Tras las tensiones del domingo por la noche en el Olímpico, ha vuelto la calma entre Rafa Leão y Christian Pulisic. Ayer, en Milanello, ambos se estrecharon la mano en el campo frente a sus compañeros, dejando atrás una noche que preferirían olvidar. Lo que prevalece ahora en ambos es el deseo de reiniciar y encontrar ese gol que buscan con insistencia, pero que no llega con la frecuencia de antes.
El equipo retomó los entrenamientos ayer (el lunes fue solo para terapias de lesionados), siendo la primera vez que el grupo se reunía tras la derrota ante la Lazio. Allegri y su personal analizaron en vídeo el partido del Olímpico, una práctica habitual independientemente del resultado, pero es evidente que la actuación negativa ante el equipo de Sarri dejó mucho sobre lo que reflexionar.
Entre los puntos analizados estuvo, naturalmente, el hecho de que el estadounidense y el portugués se buscaron menos que en el pasado. Un aspecto que impacientó particularmente a Rafa, muy contrariado en la segunda parte cuando su compañero no le sirvió en un desmarque vertical, y visiblemente alterado al ser sustituido (Maignan y Allegri intentaron calmarlo en vano). De hecho, incluso en el vestuario al finalizar el encuentro, el número 10 tuvo sus diferencias con su compañero.
Ayer, sin embargo, Pulisic y Leão volvieron a ver algunas de las jugadas polémicas en vídeo y, con la mente fría, reflexionaron sobre las decisiones tomadas y sus actitudes. Por ello, Rafa pidió disculpas al grupo. El asunto se dio por cerrado en el campo con un apretón de manos. Desde ayer, en la mente de ambos solo está la voluntad de volver a empezar contra el Torino.
La voluntad de cerrar rápido el incidente confirma la unidad de un grupo moldeado por Allegri desde el pasado julio. Rafa y Christian son compañeros desde 2023 y, aunque tienen caracteres muy distintos, se respetan. Incluso se han alternado en los lanzamientos de penalti después de que el ex del Chelsea fallara dos contra el Torino y la Juventus en 2025.
En los planes iniciales de la temporada, debían ser una pareja capaz de encontrarse “a ciegas” y marcar con frecuencia en el esquema 3-5-2. La realidad ha sido muy distinta: solo han compartido 595 minutos en el terreno de juego y han firmado la pobre cifra de 2 goles.
Esto se debe a que ambos han sufrido lesiones y no están al cien por cien; a que Leão no es un delantero centro puro y Pulisic no rinde al máximo como segunda punta; y a que a menudo no han recibido el apoyo adecuado del resto del equipo. Sin embargo, no es momento de análisis tácticos: lo prioritario ayer era dejar atrás lo ocurrido en Roma y confirmar que todos reman en la misma dirección: la que debe llevar al Diavolo a la próxima Champions League.
Volver a la victoria sería más sencillo con los goles de Leão y Pulisic, que atraviesan un periodo complicado. El estadounidense aún no ha marcado en este 2026, su sequía más larga desde que es rossonero. El portugués, por su parte, ha anotado solo dos goles en sus últimos diez partidos. Son números que no les corresponden y que deben ser borrados este sábado para poner punto final al pasado.

IGLI TARE SE REUNE CON EL AGENTE DE RETEGUI
El casting para el nuevo delantero centro rossonero parece haber comenzado ya. Y es fundamental que así sea: desde hace demasiado tiempo, el puesto de ariete en la plantilla del Milan ès un hueco que debe cubrirse adecuadamente. Por el momento, hay nombres y perfiles en la agenda de Tare que llevan tiempo vinculados al Diavolo: uno de ellos es Mateo Retegui, hoy protagonista en la liga saudí con un contrato faraónico. En los últimos días se ha informado de un encuentro en Milán que ha alimentado los rumores en este sentido.
Según informa esta mañana Tuttosport, el pasado viernes por la noche fueron vistos cenando en un restaurante de Milán Igli Tare, director deportivo del Milan, y Alessandro Moggi, miembro de la agencia que gestiona los intereses de Mateo Retegui. No es un secreto la amistad entre ambos, pero más allá de una reunión de cortesía, sobre la mesa se puso el tema del atacante ítalo-argentino.
El directivo albanés recabó información para empezar a explorar una hipotética operación. El nudo clave es el sueldo faraónico de 16 millones de euros que el delantero percibe en el Al-Qadisiya. Para volver a Italia, el jugador debería aceptar una reducción drástica —el Milan podría llegar hipotéticamente hasta los 5 millones más bonus— o bien esperar alguna fórmula de cesión entre ambos clubes. El coste de su traspaso ronda los 40-50 millones de euros.
No es la primera vez que Retegui es vinculado al Milan; de hecho, ha sido una constante desde el verano de 2024, cuando estuvo en el punto de mira de Moncada antes de que el Diavolo decidiera apostar por Morata. El ex del Tigre se marchó entonces del Genoa a la Atalanta, donde se consagró como máximo goleador del campeonato bajo las órdenes de Gasperini.
El verano pasado hubo un amago de interés, fulminado de inmediato por la irrupción del Al-Qadisiya, que barrió a la competencia con una ficha fuera de mercado. Hoy, Retegui ya ha marcado 15 goles en 25 partidos y la idea de regresar a Italia está presente, también debido a una situación geopolítica inestable en Oriente Medio. El Milan ha empezado a moverse y, de aquí al verano, podría pasar de todo, aunque una cosa es segura: no se puede dejar a Allegri sin un delantero centro otra temporada más.










