El incidente menor se ha resulto, pero el problema de fondo persiste. La semana rossonera de Leão terminó con sonrisas tras el gol de Rabiot al Toro y “corazones” en redes sociales para Fofana, quien le dedicó su celebración de “surf”. Postales idílicas facilitadas por los tres puntos ante el Torino, que acallaron las polémicas de la derrota ante la Lazio.
Sin embargo, Rafa sigue inquieto. Y no es una cuestión de vestuario, sino de incertidumbre física que mina su humor y alimenta dudas en su cabeza. No es solo el Milan: hay un Mundial a la vuelta de la esquina y Leão se verá obligado a perderse esta última convocatoria con su selección.
Más allá de la logística (si viajará a Portugal para ser examinado o si Martínez aceptará el parte médico de Milanello), el núcleo es que Rafa no logra solucionar ese aductor que “punza”. No hay lesiones, y paradójicamente es peor: el problema es más sutil y traicionero. Se trata de una inflamación que podría cronificarse, poniendo en riesgo tanto el tramo final del campeonato como la cita mundialista.
Allegri fue claro: “Preferimos que pare para tener 20 días de recuperación. No está en condiciones de jugar con la selección; necesita trabajo específico para volver al 100%”. El problema es que la pubalgia aparece sin avisar, justo cuando crees que se ha ido. Cuando surgió la noticia de su baja antes del partido contra el Toro, algunos malpensados sugirieron que podría haberse “dado de baja” al saber que no sería titular.
Sin embargo, con un Mundial cerca, eso sería un autogol clamoroso. El “caso” Leão no es ya una cuestión de comportamiento —enfadarse por un cambio le pasa a cualquiera— sino de cómo está evolucionando su carrera y su difícil migración de extremo a delantero centro (sin cambios de sistema a la vista para la próxima temporada).
Un dato demoledor invita a la reflexión: en los últimos cinco partidos jugados sin él, el Milan ha marcado 14 goles. Es como si el equipo fuera más libre en ataque, menos condicionado por sus movimientos, más un “cuerpo único”. También es razonable afirmar que el Milan defiende mejor sin él, ya que el portugués no garantiza el trabajo de cobertura que sí hace, por ejemplo, Pulisic.
Aun así, Leão es el jugador que, como dice Allegri, se ha sacrificado a pesar del dolor físico y que en la primera parte de la temporada firmó su mejor promedio goleador de siempre. La pregunta de fondo sigue ahí: ¿Es Rafa un “caso” que vale la pena seguir intentando resolver?






