Manchester United 2 – 4 Milan

El Milan empezó perdiendo desde el primer momento, pero luego Chukwueze (el mejor del partido) hizo el 1-1. En la segunda parte volvió a marcar el United (2-1) pero el Milan se plantó bien en el campo y llegaron los goles de Cissé (otro destacado hoy) Gonzalo Ramos y finalmente Loftus-Cheek le dieron la vuelta al marcador, dejando un buen marcador de 2-4.

PRIMERA PARTE

La primera mitad en este duelo de pretemporada arrancó con máxima intensidad y un jarro de agua fría tempranero para el conjunto rossonero. Apenas al cumplirse el minuto 2 de juego, el Manchester United sacó petróleo de una jugada a balón parado tras un saque de esquina botado desde la izquierda, permitiendo a Harry Maguire conectar un potente testarazo imparable para poner el 0-1. El gol obligó a los de Rubén Amorim a reaccionar de inmediato, adueñándose de la posesión y adelantando líneas para buscar la portería defendida por Lammens con un juego cada vez más dinámico.

La respuesta del Milan no se hizo esperar a través de un activo Loftus-Cheek y el descaro del joven Cissé por el carril izquierdo. Tanto el centrocampista inglés como Jashari probaron suerte con disparos lejanos, destacando una intervención providencial con los pies del guardameta Lammens en el minuto 15 para evitar el empate. La insistencia milanista encontró la justa recompensa en el minuto 37 tras una contra perfecta: Jashari conectó con Ramos, quien penetró en el área y cedió de forma altruista para que Samuel Chukwueze empujara a placer el 1-1.

Cuando el encuentro encaraba la recta final antes del descanso, la polémica arbitral hizo acto de presencia con una decisión rocambolesca de Marciniak. En el minuto 40, el colegiado señaló un penalti inexistente por una presunta falta de De Winter dentro del área que desató las protestas de la zaga rossonera. Bruno Fernandes asumió la responsabilidad desde los once metros, pero se topó con la figura colosal del joven Lorenzo Torriani, quien adivinó la intencionalidad del lanzamiento y metió una mano salvadora abajo para mantener la igualada.

Los instantes finales de la primera parte mostraron a un Milan crecido tras la gesta de su guardameta, buscando el área inglesa con saques de esquina botados por Cissé que la zaga de los “Red Devils” tuvo que achicar con apuros. Tras dos minutos de añadido, el choque enfiló el camino a los vestuarios con sensaciones muy positivas para el bloque de Amorim, que supo sobreponerse al gol inicial y a la adversidad arbitral. El equipo rossonero se marcha al descanso ofreciendo argumentos sólidos en ataque y confirmando el gran estado de forma de piezas clave como Chukwueze y Torriani.

La primera parte deja un balance sumamente prometedor para la propuesta de Rubén Amorim, especialmente por la capacidad de reacción mostrada tras el tempranero mazazo de Maguire. El equipo no cayó en la precipitación, supo juntar pases con Jashari a la cabeza y explotó la verticalidad de un Chukwueze que sigue de dulce en esta pretemporada. Mención especial merece el joven Lorenzo Torriani, cuya madurez bajo palos no solo salvó un penalti rocambolesco inventado por el colegiado, sino que transmitió una seguridad aplastante al resto de la zaga en los momentos de mayor presión rival.

De cara al segundo acto, Amorim deberá corregir la fragilidad en la defensa del balón parado que propició el gol del United y sostener el nivel de intensidad en la medular. La movilidad en ataque entre Ramos, Loftus-Cheek y Cissé está desarticulando la zaga inglesa, pero será fundamental mantener el orden en las transiciones defensivas cuando lleguen las habituales rotaciones del segundo tiempo. Si el Milan mantiene esta personalidad competitiva y la frescura con el balón en los pies, la segunda mitad promete emociones fuertes para terminar de abrochar una gran actuación estival.

SEGUNDA PARTE

La segunda parte arrancó de la peor manera posible por culpa de un fallo grosero en la salida de balón. En el minuto 51, una grave imprecisión de Terracciano en la cesión dejó en bandeja el esférico a Dorgu dentro del área, permitiendo al atacante de los “Red Devils” batir a Torriani a placer para poner el 2-1. Sin embargo, la reacción de los hombres de Rubén Amorim fue inmediata y devastadora, liderada por un Samuel Chukwueze omnipresente por la banda derecha. Apenas seis minutos después, una diagonal del nigeriano concluyó en un centro-chut que cazó Cissé en el segundo palo para empujar el 2-2 y reanimar al bloque rossonero.

El Milan tomó las riendas por completo apoyado en el desparpajo de Chukwueze y la jerarquía de un centro del campo revitalizado tras la entrada de Luka Modrić. En el minuto 68, una jugada coral perfecta permitió a Chukwueze conectar un centro preciso a la cabeza de Ramos, quien remató a placer en el área pequeña para consumar la remontada con el 2-3. Lejos de conformarse, el conjunto de Amorim golpeó de nuevo en el 71′ mediante una carrera al espacio de Loftus-Cheek, que aprovechó una gran asistencia en profundidad de Ramos para batir a Lammens con un potente diestro que supuso el 2-4.

Con la ventaja consolidada, el técnico portugués movió el banquillo para dar minutos a jóvenes talentos como Comotto, Diawara, Vladimirov y Camarda, refrescando todas las líneas sin perder la intensidad. El Manchester United intentó recortar distancias mediante disparos lejanos de Maguire y Bruno Fernandes, pero Lorenzo Torriani volvió a mostrar una seguridad implacable bajo palos, despejando con solvencia todo el peligro que llegó a su feudo. En el tramo final, la zaga rossonera cerró los espacios con mucha madurez, controlando el tempo del juego a través de la posesión y las transiciones rápidas de Saelemaekers.

En el tiempo de descuento, el Milan estuvo muy cerca de redondear la goleada con un remate de cabeza de Comotto a pase de Modrić y un disparo de Camarda tras asistencia de Bartesaghi que repelió el guardameta inglés. El pitido final de Marciniak en el minuto 93 certificó un triunfo incontestable por 4-2 que deja sensaciones inmejorables en el proyecto de Amorim. La exhibición ofensiva tras el descanso, sumada a la personalidad para sobreponerse a los errores puntuales, confirma que el equipo está encontrando una identidad muy definida y una gran solidez de cara al inicio de la competición oficial.

MI OPINIÓN

La segunda mitad firmada por el Milan ha sido un auténtico recital de verticalidad, pegada y carácter competitivo, demostrando que el libreto táctico de Rubén Amorim está calando rápido en la plantilla. Encajar el 2-1 por un despiste absurdo pudo haber hundido al equipo, pero la respuesta fue arrolladora, adueñándose del partido a base de ritmo, presión tras pérdida y un fútbol asociativo brillante en metros finales. La actuación de Samuel Chukwueze merece una mención especial, convirtiéndose en una auténtica pesadilla por la banda derecha y participando de forma directa en la gestación de casi todos los goles.

El impacto de las piezas ofensivas en este choque es una excelente noticia para la planificación del curso, destacando la enorme complicidad entre Ramos y Loftus-Cheek a la hora de atacar los espacios. Además, la lectura del encuentro por parte de Amorim desde el banquillo fue impecable: la entrada de Luka Modrić aportó el poso y la claridad necesarios para pausar el juego cuando el United apretaba, mientras que la aportación de canteranos como Cissé, Comotto y Camarda confirma que hay fondo de armario y hambre competitiva de sobra para afrontar un año exigente.

Aunque conviene mantener la prudencia por tratarse de partidos estivales, ganar con semejante solvencia ante un rival de la entidad del Manchester United supone un espaldarazo de moral enorme para el vestuario. Los desajustes individuales atrás siguen siendo el principal aspecto a pulir antes del fuego real, pero la capacidad de generar caudal ofensivo y la madurez colectiva mostrada en los momentos delicados invitan al optimismo. Este Milan de Amorim empieza a transmitir sensaciones de equipo coral, dinámico y con la ambición necesaria para volver a ser protagonista al máximo nivel.