Algunos ya han conseguido acomodarse en otros clubes gracias a préstamos estructurados con la fórmula de obligación de compra bajo determinadas condiciones, las cuales terminaron por cumplirse. Este es el caso concreto de Tommaso Pobega, Lorenzo Colombo y Álex Jiménez. Por el contrario, aquellos que se marcharon hace un año bajo el amparo de una simple opción de compra (diritto di riscatto) están a punto de deshacer el camino de vuelta hacia el remitente.
¿Las causas de este retorno? Un rendimiento sobre el césped muy por debajo de las expectativas originales y/o una cifra de rescate estipulada demasiado alta (visto con la perspectiva del tiempo). Este es el escenario exacto en el que se encuentran Ismaël Bennacer, Yunus Musah y Samuel Chukwueze. Se trata de tres nombres que deben dividirse obligatoriamente en dos categorías bien diferenciadas: mientras que Bennacer está destinado en cualquier caso a enfilar de nuevo la puerta de salida, esta vez de forma definitiva (su pesado contrato expira en 2027), los otros dos perfiles sí serán evaluados minuciosamente por el club.
Desde que se oficializó el arranque de su nuevo reinado en el banquillo rossonero, Rúben Amorim está examinando en máxima profundidad la composición de la plantilla. Existe la necesidad imperiosa de alargar el fondo de armario y, al mismo tiempo, dotarlo de mayor calidad; las tareas pendientes son ingentes y, en cualquier caso, el club no dispone de un presupuesto económico suficiente como para cubrir todas las vacantes restantes basándose únicamente en fichajes desde cero (ex novo). En algunos casos —por no decir en bastantes casos— será estrictamente necesario optimizar los recursos existentes.
Musah y Chukwueze tendrán, por tanto, la oportunidad de jugarse sus opciones para intentar ganarse un sitio en Milanello bajo el nuevo curso portugués. Entre los dos, el que viene de firmar la peor temporada es, con total seguridad, el centrocampista estadounidense. Raffaele Palladino nunca lo consideró un futbolista titular en el Atalanta y lo utilizó constantemente a medio servicio. Vestido de neroazzurro, Yunus no logró alcanzar siquiera la barrera de los mil minutos de juego sumando todas las competiciones; sus goles se redujeron a dos (uno en la Serie A y otro en la Coppa Italia) y nunca fue capaz de convencer a la Dea para que se planteara ejecutar su opción de compra. Una temporada nefasta, hasta el punto de haberle costado su convocatoria con Mauricio Pochettino para la disputa del Mundial.
¿Por qué podría funcionar una segunda oportunidad en el Milan? En primer lugar, porque Youssouf Fofana y Ruben Loftus-Cheek se encuentran en la rampa de salida, y la directiva presupuesta exprimir por ellos una buena cantidad de millones para reinvertir en el mercado, lo que situaría a Musah en el lugar adecuado en el momento oportuno. Y en segundo lugar, por una cuestión de puras características. Aclaremos los términos: Yunus no es precisamente un virtuoso del balón ni un creador sutil, y a menudo tiende a emborronar las jugadas más que a construirlas, pero posee una gran zancada, intensidad física, una aceptable visión de juego y, sobre todo, despliega un fútbol muy vertical. Se desmarca, se rompe hacia el espacio y se ofrece constantemente; desde luego, no es un amante del fraseo en horizontal. Estas características son, sin duda, muy apreciadas por Amorim.
Con todo, el nombre más sugerente e interesante de la lista de retornos es el de Samuel Chukwueze. Bajo las órdenes de Massimiliano Allegri, el extremo nigeriano habría regresado para volver a marchar de inmediato al cien por cien. Ahora, sin embargo, nos encontramos ante una filosofía de juego radicalmente opuesta a la de Max; un flujo táctico que tiene en los hombres de banda a dos de sus piezas más determinantes.
Las cualidades técnicas de Samu jamás han estado bajo discusión; el problema estructural ha sido siempre, por así decirlo, de aplicación y disciplina táctica. Los carrileros o extremos de Amorim deben garantizar una doble fase (ofensiva y defensiva) constante, y Chukwueze posee unas características marcadamente ofensivas, a lo que se suma el hecho de que a veces se toma demasiados descansos en la fase de no posesión.
A pesar de ello, el margen para que intente ganarse un puesto existe firmemente. Entre otras cosas porque, hasta bien entrado el año, parecía que el Fulham estaba realmente interesado en ejecutar su opción de compra —fijada en los 24 millones de euros acordados—, pero el escenario terminó por enfriarse hasta desembocar en un “no, gracias”. A menos que —matizan ahora desde Londres— el Milan esté dispuesto a contemplar una rebaja sustancial en el precio. Todo dependerá de la magnitud de dicho descuento. Se trata, por tanto, de una situación en plenas obras, pero que se debe evaluar con lupa.
Por lo que respecta al resto de futbolistas que regresan de sus respectivos préstamos, Warren Bondo y Filippo Terracciano (ambos estuvieron cedidos en las filas de la Cremonese) serán redirigidos de inmediato hacia otros destinos. Por el contrario, en lo relativo a los perfiles más jóvenes de la casa (Francesco Camarda, Kevin Zeroli y Christian Comotto por encima de todos), se requerirán evaluaciones muchísimo más profundas y detalladas, vinculadas estrechamente a las necesidades estratégicas de la confección de las listas de inscripción de la Liga.
LOS DATOS DE BOBBY GARDINER
Bobby Gardiner, el filósofo de los datos que escaló en el Milan: De analista de cantera a Director of Football Intelligence
Las indiscrezioni que habían venido emergiendo con fuerza durante los últimos días se han confirmado de forma oficial: Bobby Gardiner asumirá un rol significativamente más operativo, central y preponderante en el nuevo organigrama del Milan. Se trata de un nombre que para muchos aficionados, probablemente, resultará completamente inédito, pero que en realidad atesora ya siete temporadas de trabajo ininterrumpido en el seno de la sociedad rossonera, donde año tras año ha ido escalando posiciones en la jerarquía interna.
Tras arrancar su andadura como un simple analista de datos, a partir de esta misma temporada operará con plenos poderes en la comisión de mercado bajo el cargo de Director of Football Intelligence, un rol de nueva creación diseñado específicamente para él y en el que trabajará a las órdenes directas del nuevo Director Deportivo (o Director of Player Trading), Hendrik Almstadt.
A Bobby Gardiner se le puede definir de forma fidedigna con una sola frase: un apasionado absoluto de los macrodatos. Su propia trayectoria vital y profesional lo corrobora. Nacido en el año 1994 y de nacionalidad británica, desde muy joven comenzó a colaborar de forma activa con diversos portales y cabeceras deportivas inglesas, caracterizándose por explicar y desgranar el fútbol a través del prisma del análisis de datos, algoritmos y estadísticas avanzadas. Compaginaba esta actividad periodística y analítica con sus estudios universitarios de Filosofía, Economía y Política en la prestigiosa Durham University.
La gran mayoría de sus primeros artículos de análisis —algunos de los cuales todavía se pueden consultar en la red— giraban en torno al Swansea City, el club al que apoyaba fervientemente desde su infancia. Fueron precisamente la agudeza de estos análisis táctico-estadísticos y sus precoces experiencias en el campo analítico lo que terminó por proyectar su nombre directamente a la órbita de Hendrik Almstadt.
Almstadt, que recaló en el Milan en enero de 2019 de la mano del entonces Consejero Delegado Ivan Gazidis con la misión de fundar y dirigir el departamento de análisis de datos, no dudó en reclutar a Gardiner para su causa. El nombre del analista británico apareció por primera vez vinculado al Milan en un reportaje de The Athletic, donde Gardiner era encumbrado junto a sus compañeros de equipo Ben Torvaney y Tiago Estêvão como una de las figuras en la sombra absolutamente clave para el renacimiento deportivo del club, el cual culminó con la conquista del histórico Scudetto en 2022.
Tal y como han confirmado fuentes internas de la propia entidad milanista, Bobby Gardiner ejercerá a partir de ahora como Director of Football Intelligence. En la práctica, formará un triángulo de trabajo junto al nuevo Jefe de Scouting, Donato Lomonte, flanqueando de forma directa a Almstadt con el objetivo prioritario de satisfacer las demandas específicas del nuevo mánager, Rúben Amorim, investigando, cribando y validando los perfiles de los jugadores que se vayan sondeando.
Cabe destacar que el preparador portugués gozará de un peso específico mucho más central en la planificación en comparación con figuras previas como Allegri, Conceição o Fonseca, desempeñando un rol clásico de entrenador-manager a la inglesa. Toda esta comisión deportiva responderá, como es evidente, ante un Gerry Cardinale que se consolida en la cúspide de la pirámide y con un poder de decisión directa infinitamente mayor que en el pasado.
De este modo, Gardiner culmina una espectacular ascensión interna en Casa Milan: llegó como un ojeador de base, promocionó posteriormente a Head of Performance Analytics y ahora toma las riendas de la inteligencia de mercado. Gardiner ya se encuentra trabajando a pleno rendimiento con el resto del comité con la urgencia de recuperar el tiempo perdido durante este último mes de parálisis.
En una entrevista concedida en 2023 a la prestigiosa plataforma StatsBomb (con la que colaboró en sus inicios), donde declaraba haber tenido «la enorme fortuna de trabajar para el Milan durante más de cuatro años», Gardiner sintetizaba de este modo su particular filosofía de captación de talento: «Estoy de rodillas suplicando que alguien demuestre no solo que los entrenadores importan, sino que pueden llegar a importar incluso más que los propios futbolistas. Y no veo la hora de que los datos espaciales y de posicionamiento se vuelvan completamente accesibles para el scouting y el mercado de jugadores».
A la luz de cómo y con qué hombres de perfil tecnológico ha querido Gerry Cardinale reorganizar las estructuras del club, no cabe duda de que el gran sueño de Gardiner se está convirtiendo, de forma acelerada, en una realidad absoluta.
LOS DATOS DE DAVID CASTELBLANCO
En el nuevo organigrama del Milan diseñado por Gerry Cardinale también hay espacio para David Castelblanco, quien desempeñará la función de asesor financiero dentro del comité estratégico creado por el propietario rossonero. No es que los demás integrantes de la mesa sean excesivamente famosos para el gran público, pero el suyo es, con total seguridad, el nombre menos conocido de entre todos los elegidos por el número uno de RedBird.
Nacido en el año 1969, Castelblanco cuenta con una formación académica del más alto nivel. Tal y como detalla su perfil profesional en la web oficial de RedBird, se graduó en Literatura por la Brown University, obtuvo la licenciatura en Derecho por la Stanford Law School y completó su formación con un MBA en la Stanford Graduate School of Business.
El ejecutivo estadounidense desarrolló su carrera durante más de 20 años en el gigante financiero Goldman Sachs, concretamente en la división de Merchant Banking, donde ejerció como Managing Director en el sector de inversiones de capital riesgo (private equity). Durante su dilatada etapa en Goldman Sachs, trabajó codo con codo con Gerry Cardinale durante más de una década, contribuyendo de forma decisiva a construir la plataforma de inversión de la firma en los sectores de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones. A lo largo de su trayectoria en Goldman Sachs, Castelblanco lideró inversiones por un valor superior a los 4.000 millones de dólares en los Estados Unidos, enfocadas principalmente en las industrias de los medios de comunicación, el entretenimiento y los bienes de consumo.
En septiembre de 2022, el gestor norteamericano se incorporó formalmente a RedBird Capital Partners, donde actualmente dirige el área de Deportes y Medios de la compañía. Desde su puesto, está activamente involucrado en la gestión y supervisión de las sociedades que integran la cartera del fondo de Cardinale, entre las que destacan el AC Milan, Artists Equity, All3Media, EverWonder, Front Office Sports y Fenway Sports Group (propietarios del Liverpool).
Castelblanco entró a formar parte del Consejo de Administración del Milan en enero de 2025, momento en el que asumió el sillón que dejó vacante Kevin LaForce. ¿Cuál será exactamente su cometido a partir de ahora en las oficinas de la vía Aldo Rossi? En esencia, los expedientes y dossiers de todos los potenciales fichajes del club pasarán obligatoriamente por su mesa de trabajo.
Su misión será analizar minuciosamente si dichas operaciones son sostenibles económicamente y evaluar qué impacto exacto tendrán sobre las cuentas fiscales de la sociedad milanista. En una estructura donde el mercado de fichajes pasa a ser estrictamente colegiado, Castelblanco ejercerá como el puente definitivo entre las exigencias deportivas del entrenador y los objetivos financieros de RedBird.



