Si buscan a dos amigos que hayan pasado una plácida noche de domingo juntos, no miren a Rafa Leão y Christian Pulisic. Durante el Lazio-Milan, Leão se quejó con gestos ostensibles de las decisiones de Pulisic, quien no le pasó el balón en dos acciones potencialmente peligrosas.
Lo que no se vio en televisión fue lo que siguió dentro del Olímpico. En el vestuario, Leão volvió a quejarse ante Pulisic, en lo que fue una petición de explicaciones entre compañeros más “animada” de lo habitual. Max Allegri tuvo que intervenir perentoriamente para mantener la situación bajo control y evitar que la tensión aumentara entre sus dos atacantes. Son las clásicas dinámicas de vestuario, no un episodio escandaloso, pero sí la prueba de que algo en ese ataque no funciona como debería.
En el segundo tiempo del Lazio-Milan, Leão realizó en dos ocasiones un movimiento en profundidad a la espalda de Marusic. En ambas acciones, hubo un momento en el que Pulisic, en posesión del balón, podría haberlo asistido en vertical. Dos pases difíciles, pero no imposibles. Dos pases que habrían abierto a Leão el camino hacia la portería.
Rafa, en ambas jugadas, dejó claro con gestos que no le había gustado la decisión, como diciendo: “Estaba libre, pásamela”. Cabe destacar que, en la primera parte, ya había hecho el mismo gesto con Pavlovic, culpable de haber disparado a puerta en lugar de verlo solo en el centro del área. Aquella acción habría sido anulada por fuera de juego, pero el sentido es el mismo: Leão está nervioso.
Cada uno puede darle la interpretación que prefiera. Por un lado, Rafa es criticable por sus quejas públicas, que ciertamente no ayudan a la armonía del equipo. Por otro, es normal que un delantero quiera el balón en el área, especialmente después de haberle ganado la espalda al defensor en dos ocasiones.

Allegri, que el domingo por la noche en el vestuario ejerció de diplomático, se encuentra ahora con la tarea de gestionar la situación durante los próximos dos meses. Fuera del campo, Max ha lidiado con situaciones ciertamente peores. Leão y Pulisic tienen caracteres positivos: Christian es muy tranquilo, nunca abrasivo; Rafa es más abierto, un buen chico, siempre dispuesto a ayudar a los jóvenes y a los recién llegados.

El tema delicado, en todo caso, es el campo. Pulisic y Leão han jugado pocas veces juntos como titulares en el campeonato: en el derbi de la primera vuelta, en casa contra el Genoa y el Lecce, y después en los últimos cuatro partidos contra Parma, Cremonese, Inter y Lazio. En estos encuentros, la pareja ha logrado exprimir solo dos goles: Pulisic en el derbi de la primera vuelta y Leão contra el Genoa. Cuando Rafa marcó contra la Cremonese, “CP11” ya había sido sustituido.
La sintonía, dejando a un lado la discusión en Roma, es más bien fría. Allegri, al ser preguntado sobre el tema, respondió lo siguiente: «Cuando pierdes partidos, a toro pasado encuentras muchas cosas. Creo que Pulisic está creciendo en su condición física, mientras que Leão tuvo 2 o 3 situaciones en las que se habría plantado solo ante el portero».
Es un hecho que Pulisic trabaja más para el equipo y realiza más movimientos sin balón, mientras que Leão es un atacante que defensivamente —digamos— no se desvive. Eso también influye. Sin embargo, el talento de la pareja es evidente y la lógica dicta que, para ambos, lo ideal sería encontrar la manera de ayudarse mutuamente, hasta que el Mundial los separe.












