La dura derrota ante el Sassuolo y una clasificación que ya no resulta tan tranquilizadora de cara a la clasificación para la próxima Champions (dos puntos por delante de la Juventus, cuarta, y tres por delante de la Roma, quinta) han hecho saltar las alarmas en el seno del Milan. El «Diavolo» se ha mantenido esta temporada entre los cuatro primeros puestos, salvo en las tres primeras jornadas, cuando sufrió una derrota ante la Cremonese y logró victorias contra el Lecce y el Bolonia.
Echarlo todo por la borda con un final de liga de pesadilla podría acabar con… el castillo. Me refiero al proyecto. Porque, con un mercado de fichajes más modesto —debido a la falta de ingresos de la UEFA por la participación en la Champions—, es poco probable que Allegri siga en el banquillo del Diavolo. También serían previsibles (o casi) la marcha de Modric y la significativa disminución del atractivo del club para los futbolistas a los que hay que convencer.
En resumen: si el Milan jugara la Europa League, en lugar de la competición europea más prestigiosa, volvería a estar de actualidad el caso de Akanji, a quien se intentó fichar el pasado agosto para reforzar la defensa de Allegri, pero que se decantó por el equipo nerazzurro de Milán precisamente porque le atraía la perspectiva de seguir jugando en la Liga de Campeones.
Si el equipo se clasifica entre los cuatro primeros, el contrato de Allegri se prorrogaría automáticamente hasta 2028. De lo contrario, se mantendría hasta el 30 de junio de 2027. La directiva tendría la posibilidad de «blindarlo» de todos modos para evitar que entrene… al final de su contrato, pero el problema, más que la duración del acuerdo, sería el plan de refuerzos: sin la Champions, el poderío del Milan en el mercado se vería reducido en unos cien millones.
Y dado que Allegri aceptó volver con la condición de ser realmente competitivo para ganar el título a partir de la segunda temporada, terminar mal la 2025-26 haría que el técnico de Livorno se planteara muchas dudas sobre la posibilidad de quedarse y luchar por la segunda estrella. Sobre todo si, al mismo tiempo, se le presentara la oportunidad de liderar el renacimiento de la selección nacional. En ese momento habría que elegir también un nuevo entrenador: encontrar uno más ganador que Max sería complicado.
Si, en caso de clasificarse para la Champions, tanto en la calle Aldo Rossi como en Milanello se respira confianza respecto a la permanencia de Modric en el Milan, quedar fuera de los cuatro primeros puestos haría desvanecerse el sueño de retener al croata un año más. Luka aceptó vestir la camiseta de su equipo favorito (desde niño…) con el objetivo de ganar un título.
Un Milan sin posibilidades de invertir mucho para mejorar la plantilla actual vería cómo su sueño se esfuma, o casi, también en la temporada 2026-27. También disminuirían las posibilidades de fichar a los jugadores que actualmente se consideran fundamentales para construir un equipo más fuerte y con mayor liderazgo, es decir, Goretzka en el centro del campo y uno de entre Sorloth, Gonçalo Ramos y Jackson como delantero centro.
El balance de este año se cerrará con pérdidas a menos que, antes del 30 de junio, se venda a alguno de los jugadores estrella (Pavlovic tiene admiradores al otro lado del Canal de la Mancha; Rabiot, sin Allegri, podría pedir marcharse). Sin los ingresos que garantiza la clasificación para la Champions, el de la próxima temporada también corre el riesgo de dar pérdidas. ¿Soluciones? Inversiones moderadas o una reducción significativa de la masa salarial y de las amortizaciones. Por lo tanto, deberían venderse (no malvenderse) los futbolistas que más ganan (Leao, Pulisic y Maignan) o a los que recientemente se les ha pagado mucho (Nkunku, Giménez, Fofana y Jashari).
En cuanto a la línea a seguir, la indicación deberá venir de la propiedad y luego corresponderá a la directiva plasmarla… en movimientos de mercado. Un Milan fuera de la Champions aumentaría aún más la distancia con el Inter, que el día de la derrota del Diavolo en Reggio Emilia celebró su 21.º título de liga tras haber ganado (en la temporada 2023-24) el de la segunda estrella en el derbi. Humo en los ojos de los aficionados del Diavolo, que llevan tiempo soñando con volver a ganar con continuidad y que, sin Champions, corren el riesgo de ver frustradas sus ambiciones.
SIETE EQUIPOS MARCAN MENOS QUE EL MILAN
Si la clasificación se hubiera iniciado en la 20a jornada, el Milan estaría luchando por no acabar en la parte baja de la tabla. El Diavolo solo ha sumado 25 puntos en las 16 jornadas disputadas desde el ecuador de la temporada. Doce menos que el Inter, seis menos que el Nápoles, cuatro menos que la Juve y el Como, tres menos que la Roma, dos menos que el Atalanta, y uno menos que el Sassuolo y la Lazio. Lo habéis entendido bien: desde el ecuador de la temporada hasta la derrota en Reggio Emilia ante el Sassuolo, los rossoneri serían novenos, con el Genoa (24), la Fiorentina (24), el Parma (23) y el Udinese (22) a un partido de distancia.
El bajón se ha hecho especialmente evidente desde la victoria en el derbi de Milán: desde aquel 1-0 marcado por Estupinan, el Milan solo ha sumado 7 puntos en 7 jornadas, quedando a cero en cinco ocasiones. La falta de goles es el gran punto débil de los rossoneri en los últimos meses. En la segunda vuelta solo han marcado 16 goles: solo Bolonia, Cremonese, Cagliari, Parma, Lecce, Verona y Pisa lo han hecho peor que el equipo de Allegri, que no ve marcar a un delantero desde el 1 de marzo. En definitiva, la primera forma de superar la crisis es volver a marcar.










