Empieza la era Amorim

La alarma sonará temprano en la habitación número 5 de Milanello. Rúben Amorim ya ha dormito allí en los últimos días, tal vez para aclimatarse. Hoy arranca oficialmente la temporada de su Milan y el técnico comienza la aventura en rossonero, respaldado por Gerry Cardinale, quien por primera vez estará presente en el inicio de la pretemporada del equipo. Los buenos propósitos, el técnico portugués ya los enunció en la rueda de prensa de presentación. Ahora llega la hora de ponerlos sobre el terreno de juego.

El aliado extra de Amorim es precisamente Cardinale, quien la semana pasada ya lo acompañó ante los periodistas, además de en la primera visita a Milanello. El número uno de RedBird nunca ha estado tan cerca del equipo como en este verano. Y la sintonía con el entrenador se palpa con la mano. Para quienes gravitan en torno al mundo Milan, la sensación de estar frente a un nuevo ciclo es evidente. Si será ganador o no, lo dirán los resultados, pero a Cardinale no se le puede reprochar nada ahora a nivel de compromiso (incluso económico), tras los años de (culpable) “ausentismo”.

Si Gerry quiere dejar atrás las dos últimas temporadas decepcionantes, Rúben debe olvidar la experiencia poco afortunada en el Manchester United. Amorim había llegado en noviembre de 2024 a Inglaterra como uno de los técnicos más prometedores de Europa, gracias a las múltiples victorias en su patria. El triturador del United no lo perdonó, sin embargo, tampoco a él. Decimoquinto puesto en la Premier y final de la Europa League perdida contra el Tottenham en la primera temporada, luego la destitución en el pasado mes de enero marchando quinto en la clasificación. «He aprendido de mis errores», fue la admisión del portugués. Quien hoy ve en el Milan la oportunidad para la redención.

Amorim tendrá que derrotar una tradición poco favorable. En Italia, se sabe, para los entrenadores extranjeros la vida es dura. Antes de Chivu, el último en ganar el Scudetto había sido José Mourinho, portugués como Amorim, en el Inter en 2008-09 y luego en 2009-10. «Espero poder considerarlo un amigo y me ha enseñato mucho, pero somos completamente diferentes», puso inmediatamente las manos por delante el ex del Sporting al hablar de su compatriota transitado por la otra orilla del Naviglio. Mou tomó un equipo que ya estaba ganando con Mancini, llevándolo después a la gesta del Triplete; Amorim parte, en cambio, de un Milan venido de dos años muy por debajo de las expectativas y tendrá la difícil tarea de levantarlo lo antes posible.

A ser posible con un fútbol ofensivo y «dominante», adjetivo que recuerda de forma siniestra a las primeras palabras de Paulo Fonseca hace dos años en Casa Milan. Ya, porque Rúben es el tercer técnico portugués de la historia reciente del Diavolo. A los dos primeros, precisamente Fonseca y Sérgio Conceição, no les fue muy bien, pero como se ha dicho, Amorim podrá contar con un Cardinale mucho más cercano e involucrado. No es poca cosa, porque el propietario se ha expuesto en primera persona, garantizando también por el técnico.

Mejor, entonces, ir con la mente hacia quienes han sabido ganar en el banquillo con el Milan a pesar de llegar de países lejanos. Específicamente, Herbert Kilpin, inglés, fundador del club y entrenador de los dos primeros títulos de liga en 1901 y 1906; Lajos Czeizler, húngaro, quien interrumpió un ayuno de 44 años y en 1951 situó de nuevo al Diavolo por encima de todos en Italia; Nils Liedholm, sueco, el técnico de la estrella en 1979. Amorim espera firmemente entrar en el club, tal vez regalando la segunda estrella al Milan, como ambiciosamente confirmó en sus primeras declaraciones rossoneras. Para lograrlo, tendrá que trabajar bastante ya desde el día de hoy.

LEAO Y GIMÉNEZ EN VENTA SIN OFERTAS

Cerrados los dos primeros fichajes de entrada, el Milan querría concederse un doblete: esta vez, en las salidas. Existen razones técnicas y económicas que hacen necesarias las ventas, antes incluso de apuntalar las demás líneas con nuevos refuerzos. Con Ramos y Gila, el club ya ha extendido cheques por más de cien millones de euros, una exposición de la que ahora pretende recuperarse vendiendo. El ingreso más alto lo obtendría de Rafa Leão, poco funcional en el nuevo esquema táctico de Amorim y considerado al final de su ciclo por otros motivos: ambientales, de carácter (la discontinuidad en su rendimiento ha sido su límite, y a nadie le gustaron sus declaraciones públicas en las que, antes de recibir ofertas, daba por concluida su experiencia rossonera) y, por último, económicas. A sus veintisiete años, con un buen gol anotado en el Mundial y un cuerpo de agentes y abogados que se mueven por él, Leão todavía puede tener un mercado de alto nivel. Al menos en las cifras: de hecho, mientras Rafa espera recibir propuestas de España e Inglaterra, hasta ahora los únicos destinos verosímiles parecen ser Turquía o Arabia.

El Mundial ya no podrá ofrecerle un escaparate global, por lo que será necesario un intenso trabajo diplomático: Rafa no estará presente en el inicio de la pretemporada rossonera porque podrá disfrutar de sus vacaciones tras el esfuerzo con su selección. Sigue siendo improbable que una próxima conversación con Amorim signifique una reconciliación con el club y el equipo: el propio Leão había expresado su deseo de afrontar nuevos desafíos. El punto clave sigue siendo entender cuáles y dónde, considerando que en este momento, a pesar de un descuento de más del 50% sobre la cláusula de rescisión de 175 millones, no hay propuestas satisfactorias.

A menos que, con el paso del tiempo, se abra a soluciones menos competitivas pero, de todos modos, muy lucrativas. En Arabia, por ejemplo, donde se reencontraría con sus excompañeros Theo Hernández, en el Al-Hilal, o João Félix, en el Al-Nassr. O bien en Turquía, donde no le faltan pretendientes, con el Galatasaray a la cabeza. El Barcelona no ha ido más allá de un primer sondeo exploratorio, el United ha hecho lo propio y el Tottenham no termina de arrancar. En la Premier tiene, paradójicamente, más peticiones Pervis Estupiñán, que llegó el verano pasado a Milán precisamente desde Inglaterra: estaba en el Brighton, y ahora es el Aston Villa el que ha dado un paso al frente.

Con mayor razón corre el riesgo de sobrar Santi Giménez, el delantero que debía ser una garantía de gol y que, apenas un año y medio después de su llegada, requirió la inversión más cara de la historia del club: ante la falta de goles del Bebote, el Milan optó por invertir en Ramos, fichado del PSG por más de setenta millones. Al mismo tiempo, el rol de gran suplente corre el riesgo de quedarle pequeño: antes de llegar al Milan, Santi figuraba entre los arietes más prolíficos de Europa. Antes del Mundial incluso había redoblado la apuesta, prometiendo convertirse en el máximo goleador absoluto del torneo: sin embargo, en el partido contra Inglaterra se rindió ante una nueva lesión de tobillo, concluyendo la cita sin goles. De la misma manera que había cerrado el último campeonato con el Milan. Los tiempos de recuperación, de al menos un mes y medio, complican los planes de salida. Su agente, Rafaela Pimenta, trabaja en silencio para encontrarle una solución alternativa. Una solución que ahora, sin embargo, no aparece.

SE BUSCAN REFUERZOS PARA LA BANDA DERECHA

A pesar de que en la plantilla ya hay dos laterales derechos, a saber, Alexis Saelemaekers y Zachary Athekame, el Milan está pensando en incorporar a la plantilla un nuevo jugador en esa zona del campo porque Rúben Amorim declaró durante su rueda de prensa de presentación que quiere probar al belga también en la izquierda. Y si así fuera, entonces se necesitaría un nuevo refuerzo que pueda ejercer de titular en la derecha.

Quien lo informa esta mañana es Tuttosport, que explica que los nombres que se están evaluando son diversos, entre ellos también el de Guéla Doué, jugador del Estrasburgo al que los rossoneros ya siguieron de cerca hace un año; sin embargo, la operación no llegó a buen puerto porque la exigencia de los franceses era demasiado alta y, de este modo, al final el Diavolo viró hacia Athekame. En los últimos días se han producido nuevos contactos con su entorno porque el lateral sigue gustando mucho en la via Aldo Rossi y, por lo tanto, su nombre ha vuelto a ponerse de moda en Casa Milan.

Otro perfil que se sigue con atención es el de Noussair Mazraoui, internacional marroquí de 28 años del Manchester United al que Amorim conoce bien, puesto que lo entrenó durante su experiencia en el banquillo de los Red Devils. El técnico portugués aprecia mucho su ductilidad, ya que lo utilizó no solo como carrilero, sino también como central por fuera (braccetto) en su defensa de tres. Por ahora se trata solo de un aprecio, pero quién sabe si en el futuro no pueda convertirse en algo concreto, aprovechando además la excelente relación que el Milan mantiene con su agente, Rafaela Pimenta.