Como jugará el Milan de Amorim

Defensores centrales con buena salida de balón (traducido: pies finos), carrileros agresivos, mediapuntas hábiles en los espacios interiores y un delantero centro de peso (también en el sentido físico) que sea válido a la hora de estirar al equipo y ofrecer profundidad. Palabras clave colectivas: intensidad, verticalidad y presión. El 3-4-2-1 de Rúben Amorim se puede sintetizar y liofilizar en estos conceptos generales. Junto al 3-4-3, es su sistema de referencia, y el portugués es conocido por ser un entrenador bastante integrista y coherente con sus ideas: se puede variar la estructura durante el partido, por supuesto, pero siempre dentro del marco de estos modelos.

El suyo es un fútbol marcadamente ofensivo, justo lo que Gerry Cardinale había manifestado querer tras la destitución de Massimiliano Allegri. La filosofía es la clásica de los entrenadores de su generación: se empieza a defender en la mitad del campo rival, corriendo hacia adelante y nunca reculando. La estrella polar que jamás se abandona es recuperar el balón lo más rápido posible. Digamos que, en comparación con el 3-5-2 de Allegri, en términos conceptuales el Milan habitará en un planeta completamente diferente.

Luego, como es lógico, están los términos prácticos. Porque para poder desplegar un determinado tipo de juego, además de transmitir a los futbolistas los propios automatismos, es necesario disponer de los perfiles adecuados. Y el Milan en este preciso momento —entre jugadores que terminan contrato, otros que quedarán libres en un año y un tercer grupo que no está convencido de la revolución corporativa de la propiedad— es un auténtico solar en construcción. La plantilla para la temporada 2026/27 no es, por fuerza de los hechos, más que una hipótesis sacudida por mil variables.

Sin embargo, se pueden realizar ya algunas reflexiones sobre quiénes deberían estar contentos con la llegada de Amorim. Entre los jugadores que más se beneficiarían de su aterrizaje destaca sin duda Strahinja Pavlović. En parte porque es una de las columnas sobre las que el club quiere reconstruir el proyecto, y en parte porque bajo el mando de Allegri el serbocroata experimentó una mejora clamorosa. En el contexto de una línea de cuatro defensores, su rendimiento habría sido una incógnita, mientras que en este esquema de tres centrales el serbio podrá continuar con su crecimiento.

No obstante, la capacidad de Pavlović en la fase de iniciación de la jugada es la que es (limitada), por lo que a su lado necesitará un compañero (mejor si son dos) con los pies muy bien educados. Considerando que Matteo Gabbia garantiza una administración ordinaria y que la técnica limpia no es el fuerte de Fikayo Tomori, el Milan tendrá que acudir al mercado. El belga Koni De Winter podría ganar enteros y tener más oportunidades en este contexto.

Vitales en el juego de Amorim son los carrileros. Son los futbolistas encargados de generar superioridad numérica y actuar, cuando la jugada lo requiere, como atacantes añadidos. He ahí por qué otro que podría encajar a las mil maravillas con él es Alexis Saelemaekers, que tiene estas características muy arraigadas en su fútbol. Menos evidente es el panorama en la banda opuesta con el joven Davide Bartesaghi (está por ver y verificar completamente, a estas alturas, la situación del ecuatoriano Pervis Estupiñán).

Tratar de descifrar ahora mismo la composición de la medular es una auténtica lotería, pero por edad, características y enfoque, Ardon Jashari podría ser un proyecto de futbolista muy interesante en manos del portugués: el suizo es un centrocampista de brega y distribución, y resultará muy útil tras haber superado una temporada lastrada por una larga lesión. Avanzando unos metros, en los pasillos interiores del 3-4-2-1, una zona de tres cuartos con Christian Pulisic y Christopher Nkunku sonaría sumamente bien: ambos son bastante expertos a la hora de moverse y recibir entre líneas, justo lo que agrada a Amorim.

Por el contrario, si el dibujo se inclinara más hacia un 3-4-3, es de obligado cumplimiento abrir una profunda reflexión sobre Rafael Leão. La cruda realidad ofrece dos datos de hecho muy simples: él se quiere marchar —ya no sabe cómo decirlo, e imaginamos que lo seguirá haciendo públicamente— y el Milan tiene la firme intención de venderlo, a menos que Amorim decida erigirse como el enésimo entrenador “buen samaritano” que llega con la misión redentora de convertirlo en un futbolista completo en todas las facetas del juego.

Sin embargo, entra en juego otro factor de peso: a día de hoy, no hay ofertas sobre la mesa que el Diavolo pueda tomar en consideración (digamos, en torno a los 50 millones de euros). Y si por desgracia no llegara ninguna propuesta económica, Leão se verá obligado a quedarse. A regañadientes y bajo unas condiciones ambientales en San Siro pésimas, pero tendría que quedarse. Y en ese escenario, ese tridente ofensivo podría resultar muy tentador si se diera la eventualidad.

Los extremos de ataque para Amorim no son puros de banda; deben trazar diagonales hacia el interior del campo para abrir pasillos a las incorporaciones de los carrileros, por lo que se podría encontrar una solución en términos tácticos. La hipótesis de ver a Rafa en la pizarra sigue perteneciendo al ámbito de la especulación, del “fútbol de fantasía” de mitad de junio. Pero, ¿por qué descartarla a priori?

BOBBY GARDINER: EL APASIONADO DE LOS DATOS

El nombre de Bobby Gardiner ha emergido en las últimas horas en relación con los asuntos vinculados al universo del Milan. A pesar de ser un nombre que para muchísimos aficionados resulta completamente nuevo, en realidad se trata de una figura che trabaja con el club rossonero desde el año 2019. Habiendo entrado en el mundo del Diavolo como analista de rendimiento y captación deportiva (recruitment analyst) —analista de datos para la búsqueda de nuevos jugadores—, según la primicia del periodista Gianluca Di Marzio recibirá una promoción a Jefe de Scouting de cara a la próxima temporada deportiva. Conozcamos a fondo quién es Bobby Gardiner.

La respuesta más sencilla a la pregunta “¿quién es Bobby Gardiner?” es la siguiente: un gran apasionado de los datos. De nacionalidad británica y nacido en 1994, desde muy joven se dedicó a escribir en portales deportivos ingleses para explicar el fútbol a través del análisis de datos y números, mientras cursaba sus estudios de Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Durham. En particular, la mayor parte de sus artículos se centraban en el Swansea City, el equipo al que apoyó durante su infancia y juventud.

Sus experiencias en el campo analítico le sirvieron para entrar en el radar de Hendrik Almstadt, quien en 2019 fue incorporado al Milan por el entonces consejero delegado Ivan Gazidis para ser el responsable del análisis de datos de todas las operaciones del club futbolístico. Almstadt se trajo consigo a Gardiner, quien se ganó los elogios del prestigioso medio The Athletic junto a sus colegas Ben Torvaney y Tiago Estêvão, siendo señalados como piezas de enorme importancia dentro del tablero que hizo posible el renacimiento rossonero que culminó con la conquista del Scudetto en 2022.

Como se ha anticipado, Bobby Gardiner asumirá un rol todavía más amplio a partir de la próxima temporada. Hoy en día ocupa el cargo de Jefe de Analítica de Rendimiento (Head of Performance Analytics) en el Milan, tal y como ha recordado Matteo Moretto; en un futuro inminente obtendrá la promoción que lo convertirá en el Responsable del Scouting rossonero, un departamento que, por tanto, se desarrollará bajo un fortísimo impulso del análisis estadístico.

Según Moretto, en las diversas reuniones que Gerry Cardinale, Zlatan Ibrahimović y Massimo Calvelli han mantenido estos días con los candidatos a la dirección deportiva —en particular Markus Krösche y Devin Özek—, en las llamadas ya participaba activamente el propio Bobby Gardiner, confirmando que tendrá un papel de primera línea en esta nueva era del Milan.

En una entrevista concedida en 2023 a la plataforma especializada StatsBomb, firma con la que había colaborado en el pasado y donde declaró haber tenido “la enorme fortuna de trabajar para el Milan durante más de cuatro años”, Gardiner explicaba parte de lo que es su filosofía de captación mediante el Big Data:

“Estoy de rodillas suplicando que alguien demuestre no solo que los entrenadores importan, sino que pueden importar incluso más que los propios futbolistas. Y estoy deseando que los datos espaciales se vuelvan mucho más accesibles para el scouting y el mercado de traspasos de jugadores”. Y considerando el cargo que se dispone a ocupar en el Milan la próxima temporada, se puede decir que su sueño, tal vez, se ha hecho realidad.

PAOLO CONDÓ (CORSERA) HABLA SOBRE AMORIM

“Amorim es bueno, pero su 3-4-2-1 (y variantes) ès un traje que necesita futbolistas a los que les calce a la perfección. Él no adecua su sistema a los jugadores que ya están en la plantilla, como hacen los entrenadores tradicionales; él identifica y señala a los intérpretes necesarios que le hacen falta, como hacen los mánagers. ¿De cuánto espacio de maniobra gozará en el Milan un técnico que razona de esta manera?”.

“La buena noticia —que no nos sorprende a nosotros, y esperamos que tampoco a Gerry Cardinale— es que Amorim considera al Milan el entorno ideal para relanzar su carrera. Ha leído los textos sagrados, sabe perfectamente que detrás del Real Madrid nadie ha ganado más Copas de Europa/Champions, y siente el escalofrío de una historia que va desde el trío sueco [Gre-No-Li] hasta el trío holandés, pasando por Balones de Oro italianos otorgados (Gianni Rivera) o injustamente negados (Franco Baresi y, sí, Paolo Maldini)”.

“Esta puntualización histórica no sirve para desmarcarse de un presente dubitativo y gris, porque es un hecho evidente que el Milan post-Berlusconi es un noble decadente obligado a perseguir la simple clasificación para la Champions League, y ya no la victoria final. Sin embargo, sirve para recordar un destino, un cielo hacia el cual el Milan debe tender siempre; y no importa si ahora mismo parece lejano, lo verdaderamente importante es mantener la mirada alta. Una aspiración que esta propiedad —dilatada y desgarrada por años de guerras intestinas en las que los duelistas han terminado haciendo el ridículo como los gallos de Renzo [‘i polli di Renzo’]*— se ha olvidado de cultivar”.

(“I polli di Renzo” es una famosa metáfora literaria de la obra ‘Los Novios’ de Alessandro Manzoni, que retrata a personas que, estando en la misma situación desgraciada, se pelean entre sí en lugar de unirse ante el problema común).

“Mientras prosigue el casting de dirigentes que de Italia saben bien poco —pero ya aprenderán, seamos positivos—, Cardinale debe asegurarse de que la llegada de Amorim tenga una génesis limpia y transparente, no nebulosa como la que en su día tuvo Paulo Fonseca, a quien trataron como a un mero transeúnte desde el primer día. Si el Milan volviera a ser una sola entidad unida, ya sería un Milan mejor”.

SE REALIZA LA FIRMA DEL CONTRATO

Rúben Amorim acaba de firmar su contrato con el Milan. Se trata, tal y como se había anticipado, de un vínculo de dos años de duración a razón de 3,2 millones de euros por temporada, a los que se sumarán los correspondientes bonus vinculados a los resultados deportivos del equipo. A este respecto, desde Portugal especifican que dichos complementos serán de un millón de euros en caso de conquistar el Scudetto y de 500.000 euros si se logra la clasificación para la Champions League. Asimismo, al contrato se le puede añadir un tercer año de renovación opcional (formato 2+1). La firma se ha producido por vía telemática, dado que el entrenador portugués no se encuentra en la capital lombarda.