En el umbral de los mil minutos con la camiseta rossonera, Luka Modric y el club empiezan a pensar en ampliar el horizonte. Hasta ahora el croata ha jugado 989 minutos, es decir, 16 horas y media con el Milan: 965 en liga y 24 en Copa Italia. Un esfuerzo afrontado sin un desgaste físico particular —su cabeza está totalmente acostumbrada a los grandes desafíos— por lo que es lógico que ambas partes miren el futuro con confianza.
En verano, Modric firmó por una temporada con opción para un segundo año, y las premisas invitan al optimismo: Luka ha sido titular en once de los once partidos de la Serie A, sin parecer ni de lejos un jugador al final de su carrera. Al contrario, ya se piensa en cómo prolongarla. La decisión definitiva llegará solo en primavera, pero a día de hoy la renovación parece casi una certeza. El club cree en ello, también porque Modric vive muy bien en Milán, donde su vida y su profesión están incluso por encima de lo que imaginaba.
La intención inicial era posponer la decisión a final de temporada para evaluar tanto la condición física como su adaptación a Italia, pero ahora esa decisión puede adelantarse. En la liga, Modric solo se ha perdido los finales de los partidos ante Cremonese y Udinese, descansando de verdad únicamente en el duelo de Copa Italia contra el Lecce. Y sus números sorprenden: no se limita a dirigir el juego, también es un mediocampista que va al choque, y no por casualidad ya acumula dos tarjetas amarillas en Serie A.
Para todos sus compañeros es un modelo de aplicación: con él luchando en el campo, incluso Leao se ha convencido a correr más por el equipo. La gente de Milanello lo admira por su enorme humildad, a pesar de tener una carrera llena de éxitos y reconocimientos personales, incluido el Balón de Oro 2018.
Otro logro que está por añadir es convertirse en el primer jugador croata en participar en cinco Mundiales: desde 2006 forma parte de la selección, de la que es el jugador con más presencias, 192, y autor de 28 goles. Luka ha disputado los Mundiales de 2006, 2014, 2018 y 2022, terminando segundo en Rusia (2018) y tercero en Catar (2022).
Para viajar a Estados Unidos y jugar su quinto Mundial, Modric y Croacia solo necesitan un punto en los próximos dos partidos: contra Islas Feroe en casa el viernes y contra Montenegro fuera el lunes. Son compromisos —sobre todo el primero— nada prohibitivos. Si, como se prevé, la clasificación queda asegurada esta misma semana, Luka podrá gestionar mejor sus energías en el segundo partido y llegar más descansado al derbi. Un detalle para nada menor, teniendo en cuenta todos los contratiempos físicos que tuvo el Milan durante el parón de mediados de octubre.
El horizonte, como se ha dicho, va todavía más lejos. Tras el verano en América, Modric podrá seguir en el Milan hasta junio de 2026 gracias a la opción de extensión del contrato actual. Y esta opción permitirá a ambas partes continuar hasta junio de 2027, cuando Luka ya habrá cumplido 41 años. Aunque en el futuro quizá no sea un titular indiscutible como ahora, podrá seguir siendo muy útil: en esa posición están creciendo Ricci y Jashari, que pueden ver en Modric una fuente constante de inspiración.
Hoy el centro del Milan pertenece a Luka, con los dos mediocampistas más jóvenes adaptándose a jugar como interiores. En el futuro, podrán recoger su testigo. Además, para Luka existe la ambición de lograr otro récord, este arrebatado a Ibrahimovic: Zlatan es el jugador más veterano en vestir la camiseta del Milan en Serie A, a los 41 años y 146 días.





