Plantilla corta. Plantilla poco profunda. Plantilla con algunos suplentes que no dan la talla. Plantilla mejorable. Y así sucesivamente. Cuando una temporada da un giro negativo y se lleva consigo los sueños de gloria, se vuelve casi automático poner al equipo bajo el microscopio. Muchos juicios se revisan, se reescriben y, a veces, se invierten por completo. Pero es innegable que este Milan tendrá que enfrentarse a una remodelación (restyling) veraniega. Sería necesario incluso en caso de haber ganado el scudetto.
Primero, en términos numéricos. La próxima temporada —a falta de que la matemática lo certifique— el “Diavolo” jugará en Europa y, por tanto, será necesario aumentar el número de taquillas en Milanello. ¿Cómo mejorar la plantilla? Dentro del actual 3-5-2, las posiciones más delicadas que necesitarían reforzarse en primera instancia son cuatro: el delantero centro, los dos carrileros y la defensa.
- Delantero Centro: Es un problema que el Milan arrastra desde hace años, parcheado primero con Ibra y luego con Giroud, pero afrontado por el club de forma muy relativa en términos de proyecto a medio plazo. Cuando el “Diavolo” lo intentó, fracasó (Giménez). Allegri ha mezclado las cartas varias veces, en parte por elección y sobre todo por necesidad, pero el recurso de traer cedido a Füllkrug es una prueba evidente de lo deficiente que es el puesto.
- Carril Derecho: Detrás del titular indiscutible, Saelemaekers, está Athekame. Un perfil interesante pero inmaduro. Necesitaría crecer con más calma y no tener responsabilidades excesivas cuando están en juego el Scudetto o los millones de la Champions.
- Carril Izquierdo: También aquí el departamento está a medio servicio. Bartesaghi le ha quitado la titularidad a un Estupiñán que, sin embargo, no está demostrando estar a la altura cuando se le requiere.
- Defensa: En uno de los tres puestos delante de Maignan, por último, hace falta un central de peso y experiencia.
Estas son las necesidades primarias. Un equipo que ambiciona el título y un camino europeo digno debe elevar el nivel de sus suplentes. Es difícil imaginar en febrero la forma que podría tomar el equipo en verano, pero ya se pueden hacer algunas reflexiones sobre los que están ahora.
En la defensa, parece sentenciada la salida (en calidad de cedido) de Odogu, quien ha conocido el mundo de los “mayores” pero que, a día de hoy, se ha quedado en apenas 16 minutos en toda la temporada. Es razonable pensar que en su lugar llegue un central con experiencia que ofrezca una solución creíble adicional a Tomori, Gabbia, Pavlović y De Winter.
El centro del campo gira en torno al gran “Punto Interrogativo”. Sí, con mayúsculas, porque hablamos de Luka Modrić. Luka comunicará antes de que termine el campeonato qué desea para sí mismo de cara a la próxima temporada, y la directiva actuará en consecuencia. De los demás centrocampistas, el que tiene más papeletas para salir es Loftus-Cheek.
Tras recalcar la situación dudosa de Athekame y Estupiñán, pasamos al ataque, donde el panorama es bastante fluido. Es complicado decantarse por un nombre con la total certeza de que se vaya a quedar. Leão parecería ser el más “tranquilo”, pero no se le considera alguien estrictamente intransferible. Pulisic termina contrato y mucho, si no todo, dependerá de una posible firma que está tardando en ponerse negro sobre blanco. Sobre Nkunku persisten dudas generalizadas, con Giménez es muy probable que el club busque un comprador, y Füllkrug se jugará sus opciones de ser fichado definitivamente (algo que no es seguro, aunque la cifra sea irrisoria) en estos últimos tres meses.




