Allegri entre Milan y Nápoles

Massimiliano Allegri es el entrenador que puede desencadenar una serie de cambios en los banquillos italianos de cara a la próxima temporada. La victoria del domingo en Génova contra los rossoblù y el regreso al tercer puesto de la clasificación han hecho olvidar las últimas semanas complicadas, en las que el Milan quedó fuera de la lucha por el título y cayó en la clasificación, llegando incluso a correr el riesgo de quedarse fuera de los cuatro primeros puestos.

Lo que supondría decir adiós a un mercado «de 100 millones». Una victoria el domingo por la noche contra el Cagliari permitirá al técnico de Livorno alcanzar el objetivo de la temporada, el regreso a la Europa del fútbol que cuenta, y en ese momento comenzará la partida más difícil: la de su futuro. Difícilmente se resolverá en noventa minutos, ni siquiera… en noventa días. El Diavolo necesita planificar y hacerlo rápido. Con Allegri, como espera Cardinale, o sin él.

En caso de clasificarse para la Champions, el contrato de Allegri con el Milan, que vence el 30 de junio de 2027, se prorrogará automáticamente por 12 meses; además, su salario aumentará de 5 a 6 millones de euros por temporada. Este es el trámite formal previsto en el acuerdo firmado el pasado mes de mayo. Max, sin embargo, para quedarse quiere tres cosas fundamentales. 1) Un mercado de fichajes que refuerce al equipo en cuanto a calidad y liderazgo de los jugadores; 2) Una plantilla más amplia, digamos al menos un jugador más por línea, ya que habrá que disputar la Champions (o la Europa League); 3) Una directiva que le apoye como lo ha hecho Tare, no como Ibrahimovic.

Y precisamente de la permanencia de este último en contacto con Casa Milan y con el equipo depende el futuro: los Friedkin, tras barajar las opciones de Gasperini y Ranieri, han apostado por el ex-entrenador del Atalanta y han puesto fin a la relación con Sir Claudio, quien desempeñaba un papel clave en la dirección. ¿Intentará Cardinale conciliar las posiciones de Allegri e Ibrahimovic, quizá incorporando a un directivo de peso como Adriano Galliani? ¿O acaso el propietario restará protagonismo al sueco en el club rossonero?

Sin embargo, también existe la posibilidad de que Zlatan no dé… un paso atrás, en cuyo caso sería inevitable que Allegri se planteara un futuro lejos de Milanello, aunque seguiría ocupando un puesto importante en el banquillo. Antes, evidentemente, habría que llegar a un acuerdo con el Milan sobre la indemnización por despido, algo que podría no ser fácil si el destino fuera el Nápoles.

El Nápoles entra en escena porque la etapa de Conte bajo el Vesubio parece haber llegado a su fin. Si no hay sorpresas en la inminente reunión con su entrenador, De Laurentiis se pondrá a buscar un nuevo técnico y Allegri, a quien ya ha contactado en el pasado, es uno de los candidatos. Quizá el número uno de la lista. No hay problemas de salario, ya que Conte gana ahora más que Max en el Milan. En cuanto a la plantilla, la del Nápoles no es en absoluto inferior a la del Milan (más bien al contrario…).

Además, en Nápoles, Allegri se encontraría con Hojlund, el delantero que había pedido al Milan y que el verano pasado no llegó por un error cometido en la via Aldo Rossi: los directivos rossoneri pensaban que el United lo cedería sin obligación de compra. El tiempo perdido en las negociaciones permitió la entrada del Nápoles, pero para Allegri esto ahora podría ser incluso… un regalo, después de que durante toda la temporada 2025-26 haya sido un buen problema.

Sin duda, De Laurentiis se ha acostumbrado a contar con grandes entrenadores: desde Benítez hasta Ancelotti, pasando por Spalletti, Conte, Sarri y Gattuso. Allegri seguiría esta estela y sería el entrenador perfecto para un equipo que este año se ha visto mermado por las lesiones y por una relación con el entrenador que ya no es a toda prueba.

Sin embargo, una salida de Allegri del Milan podría abrirle otras opciones. La perspectiva de irse a Arabia no le atrae: ya la rechazó el año pasado, cuando estaba libre. El caso de la selección nacional es diferente: le intriga la idea de sentarse en el banquillo de Italia, pero, en general, le atrae la posibilidad de contribuir con sus ideas a la reconstrucción de nuestro fútbol, desde las categorías inferiores hasta el Club Italia.

Max no es el único candidato, ya que también se presenta Antonio Conte, y la elección del nuevo presidente de la Federación se producirá a partir del 22 de junio. No obstante, es una posibilidad que hay que tener en cuenta. Quizá un poco menos que la que apunta al Nápoles, pero en cualquier caso no hay que descartarla.