Faltan apenas diez días para el inicio oficial del mercado de fichajes. El próximo 29 de junio se dará el pistoletazo de salida a las negociaciones con la apertura de la ventana estival, que este año se ha anticipado un par de días respecto a la histórica fecha del 1 de julio. La sesión permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre. Teniendo en cuenta que también está el Mundial de por medio, tiempo no falta, pero este debe ser organizado y aprovechado de la mejor manera posible.
A día de hoy, en el Milan no hay ningún nuevo responsable del área técnica o deportiva; las pequeñas operaciones de estos últimos días han sido avaladas por Calvelli y lideradas por Kirovski. ¿Bastarán ellos para confeccionar la plantilla de Amorim durante todo el verano?
Analizando la situación del Milan de manera estrictamente objetiva, jamás se había visto que un club que teóricamente debería albergar altas ambiciones llegue a escasos diez días del inicio de las transferencias sin una estructura dirigencial clara y definida. No es que no haya hombres trabajando en las oficinas de Casa Milan, pero, a fecha de hoy, sus roles se asemejan más a soluciones provisionales que a otra cosa.
No es casualidad que el Eintracht de Fráncfort haya cerrado de golpe las puertas por Krösche y Hardung: rebasada la mitad de junio, los alemanes no podían privarse de sus hombres de mercado, quienes, por lo demás, ya habían iniciado la programación de la nueva temporada. Hoy en Casa Milan, mientras Cardinale continúa con su cásting a la búsqueda de alguien que le dé el “sí”, operan figuras provisionales, al menos por el momento.
Por un lado está Massimo Calvelli —consejero desde el otoño de 2025—, quien ha asumido las delegaciones de Furlani como CEO y que cuenta con poder de firma en el mercado para operaciones de hasta 10 millones de euros de forma individual, y de hasta 20 millones de manera conjunta con Stefano Cocirio para operaciones bancarias o financieras. Por otro lado está el amigo de Ibra, Jovan Kirovski, director deportivo del Milan Futuro que está llevando adelante las primeras negociaciones con los jóvenes, como la contraopción de Camarda, la venta de Chaka Traoré y la llegada de Guernier. Finalmente emerge Bobby Gardiner, el analista de datos que será promocionado a jefe de ojeadores y que ya está colaborando codo con codo con Gerry Cardinale.
Hablamos de dos dirigentes (Kirovski y Gardiner) que carecen o tienen muy poca experiencia en el mercado de fichajes a nivel operativo y en la alta competición. La consideración lógica que se extrae de esto es evidente: no basta con Calvelli, Kirovski y Gardiner para poner en marcha y, menos aún, pilotar durante todo el verano el mercado del Milan.
La respuesta a esta incógnita nos la dará el tiempo: en parte porque se desconoce cuánto durará este interregno y en parte porque, por lo general, al trabajo estival siempre lo termina juzgando el terreno de juego. Lo que es absolutamente incuestionable es que el Milan no puede permitirse dormir en los laureles en el mercado; la plantilla necesita ser evaluada a fondo entre descartes, peticiones de salida, renovaciones y caras nuevas.
El Diavolo estrena entrenador y afrontará además una doble competición, tras quedar demostrado que la plantilla del año pasado era demasiado corta. Este año, sin embargo, habrá que hacer frente a situaciones muy específicas: ¿se quedará Modrić? ¿Qué pasará con Maignan y Rabiot? Al final, ¿encontrará Leão a algún club dispuesto a comprarlo? ¿Futbolistas como Loftus-Cheek, Estupiñán y Fofana serán tratados como descartes y colocados en el mercado?
Son aspectos que debieron ser discutidos y planificados durante estos días para poder presentarse con los deberes hechos al inicio del mercado. Con esta situación híbrida, ni siquiera se sabe si el mercado del Milan lo comenzarán unos dirigentes y lo terminarán otros (aquellos que eventualmente terminen llegando). Esto no hace más que complicar las cosas, sobre todo porque, más allá de las salidas y las confirmaciones, Rúben Amorim merece que se le construya un equipo que le permita desplegar el fútbol que desea expresar en el conjunto rossonero.
Se necesitará, al fin, un delantero centro de garantías, así como refuerzos en la medular, en los carriles laterales y, por supuesto, en la línea defensiva. ¿Logrará el Milan llevar a cabo todo esto sin tener todavía a un director técnico a la cabeza de la nave? Una vez más, el tiempo dictará sentencia.

CALVELLI BUSCA UN DS ITALIANO
Toda la situación dirigencial del Milan se encuentra todavía completamente bloqueada. Esto no es, ni mucho menos, una buena señal, sobre todo si se tiene en cuenta que dentro de exactamente diez días comienza de forma oficial el mercado de fichajes estival.
En estos momentos, en las oficinas de Casa Milan es Massimo Calvelli quien está sacando adelante la gestión diaria del club gracias a las delegaciones de funciones del exCEO Giorgio Furlani que le fueron concedidas por el Consejo de Administración a finales de mayo. Sin embargo, para las operaciones puras de mercado, el consejero rossonero y colaborador directo de Gerry Cardinale cuenta con un poder de firma limitado a un máximo de 10 millones de euros. Actualmente, el mercado está siendo puesto en marcha por el tándem Kirovski-Gardiner, a la espera de actualizaciones definitivas sobre el puesto de Head of Football.
Para hacerle la vida mucho más fácil a Jovan Kirovski y a Bobby Gardiner —puesto que ninguno de los dos posee poder de firma autorizado ante los organismos reguladores—, se ha vuelto estrictamente necesario incorporar a un Director Deportivo que pueda desbloquear, a nivel burocrático y legal, las eventuales operaciones que se acometan.
He aquí el motivo por el cual, según ha desvelado el especialista Matteo Moretto en su último vídeo para el canal de YouTube italiano de Fabrizio Romano, Massimo Calvelli estaría buscando activamente a un Director Deportivo de nacionalidad italiana y con plenos poderes de firma. El objetivo es que este nuevo perfil pueda colaborar de forma directa e inmediata con Kirovski y Gardiner, quienes hoy por hoy ejercen como los hombres de mercado del Milan.