La primera semana de final de temporada del Milan ha comenzado con un estallido: el despido fulminante de cuatro figuras clave del esquema rossonero. Destituido el entrenador, destituido el consejero delegado, destituidos el director deportivo y el de la parcela técnica. Una limpieza general (repulisti) que, objetivamente, no tiene precedentes en la gloriosa historia rossonera, ni mucho menos en la del fútbol, no solo italiano sino incluso europeo. De hecho, esta es una práctica típicamente americana.
Se entre ustedes hay algún apasionado de la NFL (la National Football League, la liga profesional de fútbol americano en los Estados Unidos), sabrá perfectamente que en el calendario, cada vez más orientado a encontrar momentos de espectáculo para mantener a los clientes de la liga pegados al producto, hay una jornada que fue rebautizada hace tiempo con el nombre de “Black Monday” (Lunes Negro). Se trata del lunes posterior al último fin de semana de la temporada regular, aquel en el que 14 equipos continuarán felices hacia los playoffs y para los otros 18 comienza el gran túnel de la postemporada (offseason).
Pues bien, es “tradición” que las franquicias de la NFL, justo al día siguiente de terminar la temporada, comiencen a limpiar su organización: llueven los despidos de entrenadores principales, coordinadores defensivos, ofensivos, mánager generales… ¿Les recuerda a algo? Gerry Cardinale ha hecho exactamente lo mismo. Y es la primera vez que se ve en nuestras latitudes: revolución total con el despido de todas aquellas figuras que no habían aportado el resultado fijado al inicio de la temporada.
La decisión de Cardinale, en ciertos aspectos, es valiente, pero en muchos otros es sobre todo muy arriesgada. El motivo es muy sencillo: el fútbol americano, a pesar de ser un deporte maravilloso —y esto lo escribe quien lo sigue día y noche desde 2011—, no es el fútbol. Sobre todo, no es el fútbol europeo. La NFL tiene una temporada corta, tiene un solo ganador y, reduciendo todo a lo esencial, se basa enteramente en ganar ahora o nunca. Cada equipo —teóricamente— parte con la idea de ganar al final del año. Y si no lo consigue o ni siquiera se acerca a los playoffs, borrón y cuenta nueva y se vuelve a empezar de cero.
Y por mucho que el fútbol se esté dirigiendo cada vez más hacia la mentalidad de un producto que vender y de un resultado que obtener, sigue siendo un deporte más meditado en el que construir algo serio requiere tiempo y paciencia, pero sobre todo proyectos claros. Para no generalizar, obviamente hay que decir que también existe la planificación en la NFL, pero, como decíamos, está mucho más gobernada por la mentalidad del “win now or go home” (gana ahora o vete a casa).
No es casualidad que Cardinale diga siempre que quiere ganar o que durante cinco años consecutivos haya realizado cambios importantes entre la directiva o la dirección técnica: es su mentalidad. Pero tras 4 temporadas con RedBird al mando, con un Milan campeón del Scudetto que fue tomado y que se ha quedado fuera de Europa durante dos temporadas consecutivas con una sola mísera Supercopa Italiana conquistada, ¿estamos seguros de que es la mentalidad adecuada para el fútbol?
IRAOLA LE DA PRIORIDAD ABSOLUTA A LA PREMIER
Sigue estando candente, por no decir al rojo vivo, la vía que vincula a Casa Milan con Andoni Iraola. El técnico vasco, que ha hecho grande al modesto Bournemouth llevándolo a su primera e histórica clasificación europea esta temporada, es el primer nombre en la lista de candidatos a entrenador elaborada por Zlatan Ibrahimović y Gerry Cardinale. Como es sabido, ambos se reunieron con él en Londres en los últimos días y le presentaron el proyecto, identificándolo como ese perfil de entrenador “estilo Fàbregas” que el propietario rossonero afirma querer para el banquillo de su club.
Los contactos entre las partes son continuos desde que se produjo el primer acercamiento. Al fin y al cabo, ni para el Milan ni para Iraola hay mucho tiempo que perder. El club rossonero se encuentra sin cuatro de sus figuras clave y debe sustituirlas a todas en cuestión de pocos días para empezar a planificar una temporada que tiene que ser la de la redención. Por lo tanto, la entidad milanista está presionando con fuerza para conseguir que el técnico español decida aceptar el cortejo de un equipo tan glorioso como el Milan, al que hay que devolver a unos fastos que desde hace ya bastante tiempo tiene guardados en el desván.
Pero, ¿por qué Andoni Iraola se lo está tomando con calma? ¿Qué es lo que lo está frenando? Desde que comunicó, en el transcurso de la temporada, que esta sería su última campaña en el banquillo del Bournemouth, el entrenador vasco había dejado entrever su deseo de continuar con la experiencia en la Premier League. Y, en este sentido, hay un club como el Crystal Palace que lleva bastante tiempo marcando al hombre a Iraola.
Además, existe un motivo de carácter familiar: el núcleo del técnico preferiría quedarse en Inglaterra, concretamente en Londres, donde se encuentran muy a gusto. El Milan tendrá que estar atento y receptivo, sobre todo porque hoy el Palace cierra su temporada con la final de la Conference League despidiéndose de Oliver Glasner y, por esta razón, empezará a meter una marcha más para cerrar el acuerdo con Iraola.