En estas tres primeras jornadas, las parejas elegidas por Rúben Amorim para la mediapunta han sido las siguientes: Cissé – Loftus-Cheek para Torino y Venezia, Saelemaekers – Rabiot para el choque en el Stadium contra la Juventus. Pulisic e Hutchinson continúan con cero minutos, Chukwueze y Moreira han sido alineados como carrileros a toda banda y Modrić posicionado fijo en la medular.
El técnico portugués, que se presentó prometiendo un tipo de juego netamente diferente respecto al perpetrado por Allegri en la última temporada, en estas primeras salidas ha buscado en cualquier caso alinear —justamente— un equipo ante todo equilibrado. Se aprecia ya desde cómo elige en los extremos: si por un lado está Chukwueze, súper ofensivo, por el otro lado está Estupiñán o Bartesaghi. ¿Significará esto que nunca veremos al nigeriano a la derecha con Moreira a la izquierda? Depende del partido. En este inicio, en el que todo el entorno necesita encontrar certezas, será difícil. También para los dos mediapuntas el razonamiento es el mismo. Uno es más fantasioso, atacante y “10”, el otro es más posicional, físico y “8”.
Cissé y Saelemaekers, con características diferentes, entran en la primera definición. Rabiot y Loftus-Cheek, también ellos interpretando diversamente el rol, en la segunda. La pareja que más ha funcionado ha sido la primera, también porque Cissé y Loftus-Cheek han pasado decisivamente más tiempo con el nuevo entrenador respecto a sus compañeros reincorporados más tarde a Milanello a causa del Mundial.
Los mejores automatismos se han visto sobre todo en fase de construcción e inicio de la jugada: Cissé, aunque arriesgando alguna floritura, se encuentra a gusto viniendo a recibir hacia el central izquierdo (braccetto) para ofrecer un pasillo en el centro-izquierda que obliga a uno de los defensas rivales a saltar alto. Bien las combinaciones tanto con el extremo izquierdo como con uno de los dos centrocampistas, habitualmente Musah, que se adelanta unos metros respecto a Modrić y puede recibir orientado hacia la portería. El joven ex del Catanzaro, aunque no posee una gran arrancada en velocidad, se ha mostrado muy eficaz en los últimos metros: no tiene miedo de probar el disparo y los dos grandes goles contra Torino y Juve lo demuestran.
Saelemaekers, que entró muy bien contra el Venezia en un momento de partido en el que había muchos espacios, tuvo en cambio mucha más dificultad contra la Juventus en el momento en que debía regresar por detrás de la mitad del campo para favorecer el desarrollo de la maniobra: impreciso tanto en los pases como en los controles.
Loftus-Cheek es un futbolista extraño: ha conseguido 5 o 6 veces dialogar muy bien con Chukwueze en los tres partidos —tanto atacando la profundidad como liberando espacio para el nigeriano— pero no ha incidido en zona de gol como debería y podría hacer. Rabiot en cambio ha hecho lo contrario: excelente en la llegada al área y en la presencia en los últimos metros, mucho menos bien al asociarse con sus compañeros. La forma física ha condicionado seguramente al francés en estas primeras salidas: Rabiot de todos modos ya había desempeñado el rol en el Marsella de De Zerbi.
Salvo Saelemaekers, los jugadores alineados por Amorim son todos más centrocampistas que atacantes, demostrando cómo para el portugués es muy importante la gestión de la pelota en varias zonas y situaciones del campo. Existe ciertamente mucha curiosidad por ver a Pulisic: el estadounidense con Fonseca ejercía casi de interior en el 4-1-4-1 descompensado del portugués, mientras que con Pioli jugó también como mediapunta tras el delantero en el 4-2-3-1. El número 11 es un futbolista tácticamente muy inteligente, capaz de gestionar el balón y dialogar con sus compañeros.
Será interesante verlo en este rol, dado que es quien tiene en sus piernas las cifras ofensivas más altas. Hutchinson por el momento sigue siendo un punto interrogativo sugerente: de toda la nómina es ciertamente el jugador más atacante y menos centrocampista. Veremos cómo los amalgama Amorim; mientras tanto, en estas tres primeras salidas, el enfoque del nuevo entrenador ha sido más prudente de lo que se podía esperar.