Amorim se queda ya sin tiempo

¿Milanistas felices tras el miércoles de copa? Ninguna mano levantada entre los 65 mil de San Siro y tampoco por parte de quien siguió por televisión el debut europeo de los rossoneri contra el Benfica: entre ellos Gerry Cardinale, número uno del club. Amargura que se suma a la amargura: en lugar de una jornada intersemanal de Champions, el Milan del año pasado solo se ganó el acceso a la Europa League. Los aficionados habían aun así cargado la expectativa llenando el estadio: dentro, en lugar de un espectáculo de juego y resultados, un espectáculo decididamente decepcionante. Para todos y obviamente también para quien (Cardinale) había construido el equipo con otras intenciones: del mercado rico y del apoyo constante al grupo se esperaba otro resultado. Gerry siguió el partido desde Nueva York, donde se mantendrá todavía algunas horas antes de volver a Milán y retomar su puesto en la tribuna para el partido del domingo con el Lecce.

En verano Cardinale quiso a Amorim entre muchos: el portugués había ganado el casting para la asignación del papel. A su favor, la joven edad y la desfachatez con la que pretendía (y pretende todavía) definir al equipo. Un Milan dominante, que tuviese el control del balón y del juego, volcado en la búsqueda de un gol más en lugar de encajar uno menos. Agresividad, intensidad, diversión: presupuestos lejanos del Milan 2025-2026, del cual el propietario había quedado profundamente decepcionado y por tanto llevado al cambio radical. A Amorim le ofreció después un apoyo personal (presente en todos los partidos salvo hace dos días) y substancial, con un mercado de fichajes de peso. Impensable renegar de todo tras apenas cinco partidos, con una sola, por más que triste, derrota.

La confianza en el entrenador no está por tanto en discusión e incluso en los contactos tras el partido del miércoles la situación fue analizada sin dramatizar las consecuencias. Amorim se mantiene firme en el banquillo, Cardinale igualmente cerca a su lado. Ciertamente, hace falta un nuevo cambio de rumbo. Desde el domingo con el Lecce en el campeonato para encontrar después una estabilidad en el próximo ciclo apretado de partidos: entre el parón de octubre y el de noviembre el Milan jugará nueve partidos, de los cuales cinco como visitante. Entre Serie A y Europa League estará comprometido cada tres días: fuera contra Sassuolo y Salzburgo, en casa con el Atalanta y luego seguidos a Bournemouth y Udine, después Milan-Bologna, derbi, Milan-Ferencváros y Genoa-Milan.

Tras la experiencia en el United, Amorim a su vez eligió Milán consciente de las dificultades del desafío. El ruido de los enemigos, evocado también en una de sus más recientes intervenciones públicas, un poco lo atormenta. Tras la noche de Europa League salió del estadio el último, sin concederse un poco de respiro: volvió solo a Milanello, aquí pasó una noche de reflexiones (no hay directivos con los que pueda confrontar temas estrictamente tácticos) antes de volver a recibir al equipo para el entrenamiento. Quiere hacer de escudo ante las críticas externas, poniéndose en defensa de un grupo formado también por jugadores poco más jóvenes que él: Modrić tiene su misma edad, 41 años. Y desde luego no se echa atrás ante el desafío, aceptado hace solo pocos meses. Con el equipo trabaja desde hace dos meses y los resultados de los entrenamientos habían llevado a las primeras victorias contra Torino y Venezia.

Después el paso atrás, que el propio entrenador no ha negado: en el plano del juego y de la garra agonística. Es sobre este aspecto sobre el que Amorim insistirá en los próximos días. La tristeza por la actuación de copa puesta inmediatamente a un lado. La búsqueda de serenidad es un concepto en el que el técnico insiste: pueden devolverla los resultados y también por esto está obligado a ganar al Lecce, para pasar después con más ligereza las tres semanas de pausa del campeonato. Serenidad para alejar la tensión y el nerviosismo evidente incluso en el partido. Para devolver la sonrisa a quien, como el propio Modrić, no había tenido modo de ayudar al equipo en la velada de Europa League.

Reencontrarán una camiseta de titulares Rabiot y sobre todo Pulisic, a quien Amorim había definido como «enfadado» por el escaso uso. Hay además aspectos técnicos que ajustar, de los que el propio entrenador ha hablado abiertamente. Hace falta tiempo, que sin embargo «se compra ganando los partidos», siempre según Amorim. Si para la revolución harán falta semanas, entretanto es necesario ganar las batallas individuales, con la estrategia querida por el entrenador (equipo alto, circulación de balón y gol) o con algún ajuste temporal, con un equipo menos desinhibido pero más estable, que resulte en cualquier caso eficaz.

CUANTOS PROBLEMAS

El ataque fatiga para golpear y la noticia causa revuelo tras los 74 millones gastados en verano por Gonçalo Ramos, un arma con la que el club pensaba haber resuelto los problemas en el área. En cambio, para demostración de la paradoja, Ramos está parado en un solo gol marcado al Venezia mientras el máximo goleador rossonero es un chico de diecinueve años, Cissé, que estaba a punto de ser cedido a préstamo. «Somos poco creativos», se lamentaba hace dos días Amorim al analizar la escasa producción ofensiva: para Ramos no llueven centros, Loftus-Cheek no tiene fantasía de mediapunta, Hutchinson aplazado tras un solo tiempo como titular, el primero contra el Benfica.

El partido que todavía más que el ataque ha subrayado las fragilidades defensivas: cuando los rivales salían en velocidad, daban siempre la sensación de crear peligro. En las acciones de los dos goles encajados el Milan no opuso de hecho resistencia y si los resultados habían enmascarado el problema, Europa los ha desvelado: en cuatro partidos de cinco el equipo ha encajado gol, y más de uno en los últimos dos. Había aguantado hasta el descuento contra el Torino, para encajar después un tanto inútil a efectos de la victoria; portería a cero con el Venezia, de nuevo abajo con la Juve en los minutos finales (siempre en coincidencia con la salida del campo de Gila) y después abajo por dos con la Lazio y con el Benfica. Una involución escrita también en los números: de finales de agosto a mediados de septiembre, en lugar de mejorar con el trabajo, el equipo ha parecido más confuso y desordenado.

Los cambios habían invertido el rumbo tanto en el estreno de la temporada como visitante como en casa: Rabiot en Turín y Saelemaekers con el Venezia. Mismo discurso para Moreira, salvador del Milan contra la Lazio. El miércoles en cambio, a pesar de otras dos sustituciones en el descanso, el golpe de efecto no se produjo. En todo caso, el recurso prolongado a los cambios ya en el descanso hace surgir la cuestión: ¿movimientos correctos para corregir el rumbo o alineación equivocada de salida? Desde luego falta un equipo base: cinco partidos, cinco alineaciones diferentes. Con los hombres elegidos desde el principio, Amorim no ha encontrado nunca el gol: cero en todos los primeros 45 minutos.

Otro aspecto menos cuantificable, pero todavía más evidente, es la actitud. Enchufados desde el inicio, contra el Torino el equipo había partido al ataque mostrando la intensidad y la agresividad que el entrenador había puesto en los dos primeros puntos del nuevo proyecto. La presión se ha ido aflojando poco a poco hasta desaparecer: desde la Juve en adelante ha habido un equipo más especulador que dominante, excluido el segundo tiempo de Roma por la necesidad de remontada. También el entrenador ha hablado de escasa energía y convicciones perdidas tras el primer gol del Benfica. ¿Posible?

Tras un año de lejanía de las copas, con el estadio lleno, ¿por qué el Milan pareció descargado en la primera noche europea? La energía hay que encontrarla en Milanello, no fuera. A las convicciones perdidas le han seguido la frenesí y la agitación, a pesar de un estadio cómplice y de apoyo (excluidos el final del primer y segundo tiempo, cuando los pitos fueron legítimos): a mediados de septiembre el equipo no puede tener ya los nervios a flor de piel. El entrenador ha hablado de quien espera «solo a que el Milan tropiece»: un concepto caro a otro entrenador portugués, Mourinho, que inspiraba ferocidad a su Inter. Una motivación que sin embargo no parece funcionar en el Milan.

LOS JUGADORES “POCO ADAPTADOS”

De un mercado de 10 a una plantilla inadecuada para su juego. Rúben Amorim no debe ser el tipo al que le gustan las medias tintas. Por otro lado, tras la derrota contra el Benfica, la primera en un partido oficial como entrenador del Milan, declaró que si tiene que fracasar, lo hará a lo grande. Traducido: con sus ideas, a pesar de las críticas y las polémicas. ¿Pero cómo se ha llegado a este punto? Amorim en los primeros cinco partidos ha alineado cinco formaciones diferentes, intentando rotar lo máximo posible a sus hombres, también para conocerlos y evaluarlos de cerca, antes de tomar decisiones definitivas.

El 0-2 casero en el debut en la Europa League, sin embargo, debe haber convencido al técnico portugués de que más de una pieza no es tan funcional a su fútbol. «¿Si la plantilla no es adecuada a mi 3-4-2-1? En parte es verdad, pero es imposible llegar a un nuevo club y tenerlo todo ya listo», las comillas textuales de Amorim, quien en cualquier caso estuvo siempre involucrado en primera línea en el mercado estival, contribuyendo a la elección de los fichajes y a la indicación de los sacrificables.

¿Pero a quién se refiere el técnico rossonero cuando habla de parte de los jugadores inadecuados? Naturalmente Amorim no ha dado nombres, al menos públicamente. Es fácil, sin embargo, imaginar quién no tiene propiamente las características para exaltarse en su fútbol. El primero es Fikayo Tomori, que en verano había terminado en el saco de los “purgados” con Fofana, Nkunku y compañía. Tras el final del mercado y a falta de una llegada ulterior en defensa, Tomori fue reintegrado a todos los efectos, pero sin haber jugado aún un solo minuto. Permaneciendo en el reparto atrasado, Pavlović es un titular fijo, pero no representa el central de costado (braccetto) ideal del técnico portugués, sobre todo en el trato de balón. Mientras que Gabbia, al margen de los problemas físicos, no ha saltado aún al campo con Amorim y la cosa parece más que un indicio.

En el centro del campo, el exentrenador de Sporting y Manchester United ha buscado siempre intensidad y carrera, para acompañar a la posesión. He aquí que el Modrić de 41 años no puede garantizar prestaciones constantes como tiempo atrás. Mientras que Jashari, tras un inicio reconfortante, parece haber vuelto a las incertidumbres del año pasado. En las bandas Bartesaghi no es el perfil de lateral típico de Amorim, que ha usado a menudo o carrileros de garra y empuje o incluso jugadores de ataque adaptados (véase Diallo en el United o Chukwueze ahora en el Milan).

Están luego los híbridos como Saelemaekers o Loftus-Cheek, para los que el portugués ha probado una colocación táctica en la mediapunta, aun no respondiendo a la idea “amoriniana” del rol: el belga porque es un poco demasiado confusionario, el inglés por calidad y continuidad en la acción. En resumen, los nombres sobre los que Rúben alberga dudas no son pocos. Y quién sabe si el técnico tendrá tiempo para corregir la plantilla a su gusto en las próximas sesiones de mercado.


Un equipo de cero goles en la primera parte

Con estos comienzos, no se va a la final. El Milan contra el Benfica confirmó lo que se dice por ahí de él: empieza mal los partidos. La alineación inicial parece siempre equivocada y Amorim, que esa alineación la decide, es el primero de los acusados. Veamos cuántas veces ha sucedido.

Primera jornada contra el Toro: el Milan empieza sin Modrić ni Rabiot, que entran en el minuto 56. Tras otros 11 minutos, el Milan se pone por delante y luego gana el partido. Cambios decisivos. Segunda jornada, Milan-Venezia: Rabiot empieza de nuevo en el banquillo, entra con 0-0 y el Milan con él marca: dos goles en los últimos 20 minutos. Tercera jornada, Juve-Milan: Amorim hace tres cambios tras una hora (Loftus-Cheek, Cissé y Chukwueze por Saelemaekers, Rabiot y Diego Moreira) y solo a partir de ese momento llega el gol de la ventaja. Una película ya vista. Cuarta jornada, el Lazio-Milan es de un solo sentido (solo Lazio) en la primera parte, luego Amorim da un volantazo. En el descanso da entrada a Musah, Moreira y Pulisic, que cambian el ritmo del partido: el Milan con ellos triplica la intensidad, empata y casi lo gana. Siempre la misma historia… excepto contra el Benfica: ayer los cambios mejoraron al equipo pero no trajeron goles.

¿Qué indican todos estos ejemplos? Que Amorim tiene un problema con la elección de los once. El martes en rueda de prensa explicó por qué está probando titulares inéditos como Hutchinson y Terracciano, alineados desde el principio pero suspendidos al descanso: «No es posible afrontar una temporada con 11 o 14 jugadores —dijo—. Para llegar a la final, debemos gestionar bien las rotaciones». La realidad es que Amorim durante el próximo mes quiere dar minutos a todos los jugadores, en una igualdad de condiciones en las oportunidades. ¿Podrá permitírselo? ¿Es una elección sensata? Bueno. El punto es que así no se crea un equipo tipo, así nadie coge verdaderamente confianza. Los titulares del Milan están bastante claros en la cabeza de todos (los tres defensas, Modrić, Musah, Rabiot, Pulisic, tal vez Chukwueze) pero no juegan nunca todos juntos.

Un dato, ciertamente, llama mucho la atención. El Milan, en cuatro partidos de campeonato y uno de Europa League, no ha marcado nunca en el primer tiempo. Muy castigador para quien llega puntual al estadio. Para Amorim ha llegado, sencillamente, la hora de elegir a los once correctos. ¿Y entonces el domingo por la noche, en casa contra el Lecce, quién jugará? Intentemos hipotetizarlo.

En defensa, Gila volverá a ser titular, con Pavlović más uno entre De Winter y Gabbia. En medio del campo, lo lógico es esperar a Modrić, pero ¿con quién? ¿Otra vez con Musah? En las bandas, seguramente Diego Moreira y tal vez Chukwueze. En ataque, Pulisic y Rabiot con Gonçalo Ramos. Ah, Gonçalo juega siempre, prácticamente no descansa nunca… y no está acostumbrado. Antes o después, para evitar riesgos excesivos, tendrá que quedarse sentado él también. Más bien antes que después.

MATTEO MORETTO COMENTA SOBRE AMORIM

«Hay dudas diversas sobre Amorim. Llama la atención que cambie continuamente el 11 titular, que el equipo en los primeros 45 minutos no consiga rendir tan bien en comparación con cómo cierra el partido. Contra la Juventus el Milan tuvo determinados destellos en el segundo tiempo, contra la Lazio recuperó en la reanudación, contra el Benfica esta situación no sucedió y el Milan pierde en la Europa League. Primeros murmullos, primeros pitos. Es verdad que la relación de Amorim con algún senador no es precisamente idílica, pero tiene 8 puntos en 4 partidos de campeonato y es un entrenador que fue elegido por Gerry Cardinale, ha sido defendido por Gerry Cardinale y continúa siendo respaldado por Cardinale.

«Entre Amorim y la propiedad hay entendimiento, sintonía y la voluntad de seguir adelante. Hacen falta resultados, hace falta que el equipo en el campo responda de una cierta manera. Pero también el hecho de que el Milan haya hecho firmar a Amorim un contrato hasta 2029, con opción hasta 2030 —un contrato importante, de 4-5 millones al año—, esto hace pensar en cómo el Milan ha construido un proyecto a su alrededor, con un mercado siempre compartido con la sociedad. A día de hoy las señales que nos llegan son señales de confianza, señales de que Cardinale, el Milan y la sociedad están con su entrenador. Habrá que ver cómo van los próximos resultados, pero desde luego a día de hoy el Milan está unido y quiere hacer resultado ya desde el próximo choque contra el Lecce».

PEPPE DI STEFANO HABLA PARA SKY

«Si por absurdo el primer tiempo contra la Lazio había sido el partido menos bueno del Milan, el de ayer en su totalidad fue precisamente un choque pobre, insuficiente. Ayer todos los nudos salieron a relucir. Ha llegado la primera derrota de la temporada, con ocho puntos obtenidos de quince disponibles en esta primera parte de la campaña. Sobre todo hay una involución a nivel táctico que no puede no dar miedo en la quinta jornada —cuarta de campeonato y una de Europa League— porque, aun sin extremar, la situación preocupa un poco. Preocupa porque hay una involución total de ese juego dominante, de posesión de balón y agresivo que habríamos debido ver; se había dicho que veríamos este tipo de fútbol, y en cambio no se ve nada».

«No se han visto acciones ofensivas: en los últimos partidos el Milan ha creado algo solo gracias a chispazos, como el gol de Diego Moreira o algún solo de Christian Pulisic. Es seguramente un momento complicado y de reflexión, también porque hay que entender bien qué querrá hacer Rúben Amorim. Este sistema de las rotaciones, pensado para mantener vivo a todo el equipo y dar refresco a todos, no va bien. Ayer en la primera parte el Milan no tenía directamente la posibilidad de hacer gol: era un equipo sin líderes».

«Como decía Riccardo Montolivo, que en el Milan jugó incluso con el brazalete de capitán en el brazo, faltaba personalidad en medio del campo, es más, en todo el campo. Creo que hay que tomar decisiones: este equipo no puede prescindir de Pulisic, de Modrić, de Rabiot y de jugadores como Diego Moreira. En las próximas 48 horas se tomarán decisiones a nivel de alineación, porque no se puede arriesgar más y las rotaciones ya no funcionan. Algunos puntos fijos del pensamiento veraniego de Amorim de momento han sido suspendidos: Loftus-Cheek ha sido un experimento que ha salido mal, al igual que Chukwueze, que no está rindiendo ni siquiera como carrilero derecho porque no aguanta el ritmo contra los grandes equipos».

«Es un momento en el que los aficionados del Milan se esperaban otro tipo de rendimiento y de juego, también a nivel visual; en cambio este Milan hace menos puntos que el año pasado y juega casi peor. Por eso creo que en las próximas horas llegará a Italia Gerry Cardinale: tras 150 millones de euros gastados, exige mayor satisfacción —y no solo resultados— de este nuevo Milan construido por él hace pocos meses».

DECLARACIONES DE STEFANO BORGHI

«Con el sábado en Roma totalmente a dos caras, nos esperábamos una suerte de mensaje, una reacción, conscientes de que la llegada del Benfica traía un debut nada suave. Pero lo que se ha visto —más allá de la derrota por 2-0 que complica los planes en una copa que hay que asaltar, con un calendario nada fácil donde clasificarse directamente no será en absoluto una formalidad— va más allá del simple resultado. Las señales, las actuaciones, las elecciones, las imágenes y las declaraciones del postpartido dejan entender que el momento es bastante caliente en casa rossonera».

«Hoy el tema es el juicio al Milan y a Amorim, con la duda serpenteante de que el banquillo encomendado al portugués este verano esté ya tambaleándose y que se estén sopesando otras opciones. Ayer por la noche estaba Conte en San Siro: no construiría castillos sobre esto, dado que está libre y mira los partidos que quiere, pero el conjunto de los factores autoriza la pregunta».

«Mi respuesta es: ¿está Amorim ya en riesgo? Puede ser. Sin embargo, quiero ser claro: no creo que una destitución tras solo un mes de partidos y dos meses de trabajo —con la pretemporada realizada en una gira al otro lado del mundo— sea una elección compartible. Si has hecho una apuesta debes dar tiempo y confianza para evaluar las cosas con raciocinio: un mes de competiciones no es un periodo adecuado. Soy tendencialmente contrario a las destituciones tan apresuradas».


Amorim no cree, ¿por qué sí lo harán los jugadores?

Érase una vez el Milan y lamentablemente no es una película de Sergio Leone. Hoy hay un equipo sin arte ni parte, humillado por el Benfica en la primera jornada de la Europa League. San Siro ha pitado con resignación, los aficionados se han acostumbrado a este rumbo devastador. Rúben Amorim alineó una suerte de Milan B, con algunos peces gordos excluidos del once inicial, como Rabiot, Pulisic, Modrić, Moreira, Gila.

El problema es que el Benfica, esperado el domingo por el Porto en el duelo en la cumbre del campeonato portugués, hizo lo mismo, es más, todavía más, porque entre los muchos titulares en el banquillo figuraba el goleador Pavlidis, que entró hacia el final. El Milan B perdió contra el Benfica B, pero tememos que incluso el Milan A habría sido batido por el Benfica B, dada la pequeñez de la propuesta de juego.

Dejemos en paz los sueños de gloria, las esperanzas mal depositadas de que el Milan gane por primera vez la Europa League, ex Copa de la UEFA. Si el primero en no creérselo es Amorim, ¿por qué deberían hacerlo los jugadores? Hoy la realidad es diferente y dice que el Milan tal vez se clasificará para la Conference, y subrayamos el tal vez. Burla sobre burla, el Milan a la portuguesa —Amorim ahora, Sergio Conceição y Fonseca anteayer, antes del Allegri bis— perdió contra un equipo de Portugal. No hay límite para el declive y el destrozo. Devolvednos el Milan que vencía al Benfica en las finales de la Copa de Europa, este es el grito de dolor de los aficionados, una plegaria desesperada.

Marco Silva engatusó a Rúben Amorim gracias a un sistema cambiante. Anunciado con un 4-2-3-1, en realidad el Benfica se apoyaba en un bloque defensivo de cinco en no posesión, porque Kaminski a la izquierda se alineaba atrás para contener a Chukwueze. Recuperado el balón, el Benfica construía con cuatro y era la posición de Lukébakio la que creaba problemas porque el belga no se abría a la banda, “entraba” en la mediapunta, “atrapaba” a Bartesaghi. Y Sudakov no se quedaba clavado detrás del delantero centro Durán, sino que se desplazaba a la izquierda.

Hemos sintetizado todo con un módulo 3-4-2-1, pero el numerito no da la idea, no describe la vitalidad y la imprevisibilidad táctico-estratégica de los portugueses, allí donde el Milan rumiaba un fútbol aburrido y sin salidas. Los rossoneri no sabían cómo crear la superioridad. No la encontraban con el juego, fantasmal hasta los límites de la inexistencia, ni tampoco con las jugadas individuales. Presuntuosos, por ejemplo, los intentos de Hutchinson desde lejos.

El Benfica se puso por delante con naturalidad, gracias a la más anunciada de las acciones, el desplazamiento de Lukébakio de derecha al centro. El punta paseó a Bartesaghi en el límite del área y al final del solo liberó un zurdazo con el balón colado en la esquina. Poco después Sudakov, más o menos desde la misma posición, golpeó un poste, para certificar el dominio benfiquista.

El Milan alcanzó su punto álgido de peligrosidad con un zapatazo de Terracciano, desviado por Trubin. Poco, casi nada. Los primeros 45 minutos del Milan fueron vergonzosos por la insustancialidad de la maniobra ofensiva. Gonçalo Ramos vagaba allá arriba, ignorado por sus compañeros. Una regresión total y un pensamiento amargo se abría paso: se estaba mejor cuando se estaba peor, y nos referimos a un entrenador, no a un dictador. A Allegri, para ser claros.

En el descanso, Amorim con los cambios intentó sacudir al Milan del torpor: Gila y Pulisic de inmediato en la reanudación, poco después Saelemaekers y Moreira. Obtuvo solo una ocasión de gol tirada a la basura por De Winter en el arranque del segundo tiempo. Gonçalo Ramos perseveró en la latencia, los compañeros no lo buscaban ni él se hacía encontrar. El Benfica dobló la ventaja en el marco de una acción en la que la defensa del Milan brilló por su inmovilidad. En el centro de El Karouani, sin oposición, Kaminski, igualmente libre de hacer lo que le viniera en gana, la reventó para dentro.

Una defensa de belén, plagada de malas figuritas. En los 40 minutos sucesivos, descuento incluido, el Milan se agitó y no obtuvo nada. Pulisic puso a prueba a Trubin con un par de tiros, especialmente con una conclusión desde fuera, y esto es un tema: si el único recurso ofensivo son los intentos desde la distancia, significa que no hay esquemas ofensivos. Esta derrota es grave para la clasificación de la Europa League y gravísima por las sombras que se alargan sobre la gestión de Amorim. Perder así, sin el consuelo de una recriminación a la que agarrarse. Alarma rojo(negra).

DE MERCADO DE 10 A PLANTILLA PARCIALMENTE INADAPTADA

¿La sensación? Bastante fea. Y es que Amorim, tras solo dos meses de trabajo, parece haber contado ya de alguna manera con no conseguir completar su ciclo en el Milan. Porque entre las varias frases a destacar a lo largo del día de ayer, está también ese «si tengo que fracasar, es mejor que fracase a lo grande». Subentendido: «a lo grande» significa que si tendrá que sucumbir, lo hará con sus ideas. He aquí que estamos ya en este punto y parece que revivimos su aventura en Mánchester (donde en un cierto punto dijo «Me lo puede pedir hasta el Papa, no cambio de sistema»), cuando sin embargo todas estas cosas sucedían tras un año y medio, no tras un puñado de semanas.

A lo mejor lo suyo es solo un intento de exorcizar el riesgo, el intento de subir el listón dialéctico para desplazar la atención del equipo hacia sí mismo, pero oír a un entrenador recién subido al banquillo utilizar el verbo fracasar con esta desenvoltura, causa cierta impresión. También porque el Milan de un fracaso ya viene. La franqueza es una virtud enorme en el mundo de la comunicación acartonada en la que el fútbol moderno se refugia desde siempre, pero a veces hace falta ir con cautela.

El posible fracaso no es la única cuestión planteada por el técnico portugués entre el pre y el postpartido. Impactó por ejemplo también cuando dijo: «¿Si la plantilla es poco adecuada a mi juego? En parte sí. No tengo las características perfectas porque es imposible llegar a un nuevo club y tenerlo todo ya listo». También en este caso un aplauso a la transparencia, Amorim se confirma como una mosca blanca en la galaxia de los entrenadores que repiten en bucle siempre los mismos conceptos.

Pero hay un defecto de coherencia, dado que no más tarde de hace dos semanas hablaba de «un mercado de 10». El portugués sabe perfectamente cuánto ha intentado Cardinale complacerlo y cuánto, respecto al pasado, ha decidido proteger a su nuevo entrenador. Pero, de dos cosas una: o es un mercado de 10 o la plantilla es parcialmente inadecuada para su propuesta de juego. Y en tal caso, difícilmente un mercado puede ser considerado de 10.

El hecho es que Amorim se da cuenta perfectamente de la imposibilidad de disponer del tiempo que necesitaría para moldear al equipo a su semejanza. Da la impresión de un entrenador bastante fatalista, que ha hipotetizado ya cualquier escenario. Porque, siempre dentro del razonamiento sobre el hipotético «fracaso a lo grande», Rúben añade también otro detalle sibilino: «Quiero ayudar a este club, no sé si tendré el tiempo necesario, pero los futbolistas me escuchan mucho en el entrenamiento y esto me da esperanza».

Esa incertidumbre sobre el tiempo a disposición es interpretable en términos de simple cotidianidad, pero también en un ámbito más genérico, es decir, sobre su permanencia en Milanello. Amorim ha dicho ya que siente el ruido de los enemigos («Alguno no veía la hora de que tropezara», contó en la víspera de la Lazio) y con el paso de los días aparece como un técnico cada vez más inquieto. Más que pensar en eventuales fracasos, sería oportuno meter mano a su Milan: puede hacerlo en cualquier ámbito —ataque, defensa, gestión mental—, por desgracia para él hay donde elegir.


Un Milan que no existe

RUBÉN AMORIM

Lo que se deja ver es ciertamente preocupante…

«Hay mucho que mejorar. Hemos mostrado mejores momentos en el partido contra el Torino y en la segunda parte contra la Lazio, pero luego hemos tenido algunos momentos difíciles. Nos estamos creando problemas nosotros mismos cuando tenemos el balón. Tenemos mucho trabajo por hacer. No creamos muchas ocasiones y, cuando encajamos gol primero, es un error que no podemos permitirnos, porque el equipo se desorganiza y sufrimos mucho. Naturalmente este es el inicio de un camino, pero debemos ganar los partidos y hoy no lo hemos conseguido. No podemos cambiar el resultado: concentrémonos en el próximo encuentro».

¿Por qué el equipo ha tenido ese espíritu en el primer tiempo a pesar del ambiente de San Siro?

«Hubo un problema en el primer tiempo contra la Lazio: entramos completamente en ansiedad cuando encajamos el primer gol. Debemos estar más calmar, mantener la organización y mostrar una energía diferente. Como has dicho tú, al inicio del partido la Lazio estaba en nuestras mismas condiciones, pero el discurso es más profundo: no es solo una falta de energía, es una cuestión de organización, calidad de circulación de balón y comprensión de los varios momentos del encuentro».

«Cuando se encaja un tanto, hay que tener el balón y no tirarse hacia adelante sin ningún criterio táctico. Perdemos nuestra identidad tan pronto como vamos por detrás. En la segunda parte habíamos empezado bien, empujando al rival a su propia área y creando ocasiones con De Winter, pero ese segundo gol encajado al principio nos cortó las piernas en otra transición en la que tardamos demasiado tiempo en recuperar el balón. No ha sido el mejor debut europeo posible, pero hay otros partidos esperándonos. No podemos cambiar el resultado de hoy, pero podemos cambiar el próximo partido».

¿Se esperaba a este Benfica?

«El Benfica ha estado siempre más a gusto y más organizado en el partido. Muchas veces nos ha dejado el balón porque pensaba que de este modo nos crearía más problemas. Si miramos a los dos equipos, pienso que el Benfica ha estado más organizado en lo que quería del choque, mientras que nosotros no hemos conseguido hacer lo mismo. No hemos logrado crear muchas ocasiones ni desorganizar la defensa del Benfica con desmarques a la espalda, con el movimiento o con alegría cuando teníamos la pelota. En consecuencia, hemos producido realmente poco y el Benfica se ha sentido siempre a gusto, también porque ha marcado en momentos clave del partido. Diría que el Benfica ha sido el mejor equipo. Por lo que respecta al partido contra el Porto, nada que decir: estoy pensando solo en el próximo partido del Milan».

¿Qué es lo que más le preocupa?

«Sobre el partido pienso que no, no merece la pena hablar. Quizás si hubiese ganado respondería, pero ahora no tengo la cabeza para hacerlo, en este momento me es indiferente. Obviamente estoy siempre preocupado: aunque solo sea por un partido no ganado, o ganado jugando mal, yo estoy siempre preocupado. Ahora lo que debemos hacer es entender que esto es el fútbol, que estamos al inicio de un camino y que debemos trabajar para ganar los partidos. Conocemos ya la presión que hay en estos clubes, por lo que para mí no es nada nuevo, creo que es normal. Ahora, obviamente, debemos hacerlo mejor y debemos ganar ya el próximo partido».

Regreso a Europa que ha sido una decepción. La involución y la dificultad en el juego desorienta un poco.

«Esta conversación atañe a mis ideas: a veces nos creamos más problemas a nosotros mismos cuando tenemos el balón que cuando lo tiene el rival. Estamos tratando de crear automatismos, pero no creamos. Tenemos el balón pero nos falta creatividad cerca del área de penalti. Cuando encajamos el gol en la primera parte perdimos totalmente lo que debíamos hacer: queríamos hacerlo todo rápido pero sin calidad. Perdemos el balón en ciertos momentos que son verdaderamente peligrosos».

El Milan siempre en dificultad en las primeras partes. ¿Aproximación equivocada?

«No sé si es mental. Es el segundo partido seguido que en la primera parte no estamos en el partido. No podemos conceder goles en esos pocos momentos en los que debemos defender el área. Si ya tenemos dificultades para hacer goles, si los encajamos nos ponemos nerviosos y se vuelve todo más difícil».

¿No es mejor trabajar sobre la defensa que encaja demasiado?

«Todo está conectado. No estamos muy organizados. En el primer gol, cuando el jugador conduce el balón, nosotros estamos ya demasiado hundidos. Cuando perdemos el balón estamos todos demasiado cerca y hundidos. Debemos mejorar la defensa, debemos marcar primero y llevar el partido a un plano diferente: no creamos tantas oportunidades».

¿No entiendo por qué hay esta actitud no positiva en la primera parte? Además en el Milan nadie va en profundidad, nadie busca la profundidad.

«Es verdad, especialmente en la primera parte nadie atacaba el espacio detrás de la defensa. Los mediapuntas no tienen espacio porque no atacamos el espacio detrás de la defensa. Luego los partidos hay que mirarlos en su conjunto. Nosotros debemos correr a la espalda de los defensas, lo hablamos en el descanso, pero en la segunda parte sufrimos de todos modos con ellos esperándonos en el límite del área».

¿Por qué no has continuado con la alineación de la segunda parte de Roma?

«Sencillo. Porque Rabiot jugó sus primeros 90 minutos y no sabíamos si estaría en disposición de jugar mucho tiempo en este partido. Para Pulisic es lo mismo. Jugó 45 minutos en Roma. Conocéis el historial de Pulisic, debemos ser conscientes. Moreira tuvo un problema personal y durante dos días no se entrenó con el equipo. No es una cuestión que ataña a un par de jugadores, debemos mejorar como equipo. Llegamos muchas veces cerca del área pero nadie ataca el área, incluso cuando está Chukwueze centrando. Antes del segundo gol tuvimos la ocasión con De Winter que estaba libre. Debemos ser un equipo mejor».

¿Estás listo para continuar jugando al 3-4-2-1? ¿O estás listo para cambiar?

«Pero si yo cambio continuamente. Llevamos dos meses de trabajo, encontraremos seguramente soluciones para adaptarnos. Debemos crear un modo de hacer pero debemos también ganar partidos. Estoy listo para adaptarme».

KONI DE WINTER

¿A qué se debe este espíritu en la primera parte como en Roma?

«Cuando tenemos el balón, lo perdemos demasiado fácil. Hemos perdido la confianza. Han marcado el gol enseguida, se han defendido con muchos hombres y nosotros hemos encontrado dificultades para marcar».

¿Tenéis claro lo que os pide Amorim?

«Confiamos en las ideas del míster, pero necesitamos más paciencia cuando las cosas no salen al jugar el balón, intentando las jugadas en el momento oportuno. No hay necesidad de enfadarse. Estamos todos enfadados porque hemos perdido el partido, pero estamos al principio de la temporada. Así que tenemos confianza y estas derrotas sirven también para crecer».

¿Qué os pide Amorim con el balón en los pies?

«El míster nos da una base, pero luego somos nosotros en el campo los que debemos ponerle intensidad y creatividad para generar ocasiones ofensivas. Eso es lo que falta un poco ahora».


Milan 0 – 2 Benfica

Un Benfica con muchísimos suplentes humilla al Milan no por el resultado, sino por la cantidad de ocasiones que suman y por un gran juego, victoria totalmente merecida y primera derrota de Amorim en la temporada, jugando así de mal desde luego que el Milan no seguirá mucho tiempo en el camino europeo… que por cierto, el Benfica jamás en su historia habían ganado en San Siro.

PRIMERA PARTE

El encuentro en Milán arrancó con un Benfica muy agresivo que tomó la iniciativa desde el primer minuto, obligando al Milan a replegarse y buscar opciones a la contra. Aunque los rossoneri avisaron en el 10′ con un peligroso centro de Hutchinson que la zaga local logró despejar antes del remate de Chukwueze, el conjunto portugués no tardó en hacer mella en la fragilidad defensiva milanista. En el minuto 16, Dodi Lukebakio encaró por la banda derecha, aprovechó la permisividad de Bartesaghi para perfilarle hacia dentro y firmó el 1-0 con un impecable golpeo de zurda a la escuadra.

El tanto encajado acentuó las dudas de un Milan lento e impacciado, incapaz de imponer su ritmo en el centro del campo ante la imprecisión de Jashari y la falta de agresividad de Musah. La escuadra encarnada rozó el segundo en el 22′ con un zapatazo lejano de Sudakov que se estrelló violentamente en el poste de Maignan, retratando los graves problemas del bloque visitante en las transiciones. Solo las amonestaciones forzadas por Chukwueze, el futbolista rossonero más incisivo en el primer acto, lograron frenar por momentos las acometidas del conjunto portugués.

A pesar de las dificultades en ambas fases del juego, el Milan dio señales de vida en el tramo final del primer tiempo a través de acciones individuales. Filippo Terracciano obligó a volar a Trubin en el 28′ con un potente disparo lejano, mientras que Bartesaghi intentó resarcirse con un centro lateral en el 35′ que Gonçalo Ramos no acertó a conectar por muy poco. Pavlovic y De Winter sufrieron para sostener los duelos aéreos y las disputas divididas, acusando el desgaste tras un inicio de partido accidentado con constantes faltas por ambos bandos.

En el minuto 40, Jashari probó suerte con una volea desde la frontal que se marchó por encima del travesaño, cerrando las escasas aproximaciones de un Milan que no encontró fluidez en la circulación. Tras un minuto de tiempo añadido y un codazo de Durán sobre De Winter castigado con tarjeta amarilla, el colegiado señaló el camino a los vestuarios. La ventaja por la mínima del Benfica refleja la superioridad local en este primer acto, dejando al equipo de Rubén Amorim obligado a reaccionar y subir las revoluciones si quiere sumar en territorio luso.

ESTADÍSTICAS PRIMERA PARTE

Las métricas del primer tiempo reflejan la superioridad inicial del Benfica ante un Milan que acusó imprecisiones en la circulación y serios problemas para contener por los costados.

  • Iniciativa y control encarnado: El conjunto portugués mandó en el juego con un 55% de posesión y 259 pases completados frente a los 220 del Milan (45%), imponiendo un ritmo más fluido que le permitió inclinar la cancha a su favor.
  • Escasa producción en tres cuartos: La diferencia en llegada se tradujo en 0.35 xG para el Benfica a través de 6 tiros totales y 4 saques de esquina, mientras que el Milan firmó un exiguo 0.16 xG con 4 disparos y apenas 1 córner. Curiosamente, ninguno de los dos equipos logró generar grandes ocasiones claras (0-0), decidiéndose el marcador por la calidad del remate de Lukebakio.
  • Despliegue defensivo rossonero: Para sostener las embestidas locales y frenar los contraataques, el Milan tuvo que emplearse a fondo en el repliegue registrando 13 entradas ganadas por solo 5 del Benfica, en un choque con un balance de faltas muy parejo (4 locales por 5 visitantes) y en el que Trubin sumó 2 atajadas por 1 de Maignan.

Un reflejo estadístico que deja clara la radiografía de la primera mitad: el Benfica llevó el peso del encuentro con mayor criterio, mientras que al Milan le faltó claridad con el balón y contundencia defensiva para contener el empuje del Benfica.

SEGUNDA PARTE

La reanudación arrancó con un Milan revivido tras la entrada de Pulisic y Mario Gila, buscando la reacción inmediata. Tras un fallo inexplicable de Bartesaghi de cabeza y una ocasión clarísima marrada por De Winter en el área pequeña en el 50′, el conjunto rossonero acusó un duro golpe de realidad. En el minuto 53, la pasividad defensiva rossonera volvió a quedar retratada: tras un rechace, El Karouai prolongó la jugada ante la mirada de la zaga visitante y Kaminski definió completamente solo en el área para subir el desolador 2-0.

Rubén Amorim intentó mover el banquillo dando entrada a Moreira, Saelemaekers y Rabiot para refrescar el ataque, pero la respuesta milanista chocó frontalmente con el muro portugués. Pulisic asumió los galones en la medular y probó fortuna con dos disparos peligrosos en el 61′ y el 80′, obligando a Trubin a intervenir con solvencia para evitar el descuento. A pesar del esfuerzo del atacante estadounidense por activar las bandas, el equipo acusó el desgaste físico acumulado y la falta de fluidez para generar peligro real.

En los minutos finales, el Benfica gestionó su ventaja a través de los cambios y buscando enfriar el ritmo del partido. Maignan atrapó sin problemas un disparo flojo del incisivo Lukebakio en el 83′, mientras que el Milan apretó a la desesperada mediante acciones a balón parado botadas por Saelemaekers. Gonçalo Ramos rozó el gol con un testarazo desviado en el 81′ y Mario Gila probó suerte en el 93′ con una potente volea desde fuera del área que la zaga local logró desviar a córner.

El encuentro se apagó definitivamente en el minuto 94 tras un último cabezazo flojo de Pavlović a la salida de un saque de esquina. Con esta derrota por 2-0, el Milan firma un choque gris, carente de ideas y marcado por graves concesiones defensivas en momentos clave. La expedición rossonera salen de su campo sin puntos y con la obligación urgente de corregir los desajustes atrás y recuperar la frescura física de cara a los próximos compromisos europeos.

ESTADÍSTICAS SEGUNDA PARTE

Las métricas de la segunda parte plasman la reacción del Milan con el balón, aunque sin la contundencia ni el colmillo necesarios para revertir el marcador en San Siro.

  • Dominio del balón e iniciativa: El conjunto de Rubén Amorim monopolizó la pelota en la reanudación con un 66% de posesión y 308 pases completados frente a los 162 del Benfica (34%), acorralando a los locales en su campo pero pecando de falta de profundidad en tres cuartos.
  • Disparos sin premio y claridad rival: A pesar de sumar 11 tiros totales, 6 saques de esquina y un valor de 0.64 xG, el Milan no registró ninguna gran ocasión clara (0), obligando a Trubin a realizar 2 atajadas. Por contra, el Benfica gestionó su renta al contragolpe con 7 tiros, 0.46 xG y la única gran ocasión del periodo (1), con la que sentenció el choque.
  • Repliegue y trabajo defensivo: El desgaste luso para sostener las embestidas rossoneras quedó reflejado en las 10 entradas ganadas por la zaga encarnada (por 4 del Milan), en un segundo tiempo más trabado que se saldó con 10 faltas locales por 7 visitantes.

Un balance numérico que resume el desenlace del encuentro: un Milan volcado y dominador territorialmente pero estéril en los metros finales, ante un Benfica pragmático que supo golpear en el momento preciso para certificar el 0-2.

MI OPINIÓN

La actuación del Milan en como local ante su público deja sensaciones amargas y confirma que el equipo aún está lejos de encontrar la solidez necesaria en Europa. Regalar facilidades defensivas como la del segundo gol, donde la zaga permaneció completamente pasiva observando la segunda jugada de Kaminski, es un peaje prohibitivo a este nivel. Rubén Amorim tiene un arduo trabajo por delante para erradicar esas desconexiones puntuales que echan por tierra cualquier intento de reacción sobre el terreno de juego.

A nivel ofensivo, la segunda mitad evidenció una falta preocupante de recursos cuando el marcador se pone en contra. Salvo los chispazos individuales de Christian Pulisic desde fuera del área y la voluntad de Saelemaekers por banda, el Milan fue un equipo espeso, fatigado y sin claridad para filtrar balones entre líneas. La desconexión de los delanteros y el poco peso en la creación terminaron facilitando plácidamente la tarea defensiva de un Benfica muy cómodo.

Toca pasar página rápidamente y extraer conclusiones de este tropezón hoy para ajustar los automatismos del bloque. El margen de mejora pasa por recuperar la agresividad tras pérdida, dar mayor contundencia a los laterales y encontrar la versión dominante en la medular. Si el grupo aspira a competir con garantías en todas las frentes, la capacidad de respuesta física y mental debe subir varios peldaños a partir del próximo encuentro.

Pero el Milan deja muchas dudas sobre su juego que se encierran en sí mismos en un millar de pases con cero profundidad sin que haya nadie que aporte un poco de frescura al juego y nuevas ideas, ahí sinceramente me ha fallado Hutchinson o Moreira demasiado pegado a banda, me da que tocará de nuevo fichar en enero…


Europa League 1ª Jornada: Milan – Benfica

AC Milan vs Lecce

M
Europa League 26/27
Jornada 1 16 Septiembre 2026
Local
Milan
Fase de Liga · Estreno Europeo
vs
21:00
Visitante
Benfica
Fase de Liga · Debut Continental
Estadio
San Siro
Milán · 75.000 af.
Árbitro
Jarred Gillett
0.15 4.03
Competición
Europa League
Temporada 2026/27
Tiempo Milán
22°C
Cielos despejados
Contexto del partido

Arranca la andadura continental de la temporada 2026/27 en San Siro. El Milan debuta en la fase de liga de la UEFA Europa League tras un sólido inicio de campaña en la Serie A donde se mantiene invicto. El proyecto de Rúben Amorim afronta su primer gran examen europeo al mando del conjunto rossonero, buscando arrancar con tres puntos vitales en un formato donde cada duelo es decisivo.

“La Europa League exige máxima intensidad desde el primer segundo. Ante un rival con la tradición del Benfica, no hay margen para las imprecisiones.”

— Rúben Amorim, en la rueda de prensa previa

El Benfica llega a San Siro comandado con la ambición de dar un golpe de autoridad fuera de Lisboa. Históricamente, los duelos entre milanistas y encarnados evocan grandes noches europeas, por lo que se espera una batalla táctica de altísimo nivel entre dos clubes de máxima exigencia.

Si bien ambos equipos saltarán al campo con bastantes rotaciones pensando más en la liga que en Europa, también para dar oportunidad a más jugadores de la plantilla que normalmente no solemos ver como titulares.

Últimos enfrentamientos
Nov 07 Benfica 1–1 Milan D
Sep 07 Milan 2–1 Benfica W
May 95 Benfica 0–0 Milan D
Claves del partido
1
Ritmo en San Siro

Imponer una presión alta y ahogar la salida del Benfica desde los minutos iniciales para contagiar a las gradas.

2
Control de la medular

Modric y Rabiot hoy dejan paso a Jashari y Musah para dar descanso y rotar jugadores.

3
Vigilancia tras pérdida

Evitar que los atacantes portugueses salgan al espacio a las espaldas de los carrileros rossoneros.

4
Eficacia en las áreas

Aprovechar el gran momento de forma de Gonçalo Ramos ante sus compatriotas para encarrilar el choque.

5
Gestión física

La profundidad de banquillo con hombres como Pulisic o Saelemaekers puede revolucionar la segunda parte.

JUGADORES INTERESANTES (BENFICA)
  • Jhon Durán (Delantero centro – #22): La referencia ofensiva del equipo. Un delantero potente, explosivo al espacio y con un disparo devastador con la zurda que exige máxima atención a la pareja de centrales rossoneros.
  • Georgiy Sudakov (Enganche – #10): El cerebro en tres cuartos. Un mediapunta de enorme calidad técnica, hábil para girar entre líneas, dar último pase y conectar con los extremos.
  • João Palhinha (Centrocampista – #36): El ancla y pulmón defensivo del esquema de Marco Silva. Destaca por su poderío físico, su capacidad para interceptar balones y abarcar mucho terreno en la medular.
  • Dodi Lukebakio (Extremo derecho – #11): Desborde y verticalidad pura en el costado derecho. Un atacante potente en el uno contra uno, muy propenso a salir hacia dentro para buscar el remate con su pierna hábil.
  • Andreas Schjelderup (Extremo izquierdo – #21): Joven talento noruego repleto de desparpajo en la banda izquierda. Destaca por su agilidad, desequilibrio en corto y capacidad para generar peligro asociados por dentro.
Alineación probable

Como ya se pudo ver en la noticia anterior, diversos cambios con respecto al partido ante el Lazio, donde Terracciano, Jashari, Musah, Bartesaghi y Hutchinson serán titulares, dejando a gente como Modric y Rabiot en el banquillo.

El análisis del once probable del Benfica de cara al duelo de esta noche en San Siro revela que Marco Silva moverá drásticamente el árbol, introduciendo hasta siete u ocho cambios respecto al equipo que viene compitiendo habitualmente en la liga Portuguesa. Con un calendario comprimido y la mirada puesta en el exigente ritmo de la Europa League, el técnico portugués apuesta por una mezcla de veteranía en la columna vertebral y caras jóvenes en los costados..

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Europa League 2026/27
Previa · J1 · Milan – Benfica

Bastantes cambios para mañana

Rúben Amorim ha avisado con tiempo: será un mes de turnover, quiere probar a todos los jugadores. Hoy ha confirmado: “No es posible afrontar una temporada con 11 o 14 jugadores, debemos gestionar bien las rotaciones”. Y de hecho para el Milan-Benfica ha probado una formación inédita, con Terracciano y Hutchinson titulares. ¿Es posible que jueguen ellos? Sí, es posible.

Amorim ha dicho tener en la cabeza la alineación para el debut en la Europa League y en el entrenamiento ha probado una mediapunta muy particular: Cissé más Hutchinson, 41 años entre los dos, no esperados en estas pantallas. No son dos bodybuilders, pero aportan técnica y uno contra uno. La calidad no debería estar en discusión y Gonçalo Ramos espera que los muchachos lo hagan feliz con algún asistencia… creativa. Para Cissé Europa será una novedad; para Hutchinson no: jugó 8 partidos en la pasada Europa League con el Nottingham Forest.

Las novedades, sin embargo, atañen también a las demás líneas. En el centro se espera el regreso como titular de Ardon Jashari, probablemente junto a Musah, que entró en la segunda parte contra la Lazio. Banquillo para Modrić y Rabiot. Las pruebas de la víspera llevan además a Chukwueze y Bartesaghi como titulares en las bandas.

Y en defensa, atención a la sorpresa. Mario Gila, siempre bajo observación por los problemas físicos de inicio de temporada, debería tener un turno de descanso. En su lugar no estará Tomori, reintegrado y al final de la jerarquía, sino Terracciano, que nunca ha sido titular en Europa con el Milan. ¿Muchos experimentos? Sí. ¿Demasiados? No para Amorim, que quiere dar minutos a todos en estas semanas.

Las pruebas de la víspera confirman que Amorim va en serio con las rotaciones para mantener a toda la plantilla enchufada:

  • Revolución en la mediapunta (Cissé + Hutchinson): Juventud pura, regate y desborde para dar electricidad por detrás de Ramos.
  • Refresco en la medular (Jashari + Musah): Piernas frescas y despliegue físico para dar descanso a Modrić y Rabiot.
  • Guardia baja en la zaga (Terracciano por Gila): Apuesta arriesgada en defensa pero necesaria para dosificar a Gila.

Milan – Benfica: Rueda de prensa

RUBÉN AMORIM

El Milan-Benfica habla de Champions League, de Rui Costa… Es un partido lleno de fascinación

«Es una ocasión fundamental, es el primer partido de la Europa League. No vemos la hora de empezar. Sabemos de las dos finales de Champions. Rui Costa es el presidente del Benfica pero un referente importante del Benfica. Yo también tengo un pasado en el Benfica pero estoy aquí para ganar. Es un partido particular porque es el primero de Europa League».

En 2025 llegaste a la final con el United. Conoces la competición. ¿Cuál es el objetivo? ¿Al menos llegar a la final?

«Hablamos de una competición y el objetivo es obviamente ganar. Nuestro objetivo es llegar hasta el final, hay muchos equipos competitivos: la diferencia la hace poder contar con una plantilla digna de ese nombre. Y con una plantilla fuerte tendrá que haber rotación a menudo, por lo que todos deben estar preparados. Si no tenemos demasiadas lesiones y si todos los jugadores permanecen involucrados en la temporada, podemos ganar cualquier partido. Si existe la motivación pienso que se puede ganar cualquier competición y partido, recordando que el objetivo es solo uno: ganar».

Tras el Lazio-Milan, ¿qué reflexiones has hecho para la alineación del partido de mañana?

«Contra la Lazio hubo un cambio de actitud de un tiempo a otro: he hecho mis evaluaciones, no atañe solo a 2-3 nombres sino que hubo una actitud diferente. Jugamos de un modo completamente diferente en la segunda parte, pero no me gusta referirme a las individualidades. Pienso que no fueron solo los cambios los que transformaron al equipo, sino el hecho de que muchos jugadores que saltaron al campo en la primera parte lo hicieron mucho mejor en la reanudación. Creo que es más una cuestión de dinámica y de energía de equipo que del cambio de dos o tres jugadores. Obviamente siempre se puede pensar: ‘Hemos terminado el partido jugando bien, así que en el próximo choque alineamos a los mismos once’. Yo no soy así. Hubo un cambio de actitud general. Debemos considerar también que nos encontramos en semanas en las que debemos gestionar varios partidos y por tanto pensamos no solo en el Benfica, sino también en el Lecce. En cualquier caso, contra la Lazio fue una cuestión de actitud».

Se había hablado en los meses pasados de la posibilidad de que entrenaras al Benfica…

«Tenía las ideas claras. Existía la posibilidad de que volviera a trabajar en Portugal, pero decidí que no. Si hubiera recibido una llamada de un club portugués habría dicho que no. Luego el Milan me llamó y no podía decir que no. No habría vuelto a Portugal, elegí al Milan y estoy contento con esta decisión importante».

Sobre Modric

«Para hacer sentir a Luka a su gusto en el partido, debemos tener durante mucho tiempo la posesión del balón. Me vienen a la cabeza de memoria tal vez siete pases fallados sin ningún tipo de presión, en los que perdimos la pelota y transformamos el partido en una carrera continua. Y este no es el tipo de juego que Luka debe hacer. Por lo tanto, para alinear a un jugador como Luka, porque lo queremos en ciertas situaciones de juego y en determinados partidos, debemos tener a alguien capaz de razonar muy bien con el balón en los pies. Es esa la idea cuando juega Luka. Sin embargo, podíamos notar también —y es curioso cómo todo el mundo tiene una opinión definitiva sobre los jugadores semana tras semana— que solo hace una semana, contra la Juventus, se decía que Moreira no estaba listo, que había jugado mal y que no había conseguido combinar nada. Una semana después decimos que Moreira es el héroe del Milan. El fútbol es precisamente esto. No extraeré ninguna conclusión apresurada sobre la actuación de Luka. Para empezar, porque ya ha ganado el Balón de Oro y sé cuánto vale, y luego sé que cada partido tiene su historia. No sé si jugará mañana, pero Luka es un jugador importante en nuestro equipo que nos ayudará a lo largo de la temporada. Así que no saco juicios definitivos sobre los jugadores de semana en semana: sé lo que valen y trato de gestionar el momento de cada uno de ellos».

Sobre Hutchinson

«Está listo para jugar. Puede salir desde el primer minuto. Veremos mañana, no quiero desvelar el once titular porque Marcus seguramente está viendo la rueda de prensa y es muy inteligente; por lo que es una opción. No diré nada más sobre el once inicial, pero Hutchinson está hábil y listo para el servicio».

¿Está siguiendo lo que está haciendo el Benfica de Marco Silva? ¿Pueden ganar la Europa League?

«El Benfica puede ganar cualquier partido, porque tiene un gran entrenador y porque tiene los jugadores para hacerlo. Lo que decía en Portugal, lo digo de la misma manera también aquí en Italia. Pienso que a veces a los clubes portugueses se les atribuye una responsabilidad que no deberían tener, ya que no disponen de las mismas condiciones que otros clubes y, en concreto, que los italianos. Y con esto estoy poniendo aún más responsabilidad de mi lado, pero es lo que siempre he dicho en Portugal y es lo que digo ahora. Sin embargo, mirando al entrenador, mirando al equipo y a la rotación que a veces se puede hacer en el campeonato portugués, es posible si todo va por el camino correcto. Veo a un Benfica claramente muy fuerte, con una identidad bien precisa y del todo capaz de ganar el campeonato».

«Por lo que respecta a la Europa League, sin embargo, hay que entender que la responsabilidad principal no puede recaer en los clubes portugueses. Sé cómo se habla a veces en Portugal de los equipos portugueses, sosteniendo que deben ganar cada partido en Europa; por lo que no seré yo quien ponga esa presión sobre Marco Silva. Es un equipo que claramente puede ganar, porque ya en el pasado los equipos portugueses han demostrado poder llegar lejos, al igual que nosotros. Obviamente miro a mi equipo, veo a otros conjuntos ingleses fuertes, no sé cómo irá nuestra temporada, pero también nos veo a nosotros con una cierta responsabilidad de llegar lejos en la Europa League».

«En consecuencia, esta es mi respuesta: son capaces de ganar, tienen el entrenador y los jugadores para hacerlo, y pueden hacer esta rotación en el campeonato. Creo que no deben tener ese peso, porque los clubes portugueses hacen ya muchísimo, a veces con mucho menos respecto a los demás. Echo de menos Portugal, sí, pero ahora estoy aquí y pienso quedarme varios años. Puedo decir que Milán es mi segunda casa».

Tras el partido con la Lazio dijiste que no estás loco. ¿Has entendido entonces qué diferencia hay entre los titulares indiscutibles y los demás jugadores?

«Cada entrenador tiene en mente una idea general de lo que puede ser el once base de su equipo. Pero luego se presenta el problema del que estamos hablando. Por mi experiencia —y me ha pasado dos veces, la primera como jugador en la que llegamos a jugarnos el campeonato, la Europa League y las copas, la segunda un poco menos— es imposible pensar en ganar las competiciones contando solo con 11 o 14 jugadores. En consecuencia, me resulta difícil decir que tenemos un once tipo. La idea no es tener un once fijo, sino una identidad precisa en la que todos los futbolistas puedan jugar sin que el equipo pierda demasiada calidad».

«Está claro que tengo una idea de qué intérpretes querer en determinados encuentros, pero los momentos cambian rápidamente. Si lo pensáis un momento y sois honestos en vuestras evaluaciones: ¿quién habría dicho jamás que Musah sería el titular y Luka Modrić el problema? Nadie. La situación ha cambiado porque los últimos partidos han mostrado esto. En el fútbol moderno el concepto de once base cuesta comprenderlo, porque creo que hace falta de verdad un grupo entero, una plantilla entera para ganar trofeos. Naturalmente para ciertos compromisos empiezo a entender qué tipo de jugador necesito y qué formación alinear. Tengo una idea más clara de la plantilla, pero las dinámicas cambian durante el año, y es bueno que sea así».

¿Tenéis un objetivo mínimo?

«En los grandes clubes, y el Milan es un club enorme, no existe un objetivo mínimo. Cualquiera que sea el resultado, si no se gana, vosotros estaréis aquí y criticaréis al equipo, diciendo que es demasiado poco. Esta es mi experiencia. Lo he vivido incluso en Portugal: cuando no se va a la final o no se gana, es un fracaso. Y todos en Portugal dicen que el Benfica debe ganar la Europa League; por lo que es normal. No hay un objetivo mínimo: nuestro propósito es ganar el próximo partido y es ganar en general. O se gana o no se gana. Si no ganamos, es obvio que para todos será considerado poco».

«En consecuencia, no quiero ser el entrenador que fije como meta los cuartos de final o las semifinales. Esto no cuenta. Lo que cuenta es que tenemos un único objetivo, y es ganar. Todo lo que sea menos sabemos ya que nos traerá críticas, porque este es el precio a pagar por entrenar al Milan. No es tanto por una cuestión económica, dado que la Europa League no tiene nada que ver con la Champions League, sino por nuestro orgullo y nuestro modo de ser. Así que no fijaré ningún objetivo mínimo: sabemos que es difícil, pero el propósito es ganar el próximo choque para estar más cerca del trofeo. Razonando partido a partido estaremos más cerca de ganar la competición».

¿Hay posibilidades de tener mayor equilibrio?

«En el modo de presionar, de jugar más altos. Obviamente realizamos todavía amplias oscilaciones entre el jugar muy bien y el tener alguna dificultad con el balón, pero siempre hemos mantenido una mayor posesión de balón. Creo que estamos todavía un poco demasiado focalizados en la fase de construcción, mientras que nos falta el último tercio de campo. Tenemos aún alguna dificultad y es por eso que a Gonçalo le cuesta más: no tenemos muchos toques dentro del área de penalti y las incorporaciones en la mediapunta rival no son aún bastante frecuentes para garantizar un rendimiento elevado como equipo. Claramente hemos comprado jugadores que, analizándolos, poseen la estructura física y el estilo de juego que deseamos, no solo para el presente sino también para el futuro; son aún jóvenes y sabemos que daremos continuidad al proyecto. Hablando del Benfica, pienso que su gran fuerza reside en una idea muy clara: se logra percibir nítidamente lo que pretenden hacer».

«Saben variar porque habitualmente juegan con un extremo como Rafa en el lado derecho, pero si emplean a Lukébakio el partido cambia completamente. Pavlidis está haciendo un excelente trabajo y es muy peligroso cerca del área. Están muy seguros de sí mismos, construyen con tres con el lateral izquierdo, con Dal. Hacen mucha rotación: Barreiro ha estado increíble, pero podría jugar Aursnes, dado que los periódicos y vosotros los periodistas habitualmente acertáis. La presencia de Pavlidis o de Durán cambia completamente el partido: uno ataca más la profundidad, el otro ofrece mayor apoyo».

«Palhinha jugará: jugará este y el próximo partido, y es un futbolista muy fuerte en las jugadas a balón parado y en la presión, lo sabemos. El Benfica es por tanto una formación dirigida por un entrenador excelente, dotada de excelentes individualidades y compuesta por jugadores acostumbrados a la presión y a ganar, un factor que transforma a los equipos. Siento que están muy confiados, pero nosotros estamos listos para afrontarlos. Conozco bien a Marco Silva y conozco bien la plantilla del Benfica. Sé que tenemos una presión enorme, pero sé también que el Benfica tiene igual presión de tener que ganar cada partido; por eso creo que será un buen desafío y que nos divertiremos».

GONZALO RAMOS

Mañana es tu segundo partido en San Siro. ¿Qué atmósfera te esperas?

«Siempre es especial jugar en casa. Lleves poco tiempo aquí, no he podido jugar mucho en San Siro. Será un partido difícil, pero jugar en casa significa tener el apoyo de nuestros aficionados. Y esto es importante para nosotros».

¿Lo celebrarás si te toca hacer gol mañana por la noche?

«No, no lo celebraría. Para mí el Benfica es como mi casa, tal vez he pasado más tiempo con ellos que con mi propia familia. Pero aun así tengo muchas ganas de hacer gol».

¿Cuál es el modo en que te puede ayudar el equipo a rendir al máximo?

«El foco no debe estar sobre mí y sobre el hecho de que marque mucho o menos, sino que creo que lo más importante es siempre la victoria del equipo. Pienso que si todos corremos y trabajamos mucho de modo inteligente y de equipo, podemos hacer algo grande en esta temporada. Estamos creando una buena sintonía y con el paso del tiempo mejoraremos aún más. Y luego, sin duda, mis goles, mis asistencias, los tantos del equipo y las victorias empezarán a llegar. Pienso que este es el aspecto más importante».

Han llegado críticas también hacia ti en estas semanas porque has marcado un solo gol…

«Existe siempre la idea de que el delantero debe hacer siempre gol, pero no es siempre así. Quizás puedo jugar bien sin llegar a marcar. Cada partido es una ocasión para demostrar mi valor».

Ayer Ibrahimović estuvo en Milanello. Como ex-delantero, ¿te ha dado algún consejo?

«No me ha dado consejos específicos. Ha sido muy amable, me ha preguntado cómo va todo. Me ha dado la bienvenida al club y es un placer poder contar con su presencia. Tener el apoyo de una leyenda y de una personalidad como él es importante».


Hora de ir a por la Europa League

Comenzará mañana por la noche la escalada rossonera en la Europa League. Será también una copa menor, pero no para el Milan de este año: en permanente reestructuración, el equipo tiene el potencial para competir por la victoria. Si en el campeonato, a juicio de los expertos, los rossoneri no están aún estructurados para el scudetto, en la copa pueden interpretar un papel de protagonistas. El camino que para los finalistas se concluirá el próximo 26 de mayo en Fráncfort, empezará en San Siro contra el Benfica, rival considerado entre los mejores del torneo.

La copa está objetivamente al alcance, y si el camino parece al principio accidentado y poco estimulante (a parte de excepciones como la de mañana por la noche, contra un rival de primera fila) es al avanzar cuando cobra interés, y dinero. El Milan que en la Serie A ya está obligado a perseguir, quiere empezar fuerte en Europa y asegurarse cuanto antes los octavos de final: deberían ser suficientes quince-dieciséis puntos. Europa probará al nuevo Milan también en el plano del juego: la elección veraniega de Amorim fue en función de un equipo más ofensivo y descarado, más cercano al fútbol internacional. Entre el entrenador y el Benfica hay ya trece antecedentes, el primero cuando el portugués estaba en el banquillo del Braga, los otros como técnico del Sporting: seis victorias, cuatro derrotas, tres empates.

El rendimiento en la Serie A lo había visto partir a toda velocidad, seis puntos entre Torino y Venezia, para luego frenar en los dos empates con Juventus y Lazio. Un frenazo en el plano del juego, de la intensidad y de la agresividad competitiva: por esto, más que los resultados en sí, los últimos partidos han planteado dudas. La Europa League ofrece por tanto también una ocasión de pronta revancha. Tiene su función en el corto plazo, y en óptica futura: el trofeo no ha sido levantado nunca, sigue siendo el único que falta en la rica vitrina rossonera.

El antecedente más reciente es el de la temporada 2023-24 con el equipo entonces derrotado por la Roma en cuartos de final: fue la eliminación que de hecho marcó el fin del Milan de Pioli. La misma copa puede en cambio ser un trampolín de lanzamiento para Amorim: si en Italia hará falta tiempo para que el grupo se estructure de la mejor manera, y anule las contraofensivas tácticas de los rivales, es precisamente en Europa, contra equipos que conceden más espacios, donde el nuevo Milan puede poner en valor sus propias cualidades. Nada de rotaciones ni experimentos, la Europa League no es la alternativa al campeonato, sino un camino a llevar adelante en paralelo: jugarán los mejores, con alguna necesaria excepción (Modrić) ligada a la gestión de las fuerzas.

A la espera del regreso a la ciudad de Cardinale, ayer el propietario envió a Milanello a quien había definido su alter ego, su voz en Milán: Zlatan Ibrahimović. Era finales de febrero de 2024 y desde entonces las dinámicas en el interior del club han cambiado y mucho, especialmente en el último periodo: si Gerry es ya una presencia fija, a Zlatan no se le veía por el campo de entrenamiento del equipo desde hacía más de seis meses. Ayer el Senior Advisor de RedBird se reunió con Rúben Amorim y el equipo, quedándose también para seguir la sesión en directo pero sin quedarse luego a almorzar.

Cardinale volverá en cambio el domingo por la noche, cuando el campeonato proponga el duelo interno ante el Lecce: él más que nadie, tras un verano de inversiones millonarias, cree y espera en el primer trofeo internacional de su propia gestión. Sucedió a Elliott en el verano de 2022, tras haber celebrado el scudetto en la Piazza Duomo mezclado con los aficionados. Al frente del club ha ganado una Supercopa Italiana con un portugués en el banquillo (Conceição), fuera de las fronteras llegó hasta la semifinal de la Champions League 2023, eliminado por el Inter en una de las tantas decepciones de derbi de esa temporada.

Para hacer aún más cargado de significado el debut europeo he aquí que San Siro se presentará con un marco a la altura de la situación: se esperan más de sesenta y cinco mil espectadores, incluidos los más de cuatro mil portugueses que siguen al Benfica. No será la Champions, pero podrá ser de todos modos una gran noche.

SALVEN AL SOLDADO RAMOS

Un tiro (fuera) en los últimos dos partidos. La minicrisis de Gonçalo Ramos está fotografiada por un dato preocupante para un delantero centro. Porque a menudo se dice que un atacante no tiene un verdadero problema si falla goles, mientras las ocasiones existan. En el caso del portugués del Milan, sin embargo, lo que ha faltado han sido precisamente las oportunidades, al menos contra la Juventus y la Lazio. Y entonces sí, hay algo que no va bien.

En las dos primeras con el Torino y el Venezia, de hecho, Ramos había disparado a puerta en 13 ocasiones, encontrando su primer gol rossonero contra los venecianos en San Siro, por cierto en un partido en el que había rematado en ocho ocasiones, afinando la puntería entre los tres palos en tres. Cierto es que el nivel de los rivales influye. Pero la lectura táctica es clara: si al Milan le cuesta acompañar la jugada de ataque, como contra la Signora o en la primera parte del Olímpico, Gonçalo se ve obligado a bajar y tiene pocos balones útiles cerca de la portería rival. En el Stadium con la Juve, por ejemplo, el portugués tocó a duras penas un balón en los últimos dieciséis metros. Difícil así entrar en la lista de goleadores.

Por otra parte, Ramos no es un goleador puro. En el área sabe lo que hace, entendámonos, pero en su repertorio hay amplio espacio para jugadas que ayudan al equipo también en las otras zonas del campo. El riesgo, sin embargo, es que por demasiado sacrificio el portugués termine por pensar más en el bien común que —egoístamente— en su propio botín personal. El único gol en cuatro partidos ya ha alimentado las críticas, porque el peso de los 70 y tantos millones gastados en verano por el Diavolo se hace inevitablemente notar y pensar en juzgar a un número “9” sin partir de los goles es complicado.

Así, Rúben Amorim tendrá que estudiar el modo de dar a Gonçalo las oportunidades de marcar. Usando en la mediapunta futbolistas más adecuados al diálogo en corto y al último pase, por ejemplo. Pulisic, Saelemaekers y Hutchinson pueden ser una solución. Así como en los extremos apostar por la opción superofensiva con Chukwueze y Moreira en el campo contemporáneamente puede echar una mano al delantero centro de la selección portuguesa. «Gonçalo mejorará —declaró el técnico rossonero tras el partido con la Lazio—, pero se trata de llevar más jugadores cerca del área. Podemos tener mucha posesión, pero si estamos lejos del área para Ramos es más difícil».

Desde el punto de vista psicológico, en cambio, la motivación podría llegar con el duelo de mañana contra “su” Benfica, el equipo que lo lanzó al fútbol de máximo nivel siendo muy joven. En Lisboa Ramos vivió su mejor temporada a nivel goleador, alcanzando en la 2022-23 la cifra de 27 tantos entre copas y campeonato y convenciendo así al PSG para llevarlo a París. Allí donde el Milan lo rescató en verano tras las dos Champions ganadas como “suplente” de lujo con Luis Enrique. Ahora, por primera vez en su carrera, probará la sensación de jugar contra su pasado. Y quién sabe si no le será útil para reencontrar la confianza con el gol.

PROYECTO NUEVO ESTADIO: FINALES DE OCTUBRE

Aún no hay una fecha oficial, pero cobran fuerza los rumores según los cuales antes de finales de octubre debería revelarse finalmente el render del nuevo San Siro, encargado a los estudios Foster+Partners y Manica, los mismos que diseñaron el nuevo Wembley en Londres. Algunas informaciones, de todos modos, ya han circulado públicamente: el nuevo recinto tendrá 71.500 asientos, de los cuales más de 13 mil serán premium, y según los planes debería estar listo en 2032.

Una vez terminado, el nuevo San Siro tendrá un valor estimado en 2.149 millones de euros, al menos según el informe económico de viabilidad. No solo el estadio, naturalmente. En el proyecto están previstos oficinas, hoteles, espacios comerciales y mucha zona verde. Actividades que según el Inter y el Milan podrían rendir 418 millones. Y una vez construido el estadio, vendidos los nuevos edificios y restados todos los costes, la maxioperación inmobiliaria debería garantizar a los clubes una plusvalía de 265 millones.

Obviamente, hay que hacer cuentas con los plazos. Para estar terminado en 2032 (a tiempo, es decir, para la Eurocopa), las obras deben arrancar en la segunda mitad de 2027, según la propuesta delineada en marzo por la sociedad Stadio San Siro SpA en el plan de ejecución que debe ser aprobado por el Ayuntamiento y luego pasar por el escrutinio de la Región para el proyecto de viabilidad técnico-económica. La sombra sigue siendo siempre la del frente judicial: en las próximas semanas se espera la sentencia del TAR sobre los recursos presentados por los comités, mientras que a nivel penal sigue abierta la investigación por el delito de alteración de subastas (turbativa d’asta).


Amorim busca cambios en el once

El primer tiempo del Olímpico contra la Lazio está destinado a dejar huella en la temporada del Milan. Tras cuatro partidos de Serie A no es el momento de las decisiones definitivas, de los jugadores apartados o del “dentro o fuera”, pero Amorim entendió el sábado que el proceso que llevará al Diavolo a jugar el fútbol que él quiere debe ser acelerado. Y esto solo puede suceder a través de decisiones importantes bajo el perfil técnico-táctico.

No llegarán todas juntas ya el miércoles contra el Benfica, pero la transformación estará ahí. Es solo cuestión de tiempo. El Milan del inicio del segundo tiempo contra la Lazio era muy similar, en hombres y principios de juego, al que el entrenador portugués tiene en mente y que hasta ahora se ha visto de forma intermitente. He aquí por qué hace falta una aceleración, posible solo utilizando los elementos más adecuados al 3-4-2-1. No siempre las sustituciones podrán arreglar las cosas (como en Roma) o ayudar a desatascar el partido (como con Torino, Venezia y Juve).

La principal novedad en el Milan ideal de Amorim estará en la mediapunta: Loftus-Cheek en ese rol no funciona porque su fútbol está hecho de percusiones balón al pie, duelos físicos y… largas pausas. Por detrás de Ramos, Amorim quiere dos jugadores técnicos, que dialoguen en corto para favorecer la filtración de pases para el delantero centro. Gonçalo, buscado solo con centros desde la mediapunta, se entristece. En el Olímpico, con ganas y rabia, Pulisic hizo entender que está listo para recuperar su sitio.

A su lado Cissé ya ha demostrado estar a la altura con dos tantos en los primeros cuatro partidos oficiales, pero atención a Hutchinson, que el sábado se presentó con un disparo desde fuera parado por Mandas y un par de regates: si vuelve a los niveles de hace dos temporadas, su candidatura para jugar en el centro-derecha se volverá sólida. ¿Tendrá una oportunidad desde el inicio ya el miércoles? También Saelemaekers puede hacer de mediapunta como en las primeras jornadas, pero su sitio parece más amplio.

Llegamos a los laterales del centro del campo: Chukwueze y Moreira son muy ofensivos, pero con ellos el Diavolo cambió de cara. Mérito sobre todo del belga, pero está claro que en la óptica de un Milan que asfixia a los rivales en su mitad del campo, dos extremos ofensivos vienen bien. Luego está claro que no en todos los encuentros será posible utilizarlos juntos y en esta óptica las dificultades a la izquierda de Estupiñán y las pocas ocasiones concedidas a Bartesaghi (más hábil para incorporar que para defender) hacen pensar que Saelemaekers pueda volver a ser útil a toda banda: cuando Moreira sea desplazado a la derecha, el ex de la Roma irá a la izquierda para tener dos laterales a pie cambiado, capaces de poner al centro balones en rosca tras recortar hacia el interior.

En el Milan actual Musah es imprescindible. No solo porque en Roma cambió el partido, sino también porque lo había hecho bien en los tres encuentros anteriores. Rabiot en versión mediocentro, como en la Francia del Mundial, ha gustado más respecto a cuando fue usado como mediapunta físico. En el corazón del Diavolo estarán ellos dos, dando por sentado que la rotación será de cuatro, con Jashari y Modrić: sobre todo el croata será utilizado en los partidos en los que los rossoneri tengan más control del balón. Amorim ha sido claro: no se le pedirá más extenuarse en una presión hiperofensiva.

La defensa es el compartimento que necesita menores cambios porque Gila, De Winter y Pavlović a nivel de fisicidad y agresividad dan ya lo que el técnico pide. Gabbia dará respiro en la Serie A al belga; Tomori permitirá a Gila tomar aire en la Europa League. Diawara esperará una oportunidad, dando por sentado que como marcadores en los tres de atrás están también Filippo Terracciano y Bartesaghi.

Hasta ahora Amorim ha cambiado pocos elementos de un partido a otro (cuatro relevos del Venezia a la Juventus) porque ha tenido siempre cuatro días de descanso entre los encuentros. Los habrá también esta semana entre Lazio, Benfica y Lecce. En octubre, en cambio, se jugará incluso tras menos de 72 horas: ojo a las rotaciones más acentuadas, pero siempre con los principios de juego de Amorim en el centro. Tras el sábado es difícil volver atrás.