Oferta al PSG por Gonçalo Ramos

¿Puede un delantero que acaba de proclamarse campeón de la última Champions League convertirse en el nuevo “9” de un equipo que, en el tramo final de la temporada, perdió la oportunidad de participar en la máxima competición europea? Es posible, sí, siempre y cuando el atacante en cuestión sea Gonçalo Ramos, un actor de reparto en el París Saint-Germain, y el club sea un Milan que arrastra una necesidad imperiosa de llenar su vacío en el área rival. He ahí el motivo por el cual la negociación ya está en marcha y una primera propuesta formal ha sido enviada a las oficinas de París.

La oferta inicial rossonera es, hoy por hoy, inferior a los algo más de 40 millones de euros que exigen los franceses. La propiedad catarí del PSG puede presumir de fondos ilimitados, pero tras haber desembolsado 65 millones fijos más otros 15 millones en variables para fichar al ariete del Benfica en 2023, no tiene la más mínima intención de malvenderlo ahora. El margen cronológico para encontrar un punto de encuentro no falta, si bien es precisamente gracias al hecho de haberse movido con anticipación por lo que el Milan ostenta una pequeña ventaja competitiva sobre el resto de pretendientes. En resumen: hay tiempo, pero debe ser utilizado para cruzar la línea de meta y no para dejarse remontar por la enorme lista de clubes interesados en el portugués.

Las cifras globales de la operación, computando la parte fija y los bonus, podrían acabar confluyendo en torno a los 45 millones de euros. Para el futbolista se está estructurando un contrato de larga duración con una ficha de 4 millones de euros netos por temporada. Los contactos diplomáticos con su agente, Jorge Mendes, han entrado de lleno en su fase decisiva. El acelerón del Milan es la consecuencia directa de la obligación de resetear el proyecto a partir de un gran delantero centro, ese ariete garantía de gol que faltó la campaña pasada y también en las precedentes. El último espécimen de goleador puro que habitó el ataque rossonero fue Olivier Giroud, héroe del Scudetto de 2022.

La voluntad férrea de dotar al equipo de una punta de lanza de peso es absolutamente prioritaria y está explícitamente certificada por las peticiones del nuevo entrenador: en este caso concreto, Rúben Amorim —quien por norma general prefiere evaluar los recursos disponibles en Milanello antes de exigir fichajes— no ha necesitado estudiar al grupo de cerca. El delantero hace falta, y debe ser un grande. Un catalizador técnico, un líder capaz de mover los equilibrios de la Serie A y el referente ofensivo que vuelva a sumar puntos directos en la clasificación.

El Milan ha trazado un identikit idóneo. Un ejercicio de planificación en el que se han fusionado de forma matemática las directrices tácticas del entrenador con el análisis de datos y algoritmos de los despachos rossoneros, dando como resultado inequívoco el perfil de Gonçalo Ramos. Se trata de un atacante que, a sus 25 años, aún puede considerarse joven, pero que está listo para adentrarse en la fase cumbre de su madurez deportiva y profesional; una carrera a sus espaldas en la que ya ha demostrado con creces ser lo que el Milan busca desesperadamente desde hace años.

El 2 de abril de 2023, Ramos alcanzó la frontera de los 25 goles con la camiseta del Benfica, convirtiéndose a sus 22 años en el futbolista más joven en la historia del club de Lisboa en tocar dicha cifra. El récord precedente no pertenecía a un cualquiera, sino al legendario Eusébio, y se remontaba a la mítica temporada 1962-63. Ramos abandonó el Estádio da Luz con el título de liga bajo el brazo y un rol de protagonista absoluto gracias a sus 19 goles en 30 partidos de campeonato.

De ahí brotó el interés del PSG, que lo incorporó de inmediato a su constelación de estrellas. En su primer año en Francia, Ramos compartió vanguardia con Kylian Mbappé, el futuro Balón de Oro Ousmane Dembélé y Randal Kolo Muani; aun así, el luso se las ingenió para firmar 11 goles en 29 partidos de Ligue 1. Aunque su cuota goleadora doméstica se haya reducido progresivamente en el último curso, acumula un total de 45 goles en 131 partidos oficiales con los parisinos, dominadores absolutos del continente europeo en los dos últimos años.

Con 5 dianas en las dos últimas ediciones de la Champions League, Gonçalo puede decir con orgullo que ha contribuido activamente a la escalada internacional de su club. Previamente, con el Benfica, dejó su tarjeta de visita con 41 goles en 106 encuentros. Con la selección de Portugal, con la que se encuentra actualmente compitiendo en el Mundial, registra otros 10 goles en 26 internacionalidades.

Su firma figura estampada en numerosos éxitos colectivos: además de la citada liga portuguesa y las dos Champions League conquistadas con el PSG, su palmarés reluce con 8 títulos nacionales franceses (entre ligas y copas), una Supercopa de Europa y la Nations League alzada con Portugal. Ahora, el delantero centro ya ha dado su total disposición para emprender un nuevo y ambicioso desafío luciendo la camiseta del Milan.

REDISEÑANDO EL ATAQUE DEL MILAN

Por alguna razón, Christopher Nkunku podría haber estado en la otra punta del mundo jugándose sus opciones con su selección; y no una selección cualquiera, sino la Francia de las grandes estrellas ofensivas. Nkunku participó con éxito en los partidos de clasificación, anotando un gol tan estético como útil para el resultado definitivo frente a Islandia. El seleccionador Didier Deschamps es un firme admirador suyo, aunque se ha visto obligado a dar un paso atrás en sus convocatorias debido al rendimiento del jugador a nivel de club: con el Milan se ha encendido de forma intermitente, manteniendo vivas las opciones de clasificar a la Champions League hasta la clamorosa derrota interna contra el Cagliari en San Siro.

Más allá del orgullo de estar en la órbita de Les Bleus, Nkunku puede recordar que ya sabe lo que es proclamarse máximo goleador en su carrera: sucedió en la temporada 2022-23 en la Bundesliga con el RB Leipzig, donde sus 16 goles le valieron el pichichi alemán, a pesar de que el año anterior lo había hecho aún mejor firmando 20 dianas. Sus cualidades son de sobra reconocidas, y bajo la tutela de un entrenador dispuesto a valorizarlo y un sistema de juego que lo respalde, puede resultar una pieza valiosísima para el futuro. Eso es exactamente lo que piensa Rúben Amorim, el nuevo técnico rossonero, cuya evaluación positiva ya ha sido transmitida formalmente a la directiva.

Si por el técnico portugués fuera, Nkunku será uno de los pilares de referencia del próximo proyecto; ahora corresponderá al jugador confirmar que comparte ese mismo deseo y a la sociedad resistir los eventuales cantos de sirena procedentes de Turquía, muy activos en las últimas ventanas de transferencia. En teoría, las características del francés se adaptan mucho mejor que las de Rafa Leão al esquema matriz que Amorim quiere implantar: el 3-4-2-1. En la línea de dos mediapuntas por detrás del delantero centro dominante (Ramos), Nkunku puede gozar de la libertad necesaria para expresar todo su talento, sin que toda la responsabilidad ofensiva del equipo reciba exclusivamente sobre sus hombros como ocurrió bajo la gestión de Massimiliano Allegri la pasada temporada.

Una temporada que, por contra, Santi Giménez concluyó con un doloroso cero en su casillero de goles: un golpe durísimo para un delantero centro, aunque estuviera lastrado durante largos meses por una grave lesión. Su entrega y sacrificio en favor del bloque le habían permitido escalar jerarquías en las primeras semanas del campeonato; sin embargo, la posterior operación en su maltrecha clavícula y la incapacidad de romper el hielo de cara a puerta condicionaron de forma muy negativa su año. Tuvo sus oportunidades en la Serie A (16 partidos en total), pero nunca logró aprovecharlas plenamente.

Su salida del club está completamente escrita, aunque para el Milan es fundamental encontrar un comprador dispuesto a invertir algo más de veinte millones de euros, la cifra mínima necesaria para evitar registrar una minusvalía en los balances. Cabe recordar que en enero de 2025, Giménez fue adquirido por 28,5 millones de euros más variables. Las informaciones que apuntaban a un traspaso prácticamente cerrado al Oporto, difundidas ayer por la tarde, no han encontrado confirmación oficial en las últimas horas; al contrario, la operación ha sufrido un frenazo.

Pese a ello, el escenario de fondo no cambia: Santi está en la rampa de salida. Aunque su experiencia en San Siro no haya sido afortunada, el atacante tiene ahora el gran escaparate del Mundial para revalorizarse y un currículum intachable en el que recordar sus espectaculares registros con el Feyenoord: 65 goles en 105 partidos.

Hasta aquí las certezas, aunque en el vestuario pesan más las dudas. Rafa Leão y Christian Pulisic, los llamados a ser las grandes estrellas del ataque milanista, no brillaron al nivel esperado el curso pasado. Una vez concluida la temporada, el portugués confesó expresamente su deseo de marcharse, aunque posteriormente matizó sus palabras. Entre medias se han cruzado el nombramiento de Amorim como nuevo entrenador y la total ausencia de ofertas formales alternativas en la sede del club o en las oficinas de sus agentes.

Diferente es el caso de Christian Pulisic: sobre el estadounidense pesa el veto absoluto de Gerry Cardinale, quien exige que “Chris” sea el máximo representante del nuevo ciclo del Milan. No se trata únicamente de una cuestión de pasaporte o de su nacionalidad estadounidense; Gerry tiene una altísima estima personal por el futbolista y lo considera un pilar estratégico y fundamental en la construcción del equipo del futuro. Pulisic no es propenso a manifestar sus preferencias en público —no es Leão, en definitiva—, pero es de sobra conocido en el entorno de Milanello que se encuentra atormentado por una gran duda interna: permanecer de rossonero para intentar relanzar su carrera en Europa o ceder definitivamente a las mareantes lusingas económicas procedentes del New York City FC de la MLS.

LA AMORTIZACIÓN DE LOS JUGADORES DE SALIDA

El mercado del nuevo Milan estará profundamente caracterizado por las salidas debido a una serie de factores ineludibles: los rossoneros no lograron clasificarse para la próxima edición de la Champions League y, de forma inevitable, los ingresos directos que se podrán reinvertir en fichajes serán sensiblemente menores. La Europa League aporta, de todos modos, algunos millones de euros a las arcas del club, pero son cifras que no tienen nada que ver con los ingresos de la máxima competición europea.

Por otro lado, nos encontramos con varios futbolistas que, por un motivo u otro, están inevitablemente en la rampa de salida. Ismaël Bennacer ya no forma parte activa del proyecto del Milan desde hace un par de años. Ruben Loftus-Cheek podría haber concluido definitivamente su ciclo de rossonero, al igual que Fikayo Tomori. Por su parte, Santiago Giménez (pretendido por el Oporto) ya ha manifestado públicamente que solo evaluará su porvenir tras el Mundial.

Youssouf Fofana cuenta con un nutrido cartel de pretendientes repartidos por toda Europa, mientras que Rafael Leão, prácticamente por cuenta propia, se ha colocado a sí mismo en el mercado de transferencias. Finalmente, están los casos de Yunus Musah y Samuel Chukwueze, quienes regresan de sus respectivos préstamos: ¿se quedarán en el plantel o Rúben Amorim los evaluará de forma positiva?

A continuación, se detalla el impacto económico real en los balances del club (computando la amortización anual del fichaje más el salario bruto) de los activos transferibles:

  • Ismaël Bennacer: (Amortización: 1,4 M€ – Salario bruto: 7,44 M€) Coste anual: 8,84 M€
  • Samuel Chukwueze: (Amortización: 4,3 M€ – Salario bruto: 5,2 M€) Coste anual: 9,5 M€
  • Yunus Musah: (Amortización: 4,2 M€ – Salario bruto: 2,6 M€) Coste anual: 6,8 M€
  • Fikayo Tomori: (Amortización: 7,3 M€ – Salario bruto: 4,5 M€) Coste anual: 11,8 M€
  • Ruben Loftus-Cheek: (Amortización: 5,4 M€ – Salario bruto: 5,1 M€) Coste anual: 10,5 M€
  • Rafael Leão: (Amortización: 5,6 M€ – Salario bruto: 7,05 M€) Coste anual: 12,65 M€
  • Youssouf Fofana: (Amortización: 6,5 M€ – Salario bruto: 5,5 M€) Coste anual: 12 M€
  • Santiago Giménez: (Amortización: 6,8 M€ – Salario bruto: 4,5 M€) Coste anual: 11,3 M€

Estos fríos números nos dibujan un escenario que resulta potencialmente muy positivo para la salud financiera del club. Es ciertamente difícil imaginar que la totalidad de los futbolistas incluidos en esta lista vayan a ser traspasados durante la ventana estival; sin embargo, con que se concrete la salida de aproximadamente la mitad de ellos, el Milan lograría liberar del coste anual de la plantilla una cifra cercana a los cuarenta millones de euros, millón arriba, millón abajo.

Esta drástica reducción contable otorgaría a la directiva un margen de maniobra sumamente importante, tanto para sustituir de forma solvente a los jugadores que se marchen como para apuntalar y potenciar una plantilla que, en cualquier caso, disputará competiciones europeas el próximo curso.

Atendiendo a la filosofía de gestión y la forma de razonar de Gerry Cardinale, es fácil prever que las nuevas inversiones se canalizarán prioritariamente hacia futbolistas jóvenes y de gran talento. Esto abre la posibilidad de desembolsar cifras “importantes” en el coste de las tarjetas de transferencia (las cuales se diferirán y aplazarán a lo largo de varios años mediante las amortizaciones de los contratos), pero manteniendo una postura de estricta cautela en lo que respecta a las fichas salariales.

No hay que olvidar que los clubes italianos ya no pueden beneficiarse de las desgravaciones fiscales que ofrecía el extinto y antiguo Decreto Crescita. Para confeccionar el plantel de Amorim se requerirá inventiva, astucia, competencias técnicas y, por supuesto, esa pizca de fortuna que nunca está de más.