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Cuatro jugadores para cambiar al Milan

“Tendremos que revisar el número de jugadores en la plantilla”, dijo Max Allegri en Verona. Sí, pero la cuestión en verano no será solo numérica: hará falta equilibrar cantidad y calidad. El Milan deberá ampliar la plantilla y reforzarla, un proceso que no es fácil de por sí, y que será aún más complejo en un verano en el que deberían llegar los ingresos de la Champions, manteniendo siempre el control de las cuentas como prioridad. Es inútil esperar una lluvia de gastos desenfrenados.

A falta de cinco jornadas para el final del campeonato, estos son los perfiles que se barajan para las cuatro posiciones principales a cubrir:

El delantero es el principio y el fin del mercado del Milan. La atención principal se centra en el número 9. El gasto principal será para el número 9. La decisión más delicada será el número 9. El Milan tiene diversas soluciones a su disposición, pero sabe que, pase lo que pase, no será sencillo: fichar un delantero centro nunca es fácil para nadie, ni siquiera para los grandes de Europa, categoría a la que el Milan ya no pertenece.

Representan dos filosofías opuestas para el ataque de Allegri:

  • Moise Kean (26 años): En plena madurez. Tiene una cláusula de 62 millones en la Fiorentina, aunque el texto apunta que podría salir por 45. Su sueldo (4 millones) es asumible, y aportaría la profundidad y potencia que Allegri adora.
  • Robert Lewandowski (37 años): El “glamour” del agente libre. El traspaso es gratis, pero su ficha es astronómica y rompería el equilibrio salarial del club. Es una solución inmediata, pero de corto recorrido.
  • Dusan Vlahovic: La opción preferida de Max. Su contrato acaba en junio y su conocimiento de la Serie A es total. Es la pieza que encajaría el puzle sin necesidad de adaptación.
  • Alexander Sørloth: El “vikingo” del Atlético sigue en el radar como la opción más equilibrada entre coste y rendimiento.
  • Gonçalo Ramos: Saldrá del PSG, pero su alto precio y su irregularidad reciente lo convierten en una apuesta de alto riesgo que el Milan no parece dispuesto a correr.

El segundo objetivo por orden de importancia es el defensa central. Mario Gila es el primer nombre de la lista, con mucha ventaja sobre el segundo. Igli Tare fue quien lo trajo a Italia (a la Lazio) y lleva meses diciéndole que Milán es un lugar fantástico.

Costes y competencia:

  • El precio: Claudio Lotito, a pesar de que el contrato del jugador vence en 2027, pretende recaudar entre 20 y 25 millones de euros. Y es probable que lo consiga porque la competencia es fuerte: Nápoles, Inter y Juventus también están interesados.
  • La cláusula del Real Madrid: Se debe tener en cuenta que, sea cual sea la cifra final, el 50% de la venta deberá ser transferido al Real Madrid (debido al acuerdo de su traspaso original).

Las alternativas:

  • Kristensen: El danés del Udinese gusta, pero se le considera menos fuerte que el español.
  • Víctor Valdepeñas: Es un joven talento nacido en 2006 que juega en la tercera división española con el Castilla (filial del Real Madrid). Se le ve como un refuerzo para el futuro, nada más.

Leon Goretzka acaba de celebrar el título de la Bundesliga con el “cacatúa”, la estatuilla de porcelana convertida en símbolo del Bayern. Pero no volverá a ocurrir: su contrato vence en junio y cambiará de aires. El Milan ha llamado y vuelto a llamar, porque Goretzka gusta mucho a Allegri y a la dirección deportiva: a sus 31 años, se le considera la pieza ideal para completar el mediocampo junto a Modric y Rabiot.

El perfil del alemán:

  • Polivalencia: Como jugador total, podría aportar muchísimo al equipo actuando como interior (mezzala) o en otras posiciones, como ha hecho a menudo en su carrera.
  • El obstáculo: Convencerlo no es sencillo. Goretzka quiere seguir jugando al máximo nivel y con un sueldo acorde a su estatus. Hablando claro: pide mucho dinero.

El Milan no se ha movido con decisión por otros perfiles todavía, aunque sigue atento al mercado de centrocampistas. En un verano de grandes movimientos, también podría estar disponible Mateo Kovacic, gran amigo de Luka Modric, lo que facilitaría su encaje en el vestuario.

¿Qué tiempos seguirá el mercado del Milan? Un paso es más importante que los demás: la clasificación para la Champions. Solo después de alcanzar ese objetivo, el Milan acelerará y tomará decisiones definitivas sobre los grandes nudos de su verano.

  • El banquillo: El primer punto a resolver es la continuidad de Allegri y la variable de la Selección Italiana.
  • El delantero centro: Es el objetivo prioritario y la idea del club es cerrarlo lo antes posible.
  • Las salidas: El resto de movimientos dependerá de las ventas. Es fácil prever que Loftus-Cheek se marchará, pero es menos sencillo saber hoy si jugadores como Fofana o Giménez (por poner dos ejemplos nada casuales) se quedarán.
  • Extremos y sistema: Al final de la lista está la evaluación de las bandas. El Milan busca un jugador en esa posición, pero el perfil está por definir: ¿Un carrilero de toda la banda al estilo Saelemaekers o un extremo puro para poder jugar (también) con un 4-3-3? En este segundo caso, Antonio Nusa es una opción que gusta mucho; es fascinante, aunque quizás demasiado cara.

Sorloth es el nuevo objetivo

La prioridad (aunque no la única necesidad) para reforzar al Milan el próximo año es un delantero centro de primer nivel. La segunda mitad de la presente temporada, con un ataque que no logra producir goles, ha dejado al descubierto el problema. Un “9” de Champions es el objetivo que no se puede fallar, dado que los últimos fichajes (Giménez y Nkunku) no han dado hasta ahora los resultados esperados.

Con su entrada entre los cuatro primeros de la Serie A y la consecuente clasificación para la máxima competición europea, el “Diavolo” tendrá garantizados al menos unos 60 millones de euros de la UEFA, más los ingresos por los partidos de la primera fase. Dinero que dará oxígeno al balance y permitirá invertir. Y entre los nombres para el nuevo atacante, está cobrando fuerza el de Alexander Sørloth, el noruego del Atlético de Madrid que será protagonista en las semifinales de Champions.

Comprado por 32 millones en 2024 al Villarreal, los números dicen que está disputando una temporada positiva (17 goles en 48 partidos), pero para Simeone no es un titular inamovibile. De hecho, la mitad de las veces ha salido desde el banquillo. En el nuevo Milan, en cambio, sería una pieza fija, una perspectiva que seduce al noruego.

Dado que cumplirá 31 años en diciembre, la operación no sería imposible de concretar: el Atlético pide 40 millones, pero sin un final de temporada explosivo, se conformarán con menos, quizá unos 20-25 millones más bonus. Simeone busca un delantero más fuerte en los duelos aéreos y que proteja mejor el balón; por eso, el próximo verano podría ser el de la separación entre el “vikingo” y los colchoneros. El Milan está atento.

La plantilla de la próxima temporada será más amplia, porque habrá que jugar más partidos entre semana, y sobre todo deberá tener más calidad. Si en la 2025-26 el objetivo era volver al Top 4, para 2028 la consigna es el asalto al Scudetto de la “segunda estrella”. Para ello se necesitan elementos que eleven el nivel y tengan experiencia internacional.

Como Sørloth, un jugador que se sacrifica por el equipo, que puede actuar como punta único o extremo en un 4-3-3 y que ha jugado en ocho países diferentes. Mide 195 centímetros, pero es mejor con el balón en los pies y atacando espacios que en el juego aéreo, características perfectas para Allegri. Además, entre copas europeas y selección, supera los 120 partidos internacionales. Los lazos entre el Milan y el Atlético son buenos tras negociar por Theo Hernández el verano pasado, y el jugador se siente atraído por la posibilidad de ser el referente de un club que aspire al título en Italia.

Sørloth ha escalado posiciones, pero no es el único:

  • Serhou Guirassy: Sería el preferido, pero su cláusula de 80 millones en el Dortmund y la alta competencia complican la operación.
  • Nicolas Jackson: El Milan ya pidió información el año pasado. No entra en los planes del Chelsea y deberán buscarle una salida.
  • Robert Lewandowski: Ha sido ofrecido por su agente, pero sus pretensiones económicas están fuera de los parámetros del club, además de tener ofertas de la MLS y del propio Barça para renovar.
  • Dusan Vlahovic: El serbio es el gran nombre que Allegri conoce bien. Comparte agente con Kostic (el joven fichado del Partizan). Aunque hay distancia económica, el “gap” es menor que con Lewandowski, y Vlahovic tiene 12 años menos que el polaco, lo que lo convierte en una inversión de futuro.
  • Nicolò Tresoldi: La joven promesa del Brujas e internacional alemán sub-21 (y reconocido seguidor milanista) es otra opción, aunque se vería más como una apuesta de proyección que como el titular inmediato.

Muchos delanteros cero goles

Un breve cuestionario para milanistas y no milanistas: ¿Cuándo fue el último gol de un delantero del Milan? Leão en Cremona, el 1 de marzo. ¿El último gol de un delantero que incidió en el resultado? Leão contra el Como, el 18 de febrero. No es normal. Los grandes equipos viven de los goles de sus puntas, pero en el Milan parece haber un cartel de “WANTED” (Buscado) colgado en el vestuario: los delanteros han desaparecido o se presentan bajo nombre falso.

Por ejemplo: ¿quién será ese chico con barba que se hace llamar Christian Pulisic? El “CP11” auténtico marcaba cada dos semanas y tenía una capacidad única para leer la jugada, recortar hacia el área y llegar antes que nadie a balones que, aparentemente, pasaban por allí. Gol. Este Pulisic, en cambio, se enciende una o dos veces por noche, pero el resto del tiempo gira en el vacío; llega un paso tarde en lugar de medio paso antes y, sobre todo, ya no ve la portería.

El Milan tiene el cuarto mejor ataque del campeonato, pero lo más grave es que ha marcado 30 goles menos que el Inter. En 33 jornadas, eso es una infinidad. En otoño, el equipo tenía dos delanteros disponibles (a veces solo uno), pero quien jugaba aportaba de alguna manera. A mediados de abril, el mundo está al revés: cinco delanteros convocados para el partido y ninguno que pueda decirse que atraviesa un buen momento.

Pulisic no marca desde la ida contra el Verona… y eso fue el 28 de diciembre del año pasado. Ha alcanzado los 15 partidos sin marcar, y su récord negativo personal es de 16 (con el Chelsea en la 2022-23). Quienes podrían sustituirlo —Santiago Giménez, Christopher Nkunku y Niclas Füllkrug— no tienen el impulso necesario para un “golpe de Estado”, o quizás simplemente no cuentan con la confianza de Allegri.

  • Nkunku: Ha sido titular solo una vez en los últimos dos meses y no marca desde el 3 de febrero. En Verona entró al final, cuando el equipo ya tenía claro el gran mandamiento: no correr riesgos. No disparó ni una vez a puerta.
  • Santi Giménez: En 27 minutos sumó 4 pases acertados y 11 balones tocados. Menos que eso ya es huelga.
  • Füllkrug: Ni siquiera entró al campo, un paso atrás tras haber jugado los 180 minutos en los tres partidos anteriores.

En este panorama, Rafa Leão vivió el domingo “menos malo”, lo cual resulta paradójico. Fue pitado por miles de personas, protestó a Allegri por el cambio y se le vio pesado, pero aun así abrió el camino del gol para Adrien Rabiot con un pase vertical de futbolista de élite. Es un resumen fiel de su temporada: sin constancia durante los 90 minutos, pero capaz de decidir con una sola jugada. Sus 9 goles y 3 asistencias le han dado 15 puntos al Milan: no son muchísimos, pero son pesadísimos. Además, con esa asistencia alcanzó los 50 puntos (goles + asistencias) fuera de casa en Serie A desde 2019, algo que solo han logrado él, Lukaku, Berardi, Immobile y Lautaro.

Al comenzar la semana, vuelve la pregunta clásica: ¿quién jugará en ataque el domingo? Allegri se mostró “Zen” en Verona: “Lamentablemente, las temporadas nacen de una manera y cambian por las lesiones. Pulisic se movió bien, Leão dio la asistencia. A los delanteros se les juzga por los goles, pero deben estar serenos”.

Intenta darles confianza. Para el Milan-Juventus del domingo por la noche habrá poco debate: jugarán dos puntas. Santi Giménez tuvo su oportunidad en los 27 minutos del Bentegodi y no hizo precisamente la campaña electoral de su vida. Por tanto, los favoritos son los dos candidatos de siempre: el 10 y el 11, Leão y Pulisic. No serán los compañeros de pupitre ideales, pero se mantendrán unidos hasta que el final del año los separe.


Furlani y Allegri para el nuevo Milan

De nuevo sentados uno frente al otro, con un menú llamado Milan: Massimiliano Allegri y Giorgio Furlani, entrenador y consejero delegado del club, juntos en Milanello sin que el almuerzo resultara indigesto. El apetito llegó tras el entrenamiento de ayer mañana, dirigido por Max en la víspera del viaje a Verona, y que Furlani observó a pie de campo junto al director deportivo Igli Tare.

El momento es decisivo y se reúne la unidad anticrisis. Bastará una victoria en el Bentegodi para apagar cualquier alarma y retomar serenamente el diseño del nuevo curso. El club confía en tener que poner la mesa muchas veces más en el futuro: para ellos, Max es el arquitecto de la reconstrucción europea.

Ayer, simplemente viendo la televisión, el Milan ganó una ventaja potencial: la derrota del Como en casa del Sassuolo ofrece a Max la posibilidad de distanciarse a cinco puntos del quinto puesto. Un éxito mañana en Verona es más necesario que nunca.

La presencia de la directiva busca demostrar el apoyo físico al grupo tras la derrota ante el Udinese. El mercado y la programación serán el centro de futuros encuentros. Allegri pide que el club dote a la plantilla de al menos un gran intérprete por línea, una necesidad lógica ante el regreso a la Champions. El club tiene toda la intención de complacerlo, involucrándolo en la cadena de toma de decisiones como un “entrenador-manager”. Hay consenso total: el Milan del futuro necesita un gran delantero centro, un defensa y al menos un centrocampista.

Furlani se presentó en Milanello con traje y corbata amarilla, un accesorio que abundaba en el armario de su predecesor Adriano Galliani. Precisamente con Galliani, Allegri encontró su mayor sintonía en su primera etapa (Scudetto y Supercopa). La relación entre ambos sigue siendo sólida y se ven a menudo para cenar. Pero el momento del almuerzo, ahora, es exclusivo para el Milan del futuro.

  • Simbolismo puro: El detalle de la corbata amarilla de Furlani no ès casual. Es un mensaje directo a Allegri: “Queremos que te sientas tan respaldado como en los tiempos de oro con Galliani”. Es un intento de apelar a la nostalgia y al ego de Max para que rechace la oferta de la Selección y se quede como el “manager” total del Milan.
  • El regalo del Como: El pinchazo del equipo de Fàbregas es un balón de oxígeno inesperado. Si el Milan gana en Verona, la Champions estará prácticamente blindada, lo que daría a Allegri la fuerza moral para exigir esos tres fichajes de “peso” (el 9, el central y el medio) en la próxima reunión.
  • La sombra de Vlahovic: Cuando el texto habla de la necesidad de un “gran delantero centro”, todos los caminos conducen a la situación de Dusan Vlahovic que analizamos anteriormente. El almuerzo de ayer pudo ser el momento en el que Furlani dio luz verde a Max para intentar el asalto al serbio si este no renueva con la Juve.
  • Unidad ante el micrófono: Hoy a mediodía, Allegri hablará en rueda de prensa. Tras este almuerzo, se espera a un Max mucho más tranquilo y combativo, reforzado por el apoyo público de Furlani y Tare.

Leao-Pulisic titulares ante el Verona

Confianza en las estrellas. Aunque estén empañadas. En Verona, Massimiliano Allegri vestirá de nuevo a su Milan con el 3-5-2, el traje más resistente a las inclemencias de la temporada, y —salvo sorpresas— en ataque confiará en la pareja Pulisic-Leão. Un dúo que la afición rossonera esperó durante mucho tiempo en la primera vuelta debido a las múltiples lesiones de uno u otro, pero que en la segunda no está haciendo la fortuna del “Diavolo”, más bien al contrario…

Aun así, Max está convencido de que serán precisamente ellos quienes, en las últimas seis jornadas, tomen de la mano al Milan y lo reconduzcan a la Champions League. Es una cuestión de estatus: Pulisic y Leão no estarán pasando por su mejor momento, pero por calidad técnica siguen siendo la gran esperanza para este final de temporada.

Ciertamente, las estadísticas invitan a la prudencia. “Capitán América” y el portugués han salido juntos de inicio apenas en nueve ocasiones en esta 2025-26. El balance es de cinco victorias, un empate y tres derrotas (todas ellas desde finales de febrero). Pero lo más preocupante es el gol: apenas cinco de los 47 tantos del Milan en liga han ocurrido con ambos en el campo. De esos cinco, solo dos fueron obra directa de ellos: el 1-0 de Christian en el derbi de ida y el 1-1 de Rafa ante el Genoa.

La pareja se presenta en Verona con la urgencia de invertir la tendencia. Las promesas del verano en Singapur, donde brillaron ante el Arsenal, parecen lejanas. La realidad es que se han alternado en lugar de potenciarse: cuando uno brillaba, el otro estaba lesionado. Ahora que juegan juntos, la pubalgia de Rafa y la bursitis de Chris les impiden estar al 100%. Pero como repite Allegri: ahora solo cuenta marcar y ganar. Los discursos sobre contratos y futuro se harán después, con la Champions en el bolsillo. ¿Seguirán Pulisic y Leão? Es pronto para decirlo, pero sin un cambio de ritmo decidido, es difícil imaginarlo.

  • El 3-5-2 como refugio: Al volver a este sistema, Allegri busca que el equipo recupere solidez atrás para que a las estrellas les baste con “un chispazo” arriba. Es la renuncia definitiva al juego colectivo en favor del talento individual.
  • La paradoja de las lesiones: Es frustrante ver que el Milan tiene a sus dos jugadores más caros disponibles, pero físicamente mermados. La pubalgia de Leão es especialmente traicionera, ya que le quita esa explosividad que lo hace único. Sin su arrancada, Rafa es mucho menos intimidante para las defensas cerradas de la Serie A.
  • El factor mental: Pulisic parece haber perdido la “magia” de aparecer en el momento justo. 32 tiros sin gol (como veíamos en el informe anterior) pesan como una losa. Allegri espera que volver a jugar “cerca” de Leão le libere de marcas y le permita encontrar esos espacios que dominaba en otoño.
  • ¿Último baile?: Si no hay un cambio de ritmo, el futuro de ambos está en duda. Con el Manchester United acechando a Leão y la necesidad de caja del Milan, el partido en Verona no es solo por tres puntos, es un escaparate para decidir quién se queda en el proyecto 2026-27.

Tres fichajes de nivel para que siga Max

El pasado 30 de mayo, apenas cinco días dopo el final del último campeonato, el Milan anunciaba el regreso de Massimiliano Allegri. Solo veinticuatro horas antes había despedido a Sergio Conceição, el último entrenador en fallar el objetivo Champions. Max representaba la inversión de tendencia: garantía de remontada y valorización del grupo. Un año después, con el Milan habiendo pasado del octavo puesto a la lucha por la gran Europa, ¿puede el club deshacer sus planes? Desde el club responden con un “no” rotundo.

Para hacer feliz a Max, la sociedad hará lo posible por cumplir sus peticiones. La plantilla actual debe reforzarse con al menos un gran intérprete por línea. Allegri necesita sumar al grupo más perfiles tipo Rabiot: jugadores de experiencia y personalidad, en la fase central de su carrera (ni jóvenes promesas ni estrellas consagradas al final de su recorrido). El objetivo es reducir la brecha entre los titulares (Pavlovic, Pulisic, Leão) y las segundas líneas (Nkunku, Estupiñán, Jashari).

El club no teme que Allegri se deje seducir por la “Azzurra”. Aunque Giovanni Malagò (candidato a la presidencia de la FIGC) busca un técnico de alto perfil, el Milan se siente protegido. Malagò, preguntado ayer en San Siro sobre Allegri, fue esquivo: “¿Si me gustaría trabajar con él? Si digo algo, se instrumentaliza. No he hablado con nadie al respecto”. El Milan quiere que Allegri sea un “entrenador-manager” involucrado en todos los procesos de decisión.

El contrato protege al club: Max está ligado hasta 2027, con una renovación automática anual en caso de clasificación para la Champions y una opción de prórroga fino a 2029. Más allá de las firmas, el club busca mantener el entusiasmo común para seguir adelante.

  • El fin de la era “Moneyball”: El artículo deja claro que Allegri ha ganado la batalla ideológica. Ya no se buscan apuestas jóvenes para revalorizar (perfil Moncada/RedBird puro), sino “otros Rabiots”. Esto significa jugadores listos para rendir mañana mismo, con físico y mentalidad competitiva. Es la claudicación del club ante el pragmatismo de Max.
  • La jerarquía de la plantilla: Es muy reveladora la mención a Nkunku como “segunda línea”. Un jugador que costó casi 40 millones de euros y que ahora es visto como un recambio que no da el nivel de los titulares. Esto justifica la urgencia de ir a por Vlahovic o perfiles similares.
  • El escudo contractual: Ese rinnovo automático hasta 2028 (y opción hasta 2029) es una jaula de oro. Si Allegri mete al equipo en Champions, el Milan tiene el control total de su futuro. Si la FIGC lo quiere, tendrá que sentarse a negociar una indemnización con Cardinale, algo que parece poco probable hoy.
  • El silencio de Malagò: En Italia, cuando un directivo dice que “no ha sentido a nadie”, suele significar que los contactos ya existen pero están bajo llave. La sombra de la Selección seguirá ahí hasta que el Milan asegure matemáticamente su puesto en la próxima Champions.

¿Alguien sabe algo de Ibrahimovic?

En las últimas semanas, su nombre rebota en las redes sociales sobre todo porque los aficionados, en tiempos de gran escasez ofensiva, lo recuerdan como el último delantero rossonero capaz de superar la barrera de los 20 goles en un campeonato (los 28 de la 2011-12, y el lapso de tiempo dice mucho). Por lo demás, Zlatan Ibrahimovic ha desaparecido del escenario del Milan.

De él solo se encuentran algunas fugaces apariciones en redes sociales, en parte para promover sus diversas actividades comerciales y en parte para compartir sus amenos lugares de vacaciones. Hay un vídeo en Instagram de hace unas semanas en el que se relaja en una piscina natural, presumiblemente en algún país oriental, con el texto “Peaceful moment” (momento de paz). Era el 22 de marzo, el día después de la victoria contra el Torino, y “Z” no podía imaginar que ese momento de paz duraría poquísimo, transformándose en una media pesadilla.

Él, a diferencia de quienes trabajan en Milanello y Casa Milan, no tiene la obligación de dar la cara. Al menos, no en términos públicos. La comunicación del sueco cambió radicalmente con la llegada de Igli Tare, que llenó el vacío en el área deportiva y, al mismo tiempo, proporcionó el frontman mediático que faltaba.

Antes se encargaba Zlatan, y llegó un punto en que era evidente que aquello era excesivo: siempre terminaba ante las cámaras él, que técnicamente non es un hombre del Milan, sino que está en la nómina de RedBird. Una vez corregida esta “distorsione” con la llegada de Tare, el exceso se ha convertido en nada. Ha desaparecido de escena, volviendo a esa zona indefinible en la que los aficionados se preguntan qué hace Ibra en términos prácticos.

La gente rossonera querría saber, también por boca de él, qué está pasando en el “Diavolo”. Cuáles son las contramedidas de la directiva para evitar males mayores y cuál sería su receta como viejo lobo del campo. Por ahora, Zlatan sigue un paso por detrás. En gran parte depende de Gerry Cardinale, está claro. El sueco es su “super consultore” de confianza, sus ojos en Milán.

No necesita apariciones públicas obligadas, y cuando el jefe Cardinale está en la ciudad, se le deja campo libre. Ibra no ha dejado de frecuentar Milanello e informa directamente a la propiedad, pero el problema vuelve siempre al campo: se puede diseñar el proyecto más visionario del mundo, pero si faltan resultados deportivos, falta el motor para llevarlo a buen puerto.

  • El conflicto de intereses: El texto subraya un punto clave: Ibra no trabaja para el Milan, trabaja para RedBird (la empresa propietaria). Esto crea una barrera jerárquica. Cuando las cosas van mal, él no es un directivo responsable ante la prensa, sino un asesor privado de Cardinale. Para el aficionado, esto se traduce en una sensación de abandono.
  • El efecto Tare: La llegada del ex-director de la Lazio, Igli Tare, ha profesionalizado la comunicación. Se acabó el “Show de Ibra” para tapar grietas. El problema es que Tare es un burócrata y el Milan actual, con Leão pitado y Allegri cuestionado, necesita el carisma místico que solo Zlatan posee para calmar las aguas.
  • Vacaciones en plena tormenta: Publicar fotos en piscinas naturales mientras el equipo al que asesoras no mete un gol ni al arcoíris es, cuanto menos, un error de relaciones públicas. Refuerza la idea de que la propiedad estadounidense está desconectada del sentimiento pasional de la hinchada italiana.
  • La “Receta” perdida: Si Ibra es el “ojo de Cardinale”, ¿qué le está diciendo al jefe? ¿Le está recomendando fichar a Vlahovic? ¿Le está diciendo que el ciclo de Allegri ha terminado? El silencio de Zlatan es más ruidoso que sus gritos en el campo.

El Milan tienta a Vlahovic

La Juventus gana tiempo por Dusan Vlahovic, y el Milan vuelve a la carga: (“No esperéis novedades sobre la renovación antes del final de la temporada”), aseguró el CEO bianconero Damien Comolli recientemente. La “Signora” no suelta al serbio, muy querido por el técnico Luciano Spalletti, ma la firma ya no es tan inminente como parecía antes de Pascua.

La nueva lesión del delantero el pasado 6 de abril ha frenado tanto su regreso al campo como las conversaciones para prolongar un contrato que vence a finales de junio. En 75 días, Vlahovic será oficialmente un jugador libre. Aunque el jugador ha mostrado apertura para quedarse, la “partida económica” está lejos de cerrarse, y el serbio ya puede firmar legalmente por cualquier otro club.

Tras invertir 80 millones en 2022, la Juventus no quiere “recomprar” al jugador pagando primas de fichaje estratosféricas. La directiva (Comolli, Chiellini y Ottolini) propone una renovación breve (1-2 años) con el sueldo reducido a la mitad: pasar de los 12 millones netos actuales a unos 6 millones, menos incluso que lo que cobrará la joven estrella Kenan Yildiz (7 millones). Confían en su deseo de redimirse con Spalletti, pero el entorno del jugador sigue escuchando ofertas.

Si se mudara a Milán, Dusan encontraría a Max Allegri, el entrenador con el que vivió su temporada más prolífica (16 goles en 2023-24). Allegri lo considera el heredero ideal de Ibrahimovic y Giroud, algo que el Milan no ha logrado encontrar. Para financiar esta operación y liberar masa salarial, el Milan planea deshacerse de Christopher Nkunku. El francés, que costó 37 millones y cobra 5 netos, ha decepcionado con solo 6 goles en 29 partidos. Su salida es la llave para que Vlahovic vista de rossonero.

  • El reencuentro más deseado: No es ningún secreto que Allegri siempre ha defendido a Vlahovic, incluso cuando las críticas en Turín eran feroces. Max sabe utilizarlo: juego directo, balones al área y responsabilidad absoluta. Para un Vlahovic hundido por las lesiones y las dudas económicas, el “refugio” de Allegri podría ser más atractivo que la propuesta a la baja de la Juve.
  • El riesgo de la Juventus: Dejar que un activo de 80 millones llegue a junio sin contrato es una gestión de alto riesgo por parte de Comolli y Chiellini. Si Vlahovic se va gratis al Milan, sería uno de los mayores fracasos financieros de la historia reciente de la Juve y un golpe de efecto magistral de RedBird.
  • Nkunku, el error a corregir: El fichaje de Nkunku fue una solución de pánico el verano pasado. Cambiar a un “falso 9” que no se adapta a la Serie A por un centrodelantero puro de 26 años que ya conoce la liga y al entrenador es, sobre el papel, una jugada maestra para el Milan.
  • La paradoja Spalletti: Mientras Luciano anuncia renovaciones al equipo para dar estabilidad, su pieza clave en ataque se le escapa entre los dedos. Sin Vlahovic, el proyecto de Spalletti en la Juve perdería su referencia ofensiva principal.

Más de 13 remates para hacer un gol

Calma, no es tan obvio. El rectángulo de 18 metros cuadrados es la portería, y hay años en los que parece pequeñísima. Los delanteros del Milan en 2026 necesitan 3 tiros para ir a puerta y 13,5 tiros para hacer un gol. Pulisic, Leão, Nkunku, Füllkrug y Giménez han marcado, desde Año Nuevo, 8 goles con 34 tiros a puerta y 93 tiros totales. Vamos, son demasiados. Así también se explica la mediocre segunda vuelta de Allegri y la dificultad de estas semanas con cuatro derrotas sin goles en siete partidos.

Allegri ha cambiado varias veces la pareja de ataque y el sábado añadió un jugador más: tridente con Saelemaekers… que, por cierto, no es una novedad y juega siempre. Salió mal y, en general, la situación es preocupante porque nadie en el Milan está bien.

  • Pulisic está sin marcar desde las vacaciones de Navidad.
  • Leão está en crisis con el público de San Siro.
  • Nkunku está sepultado en el banquillo.
  • Füllkrug ha sido decepcionante desde el inicio contra el Napoli.
  • Giménez ni siquiera entró contra el Udinese.

No están bien ni atléticamente ni de cabeza. El rendimiento estacional es particular: Leão es el máximo goleador con 9 tantos en liga (gracias también a un par de penaltis); Pulisic estuvo a su altura en la primera vuelta; Nkunku marcó cinco goles en poco más de un mes cuando tuvo la confianza de Allegri. Giménez, nada; fue útil al equipo en otoño, pero de goles… cero, como mucho alguna ilusión aquí y allá.

La comparación con los otros equipos de Champions lo dice todo. Haciendo cálculos sobre este 2026, se entiende que los delanteros del Milan necesitan 13,5 tiros (o 4,5 tiros a puerta) para marcar un gol. La Juve tiene datos apenas mejores, pero con los demás la historia cambia. Quien tiene su nombre en las primeras líneas de la clasificación cuenta con delanteros más cínicos.

Al Napoli le bastan 8,5 tiros para marcar, al Como 7,7 y al Inter apenas 5,7. La diferencia es muy amplia. Significa que el Milan necesita más del doble de tiros que el Inter para marcar. Y, para un equipo que no crea tanto, es decididamente un problema. La clasificación de goles a favor confirma el abismo: el Inter tiene 75 puntos y 75 goles marcados; el Milan, 63 puntos y solo 47 goles. Una diferencia cavada por las puntas: Lautaro lleva 16 goles, Thuram 10, Esposito 6 y Bonny 5.

Christian Pulisic es la fotografía del periodo negro. En 2026 ha disparado 32 veces en total (12 a puerta) sin marcar nunca. ¿Es el mismo Pulisic que en los dos años y medio anteriores aparecía de repente en el área, en el lugar justo en el momento adecuado, y siempre desviaba a puerta? Pues sí, él.

Leão, que ahora parece en gran dificultad, lo ha hecho mejor: en el año natural ha marcado cuatro goles y ha ido a puerta 12 veces. Füllkrug y Nkunku han tenido muchos menos minutos a disposición e, inevitablemente, han sido menos peligrosos: han tirado a puerta 5 veces cada uno en tres meses y medio.

Es impresionante. Allegri, que es todo menos un maniaco de las estadísticas, conoce estos números. Contra el Verona, la segunda peor defensa del campeonato, usará dos delanteros y no más de dos. Elegir la pareja adecuada es el rompecabezas del fin de semana.


La partida de póker de Allegri

El mundo parecía lleno de certezas hace un mes: Chivu seguiría en el Inter, Gasperini continuaría en la Roma y Allegri sería la primera piedra del nuevo Milan. Sobre Chivu, todo sereno. Sobre los demás… no tanto. Massimiliano Allegri es un candidato cada vez más creíble para la Selección, en un escenario clásico del fútbol actual, tan voluble como el cielo de abril. Cien variables influirán: las elecciones de la FIGC, un posible tercer candidato rival de Abete y Malagò, o el interés por Antonio Conte. Pero el primer paso es entender qué quiere Allegri.

¿Por qué quedarse en el Milan? (Probabilidad: 8/10): El razonamiento es lineal. Milán es uno de los vértices de su vida (junto a Turín y Livorno). Además, la Champions League es el hábitat que Max más ha extrañado y la plataforma ideal para consolidar la reconstrucción iniciada. Idealmente, Allegri podría vestir la chaqueta de las “cuatro estrellas” en dos, cuatro o seis años; quizás 2026 no sea el momento más sencillo para entrar en la estructura federal.

¿Por qué irse a la Selección?: Allegri, sobre el papel, nació para ser seleccionador: no está obsesionado con el trabajo diario de campo, gestiona la presión como pocos y entrena mejor cuanto más importante es el partido. Vivir un Mundial desde dentro es el sueño de cualquier técnico. Además, la situación en el Milan no es ideal: hay un futuro por programar y muchos aspectos internos que aclarar para tener un proyecto compartido.

Los tiempos serán clave. El presidente federal se elige el 22 de junio, una fecha tardía. Mucho antes, Allegri tendrá la reunión definitiva con el Milan para la temporada 2026-27. ¿Cuándo? Justo después de asegurar la Champions. En esa reunión, Max pedirá un proyecto claro, roles definidos y refuerzos de nivel internacional. No se equivocan quienes dicen que sus prioridades son un delantero centro, un defensa central y un interior derecho.

Los puntos clave:

  • El factor “Garantías”: Allegri no se irá a la Selección solo por patriotismo. Se irá si siente que el Milan no le va a dar las herramientas para ganar el Scudetto el año que viene. Sus peticiones (delantero, central e interior) son un ultimátum a la directiva: “O subimos el nivel, o me busco un reto donde no dependa del mercado”.
  • El Seleccionador “Gestor”: Como bien dice el artículo, Max es un gestor de momentos. En una Selección no hace falta “enseñar a jugar”, hace falta elegir bien y saber sufrir en eliminatorias cortas. Es el perfil perfecto para un torneo como el Mundial 2030.
  • La trampa de las fechas: El 22 de junio es una fecha peligrosa. Si el Milan espera hasta entonces para saber si tiene entrenador, perderá el mercado de fichajes. Por eso, el club necesita “enamorar” a Allegri ahora mismo, asegurándole que los refuerzos de jerarquía llegarán.
  • ¿Quién lo quiere más?: Esa es la pregunta del millón. Si el Milan titubea tras la derrota con el Udinese, Allegri sentirá que el vínculo se ha roto y la sombra de la “Azzurra” se hará irresistible.