El Milan podría perder cuatro estrellas

«Fuga de Carnago». Que tal vez suene un poco menos sugerente en comparación con un título de Hollywood, pero podría convertirse en una película cada vez más real. Carnago, para los aficionados rossoneros más despistados, es —junto a Cassano Magnago y Cairate— el municipio donde se encuentra Milanello. Y la fuga es un riesgo concreto para varios jugadores de la plantilla rossonera. No necesariamente aquellos que están en vencimiento de contrato. Una trama que podría convertirse en realidad si no sucede algo en tiempos rápidos (pero que, aun así, podría no ser suficiente).

Por “algo” se entiende la reconstrucción del área deportiva y financiera, es decir, el motor de cualquier sociedad de fútbol. En este momento, en cambio, el Milan en términos de gestión (management) es una caja vacía, una situación que induce perplejidad y desconcierto en los jugadores y en quienes cuidan de sus intereses. Faltan no solo los dirigentes encargados de manejar la plantilla y el mercado, sino también alguien que pueda dar una dirección general de máximos. El vacío por lo general genera caos, y el caos no es la mejor manera de retener a los jugadores. Sobre todo a los más importantes. Hablamos en particular de cuatro nombres: Maignan, Modrić, Rabiot y Leão. Situaciones, escenarios y expectativas diferentes el uno del otro, pero con un riesgo que los une: podrían marcharse los cuatro en el mismo verano.

En definitiva, la revolución podría afectar no solo a la gestión y al entrenador, sino también al equipo. Con adioses muy importantes porque en este caso se habla de jugadores-escaparate. Complicados de reemplazar si la situación lo hiciese necesario. Basta tomar como ejemplo al propio Leão. La historia con el Milan ha terminado, esto está claro para todos; Rafa está involucionado desde hace tiempo y una separación haría bien a ambas partes. Pero, dicho todo esto, allá adelante en la izquierda se crearía un vacío no menor. Leão ha sido una de las piedras angulares de los últimos años rossoneros, habiendo aportado de todos modos 80 goles y 65 asistis en casi trescientos partidos. Siempre ha sido el hombre de portada, aquel alrededor del cual se diseñaba el resto.

Del ataque se pasa luego a la parte opuesta del campo, porque las últimas indiscreciones afectan a Maignan. En teoría, entre los cuatro, debería ser el que se encontrase mayormente a resguardo de rumores y tentaciones, porque firmó una renovación hasta 2031 hace pocos meses. La práctica, sin embargo, relata un posible regreso de la llama de la Juve, que ya había intentado seducirlo hace un año cuando su autógrafo en el contrato aún no estaba presente. Por el momento estamos a nivel de escenarios hipotéticos, pero ya esto es indicativo: si la situación societaria rossonera fuese normal, probablemente no sería un tema de discusión. Maignan es uno de los jugadores más importantes e influyentes del vestuario: una salida suya transmitiría mensajes aún más negativos.

También Modrić tiene esta ambivalencia: por un lado, su indiscutible aportación en el campo; por el otro, una especie de rol de “garante”. Como si se dijera: su presencia es ya de por sí una seguridad, porque Luka no elige equipos al azar. Obviamente, el fracaso del proyecto deportivo, el adiós del entrenador y la ausencia de puntos fijos directivos lo ponen en las peores condiciones con vistas a una decisión para la próxima temporada: el croata aún no ha decidido, pero la balanza, con el transcurso de los días, no se inclina del lado del optimismo.

Y junto a él, en el campo, en teoría debería estar Rabiot. Aquí se habla de una situación todavía diferente, porque el francés dijo sí al Milan esencialmente para reencontrarse con Allegri, y la lógica induce a pensar que su voluntad no ha cambiado. Cierto, de por medio hay un contrato con el Milan hasta 2028, pero ¿tendría sentido retener a un jugador a la fuerza y que ya no ve bases suficientes para quedarse? Maignan, Modrić, Rabiot y Leão: tres líneas de cuatro afectadas por potenciales y pesadísimos adioses a los que sería complicado poner remedio si llegasen verdaderamente todos juntos. La pelota está en el campo de la propiedad rossonera: Cardinale se ocupa también de negocios vinculados a la industria cinematográfica; a él le corresponde la tarea de cambiar ese “Fuga de Carnago” por un título más atractivo.

AUSTRIA QUIERE RETENER A RANGNICK – GLASNER DIJO SI

El último domingo (quizás) con el organigrama societario y técnico vacío. El Milan está a punto de tomar sus decisiones. O al menos dos de las decisiones más importantes: la vinculada al nuevo director técnico y al entrenador. Desde Casa Milan llega la consigna de no querer apresurar los tiempos porque las decisiones serán importantes no solo con vistas a la próxima temporada, sino también para el futuro. Es por esto que Cardinale, que ha saltado al terreno de juego en primera persona en esta primavera-verano de refundación, pretende evaluar la situación con atención. El tiempo, sin embargo, empieza a apretar y los protagonistas del casting rossonero esperan una respuesta.

El seleccionador de Austria ha hablado en dos ocasiones con el fundador de RedBird, Ibrahimović y Calvelli. Se ha mostrado dispuesto a abrazar el proyecto del Milan, pero ha puesto entre sus condiciones la elección del entrenador, del director deportivo, de la filosofía futbolística para las categorías juveniles y de los integrantes del departamento de ojeadores. Un verdadero “paquete completo”, con un número de colaboradores de su confianza que supera ampliamente la decena. Además, como exigencia no negociable, pide una amplia facultad de decisión. Es decir, la posibilidad de identificar a los fichajes sin tener que chocar con Ibrahimović, quien no es un empleado contratado por el Milan, sino un socio de Cardinale en RedBird y su asesor. Y precisamente este último es un punto sobre el cual Rangnick exige claridad.

Austria, que ya se encuentra trabajando en California (en Santa Bárbara), ha propuesto a su seleccionador la prolongación de su contrato hasta la Eurocopa de 2028, y el presidente de la federación hizo pública esta maniobra el viernes («Queremos que se quede otros dos años»). Ralf quiere poner ahora un punto final al asunto, con un sí o un no por parte del Milan, que es quien lo ha buscado. No pretende llegar al primer partido —dentro de diez días el rival será Jordania— con la duda. En caso de acuerdo con el Milan, gestionar el Mundial podría no ser fácil, algo que él mismo sabe; por eso Austria confía en la renovación. La alternativa a Rangnick es Ramón Planes, ex del Barcelona.

Como técnico, Rangnick ha señalado a Glasner, pero si se frustrara la llegada del alemán a Casa Milan, el ya exentrenador del Crystal Palace tendría de todos modos opciones de sentarse en el banquillo rossonero. Las personas cercanas a Glasner lo definen como entusiasmado ante la posibilidad de dirigir al primer club grande de su carrera. Por este motivo, no le ha disgustado que el Bayer Leverkusen, que lo había buscado, haya elegido finalmente a Carles Martínez Novell.

Glasner se presentó al cara a cara del martes con Cardinale e Ibra tras haber estudiado a fondo la plantilla rossonera para explicar cómo querría hacer jugar al equipo. En su cabeza ya ha abrazar el nuevo proyecto y espera la investidura del Diavolo. De lo contrario, se dedicará a su amado golf en Mallorca y esperará la llamada (de un club top) a temporada empezada. La alternativa para el Milan es Pochettino. Al igual que Rangnick, sin embargo, el seleccionador de EE. UU. también tiene el “problema” del Mundial.