Para el verano, ¿España o Alemania? Si hablamos de vacaciones, decidan ustedes. Si hablamos del Milan, deciden Cardinale e Ibrahimović… y sí, están evaluando al menos dos soluciones. El Interrail hacia Alemania y Austria, con Rangnick como guía del área deportiva y Glasner o Jaissle en el banquillo. La experiencia española, con Pochettino como entrenador (un argentino de España) y tal vez Ramón Planes como director deportivo. Para hacerse una idea de cuál es la mejor solución, respondamos a una pregunta: ¿Cuáles son las diferencias entre ambos enfoques del fútbol?
La intensidad es la gran clave de la filosofía de Rangnick: quiere equipos agresivos, intensos, que asfixien al rival y salgan en transición vertical siempre que sea posible. En un club, todo esto se puede entrenar con mayor facilidad en comparación con una selección. Por este motivo, busca entrenadores que sepan proponer estas ideas y futbolistas con esas características físicas; a menudo jóvenes, atléticos, listos para esprintar, esprintar y esprintar una vez más. Incluso en el minuto noventa. Un modelo muy alejado del fútbol a bajo ritmo que se ha visto con el Milan de Allegri. Pochettino è decisamente menos extremo. No tiene dogmas tácticos, posee principios de fútbol posicional, no se repliega especialmente pero tampoco presiona hasta la tres cuartos rival. Cuida el equilibrio, más que la intensidad.
Rangnick, en una entrevista de hace cinco años, respondió a varias preguntas sobre el futuro del fútbol. Tendencias, previsiones, hipótesis. Dijo lo siguiente: «El monitoreo de los datos garantiza que nuestros preparadores físicos sepan exactamente qué tan exigente es una sesión y cuándo son necesarios los descansos. El futuro se centra por completo en el entrenamiento del cerebro, es decir, en el entrenamiento cognitivo: provocar a los jugadores, sacarlos de su zona de confort durante el entrenamiento, exponerlos a condiciones difíciles y pedirles que tomen decisiones rápidas». Y añadió: «La digitalización y la inteligencia artificial seguiranno progresando». No es un integrista de los números, pero ciertamente tiene en cuenta los datos.

A Pochettino se le percibe como un técnico más ligado al ojo, al instinto del entrenador. No por casualidad se suele citar esta frase suya: «Hay cosas que no se pueden medir a través de la ciencia o los números. El fútbol sigue siendo un juego que conserva una parte de misterio que no logras identificar. Puedes tirar muchas veces a portería, correr mucho o poco, o lanzar muchos saques de esquina, pero hay aspectos que escapan a cualquier medición».
Pochettino, en comparación con Rangnick y sus alumnos Jaissle y Glasner, ha entrenado en contextos más altos, más históricos y más cercanos al Milan. Sus últimos tres clubes lo dicen todo: Tottenham, PSG y Chelsea. En este sentido, sería un entrenador muy curtido. Ha entrenado a Son y Kane, a Messi y Neymar. En su larga carrera como futbolista, ha cultivado la paciencia y la gestión del vestuario. No es un entrenador que llegue rápidamente a la ruptura; sabe ser diplomático y gestionar las situaciones.
Rangnick, Jaissle y Glasner están más vinculados a contextos jóvenes, en los cuales se puede ser más directo y más duro por el bien de los muchachos. El Milan, en este momento, tiene un vestuario… mixto: a la espera de comprender cuál será el futuro en el mercado, hoy cuenta con grandes sabios (Modrić), jugadores con un pasado importante (Rabiot, Maignan, Leão) y jóvenes en crecimiento.
Una diferencia amplia también aquí. El sistema Red Bull prevé un ojeo (scouting) agresivo y la búsqueda de jóvenes talentos por todo el mundo. Basta con mirar las plantillas del Leipzig y del Salzburgo: belgas, noruegos, holandeses, malienses, serbios, marfileños, bosnios, japoneses. Player trading puro: comprar, desarrollar y revender a un precio (mucho) más alto.
La última plantilla de Pochettino, el Chelsea 2023-24, había fichado en el mercado a Moisés Caicedo por más de 130 millones, a Nkunku, Roméo Lavia, Cole Palmer, Disasi, Nicolas Jackson, todos ellos entre los 35 y los 65 millones. La anterior, el PSG 2021-22, se había reforzado con Hakimi, Donnarumma, Nuno Mendes, Sergio Ramos y… Messi. Hay diferencia, ¿no?
YA HAY PELEA EN CLUB POR LAS DECISIONES
El Milan continúa moviéndose para encontrar al nuevo entrenador tras la destitución de Massimiliano Allegri, pero el panorama sigue estando lejos de ser lineal. Entre los perfiles evaluados se encuentra Oliver Glasner, que viene de una experiencia más que convincente en el Crystal Palace y ya está en contacto con los representantes de la propiedad rossonera. El técnico austriaco se reunió de hecho ayer con el Milan, un encuentro en el que se habló sobre todo de ambiciones y del proyecto deportivo, complicado por la ausencia de la Champions League y, en consecuencia, por una disponibilidad económica reducida.
En lo que respecta al área deportiva, sigue viva la pista de Ralf Rangnick, actualmente seleccionador de Austria y a la espera de una reunión con su propia federación, con la cual estaría incluso discutiendo la renovación. El alemán, sin embargo, habría puesto condiciones muy rígidas al Milan: pleno control sobre el modelo deportivo, elección del entrenador, del director deportivo e implantación de la estructura del sector juvenil. Una revolución total, al estilo Red Bull, con un amplio cuerpo técnico a su espalda. Una exigencia que, no obstante, podría colisionar con la voluntad de Zlatan Ibrahimović de mantener un peso central en las decisiones rossoneras.
Sobre la mesa también está el nombre de Arne Slot, un perfil del agrado de Ibrahimović tras su salida —por destitución— del Liverpool. El principal escollo sigue siendo su ficha, que ronda los 8 millones de euros anuales, una cifra que hoy en día no es sostenible para el Milan. Sin embargo, la intermediación de Rafaela Pimenta, agente de Santiago Giménez y muy cercana a Ibrahimović, podría ayudar.
En el plano directiva, por otra parte, entre los nombres preferidos por el sueco figuraría Ramón Planes, actual asesor del Al-Ittihad. Una línea, esta última, que no parece coincidir del todo con la de Gerry Cardinale y Massimo Calvelli, quienes están más orientados hacia Glasner. En definitiva, el nuevo Milan aún debe nacer, pero las divergencias ya son evidentes.