimos amistosos la fase de construcción ha crecido mucho: ¿está naciendo con Pochettino una mentalidad mucho más ofensiva?

«Creo que nos está dando sobre todo confianza y convicción en nuestras propias capacidades. La convicción de poder enfrentarnos a selecciones potentes sin ningún miedo».

El seleccionador repite continuamente su lema «Why Not Us?» («¿Por qué no nosotros?»). ¿Por qué Estados Unidos no puede pensar en llegar hasta el final?

«Repito, no tenemos miedo, este es nuestro momento. Queremos ser una fuerza real en este Mundial, capaz de competir contra cualquiera».

Usted y Weston McKennie han crecido juntos desde la primera convocatoria de la Sub-14, y ahora juegan en dos de los clubes italianos más grandes: ¿qué se siente al estar a su lado hoy tras tantas batallas?

«Realmente hemos crecido juntos. Ahora ambos estamos en la élite en Italia, yo en el Milan y él en la Juve, pero sobre todo seguimos defendiendo juntos a nuestra selección. Cuando afrontas un partido tan importante, con la presión del debut en un Mundial, te ayuda mirar a tu lado y ver a chicos que conoces desde que tenías 13 o 14 años. Quieres luchar como ellos, no defraudarlos, cubrirles las espaldas. Es con ese espíritu con el que llegamos al Mundial de casa».

¿Cómo de emocionado está? ¿Se está disfrutando los días previos un poco más en comparación con la última vez?

«Sí, diría que sí, aunque los prolegómenos en apariencia son similares. Se percibe esa misma atmósfera de gran partido. Sin embargo, en ciertos aspectos me siento un poco más relajado; la experiencia me ha calmado y el hecho de estar en nuestra casa ayuda. Además, creo que soy mejor jugador que hace cuatro años en Qatar: he crecido mucho en todos los aspectos, también en Italia».

Y sin embargo, antes de su último gol en un amistoso llevaba un año y medio sin marcar con la selección, y en este 2026 se había quedado en blanco con los rossoneri

«Ya lo dije tras el amistoso contra Senegal: era importante marcar, aunque no entendía por qué se hablaba tanto de eso. Ahora ya me he desbloqueado y espero que nos concentremos en otra cosa, en este momento histórico que tenemos delante de todos nosotros, que parece una locura, casi surrealista. Estos momentos, los futbolistas americanos no los olvidaremos jamás. Pero ahora el objetivo se llama únicamente Paraguay: tocará luchar de verdad, pero si logramos ganar a la primera mandaríamos un mensaje contundente al grupo».

Entre polémicas y problemas, ¿consigue percibir el entusiasmo de todo un país por ustedes?

«Sí. En cada ciudad en la que hemos estado he visto a gente fuera de los hoteles, aficionados en los entrenamientos. Ha sido especial. Hay muchos que normalmente nunca nos ven, pero cuando llega el Mundial todo cambia. En el fondo, solo queremos que el fútbol siga creciendo en los Estados Unidos».

Si cierra los ojos y piensa en el momento en que empiece a girar el carrusel…

«La entrada al campo, el público, el himno. Intentaré disfrutar del momento, aunque no es fácil para la concentración: este es un partido enorme y quieres quitarte de encima cuanto antes el peso del debut. Sin embargo, miraré a mi alrededor e intentaré saborearlo todo: tendré a amigos y familiares allí apoyándome en un momento especial».

Si pudiera volver al Christian de diez años que vivía en Pensilvania, ¿qué le sorprendería más de este momento?

«Jugar un segundo Mundial, estar todavía en este escenario, haría muy feliz a aquel Christian. Siempre ha sido el sueño de mi vida. Pero sigo haciendo cosas típicas de… Hershey, ¿saben? Hace unos días me comí un “S’more” [un malvavisco entre dos galletas de trigo integral con una barrita de chocolate Hershey] junto a la pequeña fogata del hotel». No es la cosa más saludable del mundo, pero this is America.

MÉXICO Y COREA DEL SUR EMPIEZAN GANANDO

2-0 para México en el partido de anoche (el Bebote no disputó ni un solo minuto) y acaba de disputarse el Corea del Sur – República Checa con el resultado de 2-1 para los coreanos, hoy se disputa el partido Canadá – Bosnia, donde ya mañana debuta Estados Unidos de Pulisic frente a Paraguay, el resto de partidos: Catar contra Suiza, Brasil-Marruecos y Haití-Escocia, Australia-Turquía, Alemania-Curaçao y Países Bajos-Japón.


Entrevista a Sandro Costacurta

El Milan sin alma de hoy es el mismo che solo hace unas décadas se jactaba de tener campeones con más copas que temporadas a sus espaldas. E incluso las temporadas eran muchas: Alessandro Billy Costacurta vistió la camiseta rossonera durante veintiún años (más los que pasó en las categorías inferiores), levantando un total de 23 trofeos. Fue la columna vertebral de un equipo que sabía imponerse tanto en Italia (siete Scudetti) como en Europa (5 Champions), mientras que el Milan de hoy ni siquiera es capaz de asomar la cabeza fuera del campeonato doméstico.

Costacurta, a distancia de casi tres semanas, ¿se explica ya el colapso rossonero en el tramo final de la temporada?

«Uno o dos partidos malos pueden ser casualidad, pero diez no. Con más razón aún ciertas derrotas en casa, teniendo un objetivo tan al alcance de la mano [la Champions]. Es un indicio claro de que se creó algo erróneo, algo roto entre el equipo y el entrenador. La culpa es de todos pero, para mí, los que saltan al campo son siempre los primeros responsables. La idea que me he hecho desde fuera es que se ha formado un grupo de chicos buenos, pero sin la personalidad necesaria para competir por determinadas metas».

Sin embargo, ¿cómo es posible que un entrenador experimentado como Max Allegri non haya sido capaz de invertir el rumbo?

«Pienso igual que Ancelotti, que es el más listo de todos: un entrenador influye, sí, pero hasta cierto punto. Luego les toca a los jugadores. O, mejor aún, distingámoslos de los “futbolistas”. Para jugar al fútbol se necesita una buena técnica, y gente con gran calidad el Milan tenía de sobra, sin duda. Pero luego hacen falta futbolistas a 360 grados, dentro y fuera del campo; los Rabiot, los Modrić».

¿Y por detrás de ellos, el vacío?

«Hay episodios que demuestran la talla de la persona, antes incluso que la del profesional. ¿Cuántas veces Maignan, el capitán del equipo, ha saltado al campo con sus compañeros tarde? ¿Ya fuera al inicio del partido o al comienzo de la segunda parte? Si se hizo de forma voluntaria es una mezquindad; si fue involuntaria, es todavía peor: solo terminas por poner nerviosos a los demás y al árbitro. El capitán del Milan es también un ejemplo de estilo y de puntualidad. Los detalles que marcan la diferencia son otros: la atención, los marcajes, el sacrificio. El resto son solo bajezas».

El Milan había elegido a Allegri para volver a empezar tras haber confiado el banquillo a dos entrenadores extranjeros, sin éxito. Hoy, ¿a quién le confiaría usted la reconstrucción?

«A mi me gustaría alguien que discipline finalmente al equipo, que devuelva el entusiasmo, el juego, la carrera, la identidad. Yo gastaría el dinero en dos líderes jóvenes, dos chicos de 23 o 24 años. Gente motivada, que vuelva a generar energía: los partidos tienen que ser vertiginosi, algo que aquí no pasa desde hace años y que, en cambio, sí ocurre en el resto del mundo. Me gustaría un equipo que no espere al rival como se ha hecho este año, sino que lo empuje a cometer errores. Goles vas a encajar igual, pero al menos diviertes. Eso es lo que desearía: un entrenador con coraje y ganas».

¿Qué más haría falta, en su opinión, para recortar la distancia con los otros equipos candidatos al Scudetto?

«Soy optimista, como mi amigo Sandro Nesta. Hacen falta un par de jugadores que puedan empujar, un entrenador que dé una línea clara, una dirección. Y un referente en el área técnica que tenga una estrategia definida. Por supuesto, hay que acertar con ellos y tener la voluntad de hacerlo. No hablo de nombres específicos, pero me parece que por las manos de Rangnick han pasado equipos que tenían un sentido, una organización. E Ibrahimović, al contrario de lo que muchos piensan, no me parece que tenga ganas de reclamar un papel de absoluto protagonismo, en absoluto».

Leão ya se ha borrado: ha dejado saber que quiere un nuevo desafío. ¿Una pérdida para el equipo o una liberación tras temporadas mediocres?

«A mi modo de ver, siempre ha sido un error considerarlo un líder, en lugar de un buen jugador capaz de encenderse de forma intermitente. Personalmente, nunca lo he considerado un perfil de Balón de Oro: he jugado con varios de ellos y… son otra cosa totalmente diferente. Si se marcha, desde luego no estás perdiendo a un Kaká o a un Shevchenko. Rafa nunca ha sido un fuera de serie, aunque él mismo pudiera pensar que lo era. Ahora bien, si cambia de opinión, llegan los verdaderos líderes y a él se le asigna una dimensión distinta, dentro de un contexto adecuado, entonces puede ser incluso útil. Pero hay que verlo por lo que es: un óptimo jugador, no la estrella del equipo».

¿Quiénes son, en cambio, los jugadores a los que concedería otra oportunidad?

«Pulisic viene de seis meses desastrosos, pero siempre ha sido un profesional serio: no lo suspendería solo por la segunda mitad de la temporada. Espero que Modrić se quede: a su edad habría que gestionarlo, pero cuando está en el campo todavía enseña fútbol. Lo mismo deseo para Rabiot: es una bestia. Además, Bartesaghi es jovencísimo y puede crecer, y Pavlović ha demostrado ser fiable. Si Maignan se deja de ciertas frivolidades, es fuerte: si hay que parar balones, los para. Gabbia puede quedarse, al lado de un defensor contundente que hay que fichar. Así como un gran delantero centro. Pero repito: se empieza por la cabeza, es decir, por el entrenador y el director técnico; para lo demás, tampoco hacen falta tantas intervenciones».

¿Considera entonces que la distancia con los grandes de la liga se puede recortar rápido?

«Depende siempre de los objetivos. Si es para volver finalmente a la Champions y asentarse de forma estable, entonces sí, no falta mucho. Pero si el objetivo es volver a ganar en Italia y en Europa, entonces digo que harán falta todavía años. Hay al menos seis o siete equipos mucho más fuertes, incluso que el Inter».