En Irvine, en la plácida región de Orange County, los Estados Unidos sudan de cara al Mundial en el que ejercen de anfitriones dentro del vanguardista Great Park, donde en su día se levantaba una gigantesca base aérea de los Marines. Allí donde antes despegaban cazas militares, ahora esprinta en el último entrenamiento de la víspera mundialista Christian Pulisic, el futbolista de 27 años, profundamente religioso, el «Capitán América» al que se confían los destinos del Tío Sam. Es el más querido de la plantilla y hace unos días estuvo firmando autógrafos durante 36 minutos seguidos, mientras que en su lectura diaria de la Biblia tendrá que buscar la forma de aislarse de las tentaciones: el Diavolo siempre llama desde Italia.
Pulisic, ¿ha estado pendiente del Milan? Sigue sin entrenador y sin director general…
«Solo puedo decir que el Milan es un gran club y creo que lo solucionarán todo… Al final, estoy seguro de que todo saldrá bien y el equipo volverá a estar ahí arriba, donde merece. En este momento, sin embargo, mi foco está puesto aquí, en América».
Pero ¿está en contacto con alguien en Milán que pueda explicarle qué está sucediendo?
«Sí, estoy en contacto con algunos de los chicos. Hemos hablado y, sencillamente, me han deseado suerte para el Mundial. En general, tengo muchos amigos muy cercanos en Italia con los que hablo a diario».
¿Y ha hablado también con los compañeros con los que serán rivales en el Mundial?
«Claro, también he hablado con ellos, hay muchos rossoneros por aquí… No pienso en el hecho de que podamos enfrentarnos, sino que les deseo a todos lo mejor. Por ejemplo, hablé con Santi [Giménez], el primero en saltar al campo con México. Fue él quien rompió el muro de la emoción».
En cambio, ¿cómo es su relación con Mauricio Pochettino? ¿Sabe que está en la terna para convertirse en su entrenador también en el Milan?
«Yo solo lo veo como mi seleccionador nacional, aquí y ahora. Nuestra relación es buena, decididamente buena. Hemos tenido buenas conversaciones en los últimos días: sé lo que me pide y lo que puedo darle. Creo que con él nos estamos preparando de la mejor manera posible para afrontar el torneo».
¿En qué es diferente Pochettino de los otros entrenadores que ha tenido en sus dos años en Milán, desde Fonseca hasta Allegri?
«No hago comparaciones, pero creo que es el primer entrenador sudamericano que tengo en mi carrera. Ha sido una bonita experiencia, un gran descubrimiento. Me gusta la pasión, me gustan las ideas de fútbol que trae con su estilo. Exige una gran energía e intensidad continua sobre el campo».
En los dos últimos amistosos la fase de construcción ha crecido mucho: ¿está naciendo con Pochettino una mentalidad mucho más ofensiva?
«Creo que nos está dando sobre todo confianza y convicción en nuestras propias capacidades. La convicción de poder enfrentarnos a selecciones potentes sin ningún miedo».
El seleccionador repite continuamente su lema «Why Not Us?» («¿Por qué no nosotros?»). ¿Por qué Estados Unidos no puede pensar en llegar hasta el final?
«Repito, no tenemos miedo, este es nuestro momento. Queremos ser una fuerza real en este Mundial, capaz de competir contra cualquiera».
Usted y Weston McKennie han crecido juntos desde la primera convocatoria de la Sub-14, y ahora juegan en dos de los clubes italianos más grandes: ¿qué se siente al estar a su lado hoy tras tantas batallas?
«Realmente hemos crecido juntos. Ahora ambos estamos en la élite en Italia, yo en el Milan y él en la Juve, pero sobre todo seguimos defendiendo juntos a nuestra selección. Cuando afrontas un partido tan importante, con la presión del debut en un Mundial, te ayuda mirar a tu lado y ver a chicos que conoces desde que tenías 13 o 14 años. Quieres luchar como ellos, no defraudarlos, cubrirles las espaldas. Es con ese espíritu con el que llegamos al Mundial de casa».
¿Cómo de emocionado está? ¿Se está disfrutando los días previos un poco más en comparación con la última vez?
«Sí, diría que sí, aunque los prolegómenos en apariencia son similares. Se percibe esa misma atmósfera de gran partido. Sin embargo, en ciertos aspectos me siento un poco más relajado; la experiencia me ha calmado y el hecho de estar en nuestra casa ayuda. Además, creo que soy mejor jugador que hace cuatro años en Qatar: he crecido mucho en todos los aspectos, también en Italia».
Y sin embargo, antes de su último gol en un amistoso llevaba un año y medio sin marcar con la selección, y en este 2026 se había quedado en blanco con los rossoneri
«Ya lo dije tras el amistoso contra Senegal: era importante marcar, aunque no entendía por qué se hablaba tanto de eso. Ahora ya me he desbloqueado y espero que nos concentremos en otra cosa, en este momento histórico que tenemos delante de todos nosotros, que parece una locura, casi surrealista. Estos momentos, los futbolistas americanos no los olvidaremos jamás. Pero ahora el objetivo se llama únicamente Paraguay: tocará luchar de verdad, pero si logramos ganar a la primera mandaríamos un mensaje contundente al grupo».
Entre polémicas y problemas, ¿consigue percibir el entusiasmo de todo un país por ustedes?
«Sí. En cada ciudad en la que hemos estado he visto a gente fuera de los hoteles, aficionados en los entrenamientos. Ha sido especial. Hay muchos que normalmente nunca nos ven, pero cuando llega el Mundial todo cambia. En el fondo, solo queremos que el fútbol siga creciendo en los Estados Unidos».
Si cierra los ojos y piensa en el momento en que empiece a girar el carrusel…
«La entrada al campo, el público, el himno. Intentaré disfrutar del momento, aunque no es fácil para la concentración: este es un partido enorme y quieres quitarte de encima cuanto antes el peso del debut. Sin embargo, miraré a mi alrededor e intentaré saborearlo todo: tendré a amigos y familiares allí apoyándome en un momento especial».
Si pudiera volver al Christian de diez años que vivía en Pensilvania, ¿qué le sorprendería más de este momento?
«Jugar un segundo Mundial, estar todavía en este escenario, haría muy feliz a aquel Christian. Siempre ha sido el sueño de mi vida. Pero sigo haciendo cosas típicas de… Hershey, ¿saben? Hace unos días me comí un “S’more” [un malvavisco entre dos galletas de trigo integral con una barrita de chocolate Hershey] junto a la pequeña fogata del hotel». No es la cosa más saludable del mundo, pero this is America.

MÉXICO Y COREA DEL SUR EMPIEZAN GANANDO
2-0 para México en el partido de anoche (el Bebote no disputó ni un solo minuto) y acaba de disputarse el Corea del Sur – República Checa con el resultado de 2-1 para los coreanos, hoy se disputa el partido Canadá – Bosnia, donde ya mañana debuta Estados Unidos de Pulisic frente a Paraguay, el resto de partidos: Catar contra Suiza, Brasil-Marruecos y Haití-Escocia, Australia-Turquía, Alemania-Curaçao y Países Bajos-Japón.





