Milan 3 – 0 Lecce

El Milan golea gracias a los tantos de Pulisic (la bestia negra del Lecce), Rabiot y Moreira (tercer gol como rossonero y el primero en San Siro) ante un inocente equipo que apenas si causó problemas al conjunto rossonero, que pagó los platos rotos de la derrota ante el Benfica y romper así un doble empate, que al menos dejará las cosas algo más tranquilas de cara al parón liguero, donde no veremos fútbol hasta el 11 de octubre fuera ante el Sassuolo (y luego el 15 ante el Salzsburgo en Austria).

PRIMERA PARTE

El choque en San Siro echó a andar con un ritmo parsimonioso en los primeros diez minutos, marcado por un control absoluto del esférico por parte del Milan frente al ordenado bloque defensivo del Lecce. El conjunto de Rubén Amorim manejó el balón con demasiada horizontalidad ante el rocoso 4-5-1 dibujado por los visitantes, pero la primera chispa tras una combinación entre Gonçalo Ramos y Pulisic anticipó lo que estaba por llegar. En el minuto 14, Pavlović dibujó un envío milimétrico desde la medular al espacio y Christian Pulisic, que estrenaba titularidad en la temporada, bajó el balón con clase suprema y superó a Falcone sin dejarlo botar para subir el 1-0 con un gol de bellísima factura.

Tras inaugurar el marcador, el cuadro rossonero mantuvo la iniciativa sin conceder apenas metros, neutralizando las escasas aproximaciones salentinas limitadas a un disparo lejano de Gaspar atrapado sin apuros por Maignan en el 24′. Tácticamente se apreciaron variaciones interesantes en la circulación, con Modrić ejerciendo de ancla muy bajo y Mario Gila abriéndose como un terzino para permitir que Chukwueze tirara diagonales hacia dentro. Alexis Saelemaekers, aunque errático en dos envíos con el exterior, se multiplicó en labores de ayuda para respaldar a Estupiñán en la contención del carril zurdo.

En el tramo final del primer acto, el Milan dispuso de claras ocasiones para ampliar la renta, aunque la falta de altruismo en metros finales impidió el segundo tanto. En el minuto 39, un magistral esquema a balón parado botado por Pulisic encontró el desmarque de Ramos, pero De Winter pecó de ímpetu y le pisó el remate a su compañero mandando el esférico fuera. Poco después, Pavlović protagonizó una incorporación al área que no pudo culminar ante la llegada de Gaspar, provocando las protestas de un Chukwueze bien posicionado que reclamaba el balón raso.

La última gran opción de la primera mitad llegó en el 44′ tras una transición vertiginosa conducida por Saelemaekers que culminó con Pulisic siendo taponado por la zaga cuando Ramos entraba solo al remate. Sin tiempo de añadido, el colegiado decretó el descanso con un Milan dominador que supo golpear a través de la calidad individual de Pulisic. El equipo de Amorim se retira a vestuarios con buenas sensaciones futbolísticas, pero con el recado pendiente de afinar la toma de decisiones en el último pase para sentenciar el choque en la reanudación.

ESTADÍSTICAS PRIMERA PARTE

Las métricas de los primeros 45 minutos confirman el control absoluto del territorio y de la circulación de balón por parte del Milan, frente a un Lecce completamente replegado en su propio campo.

  • Dominio abrumador en la posesión: El conjunto de Rubén Amorim monopolizó el juego con un 75% de posesión de pelota y un total de 409 pases completados frente a los 138 del Lecce (25%), reflejando la gestión constante del ritmo por parte de los rossoneri.
  • Calidad en las ocasiones generadas: El Milan registró un valor de 0.91 xG a través de 5 tiros totales y 2 grandes ocasiones claras, encontrando el premio con la gran maniobra de Pulisic. Por su parte, los salentinos se quedaron en un exiguo 0.07 xG con 3 disparos y sin grandes oportunidades.
  • Trabajo defensivo e intensidad visitante: Para frenar las acometidas locales, el Lecce tuvo que emplearse a fondo acumulando 13 entradas ganadas y cometiendo 9 faltas (por solo 4 del Milan), muestra evidente del desgaste defensivo del equipo rival.

Un mapa numérico que refleja fielmente el 1-0 de San Siro: un Milan dueño y señor del partido que solo necesita afinar la puntería en los últimos metros para sentenciar el choque en la reanudación.

SEGUNDA PARTE

La reanudación comenzó con un Milan ambicioso que buscó ampliar distancias sin realizar cambios en su once inicial, avisando en el 51′ con una maniobra espectacular de Saelemaekers que desencadenó un contraataque desaprovechado por Ramos. Tras un gol anulado por fuera de juego a Pavlović en el 56′, el premio llegó en el minuto 61 mediante una combinación vertiginosa: Pulisic conectó de tacco con Rabiot y el francés, tras tirar una pared perfecta con Gonçalo Ramos, definió con un certero zurdazo cruzado para firmar el 2-0.

Rubén Amorim movió el banquillo en el 69′ dando entrada a Loftus-Cheek por un ovacionado Pulisic y situando a Diego Moreira como enganche por Saelemaekers, mientras el Lecce realizaba un triple cambio para intentar reaccionar. El impacto del belga fue inmediato y demoledor en el minuto 73: tras aprovechar un balón dividido derivado de un saque largo de Maignan, Moreira encaró el área, desbordó a Siebert con suma facilidad y batió a Falcone para colocar el 3-0 definitivo con su tercer gol en los últimos dos partidos.

El tramo final estuvo marcado por la solidez defensiva de Estupiñán, que resarció actuaciones pasadas corrigiendo con una providencial diagonal para evitar el gol de Pierotti, y por el reparto de minutos con la entrada de Musah, Bartesaghi y Camarda. La nota gris de los minutos finales la puso la floja entrada de Loftus-Cheek, quien desconectó del choque sufriendo pérdidas notorias que provocaron los murmullos de San Siro, en un contexto de absoluto dominio donde la afición terminó despidiendo entre aplausos a Modrić.

Tras tres minutos de tiempo añadido sin sobresaltos para la meta de Maignan, el colegiado decretó el final del encuentro certificando una goleada redonda para el conjunto rossonero. El Milan firma un triunfo brillante, caracterizado por la efectividad ofensiva y la fluidez táctica mostrada en la segunda mitad. Los tres puntos consolidan las buenas sensaciones del proyecto de Rubén Amorim, permitiendo al equipo afianzarse en la zona alta de la tabla con un rendimiento colectivo cada vez más convincente.

ESTADÍSTICAS SEGUNDA PARTE

Las métricas de la segunda parte plasman cómo el Milan mantuvo el control del encuentro y la iniciativa para amarrar la victoria en San Siro sin pasar apuros defensivos.

  • Dominio del balón y control del ritmo: El conjunto de Rubén Amorim volvió a dominar la posesión con un 62% de posesión de pelota y 288 pases completados frente a los 173 del Lecce (38%), durmiendo el choque cuando fue necesario y evitando cualquier atisbo de reacción visitante.
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  • Peligro generado e incisividad: La superioridad rossonera en metros finales se mantuvo intacta con 1.04 xG, 5 tiros totales y 3 grandes ocasiones clarísimas. El Lecce apenas pudo amenazar con 0.10 xG, 3 disparos y 0 grandes oportunidades, obligando a Maignan a intervenir con 2 atajadas para amarrar el arco en cero.2
  • Disputa e intensidad física: El tramo final del partido fue más repartido en los duelos individuales, con un Lecce combativo que sumó 14 entradas ganadas y 3 saques de esquina ante las 10 entradas de un Milan muy sobrio que cometió solo 5 faltas.

Un balance numérico que certifica un segundo tiempo maduro y sin fisuras del Milan: control, volumen de juego en campo rival y argumentos de sobra para confirmar los tres puntos en casa.

MI OPINIÓN

La segunda parte ofrecida por el Milan ante el Lecce ratifica la madurez táctica y la pegada que está adquiriendo el conjunto de Rubén Amorim. La fluidez en la asociación en velocidad, plasmada en la sensacional triangulación del segundo gol entre Pulisic, Rabiot y Ramos, demuestra que los automatismos ofensivos empiezan a fluir de memoria. Además, la capacidad para castigar con espacios a través de la pegada individual convierte al equipo en un bloque sumamente peligroso e impredecible para los rivales.

El impacto de Diego Moreira desde el banquillo vuelve a ser un factor determinante que habla excelentemente bien de la profundidad de plantilla y la lectura del técnico. El atacante belga vive un momento dulce de forma, aportando una chispa, un descaro y una efectividad de cara a puerta que revolucionan por completo los partidos en las segundas partes. Su versatilidad para actuar tanto en banda como por detrás del punta le otorga a Amorim una variante táctica de muchísimo valor para desequilibrar encuentros cerrados.

En la cruz de la moneda destaca la tibia aportación de Rubén Loftus-Cheek, cuya desconexión y pasividad en los minutos finales generaron un evidente malestar en la grada de San Siro. En un bloque que exige máxima intensidad en todas sus piezas, el centrocampista inglés necesita elevar urgentemente su tono físico y compromiso para no perder peso en la rotación. Pese a ese detalle individual, el balance general es sumamente positivo: puerta a cero, solvencia colectiva y una imagen de autoridad incontestable en casa.


5ª Jornada: Milan – Lecce

Sassuolo vs AC Milan

M
Serie A 26/27
Jornada 5 20 Septiembre 2026
Local
Milan
6º puesto (8 puntos)
vs
20:45
Visitante
Lecce
12º puesto (6 puntos)
Estadio
San Siro
Milán · 75.000 af.
Árbitro
Federico La Penna
0.30 4.98
Competición
Serie A
Temporada 2026/27
Tiempo Milán
21°C
Despejado
Contexto del partido

El Milan regresa a San Siro con la firme necesidad de reencontrarse con la victoria en el campeonato doméstico. Tras el duro bache en el estreno europeo frente al Benfica y el intenso empate cosechado en el Estadio Olímpico ante la Lazio, el equipo dirigido por Rúben Amorim afronta esta quinta jornada de la Serie A con la obligación de sumar de a tres ante su público.

“En casa debemos ser inflexibles. El Lecce es un rival rocoso, pero necesitamos mostrar contundencia desde el primer minuto.”

— Rúben Amorim, en la previa del encuentro

Por su parte, el Lecce llega a Milán buscando aprovechar cualquier desajuste defensivo o desgaste físico que arrastren los locales tras su compromiso entre semana. El bloque salentino planteará una estructura baja y defensiva para dificultar la circulación del balón rossonera.

El Lecce no le gana al Milan en San Siro desde el 19 de octubre de 1997. En aquel partido de la Serie A, el Lecce se impuso por 1-2 con goles de Luigi Govi y Francesco Palmieri.

13/09/2026
Lecce 3
Monza 2
VICTORIA
07/09/2026
Cagliari 1
Lecce 0
DERROTA
31/08/2026
Lecce 0
Roma 4
DERROTA
Últimos enfrentamientos
Ene 26 Milan 1–0 Lecce W
Sep 25 Milan 3–0 Lecce W
Abr 24 Milan 3–0 Lecce W
Claves del partido
1
Ritmo de circulación

Mover el balón con rapidez de un lado a otro para desarmar el bloque bajo defensivo del Lecce.

2
Lecce no gana fuera

Salvo la primera jornada ante el Venezia (0-2), el Lecce no conoce la victoria fuera de casa.

3
Adiós a las rotaciones

Tras el fiasco ante el Benfica, Amorim pretende colocar el supuesto mejor once disponible para este partido.

4
Aporte desde el banquillo

La frescura de los cambios en la segunda mitad será clave para desatascar el partido en tres cuartos de campo.

5
Juego a balón parado

Explotar la estrategia y los saques de esquina como vía directa para abrir el marcador.

JUGADORES INTERESANTES (LECCE)
  • Wladimiro Falcone (Portero – #30): El verdadero baluarte salentino bajo palos. Especialista en aguantar el uno contra uno y con reflejos felinos, suele firmar actuaciones inspiradas visitando los grandes estadios italianos.
  • Lassana Coulibaly (Centrocampista – #29): El motor y pulmón físico de la medular. Destaca por su gran despliegue en la presión, capacidad para cortar transiciones y potente zancada para romper líneas en conducción.
  • Nikola Štulić (Delantero centro – #9): La referencia de área. Un ‘9’ serbio corpóreo y combativo que va muy bien por alto, juega con inteligencia de espaldas para fijar a la pareja de centrales y posee un remate veloz.
  • Santiago Pierotti (Extremo derecho – #50): Potencia y agresividad por banda. Un atacante de zancada larga, gran capacidad de trabajo defensivo y diagonales incisivas buscando el área rival.
  • Antonino Gallo (Lateral izquierdo – #25): Uno de los laterales con mayor recorrido del equipo. Aporta gran consistencia en el repliegue y proyección constante en ataque para colgar centros desde la banda izquierda.
Alineación probable

Viendo como Amorim insiste en poner a Estupiñán de titular por la banda izquierda en lugar de Bartesaghi o Moreira, me da a entender que quiere ser despedido esta misma noche, algo que sucederá en caso de no ganar… Regresan Modric y Rabiot en el centro del campo con la titularidad de Pulisic por primera vez en la temporada junto a Saelemaekers, dejando a Cissé en el banquillo.

Se confirma el dueto de centrales con Siebert y Tiago Gabriel (que sonó para el Milan este verano), que acaba de renovar hasta 2030. En el centro del campo duda entre Ngom y Maleh. Pierotti vuelve a ser titular en el tridente ofensivo.

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Serie A 2026/27
Previa · J5 · Milan – Lecce

San Siro cumple 100 años

El título de estadio más famoso de Italia es casi ofensivo para San Siro: demasiado poco. San Siro merece otro punto de vista, otra pregunta: ¿es el monumento italiano más famoso del siglo XX? Sobre la clasificación, discutamos: la estación central de Milán, el Vittoriale, el Palazzo della Civiltà Italiana en el Eur pueden ser más bellos (¿pueden ser más bellos?), pero por notoriedad mundial ni se empieza. La gran casa de tres pisos —primer, segundo, tercer anillo— es conocida en Bolivia y en Botsuana y fue proyectada por Ulisse Stacchini, barbita blanca a lo Freud, un artista del liberty. Y entonces, que sea celebrada. San Siro hoy cumple 100 años porque su primer partido fue el Milan-Inter 3-6 del 19 de septiembre de 1926. El viejecito siente la edad, está deprimido porque sabe que lo quieren derribar y necesita una radiografía. Hagámosela, contando su historia pieza por pieza.

La primera piedra del estadio se colocó en agosto de 1925 y la construcción se completó en un año: intentadlo ahora. El nombre, San Siro, deriva de una iglesia a dos kilómetros del recinto dedicada a Ciro, el niño que según la tradición llevó a San Ciro los cinco panes y dos peces del milagro: 5-2, como el resultado del derbi de 1914. Breve historia triste: la iglesia durante la guerra fue usada (también) para torturar a los partisanos y, en aquel partido de 1926, los dos equipos hicieron el saludo fascista.

La estructura base es el primer anillo, inicialmente constituido por cuatro tribunas rectas, sin las curvas de unión. Se construyó con 10.000 quintales de cemento, 3.500 metros cúbicos de arena y 1.500 quintales de varillas de hierro. Para marcar las líneas del campo, 80 kilos de yeso. El poeta Vittorio Sereni lo llamaba «la gran cuenca». Sí, ¿pero al margen de la poesía, cuánto costó? 5 millones de liras.

El estadio inicialmente era solo del Milan, en 1926 entrenado por el inglés Herbert Burgess que, como Amorim, tenía un pasado en el United. Burgess vivía dentro del estadio, en un apartamento sacado debajo de la tribuna, y pensándolo ahora parece increíble. Allí alrededor en 1934 se cambiaron Italia y Austria, antes de jugar la semifinal del Mundial: 1-0 con gol de Guaita, argentinísimo.

Los años de la posguerra son los del crecimiento. En 1955 se construyó el segundo anillo. El sistema de iluminación llegó en 1957, el primer marcador electrónico en 1967. Hoy los focos y las pantallas gigantes están comandados desde una salita técnica —no grande— posicionada sobre la tribuna de prensa. El primer derbi de noche, no por casualidad, se jugó en junio de 1958, en Coppa Italia. Pitido inicial a la española: a las 21:30.

1965 es el año del Inter. La UEFA asignó a San Siro la final de la Copa de Europa y la Grande Inter llegó puntual: 1-0 al Benfica, gol de Jair. En semifinales, el Mago Herrera había remontado al Liverpool con un 3-0 mítico, una de las grandes noches nerazzurre junto a las semifinales de Champions de 2023, al scudetto del Inter de los récords, al partido perfecto de Mou contra el Barça en 2010, en su pequeña escala al derbi de Minaudo del 86. La Curva Nord es la casa de la hinchada nerazzurra, coreografías, grandes cánticos («E per la gente che…») y un scooter lanzado desde las gradas en un Inter-Atalanta de 2001.

Los años 80 comenzaron con la dedicación del estadio a Peppino Meazza, nunca digerida por los milanistas. Se resarcirán a finales de la década con Sacchi y tres holandeses pasados por allí por casualidad. En San Siro está todavía la pancarta «Marco Nico» que recuerda aquellos tiempos y la Sud resiste fiera: sabe que un pedazo suyo sobrevivirá a la demolición. Ha albergado grandes coreografías inspiradas en Munch y en Matrix y grandes noches milanistas: el 5-0 al Real y el 3-0 al United, siempre bajo la lluvia, el derbi del 6-0 de Comandini, el 0-0 con el Bologna que trajo la stella, Sheva y el gemelo de Abbiati en el derbi de 2003, Hateley por encima de Collovati.

El Mundial de Italia ’90 trajo el tercer piso, el más popular. El tercer anillo no se construyó sobre el segundo sino apoyado, con las grandes vigas rojas y las 11 torres circulares para sostener la superestructura. Si miráis, está incompleto: falta el pedazo sobre la tribuna naranja, que habría creado problemas a las casas vecinas. No importa, San Siro es bello también así, asimétrico y a la búsqueda de su equilibrio precario, como todos nosotros.

Al final, el césped, que da el sentido a todo. El concepto de casa, aquí en el número 100, está invertido: el jardín no está en el exterior sino en el interior y los setenta mil vecinos lo miran fijo, aunque sobre la hierba no crezca nada, salvo las emociones. Casi nada.

Este recorrido histórico por el “Templo del Fútbol” en su 100º aniversario añade un marco casi místico a la cita de este domingo contra el Lecce:

  • Un escenario legendario en crisis: Cumplir un siglo el 19 de septiembre de 2026 en medio de los rumores de demolición y el ambiente caldeado tras la caída ante el Benfica envuelve el partido en una atmósfera de máxima trascendencia.
  • El guiño a Herbert Burgess y Amorim: La curiosa coincidencia histórica del inglés que entrenaba al Milan en 1926 y vivía debajo de la tribuna con pasado en los Red Devils, al igual que Amorim.
  • Exigencia de la Curva Sud: Tras haber sido escenario de las noches más memorables del fútbol europeo (el 5-0 al Real Madrid, el 3-0 al Manchester United bajo el aguacero o la victoria de la stella), la hinchada rossonera no tolerará otra apática primera parte en su gran catedral.

Con las 70.000 almas de San Siro celebrando los 100 años del coliseo y la plantilla del Milan con la obligación moral y deportiva de responder tras la tormenta mediática de la semana, la mesa está servida. Mañana Rúben Amorim y sus jugadores tienen en sus manos la oportunidad de regalarle al templo rossonero una victoria convincente para encarrilar definitivamente la temporada.

EL NUEVO ESTADIO PARA 2032

Unos pocos trabajos aquí y allá, un par de quintales de escombros, alguna infraestructura desplazada un puñado de metros. San Siro en estos meses ha iniciado perezosamente lo que será un larguísimo lifting para llegar al gran día en el que vestirá el traje nuevo. O mejor dicho: el traje de los domingos. En junio fue derribada la histórica taquilla sur, se ha remodelado también en parte el perímetro de acceso en el lado oeste: desaparecidos un par de accesos, eliminadas algunas de las cubiertas circulares gigantes. Hace falta espacio para la súper obra del nuevo recinto.

El nuevo y el viejo San Siro se mirarán a la cara durante un tiempo. ¿Plazos? Antes de finales de octubre debería desvelarse la recreación (render) del nuevo recinto —listo en 2032, 71.500 asientos, valor estimado 2.149 millones—, con unos trabajos que, para respetar el cronograma, deberán arrancar en la segunda mitad de 2027. Acecha la Eurocopa 2032, los sollozos y los aplazamientos pondrían en riesgo a Milán entre las ciudades involucradas, un papelón a evitar.

Es todavía difícil identificarse hasta el punto de imaginar el nuevo San Siro, pero es muy fácil darse cuenta del recorrido de obstáculos que lo ha acompañado hasta aquí. Obstáculos que no han terminado aún: el plan de ejecución debe ser aprobado por el Ayuntamiento y pasar después al examen de la Región para el proyecto de viabilidad técnico-económica. Además está la sombra del frente judicial: en las próximas semanas se espera la sentencia del TAR sobre los recursos presentados por los comités, mientras que a nivel penal permanece abierta la investigación por el delito de alteración de subasta (turbativa d’asta).

Y sin embargo se ha recorrido bastante camino. Los dos clubes milaneses han viajado a fases alternas: se han cogido de la mano, se han dejado, han desconfiado mutuamente entre un cambio de propiedad y otro, han intentado planes B, y después han entendido que el proyecto solo podría cobrar vida de verdad volviéndose a juntar. Una imprescindible exigencia de carácter económico.

En 2032 habrán pasado 13 años desde julio de 2019, cuando Milan e Inter presentaron el proyecto de “La Catedral” firmada por Populous, que debería haber sido completada este año. Catedral arriba, Meazza abajo. Demasiado onerosos los costes para reestructurar. En octubre de 2019 el Ayuntamiento da el visto bueno imponiendo 16 condiciones, entre ellas la reducción del cemento y el mantenimiento de parte del Meazza. A inicios de 2023 los caminos parecen dividirse, el Milan piensa en San Donato y el Inter en Rozzano-Assago, pero permanece siempre viva la idea del plan A.

En septiembre de 2024, el alcalde Sala anuncia: Milan e Inter no reestructurarán San Siro. Es el recorrido que permite a los milaneses permanecer en la ciudad. En marzo de 2025 llega el Documento de viabilidad, que desvela el nuevo proyecto. El tiempo empieza a ser un tirano, por lo que se pone sobre la mesa la posibilidad de la cesión a Milan e Inter. Entretanto, sin embargo, a causa de la investigación sobre urbanismo, el alcalde aplaza a septiembre de 2025 la discusión.

Ha sido una carrera contra el tiempo, porque el 10 de noviembre habría entrado en vigor la protección histórico-arquitectónica sobre el segundo anillo del Meazza, que no habría permitido su demolición. La escritura pública de compraventa del área se firma el 5 de noviembre, por 197 millones, según el precio fijado por la Agenzia delle Entrate. El resto es todavía una historia toda por escribir.


Milan – Lecce: Rueda de prensa

RUBÉN AMORIM

El míster Amorim deja un mensaje por el fallecimiento de Mazzola

«De nuestra parte y de todo el club, condolencias para la familia, para el Inter y para toda la nación. Hemos perdido a una leyenda del fútbol mundial: es la vida, así como sucedió con Franco Baresi. Debemos honrar a estas figuras siguiendo adelante con nuestro fútbol y mejorándolo».

Hoy San Siro cumple 100 años y mañana juega allí el Milan…

«Es un honor formar parte de la historia de San Siro. Queremos ganar y jugar bien para honrar al estadio y a nuestros aficionados. Solo queremos jugar bien y ganar los partidos».

¿Cómo han sido los días tras la derrota? ¿Ha hablado con los líderes del vestuario? ¿Cómo está Rúben Amorim?

«Cuando pierdes no eres la misma persona. Si es así, entonces hay algo que no va bien. El equipo está listo para el partido, no podemos cambiar el pasado pero el próximo partido sí. Hablo con el equipo siempre, no solo cuando se pierde: hay muchas cosas que mejorar. Queremos estar listos para mañana por la noche».

¿Por qué el Milan no marca en el primer tiempo?

«Creo que es solo una casualidad. Si miráis contra el Torino estábamos bien. Contra el Venezia tuvimos dos ocasiones claras con Ramos. Es una casualidad. En los primeros 45 minutos los equipos están muy organizados y atentos. Luego podemos cambiar la inercia del partido con los cambios. Pero en cualquier caso no podemos conceder, sobre todo en la primera parte. Debemos controlar el partido un poco mejor».

¿Por parte de qué se hizo turnover contra el Benfica?

«El Benfica cambió 9 jugadores respecto al partido anterior y nosotros teníamos necesidad de hacer rotaciones. No es que hayamos perdido por los jugadores que estaban en el campo en el primer tiempo. Tuvimos muchas más ocasiones, más posesión, más toques en el área rival. A veces no se consigue marcar. El Benfica hizo gol con las ocasiones que se creó: es una cuestión de rendimiento colectivo y no de individuales».

Este Milan, ¿cuánto está de lejos del Milan que te gustaría ver?

«¿La promesa de hacer más goles y ser dominantes? En la mayoría de los partidos hemos sido los más dominantes. No hemos dominado durante los 90 minutos… Mañana la prioridad es ganar al Lecce. Estamos todavía en fase de construcción, sobre todo en fase de posesión. Mañana es una buena oportunidad para mejorar nuestro rendimiento en el campo».

El encuentro con Ibra

«Ha sido una visita de una persona que trabaja con el club. Nuestro foco está en el Lecce. Aquella ha sido solo una visita. ¿Contacto con Cardinale? Cosas normales, hablamos de cosas del club, nada de especial».

Me he quedado preocupado no por el partido con el Benfica, sino por algunas declaraciones. Cuando dijiste que el equipo no es adecuado a tu idea de fútbol. O cuando dijiste que podrías pensar en cambiar (de sistema, n. de la r.). ¿Puedes aclarar bien estos temas?

«La idea es que ambas cosas pueden ser verdad. No tiene que ver con el sistema de juego. Mi idea de jugar al fútbol no se basa en el sistema, sino en los principios: eso es lo que cuenta. Dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo. Dije que cuando se llega a un nuevo club es imposible tener todas las características correctas en cada aspecto y para cada eventualidad. Esto es lo que dije. Capello me hizo una pregunta sobre la fase ofensiva, yo dije que pienso que debemos defender bien, sobre todo cuando tenemos el balón. Soy muy claro cuando digo algo, será difícil encontrar declaraciones mías en las que sea incoherente. Soy muy claro sobre los temas, sobre mis declaraciones, que son muy coherentes».

¿Es posible ver juntos desde el principio a Pulisic, Moreira y Chukwueze?

«Todos pueden jugar juntos. Estáis al corriente de muchas cosas que suceden aquí durante la semana, pero hay muchas cosas que no sabéis y yo debo hacer mis elecciones. Pueden jugar juntos. A lo mejor mañana veis a alguno de estos jugar juntos».

Sobre las dificultades de la línea defensiva en la fase de presión

«Estamos cambiando completamente nuestra forma de presionar. En algunos partidos hemos estado mejor. A veces lo hemos conseguido, a veces ha sido más difícil. Cuando los jugadores están más frescos van mejor, de cansados es más difícil. Depende del momento del partido. Hay que adaptarse mejor, debemos mejorar en esta fase. No deben mejorar solo los defensres, sino también los de arriba. Hay que mejorar en el timing y entender cuándo y cómo presionar, pero es normal».

Los últimos entrenadores han tenido dificultades en la gestión de los senadores. ¿Existe un riesgo en su relación con los senadores? ¿O está todo bajo control?

«Soy siempre claro con todos. Obviamente cuando no juegas estás enfadado. Ellos quieren honestidad. A veces no estás de acuerdo con el entrenador, pero si eres honesto con tus jugadores ellos lo entienden. Basta con mirar nuestro calendario después del parón, jugaremos cada 2-3 días. Tendremos que estar listos. Hay cosas que veo durante la semana, yo estoy al corriente de la carga física de los futbolistas y de su historial: debo gestionar todos estos factores. Ellos entienden mi papel y que debo tomar elecciones».

¿Se han acabado los experimentos de alineación después de todos estos rumores?

«¿Cuál es el mejor once según tú?».

Gila, De Winter, Pavlovic. Chukwueze, Modrić, Rabiot, Moreira. Pulisic, Cisse. Ramos.

«Chukwueze ha jugado tres partidos. Si tiene un problema, ¿a quién pones?».

Saelemaekers

«¿A la derecha? ¿Abierto? ¿Para jugar uno contra uno? ¿Y en el centro del campo?».

Modrić

«¿Y qué dijisteis la semana pasada sobre Modrić y sobre su velocidad? Cada semana habrá un once diferente. ¿Cómo hacéis para gestionar tres partidos cada semana? ¿Cómo hacéis para gestionar los cambios? Sé bien que no es vuestro trabajo, sino el mío. Solo quiero explicaros estas cosas. Podemos tener esta conversación cada día. Confiad, nadie quiere ganar más que yo. No pienso solo a corto plazo, sino a largo plazo.

«Y pienso en lo mejor para el club, no para mí. Mañana elegiré un once pensando en el hecho de que en el segundo tiempo querré apretar más. Intento tener equilibrio en todo, ganar y ayudar a los futbolistas. Y perdona por todo esto. Es mi trabajo, no el tuyo (sonríe). Pero no estáis tan lejos del once inicial de mañana (se ríe)».

No ha habido un Milan siempre dominante

«Contra la Juve ellos estuvieron mejor en las pequeñas cosas, aunque nosotros tuvimos más posesión… Con la Lazio fue un partido diferente, fueron dos tiempos totalmente diferentes. Pero no verás nunca a nuestro equipo esperar. Intentaremos siempre presionar, a lo mejor no haciéndolo siempre de la mejor manera. Con el Benfica ellos estuvieron más bajos y compactos a la espera de un error nuestro. A lo mejor el rival es diferente, a lo mejor intentaremos hacer cosas diversas. Pero si miras los partidos, incluso Juventus y Lazio, fuimos siempre el equipo que intentó controlar el partido».

«La intención está ahí, existe. Podemos mejorar en la fluidez. Contra el Benfica tuvimos más toques en su área, más tiros, más posesión, más córneres. A nadie le importa sin embargo, y al final no me importa tampoco a mí. Debemos crear más ocasiones. Pero somos un equipo que intenta dominar y que intenta presionar. A lo mejor debemos aprender, debemos mejorar y encontrar un equilibrio para resolver estos problemas».

Inter, Roma, Napoli, Como y muchos otros equipos están por encima del Milan en pases “killer” al área rival. ¿De ahí nacen las dificultades de Ramos? ¿Es una cuestión de trabajo? ¿Él debe trabajar un poco menos para el equipo y el equipo debe trabajar más para él?

«Debemos crear más ocasiones claras para él y debemos ayudarle. No quiero decir que Ramos deba trabajar un poco menos para el equipo para estar más fresco, sino que debe pasar más tiempo cerca del área rival, como hacemos en el entrenamiento. Debemos mejorar más el entendimiento entre los jugadores. En el último partido vimos, no sé si recordáis, un balón de Pulisic para Cisse que no entendió la intención, otro balón para Pavlović que controló mal, así como Rabiot en otras dos ocasiones, que no orientó bien el control. En otros partidos no hemos tenido tantos toques en el área rival: debemos mejorar desde este punto de vista. Con el Benfica hay que mejorar estas jugadas. A veces no es solo el pase, sino recibir mejor en el área. También Koni tuvo una gran oportunidad en el área. Pulisic también. El Benfica hizo un tiro desde fuera con la defensa colocada y luego un gol con cuatro defensores que miraban a su extremo».

¿Te enfadaste mucho por ese gol?

«Mucho. Pero pienso que también lo estuvisteis vosotros. Visteis el partido. Hay que controlar mejor estas situaciones. Y por favor no escribáis que estoy criticando a los jugadores, solo estoy haciendo la crónica del partido. Lo más importante para mí es recuperar posiciones y mis futbolistas están trabajando muy bien y no hay dudas sobre su compromiso en el campo».


Se acabaron las rotaciones

Era todavía verano de mercado de fichajes cuando Gerry Cardinale, patron rossonero, blindaba a los mejores hombres del equipo: Rabiot y Pulisic se quedan aquí. Y era aún Cardinale, a inicio de temporada, quien indicaba en Milanello las referencias del grupo: Maignan, el capitán, el propio Rabiot. Los líderes están, o deberían estar, solo que hasta ahora no han tirado del carro: al tercer fin de semana de septiembre es ya el momento de cambiar de marcha, por lo que hacen falta pilotos fuertes al volante.

Los líderes hacen falta y el Milan los necesita más que nunca. Sobre todo está superado el concepto de turnover, utilizado en copa, elección que ha condenado a la falsa salida europea. Resultado claro: deben jugar siempre y solo los top. No hay tiempo para experimentos, no para una gestión de los recursos y ni tan siquiera para una gentil concesión de minutos a quien está destinado a hacer de reserva: el Milan no puede permitirse presentarse diferente o demasiado diferente de su versión tipo.

Así, vuelven los big. Una necesidad técnica y no solo: entrenador y senadores necesitan reencontrar una clara voluntad común. Líder silencioso es el estadounidense Pulisic, imagen de marca del Milan americano: la última era en realidad una imagen melancólica, por causa del escaso uso. Antes del segundo tiempo en campeonato contra la Lazio, Pulisic estaba parado en cero minutos de juego. «Ahora está Cisse», había confirmado Amorim, para quien las condiciones físicas de Chris, no óptimas tras la lesión en el Mundial, dictaban las jerarquías en favor del joven azulón.

El Lazio-Milan ha demostrado que más que la intrepidez del joven Cisse, se necesita ahora la calidad y la experiencia de Pulisic, por otra parte en óptima forma. Dato certificado por la prueba en Europa League contra el Benfica: Chris estuvo entre los poquísimos en salvarse. Contra el Lecce partirá desde el principio por primera vez en la temporada.

Respecto al último partido de Europa, vuelve entre los titulares también Gila: no será un veterano del vestuario, pero es ciertamente un líder técnico, imprescindible en defensa. De los seis goles encajados en total por el equipo, la mitad han llegado cuando él no estaba en el campo: sustituido por molestias físicas contra Torino y Juve y tanto encajado en el descuento; el primer gol del Benfica (Gila en el banquillo) llegado sin una verdadera resistencia de la defensa rossonera.

Es el central al que Amorim no puede renunciar y difícilmente lo volverá a hacer. Otra guía de la línea debería ser Maignan, capitán que hasta ahora no se ha expresado nunca. Lo había hecho Rabiot, confiando no haber pensado nunca en dejar Milán en verano y estar feliz en el nuevo contexto. Por parte de Mike, todavía ninguna palabra. En estos casos pueden sin embargo hablar los hechos.

Rabiot, se decía. Adrien se había descrito feliz de formar parte del nuevo curso, aunque los cambios pueden haberlo desorientado. Mediapunta zurdo al principio, luego de nuevo retrasado al centro del campo. Solo dos partidos como titular en los primeros cinco de la temporada: también él venía de un verano a tiempo parcial, en Milanello solo una semana antes del debut en la liga. Para uno de su experiencia, poco importa: saliendo desde el banquillo con gol y asistencia en Turín, un tramo también contra el Venezia antes de los partidos como titular contra Juve y Lazio.

Rendimientos no brillantísimos pero no como para merecer el banquillo en la Europa League: una elección que ha pesado sobre el grupo y que, también en este caso, ha enseñado que a Rabiot no se le puede dejar atrás. Ya sea más adelantado en apoyo al delantero centro o en la mediana para dar el liderazgo necesario, especialmente cuando Modrić no está.

Luka no puede ser un caso, a pesar del enfado de la noche de copa: tiene la plena conciencia de no poder estar siempre presente, sino de tener que gestionar sus apariciones a sus cuarenta y un años junto al técnico y al cuerpo técnico. Querría sin embargo ser más central. ¿Lo será de inmediato? No está dicho: para el Lecce su presencia está de nuevo en duda.


Capello: “Un Milan sin alma”

Decepcionado, obviamente. Pero al mismo tiempo incrédulo, un poco como todos, al observar la parábola descendente del Milan. Fabio Capello repasa el desastre europeo rossonero con el Benfica y entra en el detalle.

Queriendo hacer una clasificación de los horrores, ¿ha sido peor la fase ofensiva o la defensiva?

«Ambas. La fase defensiva ha sido defectuosa en los últimos diez partidos de la temporada pasada y no ha mejorado para nada este año. El centro del campo no filtra nunca lo suficiente tras perder el balón, hay muchas desatenciones tanto en jugada como a balón parado. Por lo que respecta a la fase ofensiva, hay muchos jugadores que intentan conducir el balón en el marco de un juego lento, con pocos centros. Se busca entrar centralmente con pases filtrados que no llegan a buen puerto y terminan por favorecer a los rivales. Y luego se acaba echando siempre la culpa al delantero centro que, pobrecito, no consigue recibir un balón decente. Proponiéndose de este modo, no se encuentran espacios cuando te enfrentas a rivales organizados como el Benfica».

Queriendo aislar uno, ¿cuál es el peor factor ahora mismo?

«No haber encontrado todavía el equipo de referencia. Esos 12-13 jugadores fundamentales sobre los que construir el resto. Y sin embargo, se ha visto que en esta plantilla hay gente capaz de marcar la diferencia. En cambio he visto demasiadas alineaciones diferentes».

Y cuando alguien lleva el balón, ve solo compañeros inmóviles.

«Nadie que busque la profundidad. A lo mejor saben que el balón no les llega… Ven el balón circular pero de un modo que concilia el sueño. Para este Milan se está predicando mucho la recuperación rápida de balón en ataque, pero por ahora solo se ha visto contra el Torino en la primera jornada».

Está faltando totalmente también el juego.

«No hay nunca quien busque el uno contra uno para ir al centro, o un desmarque en profundidad. Y luego hay también otro problema: incluso cuando se llega a poner el balón al área, no hay nunca nadie que ocupe el área. Ramos recibe el balón rodeado de rivales y no es ayudado por los compañeros».

¿Cuánto falta de valentía, y cuánto de idea de juego?

«Diría que en un 50 por ciento está el miedo a intentar la jugada y en el otro 50 no se ha entendido aún el plan táctico. Los jugadores se conocen y se entienden jugando juntos: si cambias siempre, a este objetivo no llegas».

¿Modrić fuera es lèse-majesté o puede darse?

«Que no está en gran forma es algo que está a la vista de todos, pero un jugador de este nivel, sobre todo viendo cómo está jugando ahora el equipo, estaría muy atento antes de apartarlo. Yo estoy a favor de la calidad. Recordaría que él es uno de los pocos que da verticalidad a la maniobra».

Entre tanto Amorim acaba de decir que la plantilla no es del todo adecuada a su idea de fútbol: una frase pesadita.

«Por un lado significa que el club no ha hecho todo lo que él ha pedido. Por otro no siempre un entrenador puede ser complacido al cien por cien. El problema es que este concepto no debe decirse públicamente. Son cuestiones que deben discutirse dentro del club».

El once titular alineado contra el Benfica despertó más de una perplejidad

«En efecto no lo he entendido todavía. Yo en cualquier caso parto de un presupuesto, que el entrenador pone en el campo al equipo que considera mejor para ganar. Pero Amorim lo está buscando todavía».

El técnico portugués no arriesga pero, en términos generales, parecería en cualquier caso un Milan obligado, por mil motivos, a seguir adelante con él.

«Es inútil seguir cambiando. Hay que darle la posibilidad de proseguir en su proyecto. Y no es cuestión de contrato. Hay que sostenerlo porque está buscando una solución y hace falta esperar a que la encuentre».

¿Al lado de Amorim falta la figura del director deportivo?

«El director deportivo ha sido siempre importante, pero hace falta que aporte un valor añadido. No basta solo con llenar un escritorio».

Volvamos a la plantilla parcialmente inadecuada citada por el entrenador: según usted, ¿de quién hablaba el portugués?

«No, no es ese el punto. El punto es que hay que saber hacer vino con la uva que se tiene. No existe un solo sistema de juego, hay que poner a los jugadores en el lugar donde rinden más».

¿Es Amorim demasiado franco al hablar públicamente?

«De base lo encuentro muy educado, dice muchísimas cosas. Pero hay que tener cuidado: el asunto de la plantilla, repito, no ha sido bonito hacia la sociedad».

Hay quien lo considera un entrenador presuntuoso. Incluso en la idea de juego.

«No, por ahora no. Antes de definirlo como tal, esperaría todavía».


Amorim se queda ya sin tiempo

¿Milanistas felices tras el miércoles de copa? Ninguna mano levantada entre los 65 mil de San Siro y tampoco por parte de quien siguió por televisión el debut europeo de los rossoneri contra el Benfica: entre ellos Gerry Cardinale, número uno del club. Amargura que se suma a la amargura: en lugar de una jornada intersemanal de Champions, el Milan del año pasado solo se ganó el acceso a la Europa League. Los aficionados habían aun así cargado la expectativa llenando el estadio: dentro, en lugar de un espectáculo de juego y resultados, un espectáculo decididamente decepcionante. Para todos y obviamente también para quien (Cardinale) había construido el equipo con otras intenciones: del mercado rico y del apoyo constante al grupo se esperaba otro resultado. Gerry siguió el partido desde Nueva York, donde se mantendrá todavía algunas horas antes de volver a Milán y retomar su puesto en la tribuna para el partido del domingo con el Lecce.

En verano Cardinale quiso a Amorim entre muchos: el portugués había ganado el casting para la asignación del papel. A su favor, la joven edad y la desfachatez con la que pretendía (y pretende todavía) definir al equipo. Un Milan dominante, que tuviese el control del balón y del juego, volcado en la búsqueda de un gol más en lugar de encajar uno menos. Agresividad, intensidad, diversión: presupuestos lejanos del Milan 2025-2026, del cual el propietario había quedado profundamente decepcionado y por tanto llevado al cambio radical. A Amorim le ofreció después un apoyo personal (presente en todos los partidos salvo hace dos días) y substancial, con un mercado de fichajes de peso. Impensable renegar de todo tras apenas cinco partidos, con una sola, por más que triste, derrota.

La confianza en el entrenador no está por tanto en discusión e incluso en los contactos tras el partido del miércoles la situación fue analizada sin dramatizar las consecuencias. Amorim se mantiene firme en el banquillo, Cardinale igualmente cerca a su lado. Ciertamente, hace falta un nuevo cambio de rumbo. Desde el domingo con el Lecce en el campeonato para encontrar después una estabilidad en el próximo ciclo apretado de partidos: entre el parón de octubre y el de noviembre el Milan jugará nueve partidos, de los cuales cinco como visitante. Entre Serie A y Europa League estará comprometido cada tres días: fuera contra Sassuolo y Salzburgo, en casa con el Atalanta y luego seguidos a Bournemouth y Udine, después Milan-Bologna, derbi, Milan-Ferencváros y Genoa-Milan.

Tras la experiencia en el United, Amorim a su vez eligió Milán consciente de las dificultades del desafío. El ruido de los enemigos, evocado también en una de sus más recientes intervenciones públicas, un poco lo atormenta. Tras la noche de Europa League salió del estadio el último, sin concederse un poco de respiro: volvió solo a Milanello, aquí pasó una noche de reflexiones (no hay directivos con los que pueda confrontar temas estrictamente tácticos) antes de volver a recibir al equipo para el entrenamiento. Quiere hacer de escudo ante las críticas externas, poniéndose en defensa de un grupo formado también por jugadores poco más jóvenes que él: Modrić tiene su misma edad, 41 años. Y desde luego no se echa atrás ante el desafío, aceptado hace solo pocos meses. Con el equipo trabaja desde hace dos meses y los resultados de los entrenamientos habían llevado a las primeras victorias contra Torino y Venezia.

Después el paso atrás, que el propio entrenador no ha negado: en el plano del juego y de la garra agonística. Es sobre este aspecto sobre el que Amorim insistirá en los próximos días. La tristeza por la actuación de copa puesta inmediatamente a un lado. La búsqueda de serenidad es un concepto en el que el técnico insiste: pueden devolverla los resultados y también por esto está obligado a ganar al Lecce, para pasar después con más ligereza las tres semanas de pausa del campeonato. Serenidad para alejar la tensión y el nerviosismo evidente incluso en el partido. Para devolver la sonrisa a quien, como el propio Modrić, no había tenido modo de ayudar al equipo en la velada de Europa League.

Reencontrarán una camiseta de titulares Rabiot y sobre todo Pulisic, a quien Amorim había definido como «enfadado» por el escaso uso. Hay además aspectos técnicos que ajustar, de los que el propio entrenador ha hablado abiertamente. Hace falta tiempo, que sin embargo «se compra ganando los partidos», siempre según Amorim. Si para la revolución harán falta semanas, entretanto es necesario ganar las batallas individuales, con la estrategia querida por el entrenador (equipo alto, circulación de balón y gol) o con algún ajuste temporal, con un equipo menos desinhibido pero más estable, que resulte en cualquier caso eficaz.

CUANTOS PROBLEMAS

El ataque fatiga para golpear y la noticia causa revuelo tras los 74 millones gastados en verano por Gonçalo Ramos, un arma con la que el club pensaba haber resuelto los problemas en el área. En cambio, para demostración de la paradoja, Ramos está parado en un solo gol marcado al Venezia mientras el máximo goleador rossonero es un chico de diecinueve años, Cissé, que estaba a punto de ser cedido a préstamo. «Somos poco creativos», se lamentaba hace dos días Amorim al analizar la escasa producción ofensiva: para Ramos no llueven centros, Loftus-Cheek no tiene fantasía de mediapunta, Hutchinson aplazado tras un solo tiempo como titular, el primero contra el Benfica.

El partido que todavía más que el ataque ha subrayado las fragilidades defensivas: cuando los rivales salían en velocidad, daban siempre la sensación de crear peligro. En las acciones de los dos goles encajados el Milan no opuso de hecho resistencia y si los resultados habían enmascarado el problema, Europa los ha desvelado: en cuatro partidos de cinco el equipo ha encajado gol, y más de uno en los últimos dos. Había aguantado hasta el descuento contra el Torino, para encajar después un tanto inútil a efectos de la victoria; portería a cero con el Venezia, de nuevo abajo con la Juve en los minutos finales (siempre en coincidencia con la salida del campo de Gila) y después abajo por dos con la Lazio y con el Benfica. Una involución escrita también en los números: de finales de agosto a mediados de septiembre, en lugar de mejorar con el trabajo, el equipo ha parecido más confuso y desordenado.

Los cambios habían invertido el rumbo tanto en el estreno de la temporada como visitante como en casa: Rabiot en Turín y Saelemaekers con el Venezia. Mismo discurso para Moreira, salvador del Milan contra la Lazio. El miércoles en cambio, a pesar de otras dos sustituciones en el descanso, el golpe de efecto no se produjo. En todo caso, el recurso prolongado a los cambios ya en el descanso hace surgir la cuestión: ¿movimientos correctos para corregir el rumbo o alineación equivocada de salida? Desde luego falta un equipo base: cinco partidos, cinco alineaciones diferentes. Con los hombres elegidos desde el principio, Amorim no ha encontrado nunca el gol: cero en todos los primeros 45 minutos.

Otro aspecto menos cuantificable, pero todavía más evidente, es la actitud. Enchufados desde el inicio, contra el Torino el equipo había partido al ataque mostrando la intensidad y la agresividad que el entrenador había puesto en los dos primeros puntos del nuevo proyecto. La presión se ha ido aflojando poco a poco hasta desaparecer: desde la Juve en adelante ha habido un equipo más especulador que dominante, excluido el segundo tiempo de Roma por la necesidad de remontada. También el entrenador ha hablado de escasa energía y convicciones perdidas tras el primer gol del Benfica. ¿Posible?

Tras un año de lejanía de las copas, con el estadio lleno, ¿por qué el Milan pareció descargado en la primera noche europea? La energía hay que encontrarla en Milanello, no fuera. A las convicciones perdidas le han seguido la frenesí y la agitación, a pesar de un estadio cómplice y de apoyo (excluidos el final del primer y segundo tiempo, cuando los pitos fueron legítimos): a mediados de septiembre el equipo no puede tener ya los nervios a flor de piel. El entrenador ha hablado de quien espera «solo a que el Milan tropiece»: un concepto caro a otro entrenador portugués, Mourinho, que inspiraba ferocidad a su Inter. Una motivación que sin embargo no parece funcionar en el Milan.

LOS JUGADORES “POCO ADAPTADOS”

De un mercado de 10 a una plantilla inadecuada para su juego. Rúben Amorim no debe ser el tipo al que le gustan las medias tintas. Por otro lado, tras la derrota contra el Benfica, la primera en un partido oficial como entrenador del Milan, declaró que si tiene que fracasar, lo hará a lo grande. Traducido: con sus ideas, a pesar de las críticas y las polémicas. ¿Pero cómo se ha llegado a este punto? Amorim en los primeros cinco partidos ha alineado cinco formaciones diferentes, intentando rotar lo máximo posible a sus hombres, también para conocerlos y evaluarlos de cerca, antes de tomar decisiones definitivas.

El 0-2 casero en el debut en la Europa League, sin embargo, debe haber convencido al técnico portugués de que más de una pieza no es tan funcional a su fútbol. «¿Si la plantilla no es adecuada a mi 3-4-2-1? En parte es verdad, pero es imposible llegar a un nuevo club y tenerlo todo ya listo», las comillas textuales de Amorim, quien en cualquier caso estuvo siempre involucrado en primera línea en el mercado estival, contribuyendo a la elección de los fichajes y a la indicación de los sacrificables.

¿Pero a quién se refiere el técnico rossonero cuando habla de parte de los jugadores inadecuados? Naturalmente Amorim no ha dado nombres, al menos públicamente. Es fácil, sin embargo, imaginar quién no tiene propiamente las características para exaltarse en su fútbol. El primero es Fikayo Tomori, que en verano había terminado en el saco de los “purgados” con Fofana, Nkunku y compañía. Tras el final del mercado y a falta de una llegada ulterior en defensa, Tomori fue reintegrado a todos los efectos, pero sin haber jugado aún un solo minuto. Permaneciendo en el reparto atrasado, Pavlović es un titular fijo, pero no representa el central de costado (braccetto) ideal del técnico portugués, sobre todo en el trato de balón. Mientras que Gabbia, al margen de los problemas físicos, no ha saltado aún al campo con Amorim y la cosa parece más que un indicio.

En el centro del campo, el exentrenador de Sporting y Manchester United ha buscado siempre intensidad y carrera, para acompañar a la posesión. He aquí que el Modrić de 41 años no puede garantizar prestaciones constantes como tiempo atrás. Mientras que Jashari, tras un inicio reconfortante, parece haber vuelto a las incertidumbres del año pasado. En las bandas Bartesaghi no es el perfil de lateral típico de Amorim, que ha usado a menudo o carrileros de garra y empuje o incluso jugadores de ataque adaptados (véase Diallo en el United o Chukwueze ahora en el Milan).

Están luego los híbridos como Saelemaekers o Loftus-Cheek, para los que el portugués ha probado una colocación táctica en la mediapunta, aun no respondiendo a la idea “amoriniana” del rol: el belga porque es un poco demasiado confusionario, el inglés por calidad y continuidad en la acción. En resumen, los nombres sobre los que Rúben alberga dudas no son pocos. Y quién sabe si el técnico tendrá tiempo para corregir la plantilla a su gusto en las próximas sesiones de mercado.


Un equipo de cero goles en la primera parte

Con estos comienzos, no se va a la final. El Milan contra el Benfica confirmó lo que se dice por ahí de él: empieza mal los partidos. La alineación inicial parece siempre equivocada y Amorim, que esa alineación la decide, es el primero de los acusados. Veamos cuántas veces ha sucedido.

Primera jornada contra el Toro: el Milan empieza sin Modrić ni Rabiot, que entran en el minuto 56. Tras otros 11 minutos, el Milan se pone por delante y luego gana el partido. Cambios decisivos. Segunda jornada, Milan-Venezia: Rabiot empieza de nuevo en el banquillo, entra con 0-0 y el Milan con él marca: dos goles en los últimos 20 minutos. Tercera jornada, Juve-Milan: Amorim hace tres cambios tras una hora (Loftus-Cheek, Cissé y Chukwueze por Saelemaekers, Rabiot y Diego Moreira) y solo a partir de ese momento llega el gol de la ventaja. Una película ya vista. Cuarta jornada, el Lazio-Milan es de un solo sentido (solo Lazio) en la primera parte, luego Amorim da un volantazo. En el descanso da entrada a Musah, Moreira y Pulisic, que cambian el ritmo del partido: el Milan con ellos triplica la intensidad, empata y casi lo gana. Siempre la misma historia… excepto contra el Benfica: ayer los cambios mejoraron al equipo pero no trajeron goles.

¿Qué indican todos estos ejemplos? Que Amorim tiene un problema con la elección de los once. El martes en rueda de prensa explicó por qué está probando titulares inéditos como Hutchinson y Terracciano, alineados desde el principio pero suspendidos al descanso: «No es posible afrontar una temporada con 11 o 14 jugadores —dijo—. Para llegar a la final, debemos gestionar bien las rotaciones». La realidad es que Amorim durante el próximo mes quiere dar minutos a todos los jugadores, en una igualdad de condiciones en las oportunidades. ¿Podrá permitírselo? ¿Es una elección sensata? Bueno. El punto es que así no se crea un equipo tipo, así nadie coge verdaderamente confianza. Los titulares del Milan están bastante claros en la cabeza de todos (los tres defensas, Modrić, Musah, Rabiot, Pulisic, tal vez Chukwueze) pero no juegan nunca todos juntos.

Un dato, ciertamente, llama mucho la atención. El Milan, en cuatro partidos de campeonato y uno de Europa League, no ha marcado nunca en el primer tiempo. Muy castigador para quien llega puntual al estadio. Para Amorim ha llegado, sencillamente, la hora de elegir a los once correctos. ¿Y entonces el domingo por la noche, en casa contra el Lecce, quién jugará? Intentemos hipotetizarlo.

En defensa, Gila volverá a ser titular, con Pavlović más uno entre De Winter y Gabbia. En medio del campo, lo lógico es esperar a Modrić, pero ¿con quién? ¿Otra vez con Musah? En las bandas, seguramente Diego Moreira y tal vez Chukwueze. En ataque, Pulisic y Rabiot con Gonçalo Ramos. Ah, Gonçalo juega siempre, prácticamente no descansa nunca… y no está acostumbrado. Antes o después, para evitar riesgos excesivos, tendrá que quedarse sentado él también. Más bien antes que después.

MATTEO MORETTO COMENTA SOBRE AMORIM

«Hay dudas diversas sobre Amorim. Llama la atención que cambie continuamente el 11 titular, que el equipo en los primeros 45 minutos no consiga rendir tan bien en comparación con cómo cierra el partido. Contra la Juventus el Milan tuvo determinados destellos en el segundo tiempo, contra la Lazio recuperó en la reanudación, contra el Benfica esta situación no sucedió y el Milan pierde en la Europa League. Primeros murmullos, primeros pitos. Es verdad que la relación de Amorim con algún senador no es precisamente idílica, pero tiene 8 puntos en 4 partidos de campeonato y es un entrenador que fue elegido por Gerry Cardinale, ha sido defendido por Gerry Cardinale y continúa siendo respaldado por Cardinale.

«Entre Amorim y la propiedad hay entendimiento, sintonía y la voluntad de seguir adelante. Hacen falta resultados, hace falta que el equipo en el campo responda de una cierta manera. Pero también el hecho de que el Milan haya hecho firmar a Amorim un contrato hasta 2029, con opción hasta 2030 —un contrato importante, de 4-5 millones al año—, esto hace pensar en cómo el Milan ha construido un proyecto a su alrededor, con un mercado siempre compartido con la sociedad. A día de hoy las señales que nos llegan son señales de confianza, señales de que Cardinale, el Milan y la sociedad están con su entrenador. Habrá que ver cómo van los próximos resultados, pero desde luego a día de hoy el Milan está unido y quiere hacer resultado ya desde el próximo choque contra el Lecce».

PEPPE DI STEFANO HABLA PARA SKY

«Si por absurdo el primer tiempo contra la Lazio había sido el partido menos bueno del Milan, el de ayer en su totalidad fue precisamente un choque pobre, insuficiente. Ayer todos los nudos salieron a relucir. Ha llegado la primera derrota de la temporada, con ocho puntos obtenidos de quince disponibles en esta primera parte de la campaña. Sobre todo hay una involución a nivel táctico que no puede no dar miedo en la quinta jornada —cuarta de campeonato y una de Europa League— porque, aun sin extremar, la situación preocupa un poco. Preocupa porque hay una involución total de ese juego dominante, de posesión de balón y agresivo que habríamos debido ver; se había dicho que veríamos este tipo de fútbol, y en cambio no se ve nada».

«No se han visto acciones ofensivas: en los últimos partidos el Milan ha creado algo solo gracias a chispazos, como el gol de Diego Moreira o algún solo de Christian Pulisic. Es seguramente un momento complicado y de reflexión, también porque hay que entender bien qué querrá hacer Rúben Amorim. Este sistema de las rotaciones, pensado para mantener vivo a todo el equipo y dar refresco a todos, no va bien. Ayer en la primera parte el Milan no tenía directamente la posibilidad de hacer gol: era un equipo sin líderes».

«Como decía Riccardo Montolivo, que en el Milan jugó incluso con el brazalete de capitán en el brazo, faltaba personalidad en medio del campo, es más, en todo el campo. Creo que hay que tomar decisiones: este equipo no puede prescindir de Pulisic, de Modrić, de Rabiot y de jugadores como Diego Moreira. En las próximas 48 horas se tomarán decisiones a nivel de alineación, porque no se puede arriesgar más y las rotaciones ya no funcionan. Algunos puntos fijos del pensamiento veraniego de Amorim de momento han sido suspendidos: Loftus-Cheek ha sido un experimento que ha salido mal, al igual que Chukwueze, que no está rindiendo ni siquiera como carrilero derecho porque no aguanta el ritmo contra los grandes equipos».

«Es un momento en el que los aficionados del Milan se esperaban otro tipo de rendimiento y de juego, también a nivel visual; en cambio este Milan hace menos puntos que el año pasado y juega casi peor. Por eso creo que en las próximas horas llegará a Italia Gerry Cardinale: tras 150 millones de euros gastados, exige mayor satisfacción —y no solo resultados— de este nuevo Milan construido por él hace pocos meses».

DECLARACIONES DE STEFANO BORGHI

«Con el sábado en Roma totalmente a dos caras, nos esperábamos una suerte de mensaje, una reacción, conscientes de que la llegada del Benfica traía un debut nada suave. Pero lo que se ha visto —más allá de la derrota por 2-0 que complica los planes en una copa que hay que asaltar, con un calendario nada fácil donde clasificarse directamente no será en absoluto una formalidad— va más allá del simple resultado. Las señales, las actuaciones, las elecciones, las imágenes y las declaraciones del postpartido dejan entender que el momento es bastante caliente en casa rossonera».

«Hoy el tema es el juicio al Milan y a Amorim, con la duda serpenteante de que el banquillo encomendado al portugués este verano esté ya tambaleándose y que se estén sopesando otras opciones. Ayer por la noche estaba Conte en San Siro: no construiría castillos sobre esto, dado que está libre y mira los partidos que quiere, pero el conjunto de los factores autoriza la pregunta».

«Mi respuesta es: ¿está Amorim ya en riesgo? Puede ser. Sin embargo, quiero ser claro: no creo que una destitución tras solo un mes de partidos y dos meses de trabajo —con la pretemporada realizada en una gira al otro lado del mundo— sea una elección compartible. Si has hecho una apuesta debes dar tiempo y confianza para evaluar las cosas con raciocinio: un mes de competiciones no es un periodo adecuado. Soy tendencialmente contrario a las destituciones tan apresuradas».


Amorim no cree, ¿por qué sí lo harán los jugadores?

Érase una vez el Milan y lamentablemente no es una película de Sergio Leone. Hoy hay un equipo sin arte ni parte, humillado por el Benfica en la primera jornada de la Europa League. San Siro ha pitado con resignación, los aficionados se han acostumbrado a este rumbo devastador. Rúben Amorim alineó una suerte de Milan B, con algunos peces gordos excluidos del once inicial, como Rabiot, Pulisic, Modrić, Moreira, Gila.

El problema es que el Benfica, esperado el domingo por el Porto en el duelo en la cumbre del campeonato portugués, hizo lo mismo, es más, todavía más, porque entre los muchos titulares en el banquillo figuraba el goleador Pavlidis, que entró hacia el final. El Milan B perdió contra el Benfica B, pero tememos que incluso el Milan A habría sido batido por el Benfica B, dada la pequeñez de la propuesta de juego.

Dejemos en paz los sueños de gloria, las esperanzas mal depositadas de que el Milan gane por primera vez la Europa League, ex Copa de la UEFA. Si el primero en no creérselo es Amorim, ¿por qué deberían hacerlo los jugadores? Hoy la realidad es diferente y dice que el Milan tal vez se clasificará para la Conference, y subrayamos el tal vez. Burla sobre burla, el Milan a la portuguesa —Amorim ahora, Sergio Conceição y Fonseca anteayer, antes del Allegri bis— perdió contra un equipo de Portugal. No hay límite para el declive y el destrozo. Devolvednos el Milan que vencía al Benfica en las finales de la Copa de Europa, este es el grito de dolor de los aficionados, una plegaria desesperada.

Marco Silva engatusó a Rúben Amorim gracias a un sistema cambiante. Anunciado con un 4-2-3-1, en realidad el Benfica se apoyaba en un bloque defensivo de cinco en no posesión, porque Kaminski a la izquierda se alineaba atrás para contener a Chukwueze. Recuperado el balón, el Benfica construía con cuatro y era la posición de Lukébakio la que creaba problemas porque el belga no se abría a la banda, “entraba” en la mediapunta, “atrapaba” a Bartesaghi. Y Sudakov no se quedaba clavado detrás del delantero centro Durán, sino que se desplazaba a la izquierda.

Hemos sintetizado todo con un módulo 3-4-2-1, pero el numerito no da la idea, no describe la vitalidad y la imprevisibilidad táctico-estratégica de los portugueses, allí donde el Milan rumiaba un fútbol aburrido y sin salidas. Los rossoneri no sabían cómo crear la superioridad. No la encontraban con el juego, fantasmal hasta los límites de la inexistencia, ni tampoco con las jugadas individuales. Presuntuosos, por ejemplo, los intentos de Hutchinson desde lejos.

El Benfica se puso por delante con naturalidad, gracias a la más anunciada de las acciones, el desplazamiento de Lukébakio de derecha al centro. El punta paseó a Bartesaghi en el límite del área y al final del solo liberó un zurdazo con el balón colado en la esquina. Poco después Sudakov, más o menos desde la misma posición, golpeó un poste, para certificar el dominio benfiquista.

El Milan alcanzó su punto álgido de peligrosidad con un zapatazo de Terracciano, desviado por Trubin. Poco, casi nada. Los primeros 45 minutos del Milan fueron vergonzosos por la insustancialidad de la maniobra ofensiva. Gonçalo Ramos vagaba allá arriba, ignorado por sus compañeros. Una regresión total y un pensamiento amargo se abría paso: se estaba mejor cuando se estaba peor, y nos referimos a un entrenador, no a un dictador. A Allegri, para ser claros.

En el descanso, Amorim con los cambios intentó sacudir al Milan del torpor: Gila y Pulisic de inmediato en la reanudación, poco después Saelemaekers y Moreira. Obtuvo solo una ocasión de gol tirada a la basura por De Winter en el arranque del segundo tiempo. Gonçalo Ramos perseveró en la latencia, los compañeros no lo buscaban ni él se hacía encontrar. El Benfica dobló la ventaja en el marco de una acción en la que la defensa del Milan brilló por su inmovilidad. En el centro de El Karouani, sin oposición, Kaminski, igualmente libre de hacer lo que le viniera en gana, la reventó para dentro.

Una defensa de belén, plagada de malas figuritas. En los 40 minutos sucesivos, descuento incluido, el Milan se agitó y no obtuvo nada. Pulisic puso a prueba a Trubin con un par de tiros, especialmente con una conclusión desde fuera, y esto es un tema: si el único recurso ofensivo son los intentos desde la distancia, significa que no hay esquemas ofensivos. Esta derrota es grave para la clasificación de la Europa League y gravísima por las sombras que se alargan sobre la gestión de Amorim. Perder así, sin el consuelo de una recriminación a la que agarrarse. Alarma rojo(negra).

DE MERCADO DE 10 A PLANTILLA PARCIALMENTE INADAPTADA

¿La sensación? Bastante fea. Y es que Amorim, tras solo dos meses de trabajo, parece haber contado ya de alguna manera con no conseguir completar su ciclo en el Milan. Porque entre las varias frases a destacar a lo largo del día de ayer, está también ese «si tengo que fracasar, es mejor que fracase a lo grande». Subentendido: «a lo grande» significa que si tendrá que sucumbir, lo hará con sus ideas. He aquí que estamos ya en este punto y parece que revivimos su aventura en Mánchester (donde en un cierto punto dijo «Me lo puede pedir hasta el Papa, no cambio de sistema»), cuando sin embargo todas estas cosas sucedían tras un año y medio, no tras un puñado de semanas.

A lo mejor lo suyo es solo un intento de exorcizar el riesgo, el intento de subir el listón dialéctico para desplazar la atención del equipo hacia sí mismo, pero oír a un entrenador recién subido al banquillo utilizar el verbo fracasar con esta desenvoltura, causa cierta impresión. También porque el Milan de un fracaso ya viene. La franqueza es una virtud enorme en el mundo de la comunicación acartonada en la que el fútbol moderno se refugia desde siempre, pero a veces hace falta ir con cautela.

El posible fracaso no es la única cuestión planteada por el técnico portugués entre el pre y el postpartido. Impactó por ejemplo también cuando dijo: «¿Si la plantilla es poco adecuada a mi juego? En parte sí. No tengo las características perfectas porque es imposible llegar a un nuevo club y tenerlo todo ya listo». También en este caso un aplauso a la transparencia, Amorim se confirma como una mosca blanca en la galaxia de los entrenadores que repiten en bucle siempre los mismos conceptos.

Pero hay un defecto de coherencia, dado que no más tarde de hace dos semanas hablaba de «un mercado de 10». El portugués sabe perfectamente cuánto ha intentado Cardinale complacerlo y cuánto, respecto al pasado, ha decidido proteger a su nuevo entrenador. Pero, de dos cosas una: o es un mercado de 10 o la plantilla es parcialmente inadecuada para su propuesta de juego. Y en tal caso, difícilmente un mercado puede ser considerado de 10.

El hecho es que Amorim se da cuenta perfectamente de la imposibilidad de disponer del tiempo que necesitaría para moldear al equipo a su semejanza. Da la impresión de un entrenador bastante fatalista, que ha hipotetizado ya cualquier escenario. Porque, siempre dentro del razonamiento sobre el hipotético «fracaso a lo grande», Rúben añade también otro detalle sibilino: «Quiero ayudar a este club, no sé si tendré el tiempo necesario, pero los futbolistas me escuchan mucho en el entrenamiento y esto me da esperanza».

Esa incertidumbre sobre el tiempo a disposición es interpretable en términos de simple cotidianidad, pero también en un ámbito más genérico, es decir, sobre su permanencia en Milanello. Amorim ha dicho ya que siente el ruido de los enemigos («Alguno no veía la hora de que tropezara», contó en la víspera de la Lazio) y con el paso de los días aparece como un técnico cada vez más inquieto. Más que pensar en eventuales fracasos, sería oportuno meter mano a su Milan: puede hacerlo en cualquier ámbito —ataque, defensa, gestión mental—, por desgracia para él hay donde elegir.


Un Milan que no existe

RUBÉN AMORIM

Lo que se deja ver es ciertamente preocupante…

«Hay mucho que mejorar. Hemos mostrado mejores momentos en el partido contra el Torino y en la segunda parte contra la Lazio, pero luego hemos tenido algunos momentos difíciles. Nos estamos creando problemas nosotros mismos cuando tenemos el balón. Tenemos mucho trabajo por hacer. No creamos muchas ocasiones y, cuando encajamos gol primero, es un error que no podemos permitirnos, porque el equipo se desorganiza y sufrimos mucho. Naturalmente este es el inicio de un camino, pero debemos ganar los partidos y hoy no lo hemos conseguido. No podemos cambiar el resultado: concentrémonos en el próximo encuentro».

¿Por qué el equipo ha tenido ese espíritu en el primer tiempo a pesar del ambiente de San Siro?

«Hubo un problema en el primer tiempo contra la Lazio: entramos completamente en ansiedad cuando encajamos el primer gol. Debemos estar más calmar, mantener la organización y mostrar una energía diferente. Como has dicho tú, al inicio del partido la Lazio estaba en nuestras mismas condiciones, pero el discurso es más profundo: no es solo una falta de energía, es una cuestión de organización, calidad de circulación de balón y comprensión de los varios momentos del encuentro».

«Cuando se encaja un tanto, hay que tener el balón y no tirarse hacia adelante sin ningún criterio táctico. Perdemos nuestra identidad tan pronto como vamos por detrás. En la segunda parte habíamos empezado bien, empujando al rival a su propia área y creando ocasiones con De Winter, pero ese segundo gol encajado al principio nos cortó las piernas en otra transición en la que tardamos demasiado tiempo en recuperar el balón. No ha sido el mejor debut europeo posible, pero hay otros partidos esperándonos. No podemos cambiar el resultado de hoy, pero podemos cambiar el próximo partido».

¿Se esperaba a este Benfica?

«El Benfica ha estado siempre más a gusto y más organizado en el partido. Muchas veces nos ha dejado el balón porque pensaba que de este modo nos crearía más problemas. Si miramos a los dos equipos, pienso que el Benfica ha estado más organizado en lo que quería del choque, mientras que nosotros no hemos conseguido hacer lo mismo. No hemos logrado crear muchas ocasiones ni desorganizar la defensa del Benfica con desmarques a la espalda, con el movimiento o con alegría cuando teníamos la pelota. En consecuencia, hemos producido realmente poco y el Benfica se ha sentido siempre a gusto, también porque ha marcado en momentos clave del partido. Diría que el Benfica ha sido el mejor equipo. Por lo que respecta al partido contra el Porto, nada que decir: estoy pensando solo en el próximo partido del Milan».

¿Qué es lo que más le preocupa?

«Sobre el partido pienso que no, no merece la pena hablar. Quizás si hubiese ganado respondería, pero ahora no tengo la cabeza para hacerlo, en este momento me es indiferente. Obviamente estoy siempre preocupado: aunque solo sea por un partido no ganado, o ganado jugando mal, yo estoy siempre preocupado. Ahora lo que debemos hacer es entender que esto es el fútbol, que estamos al inicio de un camino y que debemos trabajar para ganar los partidos. Conocemos ya la presión que hay en estos clubes, por lo que para mí no es nada nuevo, creo que es normal. Ahora, obviamente, debemos hacerlo mejor y debemos ganar ya el próximo partido».

Regreso a Europa que ha sido una decepción. La involución y la dificultad en el juego desorienta un poco.

«Esta conversación atañe a mis ideas: a veces nos creamos más problemas a nosotros mismos cuando tenemos el balón que cuando lo tiene el rival. Estamos tratando de crear automatismos, pero no creamos. Tenemos el balón pero nos falta creatividad cerca del área de penalti. Cuando encajamos el gol en la primera parte perdimos totalmente lo que debíamos hacer: queríamos hacerlo todo rápido pero sin calidad. Perdemos el balón en ciertos momentos que son verdaderamente peligrosos».

El Milan siempre en dificultad en las primeras partes. ¿Aproximación equivocada?

«No sé si es mental. Es el segundo partido seguido que en la primera parte no estamos en el partido. No podemos conceder goles en esos pocos momentos en los que debemos defender el área. Si ya tenemos dificultades para hacer goles, si los encajamos nos ponemos nerviosos y se vuelve todo más difícil».

¿No es mejor trabajar sobre la defensa que encaja demasiado?

«Todo está conectado. No estamos muy organizados. En el primer gol, cuando el jugador conduce el balón, nosotros estamos ya demasiado hundidos. Cuando perdemos el balón estamos todos demasiado cerca y hundidos. Debemos mejorar la defensa, debemos marcar primero y llevar el partido a un plano diferente: no creamos tantas oportunidades».

¿No entiendo por qué hay esta actitud no positiva en la primera parte? Además en el Milan nadie va en profundidad, nadie busca la profundidad.

«Es verdad, especialmente en la primera parte nadie atacaba el espacio detrás de la defensa. Los mediapuntas no tienen espacio porque no atacamos el espacio detrás de la defensa. Luego los partidos hay que mirarlos en su conjunto. Nosotros debemos correr a la espalda de los defensas, lo hablamos en el descanso, pero en la segunda parte sufrimos de todos modos con ellos esperándonos en el límite del área».

¿Por qué no has continuado con la alineación de la segunda parte de Roma?

«Sencillo. Porque Rabiot jugó sus primeros 90 minutos y no sabíamos si estaría en disposición de jugar mucho tiempo en este partido. Para Pulisic es lo mismo. Jugó 45 minutos en Roma. Conocéis el historial de Pulisic, debemos ser conscientes. Moreira tuvo un problema personal y durante dos días no se entrenó con el equipo. No es una cuestión que ataña a un par de jugadores, debemos mejorar como equipo. Llegamos muchas veces cerca del área pero nadie ataca el área, incluso cuando está Chukwueze centrando. Antes del segundo gol tuvimos la ocasión con De Winter que estaba libre. Debemos ser un equipo mejor».

¿Estás listo para continuar jugando al 3-4-2-1? ¿O estás listo para cambiar?

«Pero si yo cambio continuamente. Llevamos dos meses de trabajo, encontraremos seguramente soluciones para adaptarnos. Debemos crear un modo de hacer pero debemos también ganar partidos. Estoy listo para adaptarme».

KONI DE WINTER

¿A qué se debe este espíritu en la primera parte como en Roma?

«Cuando tenemos el balón, lo perdemos demasiado fácil. Hemos perdido la confianza. Han marcado el gol enseguida, se han defendido con muchos hombres y nosotros hemos encontrado dificultades para marcar».

¿Tenéis claro lo que os pide Amorim?

«Confiamos en las ideas del míster, pero necesitamos más paciencia cuando las cosas no salen al jugar el balón, intentando las jugadas en el momento oportuno. No hay necesidad de enfadarse. Estamos todos enfadados porque hemos perdido el partido, pero estamos al principio de la temporada. Así que tenemos confianza y estas derrotas sirven también para crecer».

¿Qué os pide Amorim con el balón en los pies?

«El míster nos da una base, pero luego somos nosotros en el campo los que debemos ponerle intensidad y creatividad para generar ocasiones ofensivas. Eso es lo que falta un poco ahora».