De nuevo sentados uno frente al otro, con un menú llamado Milan: Massimiliano Allegri y Giorgio Furlani, entrenador y consejero delegado del club, juntos en Milanello sin que el almuerzo resultara indigesto. El apetito llegó tras el entrenamiento de ayer mañana, dirigido por Max en la víspera del viaje a Verona, y que Furlani observó a pie de campo junto al director deportivo Igli Tare.
El momento es decisivo y se reúne la unidad anticrisis. Bastará una victoria en el Bentegodi para apagar cualquier alarma y retomar serenamente el diseño del nuevo curso. El club confía en tener que poner la mesa muchas veces más en el futuro: para ellos, Max es el arquitecto de la reconstrucción europea.
Ayer, simplemente viendo la televisión, el Milan ganó una ventaja potencial: la derrota del Como en casa del Sassuolo ofrece a Max la posibilidad de distanciarse a cinco puntos del quinto puesto. Un éxito mañana en Verona es más necesario que nunca.
La presencia de la directiva busca demostrar el apoyo físico al grupo tras la derrota ante el Udinese. El mercado y la programación serán el centro de futuros encuentros. Allegri pide que el club dote a la plantilla de al menos un gran intérprete por línea, una necesidad lógica ante el regreso a la Champions. El club tiene toda la intención de complacerlo, involucrándolo en la cadena de toma de decisiones como un “entrenador-manager”. Hay consenso total: el Milan del futuro necesita un gran delantero centro, un defensa y al menos un centrocampista.
Furlani se presentó en Milanello con traje y corbata amarilla, un accesorio que abundaba en el armario de su predecesor Adriano Galliani. Precisamente con Galliani, Allegri encontró su mayor sintonía en su primera etapa (Scudetto y Supercopa). La relación entre ambos sigue siendo sólida y se ven a menudo para cenar. Pero el momento del almuerzo, ahora, es exclusivo para el Milan del futuro.
- Simbolismo puro: El detalle de la corbata amarilla de Furlani no ès casual. Es un mensaje directo a Allegri: “Queremos que te sientas tan respaldado como en los tiempos de oro con Galliani”. Es un intento de apelar a la nostalgia y al ego de Max para que rechace la oferta de la Selección y se quede como el “manager” total del Milan.
- El regalo del Como: El pinchazo del equipo de Fàbregas es un balón de oxígeno inesperado. Si el Milan gana en Verona, la Champions estará prácticamente blindada, lo que daría a Allegri la fuerza moral para exigir esos tres fichajes de “peso” (el 9, el central y el medio) en la próxima reunión.
- La sombra de Vlahovic: Cuando el texto habla de la necesidad de un “gran delantero centro”, todos los caminos conducen a la situación de Dusan Vlahovic que analizamos anteriormente. El almuerzo de ayer pudo ser el momento en el que Furlani dio luz verde a Max para intentar el asalto al serbio si este no renueva con la Juve.
- Unidad ante el micrófono: Hoy a mediodía, Allegri hablará en rueda de prensa. Tras este almuerzo, se espera a un Max mucho más tranquilo y combativo, reforzado por el apoyo público de Furlani y Tare.