Luka Modrić aterriza en Perth. Hoy, a primera hora de la tarde en horario australiano, el centrocampista croata se incorporará al hotel de concentración del equipo, adelantándose así a los otros tres compañeros que han apurado sus vacaciones tras disputar el Mundial: los belgas De Winter y Saelemaekers, y el suizo Jashari.
El número 14 está listo para arrancar su segunda temporada con la camiseta rossonera, la cual debería ser la última de su carrera (aunque hace un año las palabras eran exactamente las mismas…): tiene un enorme empeño en despedirse a lo grande y no como en el curso 2025-26, cuando no conquistó ningún título y vio cómo se le escapaba la clasificación a la Champions League en la última jornada.
La Copa del Mundo tampoco le sirvió para mitigar la herida sufrida en la Serie A y, tras caer eliminado ante la Portugal de Leão y Gonçalo Ramos, la idea de continuar un año más terminó imponiéndose. Entre otras razones, porque él y su familia se encuentran de maravilla en Milán: su hija Ema jugó la temporada pasada en la categoría infantil (Esordienti) del Milan y está considerada una promesa muy interesante.
El Milan anunció la renovación del contrato de Modrić el pasado 23 de julio y el propio futbolista, a través de un vídeo publicado en sus redes sociales, citó muy pronto a los aficionados. Ha cumplido su palabra y hoy se unirá a sus compañeros para afrontar el tramo final de la gira por Australia e Indonesia.
En Perth la expectación es máxima, ya que, además de la numerosa comunidad rossonera, residen allí muchísimos croatas que sienten devoción por él. Durante las vacaciones, Modrić no ha dejado de ejercitarse: simplemente ha bajado las revoluciones de su físico, pero en ningún momento se ha oxidado. De lo contrario, no sería ese profesional formidable que el próximo 9 de septiembre celebrará los 41 años aún en activo y con seis Champions League en su palmarés.
El 6 de octubre dirá adiós de forma oficial a su selección en el encuentro de la UEFA Nations League que se disputará en Split frente a España; a partir de ese momento, se dedicará en exclusiva a la elástica rossonera con el sueño de levantar un nuevo trofeo, el número 35 de su carrera. Sería el broche perfecto para cerrar el círculo, teniendo en cuenta que Luka era hincha del Milan cuando era un niño.
Rúben Amorim espera a Modrić con los brazos abiertos. Ambos han mantenido ya varias conversaciones telefónicas y hoy se conocerán en persona. El técnico portugués insistió enormemente en su continuidad y, durante su rueda de prensa de presentación, ya reveló el estrecho seguimiento que le hizo al astro de Zadar.
Nada más poner un pie en Perth, Amorim volvió a dejar clara su postura: “Su experiencia va a hacer crecer a los jóvenes y resultará fundamental en nuestro camino de evolución. Queremos basar nuestro estilo en la posesión de la pelota, y si existe alguien en el mundo capaz de aportar un valor diferencial en la gestión del balón, ese es Luka”.
Las palabras del entrenador calaron hondo en el corazón de un Modrić que, en cualquier caso, ya estaba convencido de que seguir una temporada más era la decisión idónea. Una alegría compartida por el vestuario, que presionó en todo momento para que renovase.
Por ahora, el Balón de Oro que conquistó en 2018 permanecerá expuesto en el museo de Casa Milan, donde fue instalado hace unos meses. Se trata de una cesión temporal hecha con el corazón: el croata ha querido agradecer así el cariño de la afición rossonera, que ha convertido su elástica con el dorsal 14 en la más vendida de todas en las tiendas oficiales y en la plataforma web.
2 DE AGOSTO: MERCADO TOTALMENTE PARADO
A 2 de agosto falta exactamente un mes para el cierre de la ventana de traspasos y el Milan tiene por delante un trabajo enorme. No hay necesidad de caer en el alarmismo, pero tampoco de subestimar la situación: la plantilla que tiene a sus órdenes Rúben Amorim es numerosa, muestra desequilibrios y se encuentra aún lejos de su versión definitiva.
Sin embargo, antes de poder completarla será imprescindible aligerarla, hacer caja y liberar espacio salarial. El gran riesgo es llegar a los últimos días de mercado con demasiadas operaciones por cerrar y un margen de error prácticamente nulo. En esta fase, la planificación rossonera pasa sobre todo por el apartado de las salidas. Youssouf Fofana, Ruben Loftus-Cheek, Fikayo Tomori, Santiago Giménez y Pervis Estupiñán son solo algunos de los nombres que podrían —y deberían— abandonar Milanello a lo largo de este verano al no encajar de forma prioritaria en el nuevo proyecto técnico de Rúben Amorim.
A ellos se suman otros futbolistas a los que hay que buscar acomodo para aligerar un vestuario aún demasiado congestionado. El problema principal es claro: hasta la fecha no ha llegado ninguna oferta oficial por ninguno de ellos. Por si fuera poco, el Milan debe gestionar otro expediente muy delicado: el de Rafael Leão.
La situación del atacante portugués se encuentra en stand-by. El interés desde Turquía es real e insistente, pero el jugador no parece estar del todo convencido con el destino. Mientras no se desencadene su situación, la entidad tendrá mucha menos libertad económica y estratégica para poder operar en el capítulo de incorporaciones.
Lógicamente, este estancamiento en el apartado de bajas complica cualquier avance en la llegada de refuerzos. El Milan necesita poner a disposición de Rúben Amorim al menos cuatro incorporaciones más:
- Un central con buena capacidad para la salida de balón.
- Un mediapunta zurdo para actuar por el perfil derecho.
- Un centrocampista de garantías.
- Un carrilero idóneo para el esquema 3-4-2-1.
Se trata de incorporaciones estructurales, no de meros parches de relleno. El club debe edificar un equipo coherente con las ideas tácticas de Amorim, evitando fichajes precipitados producto de las urgencias de última hora. Un mes puede ser tiempo suficiente para alcanzar el objetivo, pero únicamente si se aceleran las salidas de inmediato. El mercado no acumula aún un retraso irreparable, pero existe un riesgo real de que termine resultándolo si se prolonga este bloqueo.









