El nuevo Leão es un atacante que se sacrifica en un papel que no es el suyo y salta al campo incluso cuando no está en su mejor forma: primero el equipo. Rafa ha renunciado al campo abierto que encontraba en la banda izquierda para buscar algunos centímetros de espacio en el área. Ya no es un extremo a toda velocidad, sino un delantero centro que puede ir lento o rápido; lo importante es que llegue puntual al contacto con el balón.
En las ideas iniciales de Allegri, él y Pulisic debían aprovechar las transiciones rápidas y no dar referencias a los defensas rivales, pero la práctica ha resultado más compleja, tanto que Pulisic parece haber agotado su reserva de goles ya a finales de diciembre. Rafa no marca desde hace dos partidos y en casa de la Lazio dio un paso atrás: ni un solo intento.
Ese fue el motivo de la frustración de Leão en el Olímpico, saliendo a paso lento (ante la ira del director deportivo Tare en la grada) y con un humor negrísimo. Esquivó incluso el intento conciliador de Maignan y el abrazo de Max. La escena no fue agradable, pero lo positivo es que Rafa quería seguir en el campo para intentar ayudar finalmente al equipo. Por ello, no habrá multa ni amonestación oficial por parte del club: no se prevén sanciones para jugadores que salen enfadados por el resultado y por no haber podido ofrecer su contribución.
Esa contribución falta, especialmente en goles, desde el tanto contra la Cremonese. Leão suma nueve goles en el campeonato: muy pocos para ser la estrella y el mejor pagado de la plantilla. Se esperaría mucho más. Es difícil que Allegri cambie el sistema en función de Rafa, insistiendo más bien en las dos puntas centrales. Por esto, y por una valoración global de su carrera rossonera —determinante en el Scudetto de 2022 pero mucho menos después—, el club tendrá en cuenta posibles ofertas por el portugués.
Su hipotética renovación hasta junio de 2030 no excluye esta posibilidad. La verdadera pregunta es quién podría permitirse una operación tan costosa por un jugador que hoy no está entre los top en su puesto. Leão tiene una cláusula de 170 millones, cifra hoy lejana de su valor real, y sería objeto de negociación por mucho menos, quizás unos 80 millones. Existen posibles intereses desde la Premier League y Arabia Saudí. Su sueldo es de 5,5 millones más primas.
Giovanni Branchini, agente de Allegri, comentó: «Leão es un activo de la sociedad y hay que considerar varios factores. Este año no está dando un gran aporte, está a la vista de todos, pero hay que defenderlo hasta el final como hizo Allegri». Una eventual oferta deberá estar a la altura de un atacante que, entre rachas de oro y momentos de estancamiento, ha marcado 80 goles en 284 partidos con el Milan.
¿Alternativas? He aquí un perfil: veinte años, un potencial aún por explotar y un precio (¿por ahora?) accesible. Se trata de Antonio Nusa, el noruego que “destrozó” a la defensa italiana con su selección. En el Leipzig suma tres goles en 27 partidos. Los alemanes son actualmente quintos en la Bundesliga, fuera de la Champions. No clasificarse para la máxima competición europea podría convencer al club de la galaxia Red Bull de vender a su joya. Su valor ronda los 35 millones y el Milan vigila de cerca la situación.











