Todos quieren a Maignan

Un penalti parado en el derbi es para siempre: Maignan se enfrentó a Calhanoglu, bajo la curva del Inter lista para la fiesta, y mantuvo el éxito en manos del Milan. No era la primera vez: misma portería, mismo resultado, otro hábil lanzador como Dybala. Resultado: Mike vuela y vuelve a ser Magic. Sin embargo, no hay truco ni engaño, solo mucho trabajo y esfuerzo.

El penalti y el salto posterior con el que despejó el balón son algunas de las instantáneas del derbi, pero hay muchas otras imágenes que merecen ser enmarcadas: la parada al cabezazo de Thuram y la posterior a la volea de Lautaro. Hay más de un motivo válido por el que el gran portero rossonero recibió los abrazos de sus compañeros y el beso en la frente de Pavlovic. Y también los aplausos de todo el vestuario, el reconocimiento como mejor jugador del partido y la asistencia de Pulisic: «Ha hecho diez paradas, él es el hombre del partido, no yo».

Es un Mike completamente nuevo, más reactivo, más ágil, más feliz. Todo lo contrario que la temporada pasada: torpe y melancólico. Las fotografías que lo retrataban eran otras: los errores en Turín, el del campo del Feyenoord. A pesar de una temporada discreta, en verano Allegri frenó los intentos de traspaso: convenció al club y a Mike para seguir juntos.

Max tiene el mérito de haberlo retenido, y por su rendimiento en el campo, el propio Allegri rinde homenaje al preparador de porteros Filippi. El hecho es que Maignan ha cambiado, es uno de los símbolos de la solidez recuperada. Lo que sigue igual es la condición del contrato, que expira en el verano de 2026.

El club ha intentado reabrir la puerta al diálogo: si Mike quiere seguir siendo rossonero, la penúltima propuesta seguirá siendo válida. Sobre la mesa hay una oferta de renovación por otras dos o tres temporadas a 5 millones netos al año (ya no 4). Un claro aumento salarial con respecto a los 3,2 actuales, a pesar de su avanzada edad: una generosidad inusual hacia un jugador que ya ha cumplido los treinta años. Pero Maignan se lo merece. Este Maignan que, por las mismas razones, ha captado la atención de la competencia extranjera, la más peligrosa y agresiva: Mike tiene mercado en la Premier League. Y también hay una pista italiana que lo llevaría a Turín, al Juventus.

El club ha vuelto a poner sobre la mesa una de las últimas propuestas, antes de que, debido también a los errores en el campo y a la confusión del Milan del año pasado, las partes se levantaran sin fijar una nueva cita. A esa fase le siguió una gran frialdad, con el club y el portero mirando hacia otros lados. Recalentar la relación sigue siendo muy difícil, pero se hará un intento.

La confirmación del brazalete de capitán es una señal de deshielo. Mike tiene un carácter especial, tiene un objetivo más fijo que otros: quiere ganar. ¿Podrían convencerlo el regreso del equipo a la cima del fútbol nacional y la ambición de volver a protagonizar la Champions? Es difícil, pero no del todo imposible.