El Balón de Oro ganado por Luka Modrić en 2018 está, desde ayer, expuesto en Mondo Milan, el museo de la sede rossonera. Fue el propio croata quien lo entregó en persona, aceptando con entusiasmo la propuesta del club. Se trata de otra demostración del fuerte vínculo que se ha creado entre la sociedad de Via Aldo Rossi y el centrocampista ex-Real Madrid; una sintonía que está llevando concretamente al genio de Zadar a considerar la hipótesis de quedarse una temporada más en Milán para liderar al Diavolo en su regreso a la Champions League (siempre que en las últimas nueve jornadas Maignan y compañía no se queden fuera de los cuatro primeros…).
Oficialmente, el Balón de Oro permanecerá en Mondo Milan hasta el final de la temporada, pero en realidad existe un pacto tácito para prolongar la estancia del premio en el cuartel general milanista si su propietario se queda en Italia. Es la esperanza de todos, pero para que ocurra hace falta el “sí” del croata, tentado a pronunciarlo porque el vínculo con el equipo por el que hinchaba de niño es fortísimo. Incluso más de lo que él mismo creía.
Modrić tiene ahora un espacio propio en Casa Milan: una pared negra con cuatro cuadros que lo retratan de niño junto a sus padres con el chándal del Milan y un trofeo ganado; con el Balón de Oro junto a su padre Stipe y su madre Radojka; con el premio alzado el 3 de diciembre de 2018; y con la camiseta del Milan celebrando tras el derbi ganado 1-0 en casa de los nerazzurri. Delante, el preciado Balón de Oro custodiado en una vitrina como los de los cinco jugadores que lo conquistaron vistiendo la camiseta del Milan (Gianni Rivera, Ruud Gullit, Marco van Basten —el de 1992—, George Weah y Kaká).
Luka, que en el vídeo publicado en la web del Milan aparece con el Balón de Oro caminando y mirando con admiración los premios ganados por sus predecesores, tuvo palabras de gran amor hacia su equipo: «Cuando el club me habló por primera vez de esta idea —explicó—, no tuve ninguna duda en decir que sí: desde el primer día que llegué aquí me he sentido de maravilla y querido por todos los aficionados. Este es un pequeño gesto con el que quiero devolver todo el afecto que se me ha brindado».
Los directivos, naturalmente, sonrieron al escuchar las palabras de su campeón porque lo consideran un elemento importantísimo en la construcción del equipo del futuro. Lo mismo opina Massimiliano Allegri quien, aun sabiendo que no puede utilizarlo en todos los partidos (entre liga y la posible Champions), lo considera fundamental para el equilibrio en el campo y en el vestuario.
E incluso sus compañeros esperan que no se mueva de Milán para tenerlo a su lado en la… batalla. La sociedad ya adelantó trabajo el verano pasado cuando le hizo firmar un contrato anual de 3,5 millones de euros con opción hasta 2027. De hecho, no habrá que discutir el aspecto económico; la elección será únicamente del jugador, que decidirá en base a sus motivaciones y su estado de forma. Este último aspecto, a juzgar por la foto publicada ayer en Instagram por el número 14, es el que menos preocupa: los músculos de sus piernas están marcados y no parecen, desde luego, los de un cuarentón.
El director deportivo Igli Tare dio a entender el domingo en DAZN que busca claramente el “humo blanco” (el acuerdo): «Una cosa es segura: Luka ama al Milan y el Milan ama mucho a Luka. Por eso creo que será una decisión fácil para él. El contrato, si se quiere, está ahí, tenemos un año de opción. Pero debe decidir él con gran serenidad». El Diavolo, en definitiva, cree en ello y se ha puesto en posición de espera, no perdiendo la ocasión de hacerle entender al croata que lo considera fundamental para el proyecto.
Se espera tener una respuesta para finales de mayo, antes del inicio del Mundial (el quinto en la carrera de Modrić), pero claramente la sociedad está dispuesta a conceder algunas semanas más de reflexión a su Balón de Oro. Sus alternativas ya están en la plantilla, concretamente Ricci y Jashari, pero claramente en la temporada 2026-2027, con los compromisos europeos, tendrían más espacio que en la actual.
El Milan le está permitiendo a Modrić vivir una segunda juventud futbolística: en esta temporada 2025-26 ha jugado hasta ahora 2.414 minutos de los 2.970 posibles sumando todas las competiciones, es decir, el 81% del total. El porcentaje es aún más alto (llegando al 90%) si se considera solo la Serie A, donde ha sido titular en 27 de las 29 jornadas y en una entró desde el banquillo.
Naturalmente, tener un solo compromiso por semana —al no jugar la Champions los martes o miércoles— le ha ayudado a recuperar y gestionar mejor sus energías. Sin embargo, es innegable que en sus años en el Madrid su uso no era tan continuo, tanto por la competencia como por la frecuencia de los partidos.
Los números revelan que Modrić está más presente en el campo ahora que en casi cualquier etapa de su carrera en España:
- 2025-26 (Milan): 81% (90% en liga) — Récord actual
- 2024-25 (Real Madrid): 48% (Muchos minutos como suplente)
- 2023-24 (Real Madrid): 43%
- 2022-23 (Real Madrid): 57%
- 2021-22 (Real Madrid): 67%
- 2020-21 (Real Madrid): 82% (Su pico anterior)
- 2019-20 (Real Madrid): 57%
- 2018-19 (Real Madrid): 69%
- 2017-18 (Real Madrid): 60%
- 2016-17 (Real Madrid): 60%
- 2015-16 (Real Madrid): 75%
En la última década, por tanto, nunca había tenido números de participación tan altos como los actuales.
MAÑANA PARTIDO ANTE EL TORINO
Reiniciar inmediatamente para no arruinar todo lo bueno hecho hasta ahora. Massimiliano Allegri lo dijo justo después del KO en Roma ante la Lazio y se lo reiteró a los suyos durante la semana. El Milan había acariciado la idea de reabrir la lucha por el Scudetto recortando distancias con el Inter líder; ahora, en cambio, debe mirar hacia atrás para salvaguardar el segundo puesto y completar la misión de volver a jugar la Champions League. Por eso, el desafío de mañana ante el Torino en San Siro se presenta particularmente delicado. Max no cambiará el esquema y apostará de nuevo por el 3-5-2, pero las dudas recaen en algunas piezas… incluso las más insospechadas.
La primera gran tentación de Allegri se llama Niclas Füllkrug. El delantero centro alemán ha sido titular solo una vez desde que aterrizó en Milán en el mercado invernal (en el 1-1 contra la Fiorentina el 11 de enero). El técnico lo ha utilizado principalmente como revulsivo, pasando al tridente cuando el equipo necesitaba goles a la desesperada. Esta vez, la idea es alinearlo de inicio junto a Pulisic.
En ese caso, el sacrificado sería Rafa Leão, protagonista de una semana convulsa tras su enfado al ser sustituido en el Olímpico. Aunque el portugués sigue teniendo una ligera ventaja para la titularidad, la opción de Füllkrug es real y busca aumentar el peso físico de un ataque que, con la dupla Rafa-Pulisic, ha rendido por debajo de lo esperado. Mientras tanto, Santiago Giménez volverá a la convocatoria y empezará desde el banquillo.
Si el alemán acaba adelantando a Leão, no sería el único cambio. En la izquierda, Davide Bartesaghi apunta al once inicial en lugar de Estupiñán: el “efecto derbi” del ecuatoriano se ha desvanecido tras su floja actuación ante la Lazio. En el centro del campo, Rabiot regresa y Modrić es inamovible.
La duda está en el tercer integrante: Allegri ha probado tanto con Ricci como con Fofana (titular en los últimos tres partidos). Con el italiano, el Milan tendría más posesión y equilibrio; con el francés, más físico y despliegue. La decisión final se tomará tras el entrenamiento de esta tarde y la rueda de prensa oficial.
Siguen ausentes Matteo Gabbia y Ruben Loftus-Cheek. El defensa, operado en Londres a principios de marzo de una molestia inguinal, podría acortar plazos y regresar contra el Napoli tras el parón de selecciones. Por su parte, Loftus-Cheek, que sufrió una fractura en la mandíbula tras un choque durísimo el 22 de febrero, evoluciona mejor de lo previsto. Gracias al uso de una máscara protectora, podría volver a entrenar pronto con el objetivo de estar disponible para la visita a Nápoles el lunes de Pascua (6 de abril).








