Bologna 0 – 3 Milan

Curioso que hoy los delanteros fueron Loftus-Cheek y Nkunku y marcaron los dos en la primera parte (el francés de penalty) al que luego se unió Rabiot nada más empezar la segunda parte, en una goleada fuera de casa que sorprende un poco por las bajas que tenía Allegri hoy (sin Saelemaekers, Pulisic y Leao) que les mantiene en la segunda posición de la liga. Bartesaghi también acabó lesionado en la parte final del partido…

PRIMERA PARTE

El encuentro en el Dall’Ara comenzó con un ritmo frenético y ocasiones para ambos bandos desde los primeros compases. El Bologna avisó primero con un centro peligroso de Zortea y un cabezazo de Heggem que se marchó por encima del travesaño de Maignan. El Milan respondió rápidamente mediante Loftus-Cheek, quien desperdició un mano a mano clarísimo ante Ravaglia al intentar regatearlo sin éxito en el área pequeña.

Tras un aviso de Fofana que rozó el poste, el conjunto de Allegri logró romper la igualdad en el minuto 20 de juego. Tras una intervención milagrosa de Ravaglia ante un disparo de Nkunku, Loftus-Cheek aprovechó el rebote para marcar a placer tras una asistencia de Rabiot. El gol premió la insistencia de un “Diavolo” que supo castigar en el momento justo tras unos minutos de dominio alterno.

El Bologna no bajó los brazos y buscó el empate a través de la posesión, obligando a la defensa milanista a emplearse a fondo. Pavlovic salvó un gol cantado con una estirada providencial ante un disparo a quemarropa de Odgaard, mientras Bartesaghi despejaba el peligro aéreo local. Sin embargo, cuando mejor estaban los rossoblù, un error de Ravaglia al derribar a Nkunku terminó en un penalti inevitable para los visitantes.

Christopher Nkunku no perdonó desde los once metros, engañando por completo al portero para poner el 0-2 en el minuto 38 y sumar su quinto gol liguero. En el descuento, Odgaard volvió a intentar recortar distancias con un remate potente que se fue alto por muy poco. El Milan se marcha al descanso con una ventaja sólida y efectiva tras una primera parte marcada por la alta intensidad y el acierto en las áreas.

SEGUNDA PARTE

La segunda mitad arrancó con un golpe definitivo del Milan que terminó por hundir las esperanzas locales. Apenas en el minuto 47, Adrien Rabiot dio una exhibición de lectura de juego al interceptar un pase de Miranda y lanzarse en una progresión imparable hacia el área. El centrocampista francés definió con clase ante Ravaglia para poner el 0-3, sentenciando prácticamente el encuentro en los primeros compases del complemento.

El Bologna intentó reaccionar mediante cambios ofensivos, incluyendo la entrada de Bernardeschi y Dallinga, pero la puntería no estuvo de su lado. La ocasión más clara para los rossoblù la tuvo Casale en el minuto 55, quien inexplicablemente falló su remate estando solo dentro del área pequeña. El equipo de Vincenzo Italiano mantuvo una posesión estéril que no logró inquietar la seguridad de un Maignan muy atento en las salidas.

Massimiliano Allegri aprovechó la ventaja para refrescar al equipo, dando entrada a piezas como Fullkrug, Jashari y los centrales Tomori y Gabbia para blindar el resultado. El delantero alemán tuvo varias oportunidades para ampliar la goleada, pero se mostró impreciso en el regate individual frente a Ravaglia. La única nota negativa para el Milan fue la retirada por lesión de Bartesaghi, sustituido por Estupiñán debido a problemas físicos en el flexor.

En el tramo final, Ravaglia se erigió como el salvador del Bologna para evitar una derrota mucho más abultada, sacando manos imposibles ante los intentos de Fofana y el propio Fullkrug. El pitido final confirmó un triunfo contundente por 0-3 que permite al Milan responder con autoridad a las victorias de Inter, Napoli y Juventus. Los “rossoneri” cierran así una noche redonda donde convencieron tanto en el juego como en la efectividad goleadora.

MI OPINIÓN

El Milan de esta noche en el Dall’Ara ha enviado un mensaje de autoridad a sus rivales directos por el Scudetto. No solo se trató de una victoria necesaria tras los triunfos de Inter y Juve, sino de una exhibición de eficiencia clínica en las áreas. Mientras que el Bologna pecó de falta de contundencia en sus momentos de dominio, el equipo de Allegri supo castigar cada error local con una pegada demoledora que sentenció el choque antes de la hora de juego.

La sociedad entre la veteranía de Modric y la energía de Rabiot y Nkunku ha dotado al Diavolo de una identidad muy marcada: un equipo que sabe sufrir y que muerde cuando recupera. Es reconfortante para el aficionado ver a un Milan que, a pesar de las bajas o rotaciones, no pierde la cara al partido y mantiene una solidez defensiva envidiable. El nivel de Pavlovic y la seguridad de Maignan son los cimientos sobre los que se construye este liderato moral.

Queda la preocupación por la lesión de Bartesaghi, un joven que estaba ganando peso y cuyo físico dio un aviso en el tramo final. Sin embargo, la profundidad de banquillo con la entrada de jugadores como Fullkrug o Estupiñán demuestra que este Milan está diseñado para aguantar el ritmo de la temporada. Si el equipo mantiene este nivel de concentración y pegada, será muy difícil bajarlo de la pelea por el título, a pesar de la distancia que todavía tiene el Inter.