Cuando se corrió la voz de que Pini Zahavi tenía en su agenda —entre otras citas— también una visita a Milán, los aficionados rossoneri pensaron inmediatamente en Lewandowski, uno de los representados más ilustres del agente israelí. Como es sabido, el Milan debe renovar su línea de ataque, a ser posible siguiendo las directrices de Allegri, es decir, con una mezcla de experiencia y jugadores jóvenes de buen nivel.
El polaco representa, evidentemente, otro perfil al estilo de Modric y se habla mucho de él porque su contrato está a punto de expirar. Sin embargo, según se filtra desde la Via Aldo Rossi, aunque es un nombre que no hay que descartar, no es tan candente como cabría pensar. El Milan se encuentra en una fase de profunda evaluación; el nombre está en el punto de mira (hay muchos otros pretendientes), pero al mismo tiempo se considera muy caro en términos de salario (y de comisiones). Y ese es el motivo por el que no fue el primer punto del orden del día en la reunión de Zahavi con la directiva rossonera.
De hecho, la atención se ha centrado sobre todo en Nkunku y en un futuro lejos de Milanello. El Milan ha indicado a su agente que incluya al francés en la lista de jugadores transferibles, dándole, en la práctica, carta blanca para encontrar un destino que le satisfaga. La misión presenta un grado de dificultad medio, debido al rendimiento de la temporada actual y a las exigencias económicas del «Diavolo».
Christo fue, en términos económicos, la pieza estrella del mercado de fichajes de 2025, con un coste de 37 millones más bonificaciones. Un desembolso que el rendimiento del delantero no ha justificado, hasta el punto de considerarlo prescindible tras solo una temporada. En términos financieros, para evitar una pérdida de valor habría que no bajar de los 30 millones, pero tal y como están las cosas, la valoración del club ronda los 40. No obstante, Nkunku sigue siendo un jugador con un pedigrí reconocido, basado en unas cualidades técnicas indiscutibles.
En el Milan no le ha salido bien por una serie de factores. El primero fue su llegada a Milanello el verano pasado, tras haberse perdido toda la pretemporada con el Chelsea, que lo había dejado fuera de la plantilla. La consecuencia fue que tardó mucho (demasiado) en alcanzar la forma física. Cuando el francés empezó a encontrar su ritmo, el Milan entró en una espiral descendente inexorable: el juego desapareció y los delanteros dejaron de recibir balones.
Otro error fue la creencia de que se le podía alinear como delantero centro suplente, capaz de actuar en el centro del área, aunque Christo es principalmente un extremo o un segundo delantero de movimiento. El fichaje apresurado de Füllkrug en el mercado de invierno confirma ese error de valoración. Por último, Allegri siempre ha visto a Leao y Pulisic como la pareja titular, lo que ha dejado a Nkunku con muy pocas oportunidades de jugar desde el primer minuto. De ahí, de todo esto, la decisión del club de ponerlo en el mercado, confiando el asunto a Zahavi. El plan es financiar la llegada de otro delantero con el dinero que el francés aporte a las arcas.

EL GENOA RESCATA A COLOMBO
A sus 24 años, Lorenzo Colombo puede decir que ha recorrido a fondo Italia. Norte, sur, centro: siempre con la maleta lista, que tenía que volver a hacer y cerrar puntualmente cada verano. Tras cinco años como goleador itinerante, esta vez ha encontrado su oasis de felicidad cerca del mar. El Genoa ha activado la cláusula de compra obligatoria y pagará al Milan unos diez millones. Calderilla, en el fútbol moderno, pero útil de todos modos para el próximo mercado de fichajes rossonero. Teniendo en cuenta además que Colombo es un producto de la cantera, se puede decir que el Milan ha hecho la combinación perfecta: negocio más plusvalía. No está mal en estos tiempos.
Para activar la cláusula de compra obligatoria de la cesión, se necesitaban tres condiciones: al menos 5 goles en la temporada, 22 partidos disputados y la permanencia del Genoa en la Serie A, que se confirmó el lunes tras la derrota de la Cremonese. Colombo, para no dejar lugar a dudas, decidió darlo todo. A sus 24 años, ha vivido la mejor temporada de su carrera: 7 goles y 2 asistencias en 35 partidos de la Serie A. Nunca lo había hecho tan bien. Le debe un enorme agradecimiento a Daniele De Rossi, que llegó en sustitución de Vieira en noviembre.
Desde el primer partido con el nuevo entrenador —el Genoa-Fiorentina—, Colombo empezó a marcar con regularidad. Entre ellos destacan goles de prestigio contra el Nápoles y, casualmente, contra el Milan en San Siro. También fue suyo el penalti que supuso la salvación virtual, marcado en Pisa a mediados de abril. Y así, tras sus cesiones al Cremonese, al Spal, al Lecce, al Monza y al Empoli, Colombo ha encontrado por fin su lugar junto al mar. Tras 16 años, se despide definitivamente del Milan, el club que le abrió las puertas del profesionalismo. El rojo, al menos ese, seguirá acompañándole.











