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El Milan quiere ser más italiano

El director y el entrenador del Milan del futuro serán italianos, pero el equipo tendrá también un núcleo importante de jugadores azules o azzurri. Porque en Via Aldo Rossi han entendido que sólo así se puede crear ese núcleo duro necesario para ganar el campeonato. Como le ocurrió en el pasado al Diavolo de Sacchi, Capello y Ancelotti, pero también a la Juve de Conte, Allegri y Sarri o al actual Inter.

Chiesa, Orso y Lucca Para el ataque, los nombres marcados en rojo son tres. No llegarán todos, pero son operaciones en estrecha observación. Federico Chiesa, sobre el que se había informado el verano pasado antes de su fichaje por el Liverpool, puede volver a ser una idea, ya que con los Reds ha permanecido hasta ahora al margen y la próxima temporada quiere ser protagonista para ir al Mundial.

Riccardo Orsolini y Lorenzo Lucca, en cambio, sonaron en el pasado mercado invernal cuando estaba claro que Santiago Giménez era el objetivo. Sus nombres, sin embargo, siguen vivos: Orsolini es un exterior con calidad y gol que podría aportar a Pulisic para jugar como trequartista titular; Lucca, por su parte, sería la alternativa al mexicano si Abraham no es comprado por la Roma. El delantero exterior del Bolonia y el delantero centro del Udinese tienen valoraciones importantes: el precio de Orso podría rebajarse incluyendo en la operación el rescate de Pobega; los friulanos, en cambio, parten de una base de al menos treinta y cinco millones por su delantero. Demasiado, pero…

Abraham y la Roma Pero volvamos por un momento al inglés cedido y no necesariamente comprado porque tiene un salario elevado. Si en las últimas semanas ha dado algunas señales importantes (especialmente el gol en el derbi del miércoles), en el resto de la temporada no ha brillado por su continuidad. Los giallorossi, dueños del escudo de Abraham, tienen cedido a Saelemaekers y quieren retenerlo debido al excelente rendimiento del belga.

Si el nuevo entrenador no pide la confirmación de Abraham, la negociación con el club de Friedkin puede continuar con una contrapartida técnica alternativa. ¿Cuál? Bryan Cristante, que ya fue sondeado en enero, o Lorenzo Pellegrini, que no tiene intención de renovar su contrato que expira en 2026. Cristante podría entrar en la lista de la Uefa, suponiendo que el Milan llegue a la Copa, como producto de la cantera rossonera. En el centro del campo, sin embargo, también se vigila la posición de Davide Frattesi: si el ex jugador del Sassuolo decide abandonar el Inter en busca de más espacio, el Diavolo estará preparado.

Por último, todas las miradas estarán puestas en defensa, donde, en caso de marcha de Theo Hernández, habrá que buscar un nuevo titular para la banda izquierda: Destiny Udogie gusta, pero el Tottenham no es un club fácil de tratar. Paratici, si se hace cargo del área deportiva rossonera, ya lo compró para los Spurs en 2022 y gusta mucho. Capítulo defensa central: Diego Coppola, del Verona, es considerado un interesante prospecto que, sin embargo, tiene que madurar; uno en el que invertir, aunque más joven que el Gialloblù, es Pietro Comuzzo, al que la Fiorentina valora en cuarenta millones.

PARATICI ESTÁ SANCIONADO HASTA JULIO

La indiscreción lanzada hoy es importante: Fabio Paratici está cerca de convertirse en el nuevo director deportivo del Milan. La cumbre que ha tenido lugar hoy en Londres ha conseguido un acuerdo que se ha convertido en definitivo entre las partes. Evidentemente, los contornos de ese acuerdo deben limarse, porque aún quedan algunos nudos por desatar, pero el claro deseo del ex entrenador del Juventus de regresar a Italia, a la Serie A, a un club grande, histórico y ambicioso como el Milan ha prevalecido por encima de todo. Paratici, por tanto, será el sucesor de Antonio D’Ottavio, que dejó el club de Via Aldo Rossi el pasado mes de octubre.

Sin embargo, tal y como subraya Calcio&Finanza, hay que recordar un aspecto importante del asunto: el ex Director General de Fútbol de la Juventus todavía está cumpliendo una sanción de 30 meses por la investigación sobre las plusvalías vinculadas a la Vecchia Signora. Este periodo finalizará el próximo 20 de julio. Así que surge la pregunta: ¿qué puede hacer (y qué no) un directivo inhibido? ¿Y qué significa exactamente inhibición?

Como también informó Calcio&Finanza, el Código de Justicia Deportiva de la FIGC es claro al respecto: “los directivos, miembros de clubes, socios y no socios que sean responsables de violar el Estatuto, el Código, las normas federativas y cualquier otra disposición que les sea aplicable, aunque ya no sean socios, son sancionables, según la naturaleza y gravedad de los hechos cometidos, con la inhibición temporal para ejercer actividades en el seno de la FIGC, con la posible solicitud de extensión al ámbito UEFA y FIFA, para ocupar cargos federativos y para representar a clubes en el ámbito federativo, con independencia de cualquier relación laboral”.

En el caso de una inhibición temporal, sin embargo, el Código de Justicia Deportiva siempre establece: “Las personas afectadas por dicha inhibición podrán, durante el período en que se cumpla la sanción, llevar a cabo actividades administrativas en el seno de sus propias empresas, así como participar y representar a su propia empresa en las reuniones de la liga correspondiente en relación con los asuntos de carácter financiero que figuren en el orden del día de la reunión, incluido el ejercicio del derecho de voto. La sanción de inhibición no podrá tener una duración superior a cinco años”.

¿Y qué implica esta sanción? He aquí las prohibiciones:

  • está prohibido representar al club al que pertenece en actividades relevantes en el orden deportivo nacional e internacional;
  • está prohibido participar en cualquier actividad de los órganos federativos;
  • está prohibido acceder a los vestuarios y a los locales anexos, durante eventos o competiciones futbolísticas, incluidos partidos amistosos, en el seno de la FIGC con posible extensión a la UEFA y a la FIFA;
  • está prohibido participar en reuniones con miembros de la FIGC o agentes deportivos.

Básicamente, ¿qué no puede hacer un directivo inhibido? La inhibición, subraya Calcio&Finanza, representa la prohibición de poder realizar actividades oficiales en cualquier circunstancia. Un directivo inhibido no podrá acceder al terreno de juego ni a los vestuarios cuando se disputen partidos, incluidos los amistosos.

Además, la inhibición de un directivo tampoco le permite realizar determinadas actividades de gestión y administración del club. Por citar algunos ejemplos, un ejecutivo inhibido no podrá participar personalmente en las sesiones de negociación del mercado futbolístico, en las de renovación de los contratos de los jugadores o en la firma de posibles acuerdos, así como tampoco podrá representar al club en las asambleas de la Liga Serie A (salvo que se trate de asuntos a nivel patrimonial).


Roberto De Zerbi ahora es el favorito

Se busca entrenador. Tras la oficialización del nuevo director general, con Fabio Paratici claramente por delante en la carrera, el Milan tendrá que elegir pronto al guía del banquillo para la próxima temporada. La aventura de Conceiçao, aunque gane la Copa Italia, toca a su fin. Y la pauta para el sucesor ya está marcada: después de dos entrenadores portugueses, debe volver al italiano.

Evidentemente, la opinión del nuevo diesse será fundamental en la elección. En los últimos días, Paratici se ha reunido con Edoardo Crnjar, agente de Roberto De Zerbi, en el Palazzo Parigi, en el centro de Milán. ¿Una reunión ya de color rojo y negro? Tomémoslo con calma. De Zerbi es, sin embargo, el nombre preferido entre los entrenadores emergentes con el que construir un proyecto a largo plazo. La razón se resume en dos consideraciones: tiene ideas de juego acordes con la historia del Milan, y futbolísticamente se formó en los campos de Milanello (como jugador, hasta el umbral del primer equipo).

Sus tres aventuras en el extranjero (Shakhtar Donetsk, Brighton y Marsella, donde está ahora) han aumentado entonces el pedigrí internacional de Roberto, que ahora podría querer probarse de nuevo en la Serie A, por fin al frente de un gran club. Queda por ver -posiblemente- los márgenes para arrebatárselo al Marsella, club con el que firmó un contrato de tres años el pasado verano y con el que está en la carrera por una plaza en la próxima Liga de Campeones.

El Milan, sin embargo, también podría decidir apostar por un entrenador “de garantías”. Traducido en palabras sencillas: un entrenador que ya esté acostumbrado a dirigir a un grande y con el que aspirar a ganar de inmediato, incluso sin sentar las bases de un proyecto duradero. Es natural pensar, en primer lugar, en dos perfiles con los que Paratici ha trabajado en la Juventus: Antonio Conte y Massimiliano Allegri. El primero lucha ahora por el Scudetto en el Nápoles, mientras que el segundo está libre tras el final de su segunda etapa en el Juventus.

Sobre el papel, Max es el más fácil de alcanzar, porque no está atado por vínculos con otros clubes. Ya conoce el entorno del Milan, con el que ganó un Scudetto y una Supercopa de Italia en tres años y medio. Y hoy tiene muchas ganas de volver a entrenar, tras una temporada en el paro.

También sin banquillo están otros dos entrenadores que ya han ganado el Scudetto, Maurizio Sarri y Roberto Mancini, de momento en segunda fila, pero a los que hay que seguir de cerca. Sobre Conte, en cambio, hay más incógnitas: ¿qué posibilidades hay de que realmente deje el Nápoles? Y si es así, ¿quién sería entonces la competencia a batir (la Juve)?

Sobre la preferencia por un italiano hemos dicho, pero hay una excepción. ¿Cuál? Un golpe de teatro, un entrenador top mundial a lo Guardiola. ¿Y por qué no Pep, con quien Paratici mantiene una excelente relación, por cierto? Por ahora no son más que rumores, pero nunca digas nunca.


Nada tiene sentido en este Milan

Corría el mes de febrero -apenas un mes después de la llegada de Sergio Conceiçao al banquillo del Milan- cuando la gestión de Rafael Leao empezó a tomar los contornos del “caso” en toda su plenitud, pero fuimos los primeros en preguntarnos si detrás de opciones técnicamente más que legítimas no había también un intento extremo de ayudar al portugués a sacar a relucir todo su potencial dormido.

Leao en el banquillo para comprender plenamente la necesidad de completar su camino de evolución táctica, entrando en el juego en curso con más posibilidades de hacer un impacto. Entre tanto, ha pasado otro mes y medio y la situación del número 10 rossonero no ha cambiado en absoluto. En Nápoles, por lo que se contó antes y después y por lo que realmente ocurrió sobre el terreno de juego, hubo pruebas palpables de que algo iba mal.

Ya en las 24 horas previas al inicio del partido en el ‘Maradona’, se empezó a intuir que Leao podría quedarse, al menos inicialmente, en favor de su compatriota Joao Félix. ‘No estará muy bien’, ‘Estará fatigado tras el doble compromiso de la Nations League con Portugal’, ‘Ya está pensando en el derbi del miércoles con el Inter’, pensaban muchos.

Y al fin y al cabo, en la explicación que el entrenador del Milan dio al final de los 90 minutos para justificar una decisión que no resultó muy feliz, también utilizó estos argumentos: ‘Los médicos me dijeron que Leao tenía un problema en el muslo’. Luego se contradijo parcialmente: ‘Yo había preparado el partido sin Leao, así que no digo que lo dejara fuera por lo que me explicó el médico’. Traducido: asumiendo y no concediendo que el delantero no estaba en las mejores condiciones posibles, la elección es puramente técnico-táctica. Lo que no ayuda a hacerla más admisible y aceptable.

La actuación de Rafa Leao en la segunda parte del partido contra el Nápoles mostró a un jugador lejos de tener problemas o estar limitado por alguna molestia muscular. Y lo que es más importante, comparar su actuación con la del hombre preferido para él, Joao Félix, certificó que Sergio Conceiçao se equivocó en todo. En la preparación y el planteamiento del desafío al equipo de Conte, pero, más en general, en la comprensión de la dinámica, los problemas y el funcionamiento de su equipo milanista.

Porque, incluso en una de sus temporadas más complicadas (10 goles y 9 asistencias en 41 partidos), Leao sigue siendo el jugador que más ocasiones genera para su equipo (el mejor asistente de la Serie A en los últimos cinco años y el quinto mejor rossonero de la historia en goles y pases decisivos garantizados, 121), no poder encontrarle un sitio fijo y natural es algo difícil de explicar.

Más aún teniendo en cuenta los enormes problemas que la formación rossonera ha mostrado a lo largo de la temporada para asumir una identidad táctica precisa, incluso con Fonseca en el banquillo, sin evolucionar nunca en el plano puramente estético, sino también en lo que respecta a la transición de un contexto basado exclusivamente en jugadas individuales a una maniobra más colectiva. Leao no sólo enmascara esta evidente criticidad, que es tal en el Milan desde hace al menos un par de años, sino que -como demostró la entrada del Nápoles- a menudo consigue elevar el tono del rendimiento de muchos de sus compañeros.

Es el caso, por ejemplo, de Theo Hernández, que con el número 10 portugués ha construido una compenetración que se ha hecho natural en la banda izquierda y que también ayer generó tanto la ocasión del penalti provocado por el lateral (luego fallado por Giménez) como la del gol de Jovic. En términos más generales, cuando el Milan pudo contar con un jugador que en las últimas temporadas era el que más dificultades había puesto a la defensa del Nápoles, empezaron a aparecer los peligros para los hombres de Conte.

Habla el campo, no nosotros. Por eso resulta cada vez más difícil llegar a una respuesta clara y definitiva de por qué un Milan en evidente estado de crisis ha decidido hacerse un flaco favor a sí mismo renunciando a apostar por su mejor jugador -además de activo estratégico del club también en términos de imagen- para elegir a jugadores cuya titularidad cardenalicia quizá ni siquiera posea. Sergio Conceiçao nunca ha respondido por ello, pero una de las peores temporadas de la historia reciente del Milan está llegando a su fin y pronto presentará la factura.

MAIGNAN Y THEO PODRÍAN DECIR ADIÓS EN VERANO

El doble derbi en la Copa Italia y después… las despedidas. Con las últimas ocho jornadas de la Serie A en peligro de convertirse en una larga coda a un campeonato al que el Milan tendrá poco que pedir, el doble duelo contra el Inter podría ser, en caso de eliminación, la última pasarela “real” del Milan 2024/25. La próxima temporada muchas cosas cambiarán en Milanello y el nuevo Diavolo será más italiano. No sólo en un puesto clave como el de responsable del área deportiva, sino también en el banquillo y en la plantilla. El deseo es romper con lo sucedido en los últimos meses. La consigna, sin embargo, es no devaluar los activos de la cantera de jugadores.

La decepción, evidente en sus palabras tras la derrota contra el Nápoles, desapareció ayer de la mente del técnico portugués, que quiere terminar la temporada de la mejor manera posible. Demostrando, sin duda, la profesionalidad que todos en Via Aldo Rossi reconocen a pesar de los resultados. Conceiçao conoce el mundo del fútbol y, aparte del poco tiempo que ha tenido para entrenar al equipo debido a los numerosos compromisos cercanos, sabe que en la liga y en la Liga de Campeones el grupo no hizo su trabajo.

La consecuencia lógica en estos casos es un cambio de entrenador. A Sergio le gustaría que los errores defensivos que han condicionado su aventura rossonera desaparecieran de una vez por todas mañana por la tarde. Así lo expresó al hablar con Ibrahimovic y Moncada, presentes ayer por la tarde en Milanello, y así lo reiterará en el vestuario en las horas previas al cuarto derbi de la temporada. Si, como es casi seguro entre él y el Diavolo, será un adiós, no quiere tener remordimientos.

Las decisiones sobre la plantilla 2025-26 estarán influenciadas por el nuevo entrenador. Sin embargo, la aventura rossonera de Theo Hernández parece haber llegado al final del camino, tanto porque la negociación para la renovación de su contrato, que expira en 2026, ya no da más de sí como porque el rendimiento del francés es muy diferente al del pasado. Hará falta una propuesta de un equipo que guste al ex jugador de la Real y que el club considere adecuada, pero de momento los indicios apuntan a un adiós.

También tienen las maletas hechas Joao Félix, cedido en seco por el Chelsea, Abraham, llegado temporalmente del Roma, y Sottil, cuya ficha pertenece al Fiorentina. Expiran Jovic, por quien no se ejercerá la cláusula de renovación por un año, y Florenzi. Emerson Royal, que podría haber abandonado Milanello ya en enero con el fichaje de Walker, no ha convencido.

Lo más probable es que se compre al inglés del City. Tomori, que dijo no a la Juve en la ventana invernal, podría cambiar de opinión en verano, pero necesita una propuesta de la Premier League. Adiós también a Loftus-Cheek, Chukwueze y Terracciano. Los grandes nombres Maignan y Leao están en la cuerda floja. sobre el nuevo entrenador. ¿Por quién empezar? Definitivamente Reijnders y Pulisic, pero también Giménez, Fofana, Pavlovic, Jiménez, Bondo, Gabbia y Thiaw, además de los jóvenes. Musah también puede quedarse.

WALKER ABRONCA A JOAO FÉLIX

En un vídeo publicado en X por la cuenta World Soccer Talks tomado desde el vestuario del ‘Maradona’ poco antes del inicio de la segunda parte del Nápoles-Milán, se grabó un diálogo entre Kyle Walker y Joao Félix. El inglés, con gesto decidido, le dice al portugués: “Pasa la pelota, no somos Messi, pasa la pelota”.


Fuera de Champions: los motivos

¿Tiene prismáticos? El Milan mira a la zona de Liga de Campeones y la ve ahí arriba, muy lejos, a 9 puntos. El Bolonia cuarto con 56 puntos, la Juve quinta con 55, el Milan sólo noveno con 47. Las matemáticas, obviamente, dejan esperanzas pero, con un poco de sentido común, se puede decir: Nápoles es la ciudad que hace oficial el adiós del Milan a la gran copa. Pioli había devuelto al club a la Liga de Campeones en 2021 tras siete temporadas de ausencia, cuatro años después los cónsules portugueses Fonseca-Conceiçao sacan al club de su hábitat.

El Milan debe concentrarse ahora en otra Europa. Mañana disputarán la ida de las semifinales de la Copa Italia contra el Inter. Al otro lado del marcador, Bolonia y Empoli. El Milan es claramente inferior a los de Simone Inzaghi, pero ganar este trofeo (o quizás llegar a la final) le garantizaría una plaza en la Europa League.

Es más difícil que esa clasificación llegue a través de la liga, también porque todos los rivales directos han ganado este fin de semana (el Lazio, ahora séptimo, jugará en el aplazamiento): necesitarían al menos la sexta plaza, que pertenece al Roma. Y el Roma es el equipo que más puntos ha sumado en la liga en 2025. Así que el Milan está actualmente dividido entre la Conferencia y una temporada sin copas. Como el Nápoles de Conte, fíjate.

Sí, pero ¿cómo ha sido posible? El Milan tiene enormes y profundos problemas: están en su ADN. Concede ocasiones por distracción y errores individuales. Maneja mal los partidos, como demuestra otro gol encajado en los primeros minutos (o en los primeros minutos después de marcar). No tiene un esquema garantizado en defensa, donde las parejas de centrales cambian de una semana a otra. Paga la falta de liderazgo de casi todos sus jugadores clave. Y luego se complica la vida con decisiones conceptuales: Leao tiene muchos defectos, pero ¿por qué se quedó fuera en el Nápoles? Cuando entró, el Milan estaba mucho más vivo, era mucho más peligroso.

Los aficionados, en este punto, están divididos. ¿Mejor jugar las copas y asistir a Europa, la casa histórica del Milan? ¿O es mejor liberarse la próxima temporada de compromisos, concentrarse en el campeonato, hacer las cosas sencillas, evitar distracciones? Sólo en un punto están todos de acuerdo: hay que ganar la Copa Italia, el doble derbi con el Inter debe ser diferente del doble derbi europeo de 2023.

El miércoles empezamos, quizás con Leao de titular, Joao Felix en el banquillo, Gabbia-Thiaw como pareja de centrales: las opciones más lógicas. Ah, empezamos en casa, porque el calendario de la Coppa Italia dice Milan-Inter inmediatamente, Inter-Milan el 23 de abril. Suena a ventaja, en cambio es peligroso: San Siro puede ser un santo, pero hace tiempo que perdió la paciencia.

TORNEO EN HONG KONG EL 26 DE JULIO

El Milan cambiará de rumbo en verano. Nuevo entrenador, seguro, pero aquí hablamos de geografía: tras dos giras por Estados Unidos, el equipo en el verano de 2025 estará en Asia. Como en 2017 con Montella, cuando la propiedad era china. La primera cita es definitiva: el Milan jugará un amistoso contra el Liverpool en Hong Kong el 26 de julio, un partido que forma parte del programa del Festival de Fútbol de Hong Kong 2025, en el que también participarán el Arsenal y el Tottenham.

El Milan-Liverpool es sólo el primero de los tres partidos que se disputarán en Oriente en verano. Los otros dos aún no se han concretado ni anunciado, pero se perfilan un par de opciones. Lo más probable es que el Milan juegue contra el Arsenal y que esté sobre el césped en Singapur. El nuevo entrenador, sea quien sea, deberá tenerlo en cuenta porque el Milan es muy querido en el mundo y corresponde: el interés internacional, para el área comercial, es fundamental. Por supuesto, en todo esto hay un coeficiente de riesgo porque las giras, para todos, hacen más compleja la preparación, obligándote a jugar inmediatamente contra equipos fuertes fuera de casa, quizás con calor.

El Milan jugará en Hong Kong en el estadio Kai Tak, con capacidad para 50.000 espectadores, pero la eliminatoria no se limitará a 90 minutos. El Milan está poniendo en marcha su primera academia en Hong Kong, con el objetivo de crear un vínculo con los jóvenes locales y ayudarles a crecer, en el fútbol y más allá. Franco Baresi estuvo en la ciudad la semana pasada para presentar la iniciativa, recibido por los aficionados locales como una leyenda del club. Y eso, al norte y al sur, al este y al oeste, nunca cambia.


Un Milan en la encrucijada

“El Milan fuera de la Liga de Campeones es algo que no debe suceder”. Fabio Capello, que llevó al Diavolo a lo más alto de Europa en 1994, no acepta excusas: si los rossoneri no logran remontar hasta la cuarta plaza del campeonato, la temporada será un fracaso, sin peros. “Por supuesto, basta con echar un vistazo a la vitrina de trofeos de Casa Milan para comprender lo que significa la Copa para este club. Y si tengo que añadir una nota personal, como antiguo jugador y entrenador rossonero, me dolería no ver al equipo en su hábitat natural, la Liga de Campeones”. Noveno en la clasificación, a -6 del cuarto clasificado, el Bolonia, el Milan saldrá a escena en Nápoles el domingo por la noche.

¿Una salida complicada?

“Mucho. En primer lugar, porque los hombres de Conceiçao no pueden permitirse más contratiempos. De hecho, están obligados a ganar, por lo que difícilmente se permitirán un compás de espera. Tendrán que atacar. Y contra un rival como el Nápoles, teniendo en cuenta sus debilidades defensivas, puede ser muy peligroso. Por las características de los dos equipos, creo que Conte es hoy el peor rival para el Milan”.

¿Por qué?

“Bueno, el Nápoles es muy fuerte en las jugadas a balón parado, en primer lugar. Y luego tienen un jugador en particular que puede poner en crisis la formación de Conceiçao: McTominay. El escocés es muy bueno en las inserciones desde atrás y el Milan sufre especialmente en estas situaciones. Pero contener el físico de Lukaku tampoco será fácil. Luego volvemos al argumento del partido: los rossoneri no podrán jugar a esperar, pero el Nápoles es muy bueno cerrando espacios, porque con Conte todo el mundo se sacrifica en defensa y luego también saben reanudar. Será una dura prueba”.

Será tres días antes del partido de ida de semifinales de la Copa de Italia contra el Inter…

“Bueno, si queremos forzar un poco, podemos decir que en los próximos dos-tres partidos el Milan conocerá el giro definitivo de su temporada. La única ventaja es que no hay que hacer muchos cálculos: con la clasificación que tiene, el Diavolo sólo puede y debe ganar. Todo lo demás son habladurías”.

Si fracasa el asalto al cuarto puesto y la final de la Copa Italia, ¿tendrá el Milan que planificar el futuro de inmediato?

“Por supuesto. Aunque a día de hoy todavía no hay director deportivo, así que me parece complicado pensar ya en una estrategia definida”.

Tras el viaje de Furlani a América, parece que la elección de diesse dependerá del director general

“Ah, la verdad es que no lo sé. Al principio de la temporada había oído decir con mis propios oídos que Ibrahimovic era el jefe y mandaba sobre todos los demás. En teoría, sería el brazo operativo de Gerry Cardinale. Ahora, sin embargo, leo que es el director general Furlani quien decide. Desde fuera, la sensación es de confusión: ¿quién manda realmente ahora?”

“Y, sobre todo, ¿quién tiene la culpa de los errores cometidos hasta ahora? ¿El mercado, los entrenadores, quién los ha elegido? En la Juventus, la respuesta es fácil: Giuntoli. ¿Pero en el Milan? Boh. Entonces podríamos decir que todos son culpables: desde el director general hasta el director técnico, pasando por Ibra, que no tiene ningún cargo en la empresa”.

Ha mencionado el mercado, ¿ha sido tan desastroso para usted?

“Voy más allá y extiendo el discurso a toda la plantilla, no sólo a los que han llegado esta temporada. Sólo salvo a dos, Pulisic y Reijnders. Todos los demás, por una razón u otra, rindieron por debajo del nivel de suficiencia”.

Denos más detalles

“Más allá del valor del jugador individual, me parece que en el Milan el problema era ante todo la actitud general. ¿Cuántas veces hemos visto a un jugador perder el balón y no volver? ¿Y cuántas, por el contrario, perseguimos al adversario echando espuma por la boca porque intuimos una situación peligrosa para el equipo?”.

Ni siquiera los hombres clave del campeonato se libraron de las críticas: Maignan, Theo y Leao

“Bueno, ¿han rendido y rinden tanto como cabría esperar de su potencial? Desde luego que no. Luego está la cuestión de por qué. ¿Se autoexaltaban antes o se deprimen ahora? Mi impresión es que en años anteriores tenían gente en la sociedad y en el banquillo que podía tocar las cuerdas adecuadas para que rindieran más. Mientras que hoy no…”.

De cara al futuro, desde el nuevo director deportivo hasta la elección del posible entrenador, en caso de que no se confirme a Sergio Conceiçao en el banquillo, ¿qué espera para el Milan?

“Resumo mi esperanza en una frase: menos inteligencia artificial, más ojo humano. Espero que en el Milan trabaje cada vez más gente de fútbol, capaz de reconocer el talento y luego desarrollarlo. Porque los datos pueden ayudar, pero no lo explican todo y, sobre todo, no forman grandes equipos por sí solos”.


Gastar no rima con ganar

Casi 110 millones de euros en fichajes para pasar del segundo al noveno puesto de la clasificación. El Milan no ha reparado en gastos en las dos últimas sesiones de mercado, pero los resultados no han recompensado tanta generosidad. Algunas de las elecciones han sido erróneas, el campo lo ha dicho todo. E, indirectamente, también el propio club rossonero. ¿Un ejemplo? Emerson Royal había llegado en verano por 13,5 millones y, antes de la desagradable lesión que sufrió en los primeros minutos del partido de Liga de Campeones contra el Girona en enero, ya olía a salida.

El ex lateral del Tottenham iba a ser el nuevo dueño de la banda derecha, pero el Milan aprovechó la oportunidad de Walker en invierno también porque el rendimiento del brasileño no terminaba de convencer. ¿Y qué hay de la cuestión del delantero centro? En julio, creían haber encontrado al heredero de Giroud en Álvaro Morata -por quien, además de la cláusula de 13 millones de euros para liberarlo del Atlético de Madrid, el Diavolo había asumido un importante salario-, sólo para cambiar de planes al final del mercado de fichajes: salida del español (cedido al Galatasaray) y enorme desembolso por Santiago Giménez, que se convirtió así en la compra más cara de la era RedBird. 28,5 millones de euros acabaron en las arcas del Feyenoord, que, irónicamente, fue menos de un mes después el verdugo del Milan en la eliminatoria de la Liga de Campeones. Al destino le encanta burlarse de los rojinegros últimamente.

Zlatan Ibrahimovic había hablado de trabajo para completar una plantilla a la que sólo le faltaba rematar. Además de los mencionados Emerson Royal y Morata, Pavlovic, Fofana y Abraham también habían aterrizado en Milán. El defensa serbio alternó momentos emocionantes con periodos de bajón, entrando y saliendo de la titularidad un poco como el resto de centrales de la plantilla. Fofana, tras una primera parte de temporada positiva, pareció decaer, sobre todo desde el punto de vista físico. Mientras que Abraham, cedido por el Roma, ha costado el sacrificio (momentáneo) de Saelemaekers, que se ha impuesto más en la capital que el inglés a la sombra del Duomo.

Que la sesión anterior no había sido satisfactoria y que, de hecho, no había completado la tan anunciada labor de completar la plantilla lo confirmó el mercado de enero. De Walker y Giménez ya hemos hablado, pero el Milan añadió, el último día, los préstamos de Joao Félix y Sottil, así como la compra definitiva de Bondo.

El astro portugués, el hombre de calidad que podría haber iluminado el juego del Conceiçao, brilló en la tarde de su debut, para ir apagándose poco a poco y acabar en el banquillo. “Si se llega a un acuerdo con el Chelsea en verano, Joao Félix jugará en el Galatasaray la próxima temporada”, anunció en los últimos días su agente, Jorge Mendes. Su aventura en el Milan ya está llegando a su fin. Mientras que Sottil ha jugado con el cuentagotas y Bondo sólo ha encontrado hueco en los últimos partidos.

Los resultados, como se ha dicho, no han recompensado los esfuerzos. Y si, en la clasificación, el Milan está ahora llamado a una complicada remontada, desde el punto de vista económico, hay que señalar que la masa salarial ha aumentado desde la temporada pasada. Ciertamente, el mercado de enero -por caro que fuera- se diseñó y ejecutó, entre compras y cesiones, manteniendo casi invariable el coste de las amortizaciones y los salarios. Pero es inútil negar que el entusiasmo y la ilusión derivados de las huelgas de principios de febrero se esfumaron en un santiamén -apenas dos semanas después- debido a la decepción de la Liga de Campeones.

La eliminación en la eliminatoria ante el Feyenoord -también por la forma en que llegó- fue un mazazo que luego llevó casi por inercia a las tres derrotas consecutivas ante Torino, Bolonia y Lazio, haciendo aflorar todos los problemas. Desde Giménez que lucha y no marca hasta Joao Félix, un pez fuera del agua, pasando por el cansado Fofana o Pavlovic de nuevo en el banquillo. Y así un largo etcétera. La pregunta básica, sin embargo, sigue siendo una: ¿se equivocaron las compras o está pasando algo más?

Cuatro jugadores de Sergio Conceiçao están en el Milan de forma temporal y, en vísperas del verano, ya se ha empezado a hablar de posibles confirmaciones. Uno de ellos se quedará con toda seguridad: Kyle Walker será recomprado al Manchester City por 5 millones de euros, en vista de la calidad y la experiencia que ha aportado desde su llegada en un puesto que parecía maldito.

Suerte contraria, sin embargo, para Joao Félix, del Chelsea, que no tiene cláusula en su contrato de cesión y no ha impresionado: su agente, Jorge Mendes, ya habla de Turquía y del Galatasaray… Queda por saber el futuro de Riccardo Sottil, del Fiorentina, que probablemente jugará contra el Milan en estas nueve últimas jornadas de la Serie A: a día de hoy, los 10 millones de euros fijados para su rescate parecen muchos. Cerramos con Tammy Abraham: la situación debe discutirse con el Roma, pero también implica a Alexis Saelemaekers y la plaza es difícil de encontrar, dado el elevado salario que percibe el inglés.


Leao podría irse del Milan sin Europa

l campo aún no ha dado su veredicto. Quedan nueve partidos y una semifinal de la Coppa Italia en los que el Milan puede dar un vuelco a los pronósticos y asegurarse un puesto en la próxima Liga de Campeones y/o quizá ganar su segundo trofeo de la temporada. El riesgo, sin embargo, de acabar fuera al menos de la Europa que cuenta es alto.

Y más allá de las meras consideraciones sobre el resultado deportivo, también habría un impacto económico al perder lo que era el objetivo mínimo al principio de la temporada. ¿Con qué consecuencias? En el peor de los casos, el riesgo de que se marchen algunos de los mejores jugadores. Así que es natural pensar inmediatamente en Rafa Leao, el jugador de la plantilla con el salario más alto y las habilidades más destacadas.

Qué hacer Desde hace cuatro años, el Milan juega la Liga de Campeones, una competición que le garantiza un mínimo de 45-50 millones de euros sólo por su participación. Sin contar los premios adicionales y los ingresos de taquilla. ¿Bajar a la Europa League o, peor aún, acabar en la Conferencia o quedarse sin copas internacionales afectaría a las inversiones del Diavolo? El Milan acaba de cumplir dos años con el signo ‘+’ y las previsiones de balance a 30 de junio rondan el punto de equilibrio.

Con un patrimonio neto cercano a los 200 millones en la última consolidación, un año sin Europa se puede asimilar sin excesiva alarma. Pero, como se preveía, esto no impedirá a la dirección rossonera razonar sobre excelentes cesiones. Si el Milan quiere mantener las cuentas en orden, los ingresos perdidos por la no clasificación para la Liga de Campeones podrían cubrirse con la venta de uno o varios jugadores, también para financiar el mercado entrante en un verano que sería de reconstrucción tras un fracaso deportivo.

El portugués En esencia, quedarse fuera de Europa también podría alejar a Leao de Italia. El delantero portugués está viviendo una temporada de altibajos, también en su relación con la afición, a la que en un par de ocasiones ha respondido con gestos elocuentes sobre el terreno de juego. El más flagrante fue en Parma: sólo era la segunda jornada, pero tras servir la asistencia del gol de Pulisic, Rafa silenció a un aficionado milanista del sector visitante con el dedo delante de la boca.

En la justificación posterior al partido en las redes sociales, pero desde entonces algo no ha vuelto a ser lo mismo. Testigo también de la pitada en San Siro ante cada error y, en ocasiones, incluso de los abucheos. Leao está ligado al Milan no sólo por un contrato hasta 2028, sino también por una relación muy fuerte. En el Milan creció como futbolista y como hombre, convirtiéndose en padre. Pero, ¿estaría dispuesto a renunciar a la Liga de Campeones ante una oferta tentadora? ¿Y estaría dispuesto el Diavolo a retenerlo tras una temporada no tan emocionante?

Arriba En la plantilla, pues, hay al menos un par de situaciones que hay que vigilar independientemente de los resultados. Se trata de Theo Hernández y Mike Maignan: los contratos de los dos franceses expiran el 30 de junio de 2026 y su rendimiento hace tiempo que no responde a las expectativas. La encrucijada del Diablo es simple: ¿renovación o venta?

A decir verdad, para el portero ya hay un acuerdo de prórroga a 5 millones netos anuales, bloqueado sin embargo por los recientes errores y la espera del nuevo director deportivo. Más problemática es la situación de Theo, para quien las negociaciones de renovación están estancadas desde hace tiempo. Al llegar en 2019, el coste de la ficha de Hernández está prácticamente amortizado y su salida garantizaría una importante plusvalía, aunque el precio bajara considerablemente respecto a las valoraciones de hace unos meses (60-70 millones).

El Milan aún tiene otros peones por los que hacer caja, así como varios jugadores cedidos que podrían ser rescatados de aquí al 30 de junio. Ayer, el Bild relanzó el fuerte interés del Leverkusen por Malick Thiaw, pero está claro que preferiría vender a los que de momento parecen menos en el centro del proyecto técnico. Empezando por Fikayo Tomori. El defensa inglés se resistió a ser vendido a la Juve y al Tottenham en enero, pero desde entonces ha sido utilizado escasamente por Conceiçao. A menos que el nuevo diesse y, muy probablemente, el nuevo entrenador lo sitúen como un peón clave para el futuro, intentarán venderlo de nuevo en verano.

Y esta vez, Tomori podría aceptar una despedida. Los últimos meses de la temporada demostrarán al AC Milan hasta qué punto Ruben Loftus-Cheek, lesionado desde hace tiempo, puede seguir siendo útil a la causa o no. Sin embargo, con un salario neto de cuatro millones, no será fácil encontrar compradores dispuestos a pagar mucho dinero por él. Lo mismo puede decirse de Samu Chukwueze, que, sin embargo, es tres años más joven que el ex jugador del Chelsea.

Mientras que Emerson Royal tiene un salario más bajo, también está en el palco debido a una grave lesión de la que aún no ha regresado. Por último, sin Europa, es muy poco probable que a Alessandro Florenzi se le ofrezca un nuevo contrato. Así que cerrar el 2024-25 no sólo es importante para el club, sino también para cada jugador. El riesgo es perderse el Milan.

THIAW PODRÍA ACABAR EN EL MERCADO

Regreso al pasado. Malick Thiaw podría regresar al Bayer Leverkusen, el club en el que pasó una temporada importante en su desarrollo profesional en 2010/11 en su época de canterano. Según Sport Bild, el club vigente campeón de Alemania está muy interesado en el central alemán, propiedad del AC Milan, y ya ha iniciado contactos concretos con el agente del jugador.

Thiaw tiene un deseo claro para los próximos meses: volver a la lista de convocados de la selección alemana. El nuevo seleccionador, Nagelsmann, nunca ha llamado a Malick desde que asumió el cargo, lo que sin duda no es una señal alentadora de cara a la Copa Mundial de 2026. Por eso, podría pedir regresar a su patria con la esperanza de tener más posibilidades de ser convocado. Thiaw está abierto a la idea de regresar a la Bundesliga y al Bayer Leverkusen, un club que conoce bien y aprecia por la filosofía y el proyecto llevados a cabo en los últimos años.

Thiaw está vinculado al Milan por un contrato que expira en 2027. Tal y como están las cosas actualmente, todo está estancado en el tema de la renovación con los rossoneri, y la directiva no ha iniciado los contactos para hablar de una posible ampliación. Malick es un jugador importante para el Diavolo, pero, en caso de no acceder a la próxima Liga de Campeones, podría ser sacrificado en el altar del mercado por más de 20 millones. Y el Bayer Leverkusen está dispuesto a aprovechar esta gran oportunidad.


Pulisic-Reijnders: casi récord

Érase una vez el Milan de Pirlo, Kaká, Seedorf y compañía, que encandilaba a Europa al son de victorias y grandes partidos. Hoy en cambio hay uno, que definitivamente está luchando más, pero que ve en la portada las grandes caras de Christian Pulisic y Tijjani Reijnders, cada vez más líderes y protagonistas. Y los números también lo dicen.

De hecho, teniendo en cuenta sólo a los centrocampistas -como mucho a los atacantes exteriores o trequartisti, pero no a los delanteros centro-, ellos dos son la segunda mejor pareja de los últimos veinte años de los rossoneri en la Serie A. Sólo les precede la pareja Kaká-Seedorf, imparable en la temporada 2007-08, con un total de 38 goles y asistencias. Pulisic y Reijnders llevan hasta ahora 28 en 29 partidos jugados (una media de 0,96 por encuentro) y aún podrían aumentar el botín en este final de liga.

El suyo era otro Milan. Un equipo estelar, que luchaba por el Scudetto y tocaba fondo cada año en la Liga de Campeones. Aunque hay una curiosidad. El año en el que mejor le fue a la pareja formada por el brasileño y el holandés fue el 2007/08, cuando el Milan acabó quinto en liga (por tanto, fuera de la Liga de Campeones) y fue eliminado en octavos de final a manos del Arsenal de Fábregas y Adebayor.

Pero eso no cambia lo esencial. Kaká estuvo imparable -en diciembre de 2007 también recogió el Balón de Oro- y él solo sumó 15 goles y 11 asistencias. A lo que hay que añadir los 7 goles y 5 asistencias de Seedorf. ¿Total? 38. Nadie mejor que ellos. Los dos repetirían números extraordinarios en la temporada siguiente, que terminaron con un total de 36 goles y asistencias.

Prácticamente en todos los partidos (28 de 29) uno de Christian Pulisic y Tijjani Reijnders marca goles o da asistencias. Hasta ahora, el estadounidense ha marcado 9 veces, a las que hay que añadir 6 pases ganadores. Reijnders también lleva 9, pero ha servido 3 asistencias. Los números, por tanto, nos ayudan a hacernos una idea de la situación actual del Milan. Los rossoneri dependen este año como nunca de las jugadas de sus dos jugadores más importantes. Pulisic ha alcanzado un récord personal de goles, Tijjani ha ido aún más lejos. Y aún quedan nueve partidos…

En 2004/05 Kaká brilló como asistente. Marcó 11 goles, ninguno como él. Además, marcó siete goles, en un Milan que descubría el árbol de Navidad con Ancelotti cosiéndole el papel de trequartista por detrás de los dos delanteros. Emparejado con él en el podio de esta clasificación se encuentra Andrea Pirlo, autor de una gran temporada como director: cuatro goles y 6 asistencias.

Un Kessié sensacional y un Calha en estado de gracia. El marfileño marcará 13 goles y cuatro asistencias en la temporada 2020/21. El turco completará con cuatro goles y siete pases ganadores. Era un Milan que estaba tomando forma, en su primer año completo con Pioli como entrenador. Kessiè era el presidente de todos y el máximo goleador del equipo, mientras que Calha era ‘el jugador inteligente que nos faltaba’, según Pioli. Seis meses después se iría al Inter y haría ‘la orejona’ del sur tras un penalti marcado.

Pulisic de nuevo en este top 5, esta vez con un compañero diferente. Aunque siempre está en portada. Doce goles y ocho asistencias marcó el año pasado, acompañado por los seis goles (y una asistencia) de Ruben Loftus-Cheek, un mediapunta de lucha, liderazgo y progresión, muy apreciado por Pioli. Este año, sin embargo, apenas se le ha visto, a menudo debido a lesiones. Aunque el CP mejorará con toda probabilidad su puntuación: en los nueve partidos restantes le “bastarán” tres goles y tres asistencias para superarse a sí mismo.


Los tiempos y costes de San Siro

La jerga algidamente técnica -Docfap- oculta un mundo. Un mundo contenido en las 253 páginas del “Documento de viabilidad de alternativas de diseño” entregado en el Palazzo Marino el 11 de marzo por Milan e Inter y publicado ayer en la web del Ayuntamiento de Milán. En pocas palabras: salvo el proyecto ejecutivo del estadio (que verá la luz más adelante), trata de toda la realización de la nueva área de San Siro tal y como la concibieron los dos clubes. Modalidades, calendario, costes, volúmenes, impacto medioambiental: todo lo que el fútbol rojinegro milanés desearía convertir en realidad está ahí. Evidentemente, lo antes posible.

Ya se habían perfilado las líneas maestras del proyecto. Un estadio de 71.500 localidades, 13.000 de las cuales se destinarán a hospitality y corporate (es decir, las situaciones más rentables), que se construirá donde hoy están los aparcamientos, detrás del sector oeste, insertado en un contexto urbano reurbanizado con el 50% de las zonas verdes.

Las obras podrían comenzar en 2027, después de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 (prohibición total de construcción hasta el encendido de la antorcha olímpica), con bandera a cuadros en 2030 y pleno funcionamiento en 2031. Se calcula que las obras auxiliares de la nueva instalación entrarán en funcionamiento entre 2033 y 2035. Por supuesto, la demolición (parcial) de San Siro, con la correspondiente recuperación, comenzará una vez finalizada la nueva planta, y durará tres años.

En cuanto a los plazos a corto plazo, tras la publicación ayer de la convocatoria pública de interés (que expirará a finales de abril) por parte del Ayuntamiento, la propuesta de compra de los clubes -se lee en los documentos publicados- está condicionada a la valoración positiva de Docfap por parte de la Conferencia de Servicios Previos y “la consiguiente confirmación de la declaración de interés público no más tarde del 30 de junio de 2025”, con la previsión del compromiso de estipular la escritura de compraventa no más tarde del 31 de julio de 2025.

También porque en noviembre entrará en vigor la limitación arquitectónica del segundo anillo del Meazza (70 años), con todas las complicaciones del caso. El Milán y el Inter estiman los costes totales en 1.250 millones, de los que 708 corresponden sólo a la construcción del estadio. El precio total del valor establecido para toda la zona por la Agenzia delle Entrate es – redondeado – de 197 millones (es decir, la misma cifra puesta en bandeja por el Milan y el Inter, descontados los posibles “descuentos” por obras de demolición/renovación), divididos de la siguiente manera: 72.983.260,97 euros es el valor del Meazza, 124.005.204,23 euros es el valor de las zonas circundantes.

En la zona habrá 55 mil metros cuadrados de zonas verdes y 72 mil metros cuadrados de aparcamiento subterráneo. En la zona también estarán las sedes de los dos clubes, un hotel, espacios comerciales y parques de 281 mil metros cuadrados. El nuevo estadio estará más alejado de las viviendas y se construirá sobre un podio que servirá de acceso para los aficionados. “Los días que no haya partidos, parte del podio se abrirá y se convertirá en una gran plaza urbana, integrada en el parque circundante”, señala.

Alrededor del estadio habrá una especie de ciudadela deportiva con un museo, tiendas del club, oficinas, hoteles, comedores y zonas verdes. La instalación cumplirá las especificaciones necesarias para albergar finales de la Liga de Campeones. El expediente indica que la composición de la instalación se caracterizará por dos anillos que citan la memoria histórica del proyecto de San Siro de los años cincuenta.

Dado que el Docfap es, por su propia definición, el documento de viabilidad de las alternativas del proyecto, Milán e Inter han incluido tres opciones en la carpeta, denominadas, precisamente, alternativas. Alternativa 1: ninguna intervención. Alternativa 2: reurbanización del Meazza-subdivisión. Alternativa 3: nuevo estadio-realización de la gran función urbana del Meazza. El proyecto rossonero gira obviamente en torno al tercer punto (el segundo había sido examinado y luego juzgado excesivo en la relación coste/beneficio).

Y los dos clubes presentaron, desde su punto de vista, los pros (muchos) y los contras (muy pocos) de todo el proyecto. ¿Los puntos fuertes descritos? Empieza por “instalación moderna”, es decir, una instalación de vanguardia, capaz de albergar acontecimientos de manera óptima, mejorando la experiencia de los aficionados. “Mejora de la zona circundante”: reurbanización de la zona, convirtiéndola en un centro atractivo para otras actividades económicas y sociales. “Sostenibilidad e innovación”: soluciones ecológicas, energéticas y de diseño innovadoras, que mejoren la percepción de la ciudad a escala internacional.

“Calidad de la experiencia”: resolución de problemas acústicos en el vecindario y de vibraciones en las instalaciones durante el evento. “Inclusividad”: resolución de los problemas de accesibilidad, eliminando las barreras arquitectónicas. “Adecuación de la instalación deportiva”: se diseñará conforme a las normas de la Fifa, la Uefa y la Figc. “Seguridad”: resolución de los problemas de seguridad y gestión de flujos. “Sostenibilidad y verdor”: aumento de las zonas permeables e incremento de las zonas verdes. “Adaptación infraestructural”: mejora del sistema viario mediante la reconstrucción total del túnel Patroclus.

¿Debilidades? Dos. El “elevado coste inicial”: la construcción de un nuevo estadio requiere una inversión considerable, compensada por los beneficios económicos que pueden obtenerse a largo plazo. El “impacto medioambiental”: la conservación parcial del estadio prevé una dinámica de compensación medioambiental. La huella de carbono es mayor al reconstruirse todo el estadio. Pero todo ello en un contexto en el que “el proyecto de transformación de la zona sobre la que se levanta el actual Meazza pretende convertir un no-lugar en una nueva polaridad para la ciudad y el barrio”.

Luego están los factores definidos como “oportunidades”. Crecimiento económico y turístico, regeneración urbana, un nuevo activo para el distrito (más atractivo), más inversión para la comunidad, implantación de zonas de aparcamiento, creación de una red ecológica (Mosaico San Siro), competitividad de los equipos a escala europea. Otros factores a mencionar: “Una nueva estructura permitirá un horizonte temporal extremadamente largo que podrá ampliarse aún más con trabajos extraordinarios de mantenimiento, lo que dará como resultado una vida útil de más de 100 años”.

Además, “se estima que la suma de las fases de construcción y edificación del nuevo estadio y las funciones de los inmuebles generará un impacto total en el PIB de 11.400 millones de euros en los próximos 10 años”. En términos de empleo, “generará y mantendrá un empleo acumulado de 129.050 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo”.


Cinco jugadores en busca de confirmación

Once partidos para once jugadores: en la parte final de la temporada, nueve jornadas de liga más el doble derbi en la Coppa Italia, hay todo un equipo en juego para el futuro. Algunos, en particular, tendrán que demostrar que están a la altura del Milan: el joven Jiménez, por ejemplo, juzgado demasiado grande para el Milan Futuro, pero aún “pequeño” para ocupar el puesto de Theo en la izquierda.

En medio está Tomori: para la Juve y el Tottenham, en enero pasado, era un central de 25 millones. En el Milan de Conceiçao llega al banquillo. Por el centro Loftus-Cheek y Musah: tienen dos meses para confirmarse. Por último Chukwueze: comprado por 28 millones al Villarreal con la creencia de que el equipo podría volar gracias a sus regates. Sin embargo, con demasiada frecuencia, Chukwu no ha logrado despegar.

Con Theo al final de la carrera rossonera, Álex Jiménez debe acelerar para ganarse espacios. Ha demostrado buena calidad (una vaselina en el área para Leao propició la asistencia de Rafa para Giménez contra el Verona) y un gran sentido de la aplicación: a sus 19 años, es un lateral con potencial para el primer equipo. ¿Tendrá tiempo de esperarle el Milan? El club quiere intervenir por la izquierda con un injerto de peso. Un verdadero heredero de Hernández. Y, sobre todo, ¿qué piensan en Madrid? El Real tiene un derecho de recompra por menos de diez millones.

Incluso más que en San Siro o en los estadios que visitará el Milan en la final, el destino de Alex está en manos de los españoles. En cualquier caso, el encuentro entre ambos clubes está en el aire. Más complicada es la condición de Tomori, que lleva seis partidos mirando desde el banquillo: ni un solo minuto sobre el césped entre el último partido de Liga de Campeones y los cinco desafíos ligueros más recientes.

Para ganarse su confirmación, primero debería escalar en las jerarquías y merecer el terreno de juego: aquí, con pruebas como líder del departamento, como lo fue en la temporada del Scudetto, debería entonces convencer al club de que apueste por él para el nuevo curso. Es más fácil que Fikayo, pagado 29 millones por el Chelsea en 2021, sea vendido para ampliar el presupuesto del mercado: su precio no se ha depreciado.

En el centro del campo comienza el reto: ¿el restablecido Loftus-Cheek o Musah de nuevo? Para Conceiçao, el primero tiene características únicas entre los centrocampistas rossoneri, y parece decidido a relanzarlo entre los titulares. Quizá ya en Nápoles: él y Fofana, una pareja de enjundia, que liberaría las incursiones de Reijnders.

Musah ha jugado (y cometido errores) mucho esta temporada: en el último periodo, sin embargo, fue insustituible, gracias también a su capacidad de adaptación en la banda. De aquí al final podría haber sitio sólo para uno de los dos, y el que salga vencedor de la votación será también el que tenga más posibilidades de seguir en el club rossonero. Loftus debe dar garantías físicas, Musah -a pesar de las críticas- tiene peticiones del mercado francés.

En ataque, la gran incógnita es Chukwueze: nunca se ha integrado del todo, pero una explosión final podría hacerle cambiar de opinión. No es sólo la última temporada de Samu, es toda su historia rossonera la que plantea la duda: 62 partidos, pero sólo 26 como titular. Ocho goles, cuatro asistencias. La inversión realizada hace dos veranos no ha amortizado el gasto y las expectativas. Hay tiempo para cambiar el destino, también porque exhibirse es una necesidad: para el Milan o para quienes quieran creer en él.