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Más de 13 remates para hacer un gol

Calma, no es tan obvio. El rectángulo de 18 metros cuadrados es la portería, y hay años en los que parece pequeñísima. Los delanteros del Milan en 2026 necesitan 3 tiros para ir a puerta y 13,5 tiros para hacer un gol. Pulisic, Leão, Nkunku, Füllkrug y Giménez han marcado, desde Año Nuevo, 8 goles con 34 tiros a puerta y 93 tiros totales. Vamos, son demasiados. Así también se explica la mediocre segunda vuelta de Allegri y la dificultad de estas semanas con cuatro derrotas sin goles en siete partidos.

Allegri ha cambiado varias veces la pareja de ataque y el sábado añadió un jugador más: tridente con Saelemaekers… que, por cierto, no es una novedad y juega siempre. Salió mal y, en general, la situación es preocupante porque nadie en el Milan está bien.

  • Pulisic está sin marcar desde las vacaciones de Navidad.
  • Leão está en crisis con el público de San Siro.
  • Nkunku está sepultado en el banquillo.
  • Füllkrug ha sido decepcionante desde el inicio contra el Napoli.
  • Giménez ni siquiera entró contra el Udinese.

No están bien ni atléticamente ni de cabeza. El rendimiento estacional es particular: Leão es el máximo goleador con 9 tantos en liga (gracias también a un par de penaltis); Pulisic estuvo a su altura en la primera vuelta; Nkunku marcó cinco goles en poco más de un mes cuando tuvo la confianza de Allegri. Giménez, nada; fue útil al equipo en otoño, pero de goles… cero, como mucho alguna ilusión aquí y allá.

La comparación con los otros equipos de Champions lo dice todo. Haciendo cálculos sobre este 2026, se entiende que los delanteros del Milan necesitan 13,5 tiros (o 4,5 tiros a puerta) para marcar un gol. La Juve tiene datos apenas mejores, pero con los demás la historia cambia. Quien tiene su nombre en las primeras líneas de la clasificación cuenta con delanteros más cínicos.

Al Napoli le bastan 8,5 tiros para marcar, al Como 7,7 y al Inter apenas 5,7. La diferencia es muy amplia. Significa que el Milan necesita más del doble de tiros que el Inter para marcar. Y, para un equipo que no crea tanto, es decididamente un problema. La clasificación de goles a favor confirma el abismo: el Inter tiene 75 puntos y 75 goles marcados; el Milan, 63 puntos y solo 47 goles. Una diferencia cavada por las puntas: Lautaro lleva 16 goles, Thuram 10, Esposito 6 y Bonny 5.

Christian Pulisic es la fotografía del periodo negro. En 2026 ha disparado 32 veces en total (12 a puerta) sin marcar nunca. ¿Es el mismo Pulisic que en los dos años y medio anteriores aparecía de repente en el área, en el lugar justo en el momento adecuado, y siempre desviaba a puerta? Pues sí, él.

Leão, que ahora parece en gran dificultad, lo ha hecho mejor: en el año natural ha marcado cuatro goles y ha ido a puerta 12 veces. Füllkrug y Nkunku han tenido muchos menos minutos a disposición e, inevitablemente, han sido menos peligrosos: han tirado a puerta 5 veces cada uno en tres meses y medio.

Es impresionante. Allegri, que es todo menos un maniaco de las estadísticas, conoce estos números. Contra el Verona, la segunda peor defensa del campeonato, usará dos delanteros y no más de dos. Elegir la pareja adecuada es el rompecabezas del fin de semana.


La partida de póker de Allegri

El mundo parecía lleno de certezas hace un mes: Chivu seguiría en el Inter, Gasperini continuaría en la Roma y Allegri sería la primera piedra del nuevo Milan. Sobre Chivu, todo sereno. Sobre los demás… no tanto. Massimiliano Allegri es un candidato cada vez más creíble para la Selección, en un escenario clásico del fútbol actual, tan voluble como el cielo de abril. Cien variables influirán: las elecciones de la FIGC, un posible tercer candidato rival de Abete y Malagò, o el interés por Antonio Conte. Pero el primer paso es entender qué quiere Allegri.

¿Por qué quedarse en el Milan? (Probabilidad: 8/10): El razonamiento es lineal. Milán es uno de los vértices de su vida (junto a Turín y Livorno). Además, la Champions League es el hábitat que Max más ha extrañado y la plataforma ideal para consolidar la reconstrucción iniciada. Idealmente, Allegri podría vestir la chaqueta de las “cuatro estrellas” en dos, cuatro o seis años; quizás 2026 no sea el momento más sencillo para entrar en la estructura federal.

¿Por qué irse a la Selección?: Allegri, sobre el papel, nació para ser seleccionador: no está obsesionado con el trabajo diario de campo, gestiona la presión como pocos y entrena mejor cuanto más importante es el partido. Vivir un Mundial desde dentro es el sueño de cualquier técnico. Además, la situación en el Milan no es ideal: hay un futuro por programar y muchos aspectos internos que aclarar para tener un proyecto compartido.

Los tiempos serán clave. El presidente federal se elige el 22 de junio, una fecha tardía. Mucho antes, Allegri tendrá la reunión definitiva con el Milan para la temporada 2026-27. ¿Cuándo? Justo después de asegurar la Champions. En esa reunión, Max pedirá un proyecto claro, roles definidos y refuerzos de nivel internacional. No se equivocan quienes dicen que sus prioridades son un delantero centro, un defensa central y un interior derecho.

Los puntos clave:

  • El factor “Garantías”: Allegri no se irá a la Selección solo por patriotismo. Se irá si siente que el Milan no le va a dar las herramientas para ganar el Scudetto el año que viene. Sus peticiones (delantero, central e interior) son un ultimátum a la directiva: “O subimos el nivel, o me busco un reto donde no dependa del mercado”.
  • El Seleccionador “Gestor”: Como bien dice el artículo, Max es un gestor de momentos. En una Selección no hace falta “enseñar a jugar”, hace falta elegir bien y saber sufrir en eliminatorias cortas. Es el perfil perfecto para un torneo como el Mundial 2030.
  • La trampa de las fechas: El 22 de junio es una fecha peligrosa. Si el Milan espera hasta entonces para saber si tiene entrenador, perderá el mercado de fichajes. Por eso, el club necesita “enamorar” a Allegri ahora mismo, asegurándole que los refuerzos de jerarquía llegarán.
  • ¿Quién lo quiere más?: Esa es la pregunta del millón. Si el Milan titubea tras la derrota con el Udinese, Allegri sentirá que el vínculo se ha roto y la sombra de la “Azzurra” se hará irresistible.

¿Quién podría ser el nuevo entrenador?

El terremoto que ha comenzado en la Selección Nacional corre el serio riesgo de repercutir también en la Serie A. De la elección del nuevo seleccionador dependerán, de hecho, los planes de los clubes: a día de hoy, el cara a cara entre Conte y Allegri mantiene en vilo al Napoli y al Milan, precisamente en los meses en los que se sientan las bases de la nueva temporada. Mientras esperamos a saber si Max valorará la hipótesis de entrenar a la “Azzurra”, analizamos las cuotas para el próximo entrenador del Milan según los principales sitios de apuestas.

La Champions es el objetivo mínimo; después, Allegri quiere pensar en grande con su Milan: necesita jugadores preparados y campeones consagrados de cara al doble compromiso de la próxima temporada. ¿Estará la sociedad en la misma sintonía? Lo descubriremos pronto, porque del cara a cara entre Max y los directivos rossoneros pasará el futuro del “Diavolo”. En caso de falta de sintonía, habrá adiós, y Allegri podría considerar la Selección, una opción que nunca ha descartado del todo.

¿Y el Milan? El nombre que más suena en las últimas horas es el de Gian Piero Gasperini, en conflicto con la Roma (como confirmó la salida de Ranieri antes del partido contra el Pisa). Los directivos rossoneros, tras haber iniciado la reconstrucción con un técnico pragmático como Allegri, no verían con malos ojos un salto de calidad también en el plano del juego. Tanto es así que las cuotas le señalan como el posible nuevo entrenador del Diavolo, con cifras que han bajado hasta 8.00 en casas como Betflag, Goldbet, Better y Lottomatica.

Aunque la confirmación de Allegri sigue siendo la hipótesis más probable, hay varios nombres en la lista:

  • Antonio Conte: Volvería a la carrera si finalmente Max es el elegido para la Selección (Cuota 25).
  • Roberto De Zerbi: A la espera de ver cómo termina la temporada con el Tottenham (Cuota 25).
  • Thiago Motta: Espera la oportunidad adecuada para volver tras más de un año de su despido de la Juve.
  • Cesc Fàbregas: La gran revelación, actualmente luchando por un puesto en Champions con el Como.

ANTE EL VERONA A RECUPERAR EL TALISMÁN

El 4-3-3, tanto invocado especialmente por los aficionados en las últimas semanas que querían ver un Milan más ofensivo y propositivo, vuelve al desván tras el fracaso en el partido perdido el sábado contra el Udinese. El domingo, en casa del Hellas Verona, se regresa al pasado: espacio de nuevo para el “habitual” 3-5-2, el módulo utilizado prácticamente toda la temporada que ha permitido al equipo de Max Allegri ser equilibrado y compacto.

Según informa Tuttosport, en defensa se espera volver a ver desde el primer minuto a Matteo Gabbia, quien regresó al banquillo contra los friulanos tras un mes y medio de baja. El defensa italiano es un auténtico talismán: con él en el campo, el Milan solo ha perdido una vez en toda la temporada (de los siete KO totales entre Serie A, Coppa y Supercoppa). ¿Casualidad? Quizás no, porque el ex del Villarreal posee una característica que el resto de centrales rossoneros no tienen: saber guiar a la retaguardia.

Tras los tropiezos ante Napoli y Udinese, el grupo intentó ayer recomponerse en Milanello. Max Allegri había programado un almuerzo opcional al que, sin embargo, asistió toda la plantilla. Es un síntoma de que el equipo sabe que de este momento difícil solo se sale juntos. El técnico intentará devolver la calma a través del “tranquilizante” 3-5-2 y el amuleto Gabbia.


Allegri o Conte para la Selección

En este final de la Serie A, el cara a cara entre Antonio Conte y Massimiliano Allegri no será solo por el segundo puesto en la tabla, sino también… por el banquillo de la Selección Italiana. Roberto Mancini es el tercer en discordia, pero en la carrera entre los dos técnicos con más Scudetti en activo, el entrenador de Jesi se ha quedado atrás.

Las posibilidades de Max para la “Azzurra”, en cambio, están en ascenso. A pesar de las garantías que llegan desde el Milan sobre el vínculo con su actual líder, el entrar (o no) en la próxima Champions —y sobre todo los planes de mercado del club— podrían hacer saltar la banca.

En caso de terminar entre los cuatro primeros, Allegri pedirá más poder de decisión en la elección de los refuerzos. Y si, como es inevitable, no se le conceden todos los nombres que proponga, al menos exigirá jugadores que tengan en su ADN la actitud de ganar y adaptarse al fútbol que tiene en mente. De lo contrario, presionará para interrumpir un contrato que, con la clasificación a la Champions, se alargaría automáticamente hasta 2028, con una opción adicional hasta 2029.

Diferencias entre los candidatos

  • Roberto Mancini: Se liberará en pocas semanas de su acuerdo con el Al Sadd catarí. Sin embargo, el factor tiempo no juega a su favor, ya que las elecciones a la presidencia federal son el 22 de junio.
  • Antonio Conte: El técnico del Napoli ha dejado claro que le atrae la idea de un “Conte-bis” en la selección y De Laurentiis no lo ha blindado; al contrario, ha abierto las puertas a una separación.
  • Massimiliano Allegri: El Milan quiere seguir con él y ya planifica la gira por Australia y los fichajes. Sin embargo, Max no ha descartado la selección, limitándose a decir que “aún no hay un presidente federal”. Él firmó en mayo de 2025 con la promesa de inversiones importantes para ganar. Si ese presupuesto falla o el mercado no está a la altura de sus expectativas, el adiós no es descartable, aunque convencer a Cardinale para que lo libere después del 22 de junio será difícil.

Como seleccionador, Allegri podría elegir libremente sin “vínculos de mercado”, aunque perdería la rutina diaria del entrenamiento que tanto echó de menos tras dejar la Juventus. Encontraría a muchos jugadores que ya ha entrenado. Tanto él como Conte tendrían un contrato bienal renovable hasta la Eurocopa 2028, con el objetivo crítico de no perderse el Mundial 2030 (que sería el cuarto consecutivo sin Italia). Con Max o Antonio, otra “Apocalipsis” del fútbol italiano parece menos probable.

  • Poder o Selección: Allegri está usando el interés de la FIGC como palanca de negociación. Su mensaje a la directiva del Milan es claro: “O ficháis ganadores para pelear el Scudetto, o me voy a intentar salvar el honor de mi país”. Es un movimiento clásico de Max para forzar la llegada de jugadores experimentados frente a la política de jóvenes talentos del club.
  • El factor tiempo: La fecha del 22 de junio es la clave. Si para entonces el Milan no ha cerrado los fichajes que Max exige, podríamos ver un efecto dominó: Allegri a la Selección e Italia recuperando a un técnico experto en gestionar crisis.
  • Evitar la cuarta “Apocalipsis”: Que se mencione el Mundial 2030 como el objetivo real explica la desesperación del fútbol italiano. Prefieren un “sargento de hierro” como Conte o un estratega de resultados como Allegri para asegurar la clasificación a toda costa.

Cuando San Siro silba a los jugadores

Rafa Leão, desde este punto de vista, puede estar tranquilo. O, mejor dicho: puede tomárselo con filosofía. Porque en San Siro existe una regla no escrita, y además bastante severa: nadie es verdaderamente intocable. Ni siquiera los capitanes.

A lo largo de los años, el público rossonero ha pitado a casi todos: a unos por actuaciones consideradas por debajo del nivel del brazalete, a otros por actitudes o pequeños gestos que no pasaron desapercibidos. Le sucedió a Clarence Seedorf, le sucedió incluso a Paolo Maldini (aunque aquel fue un caso distinto). Y si les tocó a ellos dos, dan ganas de decir: imagínate a los demás. Desde el partido contra el Udinese, Leão ha terminado en esta “lista negra”. Y no es el único.

Empecemos por el final. Rafa Leão está viviendo el periodo más delicado de su carrera. Tras haber arrastrado al Milan hacia el Scudetto en 2022, como MVP del campeonato (11 goles y 10 asistencias), y haber jugado una semifinal de Champions al año siguiente (siendo decisivo en cuartos contra el Napoli), su carrera se ha estancado.

A sus 26 años, Rafa todavía está en fase de maduración, pero las señales que da en el campo no son buenas. Contra el Udinese le costó desbordar a su par, incluso en velocidad. De hecho, en una acción, Kristensen lo frenó en su propio medio campo iniciando el contragolpe del Udinese, que en tres pases dio la vuelta a la jugada rozando el 0-3 incluso antes del descanso. A los 78 minutos llegó el cambio por Loftus-Cheek bajo una atronadora pitada de San Siro, la fotografía de una temporada (otra más) de un “quiero pero no puedo”. La pubalgia es seguramente una coartada, pero no una excusa. Allegri se limitó al habitual abrazo consolador.

El 2 de marzo de hace un año, el Milan perdía 2-1 en casa contra la Lazio en un clima de protesta generalizada. La Curva entró quince minutos tarde, exponiendo una pancarta emblemática: “Solo por la camiseta”.

En aquel partido, Theo Hernández celebraba sus 250 partidos con la camiseta del Milan: un hito que pasó totalmente inadvertido. Durante la lectura de las alineaciones, su nombre fue uno de los más castigados por los pitos de San Siro que, durante el encuentro, no le ahorró nuevas protestas. Fue el enésimo roce de una relación ya deteriorada entre la afición y el francés que, cuatro meses después, se marcharía para volar a Arabia.

De los pitos… a la pelea. El 23 de abril de 2017, el Milan pierde de mala manera en casa contra el Empoli, en una temporada que concluirá en el sexto puesto con Vincenzo Montella en el banquillo. De Sciglio, esa tarde, firma una actuación de horror y en el minuto 71 sale para dejar su sitio a Ocampos. En el momento de abandonar el campo, San Siro sepulta bajo una montaña de pitos a su capitán, decepcionado y amargado. ¿Terminó ahí? Para nada.

Fuera del estadio la situación degenera: algunos aficionados lo esperan a la salida del garaje y rodean el coche. Vuelan insultos, invitaciones poco elegantes a marcharse e incluso golpes en las ventanillas. La tensión sube por las nubes. En un momento dado, el padre del jugador baja del coche para intentar calmar los ánimos… pero es gasolina al fuego.

El punto de ruptura llega cuando alguien lanza una botella de cerveza contra la rueda del coche. Ahí De Sciglio pierde completamente la cabeza: baja del vehículo y se dirige directo hacia quien lanzó el objeto, listo para el enfrentamiento. La intervención de algunos de los presentes logrará bloquearlo todo. En fin, hay domingos mejores…

“Quien ama al Milan lo demuestra con hechos, saludos cordiales a los insatisfechos”. Este era el mensaje, clarísimo, expuesto por la Curva Sud en febrero de 2022, durante un Milan-Sampdoria. Un mensaje directo, sobre todo, a Franck Kessié, que desde hacía semanas vivía una situación de estancamiento ligada a la renovación de su contrato (el jugador pedía una ficha de 8 millones, cifra fuera del presupuesto del Milan).

Esa renovación nunca llegaría. El marfileño, pocos meses después, como vigente campeón de Italia, volaría a Barcelona. En aquel partido, Kessié empezó en el banquillo y su nombre fue pitado dos veces: durante la lectura de las alineaciones y en su entrada al campo en el segundo tiempo.

Hubo un tiempo en el que Clarence Seedorf, un “Bello de Noche” en las veladas de Champions, era pitado por la Curva Sud. Al fin y al cabo, su relación nunca fue del todo idílica. Algunos roces habían comenzado en noviembre de 2007, cuando el ultra de la Lazio, Gabriele Sandri, fue asesinado por un agente de policía en un área de servicio. Seedorf fue el único jugador del Milan que se negó a ponerse el brazalete negro en señal de luto en el siguiente partido contra la Atalanta. “No sabía de quién se trataba. Pido disculpas de nuevo, no fue un gesto contra nadie”, explicó.

En febrero de 2009, marcó un gol al Cagliari tras haber sido sepultado por los pitos de San Siro, que lo criticaba por su excesiva “leziosità” (amaneramiento o falta de concreción) en el campo: “Me he hartado de los pitos. Yo estoy siempre a disposición, me he hartado. El público debe dejar fuera del estadio sus propias sensaciones negativas de la vida”, diría Clarence.

Hubo otro ex capitán rossonero que fue blanco de los pitos de San Siro. Durante un Milan-Spal en diciembre de 2018, en la lectura de las alineaciones, Riccardo Montolivo fue víctima de una oleada de pitos por parte de los 48 mil presentes en las gradas del Meazza. Junto a él, también fueron señalados Higuaín y Bertolacci.

Montolivo, en aquella temporada (2018-2019), estaba viviendo los últimos meses de su carrera, hasta el punto de no jugar ni un solo partido durante todo el año bajo las órdenes de Gattuso. En el punto de mira de los aficionados estaban sus actuaciones de los últimos años, consideradas por debajo del nivel esperado. En junio llegó el adiós, con un toque polémico: “Gracias de parte de un capitán herido”.

Premisa obligatoria: Paolo Maldini y la Curva Sud nunca fueron una pareja sencilla. Una relación intensa, a ratos complicada, pero nunca banal. Perché sí, Maldini escuchó los pitos. Pero no por cómo jugaba (ahí, honestamente, había poco que decir). En el campo era casi siempre impecable, alguien que difícilmente terminaba entre los peores.

El punto era otro: la relación con una parte de la hinchada, hecha de expectativas altísimas y algún roce de más. Llegamos al 25 de mayo de 2009: la última vez de Maldini en San Siro con la camiseta del Milan. Debía ser la clásica noche de lágrimas y ovación infinita. En cambio, el Milan pierde 3-2 contra la Roma y, durante la vuelta al campo final, de la Curva brota una pancarta: “Gracias capitán; en el campo, campeón infinito, pero has faltado al respeto a quienes te han enriquecido”. Y también cayeron algunos pitos, solo para que no faltara nada en el día del adiós.

El clima, en realidad, ya se había quebrado unos meses antes. En febrero, el Milan había quedado fuera de la Copa de la UEFA contra el Werder Bremen, entre protestas y quejas. Al final de aquel partido, Maldini respondió a la Curva con un gesto bastante elocuente: el dedo en la boca, en plan “silencio”.


Capello: “El Milan se apagó”

Entre los espectadores de excepción en San Siro para el Milan-Udinese también se encontraba Fabio Capello. El exentrenador rossonero pudo así palpar de cerca las dificultades del equipo de Massimiliano Allegri, que salió derrotado por un contundente 3-0 ante los friulanos. Un KO que ha puesto en riesgo la clasificación para la próxima Champions League y ha generado un gran debate entre los aficionados del “Diavolo”.

Capello, ¿le sorprendió el partido?

«Hasta cierto punto. Llegué pronto al estadio y observé con cuidado el calentamiento del Udinese: se veía un equipo concentrado, metido, tónico. Y en particular Zaniolo, a menudo criticado en el pasado por sus actitudes, hizo un pre-partido perfecto. No es casualidad que luego fuera el mejor en el campo».

El Milan de Allegri no había perdido nunca por tres goles de diferencia esta temporada

«Porque siempre ha sido compacto y sólido defensivamente. El sábado, en cambio, concedió innumerables contragolpes a los rivales. También hay que decir que los episodios no giraron a favor del Diavolo: el autogol de Bartesaghi, la gran parada de Okoye al inicio del segundo tiempo a Saelemaekers, cuando sinceramente pensaba que el partido aún podía remontarse…».

¿Cuestión de esquema? El paso al 4-3-3 no funcionó

«No, dejemos de lado el esquema. El problema, en todo caso, fue el ritmo. El Udinese iba una vez y media más rápido. Ganaba todos los duelos, agredía y salía a la contra con una intensidad mucho mayor que la de los rossoneri. Así, puedes jugar con todos los sistemas que quieras, pero pierdes los partidos igual».

¿Cómo se explica, entonces, este déficit a nivel físico?

«Partiendo de la premisa de que el Udinese está muy bien y es un equipo incómodo de enfrentar, el bajón del Milan no puede tener justificaciones. En una temporada sin copas europeas, con una eliminación precoce de la Coppa Italia… Me inclino a pensar que todo parte de la cabeza, más que de las piernas».

¿En qué sentido?

«Quizás los jugadores rossoneri sufrieron el golpe anímico de haber quedado fuera de la lucha por el Scudetto tras el KO en Nápoles. O quizás se acomodaron en una clasificación que parecía asegurar la plaza de Champions».

Allegri, sin embargo, siempre advirtió a los suyos que el cuarto puesto era el gran objetivo y no estaba aún en el bolsillo

«Porque Max probablemente olía en el aire que algo no iba bien. Alguien con su experiencia siente estas cosas antes».

¿Valía la pena experimentar contra el Udinese?

«No olvidemos que el Milan venía de una derrota contra el Napoli y que durante toda la segunda vuelta está teniendo una dificultad tremenda para marcar. Evidentemente, Allegri buscó remedios que no funcionaron. Pero el problema me parece mucho más profundo que un partido desafortunado».

Parece que la afición ha identificado el problema en Rafa Leão

«Los pitidos los escuché yo también. Y he leído las palabras de Rabiot, que invita al público a ayudar a Leão. Es justo, pero yo añadiría que también el portugués debe ayudarse un poco a sí mismo».

¿Qué le pasa a Rafa?

«Lo he dicho varias veces, a mí como delantero centro no me convence. Pero más allá del rol, me parece que simplemente no tiene la energía de antes. Cuando en el segundo tiempo fue desplazado a la banda izquierda, su posición preferida, casi nunca iba al uno contra uno. Fue el símbolo de un Milan falto de ritmo».

Ahora la Champions está realmente en riesgo: ¿qué debe hacer Allegri?

«El Milan necesita recuperar espíritu, solidez y humildad. Las dotes que caracterizaron la excelente primera vuelta de los rossoneri y que se han perdido en las últimas semanas. Max debe lograr que el grupo vuelva a estar unido, que el individuo se sacrifique por el colectivo. Porque, desde luego, el Milan visto contra el Udinese sufriría mucho para entrar en Champions. Es más, no entraría a pesar de la ventaja actual en la tabla».

¿Dentro de dos semanas el Milan-Juventus podría ser realmente un desempate por la Champions, teniendo en cuenta también al Como, Roma y Atalanta?

«Los bianconeri sufrieron en Bérgamo durante un tiempo, pero luego se impusieron, obteniendo un éxito fundamental. Spalletti está absolutamente en la carrera y el partido de San Siro será un cruce importante tanto para la Juve como para el Milan. Aunque faltan seis jornadas y no bastará un solo encuentro para alcanzar la meta».

EL CLUB ESPERA OFERTAS POR RAFA LEAO

San Siro ha dicho basta a la historia de amor con Rafa Leão, pitado sonoramente el sábado contra el Udinese, mientras que el club, Allegri y sus compañeros (Rabiot habló en nombre de todos) tienen la intención de defenderlo, espolearlo y mimarlo. Al menos hasta el final de la temporada cuando, con toda probabilidad, sus caminos se separarán. Pero antes hay que conquistar la clasificación para la Champions, y tanto en la sede del club como en Milanello saben que la contribución del número 10 puede ser preciosa.

A pesar de ser muy activo en redes sociales, ayer Leão permaneció en silencio. Quienes lo conocen aseguran que no esperaba ser tan blanco de los pitos del Meazza, no solo en el momento de la sustitución, sino también durante el juego. Se siente dolido porque ni siquiera la temporada pasada —la de los tantos errores, los altibajos de rendimiento y los banquillos punitivos con Fonseca y Conceição— había sentido a “su” gente tan polémica con él.

Le ha dolido que la protesta llegue en la fase final de un año en el que ha jugado apretando los dientes debido a la pubalgia y ha sido utilizado en un rol, el de delantero centro, que no siente como suyo. Siente que el pueblo rossonero no ha entendido los esfuerzos que ha hecho por el equipo. Por supuesto, Rafa también sabe que falló dos ocasiones contra el Udinese que podrían haber cambiado el partido y que ha marcado menos goles de los que debería, pero los pitos lo han herido profundamente.

A partir de hoy, el portugués deberá intentar recomponerse, recargando la moral e interrumpiendo el ayuno de goles del ataque del “Diavolo”. Él fue el último en marcar (el 2-0 en Cremona), pero desde entonces han pasado casi 45 días. Una eternidad. El domingo en Verona, con el Como quinto a solo 5 puntos, el Milan no puede fallar: necesitan los tres puntos para no salir de los puestos de Champions. Queda por ver si Allegri lo usará de inicio o lo mandará al banquillo, como en Nápoles.

Al final del campeonato llegará el momento de hacer balance. Si se clasifica para la Champions, el Milan comprará un delantero con el gol en el ADN y, en ese punto, difícilmente Allegri preverá un 4-3-3 con el recién llegado más Pulisic y Rafa (quien no ama la fase defensiva). Si llega una oferta congruente, Rafa será vendido.

Más que al Barcelona, el Milan mira hacia el Manchester United, interesado en el pasado. El escaparate del Mundial podría ayudar, pero Leão no se irá a cualquier precio: quiere un equipo del prestigio del Milan. No contempla un traslado a Arabia Saudita, donde su amigo Theo Hernández lo recibiría con los brazos abiertos. Las piezas del rompecabezas son muchas, pero la ruta del adiós ya está trazada.


Rabiot y Ricci: sus palabras preocupan

El periodo negativo del Milan continúa. Es más: empeora. Ayer, de hecho, llegó la derrota pesadísima por 0-3 contra el Udinese en San Siro, al término de una actuación verdaderamente incolora, totalmente errónea desde el punto de vista técnico y táctico e insignificante desde el punto de vista del carácter.

Hablando en rueda de prensa, Samuele Ricci pronunció una frase que genera preocupación por el estado mental y de actitud que describe en el equipo de Allegri: “Hoy estábamos poco presentes, he tenido esa sensación”. Una declaración que va de la mano con la de Massimiliano Allegri en DAZN: “Hay que volver a ser ordenados y lúcidos”.

El Milan venía de un periodo negativo —porque 3 derrotas en 6 partidos representan eso, a pesar de la clasificación— y de una actuación muy por debajo del nivel esperado (contra el Napoli), a la que siguió muchísima decepción durante la semana por no haber sido capaces de expresar más. Por lo tanto, las campanas de alarma ya habían sonado repetidamente en las últimas semanas. El técnico rossonero dijo ayer que la plantilla acusó el golpe tras el “Maradona”, pero también que, después de un par de días, todo se había superado. Evidentemente, no fue así.

Y hay que preocuparse aún más por lo que dijo Adrien Rabiot: “Nos faltó el orden en el campo y luego las ganas, la determinación de ir a marcar gol y alcanzar este objetivo que es el nuestro. Hay momentos de dificultad, es normal: debemos permanecer unidos y trabajar en esta semana, de forma fuerte, y volver a la victoria a partir del próximo domingo”.

“También como equipo podíamos haberlo hecho mucho mejor, como éramos antes: más unidos. Hemos perdido eso en el campo: las ganas de trabajar para el compañero, de replegar todos juntos y de batallar juntos. Eso es lo que debemos recuperar: es lo que nos ha hecho bien hasta aquí”.

Lo que dice Rabiot es, probablemente, lo más grave que se ha escuchado en Milanello esta temporada. Ya no se trata de si el esquema es un 4-3-3 o un 3-5-2, se trata de los valores morales del grupo:

  • El fin de la solidaridad: Cuando un líder como Rabiot admite que se han perdido “las ganas de trabajar para el compañero”, está señalando una fractura de vestuario. El Milan de la primera vuelta era un bloque granítico donde todos corrían por todos; el de ayer fue una suma de individualidades frustradas.
  • La mentira de la “normalidad”: Allegri intentó vender que el golpe de Nápoles estaba superado, pero la realidad en San Siro lo desmintió. El equipo parece haber entrado en una depresión profunda tras entender que el Inter ya es inalcanzable.
  • El fantasma de la complacencia: El mensaje de “el objetivo puede alcanzarse incluso en la última jornada” de Allegri parece haber calado de forma negativa. Si el mensaje es que “hay tiempo”, el equipo ha dejado de jugar con la urgencia que requiere la Serie A.

Rabiot ha puesto el dedo en la llaga. Si el domingo contra el Verona no se ve a un equipo que “batalla junto”, el puesto de Champions dejará de ser una preocupación para convertirse en una emergencia real.


Leao gracias y adiós

Algo extraño está ocurriendo allá arriba, en la cima de la tabla, a espaldas de un Inter lanzado hacia el Scudetto y de un Napoli que intenta incomodarlo. Está ocurriendo que el Milan, que hasta hace pocas semanas era considerado la principal amenaza para los nerazzurri, está perdiendo partidos y certezas, viendo cuestionado incluso su puesto en la Champions. Al mismo tiempo, la Juve, que parecía haber quedado al margen de la lucha europea, está escalando cada vez más alto, acercándose peligrosamente a los rossoneri.

Un vuelco que aún no se ha completado, y quién sabe si llegará a realizarse (seguimos considerando a Allegri favorito para la carrera por los cuatro primeros puestos), pero esta nueva situación en la tabla enciende el final del campeonato. Anoten esta fecha: domingo 26 de abril. Hay un Milan-Juve che, de repente, se convierte en un desafío que vale muchísimo. E, indirectamente, también pesa para el Como y la Roma, involucrados a su vez en la pelea, mientras que la Atalanta —tras la derrota de ayer— parece quedar definitivamente fuera de escena.

La firma de Spalletti no pudo ser celebrada de mejor manera por la Juve: una victoria a domicilio de extraordinaria importancia. No se puede decir que la actuación estuviera a la altura del resultado (la Atalanta dominó el primer tiempo y el gol bianconero llegó gracias a un rebote involuntario de Boga), pero a veces también hace falta un poco de suerte. Sea como sea, la Juve ha recuperado siete puntos al Milan en apenas cuatro jornadas.

El Udinese de Zaniolo arrasa en San Siro y abre dos frentes. Uno es el “caso Milan”: los rossoneri han perdido cuatro de los últimos siete partidos. Un dato inquietante y sorprendente si se piensa que en los veinticinco encuentros anteriores solo habían caído una vez (precisamente en la primera jornada contra la Cremonese), manteniéndose después invictos durante veinticuatro encuentros. ¿Qué le está pasando al equipo de Allegri?

Para intentar remediar la inconsistencia ofensiva —el último gol de un delantero se remonta al 1 de marzo (Leão contra la Cremonese)— Max cambió de esquema apostando por el 4-3-3, como muchos le pedían. El resultado es que el ataque sigue sin marcar y, a cambio, la defensa se ha desmoronado. Faltan futbolistas de calidad tanto atrás como adelante, y ahora salta una alarma (no exagerada) ligada a la conquista de un puesto en Champions, un objetivo que parecía asegurado.

Luego está el “caso Leão”, cuya solución es mucho más compleja. A estas alturas, el problema no es solo técnico —debido a la inconsistencia de Rafa en cada zona del campo— sino también ambiental: la afición rossonera se ha cansado de él. Por supuesto, no son ellos quienes deben decidir el futuro del portugués, pero el sentimiento popular refleja la atmósfera que se ha creado en torno al jugador incluso dentro del club y que lo empuja hacia la salida.

Es una pena, porque Leão tiene las cualidades de un campeón, pero no logra expresarse al máximo con continuidad. Al contrario, ahora es constante, pero solo en un rendimiento siempre insuficiente. Aunque a veces tiene actitudes que lo hacen parecer indolente, creemos que no lo es realmente; no es casualidad que cuando Allegri lo sustituyó —mientras San Siro lo cubría de pitidos— Max y cada compañero le manifestaron su cercanía. Pero su aventura en el Milan —larga y ennoblecida con un Scudetto ganado como gran protagonista— parece haber llegado a su fin. Y, probablemente, sea lo mejor para todos.


Lewandowski se ofrece al Milan

Para relanzar también las ambiciones europeas, tras la remontada en el campeonato, el Milan necesitará un delantero centro de fama internacional: la notoriedad de Robert Lewandowski se debe a sus goles por todo el continente, con especial concentración entre Alemania y España. Solo entre Bundesliga y Liga, el ariete ha repartido 565 goles, un volumen exponencialmente mayor al producido por los actuales atacantes rossoneri.

El vacío en el área quedaría así más que lleno: en la temporada en la que ha cumplido 37 años, Lewandowski ya ha marcado doce goles en liga, más que todos los puntas del Milan, que siguen buscando los dobles dígitos. El más cercano es Leão con 9, seguido de Pulisic con 8. Los números son determinantes: los de los goles para declarar la crisis rossonera; los de Robert para elegirlo como goleador de primera fila.

Existen otras cifras, como la de la edad: Lewandowski nació en Varsovia en agosto de 1988, solo tres años más joven que Modric (40). Ante las dificultades del mercado de delanteros centros, donde los grandes cañoneros escasean y los pocos que hay se pagan a precio de oro, él podría representar una oportunidad. El contrato del polaco con el Barcelona se encamina hacia su vencimiento en verano: el Milan lo ficharía sin gastos de traspaso.

Es por esto que los agentes del atacante trabajan para sondear nuevas oportunidades: tras Múnich y Barcelona, “Lewa” quiere otra gran plaza europea y Milán lo es. Decir que Lewandowski se está ofreciendo casi desmerece su gran atractivo; lo cierto es que busca otro gran desafío. El Milan, que apunta al relanzamiento internacional, lo es: motivo por el cual Robert ha elegido dar un paso al frente. En Italia también podría elegir a la Juventus, interesada desde hace tiempo.

Los costes siguen siendo altos en cuanto a la ficha, pero los rossoneri harán sus cuentas. Lewandowski aportaría una carga consistente de goles y experiencia: tras sus inicios en Polonia, desde 2010 estuvo en el Borussia Dortmund (103 goles). En 2014 pasó, como agente libre, al Bayern de Múnich: 344 goles en Baviera. A los títulos nacionales añadió Champions, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes.

Desde 2022 en el Barcelona, ha marcado otros 118 goles. Sigue siendo el tercer máximo goleador de la historia de la Champions, por detrás solo de Cristiano Ronaldo y Leo Messi. Suma otras 89 dianas con la selección polaca. Sería una solución a corto plazo dada su edad, pero ciertamente resolvería al instante la crisis del gol que aflige al Milan.

La defensa ha recuperado solidez con el trabajo de Max; por el contrario, la producción ofensiva ha sido a menudo escasa. Leão y Pulisic, la “pareja de ensueño” del verano, se han revelado como símbolos del gran lamento: lo que pudo ser y no fue. Rafa y Chris se han alternado en el campo (pasando la otra mitad del tiempo en la enfermería) y de sus carreras en velocidad hacia la portería contraria quedan pocos recuerdos.

El aliento se ha vuelto más fatigado en el último periodo: Rafa no marca desde hace más de un mes; Pulisic desde finales de 2025. Leão tiene una cláusula de 170 millones, cifra hoy lejana de su valor real, y podría ser objeto de negociación por mucho menos, quizás sobre los 70-80 millones.

Pulisic, por su parte, ha cambiado sus connotaciones: es un atacante que no marca desde diciembre pasado. Un 2026 sin alegrías. Superados ya los cien días de ayuno, el nuevo contrato que parecía inminente se ha pospuesto hasta perderse en un horizonte lejano, y quién sabe si volverá a ser actualidad.


El Milan busca otro Rabiot: Goretzka

Otro Rabiot, quizás un par si no tres: uno por demarcación. El Milan está volcado en conquistarse un nuevo pase para la Champions y, una vez asegurado el puesto, querrá reingresar en el “salón noble” de Europa por todo lo alto. Harán falta experiencia y mentalidad, las mismas que el verano pasado trajeron como dote Modric y Rabiot.

Como ocurrió con Modric, los rossoneri reflexionan sobre la posibilidad de proponer un contrato interesante a un jugador próximo a quedar libre. Como con Rabiot, se trata de otro centrocampista que acaba de superar los treinta años; por tanto, en plenitud de su carrera y con la ambición de un nuevo e intrigante desafío.

El desafío podría ser sostener al Milan en su ascenso europeo: a cambio, el club está listo para proponer a Leon Goretzka, el objetivo en cuestión, un contrato de tres años a razón de al menos cinco millones por temporada. También aquí, una operación “a lo Rabiot”: el pasado septiembre, Adrien se vinculó a los rossoneri hasta 2028, un acuerdo de tres años.

La estrategia empresarial ha sido, por fuerza de las circunstancias, revisada y corregida: si antes los contratos largos para los mayores de 30 no eran vistos con buenos ojos, hoy son una necesidad imposta por las renovadas ambiciones internacionales. Tres años de contrato son incluso más de lo que ofrecen hoy los competidores italianos y extranjeros, que se limitarían a la propuesta de un bienio. Para el Milan la oferta es buena: a su favor, el club tiene la posibilidad de no gastar un euro en el traspaso del jugador, que a final de temporada se liberará a coste cero del Bayern de Múnich.

Sobre la experiencia y las cualidades de Goretzka hay poco que añadir: 303 partidos con el Bayern de Múnich, el último de pocos minutos hace dos días en casa del Real Madrid en la ida de los cuartos de final de Champions. Precisamente contra la Atalanta había jugado, en cambio, su último partido europeo como titular. Su temporada en la Bundesliga se compone de otros 25 partidos, dos goles y sendas asistencias.

Aquí el Bayern lidera la clasificación con nueve puntos de ventaja sobre el Borussia Dortmund: se puede decir que Goretzka se encamina hacia su decimoséptimo trofeo en Baviera. Una vitrina compuesta por ahora por: cinco Supercopas de Alemania, seis ligas alemanas, dos Copas de Alemania, una Champions League, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. En el futuro centro del campo rossonero tendría, obviamente, un papel protagonista: el Milan se ha movido con antelación y ahora busca el esprint final con una propuesta más consistente que las demás.

Para vivir un final de temporada sereno y sin estrés, el propio Goretzka está orientado a decidir en breve sobre su propio futuro, incluso antes de que concluyan los compromisos de liga y Champions con el Bayern: Leon podría elegir ya a finales de mes. Una elección de respeto también para la numerosa competencia que se ha puesto en fila ante su puerta: quien sea elegido, y quien no, podrá organizarse en consecuencia.

En el Milan, la eventual incorporación de Goretzka no será ciertamente el único movimiento del verano: habrá en cualquier caso un refuerzo de peso, mientras que las salidas serán al menos un par, con Fofana y Loftus-Cheek como principales candidatos. Ricci y sobre todo Jashari tienen un potencial que queda por valorizar, mientras que el gran interrogante sigue vinculado a Modric. Resiste la confianza en el deseo del jugador de renovar otro año con el Milan, con la idea fascinante de liderar a los rossoneri en Champions. También en este caso, finales de abril podría ser el momento de las decisiones.

OBJETIVO RENOVACIÓN TOMORI 2030

No solo campo, el Milan piensa también en el futuro entre mercado y renovaciones de contrato. Una de estas interesa a Fikayo Tomori. De ello habla esta mañana el Corriere dello Sport, que titula: “Tomori por la renovación, el objetivo es el 2030. El inglés de 28 años estaría entusiasmado con vincularse aún más a los colores rossoneri, después de que el verano pasado hubiera rechazado varios destinos, entre ellos un regreso a la Premier League”.