Cardinale avisa al Milan

La consigna, al día siguiente, es mantenerse unidos y concentrar todas las energías en alcanzar el objetivo de la temporada: la clasificación para la próxima Liga de Campeones. Una vez finalizada la liga, llegará el momento de reflexionar sobre el futuro, y el resultado final no será el único parámetro que se tenga en cuenta para definir quién formará parte del Milan del mañana. Gerry Cardinale está decepcionado con el rendimiento ante el Atalanta, con el rumbo que ha tomado la temporada y con las decisiones tomadas en el mercado por la directiva.

Tras la victoria en el derbi del 8 de marzo, el número uno de RedBird no esperaba un bajón semejante. Más bien, un desplome vertiginoso. Ahora le resulta inevitable reflexionar sobre qué ha dejado de funcionar y quién formará parte del proyecto que tiene en mente. Porque no ha perdido las ganas de ganar al frente del club de la via Aldo Rossi. Ha invertido y seguirá invirtiendo. Queda por ver con qué hombres contará en Casa Milan y en Milanello. En otras palabras: ¿seguirán el director general Furlani, el director deportivo Tare, el director técnico Moncada y el asesor Ibrahimovic? La respuesta a esta pregunta, que hasta hace unas semanas parecía (casi) obvia, ahora ya no lo es.

Cardinale sabe bien que, a pesar de los 7 puntos conseguidos en las últimas 8 jornadas, el Milan sigue siendo dueño de su destino y que, con dos victorias contra el Génova y el Cagliari, la clasificación entre los cuatro primeros estaría asegurada. Con un espíritu constructivo, ayer envió mensajes a los directivos y a Allegri, con quien mantiene una estrecha relación directa que se confirmó incluso en un día complicado como el que siguió a la derrota ante la Dea. Max, que tiene contrato con el Diavolo hasta el 30 de junio de 2027 (con renovación automática hasta 2028 en caso de clasificarse para la Champions), se lo tiene en gran estima. Sin embargo, para seguir adelante juntos es necesario ponerse de acuerdo sobre el futuro. Y Allegri es ambicioso.

A Cardinale le cuesta ocultar su decepción por cómo Maignan y sus compañeros están echando a perder una temporada que hasta marzo había sido muy buena. Al mismo tiempo, sin embargo, es consciente de que este es el momento de no perder el rumbo. Estar lejos de Milán le ayuda a evaluar la situación con más serenidad, pero las personas cercanas a él lo describen como todo menos distante. A Cardinale no le gusta perder (por decirlo suavemente…) y espera ver a otro Milan el domingo en el Ferraris y luego en San Siro contra los sardos.

En los próximos días decidirá si estará presente ese día en San Siro. También dependerá de consideraciones de carácter ambiental (la protesta de la afición rossonera), ya que la atención debe centrarse únicamente en el equipo y nada debe perturbarlo. No quiere que el proyecto se desmorone, con todo lo que ello supondría tanto a nivel de decisiones deportivas (el riesgo de tener que empezar de cero, con nuevos directivos y un nuevo entrenador) como a nivel económico (otra temporada sin los ingresos de la Champions y otro balance cerrado en números rojos, a menos que se vendan uno o dos grandes).

Europa, ¿con qué rumbo? El año que viene, el Milan volverá a disputar las competiciones europeas, pero la diferencia entre estar en la línea de salida de la Champions, de la Europa League o incluso en la fase previa de la Conference League es enorme. La marca rossonera necesita la Champions. El balance y la afición también. Todo lo demás significaría rebajar las ambiciones a corto plazo. Porque volver a empezar con los mismos hombres en los puestos clave del club, fingiendo que la temporada 2025-26 no existió, sería imposible o, como mínimo, complicado.

También porque, en mayor o menor medida, todos los directivos tienen responsabilidades. En el fútbol y en el deporte en general, el resultado de un par de partidos puede cambiarlo todo. Quizá arrojar un rayo de luz sobre un mundo milanista que ha vuelto a sumirse de repente en la oscuridad de unos resultados decepcionantes. Cardinale así lo espera. Por los aficionados, por el club y por el proyecto que puso en marcha con la contratación de Allegri. Encontrar un entrenador más ganador que Max, uno más acostumbrado a cumplir los objetivos fijados, sería complicado.

Si tiene que hacerlo, y al mismo tiempo buscar directivos que le ayuden en la reconstrucción, lo hará. Siempre espera que no sea necesario tomar medidas drásticas. Porque en sus empresas considera importante la continuidad de la dirección. Ahora, sin embargo, lo primero es salvar lo que se pueda y, según Cardinale, la única forma de hacerlo es permanecer todos unidos y remar en la misma dirección. El momento de preguntarse por las últimas ventanas de fichajes (no solo las dos últimas…) que no han reforzado el equipo o por la crisis actual llegará después del 24 de mayo.

UN MERCADO TOTALMENTE FLOP

¿Cuál es la paradoja del mercado del Milan de la temporada 2025-26? Si se repasa la lista de fichajes, en estricto orden de gasto, los mejores en cuanto a rendimiento se encuentran casi al final de la lista. Luka Modric llegó libre, tras haberlo ganado todo en el Real Madrid, mientras que Adrien Rabiot fue fichado del Marsella a precio de ganga, debido a la pelea con Rowe que lo dejó fuera de la plantilla del Olympique poco antes del cierre del mercado de verano. Dos auténticas gangas que la directiva rossonera supo aprovechar con intuición y habilidad.

En la calle Aldo Rossi tuvieron menos suerte cuando se gastaron grandes sumas de dinero. El trío Nkunku-Jashari-Estupinan, por ejemplo, costó algo menos de 90 millones de euros y se suponía que iba a ser uno de los puntos fuertes del equipo. A la hora de la verdad, ninguno de los tres ha jugado con continuidad como titular. Lo mismo ocurre con Ricci (23 millones) y De Winter (18). ¿El resultado? En buena parte de los partidos del Milan, Massimiliano Allegri se ha llevado al banquillo casi 150 millones invertidos en verano para reforzar el equipo. Ya solo por esto se intuye que algo no ha salido según lo previsto.

Sin duda, no se puede culpar de todo a los jugadores. Tomemos como ejemplo a Ardon Jashari, por quien se luchó durante mucho tiempo en unas agotadoras negociaciones con el Brujas. El centrocampista suizo se fracturó el peroné a finales de agosto, cuando aún estaba familiarizándose con el mundo del Milan. Y a su regreso, meses después de la lesión, encontró poco espacio, bloqueado por Modric y por un sistema, el 3-5-2, en el que a Max le cuesta encajarlo. Jashari ha jugado poco y —como suele ocurrir con un joven procedente del extranjero y utilizado con cuentagotas— mal. También Christopher Nkunku, la pieza más cara de la campaña de refuerzos rossonera, ha tenido dificultades para encontrar su sitio.

Como delantero centro nunca ha tenido el peso necesario, mientras que como segundo delantero, después de que pareciera que había cogido ritmo entre finales de diciembre y principios de febrero, se apagó y volvió a encontrarse en el banquillo en un abrir y cerrar de ojos. Nkunku fue el mejor en la nefasta noche del domingo, entrando en el partido ya en marcha y poniendo fin, tras 70 días, a la sequía goleadora de los delanteros rossoneri. ¿Cómo? En un tridente en el que tenía libertad para moverse a su antojo, tras la salida de Rafa Leão. Y entonces me vienen a la mente las palabras del francés el día de su presentación: «¿Mi posición favorita? Me considero un mediapunta». Lástima que sea una posición fantasma en el tablero táctico del actual Milan.

Habrá quien tache estas reflexiones de excusas, y tendrá sus razones. Nkunku llegó a Milán con el estatus de estrella y, a fin de cuentas, en la Serie A solo ha marcado seis goles, cuatro de ellos de penalti. Del mismo modo, Jashari, cuando tuvo que sustituir a Modric, mostró una falta de carácter inesperada en un jugador que la temporada pasada había rendido a un gran nivel en la Champions. Estupinan parecía el hermano del lateral que se comía la banda en Inglaterra y, debido a una lesión muscular sufrida con la selección, pronto cedió el puesto de titular al emergente Bartesaghi.

La noche del derbi de vuelta, en definitiva, sigue siendo el único aspecto verdaderamente positivo de su etapa en el Rossonero, con un gol que, al menos, será recordado por la afición. Koni De Winter ha tenido altibajos: protagonista desafortunado en la semifinal de la Supercopa contra el Nápoles, cuando Hojlund lo dejó en ridículo; pilar de una defensa de hierro a principios de 2026, cuando el Milan aún daba la impresión de poder competir por los primeros puestos; de nuevo en el túnel en las últimas y humillantes salidas contra el Udinese y el Atalanta.

Ricci supone, en cualquier caso, una inversión importante, mientras que el veredicto sobre los jóvenes Athekame (que, no obstante, está mejorando) y Odogu (que solo ha jugado 16 minutos esta temporada) sigue en el aire, al igual que el del segundo portero, Terracciano. El repaso termina con Niclas Füllkrug, el fichaje de enero: está cedido y no se le comprará, pero la esperanza de que pudiera echar una mano en el ataque se desvaneció tras el único gol marcado contra el Lecce.


El Milan ya no sabe defender

Una traición mayúscula. Y justo en el momento menos oportuno. La crisis del ataque del Milan es bien conocida y lleva meses (desde luego, un penalti de Nkunku no va a devolver la dignidad a esa línea). La de la defensa, en cambio, es bastante nueva y es lo más inquietante que podía pasar en la recta final que lleva a la Champions. Era la única certeza real del Milan de la temporada 2025-2026, pero ahora ya no existe.

A lo largo de la temporada, el Diavolo se ha enfrentado en varias ocasiones a diversos problemas: Leao en conflicto consigo mismo (y con todo el mundo que le rodea), Giménez fuera de combate durante media temporada, Modric sin sustitutos a la altura, un juego atractivo en otoño que luego se volvió cada vez más apático y ausente. Sin embargo, si había algo de lo que el Milan podía enorgullecerse, era su fase defensiva. Era, precisamente. Se derrumbó justo cuando era necesario cerrar aún más filas, con mayor razón en el contexto de un equipo que en 17 partidos de la segunda vuelta solo logró marcar dieciocho goles.

Los goles encajados hasta ahora suman cinco en los dos últimos partidos, nueve si ampliamos la perspectiva a los últimos seis. Un periodo en el que destacó sobre todo el hat-trick que le endosó el Udinese. Después, Maignan logró mantener la portería a cero durante dos partidos consecutivos —contra el Verona y la Juve—, lo que había restado importancia a la debacle ante los friulanos, considerándola un simple tropiezo. De hecho, antes de los dos últimos partidos, el Milan seguía presumiendo de tener la segunda mejor defensa de las principales ligas europeas en términos de promedio por partido.

En el fondo, el deseo de Allegri era comprensible: defender bien la portería con la esperanza de que los delanteros acabaran marcando. Pero no salió bien ni una sola vez. Basta con repasar los goles encajados contra el Sassuolo y el Atalanta para darse cuenta de algo elemental: últimamente, los rivales del Milan encuentran el camino hacia la portería con demasiada facilidad. Ya sea con jugadas de manual o gracias a los errores y despistes de los jugadores rossoneri.

Quien ataca al Milan se encuentra con el camino libre, a menudo incluso por el centro, y uno se pregunta qué habrá cambiado con respecto a hace tan solo un mes. Cuando el Diavolo se cerraba a cal y canto para proteger una ventaja hasta el último segundo del tiempo de descuento. Era un sufrimiento sereno, porque, a pesar de pasar minutos y minutos al límite, la defensa rossonera siempre daba la impresión —posteriormente confirmada por los hechos— de que no se derrumbaría.

El Milan, un firme candidato a los cuatro primeros puestos, se forjó sobre estas bases y ahora ver cómo se desmoronan resulta impactante. La defensa, en ciertos momentos, está viviendo situaciones que se creía que habían quedado confinadas —y archivadas— a la temporada pasada, con Fonseca y Conceiçao, cuando a los rivales les resultaba tremendamente fácil colarse entre las filas rossoneras. Ahora basta con un intercambio, un sprint, una pérdida de balón en la salida para quedarse al descubierto y vulnerables. Hay una portería que hay que blindar en estos últimos ciento ochenta minutos.

TODA LA JORNADA EL DOMINGO 17 A LAS 12:30

Con un día de antelación, la Liga Serie A ha dado a conocer los partidos adelantados y aplazados de la 37.ª jornada, la penúltima del campeonato 2025/26, que aún debe decidir muchos destinos en lo que respecta a la Europa League y la permanencia. Se garantiza que los partidos de la lucha por la Champions se disputarán simultáneamente. Los cuatro equipos implicados, a saber, la Juventus, el Milan, la Roma y el Como, jugarán el domingo 17 de mayo a las 12:30 h, respectivamente contra la Fiorentina, el Génova, la Lazio y el Parma.

Junto a ellos, pero con un asterisco, también está el Nápoles contra el Pisa: si no fuera necesario que los azzurri jueguen a la misma hora (ya que, si vencen al Bolonia esta noche, se asegurarían la permanencia), entonces el equipo de Antonio Conte jugará a las 18:00. Sin embargo, la pelota está ahora en el tejado del Ministerio del Interior, que, por cuestiones de orden público, podría imponer que el derbi de Roma se dispute el lunes a las 18:00, lo que retrasaría los demás partidos afectados.

  • 12.30: Como-Parma
  • 12.30: Genoa-Milan
  • 12.30: Juventus-Fiorentina
  • 12.30: Roma-Lazio

TODOS CONCENTRADOS EN MILANELLO

La última vez, al menos en un contexto similar a este, fue en mayo de 2019, cuando Gattuso encerró al equipo en Milanello. Siete años después, el Milan vuelve a la concentración y, en definitiva, es noticia porque el Diavolo no es un equipo acostumbrado históricamente a este tipo de medidas. Esta vez, sin embargo, hay demasiado en juego y, por lo tanto, como dice el refrán, a grandes males, grandes remedios.

Tare, en la triste rueda de prensa posterior al partido contra el Atalanta, había insinuado esa posibilidad, que Allegri confirmó unos minutos más tarde en rueda de prensa. El entrenador había explicado que quería esperar a que se confirmara oficialmente el partido contra el Génova, ya que podía variar en un día más o menos, pero al final el miércoles pareció, evidentemente, la solución más adecuada en cualquier caso.

El programa de este comienzo de semana prevé un día libre para hoy, mientras que mañana la cita en Milanello está fijada para las 13:00 (almuerzo opcional), luego a las 14:30 en el vestuario y a las 15:30 en el campo para el primer entrenamiento de cara al Grifone.


Los motivos de la crisis rossonera

Y pensar que tras la jornada 33 —es decir, no hace tanto tiempo— la ventaja sobre el quinto clasificado era incluso de ocho puntos. El problema es que pensar en ello duele muchísimo, porque lo que parecía el foso de un castillo medieval, tras los cuatro partidos siguientes, ya no existe. El Milan ha bajado el puente levadizo y los enemigos han entrado sin demasiado esfuerzo. El quinto, es decir, la Roma, ahora acompaña al Diavolo en la clasificación, aunque los rossoneri tienen, frente a Gasperini (y al Como, sexto, que les sigue dos puestos más abajo), la valiosa ventaja del enfrentamiento directo en caso de que terminen empatados.

Estas reflexiones ponen de manifiesto precisamente el colapso: se trata de un Milan que se ve obligado a luchar por cada punto en juego porque ha desperdiciado lo que debería haber sido una ventaja insuperable. Lo grave es que se trata de un colapso total. En los dos últimos partidos no ha habido ni rastro de gol y se han encajado cinco, además contra rivales que, a juzgar por la clasificación, no parecían especialmente ambiciosos.

El gran problema de fondo es que no estamos hablando de un equipo con algún problema, más o menos grave, que haya que solucionar. Estamos hablando de un equipo que, en este momento, no existe. Ya no existe. Los 42 puntos acumulados en la primera vuelta (una media de 2,21) se han convertido en los 25 de la segunda (una media de 1,47). No es solo un bajón, es un colapso. Una crisis que comenzó, en particular, tras el derbi, con la derrota de la Roma ante la Lazio: cinco derrotas en ocho partidos. ¿Las razones? Múltiples.

Entre los aspectos más evidentes se encuentra el dinámico, el relacionado con la intensidad del juego. Y, obviamente, también con el esfuerzo físico. Allegri, en la víspera del partido contra el Atalanta, explicó que, a estas alturas de la temporada, lo que cuenta es más el aspecto mental que el físico. Sí, pero hasta cierto punto. Es cierto que la cabeza mueve las piernas, pero cuando quien lleva el balón levanta la cabeza y ve a nueve compañeros quietos en sus respectivos puestos, hay que reflexionar también sobre la condición física. Saelemaekers lleva semanas sin aliento, Leao —dejando de lado los errores y la actitud— lleva meses lastrado por la pubalgia, en el centro del campo Rabiot lo da todo, pero en el centro-derecha el cansancio es evidente más allá de los jugadores.

Pulisic es de los que, por naturaleza, no escatiman en correr, pero ahora, cuando llega a los últimos veinte metros, pierde por completo la lucidez. ¿Y entonces? Una respuesta podría ser que la preparación a lo largo del año no ha logrado proporcionarle suficiente energía para llegar hasta el final de la temporada. También porque, en el fondo de cualquier reflexión física, está el razonamiento legítimo sobre una temporada sin compromisos europeos. Debería haber sido la gran ventaja del Milan frente a la competencia —una ventaja que muchos observadores consideraban incluso suficiente para ganar el título—, pero los beneficios no se han visto.

Explicación parcial: la plantilla se diseñó con un número de jugadores demasiado reducido, aunque no hubiera compromisos europeos. Contar solo con diecinueve jugadores de campo (que luego pasaron a ser veinte en enero con Füllkrug) significa que, en un grupo en el que los suplentes no están a la altura de los titulares, siempre juegan más o menos los mismos 14-15. Es decir, cómo echar por tierra la ventaja de tener una competición menos.

Las piernas están cansadas, de acuerdo, pero la cabeza se ha esfumado por completo. Lo más grave es que Allegri no ha sido capaz de remediar —a pesar de verlos en el campo todos los días— un bajón cada vez más evidente y profundo. La sensación, bastante clara, es que el equipo ha bajado los brazos tras la derrota ante la Lazio. Si la victoria en el derbi había permitido, evidentemente, acariciar en serio la posibilidad del título, el batacazo en el Olímpico —un partido perdido muy mal en todos los aspectos— ha acabado con los sueños y probablemente ha acomodado a los jugadores en una zona de confort que les garantiza la clasificación para la Champions. Del tipo: da igual el título, pero el cuarto puesto nadie nos lo quita. Solo que el equipo ha pasado de «on» a «off», sin término medio.

El Diavolo desplegó un juego atractivo y eficaz en otoño. Hay que reconocer con honestidad que, desde finales de septiembre hasta finales de noviembre, fue un placer ver jugar al Milan. Podía contar con diversas opciones ofensivas, el juego era capaz de llevar a la zona de gol a diferentes jugadores y no solo a los delanteros, y se buscaba más la verticalidad. Todo ello con el habitual sello de Allegri: una defensa por fin sólida y compacta tras las autopistas de cuatro carriles de la temporada anterior.

Luego, en diciembre, aparecieron los primeros problemas, que se agravaron en enero y a los que Allegri no ha sabido poner remedio: en 2026, el Milan se ha mostrado, en general, lento, predecible y aburrido. Ya no ha conseguido motivar a sus delanteros, que, por otra parte, han puesto de su parte. El juego se ha convertido en un empalagoso tiki-taka horizontal en los primeros cuarenta metros del campo y ya nadie ha sido capaz de ver esos huecos e imaginar esos pases que, en los primeros meses del año, hacían de los rossoneri un equipo completo.

El ambiente general, cada vez más complicado con el paso de las semanas, completó el panorama. El minitorneo de tres partidos al que se refirió Allegri anteayer se ha reducido de 270 a 180 minutos. Ahora se han acabado las bonificaciones.


Este Milan está tocado y hundido

MASSIMILIANO ALLEGRI

Una actuación pésima y negativa. La reacción final no basta…

«No sirve de nada hablar de lo que ha pasado hasta ahora, no podemos cambiarlo. Solo nos queda hacer una buena semana de trabajo y centrarnos en el partido de Génova, que puede ser decisivo para la Champions. Esta noche hemos hecho un buen partido durante 10 minutos y luego hemos encajado este gol. Ahora, en la primera ocasión, nos marcan y nos desorganizamos. Tras el 3-0 hemos reaccionado bien y hemos vuelto a marcar goles. Intentemos ver, aunque no sea el momento, parece que digo algo fuera de lo común… Hemos vuelto a marcar goles. Ahora tenemos un buen partido que jugar en Génova. Sabemos que es difícil, pero tenemos que prepararnos».

Sobre la forma de afrontar el partido. El Milan, a diferencia de la Juve y la Roma, se ve en apuros ante el primer contratiempo. No obstante, tenéis vuestro futuro en vuestras manos. ¿Te preocupa este aspecto?

«Es normal que nadie se hubiera imaginado este momento de dificultad. Durante la temporada ya pensaba que habría dificultades, así que hay que afrontarlas con gran sentido de la responsabilidad. Solo hay que actuar… Pensar, hablar… Ahora tenemos un partido importante en Génova, donde siempre hemos obtenido muy buenos resultados. Hay que prepararse bien, con muchas ganas de conseguir esta victoria que llevamos tiempo sin lograr».

¿Cómo podemos ayudar a Leao a mejorar? Se nota que no está tranquilo

«Creo que, en este momento, no se trata de Leao, Nkunku, Fullkrug, Gabbia o Maignan. Ahora mismo, la prioridad es el equipo. Rafa ha tenido ocasiones claras, igual que las tuvo el domingo en Reggio Emilia. Es uno de esos momentos; es un jugador importante y el domingo estará sancionado. Tenemos que trabajar bien e intentar preparar bien el partido de Génova».

El Milan saltó al campo justo cuando la Roma marcó el gol… ¿No sería mejor jugar estas últimas jornadas a la vez?

«Tienes razón, pero de todos modos es algo que no es factible, no lo decidimos nosotros. No sé si los dos últimos partidos serán a la vez. Tenemos que ganar dos partidos; mientras tanto, intentemos ganar uno. El equipo siempre ha trabajado bien; no tengo nada que reprocharles a los chicos por lo que están haciendo».

Sobre la protesta y el reparto de responsabilidades

«Cuando no llegan los resultados en estos momentos difíciles, yo soy el responsable: estoy al frente de un grupo de chicos que siempre ha dado lo mejor de sí mismo. En este momento no hace falta buscar a quién culpar. Tenemos una semana para hacerlo bien: igual que hemos conseguido muchas victorias a lo largo de la temporada, también tendremos que conseguirla el domingo. Y luego, que la Champions estaba asegurada… Siempre he pensado, dicho y repetido una y otra vez que no era así en absoluto, porque aún no habíamos pasado por un momento difícil. Estamos en ello, esperemos salir de esto el domingo».

¿Os iréis de concentración?

«El martes nos reuniremos; mañana sabremos cuándo jugamos. Una vez que sepamos cuándo jugamos, a partir de ahí haré el programa de la semana. Tendremos que prepararnos bien para el partido contra el Génova. No nos queda más remedio que ganarlo. Veamos el lado positivo: hemos vuelto a marcar goles. Por lo demás, la actuación del equipo no ha sido buena. En la primera ocasión nos marcaron un gol, incluso con demasiada facilidad, y nos desorganizamos. La presión de tener miedo a no clasificarnos para la Champions no es fácil de soportar. En los dos próximos partidos lo que contará será la motivación».

Saelemaekers recibió una tarjeta amarilla estando ya amonestado…

«Con los que tenemos, nos vamos a Génova a jugar. Alexis reaccionó mal y era justo que le amonestaran, aunque una reacción así en ese momento se podía entender».

¿Por dónde volverá a empezar?

«Llevamos más de un mes alternando buenos resultados con derrotas… A partir del martes, cuando nos reunamos, solo tendremos que pensar en el partido contra el Génova con mucha confianza. Pero es normal que, si no sumamos puntos, lo justo sea quedarnos fuera de la Champions. Tenemos que mejorar la fase defensiva del equipo para no dejar a los defensas en situaciones de uno contra uno».

¿Te falta también un poco de forma física?

«No, el equipo está bien. Pero estamos en un momento en el que hay mucha presión, como es normal. Sin embargo, no sirve de nada hablar del partido de hoy: solo hay que recuperar energías, recomponernos y pensar en el Genoa. Habrá que tener valor, porque la clasificación dice que seguimos en la lucha por la Champions. Pero no sirve de nada engañarnos: si no conseguimos resultados, es justo que no vayamos a la Champions».

IGLI TARE

¿Qué te parece? ¿Qué está pasando en el Milan?

«Al ver los últimos partidos, se ha echado en falta la atención necesaria. No sirve de nada engañarnos. Todos debemos asumir nuestras responsabilidades. La afición se merece otro equipo. Lo único positivo en este momento es que nuestro destino sigue estando en nuestras manos. Tomemos como algo positivo lo que ha pasado en la última media hora. Tenemos que analizar bien lo que ha pasado esta noche y en las últimas 6-7 semanas, y debemos concentrarnos para alcanzar este objetivo tan importante. Venimos de 10 meses muy buenos y este último mes y medio nos ha salido un poco mal».

No es una buena señal que empiecen a surgir nuevos nombres como posibles candidatos para su puesto… ¿Ya se está cuestionando el puesto de director deportivo?

«Sinceramente, no he recibido ninguna señal por parte del club. Estoy totalmente centrado en el trabajo. Si logramos el objetivo, habremos hecho un gran trabajo. Todo lo demás forma parte de nuestro oficio, todas las especulaciones… Si estás a este nivel, tienes que saber interpretar toda la presión que te rodea; no es importante. Para mí, lo importante es mantener la calma y tener la cabeza en su sitio para afrontar los dos últimos partidos».

¿Qué importancia ha tenido la protesta de esta noche? Es la tercera de las últimas tres temporadas al final de la misma

«Los aficionados tienen derecho a protestar. Su opinión es fundamental. En este momento veo más bien un problema mental. El equipo no está sereno, ha perdido un poco de tranquilidad, esa que teníamos en los últimos meses. Pero también el hecho de que, desde que nos quedamos fuera de la lucha por el primer puesto, la distancia que nos separaba de los demás nos ha restado algo. Ahora es importante mantener la cabeza fría, debemos aceptar las críticas que son justas, pero al mismo tiempo debemos saber reaccionar porque en los dos últimos partidos tenemos que intentar alcanzar este objetivo que nos da un paso adelante de cara al futuro».

Como directivo con experiencia, ¿cómo piensas proteger al equipo esta semana?

«Hemos analizado junto con el entrenador la evolución… En este momento hemos hablado ante el equipo y les hemos dicho que todo lo que ocurre a nuestro alrededor no debe restarnos energía, pero que debemos mantenernos concentrados. La reacción de los líderes del equipo tras el partido ha sido la adecuada; ahora debemos pasar de las palabras a los hechos y el próximo domingo tenemos un partido decisivo. Tenemos que hacerlo de la manera correcta, quizá yendo todos juntos unos días antes a una concentración para analizar todo lo que hace falta para conseguir lo que queremos».


Milan 2 – 3 Atalanta

De un 0-3 del Atalanta hasta el 88′ donde el Milan recortó distancias con Pavlovic y Nkunku (de penalty) pero que no sirvió de nada para sumar siquiera un punto, el Atalanta vuelve a ser de nuevo una bestia negra a pesar de ese alocado final y ahora empatados a puntos con la Roma en el cuarto lugar, que favorece a los rossoneri por los enfrentamientos directos, pero pinta realmente mal viendo la racha de resultados de Juve, Roma y Como…

PRIMERA PARTE

La primera mitad en San Siro ha sido una continuación de la pesadilla que vive el Milan, marchándose al vestuario bajo una lluvia de pitidos ensordecedores y merecidos por parte de una afición agotada. El encuentro comenzó con un destello de esperanza cuando Rabiot estrelló un potente zurdazo en el palo a los cuatro minutos, pero fue un espejismo. La Atalanta no perdonó y, en su primera llegada seria, Ederson puso el 0-1 tras aprovechar la pasividad defensiva local para colocar el balón en el ángulo.

A partir del gol, el Milan se convirtió en un equipo estático y desatento, incapaz de frenar el asedio bergamasco. Tras varias intervenciones salvadoras de Maignan ante Krstovic y Zalewski, la defensa volvió a quedar retratada en el minuto 29. Zappacosta se internó con total libertad por la derecha y batió al guardameta francés para firmar el 0-2, dejando al “Diavolo” en una situación crítica y sin una actitud positiva aparente.

En ataque, la falta de mordiente fue alarmante. Rafael Leão desperdició una ocasión clarísima solo ante Carnesecchi, estrellando el balón contra el portero, y poco después vio una tarjeta amarilla que le obligará a perderse el próximo partido contra el Genoa por acumulación de tarjetas. Saelemaekers también dispuso de acercamientos, pero sus intentos fueron débiles o perdidos en regates innecesarios, evidenciando la falta de confianza del bloque rossonero.

Para colmo de males, Loftus-Cheek dio el susto al tener que ser atendido por un fuerte dolor en el hombro tras un choque, aunque logró reincorporarse al juego minutos después. Mientras tanto, la grada no solo castigó a los jugadores, sino que dirigió cánticos hostiles contra la directiva. Con este panorama de parálisis táctica y anímica, el Milan necesita algo más que un milagro en la segunda parte para encontrar una salida a este laberinto de malos resultados.

SEGUNDA PARTE

El segundo tiempo en San Siro fue el retrato de un Milan roto que terminó por colmar la paciencia de su afición. La debacle se consumó en el minuto 52, cuando Raspadori anotó el 0-3 tras una pérdida de balón de Ricci y Leão; el disparo entró por el ángulo de un Maignan poco afortunado, desatando la furia de la grada con gritos de “Echenle huevos”. Ante el espectáculo indigno, la Curva Sud y gran parte de los aficionados decidieron abandonar el estadio en el minuto 53, dejando una imagen desoladora de San Siro.

A pesar del clima hostil y los cánticos contra la directiva, el equipo intentó reaccionar mediante los cambios de Allegri, quien dio entrada a Nkunku, Fullkrug y Fofana. El Milan se topó con su segunda madera del partido en el minuto 75, cuando Carnesecchi desvió un remate de Nkunku al travesaño. Poco después, al minuto 81, se anuló un gol a Fullkrug por un fuera de juego clarísimo, mientras el estadio, en un gesto de nostalgia y protesta, comenzaba a invocar el nombre de Paolo Maldini.

La esperanza renació de forma tardía y casi milagrosa en los minutos finales. Pavlović recortó distancias de cabeza en el 88′ y, ya en el tiempo de descuento, un penalti provocado por Nkunku permitió al propio francés poner el 2-3 definitivo en el 93′. El Milan rozó el empate épico en la última jugada del partido (97′), pero un remate de Gabbia se marchó rozando el palo por muy poco.

Pese al arreón final, el Milan se marchó bajo una tormenta de pitos tras otra actuación que pone en serio riesgo sus opciones de Champions. La factura del partido fue doblemente cara: además de la derrota, el equipo llegará en cuadro al próximo duelo contra el Genoa tras las amonestaciones de Leão, Saelemaekers y Estupiñán, quienes se perderán el encuentro por sanción.

MI OPINIÓN

¿Qué se puede esperar de un Milan que ha marcado contando hoy tres goles en las últimas cinco jornadas (y encajado ocho) y que no gana en casa desde el 21 de marzo? ¿Que cada vez juega peor, no hay defensa alguna, todos corren sin misión alguna y que Leao solo sabe disparar al cuerpo de los porteros o fallar ocasiones clarísimas? Que tenga que jugar Rabiot o Pavlovic de casi delanteros y probar suerte con los remates lejanos dice mucho de lo que es ahora este equipo que no tiene ni pies ni cabeza.

Siguen cuartos empatados a puntos con la Roma porque les favorece los enfrentamientos directos, pero revisen la racha de resultados de Juventus, Roma y Como con respecto al Milan para darnos cuenta que ojalá la liga se acabara hoy, pero es que quedan dos jornadas y no tiene pinta que ante el Genoa y ante el Cagliari con esta racha de goles vayan a sumar muchos puntos.

Encima Estupiñán, Saelemaekers y Leao sancionados ante el Genoa el próximo domingo, lo único positivo hoy es la reacción de Nkunku y Fullkrug entrando desde el banquillo, dejando una actuación mucho más positiva que Leao y Giménez que para mi gusto no están en condiciones de ser titulares precisamente…

Se nota mucho que los jugadores han dejado de rendir, hasta Maignan encaja goles ciertamente fáciles en el palo que está defendiendo, lo que era una defensa impenetrable ahora es un coladero sin fin, esas palabras de Rabiot que comentaron que el equipo ya no funcionaba, todos han bajado los brazos y Allegri también parece haberse rendido, por esta racha de resultados no merece ir a Champions ni mucho menos, aunque todavía lo tiene todo de su mano para conseguirlo…


36ª Jornada: Milan – Atalanta

Genoa vs AC Milan

Previa: Milan vs Atalanta – Jornada 36 Serie A
MILAN
VS
ATALANTA
Milan (4º · 67 puntos)
Temporada 2025/26 · J36
Atalanta (7º · 55 puntos)

📅 Información del Partido

⏰ Hora: 20:45h (España/Italia) | 15:45 (ARG/CHI/URU) | 13:45 (COL/PER/ECU) | 12:45 (MX)
🏟️ Estadio: Estadio San Siro, Milán
⚡ SAN SIRO EN LLAMAS: EL MILAN SE JUEGA LA TEMPORADA

San Siro acoge esta noche uno de los partidos más importantes de la temporada para el Milan (4º, 67 puntos). Los rossoneri reciben a un Atalanta (7º, 55 puntos) que, pese a no optar a puestos europeos de primera línea, llega con la moral alta y una racha reciente que siembra dudas sobre el estado de los nerazzurri de Bérgamo.

El Milan de Massimiliano Allegri acumula un preocupante bache: en sus últimos cinco partidos solo ha ganado uno (0-1 a domicilio ante el Verona), empató con la Juventus (0-0 en San Siro) y, sobre todo, encajó una dolorosa derrota ante el Sassuolo (0-2) en la última jornada. La tercera plaza sigue en pie con 67 puntos, pero la Juventus (4º, 65 pts) y la Roma (5º, 64 pts) aprietan con fuerza. Con solo tres jornadas por disputar, los rossoneri no pueden permitirse otro tropiezo.

El Atalanta de Raffaele Palladino, por su parte, llega en un tramo irregular: ha cedido puntos ante rivales inferiores como Cagliari (derrota 3-2) y solo ha conseguido un empate en su última salida ante el Génova (0-0). Sin presión clasificatoria, la Dea puede afrontar este partido con la libertad de un equipo que puede hacer daño sin miedo a nada.

⚫🔴 Milan: La hora de la verdad en San Siro

⭐ Fortalezas del Milan

  • Adrien Rabiot: El centrocampista francés aporta físico y llegada desde segunda línea; en un partido en que el Milan necesita dominar el mediocampo y no ceder la iniciativa al Atalanta, su presencia es clave para controlar el ritmo
  • Mike Maignan: El guardameta francés es un seguro de vida bajo los palos; el Atalanta tiene atacantes con calidad, pero Maignan tiene la capacidad de resolver situaciones comprometidas y mantener la portería a cero en momentos decisivos
  • Factor casa: San Siro puede convertirse en el duodécimo jugador; la afición rossonera sabe lo que se juega y la presión ambiental podría marcar la diferencia en un encuentro que se prevé muy disputado
  • Massimiliano Allegri: El técnico livornés conoce perfectamente los grandes partidos en casa y la gestión emocional de los mismos; su experiencia en partidos decisivos de liga puede inclinar la balanza tácticamente a favor del Milan
🚑 SITUACIÓN MÉDICA DEL MILAN: El Milan llega con dos bajas confirmadas: Luka Modric (lesión, fuera hasta final de temporada aunque disputará el Mundial) y Fikayo Tomori (sancionado, no podrá jugar este partido). Siguen apercibidos de sanción Athekame, Estupiñán, Fofana, Saelemaekers, Modric y Leao.

🔵⚫ Atalanta: La Dea sin presión, el rival más incómodo

⭐ Fortalezas del Atalanta

  • Sin presión clasificatoria: El Atalanta ocupa el 7º puesto con 55 puntos, sin opciones reales de acceder a Europa de primera línea; esta situación les permite afrontar el partido con una libertad total que puede resultar muy peligrosa para un Milan que sí se lo juega todo
  • Sistema de Palladino: El entrenador bergamasco es uno de los mejores tácticos de la Serie A y domina el arte de sorprender a los grandes; su presión alta y sus transiciones rápidas pueden hacer mucho daño a una defensa milanista sin Tomori
  • Calidad en ataque: El Atalanta tiene efectivos con mucho gol y capacidad de asociación; el equipo sabe hacer daño tanto en juego directo como en combinaciones cortas, y la ausencia de Tomori abre huecos en la zaga local
  • Historial reciente ante grandes: La Dea empató ante el Inter (1-1) y dio pelea en todos sus enfrentamientos con equipos del top-4; visitar San Siro no les genera el respeto que sí pueden sentir otros rivales
  • Buen rendimiento a domicilio: El Atalanta no ha perdido ninguno de sus últimos tres desplazamientos (dos empates y una victoria), lo que indica que compite bien fuera de casa incluso en períodos de irregularidad

📈 Análisis y Antecedentes

🔄 Historial reciente

El Milan recibe en San Siro a un Atalanta que históricamente ha sido un adversario muy incómodo para los rossoneri. Palladini conoce a la perfección los mecanismos para desactivar a equipos con más talento individual, y su estilo de presión alta y transiciones puede explotar las dudas que el Milan arrastra desde hace semanas. En la primera vuelta de esta temporada 2025/26, el encuentro terminó con victoria del Atalanta, lo que añade un factor psicológico a tener en cuenta.

Últimos resultados de ambos equipos:

  • Milan (últimos 5): Nápoles 1-0 Milan ❌ · Milan 0-3 Udinese ⚠️ · Verona 0-1 Milan ✅ · Milan 0-0 Juventus 〽️ · Sassuolo 2-0 Milan ❌ · Milan vs Atalanta 🔜
  • Atalanta (últimos 5): Cagliari 3-2 Atalanta ❌ · Atalanta 0-0 Genoa 〽️ · Lecce 0-3 Atalanta ✅ · Roma 1-1 Atalanta 〽️ · Sassuolo 2-1 Atalanta ❌ · Milan vs Atalanta 🔜

Datos estadísticos clave:

  • El Milan es 3º con 67 puntos; el Atalanta es 7º con 55 puntos, 12 puntos por debajo
  • Las probabilidades dan cierta ventaja local: Milan 45,8%, Empate 28,0%, Atalanta 26,2%
  • El Milan lleva 2 derrotas y 1 empate en sus últimos 4 partidos; el Atalanta suma 2 derrotas, 2 empates y 1 victoria en sus últimos 5
  • La Juventus (4º, 65 pts) y la Roma (5º, 64 pts) presionan: el Milan tiene solo 2 puntos de ventaja sobre la Roma y está obligado a sumar
  • Tomori (sancionado) deja la defensa tocada; Allegri deberá improvisar en la zaga en un partido de máxima exigencia
  • Quedan 2 jornadas tras este partido (Génova a domicilio y Cagliari en casa); una victoria hoy alejaría el peligro casi definitivamente
  • El Milan ahora es cuarto después que la Juventus ganara ayer al Lecce (1-0 gol de Vlahovic), por lo que una derrota hoy y si gana la Roma daría al traste todo lo realizado en la temporada

⭐ Posibles alineaciones

🖥️ Retransmisión por TV/Internet

  • Andorra: DAZN France
  • Argentina: Disney+ Premium Argentina, ESPN Argentina
  • Bolivia: Disney+ Premium Chile, ESPN Colombia
  • Chile: Disney+ Premium Chile, ESPN Chile
  • Colombia: Disney+ Premium Sur, ESPN Colombia
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Milan – Atalanta: Rueda de prensa

MASSIMILIANO ALLEGRI

A menudo hablamos de los aficionados: ¿mañana por la noche necesitaremos su apoyo más que nunca?

«Hasta ahora solo podemos darles las gracias: desde el 17 de agosto nos han apoyado y el estadio siempre ha estado lleno. Siempre hemos sentido su apoyo y lo volverán a hacer mañana por la noche en un momento decisivo de la temporada. Nos espera un partido complicado: hemos tenido una buena semana de trabajo y mañana nos enfrentaremos al Atalanta con el objetivo de volver a la senda de la victoria, que se nos resiste desde hace tiempo en casa».

¿Hay alguna explicación para la derrota de Reggio Emilia? ¿Cómo han ido estos días?

«No es que en dos días vaya a mejorar la forma física: en este momento lo que cuenta es el aspecto mental. No hay que perder las ganas, la convicción y, sobre todo, el entusiasmo. Mañana hay que tener coraje, como en Génova y como contra el Cagliari, sin gastar energías en otras cosas, sino centrándonos sobre todo en el partido de mañana por la noche: el Atalanta también tiene el objetivo de mantener la séptima posición. Habrá que estar muy bien. El domingo pasado fue un partido muy extraño: teníamos que evitar encajar el gol al comienzo de la segunda parte y lo encajamos con demasiada facilidad».

¿Hasta qué punto influye la mente? ¿Ha consultado a un psicólogo?

«En estos momentos, en lugar de hablar y decir cosas, solo hay que actuar. Hemos tenido unos buenos días de entrenamiento. No es que el Atalanta esté bajo de forma, es un equipo excelente: tenemos que hacer un partido excelente para llevarnos el resultado a casa».

¿Estás preocupado?

«No estoy preocupado: hay que ver las cosas con optimismo. Es normal que, cuando vienes de una derrota como la de Sassuolo, veas las cosas de forma más negativa de lo que son. Tenemos el destino en nuestras manos: el fútbol es bonito porque en 90 minutos todo puede y debe cambiar. Dicho esto, pase lo que pase mañana, matemáticamente no estaremos ni dentro ni fuera de la Champions».

¿Cómo se explica que el ataque no dé resultado? ¿Cómo se vuelve a poner en marcha el mecanismo?

«No podemos cambiar lo que ha pasado en estos diez meses. Mañana empieza una miniliga de tres partidos, hay que verlo así: tenemos tres puntos de ventaja. Si conseguimos los resultados, iremos a la Champions; si no, no nos habremos merecido ir a la Champions. Mañana por la mañana decidiré la alineación, pero en este momento necesito a todos; salvo Modric y Tomori, todos están disponibles».

¿No crees que los jugadores estarán más motivados como titulares tras el partido contra el Sassuolo?

«Hoy tenemos el último entrenamiento y mañana el repaso de las jugadas a balón parado: mañana tomaré una decisión. Los partidos son largos y, en la última media hora, los cambios marcan la diferencia. En cualquier caso, todos deben estar metidos en el partido: nos encontramos en un momento decisivo e importante».

¿Qué ambiente has percibido fuera de Milanello?

«En Milanello hemos trabajado bien, como lo hemos hecho durante todo el año. Pero llega un momento en el que las cosas van mejor o peor: en la segunda vuelta nos han faltado los resultados, y depende de nosotros darle la vuelta a la situación. Solo nosotros podemos hacerlo».

Desde el punto de vista futbolístico: ¿con quién encaja mejor Giménez, con Pulisic, con Leao o con Nkunku?

«Si está Giménez, habrá uno o dos que le darán vueltas»

¿Se ha dado alguna explicación sobre este rendimiento? ¿Mañana será un partido decisivo?

«Mañana es un partido decisivo porque estamos llegando al final y solo quedan tres jornadas. Ya lo he dicho antes: gastar energías, en este momento, en buscar explicaciones no tiene sentido. Las valoraciones se harán dentro de quince días: hay que concentrar todas las energías en el partido de mañana. Mañana veremos cómo está la clasificación y luego tendremos que ir a Génova a jugar un partido difícil y complicado».

¿Qué papel desempeña Modric? ¿Volverá en el último partido?

«Aunque Modric venga a Milanello a entrenar, es casi imposible que salga al campo en la última jornada».

¿Podría jugar mañana con tres delanteros? ¿Cuando se esfumó el Scudetto, bajó la motivación?

«Habría que meterse en la cabeza de cada uno. Tenemos la gran responsabilidad de llevar al Milan a la Champions: debemos hacer todo lo posible para que eso suceda. El grupo que empezó en julio formará sin duda parte de la próxima temporada: todos debemos tener ganas, convicción y sentido de la responsabilidad para conseguir este resultado. ¿El trío de ataque? Puede ser, ya veremos».

Mañana habrá protestas; se ha presentado una petición contra Furlani: ¿qué dificultades hay para lograr un entorno más cohesionado?

«A nivel directivo y con el club, más allá de los debates en los que cada uno da su opinión, como es lógico, y en los que no todos podemos estar de acuerdo, todos tenemos el objetivo de clasificarnos para la Champions. Mañana necesitamos a la afición, porque mañana, todos juntos, debemos intentar alcanzar este objetivo, que es difícil de lograr, como ya dije cuando aún no había sospechas. Estamos en ello y hay que concentrar todas las energías en el partido de mañana».

Ha vivido la última etapa del Milan de Berlusconi y la de la Juve de Agnelli: ¿cree usted que este club tiene una mentalidad ganadora?

«Nunca he estado solo. En las reuniones y encuentros siempre ha habido un intercambio de opiniones: hemos intentado que el equipo pudiera obtener resultados y que fuera sostenible. Se han cambiado muchos jugadores, no ha sido fácil: incluso los futbolistas que han rendido un poco menos proceden de ligas extranjeras. Creo que se ha creado una buena base: si se podría haber hecho mejor o peor, no lo sé. Lo importante es que el Milan pueda jugar la Champions el año que viene».

Usted es el único garante para los aficionados. Cuando habla de unidad en el club, ¿les dice la verdad a los aficionados?

«Este año hemos trabajado bien. En los últimos tiempos nos han faltado los resultados. La afición tiene que echarnos una mano, porque todos juntos tenemos que conseguir que el Milan juegue la Champions. Luego, cuando hay enfrentamientos, hay cosas en las que no estamos de acuerdo. Lo importante es que todos trabajen por el club del Milan: me han enseñado y he aprendido que por el Milan han pasado muchos, pero lo que permanece es siempre el club. Quien forma parte del Milan debe trabajar por el club, que tiene una historia que defender y un ADN glorioso».

«Lo he visto en los directivos, pero luego no es fácil conseguir resultados. Este año, si logramos meternos entre los cuatro primeros —y entiendo que el Milan siempre debe tener la ambición de ganar—, significará que hemos hecho un buen trabajo y que hay una buena base para mejorar el año que viene. Si el Milan queda sexto, significará que nos hemos merecido quedar sextos. Lo importante es que todos debemos trabajar por el club. Hay que dejar a un lado los objetivos personales; el objetivo colectivo es que el Milan vuelva a jugar la Champions».

¿Cómo has trabajado con los jugadores desde el punto de vista psicológico?

«Los jugadores, desde que empezamos hasta el entrenamiento de ayer, siempre han dado el máximo. Pero a lo largo de la temporada hay momentos difíciles que se deben a muchas cosas. Ahora mismo hay que centrarse en el partido de mañana: es el más importante».

¿Qué pueden aportar Jashari y Ricci como suplentes de Modric?

«Son dos jugadores muy fiables. Con Jashari, el club ha hecho un fichaje excelente, pero, por desgracia, venía de una lesión y tenía a Modric por delante; además, era su primer año en Italia, con ritmos, tácticas y equipos diferentes. Ricci ha demostrado ser un jugador y un chico muy fiable, tanto desde el primer minuto como durante el transcurso del partido».

¿Es Allegri un entrenador de campo a diario? ¿O podría ser seleccionador si le llamaran?

«Es una cuestión que no me he planteado, entre otras cosas porque, cuando surgen problemas, intento resolverlos. En este momento, lo más importante aquí es el Milan: en los próximos partidos y de cara al año que viene. Hemos trabajado durante diez meses con gran atención y dedicación: debemos respetar a todas las personas que se ponen a nuestra disposición para que podamos rendir al máximo. No he pensado en nada más porque mi objetivo es quedarme en el Milan el mayor tiempo posible».


¿Giménez titular ante el Atalanta?

Es fácil que la memoria se remonte a aquel 28 de octubre. Santiago Giménez está en el campo en el Atalanta-Milan, cuando de repente se sienta en el suelo con dolor, tocándose el tobillo derecho. A los 17 minutos de la segunda parte, el delantero mexicano es sustituido por Loftus-Cheek. Para Santi es el comienzo de un calvario. Más de un mes de baja sin entender bien la naturaleza de la lesión. Luego, en diciembre, la enésima consulta médica y la decisión de operarse. En total, Giménez lleva casi cinco meses de baja. Pero mañana, precisamente contra el Atalanta, Massimiliano Allegri parece decidido a alinearlo por primera vez como titular en 2026.

Debido a los problemas físicos de Leao y Pulisic, el exjugador del Feyenoord había sido titular en ocho de las primeras nueve jornadas de liga. La última fue precisamente aquel partido en Bérgamo en el que tuvo que abandonar el terreno de juego. Santiago no había logrado dejar huella con goles, pero con él el Milan funcionaba a pleno rendimiento: 18 puntos en nueve jornadas, con 14 goles a favor. Unas cifras que le vendrían muy bien al Diavolo de hoy, que viene de sumar 7 puntos en las últimas siete jornadas, con apenas cuatro goles marcados.

Quizás también por eso Allegri espera un revulsivo del mexicano, que regresó de su lesión el 21 de marzo contra el Torino, pero que desde entonces solo ha disputado 98 minutos en cuatro partidos (contra el Udinese y la Juventus, el Bebote se quedó en el banquillo viendo a sus compañeros durante todo el encuentro). En un momento de dificultad para todos los delanteros rossoneri, Max puede decidir apostar por las ganas desmesuradas de Giménez, manifestadas en varias ocasiones en las últimas semanas. «Tengo muchas más ganas y me siento mejor», la frase a Milan TV que resume toda la determinación de Santiago. Y qué más da si en la Serie A no marca un gol desde el 9 de mayo de 2025. Sí, lleva exactamente un año esperando para celebrar.

Giménez había llegado a Milán al final del mercado de invierno de 2025 con todas las papeletas para convertirse en el nuevo delantero tan ansiado por los aficionados del Diavolo. El comienzo no había sido nada malo: una asistencia en su debut en la Copa de Italia contra la Roma, tres goles en los cuatro partidos siguientes entre la Serie A y la Champions. Pero luego las cosas se complicaron. Santiago perdió la titularidad con Conceiçao y, en verano, los rumores de mercado se multiplicaron a medida que se acercaba el cierre del mercado.

Tanto es así que, antes del Lecce-Milan del 29 de agosto, el director deportivo Tare llegó a hablar públicamente de un posible intercambio con Dovbyk, de la Roma. Al final, el mexicano se quedó en el Rossonero, pero la lesión ha afectado a su rendimiento, al menos según sus propias palabras. «Jugar con dolor en el tobillo no me ayudó y la temporada pasada fue mala, no tiene sentido ocultarlo», admitió hace unas semanas a los canales oficiales del club de la via Aldo Rossi. ¿Y ahora qué? Giménez debe ganarse la continuidad. Y para ello, un buen punto de partida sería sellar la clasificación para la próxima Liga de Campeones, el gran objetivo de la temporada del Milan.

Contra el Atalanta, Santi debería jugar en ataque junto a Christian Pulisic, al menos según los entrenamientos realizados ayer en Milanello. Ambos salieron desde el banquillo contra el Sassuolo, pero al inicio de la temporada formaban una pareja fija en el Diavolo, en ausencia de Leao. Otros tiempos, en los que los rossoneri soñaban a lo grande tras la racha de victorias que siguió a la sorprendente derrota en el debut en San Siro ante la Cremonese.

Por ironías del destino, hoy el Milan se encuentra en plena crisis goleadora (solo 16 goles en 16 jornadas de la segunda vuelta, apenas uno en los últimos cinco partidos) y podría recurrir a dos delanteros que aún no han marcado en 2026 para salir del bache. Con Rafa, que en ese momento pasaría al banquillo junto a Nkunku y Füllkrug, listos para entrar en caso de que Allegri no obtuviera las respuestas esperadas de Bebote y Capitán América.

TRES AÑOS SIN VENCER AL ATALANTA

El Milan lleva más de tres años sin ganar al Atalanta. En la Serie A 2022-23, en el partido de vuelta disputado el 26 de febrero de 2023, los rossoneri ganaron 2-0 en San Siro gracias a un gol en propia puerta del portero Musso y a un tanto de Junior Messias. Desde entonces, seis enfrentamientos, incluido el de la Copa Italia (2-1 para la Dea en Milán) del 10 de enero de 2024, y cero victorias para el Diavolo, que salió derrotado en nada menos que cuatro ocasiones. El partido de ida en Bérgamo terminó 1-1 (goles de Ricci y Lookman), mientras que el último enfrentamiento disputado en San Siro —en Semana Santa de 2025— vio a los nerazzurri imponerse por 1-0 con un gol de Ederson.


El sprint de Rabiot por Max

Tranquilos, Adrien se encarga de ello. Massimiliano Allegri, tras quedarse sin el liderazgo de Luka Modric, le pide a Rabiot que se haga cargo del Milan y lo lleve a la Liga de Campeones. El centrocampista francés no brilló —como prácticamente todos sus compañeros de equipo— en la derrota de Reggio Emilia contra el Sassuolo, pero sigue siendo uno de los pocos de la plantilla acostumbrados a soportar la presión de los momentos difíciles en un club de primer nivel.

El Diavolo se ha complicado la vida últimamente y ha visto cómo sus perseguidores se le acercaban cada vez más, desde la Juventus, cuarta, hasta la Roma, quinta, que ahora se encuentra a solo tres puntos a falta de tres jornadas para el final, sin olvidar al Como, sexto, a cinco puntos de los rossoneri. En definitiva, todo sigue en juego, pero el Milan no puede permitirse fallar en su misión, como ha recordado en varias ocasiones el propio Allegri: hay que volver a la Champions.

Ganas de volver Y si hay alguien que puede comprender la importancia de volver a disputar la competición más importante de Europa, ese es precisamente Adrien. De hecho, Rabiot no ha participado en la Champions desde la temporada 2022-23, cuando militaba en la Juventus junto a Max. Sin duda, una anomalía para un futbolista de su nivel, subcampeón del mundo con Francia y titular indiscutible de su selección.

Los tres años de ausencia no fueron algo impuesto, a decir verdad, sino más bien el resultado de decisiones originales y tomadas por él mismo: en 2023, Adrien —como agente libre de lujo— decidió firmar una renovación anual con la Juve para no abandonar a Allegri en un momento de necesidad, tras la sanción que había dejado a la Vecchia Signora fuera de las competiciones europeas; en 2024, por sorpresa, tras la marcha del técnico de Livorno de Turín, fichó a coste cero por el Marsella, que en ese momento no jugaba en Europa; por último, el verano pasado, tras haber conseguido la clasificación para la Champions sobre el terreno de juego con el Olympique, la disputa con Rowe obligó a Rabiot a buscarse un nuevo destino, que al final fue el Milan de su entrenador y mentor. Ahora, la misión es quedar entre los cuatro primeros, para volver con su amigo Max a disfrutar de la música de las grandes noches europeas.

Líder: Con Modric a su lado, el francés ha dominado por completo el centro del campo. Sin él, sin embargo, no es lo mismo, y el partido de Reggio Emilia ha sido una prueba más de ello. El ex Balón de Oro podría volver solo para la última jornada de la liga contra el Cagliari, por lo que, mientras tanto, se necesita un Rabiot en plena forma en el centro del campo. Nadie en el Milan conoce a Allegri como Adrien y nadie mejor que Max puede exigirle al francés un esfuerzo adicional.

Los rossoneri llevan semanas en apuros, pero no es casualidad que en las dos únicas victorias de las últimas siete haya tenido algo que ver Rabiot: marcó en el 3-2 contra el Torino y anotó el gol de la victoria en el 1-0 de Verona. Se le puede decir de todo al ex-jugador del PSG y de la Juve, menos que no tiene la capacidad necesaria para asumir responsabilidades en los momentos más delicados. Eso es lo que ahora le pide Allegri, en su búsqueda desesperada de una solución para superar la crisis.

Personalidad: Rabiot espera poder contar con la ayuda de los demás «pretorianos» de Max. En concreto, Mike Maignan —el capitán que se quedó en el Milan por voluntad expresa del técnico de Livorno— y Strahinja Pavlovic, quizás el jugador que más ha destacado en la temporada de Allegri al frente del Diavolo. Tanto el portero como el central serbio tienen cualidades y personalidad de sobra para acompañar al equipo rossonero en la Europa que cuenta. Allí donde Rabiot quiere volver por fin tras tres temporadas de ausencia. Con la certeza de que terminar entre los cuatro primeros facilitaría el reinicio la próxima temporada con Max aún al mando.

MODRIC TRABAJA EN EL GIMNÁSIO

Luka Modric entrenó ayer en solitario en el gimnasio de Milanello. Sin esfuerzos excesivos, un poco de cinta de correr y ejercicios de rutina. El croata volverá a correr sobre el terreno de juego a principios de la próxima semana, aunque sin entrenar con sus compañeros para evitar cualquier posible golpe. Modric no puede, obviamente, arriesgarse a sufrir contactos, tras la fractura del pómulo izquierdo que sufrió en el choque con Locatelli en el Milan-Juve. En su mente, Luka tiene la idea de volver en el último partido contra el Cagliari, cuando el Diavolo aún podría necesitarlo en la recta final de la Champions.

Por supuesto, Max Allegri espera sentenciar el asunto antes. Se necesitan dos victorias de aquí al final de la Serie A, y conseguirlas contra el Atalanta y el Génova convertiría el partido contra los sardos, a todos los efectos, en un simple amistoso. Para el partido contra la Dea, Max está pensando en hacer algunos cambios, tras la mala actuación en casa del Sassuolo. Fofana podría pasar como regista, con la incorporación de Loftus-Cheek como volante. En defensa, De Winter ocupará el lugar del sancionado Tomori. Dudas en ataque: Giménez y Pulisic presionan para formar pareja desde el minuto 1.

Mañana, en vísperas del Milan-Atalanta, partido correspondiente a la 36ª jornada de la Serie A que se disputará el domingo a las 20:45 en San Siro, Massimiliano Allegri ofrecerá, como es habitual, una rueda de prensa en Milanello: el técnico de Livorno responderá a las preguntas de los periodistas presentes en el Centro Deportivo de Carnago a partir de las 12:00.


Se le busca equipo a Nkunku

Cuando se corrió la voz de que Pini Zahavi tenía en su agenda —entre otras citas— también una visita a Milán, los aficionados rossoneri pensaron inmediatamente en Lewandowski, uno de los representados más ilustres del agente israelí. Como es sabido, el Milan debe renovar su línea de ataque, a ser posible siguiendo las directrices de Allegri, es decir, con una mezcla de experiencia y jugadores jóvenes de buen nivel.

El polaco representa, evidentemente, otro perfil al estilo de Modric y se habla mucho de él porque su contrato está a punto de expirar. Sin embargo, según se filtra desde la Via Aldo Rossi, aunque es un nombre que no hay que descartar, no es tan candente como cabría pensar. El Milan se encuentra en una fase de profunda evaluación; el nombre está en el punto de mira (hay muchos otros pretendientes), pero al mismo tiempo se considera muy caro en términos de salario (y de comisiones). Y ese es el motivo por el que no fue el primer punto del orden del día en la reunión de Zahavi con la directiva rossonera.

De hecho, la atención se ha centrado sobre todo en Nkunku y en un futuro lejos de Milanello. El Milan ha indicado a su agente que incluya al francés en la lista de jugadores transferibles, dándole, en la práctica, carta blanca para encontrar un destino que le satisfaga. La misión presenta un grado de dificultad medio, debido al rendimiento de la temporada actual y a las exigencias económicas del «Diavolo».

Christo fue, en términos económicos, la pieza estrella del mercado de fichajes de 2025, con un coste de 37 millones más bonificaciones. Un desembolso que el rendimiento del delantero no ha justificado, hasta el punto de considerarlo prescindible tras solo una temporada. En términos financieros, para evitar una pérdida de valor habría que no bajar de los 30 millones, pero tal y como están las cosas, la valoración del club ronda los 40. No obstante, Nkunku sigue siendo un jugador con un pedigrí reconocido, basado en unas cualidades técnicas indiscutibles.

En el Milan no le ha salido bien por una serie de factores. El primero fue su llegada a Milanello el verano pasado, tras haberse perdido toda la pretemporada con el Chelsea, que lo había dejado fuera de la plantilla. La consecuencia fue que tardó mucho (demasiado) en alcanzar la forma física. Cuando el francés empezó a encontrar su ritmo, el Milan entró en una espiral descendente inexorable: el juego desapareció y los delanteros dejaron de recibir balones.

Otro error fue la creencia de que se le podía alinear como delantero centro suplente, capaz de actuar en el centro del área, aunque Christo es principalmente un extremo o un segundo delantero de movimiento. El fichaje apresurado de Füllkrug en el mercado de invierno confirma ese error de valoración. Por último, Allegri siempre ha visto a Leao y Pulisic como la pareja titular, lo que ha dejado a Nkunku con muy pocas oportunidades de jugar desde el primer minuto. De ahí, de todo esto, la decisión del club de ponerlo en el mercado, confiando el asunto a Zahavi. El plan es financiar la llegada de otro delantero con el dinero que el francés aporte a las arcas.

EL GENOA RESCATA A COLOMBO

A sus 24 años, Lorenzo Colombo puede decir que ha recorrido a fondo Italia. Norte, sur, centro: siempre con la maleta lista, que tenía que volver a hacer y cerrar puntualmente cada verano. Tras cinco años como goleador itinerante, esta vez ha encontrado su oasis de felicidad cerca del mar. El Genoa ha activado la cláusula de compra obligatoria y pagará al Milan unos diez millones. Calderilla, en el fútbol moderno, pero útil de todos modos para el próximo mercado de fichajes rossonero. Teniendo en cuenta además que Colombo es un producto de la cantera, se puede decir que el Milan ha hecho la combinación perfecta: negocio más plusvalía. No está mal en estos tiempos.

Para activar la cláusula de compra obligatoria de la cesión, se necesitaban tres condiciones: al menos 5 goles en la temporada, 22 partidos disputados y la permanencia del Genoa en la Serie A, que se confirmó el lunes tras la derrota de la Cremonese. Colombo, para no dejar lugar a dudas, decidió darlo todo. A sus 24 años, ha vivido la mejor temporada de su carrera: 7 goles y 2 asistencias en 35 partidos de la Serie A. Nunca lo había hecho tan bien. Le debe un enorme agradecimiento a Daniele De Rossi, que llegó en sustitución de Vieira en noviembre.

Desde el primer partido con el nuevo entrenador —el Genoa-Fiorentina—, Colombo empezó a marcar con regularidad. Entre ellos destacan goles de prestigio contra el Nápoles y, casualmente, contra el Milan en San Siro. También fue suyo el penalti que supuso la salvación virtual, marcado en Pisa a mediados de abril. Y así, tras sus cesiones al Cremonese, al Spal, al Lecce, al Monza y al Empoli, Colombo ha encontrado por fin su lugar junto al mar. Tras 16 años, se despide definitivamente del Milan, el club que le abrió las puertas del profesionalismo. El rojo, al menos ese, seguirá acompañándole.