La noticia que todos los aficionados milanistas han estado esperando desde hace algunas semanas podría materializarse muy pronto: de acuerdo con las últimas informaciones que están circulando, Luka Modrić habría tomado la firme decisión de prolongar por un año más su aventura con la camiseta del Milan. Y quién sabe si el anuncio oficial no podría producirse hoy mismo, durante el transcurso de la rueda de prensa de presentación del nuevo director técnico, Rúben Amorim.
Según ha avanzado esta mañana el diario Tuttosport, una vez concluida su participación en la Copa del Mundo, el astro croata ha reflexionado detenidamente durante unos días junto a su núcleo familiar y, finalmente, habría optado por competir también durante la campaña 2026-2027 en las filas del club rossonero. Modrić ostenta actualmente la condición de agente libre (desvinculado), dado que su anterior compromiso contractual con el Milan expiró el pasado 30 de junio; sin embargo, la propuesta formal de la entidad de la via Aldo Rossi para extender el vínculo por una temporada extra sigue siendo absolutamente válida y está sobre su mesa.
Para nadie es un secreto que, a lo largo de las últimas semanas, tanto el propietario de RedBird, Gerry Cardinale, como el propio estratega luso Rúben Amorim mantuvieron conversaciones telefónicas directas con el centrocampista con el firme propósito de convencerlo de capitanear el vestuario milanista al menos un año más. El jugador siempre insistió en que no evaluaría su porvenir profesional hasta la conclusión del Mundial, y así lo ha cumplido.
A diferencia del curso pasado, en el que el Diavolo se vio privado de disputar competiciones europeas, los rossoneros afrontarán en este nuevo ejercicio un calendario notablemente más saturado, por lo que lógicamente Modrić no podrá ser de la partida en todos los compromisos. No obstante, contar de nuevo en la plantilla con un líder de su calibre y jerarquía representará, sin lugar a dudas, un pilar fundamental para Amorim y para la armonía del vestuario, incluso en aquellas jornadas en las que no salte al terreno de juego.

SE BUSCA MEDIAPUNTA PARA AMORIM
El Milan está completamente desatado en el mercado de fichajes y no tiene la más mínima intención de frenar su ritmo, ni siquiera después de haber cerrado en las últimas horas la incorporación de Mario Gila. Una vez apuntalada la retaguardia con el defensor español y la línea de vanguardia con Gonçalo Ramos, ahora los rossoneros trabajan a destajo para regalarle un nuevo refuerzo a Rúben Amorim en la zona de la mediapunta, demarcación de la cual se encuentra en la rampa de salida Rafael Leão, a pesar de que por el momento no ha desembarcado ninguna oferta concreta en las oficinas de la via Aldo Rossi.
Según informa esta mañana La Gazzetta dello Sport, en la agenda del Diavolo figuran en estos momentos principalmente tres nombres propios: en la pole position se encuentra Konstantinos Karetsas, el talento griego nacido en el año 2007 que milita en el Genk y que cuenta con una tasación económica de unos 40 millones de euros. En Casa Milan están plenamente convencidos de que tiene el potencial para convertirse en un futbolista de la élite mundial en el futuro. Asimismo, existen otros dos perfiles muy del agrado de la dirección deportiva de la via Aldo Rossi: se trata de Can Uzun, del Eintracht de Fráncfort, y de Kerim Alajbegović, del Bayer Leverkusen, quien disputó la pasada campaña en calidad de cedido en las filas del Salzburgo.
EL FLOP MUNDIAL DE PULISIC Y GIMÉNEZ
Durante dos noches consecutivas, entre Ciudad de México y Seattle, se ha puesto en escena un mismo guion, aunque con protagonistas y matices ligeramente distintos. En la noche entre el domingo y el lunes, Santiago Giménez concluyó su andadura mundialista al borde del terreno de juego, siendo atendido por los médicos en los últimos minutos del asalto de sus compañeros a la portería defendida por Pickford. Esta última noche, el destino ha sido idéntico para Christian Pulisic, obligado a abandonar el césped en el Estados Unidos-Bélgica debido a un esguince simultáneo de tobillo y rodilla. Los últimos meses del Bebote y de Captain America han sido similares en ciertos aspectos, y los próximos también lo serán, salvando las distancias evidentes.
Ya hemos mencionado cómo la Copa del Mundo de Santiago Giménez y Christian Pulisic ha terminado de la misma manera: lesión y eliminación. Sin embargo, todo lo que sucedió antes a nivel individual tampoco es que haya sido especialmente memorable. Tanto México como los Estados Unidos firmaron una buena trayectoria y llegaron a soñar con los cuartos de final, pero desde luego no fue gracias a la aportación de los dos futbolistas del Milan.
Giménez disputó apenas 82 minutos repartidos en 5 encuentros, ninguno de ellos como titular y nunca superando la media hora sobre el verde. Antes del torneo, había declarado irónicamente que se convertiría en el máximo goleador del Mundial; la cruda realidad ha mostrado a un Bebote que ni siquiera estuvo cerca de ver puerta (salvo una ocasión aislada contra la República Checa).
A Pulisic las cosas le fueron ligeramente mejor, pero no se puede decir que haya sido el superhéroe de los Estados Unidos: ha quedado eclipsado tanto por Balogun como por Tillman. Para el norteamericano, el torneo arrancó de forma óptima contra Paraguay, propiciando un gol en propia puerta y sumando una asistencia; a partir de ahí, una sobrecarga en el gemelo le obligó a quedarse en el dique seco ante Australia y a participar de forma parcial contra Turquía. En el cruce de diecisiesavos de final ante Bosnia ofreció un rendimiento aceptable, pero esta noche ha sido uno de los peores sobre el campo (dentro de un bloque donde quizá solo Tillman se salvó de la quema). En total…
Y ahora dan comienzo las vacaciones, pero arranca también el periodo en el que se debe resolver la incógnita sobre su futuro en el Milan. En este punto, las situaciones son profundamente distintas, pero están unidas por el mismo punto de partida: ambos futbolistas regresan lesionados.
En el caso de Giménez, su salida de Milanello estaba prácticamente escrita; sin embargo, tras este severo esguince de tobillo y con un tiempo de baja estimado por algunos en ocho semanas —justo la duración total de la ventana estival de transferencias—, se vuelve sumamente complicado lograr su venta. Para colmo, este nuevo contratiempo físico afecta a su tobillo derecho, el mismo que ya fue intervenido quirúrgicamente el pasado mes de enero: no es, precisamente, la mejor carta de presentación para sus pretendientes.
Por el lado de Pulisic, en cambio, existe una enorme confianza por parte de Gerry Cardinale, Rúben Amorim y la propia entidad: el Milan tiene la firme intención de convertirlo en la nueva cara y líder del proyecto. Queda por ver si este afecto es correspondido: su contrato, a pesar de contar con una opción de prórroga por un año más hasta junio de 2028, expira formalmente dentro de doce meses (en 2027), y el jugador no ha emitido señales alentadoras en ese sentido durante los últimos meses. Mucho dependerá del impacto y la sintonía que se genere con Amorim en el trabajo diario en Milanello pero, a día de hoy, su futuro sigue siendo una incógnita.