El nuevo Milan empieza a tomar forma. Un castillo de nombres, roles y competencias perfectamente definidas. En la cima de la pirámide se encuentra, obviamente, Gerry Cardinale, propietario del club: tal y como ha explicado en repetidas ocasiones, estará implicado y operativo de forma directa. Se trata de un primer cambio radical de estrategia: ya no delegará las decisiones en hombres de su total confianza, sino que intervendrá en primera persona.
Aunque Cardinale sea el que decida en última instancia, por detrás habrá una estructura que trabajará en equipo con el fin de sostener tanto a la plantilla como al entrenador. La construcción de un Milan que sea finalmente competitivo es el objetivo primario, y para ello el club ha elegido a Rúben Amorim como su nuevo arquitecto: un técnico moderno y de propuesta asociativa (giochista). Un preparador que ha ganado en Portugal y que viene de decepcionar en la Premier League; en cualquier caso, una experiencia formativa.
Cardinale conoce a la perfección las exigencias y las peticiones del nuevo entrenador y, para satisfacerlas, ha optado por configurar un organigrama bastante ágil y esbelto, con ámbitos de acción delimitados y conectados entre sí. Un encaje perfecto de operatividad, análisis predictivo y viabilidad financiera. No habrá un solo hombre al mando, sino un grupo de trabajo. Todo ello bajo un modelo de referencia muy preciso: el Liverpool, club del que Cardinale fue durante años el segundo mayor accionista. Un espejo ambicioso pero que Gerry puede presumir de haber conocido muy de cerca.
El mercado de fichajes avanza y en la cúspide de las negociaciones rossoneras se situará Hendrik Almstadt, nombrado nuevo Director de Player Trading, es decir, el encargado de gestionar el área de compraventa de futbolistas. Para apoyarle en la tarea de identificar los perfiles más funcionales y cercanos a las peticiones del entrenador estará Bobby Gardiner, quien ha sido promocionado oficialmente a Director de Football Intelligence.
Fichajes jóvenes y perfiles contrastados, explorando todos y cada uno de los campeonatos europeos: el nuevo Milan necesitará refuerzos urgentes en todas las líneas. Gardiner será, además, el dirigente deportivo más cercano a Rúben Amorim, con quien podrá confrontar directamente las exigencias y los temas de índole estrictamente técnico. Él será el encargado de supervisar también el análisis de datos y el scouting, un área que estará coordinada de forma directa por Donato Lomonte (por antigüedad rossonera, el dirigente más longevo de la casa).
Lomonte, a su vez, recogerá los informes y sugerencias de ocho ojeadores (osservatori) con los ojos puestos en todo el mundo, pero con una división geográfica muy particular: Inglaterra, Francia, Argentina, Países Bajos, Bélgica y, evidentemente, Italia. Y la estructura no termina aquí: se incorporará una figura que ya ha sido identificada para el análisis de vídeo y soporte deportivo, técnicamente un Head of Recruitment Analysis. Una vez definida por completo esta estructura, el mercado rossonero, tanto en el capítulo de altas como en el de bajas, podrá entrar finalmente en su fase más viva y determinante.
En la idea matriz de Cardinale, pero también en la de Amorim, el equipo cuenta ya con una base de salida sólida y lo suficientemente equipada como para pelear por regresar a la Champions League, con más razón si se termina de reforzar con nuevas incorporaciones. Si dependiera exclusivamente del propietario del club, todos los pesos pesados se quedarían en la plantilla: Maignan, Rabiot y, por descontado, Luka Modrić.
Rafael Leão se ha autodescartado y llamado fuera él solo; en lo que respecta a los demás, el club está listo para resistir las tentaciones de eventuales pretendientes (con total seguridad el Nápoles de Allegri en el caso de Rabiot). El Milan autosostenible, aun viéndose privado de los ricos ingresos que otorga la clasificación para la Champions, desea que sus futbolistas más representativos permanezcan todos en el club.
A partir de ahí, la voluntad de la contraparte también jugará un papel fundamental. Si llegan peticiones expresas de traspaso por parte de los jugadores, estas deberán venir acompañadas de ofertas económicas adecuadas. Diferente es el caso de Luka Modrić, que cuenta con esa opción de renovación anual: Cardinale le ha pedido expresamente que se quede en el Milan, y el croata tomará su decisión definitiva una vez concluya su participación en el Mundial.
Paralela, pero al mismo tiempo complementaria, se despliega la estructura de RedBird concentrada en el día a día del club. Será Massimo Calvelli quien sustituya oficialmente a Giorgio Furlani en el cargo de Consejero Delegado (Amministratore Delegato). Otros mánager de confianza del fondo norteamericano darán soporte directo al Milan: sobre la mesa de trabajo de David Castelblanco —mano derecha de Gerry Cardinale en RedBird para el frente de las inversiones— llegarán también todos los archivos e informes relativos al primer equipo. Y después emerge la figura de Zlatan Ibrahimović, que se mantiene como asesor principal de la propiedad. Por encima de las partes, Paolo Scaroni resiste y permanece en su puesto de Presidente.
Por último, se dibuja el Futuro con “F” mayúscula: el proyecto del equipo filial rossonero que competirá de forma inminente en la categoría de bronce del fútbol italiano (Serie C). Jovan Kirovski, involucrado desde el primer momento en este plan por mediación directa de Ibrahimović, continuará gestionando en exclusiva el desarrollo de los jugadores jóvenes, destinados tanto al Milan Futuro como al resto de los escalafones inferiores del club. El responsable máximo de la cantera (vivaio) seguirá siendo Vincenzo Vergine.

TODOS LOS HOMBRES AL SERVICIO DE CARDINALE
El Milan que viene tiene muchas caras diferentes. Y si bien Gerry Cardinale no necesita ningún tipo de presentación, los otros rostros del nuevo Diavolo merecen un análisis en profundidad. A comenzar por el que pronto se convertirá de forma oficial en el Consejero Delegado (Amministratore Delegato) del club, Massimo Calvelli. Toscano, de 51 años, es un extenista profesional que llegó a firmar un más que aceptable pasado en el circuito juvenil. En su currículum destaca una semifinal en el Open de Australia de 1991 en la categoría Boys (júnior), la cual perdió frente al neozelandés Stephen Gleeson. En su posterior paso al circuito profesional, Calvelli terminaría alcanzando el número 255 del ranking mundial de la ATP.
Sin embargo, las cosas le fueron notablemente mejor fuera de las pistas de tenis. Ejerció primero como director comercial de Wilson (compañía líder en material técnico de tenis), pasó posteriormente por las filas de Nike y, finalmente, ocupó entre 2020 y 2025 el prestigioso cargo de Consejero Delegado de la ATP. A la estructura de RedBird se incorporó como CEO Internacional del Development Group, pasando a formar parte del Consejo de Administración del Milan en noviembre de 2025.
El otro hombre de marcado perfil RedBird —más allá de Zlatan Ibrahimović— que tendrá una voz muy importante en el capítulo de decisiones será David Castelblanco. Licenciado por la Universidad de Brown y con un Máster en la Universidad de Stanford, Cardinale le conoce a la perfección desde los tiempos en que ambos coincidieron trabajando juntos en la firma Goldman Sachs.
Los títulos académicos (los universitarios) tampoco les faltan a dos de las tres figuras clave que integran la nueva área técnica rossonera. El nuevo Director de Player Trading, Hendrik Almstadt, por ejemplo, es licenciado por la London School of Economics y atesora un MBA en la Universidad de Harvard. Alemán, nacido en 1973, llegó al mundo del fútbol relativamente tarde en calidad de analista de datos (data analyst), arrancando su andadura en el Arsenal en el año 2010. Fue en Londres donde conoció a Ivan Gazidis, quien posteriormente se encargarías de traerlo al Milan en 2019.
Entre medias, Almstadt firmó su única experiencia pura como director deportivo: fue en la temporada 2015-2016 en las filas del Aston Villa, una etapa que concluyó de forma anticipada en el mes de marzo con el equipo colista de la Premier League (y que terminaría consumando su descenso en junio). Antes de su desembarco definitivo en Milán, también cubrió un paréntesis como dirigente en el European Tour de golf. En clave rossonera estuvo sumamente activo sobre todo en el periodo previo a la llegada de RedBird, gestionando de primera mano el presupuesto de mercado y analizando minuciosamente los perfiles en los que invertir.
Junto a él desembarcó en el Milan Bobby Gardiner, que hoy cuenta con 31 años. Británico y ferviente seguidor del Swansea, Gardiner se hizo notar en el sector gracias a sus apasionados análisis tácticos en internet sobre el equipo de sus amores, todo ello mientras cursaba sus estudios de Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Durham. Quienes le conocen de cerca le definen como un auténtico adicto al trabajo, sencillamente genial en el análisis estadístico y en el desarrollo de macrodatos, pero decididamente menos a su gusto fuera de las paredes de la oficina. Su nombramiento como Director de la Football Intelligence le describe en todo su ser: el ordenador, los datos puros y la inteligencia artificial son su pan de cada día.
Mucho más hombre de campo y de césped es, sin duda, Donato Lomonte, quien trabaja en la entidad rossonera en calidad de ojeador nada menos que desde el año 2017 por deseo expreso de Massimiliano Mirabelli, director deportivo del Milan de la etapa china. Con anterioridad, Lomonte había probado fortuna en los banquillos iniciando una carrera como entrenador en la Polisportiva Gaeta y como colaborador técnico en la Ternana. Hoy se sitúa al frente del área de scouting y, por encima de todo, ostenta una condición crucial: es el único de todos los miembros nombrados en el nuevo organigrama que posee el carné oficial reglamentario para ejercer la profesión de Director Deportivo.


