Como ya pasó ante el Torino, el Milan suma los tres puntos marcando dos goles en la segunda parte (Ramos y autogol de Halhal) tras unos primeros 45 minutos sin goles y generando dudas, sobre todo que muchos seguramente ya pensaban en un temido 0-0 en San Siro que hubiera generado las primeras dudas de la temporada, pero de momento dos partidos, dos victorias: seis puntos de seis. La marcha del club de Rafael Leao al Galatasaray se debe celebrar también por todo lo alto, cuando parecía algo imposible…
PRIMERA PARTE
El encuentro en San Siro arrancó con un Milan volcado al ataque desde el primer instante gracias a una presión asfixiante sobre la salida visitante. Apenas en los primeros cinco minutos, el conjunto de Rubén Amorim avisó con remates desviados de Cissé y un gran juego de espaldas de Gonçalo Ramos, acompañados por el emotivo homenaje del estadio a Franco Baresi en el minuto 6. La oportunidad más clara para inaugurar el marcador llegó en el 12′, cuando Samuel Chukwueze dejó a Ramos completamente solo ante el guardameta Stankovic, pero el portugués perdonó estrellando su remate en el cuerpo del portero.
A pesar del caudal ofensivo rossonero, el Venezia demostró mucha peligrosidad al explotar las pérdidas de balón y el desgaste defensivo del Milan. Entre el minuto 16 y el 25, los visitantes castigaron las salidas agresivas de Gila y De Winter mediante rápidas transiciones por las bandas. Solo un repliegue providencial de Pavlovic evitó el gol de Yeboah en el 24′, salvando una situación crítica en el área pequeña. Por su parte, el Milan respondió de inmediato con una gran acción individual de Cissé en el 23′ que terminó con Stankovic arriesgando el físico para abortar un pase de la muerte hacia Pavlovic.
El tramo final del primer tiempo se convirtió en un verdadero monólogo ofensivo del Milan pero sin el premio del gol debido a la falta de contundencia. Chukwueze continuó siendo una pesadilla por la banda derecha y habilitó a Loftus-Cheek y Ramos en el 33′, topándose de nuevo con un Stankovic milagroso sobre la línea. Poco después, el colegiado Manganiello y la tecnología avivaron la polémica al no señalar un córner clamoroso a favor del Milan debido a las limitaciones del protocolo VAR, provocando el enfado de la grada local ante el desconcierto arbitral.
En los últimos minutos antes del descanso, el equipo rossonero apretó con balones colgados a la remesa de saques de esquina botados por Modrić y centros laterales de Bartesaghi. Ramos rozó el tanto en un par de acciones acrobáticas y Chukwueze perdonó en el 44′ con un disparo manso a las manos de Stankovic tras una genial jugada previa de Ramos. Tras dos minutos de añadido y una constante sensación de peligro en ambas áreas, el choque encaró el túnel de vestuarios con el 0-0 inicial pero dejando la clara evidencia de que el Milan mereció irse por delante.
ESTADÍSTICAS PRIMERA PARTE

Las métricas del primer tiempo resumen perfectamente la tónica de los primeros 45 minutos: un dominio claro y constante del Milan que mereció reflejarse en el marcador, pero empañado por la falta de puntería.
- Dominio del juego y circulación: El conjunto rossonero monopolizó la pelota con un 61% de posesión y 281 pases completados frente a los 175 del Venezia (39%), imponiendo el ritmo del partido e instalándose con solvencia en terreno rival.
- Superioridad y falta de contundencia: La diferencia en llegada es abrumadora. El Milan registró 8 tiros totales y generó 3 grandes ocasiones muy claras (0.70 xG), obligando al guardameta Stankovic a realizar 3 atajadas clave. El Venezia, en cambio, apenas inquietó con 3 disparos y un discreto 0.20 xG, producto de transiciones contadas donde la zaga milanista tuvo que replegar al límite.
- Control y faltas: Un primer acto bastante limpio pero donde la presión tras pérdida del Milan mantuvo maniatado al Venezia, que no logró sumar ni un solo saque de esquina (0 córners rossoneri por 1 del Milan).
Las estadísticas confirman la clara superioridad del planteamiento de Rubén Amorim en la primera mitad, dejando patente que el 0-0 al descanso es el resultado de la falta de eficacia en los metros finales ante un marco rival muy batido.

SEGUNDA PARTE
La segunda mitad en San Siro arrancó con sustos en ambas áreas y una preocupante fragilidad defensiva del Milan frente a los centros de Hainaut y Haps. A pesar de los constantes desajustes en el repliegue y de un fallo clamoroso de Musah —quien estrelló un balón en el larguero a dos metros de la línea de gol—, Rubén Amorim reaccionó en el 59′ dando entrada a Rabiot y Saelemaekers. La agitación en las bandas surtió efecto inmediato, y tras varias aproximaciones frustradas, la insistencia rossonera encontró el merecido premio en el minuto 69. Gonçalo Ramos inició una brillante contra, acompañó la cabalgada de Saelemaekers y definió con un zurdazo cruzado e imparable para poner el 1-0 y estrenarse como goleador rossonero.
Tras el tanto inicial, el encuentro entró en una fase de ida y vuelta donde la fatiga comenzó a hacer mella en los hombres de Amorim. Maignan tuvo que intervenir con autoridad saliendo hasta el centro del campo en el 87′ para abortar una contra del Venezia propiciada por una pérdida de Rabiot, mientras que el técnico portugués se vio obligado a agotar los cambios introduciendo a Gabbia y Estupinan por un agotado Gila. Cuando el partido encaraba el tramo final con un marcador apretado, una rápida combinación asociativa en la medular entre Saelemaekers y Jashari permitió al centrocampista suizo internarse en el área en el minuto 89.
El disparo picado de Jashari ante la salida de Stankovic rebotó de forma fortuita en el defensor Halhal, enviando el balón al fondo de las mallas para sentenciar el choque con el 2-0 definitivo. Aunque la acción del segundo gol tuvo un componente de fortuna, el volumen de juego y la lucidez colectiva mostrada en los metros finales hicieron justicia a los méritos acumulados por el Milan a lo largo de los noventa minutos. Con cuatro minutos de añadido y la tranquilidad del resultado, el bloque rossonero supo gestionar los instantes finales para asegurar que los tres puntos se quedaran en San Siro ante el júbilo de la afición local.
El pitido final del colegiado Manganiello en el minuto 94 ratificó la primera victoria en feudo rossonero de la era Rubén Amorim y certificó un arranque de temporada sumamente positivo. La actuación coral del equipo, sumada al bautismo goleador de Gonçalo Ramos y la solidez mostrada en momentos clave, consolida el buen momento de forma del grupo. El Milan suma un triunfo de carácter, trabajado desde la paciencia y el ritmo ofensivo, para mantener una dinámica ganadora y transmitir sensaciones de constante evolución competitiva de cara a los próximos retos ligueros.
ESTADÍSTICAS SEGUNDA PARTE

Las métricas del segundo tiempo ratifican cómo el Milan terminó decantando la balanza a su favor en un encuentro que se abrió considerablemente y donde la contundencia acabó marcando la diferencia.
- Eficacia y grandes ocasiones: La estadística determinante de la segunda mitad reside en el volumen de peligro generado. El Milan firmó 1.43 xG frente al 0.63 xG del Venezia, gracias a 4 grandes ocasiones muy claras creadas por el bloque rossonero, mientras que los visitantes no registraron ninguna.
- Ajuste en la posesión y respuesta rival: El partido se volvió mucho más disputado tras el descanso. La posesión se equilibró (54% del Milan por 46% del Venezia) y el volumen de pases se acortó (228 a 192). El Venezia buscó dar un paso al frente botando 3 córners (por 1 del Milan) y sumando 6 tiros totales, obligado también a cometer 6 faltas para frenar el ritmo local.
- Solidez ofensiva en momentos clave: Con 8 disparos totales producidos en la reanudación, los hombres de Rubén Amorim mantuvieron su constancia ofensiva hasta romper el muro visitante y abrochar la victoria con el 2-0 definitivo.
Un balance numérico que respalda por completo el triunfo milanista: aunque el Venezia vendió cara la derrota buscando sus opciones en las transiciones, el Milan pisó el acelerador en las áreas para firmar una segunda parte de pura pegada y merecimiento.
MI OPINIÓN
El triunfo ante el Venezia supone una liberación vital para el proyecto de Rubén Amorim, logrando la primera victoria del curso en San Siro tras un partido de máxima exigencia mental. La capacidad del equipo para no desesperarse ante el rosario de ocasiones falladas durante la primera hora de juego habla muy bien de la madurez competitiva que está inculcando el técnico portugués. Sin embargo, la lección de la noche es evidente: perdonar tanto ante el marco rival expone en exceso al grupo a cualquier despiste aislado en las transiciones defensivas.
La gran noticia de la jornada ha sido sin duda el primer gol oficial de Gonçalo Ramos con la camiseta milanista. El delantero luso firmó una actuación soberbia en el juego de espaldas y en la lectura de espacios, coronando su partido con una arrancada pura de orgullo y un remate inapelable en el momento más delicado del choque. Asimismo, la entrada de Saelemaekers desde el banquillo volvió a ser determinante para cambiar el ritmo del encuentro, aportando la pausa y el criterio necesarios para conectar con la medular y asistir en las jugadas decisivas.
Pese a los tres puntos cosechados, Amorim tiene deberes urgentes en el apartado defensivo para evitar los desajustes que concedió el equipo en los balones colgados y los contragolpes visitantes. Jugadores como Musah o Modrić atravesaron fases de mucha imprecisión en la salida de balón, obligando a intervenciones arriesgadas de Maignan y Pavlović para sostener la portería a cero. Pulir esa vulnerabilidad en la medular será fundamental para que este Milan, cada vez más fluido en ataque, se transforme en un bloque verdaderamente inexpugnable.