«¿Me pasáis la agenda, por favor?». Una de las primeras peticiones de Rúben Amorim tras confirmarse su fichaje por el Milan ha sido el listado con los números de teléfono de todos los futbolistas de la plantilla. A la espera de tomar contacto físico con las estructuras del club —desde Casa Milan hasta Milanello, donde se le espera en Italia entre finales de este mes de junio y los primeros días de julio—, el técnico portugués ha empezado a telefonear uno a uno a los componentes del plantel rossonero. Un SMS, un mensaje de WhatsApp, una videollamada. “Hola, qué tal, soy Rúben, tu nuevo entrenador”.
De una forma u otra, Amorim ya ha tenido la oportunidad de confrontar impresiones por primera vez con los jugadores con los que inaugurará su primera aventura en la Serie A. Y esta carta de presentación ha sido particularmente intensa y punzante con dos de los pesos pesados del Milan que hoy se encuentran concentrados juntos en Boston disputando el Mundial: los franceses Mike Maignan y Adrien Rabiot.
Para nadie es un misterio que el centrocampista francés está estrechamente ligado a Massimiliano Allegri. La dolorosa falta de clasificación para la Champions League, seguida de la destitución fulminante de Max del banquillo rossonero el pasado 25 de mayo, hizo brotar dudas del todo naturales sobre la continuidad de Rabiot en Milán. Adrien no disputa la Champions desde el año 2022 y, cuando firmó por el Milan el pasado verano, lo hizo no solo para reencontrarse con su mentor Allegri, sino también para volver a escuchar la famosa música de las grandes noches europeas.
La decepción por el tramo final del campeonato ha sido mayúscula, pero Rabiot ha tenido que absorber el golpe de inmediato para concentrarse en la misión del Mundial. Su debut con Francia ante Senegal fue sencillamente deslumbrante, aunque a Amorim no le hacía falta ninguna confirmación extra sobre el nivel del ex de la Juventus y el Marseilla.
A pesar de los incesantes rumores que situarían a “Cavallo Pazzo” (El Caballo Loco) siguiendo los pasos de Max rumbo al Nápoles, el nuevo técnico del Milan ha informado directamente a Rabiot de que lo considera una pieza absolutamente fundamental en el puzle con el que planea reconstruir un Diavolo de Champions. Amorim visualiza a Adrien como la gran columna de su medular de dos hombres en el 3-4-2-1, en un rol idéntico al que el francés está interpretando a las mil maravillas bajo las órdenes de Deschamps en su selección. Adrien posee las condiciones técnicas y físicas idóneas para ser el centrocampista total del técnico luso: es capaz de ser un equilibrador tácticamente excelso, pero también de abarcar enormes porciones de terreno y descolgarse con peligro en ataque. Motivo de sobra por el cual Amorim lo quiere sí o sí a su lado en el Milan que está naciendo.
Si bien Rabiot, más allá de los cantos de sirena de Nápoles, no ha dado señales explícitas de querer abandonar el Milan, el escenario cambia radicalmente al hablar de Mike Maignan. El guardameta, que viene de firmar un debut algo gris en el Mundial a pesar de la victoria de Francia, no se ha movido directamente en primera persona, pero su representante, Jonathan KeBé, sí lo ha hecho, sondeando de forma muy seria el terreno con varios clubes, especialmente en la Premier League inglesa.
Magic Mike renovó su contrato con los rossoneros hasta el lejano año 2031 hace escasamente unos meses, pero entretanto el panorama ha dado un vuelco de 180 grados: el Diavolo se ha quedado sin Champions y el cuerpo técnico ha sido demolido. Con Allegri, su segundo Marco Landucci y el preparador de porteros Claudio Filippi se había creado un feeling muy especial, exactamente igual que con el director deportivo Igli Tare. Maignan no se reencontrará con ninguno de ellos a su regreso a Milanello tras el Mundial y las vacaciones.
En su lugar, esperándole con los brazos abiertos, estará un Amorim que apuesta decididamente por él. El exentrenador del Manchester United se lo dejó muy claro en su conversación telefónica de estos días: tuvo serios problemas con los porteros en su última etapa en Inglaterra y ahora quiere sentirse completamente a salvo y protegido con un número uno mundial como Mike bajo los palos.
Como se ha mencionado, el nuevo preparador del Milan está pulsando el estado anímico de todos los componentes de la plantilla. Amorim es plenamente consciente de que el caótico epílogo de la pasada campaña puede dejar secuelas psicológicas y quiere arrancar con el pie derecho, haciendo borrón y cuenta nueva con el pasado.
Uno de los que dio pasos agigantados la temporada pasada fue Strahinja Pavlović. En su charla con el técnico portugués, el central serbio ha garantizado al 100% su permanencia en el Milan, club al que se siente profundamente ligado, y ha expresado toda su hambre por empezar a levantar títulos con la elástica rossonera. Una misión idéntica a la que abandera el propio Amorim.
LAS NOTICIAS DE MATTEO MORETTO
En el transcurso de su habitual cita con la actualización en vídeo en el canal de YouTube de Fabrizio Romano, Matteo Moretto ha hecho balance del mercado de fichajes del Milan (tanto en el capítulo de altas como en otros aspectos), deteniéndose de manera muy particular en los movimientos que se esperan en el centro del campo:
Sobre Morten Hjulmand
«Por lo que yo sé, existe un precio fijado para los equipos de la Premier League y otro diferente para las escuadras italianas. En la Premier, Hjulmand podría costar incluso en torno a los 50 millones de euros, aproximadamente. En Italia, la voluntad, la idea, es la de intentar trabajar la operación por una cifra inferior a ese precio.
«Sin embargo, te digo que a día de hoy se está hablando mucho del Milan, pero a mí no me consta que Hjulmand sia en este momento un objetivo del Milan. En primer lugar, por una cuestión puramente de costes económicos. En segundo lugar, por un tema numérico: el Milan en estos momentos ya tendría cubierta su medular. Habrá que trabajar primero en determinadas salidas porque te puedo asegurar que, por ejemplo, Loftus-Cheek está oficialmente en el mercado, pero a día de hoy la pista Hjulmand-Milan no es un camino que yo recorrería; a nivel económico y numérico, el Milan ahora mismo debe pensar primero en dar salida a algunos futbolistas».
Sobre las posibles salidas en la medular del Milan
«Yunus Musah es un jugador que regresará a la disciplina del Milan, al igual que otros tantos futbolistas que estaban cedidos y van a volver. No obstante, te quiero matizar que Amorim quiere verlo y testarlo en primera persona. Es un futbolista que, por sus características técnicas, podría encajar a la perfección dentro de los parámetros y la visión de juego de Rúben Amorim. Por lo tanto, a día de hoy yo no pondría la mano en el fuego al hablar de una salida ligada a Musah, porque el entrenador lo quiere evaluar y, eventualmente, retenerlo en la plantilla».
Sobre Ardon Jashari
«También sobre Jashari te digo que se está hablando mucho en clave de salida, pero es un futbolista sobre el cual Rúben Amorim querría construir el centro del campo. Para Amorim, Jashari representaría un pilar muy importante desde el que volver a arrancar, y lo mismo opina la directiva. El Milan cree firmemente en Jashari. Hay muchos equipos interesados, se habla de la Atalanta, de la Juventus, de clubes españoles o de la Roma, pero te aseguro que a fecha de hoy Jashari está muchísimo más cerca de quedarse que de marcharse».
Sobre Samuele Ricci e Ismaël Bennacer
«Bennacer cuenta con ofertas sobre la mesa y está evaluando qué tipo de soluciones adoptar para el devenir de su carrera profesional. Bennacer está en la rampa de salida. Por su parte, Ricci es un futbolista al que, tal y como hemos comentado en el caso de Musah, Amorim quiere testar directamente sobre el terreno de juego».
KIROVSKI Y GARDINER COMO SOLUCIONES TEMPORALES
El Milan se encuentra sumido en un inmovilismo institucional que se alarga ya por veinticinco días, un bloqueo que amenaza con lastrar gravemente la planificación de la próxima temporada. A la espera de elegir de forma definitiva quiénes encarnarán las figuras del director deportivo y del director técnico, el club estaría evaluando una solución temporal para garantizar una operatividad inmediata en el mercado al nuevo entrenador, Rúben Amorim. La idea pasa por apoyarse en figuras que ya forman parte de la estructura interna de la sociedad, capaces de comenzar a mover los hilos de las primeras operaciones y de dar continuidad a las peticiones del técnico portugués.
Los nombres señalados por el Milan para capear esta situación de emergencia son los de Jovan Kirovski y Bobby Gardiner. El primero ya ejerce como dirigente del Milan Futuro, mientras que el segundo trabaja en el área de análisis de datos (Big Data) del club rossonero y se encuentra en una posición propicia para ascender en el organigrama jerárquico.
Ambos conocen —desde ya— las dinámicas del entorno y podrían ocuparse de la gestión operativa del mercado en esta fase de transición, siguiendo fielmente las indicaciones de un Rúben Amorim que, en consecuencia, pasaría a adquirir cada vez más un rol de mánager a la inglesa.
Sin embargo, hay un condicionante legal que afrontar: ninguno de los dos posee el título (patentino) homologado de Director Deportivo. Por este motivo, será Massimo Calvelli el encargado de estampar materialmente su firma en los contratos de los futbolistas ante los organismos reguladores, tal y como ya ha sucedido recientemente tanto en la operación de Aurélien Guarnier como en la ejecución de la contraopción de compra por Francesco Camarda.
Esta solución de emergencia, de carácter estrictamente temporal, no cancelará en ningún caso la búsqueda de un Director Deportivo definitivo a tiempo completo. El Milan continúa monitorizando con atención el perfil de Devin Özek, el joven dirigente de 31 años con pasado en el Bayer Leverkusen y el Fenerbahçe.
En las últimas horas, no obstante, ha emergido con fuerza otra candidatura: la de Domenico Teti, exdirector de fútbol del Wolverhampton inglés (así como de la Sampdoria, el Novara y el Al-Shabab). Asimismo, se mantiene de fondo la idea de realizar un último intento de acercamiento por Markus Krösche y Timmo Hardung, aunque el Eintracht de Fráncfort se muestra inflexible y no parece abrir la puerta a la salida de sus dos hombres fuertes de mercado.