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Cosas a mejorar de este Milan

Plantilla corta. Plantilla poco profunda. Plantilla con algunos suplentes que no dan la talla. Plantilla mejorable. Y así sucesivamente. Cuando una temporada da un giro negativo y se lleva consigo los sueños de gloria, se vuelve casi automático poner al equipo bajo el microscopio. Muchos juicios se revisan, se reescriben y, a veces, se invierten por completo. Pero es innegable que este Milan tendrá que enfrentarse a una remodelación (restyling) veraniega. Sería necesario incluso en caso de haber ganado el scudetto.

Primero, en términos numéricos. La próxima temporada —a falta de que la matemática lo certifique— el “Diavolo” jugará en Europa y, por tanto, será necesario aumentar el número de taquillas en Milanello. ¿Cómo mejorar la plantilla? Dentro del actual 3-5-2, las posiciones más delicadas que necesitarían reforzarse en primera instancia son cuatro: el delantero centro, los dos carrileros y la defensa.

  • Delantero Centro: Es un problema que el Milan arrastra desde hace años, parcheado primero con Ibra y luego con Giroud, pero afrontado por el club de forma muy relativa en términos de proyecto a medio plazo. Cuando el “Diavolo” lo intentó, fracasó (Giménez). Allegri ha mezclado las cartas varias veces, en parte por elección y sobre todo por necesidad, pero el recurso de traer cedido a Füllkrug es una prueba evidente de lo deficiente que es el puesto.
  • Carril Derecho: Detrás del titular indiscutible, Saelemaekers, está Athekame. Un perfil interesante pero inmaduro. Necesitaría crecer con más calma y no tener responsabilidades excesivas cuando están en juego el Scudetto o los millones de la Champions.
  • Carril Izquierdo: También aquí el departamento está a medio servicio. Bartesaghi le ha quitado la titularidad a un Estupiñán que, sin embargo, no está demostrando estar a la altura cuando se le requiere.
  • Defensa: En uno de los tres puestos delante de Maignan, por último, hace falta un central de peso y experiencia.

Estas son las necesidades primarias. Un equipo que ambiciona el título y un camino europeo digno debe elevar el nivel de sus suplentes. Es difícil imaginar en febrero la forma que podría tomar el equipo en verano, pero ya se pueden hacer algunas reflexiones sobre los que están ahora.

En la defensa, parece sentenciada la salida (en calidad de cedido) de Odogu, quien ha conocido el mundo de los “mayores” pero que, a día de hoy, se ha quedado en apenas 16 minutos en toda la temporada. Es razonable pensar que en su lugar llegue un central con experiencia que ofrezca una solución creíble adicional a Tomori, Gabbia, Pavlović y De Winter.

El centro del campo gira en torno al gran “Punto Interrogativo”. Sí, con mayúsculas, porque hablamos de Luka Modrić. Luka comunicará antes de que termine el campeonato qué desea para sí mismo de cara a la próxima temporada, y la directiva actuará en consecuencia. De los demás centrocampistas, el que tiene más papeletas para salir es Loftus-Cheek.

Tras recalcar la situación dudosa de Athekame y Estupiñán, pasamos al ataque, donde el panorama es bastante fluido. Es complicado decantarse por un nombre con la total certeza de que se vaya a quedar. Leão parecería ser el más “tranquilo”, pero no se le considera alguien estrictamente intransferible. Pulisic termina contrato y mucho, si no todo, dependerá de una posible firma que está tardando en ponerse negro sobre blanco. Sobre Nkunku persisten dudas generalizadas, con Giménez es muy probable que el club busque un comprador, y Füllkrug se jugará sus opciones de ser fichado definitivamente (algo que no es seguro, aunque la cifra sea irrisoria) en estos últimos tres meses.


Leao y Pulisic no funcionan juntos

A doce partidos de la bandera a cuadros, el proyecto original no es más que una idea intrigante, sugerente y seguramente prometedora. Pero, precisamente, solo una idea. Porque una cosa son las expectativas y las premisas, y otra lo que sucede en el campo. Rafa Leão y Christian Pulisic necesitarán más rodaje, un mejor compenetración y una sintonía más viva para poder formar realmente una pareja de ataque a la altura de su potencial.

Era el tándem titular designado en verano para dar al “Diavolo” una fase ofensiva de alto nivel. Jugadores que juntos eran considerados —legítimamente— capaces de desquiciar cualquier defensa, de facilitar las llegate de sus compañeros, de marcar goles y, al mismo tiempo, de crear los de los demás. La realidad nos dice que han trabajado prácticamente solos.

Más allá de un 2026 donde no están logrando engranar —Leão ha marcado 3 goles (Cagliari, Genoa y Como), mientras que Pulisic sigue a cero—, sus cifras goleadoras estacionales no son negativas. Sin embargo, se encuentran muy pocas huellas de ellos actuando juntos.

Gran parte de esta falta de sintonía depende, sin duda, de los diversos problemas físicos. A menudo, cuando estaba uno, faltaba el otro, y viceversa. En las últimas semanas, además, ambos han sufrido.

  • Rafa Leão: Arrastra una pubalgia che empezó de forma silenciosa y que, aunque no ha estallado del todo, es lo suficientemente molesta como para obligarlo a jugar con el “freno de mano echado”.
  • Christian Pulisic: Está teniendo una temporada con un problema tras otro. Nunca nada excesivamente invalidante, pero tampoco ha disfrutado de un periodo de serenidad médica. Desde el verano con un tobillo dolorido, seguido de una lesión en el bíceps femoral y, por último, una bursitis.

Así, la pareja designada solo ha podido compartir el campo en pocas ocasiones. Basta pensar que el partido contra el Parma fue apenas la cuarta vez en todo el campeonato que ambos iniciaron como titulares juntos. La sensación sigue siendo la misma: tienden a buscar la jugada individual por encima del diálogo mutuo.

Basta con repasar las acciones más peligrosas: Pulisic, primero bloqueado a pocos pasos de Corvi y luego protagonista de un grave error desde una posición óptima, fue habilitado por Saelemaekers y Rabiot. El poste de Leão llegó tras una asistencia, también de Rabiot.

Las cifras generales siguen estando de su parte —en el campeonato ambos suman 8 goles: Christian tiene un promedio de un tanto cada 112 minutos, y Rafa ya ha igualado la cifra de toda la temporada pasada—, pero los tándems están concebidos para pedalear juntos. Sobre todo en partidos como este frente al Parma, ante equipos muy cerrados, ¿quién si no ellos debería garantizar ese extra de técnica para regatear y crear superioridad numérica?

La triste moraleja para el “Diavolo”, que cae tras 24 partidos sin conocer la derrota y se despide definitivamente del Inter, es la conciencia de no haber logrado con sus atacantes dar sentido goleador a una superioridad aplastante. Una lástima, para uno de los Milan más intensos de la temporada.

LA SITUACIÓN DE GABBIA Y LOFTUS-CHEEK

El accidentado partido contra el Parma ha dejado consecuencias profundas en la plantilla. Aquí los detalles del estado de los dos jugadores afectados:

  • Ruben Loftus-Cheek: Quirófano y baja prolongada: El choque con el portero Corvi fue mucho más grave de lo que se apreció inicialmente.
    • Diagnóstico: Fractura del proceso alveolar de la mandíbula y pérdida de varias piezas dentales.
    • Intervención: Fue operado con éxito por el Dr. Autelitano para la reducción y estabilización de la fractura.

    Tiempo de baja: 8 semanas (2 meses). Se perderá el Derbi, gran parte de la fase decisiva de la liga y solo regresaría para las últimas jornadas de mayo.

    • Matteo Gabbia: Solo un susto. A diferencia del inglés, las noticias para el central italiano son positivas tras el susto en el calentamiento.
      • Diagnóstico: Las pruebas no han mostrado lesiones. Se trata de un simple resentimiento en los flexores de la pierna derecha.
      • Disponibilidad: Se evaluará día a día. Es duda para el partido contra la Cremonese el próximo domingo, pero su presencia en el Derbi del 8 de marzo no corre peligro.

      PUNTOS PERDIDOS CUANDO NO JUEGA GABBIA

      Durante el calentamiento, Matteo Gabbia, que inicialmente iba a ser titular, se detuvo por un problema muscular que le impidió saltar al campo. El trío defensivo alineado por Max Allegri fue inédito, con Tomori, De Winter y Bartesaghi, mientras que Pavlović se quedó fuera de inicio por el golpe sufrido ante el Como (aunque entró en la segunda parte).

      Los datos del rendimiento de los rossoneri sin su número “46” son reveladores:

      Sin Matteo Gabbia, el Milan ha jugado 4 partidos este año: 3 derrotas y 1 victoria.

      • Supercopa de Italia: Contra el Napoli, derrota por 2-0 (Gabbia ausente).
      • Copa Italia (Octavos): Contra la Lazio, derrota por 1-0 (Gabbia ausente).
      • Serie A: Contra el Parma, derrota por 0-1 (Gabbia ausente por lesión de última hora).
      • Serie A: La única victoria sin el central italiano fue el Milan 3-0 ante el Verona.

      Considerando que el Milan solo ha sufrido 4 derrotas en toda la temporada hasta ahora, y que en 3 de ellas no estaba Gabbia, es imposible que se trate de una simple coincidencia.


      ¿Era legal el gol del Parma?

      Cuando el árbitro Piccinini anuló inicialmente el gol del Parma y fue llamado por la sala VAR al monitor, la mayoría de los presentes pensó que la imagen clave sería la forma en que Troilo se había impuesto a Bartesaghi para cabecear (de hecho, Leão publicó en sus redes sociales una captura de ese salto tras el partido).

      Sin embargo, el foco arbitral estaba en otro punto, milésimas de segundo antes: el posible bloqueo de Valenti sobre Maignan, que habría obstaculizado la salida del portero francés.

      Finalmente, al explicar públicamente su decisión (mediante el sistema de audio en directo del estadio), Piccinini aclaró: “Tras la revisión, el número 5 del Parma non commette nessun fallo su Maignan (no comete falta sobre Maignan) y el gol es reglamentario”.

      El post-partido rossonero se encendió de inmediato. En el punto de mira de las críticas estuvo el durísimo choque entre Corvi y Loftus-Cheek, que no conllevó ninguna sanción arbitral, y después el gol de Troilo saltando sobre la espalda de Bartesaghi, sumado al presunto bloqueo de Valenti.

      Del “bloqueo” a la “obstrucción”, de hecho, hay un paso muy corto. En el baloncesto es un método utilizado con frecuencia, pero también se usa en el fútbol. Se trata de bloqueos preventivos (o “semi-bloqueos”, como los llamó Landucci) realizados antes de que pase el balón. El objetivo es evidente: cerrar el paso al adversario, “romper” su trayectoria y hacerle perder ese instante decisivo para un anticipo o, en el caso del portero, para una salida.

      La frontera entre la estrategia y la infracción es finísima. El fútbol es un deporte de contacto, pero el área pequeña suele ser territorio “protegido”, especialmente para los porteros. Los árbitros tienden a castigar casi siempre las intervenciones en las que los rivales los tocan, los desplazan o los molestan.

      Tanto es así que Piccinini, en un primer momento, había anulado el tanto. El criterio cambió tras la larguísima revisión en el monitor. Reglamento en mano, la norma indica que “obstaculizar la progresión de un adversario significa desplazarse hacia la trayectoria de un oponente para obstruirlo, bloquearlo, hacer que reduzca la velocidad o forzarlo a cambiar de dirección cuando el balón no está a distancia de juego de ninguno de los dos futbolistas”.

      Dicha norma, si se siguiera al pie de la letra, equivaldría a detener el juego más o menos cada dos minutos. Por tanto, la discrecionalidad del árbitro se basa en la intensidad del contacto, manteniendo el concepto anterior: una cosa es un bloqueo en el centro del campo y otra muy distinta en el área pequeña.

      En el post-partido, además, el segundo de Allegri, Landucci, evitó echar leña al fuego. Es más, prácticamente absolvió a Piccinini: “El árbitro decidió así; nosotros no debemos buscar coartadas, porque nosotros también hacemos lo mismo. Son semi-bloqueos que no se pitan. Él (Valenti) fue puesto ahí a propósito para jugar el balón al segundo palo. No quiero comentar, nosotros también nos equivocamos; no sé si fue falta o no. Aceptamos, como siempre, las decisiones del árbitro”.

      Entonces: ¿se pita o no se pita en casos como este? ¿Cómo preparan los entrenadores estos bloqueos? Trasladamos las preguntas a Stefano Nava, ex-defensor y entrenador rossonero: “Cuando se preparan los partidos, se evalúan las cualidades de los rivales. Sobre todo en los saques de esquina, se tiende a colocar a un jugador cerca del portero con la función de gravitar a su alrededor”.

      “El planteamiento es sencillo: los balones llegan tan rápido que un portero debe decidir qué hacer —salir, cubrir el palo, qué posición tomar— en medio segundo. Si tienes a un ‘estorbo’ que te impide esa libertad de decisión, el que ataca tiene ventaja. A partir de ahí, pueden pasar dos cosas. O bien cuando sale el balón el trabajo de distracción cesa y ese jugador también busca el gol; o bien el ‘distractor’, si es astuto, se desentiende totalmente del balón. Se hace, lo hacen todos, depende también de la trayectoria del córner, si es cerrada o abierta”.

      Nava apoya la tesis de Landucci y es bastante crítico con la fase defensiva rossonera: “La posición de Valenti es correcta; la culpa, a mi modo de ver, es de Maignan, que tendría que haberlo empujado, incluso de malas formas. El área pequeña es un reino intocable para un portero, él debe mandar. Para mí, es otro gol bajo su responsabilidad. Valenti es listo, no mira nunca la trayectoria del balón, solo cómo y hacia dónde se mueve Maignan”.

      “Dicho esto, añadiría que Bartesaghi también tendría que haber sido dueño de la situación. No puede permitir que Troilo le salte encima; debe hacer valer su físico. Davide está creciendo muchísimo, pero en ciertas situaciones hace falta ‘veneno’”.

      ERA PENALTY SOBRE LOFTUS-CHEEK

      Por otro fin de semana consecutivo, el protagonista no fue el fútbol, sino el arbitraje. Tras los incidentes del Atalanta-Napoli, el Milan-Parma se vio empañado por errores groseros. Estas son las conclusiones de la moviola:

      • El choque Corvi-Loftus Cheek: “¿Penalti?” La acción: Ambos miran el balón, nadie llega a tocarlo y el choque es inevitable.
      • El veredicto: “La salida del portero fue imprudente, sin duda. Ante la duda, es más penalti que otra cosa”. Piccinini, incomprensiblemente, pitó falta a favor de la defensa del Parma.
      • El gol de Troilo: “De la anulación a la validación” La acción: Piccinini anula el gol en el campo por falta de Valenti sobre Maignan. Tras la revisión en el monitor (OFR), cambia de opinión.
      • El veredicto: La obstrucción de Valenti sobre Maignan existe, pero no es “neta ni invalidante”. Sin embargo, el periódico señala que la acción de Troilo, que arrolla a Bartesaghi al caer, podría haber sido considerada falta. Al final, gol validado tras mucho esfuerzo.
      • Otros episodios (No penaltis) Keita-Leão: Contacto ligero, nada punible.

      Conclusión del Corriere: “Camplone (VAR) se lleva un 5. Una sí, otra no: así no funcionan las cosas”.

      OCHO SEMANAS DE BAJA PARA EL JUGADOR INGLÉS

      Esta es la noticia que nadie en Milanello quería recibir. Se confirma la gravedad del choque con el portero Corvi y las consecuencias para el centrocampista inglés son serias. Aquí tienes la traducción y el análisis del comunicado oficial:

      AC Milan comunica que Ruben Loftus-Cheek sufrió ayer un importante traumatismo facial que le provocó la fractura del proceso alveolar de la mandíbula. El futbolista fue ingresado en el departamento de Cirugía Maxilofacial y Clínica Odontológica del Hospital Santi Paolo e Carlo, donde hoy ha sido intervenido quirúrgicamente por el Dr. Luca Autelitano.

      La operación de reducción y estabilización de la fractura ha sido un éxito total. Ruben se encuentra bien y ya ha recibido el alta hospitalaria. Los tiempos de recuperación estimados son de aproximadamente ocho semanas (2 meses).

      El mensaje de Ruben en redes sociales: “Ha sido un golpe duro, pero lo peor ya ha pasado. Gracias de corazón a todo el equipo médico que me ha asistido con profesionalidad. Un gracias especial a vosotros, los aficionados, por los muchísimos mensajes de afecto: me han dado una fuerza increíble. Gracias a mis compañeros: somos un grupo, somos una familia. Ahora, adelante hacia nuestros objetivos, fuertes y unidos. Together”.


      La amarilla de Rabiot que preocupa

      La buena noticia es que mañana vuelve Adrien. Tras cumplir la sanción recibida en el convulso final de Pisa, Rabiot está listo para situarse de nuevo en el centro del campo del Milan que desafía al Parma en San Siro. ¿Y la mala noticia entonces cuál es? La expulsión por doble amarilla en el Cetilar Arena provocó que el nombre del francés permanezca en la lista de apercibidos rossoneri.

      Traducido a términos prácticos: ante la próxima tarjeta amarilla, el juez deportivo detendrá de nuevo a Adrien. Y con el derbi contra el Inter a la vuelta de la esquina —se jugará el fin de semana del 8 de marzo—, el asunto inquieta bastante a los aficionados del “Diavolo”. Porque los números son claros: hay un Milan con y un Milan sin Rabiot.

      El primer indicio es sencillo: la única derrota del equipo de Massimiliano Allegri en Serie A llegó en la primera jornada contra la Cremonese, cuando el francés era aún jugador del Marsella (en pleno conflicto tras una pelea en el vestuario con Rowe). Desde su llegada a Milán pocas semanas después, Max lo alineó inmediatamente como titular y, salvo causas de fuerza mayor, nunca ha renunciado a su pupilo.

      Los números son más que un indicio: en las 8 jornadas en las que el Milan no pudo contar con Adrien, el botín fue de apenas 13 puntos, con una media de 1,62 por partido. Con esa marcha, hoy el Milan sería octavo. Por suerte, en las otras 17 jornadas con Rabiot en el campo, el balance es de: 12 victorias, 5 empates y ninguna derrota. Un promedio de 2,41 puntos por partido. Si el Milan hubiera tenido a Adrien las 25 jornadas, estaría codo con codo con el Inter con unos 60-61 puntos.

      El propio Allegri reconoce que este Rabiot es el mejor de siempre. Ataca, defiende, organiza, corre: un jugador total cuya ausencia se sintió contra el Como. Precisamente por esto, la doble amarilla en Pisa no gustó al club: la primera por una falta dudosa y la segunda por protestar (que incluso le costó una multa de 10.000€ al director deportivo Igli Tare por sus airadas quejas al árbitro). En el francés, Luka Modrić ha encontrado al socio perfecto: mientras uno baja a recibir y tejer la jugada, el otro lo hace todo gracias a su despliegue físico. El resultado: con los dos veteranos juntos desde el inicio, el Milan no ha perdido nunca esta temporada. No parece ser casualidad.

      Recuperar a Adrien contra el Parma es un alivio, pero el dilema —si no es amonestado mañana— se presentará en una semana contra la Cremonese, justo antes del derbi: ¿Es mejor alinearlo con el riesgo de la amarilla o reservarlo para el Inter? Esta pregunta podría agitar el sueño de Allegri la próxima semana, aunque estos cálculos a veces traen mala suerte. Por ahora, el objetivo es batir al Parma para seguir creyendo en la remontada. Los siete puntos de distancia con el Inter parecen un abismo, pero en Milanello no quieren dejar de soñar. Y parafraseando al propio jugador: «con Rabiot c’est plus facile».


      El Milan a la gresca con los árbitros

      El día después del Milan-Como, la rabia por la lesión de Pavlović, golpeado duramente en la tibia izquierda por Van der Brempt, se mezcla con la amargura por la decisión del árbitro Mariani de ni siquiera mostrar la tarjeta amarilla al defensor. Desde el campo resultó evidente que la intervención del jugador de Fàbregas fue particularmente dura y, sobre todo, peligrosa.

      En Milanello y en la sede de Via Aldo Rossi, tras revisar la acción repetidamente, nadie se explica por qué no hubo una llamada del VAR y, en consecuencia, la tarjeta roja. No es el primer episodio de la temporada 2025-26 que deja perplejos a los dirigentes rossoneri, por lo que ayer se realizó una llamada a la cúpula de la AIA (Asociación Italiana de Árbitros). No fue una protesta formal, pero sí una forma de hacer entender cortésmente que lo que está sucediendo con las decisiones arbitrales no gusta.

      El resultado de los exámenes médicos del central serbio es claro: «Vasto hematoma de los tejidos blandos e imbibición edematoso-hemorrágica del hueso peroneal sin interrupción de la cortical». En San Siro hubo mucha preocupación; de hecho, el futbolista abandonó el estadio en chanclas, con el tobillo inmovilizado por una férula y utilizando el ascensor para llegar al garaje.

      La hipótesis de una fractura de peroné que le hiciera decir adiós a la temporada no era descabellada visto el impacto de los tacos en un punto tan sensible. Un daño así, que lo deja fuera para el partido contra el Parma, “debe” ser castigado con tarjeta. Preferiblemente roja. La amargura milanista es palpable porque jugar más de un tiempo en superioridad numérica habría cambiado, quizás, el rumbo del partido. En cambio, quien salió fue Pavlović, obligado al cambio en el descanso, restándole a Allegri una sustitución para la segunda parte.

      El expulsado terminó siendo el entrenador de Livorno, que fue a “defender” a Saelemaekers tras su altercado con Fàbregas. Junto a Max, fueron alejados el dirigente del Como Davide Cattaneo y el asistente Diego Pérez Castillo. Sin embargo, en el Milan sostienen que era Cesc —quien admitió su error ante los periodistas— quien merecía la roja por sujetar a Saelemaekers de la camiseta.

      En su lugar pagó Allegri, en su tercera expulsión de la temporada. El domingo, en el banquillo estará su fiel segundo Marco Landucci, y Max verá el Milan-Parma desde la grada. Entre liga y copa, ya suma cinco partidos como espectador. Aunque la conexión entre ambos técnicos es de hierro tras veinte años trabajando juntos, la ausencia del primer entrenador será un hándicap para Maignan y compañía.

      El Milan evitó el miércoles hacer declaraciones polémicas ante las cámaras. La actitud de la directiva ha sido de gran responsabilidad y equilibrio, especialmente tras la visita del dueño Gerry Cardinale a la Liga Serie A para hablar del estadio y la expansión del fútbol italiano. Al mismo tiempo, no todas las actuaciones arbitrales han gustado al “Diavolo” y así se le ha hecho notar de forma educada a la AIA.

      Se recuerdan los dos puntos perdidos ante el Sassuolo por un gol anulado injustamente a Pulisic, el penalti no concedido a Nkunku ante el Bolonia o la falta sobre Gabbia que favoreció el gol del Pisa. También chirría el dato de los penaltis: el Milan es el segundo equipo con más penaltis en contra (7), solo después del Napoli (8). Hay motivos suficientes para esperar que estos errores no se repitan en el final del campeonato.


      Un Jashari cada vez más decisivo

      De un pase así —cuarenta metros de arcoíris que aterrizó en los pies de Leão— dibujado bajo los ojos de Tom Brady, el mítico quarterback del fútbol americano, hay que estar orgulloso. Sobre todo porque ese balón, pateado con la naturalidad más desarmante del mundo por Jashari en la segunda mitad, permitió a Rafa [Leão] enderezar el partido. Bienvenidos al mundo de Ardon, el “aprendiz” que estudia para ser el sucesor de Modrić.

      En la previa ya lo había comentado con los ojos brillantes: “Es la primera vez que puedo jugar con Luka desde el inicio, espero que sea un gran partido juntos. Es un jugador fantástico”. Se cuidaron las espaldas mutuamente: cuando Modrić se soltaba al ataque, el suizo se colocaba en el centro para proteger a la defensa. Y viceversa.

      Jashari subrayó la satisfacción de empezar (se sobrentiende: por fin) un partido con Luka, porque en las ideas de Allegri él es el “vice-Modrić”. Cuando el croata ha necesitado recuperar el aliento, Jashari ha ocupado su lugar. Sin embargo, Ardon posee entre sus virtudes la elasticidad táctica: puede jugar tanto por delante de la defensa como de interior.

      Y así es como lo ubicó Max esta vez. Una posición nada trivial, en el sector centro-izquierdo. Traducido: le tocó a él situarse allí donde normalmente gobierna Rabiot, es decir, la ausencia más pesada, sin duda alguna, con la que puede lidiar el Milan este año. Ardon no es Adrien, pero es un chico con una personalidad muy marcada.

      Ya lo había demostrado el pasado verano, cuando el Brujas puso en escena el habitual y agotador estira y afloja sobre el precio de venta. Una situación que molestó a Jashari hasta tal punto que decidió tomar la línea dura, poniéndose prácticamente él mismo fuera de la plantilla: “o me venden al Milan, o me quedo fuera”. Un pulso en el que terminó ganando él, quien finalmente alcanzó su particular “Eldorado” en Milanello.

      Sin embargo, después se interpuso la mala suerte: derribado por “fuego amigo”, es decir, dos meses fuera con una fractura de peroné tras un choque en el entrenamiento con Giménez. Era el inicio de la temporada, y para él fue como subir el Zoncolan (uno de los puertos más duros del ciclismo) de inmediato. Cuando regresó, Allegri empezó a mimarlo públicamente. Del estilo: “el chico tiene mucha clase, ya verán en cuanto empiece a sumar minutos en las piernas”.

      Por otra parte, nadie ha dudado nunca de la calidad de la “tela” de Jashari. Lo demuestra también la inversión, que no fue precisamente un precio de outlet: 34 millones más 3 de bonos, es decir, el segundo gasto más importante del pasado verano después del de Nkunku.

      Jashari posee una cualidad no tan común para un centrocampista: une unos pies delicados con una agresividad competitiva (cattiveria agonistica). Es capaz de dibujar lanzamientos como el que le puso a Leão y, al mismo tiempo, arrancar balones al rival. Solo debe seguir creciendo, observando al maestro Modrić. “Somos afortunados de tenerlo con nosotros y los chicos deben aprovechar este tiempo a su lado”, había dicho Allegri a propósito de Luka tras el partido en Pisa. Jashari lo sabe, y lo está haciendo. Un pase “a lo Modrić” bajo la mirada de Tom Brady: hay postales mucho más feas.

      SIN FRACTURA PARA PAVLOVIC

      Suspiro de alivio por Pavlović. El defensa serbio se sometió esta mañana a pruebas médicas tras el violento golpe sufrido al final del primer tiempo por parte de Van der Brempt y su sustitución obligatoria en el descanso. Los exámenes han excluido fracturas, pero han evidenciado un hematoma en la zona de los tejidos blandos cerca del peroné de la pierna izquierda.

      Queda ahora por entender cuál será la evolución de la lesión. Existe cierta preocupación en Milanello porque el informe médico (“Vasto hematoma de los tejidos blandos e imbibición edematoso-hemorrágica del hueso peroneal sin interrupción de la cortical”) es de los que no dejan tranquilo con vistas al Milan-Parma del domingo.

      Pavlović está, como mínimo, en serio riesgo para el próximo partido. Veremos si regresará en Cremona el 1 de marzo o si intentará estar presente ya contra los gialloblù. Si Pavlović no se recupera, con vistas al domingo en defensa jugarán, al igual que en la segunda parte de ayer por la noche, Tomori, Gabbia y De Winter.

      El inglés, por su parte, volverá a estar regularmente a disposición ya este domingo. Ayer por la noche estuvo en el banquillo, pero no saltó al campo ni como titular ni con el partido en curso a causa de un ligero virus. Contra el Parma estará listo y convocado, al igual que Rabiot, que ya ha cumplido su jornada de sanción.


      La complicada misión del scudetto

      Esta vez jugamos por adelantado. También hoy, en la víspera del partido de recuperación contra el Como, es probable que Massimiliano Allegri hable de un Milan que no puede fallar en su misión de regresar a la Champions League. Es natural: tras el octavo puesto del año pasado y una temporada fuera de las competiciones europeas, terminar entre los cuatro primeros es el objetivo primordial fijado desde el verano, y Max lo recuerda en prácticamente cada rueda de prensa.

      La clasificación, sin embargo, otorga ya a los rossoneri el papel de únicos antagonistas del Inter en el camino hacia el scudetto. Si vence al equipo de Fàbregas, el Milan volvería a situarse a cinco puntos de la cima, con una ventaja de seis sobre el Napoli (tercero), nueve sobre la Roma (cuarta) e incluso diez sobre la Juventus (quinta). En resumen, en el horizonte Allegri ya podría empezar a vislumbrar la meta de la clasificación para la próxima Champions. Y en ese punto, quién sabe, acariciar (también públicamente) el sueño del título.

      Ciertamente, la esperanza de todos en Milanello era que sus “primos” cedieran algo en el encendido derbi de Italia contra la Juve el sábado. Sin embargo, el gol de Zielinski mantuvo las distancias intactas en el último suspiro. Aun así, más allá del resultado, el Inter-Juve confirmó al Milan que «se puede hacer». ¿Por qué? En primer lugar, los nerazzurri mostraron sus habituales dificultades en los grandes partidos. Si bien es cierto que el equipo de Chivu ha sumado doce victorias y un empate en las últimas trece jornadas, creando ese pequeño margen de ventaja, no hay que olvidar que tropezaron con el Napoli en casa.

      Y, sin el discutido episodio Kalulu-Bastoni y la consecuente expulsión del francés, queda la duda de si la Juve también habría logrado la hazaña. En el fin de semana del 8 de marzo, el Milan tiene la oportunidad de jugar el Derbi de la Madonnina en casa, tras haber derrotado ya a sus rivales en la ida. Ganar de nuevo en el duelo directo haría que la remontada fuera, al menos, alcanzable. Siempre y cuando, lógicamente, el Milan doblegue mañana al Como en San Siro.

      Mientras los rossoneri desafían a Fàbregas, el Inter estará ocupado en la ida del playoff de Champions en Noruega contra el Bodo. Los nerazzurri, de aquí al Milan-Inter, saltarán al campo en cinco ocasiones, frente a las tres de sus primos. Además de la liga y la Champions, está la Coppa Italia, con la ida de la semifinal contra el Como. Si el equipo de Chivu avanza en Europa, jugaría prácticamente siempre dos veces por semana, mientras que los hombres de Allegri podrán concentrar sus esfuerzos únicamente en la carrera por el título.

      Esta ventaja ya marcó la diferencia en el cara a cara de 2025 contra el Napoli de Conte, restando energías preciosas a la banda de Inzaghi y premiando a los azzurri. En aquel entonces, el Inter llegó hasta la final de Múnich, pero incluso si la marcha nerazzurra terminara prematuramente, hay que considerar que hace un año el Inter no se vio obligado a jugar el playoff. Esta vez, tienen el obstáculo del Bodo, con un desplazamiento que no debe subestimarse debido a las condiciones climáticas. Los nerazzurri pasarán de la temperatura bajo cero de mañana a los más de diez grados previstos en Lecce el sábado. Un cambio notable, no tan fácil de absorber en poco tiempo.

      Además de esperar algún tropiezo (necesario) del líder, el Milan tiene motivos internos para mirar al futuro con confianza. En Pisa, el equipo de Allegri rompió el tabú de los recién ascendidos, logrando finalmente los tres puntos. Y lo hizo contando con sus estrellas, Leão y Pulisic, solo durante una pequeña porción del partido. Los problemas físicos de ambos delanteros se arrastran desde hace semanas —si no meses—, pero tarde o temprano los rossoneri confían en volver a ver a Rafa y al Capitán América en su mejor forma.

      Sería una gran inyección de energía y confianza, quizás decisiva para la remontada. Porque no hay que olvidar que los 53 puntos en 24 jornadas se han conseguido teniendo que jugar a menudo sin los dos talentos de mayor impacto ofensivo. El Milan, en definitiva, tiene aún un potencial inexpresado, puede crecer y mejorar. Por eso, a pesar del bajo perfil elegido por Max en sus declaraciones a la prensa, las razones para creer en la remontada tricolor están ahí. Con el permiso del Inter.


      Scaroni habla sobre el nuevo estadio

      Paolo Scaroni, presidente del Milan, está presente esta noche en la Triennale de Milán, que estos días acoge Casa Italia con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026. El directivo rossonero es invitado en el escenario del evento “Your Next Milano 2026”, en el que intervienen, entre otros, el alcalde Sala, el presidente de la región Lombardía Fontana, el presidente nerazzurro Marotta y otros directivos de alto nivel vinculados al área milanesa.

      Scaroni comienza así

      “Desde hace ocho años soy presidente del Milan, a veces se me olvida. Es una experiencia increíble. Por supuesto, tengo que recibir lecciones de fútbol de Marotta todos los días (Marotta sentado a su lado, ndr), no hay la menor duda… Quería empezar diciendo una cosa: ¿por qué el Milan y el Inter viven tranquilamente desde hace tantos años en un San Siro que hoy consideramos, con razón, obsoleto y construyen un nuevo estadio juntos?”

      “Porque, sustancialmente, Milan e Inter tienen el mismo número de aficionados, tienen una composición territorial y social muy similar: por eso pueden permitirse hacer un estadio juntos. Si piensan en otras ciudades italianas con dos equipos, para casi ninguna la convivencia es tan fácil como para Milan e Inter: ambos representamos a Milán en el mundo, tenemos clubes desde Estados Unidos hasta Tailandia, Indonesia, Australia… Todo esto es una forma de exportar nuestra ciudad extremadamente eficiente y que genera una serie de retornos importantes”.

      Scaroni continúa con un ejemplo

      “Cuando se disputa un partido de Champions League en Milán, los comercios aumentan su facturación un 30%. Y también en los partidos de liga: cuando ven a los 75.000 en San Siro, no todos son milaneses, sino que vienen de toda Italia a ver los partidos. Creamos un impacto económico para hoteles, restaurantes y medios de transporte extremadamente rentable para la ciudad: creamos valor cada vez que competimos”.

      Scaroni habla sobre el proyecto del estadio

      “San Siro es un estadio icónico. Pero empecemos por decir: ¿quién lo ha hecho icónico? El Milan y el Inter. Si construimos el estadio, ganamos los partidos y somos grandes equipos en el mundo, volverá a ser icónico, porque somos nosotros los que le damos la iconicidad; no es un trozo de tierra o un trozo de cemento. Recordemos esto, porque parece icónico por sí mismo. No, lo hacemos nosotros icónico. Hemos dedicado mucho tiempo a este proceso para convencer a la ciudadanía, empezando por nuestros aficionados, y a la administración, a la cual siempre estoy agradecido porque ha habido decisiones dificilísimas”.

      “Y finalmente hemos llegado: construiremos el estadio más bello de Europa, sin duda. Todos nosotros nos valemos de la experiencia que tenemos a nuestras espaldas, el Inter con Oaktree y nosotros con RedBird, que ha construido muchos estadios en el mundo. Haremos algo bellísimo que, para la ciudad, será un desarrollo nuevo después de City Life. No quiero usar frases demasiado polémicas que he usado en el pasado, hoy estoy bastante tranquilo”.

      “Esa zona de San Siro o está demasiado llena o está demasiado vacía, nunca es normal. Cuando hay partido es un infierno, cuando no hay partido es un páramo desolado, un lugar desolado. Nosotros queremos convertir esa zona en verde, muy verde: más del 50% de la zona será verde. Y será siempre un lugar visitable. Habrá restaurantes, lugares de encuentro, bares, muchas actividades deportivas: se convertirá en una zona de la ciudad como es hoy City Life, que honrará a la ciudad; este es el objetivo que nos planteamos”.

      “Luego, en términos específicos de Milan e Inter, tenemos cuentas económicas bastante similares. Doy dos cifras. Olvidémonos por un momento de la Champions League. De la liga ingresamos cerca de 60 millones al año. Cuando vamos a la Champions, si avanzamos, ingresamos 90-100. Todo sobre una facturación de entre 400 y 500 millones de euros”.

      “El estadio representa para nosotros cerca del 20% de nuestros ingresos. Con un nuevo estadio, sin aumentar los precios de las entradas populares, simplemente por la actividad adicional, contamos con duplicar nuestros ingresos. Desde un punto de vista económico es una inversión que tiene un retorno importante, y en nuestro mundo un retorno importante significa éxitos deportivos, porque luego este retorno económico se usa para comprar nuevos jugadores, remunerarlos y hacer crecer a los jóvenes”.

      “El dinero es la gasolina de nuestro éxito. Un estadio que nos permita, por un lado, aumentar los ingresos y, por otro, ser finalmente accesible, abierto a todos y que convierta una zona de Milán en una zona vivida todo el año y todos los días, nos parece un objetivo que conjuga nuestros intereses y los de nuestra ciudad”.


      Samuele Ricci en el centro del proyecto

      Fue Modrić quien se llevó todo el protagonismo tras la victoria sobre el Pisa: el zarpazo del campeón de cuarenta años que juega, marca y celebra como un muchacho. Pero quien permitió la gran sonrisa de Luka fue Ricci, asistente puntual y decisivo pocos minutos después de entrar al campo.

      Será por esto que, cada vez que a Allegri se le pide una opinión sobre el jugador, Max alaba su aplicación e inteligencia táctica, subrayando también su amplio uso: es cierto que por delante tiene a Modrić y Rabiot, pero Samu ha estado presente en 20 partidos de liga y tres de Coppa Italia, sumando un total superior a los 1100 minutos de juego.

      Hablando de Rabiot: la sanción que cumplirá contra el Como abre precisamente a Ricci las puertas de San Siro, donde el miércoles volverá a ser titular. Será él quien releve a Adrien y asuma todas las tareas que el francés desempeña en el Milan: organizador de tiempos y de juego, llegador, finalizador y líder. Ricci tiene una media de calificación positiva en la Gazzetta (6,14), señal de que en las ocasiones en las que ha sido utilizado, ya sea como titular o suplente, siempre ha resultado útil.

      El secreto lo explicó él mismo tras su asistencia en Pisa: «Debemos sentirnos todos titulares. A veces te toca jugar desde el principio, otras veces entras cinco minutos o un cuarto de hora. Tienes que estar siempre listo. No vestimos una camiseta cualquiera, hay que honrarla siempre y dar más de lo que podemos, más del 100%».

      Más Ricci que Jashari, condicionado por la lesión de inicio de temporada y otros factores: para Allegri, Ardon es un joven suplente de Modrić. Ricci, en cambio, es mucho más: un organizador si es necesario, pero también un interior de centrocampista con llegada, fuerza física y una gran habilidad para dar orden a la línea y al equipo.

      Posee una capacidad de adaptación fuera de lo común, así como la de sumergirse inmediatamente en el ritmo del partido. Por ello, se le ha visto en todos los partidos de liga excepto en cuatro ocasiones. La mayoría de las veces como suplente. El miércoles será su novena titularidad, referente del centro del campo junto a Modrić. Más que un compañero, una fuente de inspiración: «En Pisa me dio el balón y no me esperaba encontrarlo de nuevo enseguida en el área, es clamoroso. Un ejemplo para todos».

      SAELEMAEKERS VUELVE AL GRUPO – LEAO ESPERA JUGAR

      Alexis Saelemaekers también trabajó ayer por separado, pero muy probablemente hoy regresará al grupo. Si el aductor izquierdo no vuelve a darle problemas (la prueba instrumental de los últimos días fue tranquilizadora), será reclutado para el encuentro contra el Como (miércoles 20:45) y, en ese punto, corresponderá a Allegri decidir si lo hace salir desde el banquillo (con Athekame todavía como titular) o si lo utiliza desde el primer minuto.

      El técnico de Livorno también debe reemplazar al sancionado Rabiot: la opción más probable es el uso de Loftus-Cheek para tener un interior físico y con llegada como el inglés, sumado a dos elementos hábiles en la circulación de balón como Ricci y Modrić. En ataque, por el contrario, es probable que Max apueste solo por uno entre Leão y Pulisic, quienes por diversos motivos no están en el tope de su condición física.

      Füllkrug y Nkunku, decepcionantes en Pisa, están impacientes y esperan otra oportunidad para reivindicarse. A propósito del estadounidense, ayer por la noche vio desde la grada el partido de hockey entre Estados Unidos y Alemania. Por último, en la defensa, De Winter espera volver al once inicial. Tras la sesión de hoy, Allegri ha programado una mañana y otra el miércoles por la mañana.


      El Milan espera el sí de Modric

      Si el final será el mismo que el de Mike Maignan, lo descubriremos más o menos en tres meses y medio. No después del Mundial, sino antes de que Luka Modrić vuele al otro lado del océano con su Croacia. Si para convencer al portero y capitán de quedarse, el “Diavolo” presionó con todas sus fuerzas en los últimos meses (directivos, Allegri y su cuerpo técnico, además de sus compañeros) hasta alcanzar el objetivo, para el ex Balón de Oro no será necesario un “cerco” similar. Porque la opción para la renovación ya existe, con un salario incluso más alto (en torno a los 4,5 millones netos) en caso de participación en la Champions. La última palabra ahora corresponde a Modrić.

      Dejemos de lado por un momento el gol de los tres puntos en Pisa (el segundo tras el que regaló a Allegri la victoria en la ida ante el Bolonia): lo que ha impresionado a directivos, cuerpo técnico y compañeros ha sido, una vez más, la mentalidad ganadora del croata. Tras encajar el empate, fue él quien adelantó las líneas, pidiendo al equipo que creyera hasta el final. Luka decidió sacar al Milan del barrizal en el que se había metido con una jugada de campeón: una pared larga con Ricci concluida con una vaselina de derecha. Un toque de Balón de Oro con el que confirmó tener una forma física extraordinaria y una mentalidad de fuera de serie.

      El viernes por la noche, cuando regresó al vestuario al terminar la entrevista a pie de campo (con el premio de mejor jugador del partido en la mano), el número 14 fue recibido por el aplauso de sus compañeros, que lo abrazaron como ya hicieron tras el gol, a cinco minutos del 90. Modrić es ahora el jugador de más edad que ha marcado en la Serie A en jugada de acción.

      Costacurta e Ibrahimović lo lograron tras cumplir los 41 años, pero ambos de penalti. Otro récord que, sin embargo, no lo exalta ni lo satisface, porque cuando dijo sí al Milan lo hizo porque consideró ganador el proyecto que el consejero delegado Furlani y el director deportivo Tare le presentaron. Estaba convencido de poder luchar por el scudetto y eso hará (en silencio) mientras la matemática se lo permita. La forma en que fue a buscar los tres puntos fue un mensaje al grupo y a la competencia: él no se rinde.

      Y es precisamente en esa hambre de victorias en la que confían los directivos que, con el regreso a la Champions y el dinero que garantizará la UEFA, quieren plantear a Luka un “Diavolo” aún más competitivo. Él, naturalmente, tendría un papel central, aunque no pudiera jugar cada tres días.

      El objetivo es estimular su deseo de dejar el fútbol con la camiseta del equipo de su corazón, en una ciudad en la que se siente bien y en una plantilla que pueda luchar por el título y llegar al menos a los cuartos de la Champions. El club espera una respuesta antes del Mundial y confía en un “sí”. Es difícil renunciar a este Modrić de cuarenta años solo por su documento de identidad.