Ni siquiera un inesperado doblete de Bartesaghi fue suficiente para conseguir hoy la victoria, donde el Milan se deja dos puntos donde siempre pasa lo mismo: nunca ganan los partidos de las 12:30 ni tampoco ante el Sassuolo, que deja al equipo con dudas de cara a la Supercopa el 18 ante el Nápoles, con Gabbia además que podría perderse el torneo por lesión…
PRIMERA PARTE
El Milan mostró dos caras muy claras en los primeros 45 minutos. En fase ofensiva, el equipo rossonero fue incisivo, especialmente por las bandas, donde logró generar la mayor parte de su peligro. No es casualidad que el gol del empate llegara precisamente desde ese sector, con Bartesaghi culminando una buena acción colectiva. Saelemaekers fue el jugador más activo, intentando constantemente acelerar el juego y romper líneas.
Sin embargo, el gran problema del Milan estuvo en las transiciones defensivas. Cada pérdida de balón se convirtió en una ocasión potencial para el Sassuolo, que supo aprovechar los espacios a la espalda de la defensa rossonera. El gol visitante llegó de manera inesperada, pero evidenció las dificultades del Milan para replegar: Koné aprovechó una buena combinación y un rebote favorable para batir a Maignan.
Tras el 0-1, el Milan intentó subir el ritmo, aunque con muchas dificultades para crear ocasiones limpias. La más clara llegó con Rabiot, que recuperó un balón clave pero falló en el mano a mano ante Muric. El Sassuolo, bien ordenado y peligroso al contragolpe, siguió generando sensación de amenaza cada vez que salía rápido.
El empate llegó en el tramo final del primer tiempo gracias a Bartesaghi, que creyó en la jugada hasta el final y aprovechó un centro tenso de Loftus-Cheek desde la derecha. Un gol que premió la insistencia ofensiva del Milan, pero que no ocultó sus carencias defensivas.
Al descanso, el empate deja un balance claro: buen Milan con balón y en ataque, pero demasiado vulnerable cuando toca correr hacia atrás. En la segunda parte, los rossoneros necesitarán mayor equilibrio si quieren evitar sufrir ante las transiciones del Sassuolo.

SEGUNDA PARTE
La segunda mitad comenzó de la mejor manera posible para el Milan, que apenas necesitó un minuto para volver a golpear. Bartesaghi, protagonista absoluto del día, firmó su doblete tras una gran asistencia de Nkunku, definiendo con personalidad ante Muric y colocando el 2-1 que parecía encaminar definitivamente el partido para los rossoneri.
Con el marcador a favor, el Milan optó por una gestión más pausada del juego, bajando el ritmo y priorizando la posesión. Sin embargo, esta elección acabó siendo contraproducente. El equipo se fue hundiendo poco a poco en su propio campo, dejando crecer a un Sassuolo que, con los cambios y mayor atrevimiento, comenzó a encontrar espacios y a generar peligro, especialmente por las bandas.
El partido entró entonces en una fase tensa, marcada por interrupciones, tarjetas y decisiones arbitrales discutidas. Al Milan le fueron anulados dos goles por fuera de juego —uno a Pulisic y otro tras una acción de Loftus-Cheek y Rabiot—, señales claras de un equipo que buscaba sentenciar sin terminar de hacerlo. Mientras tanto, Maignan tuvo que intervenir con una gran parada para sostener la ventaja momentánea.
El empate era cuestión de tiempo y llegó en el minuto 76, cuando Laurientè sacó un disparo magnífico, imparable para Maignan, culminando una acción que ya se venía gestando desde minutos atrás. El gol reflejaba lo visto sobre el césped: un Sassuolo crecido y un Milan demasiado replegado.
En los minutos finales, el Milan intentó reaccionar, pero lo hizo más con empuje que con claridad. Los cambios no lograron alterar el guion y, tras seis minutos de añadido, el pitido final selló un empate amargo en San Siro. Un resultado que deja sensación de oportunidad perdida para los rossoneri, especialmente por la falta de ambición y control mostrada tras ponerse por delante en el marcador.

MI OPINIÓN
Este partido deja claro que Pulisic no juega nada a gusto al lado de Nkunku (el norteamericano hoy actuó de mero fantasma) y los problemas ofensivos que surgen cuando no está Leao, cuando se tuvo que ver a gente como Rabiot subir como mero extremo izquierdo, en un partido de bajo nivel para toda la plantilla, especialmente en defensa.
Tampoco entiendo realmente los dos cambios en el minuto 90′ de Allegri sacando meros laterales que apenas tienen recorrido en ataque (eso era para haberlo hecho nada más hacer el Sassuolo el 2-2) y tener a gente de calidad en el banquillo como Jashari que en mi opinión se merece tener más minutos como mediapunta o más cerca del área que tener a 96 minutos a un tal Nkunku que sigue siendo un cero en ataque, a pesar de la asistencia del segundo tanto.
Seguramente hoy perderán el liderato de cara al partido ante el Nápoles de las semifinales de la Supercopa de Italia que se disputa el jueves 18, donde el Milan no volverá a jugar la Serie A hasta el 28 de diciembre fuera de casa ante el Hellas Verona… pero cuanta falta le hace a este equipo que llegue enero para el mercado invernal…