Por un día, Lisboa se ha convertido en la capital del mercado rossonero. El Milan acaba de incorporar al grupo al portugués Gonçalo Ramos, pero el motivo no ha sido ese: el delantero se encuentra en la otra punta del océano, concentrado con su selección. Lisboa fue la base de operaciones elegida para una reunión de trabajo que ha involucrado a Gerry Cardinale, a Rúben Amorim (nuevo entrenador del club), a Hendrik Almstadt (director de player trading y, en esencia, director de las operaciones de mercado) y a Bobby Gardiner (director de Football Intelligence, el hombre que maneja los análisis y algoritmos).
Ramos tiene algo que ver, ya que los reunidos fueron precisamente los cuatro ejecutivos que decidieron apostar por el delantero centro del PSG, con Cardinale un paso por delante de los demás en su condición de propietario y artífice de la gran inversión. Los cuatro se citaron en un largo mitin portugués que se prolongó durante al menos cuatro horas. Un encuentro para dar continuidad a los debates y a la evaluación de la plantilla que, a todas luces, resultó muy productivo.
Amorim quiere verificar los recursos a su disposición sobre el terreno de juego antes de exigir nuevos refuerzos. Juzgando la situación desde fuera, es previsible la incorporación de un nuevo defensor y de un centrocampista (dando también por hechas las salidas de Fofana y Loftus-Cheek), además de, tal vez, un comodín ofensivo para actuar a la espalda de Ramos.
El entrenador llegará a Italia el 6 de julio para tomar contacto con su nueva realidad, mientras que exactamente una semana después, el 13 de julio, podrá empezar a tomar la medida al equipo con el inicio de los entrenamientos en Milanello. Entretanto, el estudio de la plantilla se realiza mediante el análisis de la pasada temporada y los datos que maneja la dirección deportiva. Lo mismo se ha hecho de cara a lo que está por venir: es decir, la evaluación de los objetivos de mercado con sus correspondientes informes técnicos y numéricos.
La cumbre ha dejado claro algo más: la presencia siempre puntual de Cardinale, quien, como ya había anunciado, sigue en primera persona cada desarrollo de las negociaciones y, en líneas generales, la vida del club. El hecho de haber elegido Lisboa certifica la absoluta centralidad de Amorim, elegido entre una gran terna de candidatos: un referente técnico al que el propio propietario quiere involucrar en las decisiones y de quien intentará cumplir cada petición. Todo, sin embargo, se canaliza a través de reuniones grupales en las que también participa la directiva: un equipo de trabajo que debate antes de cada decisión y llega a un desenlace final de mutuo acuerdo.
Cardinale y Amorim concuerdan también en que la plantilla necesita pocos cambios para volver a ser competitiva. Nada de trastornos drásticos, nada de revoluciones. El Milan cuenta con una base sólida representada por sus pilares más fuertes: Maignan, Pavlović, Rabiot, Pulisic y ahora Ramos; todos ellos futbolistas que el club tiene la firme intención de retener. Serán los referentes del nuevo curso. Al primer equipo se sumarán los jóvenes más interesantes de la cantera y el grupo se enriquecerá aún más con otros dos o tres fichajes de peso.

EL FUTURO INCIERTO DE MODRIC
Infinito Luka Modrić. Las palabras para describir la grandeza del fuera de serie croata se agotaron hace ya muchísimo tiempo; sin embargo, él continúa asombrando al planeta y acaparando todos los focos, a pesar de encontrarse muy próximo a cumplir los 41 años de edad. Ayer mismo, vistiendo la camiseta de la selección de Croacia, volvió a ser capaz de reescribir por completo el libro de los récords del fútbol mundial. Una forma física sencillamente deslumbrante que contrasta, no obstante, con un futuro en el Milan cargado de incertidumbre y que se terminará de resolver de forma definitiva una vez que concluya el Mundial.
Durante la pasada noche, Luka Modrić sumó un récord histórico más a una trayectoria profesional que es simplemente extraordinaria. En el trascendental encuentro entre Croacia y Ghana —decisivo para sellar el billete a los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo—, el marcador reflejaba un tenso 1-1 tras el gol del empate anotado por el combinado africano en el minuto 73. Fue entonces, a menos de diez minutos para la conclusión del tiempo reglamentario, cuando Luka Modrić frotó la lámpara y dibujó un centro milimétrico desde el córner hacia la cabeza de Nikola Vlašić, quien conectó un testarazo inapelable para certificar el definitivo 2-1 y otorgar el pase matemático a la fase de eliminación directa a los balcánicos.
Con este envío, el genio de Zadar se convierte oficialmente en el asistente más longevo en toda la historia de los Mundiales, logrando la hazaña a la edad exacta de 40 años y 291 días. Un campeón ajeno al paso del tiempo que, por si fuera poco, durante los extenuantes minutos de descuento se vació físicamente y luchó como un león en la frontal de su propia área de castigo para proteger el resultado a capa y espada.
Exhibiendo semejante plenitud física y mental, y con un nivel de compromiso tan superlativo sobre el verde, resulta inevitable preguntarse los motivos por los cuales Modrić no podría continuar compitiendo en la primera línea de la élite europea un año más. Lógicamente, se trata de una resolución estrictamente personal que engloba importantes implicaciones a nivel familiar; por ello, la directiva del Milan otorgará a Luka todo el margen de tiempo que considere oportuno para meditar su decisión sin ningún tipo de presiones.
En este sentido, en las últimas horas ya se ha producido un hito relevante: el nuevo director técnico rossonero, Rúben Amorim, ha mantenido una extensa e importante conversación telefónica con Luka Modrić. La postura definitiva sobre el porvenir del balcánico no se hará pública hasta que finalice la andadura de Croacia en la Copa del Mundo. Será en ese preciso instante cuando se active una nueva cumbre directa con el estratega portugués, marco en el cual el mediocampista comunicará de forma oficial su postura final. Cabe recordar a este respecto que en el actual contrato anual de Luka existe una cláusula de renovación automática para prolongar el vínculo por una temporada adicional.
JORGE MENDES BUSCANDO AL RESTO DE JUGADORES
El Milan se postula firmemente para convertirse en un pequeño enclave portugués. Es un hecho que, con total probabilidad, Rafael Leão está viviendo sus últimos días como rossonero; sin embargo, la cuota lusa está siendo ampliamente reemplazada: ya ha desembarcado el técnico Rúben Amorim, seguido de inmediato por el delantero centro Gonçalo Ramos. Y ahora, podrían sumarse algunos más a la lista…
En las oficinas del club se encuentra trabajando a pleno rendimiento el superagente Jorge Mendes, quien ya ejerció un rol protagonista en el fichaje del atacante del PSG. En sintonía con el procurador luso, la directiva trabaja en los nombres de António Silva, el defensor de 22 años del Benfica, y también de Francisco Trincão, uno de los grandes pupilos de Amorim en su etapa en el Sporting de Lisboa, idóneo para ocupar la demarcación de mediapunta por detrás del ‘9’ en el sistema 3-4-2-1 del nuevo timonel portugués. Incluso el centrocampista del Barcelona, Marc Casadó, se mantiene firme en la agenda.
Si por un lado se hace sentir el empuje de Jorge Mendes, por el otro intenta abrirse paso con fuerza la influencia de Zlatan Ibrahimović. El Senior Advisor de RedBird para el Milan, que estos días ejerce como analista del Mundial, ha quedado gratamente impactado por las prestaciones de Kerim Alajbegović, la joven perla de Bosnia de propiedad del Bayer Leverkusen. El extremo de 18 años se está luciendo con creces en la vitrina internacional, algo que ya venía haciendo en el tramo final de la temporada de clubes; tanto es así que el director deportivo, Geoffrey Moncada, ya lo había incluido previamente en su lista de futuribles de cara a la ventana estival.
No obstante, existe una feroz competencia para hacerse con sus servicios, especialmente desde el propio fútbol italiano con la Roma muy interesada. Sobre todo tras la conclusión de este Mundial, los pretendientes del bosnio podrían multiplicarse exponencialmente, haciendo que la carrera por su fichaje se vuelva notablemente cuesta arriba para el Milan.