Tercera derrota de la liga en contra otro de los equipos denominados “chicos” al menos en posición, tirando por la borda la victoria ante el Inter y dándoles el scudetto en bandeja. Terrible partido de Estupiñán y sobre todo de Leao que en el cambio llegó a pelearse con Maignan y sobre todo con Allegri, en el peor momento de la historia del portugués con esta camiseta.
PRIMERA PARTE
La primera mitad en la capital comenzó con una Lazio eléctrica que puso en apuros a la zaga rossonera desde el pitido inicial. Isaksen fue una pesadilla constante para Pavlovic y Estupiñán, avisando primero con dos internadas peligrosas y viendo cómo el árbitro le anulaba un remate al larguero por mano previa en el minuto 12. El Milan intentó reaccionar mediante la posesión y las incursiones de un Pavlovic muy ofensivo, pero la falta de precisión técnica impidió que el dominio se tradujera en ocasiones claras de gol.
El equipo de Allegri rozó la ventaja en el minuto 23 gracias a un gran testarazo de Estupiñán tras un desmarque de ruptura, pero el balón se marchó rozando el poste. Sin embargo, los errores individuales empezaron a condenar al “Diavolo”, especialmente un De Winter muy errático que perdió un balón crítico ante Maldini, estrellando Taylor el esférico en el travesaño en lo que fue un aviso serio de lo que estaba por venir. La Lazio crecía en confianza mientras el Milan se diluía entre imprecisiones y falta de ritmo.
El mazazo definitivo llegó en el minuto 27 tras un nuevo desajuste defensivo del lateral ecuatoriano. Un lanzamiento en profundidad permitió a Isaksen ganarle la espalda a Estupiñán con excesiva facilidad, plantándose solo ante Maignan y definiendo con frialdad para poner el 1-0 en el marcador. El gol espoleó a los biancocelesti, que aprovecharon el desconcierto milanista para generar más peligro a través de un Daniel Maldini que ganaba todos los duelos físicos a un De Winter totalmente superado.
El tramo final del primer tiempo mostró a un Milan impotente, incapaz de encontrar huecos en el muro romano y propenso a pérdidas que facilitaban las contras locales. Pulisic tuvo la oportunidad de igualar tras una acción embarullada en el área, pero su disparo fue bloqueado por la defensa de una Lazio que se marchó al descanso con una ventaja merecida. Allegri tendrá mucho que corregir en el vestuario si quiere evitar que la euforia del derbi se transforme en una amarga derrota en Roma.

SEGUNDA PARTE
La segunda mitad comenzó con un Milan mucho más ambicioso que estuvo a punto de empatar mediante una doble ocasión de Pulisic y Fofana, desbaratada por un Motta imperial bajo palos. Sin embargo, el drama defensivo continuó en el área rossonera cuando Estupiñán casi anota un autogol surrealista al intentar ceder de cabeza a Maignan, obligando al portero francés a realizar una parada de reflejos asombrosa. Allegri, consciente del bloqueo, movió el banquillo pronto dando entrada a Bartesaghi y Athekame para intentar sanear las bandas.
Ante la falta de gol, el técnico rossonero quemó todas sus naves en el minuto 67 introduciendo a Nkunku y Fullkrug por unos grises Leão y Fofana. El Milan llegó a celebrar el empate en el minuto 75 tras una melée en el área culminada por Athekame, pero el colegiado Guida anuló el tanto por una mano previa en el barullo. La tensión aumentó con un posible penalti sobre el propio Athekame no señalizado y la frustración de Pulisic, quien mandó a las nubes una ocasión clara tras otra gran salida de Motta.
El tramo final fue un asedio desesperado y algo desordenado del Milan, que se volcó sobre el área de una Lazio muy bien replegada con Gila como mariscal defensivo. Modric intentó liderar la épica con varios disparos desde la frontal que rozaron el larguero, mientras la Lazio refrescaba su ataque con Pedro y Dia para buscar la sentencia a la contra. Los seis minutos de añadido fueron un festival de interrupciones, faltas tácticas y tarjetas para los locales, que supieron jugar con el reloj ante la impotencia de los milanistas.
El partido terminó con la expulsión de Maurizio Sarri en el último suspiro, en un clima de crispación total que no alteró el marcador definitivo de 1-0. Jashari tuvo la última oportunidad con dos disparos lejanos que terminaron en las manos de Motta, confirmando una derrota dolorosa que frena en seco el optimismo tras el derbi. El Milan se marcha de Roma con la sensación de haber reaccionado tarde y de haber pagado un precio demasiado alto por sus errores individuales en la primera mitad.

MI OPINIÓN
La actitud de Leao que se fue caminando del campo hacia la banda con su equipo perdiendo, que Maignan fue corriendo a echarle la bronca y las pocas ganas del portugués para hablar con su entrenador, que se lo quitó de encima dice mucho de este partido y del peor momento del 10 rossonero desde que llegó a este club y que pueda dar indicios de su futuro.
Si bien es cierto que ser delantero en el Milan y sobre todo con Allegri nunca es fácil precisamente, ninguno de los delanteros ha sido capaz esta temporada de pasar de la doble cifra de goles (Leao anda con 9 y Pulisic con 8 en la Serie A, en el dique seco desde el 1 de enero), la actitud del resto de jugadores y las decisiones del entrenador han hecho el resto en una nueva derrota hoy (la tercera del año).
Confiar en Estupiñán que no sabe defender en Italia y menos en balones largos ha costado hoy los tres puntos y la posibilidad de ponerse a cinco puntos para soñar con el scudetto, que hoy de manera definitiva se esfumaron, ni siquiera aprovechando el empate del Inter y la derrota de la Roma, no apostaría por terminar la liga en segundo lugar jugando así y con estos problemas tan graves de cara a portería, con el Nápoles ya pisando los talones.










