Milanello empieza a asemejarse al plató de MasterChef. Con Rúben Amorim enviando futbolistas a la galería de expulsados, sometiéndolos a una “prueba de presión” o exigiéndoles la devolución del delantal blanco para mandarlos a casa. En el centro deportivo rossonero se han sacado las cuentas definitivas de la plantilla a poco más de una semana del primer compromiso oficial. Y para cuadrar esos números, Gerry Cardinale reapareció en Carnago con el propósito de reunirse cara a cara con su entrenador, entender a fondo sus necesidades y consensuar nombres y estrategias. Todo sumamente lógico y coherente, si no fuera porque el margen de tiempo empieza a agotarse de forma dramática.
Cardinale ya se dejó ver por Milanello el pasado 23 de julio, pero en esta ocasión volvió a aterrizar en helicóptero, rememorando la jornada de inicio de la pretemporada. Amorim, además de trasladar a la propiedad la urgencia de incorporar un central, un carrilero y un mediapunta en lo que resta de mercado, comunicó con nitidez al máximo responsable de RedBird qué futbolistas quedan excluidos de su proyecto. Cuatro nombres propios. Tres de ellos eran de conocimiento público: Fikayo Tomori, Youssouf Fofana y Emanuel Odogu.
El cuarto constituye una auténtica sacudida: corresponde a Christopher Nkunku, un perfil que en el plano táctico parecía amoldarse a la perfección al 3-4-2-1 del preparador portugués y que en ningún momento había trascendido como transferible. Sin embargo, la trayectoria del atacante galo vistiendo la elástica rossonera llegará a su fin: si no emerge un comprador dispuesto a satisfacer las demandas económicas del Milan (se requieren unos 28 millones de euros para evitar minusvalías contables), saldrá en calidad de cedido. ¿Los motivos de este suspenso? Evidentemente, Christo no convenció al técnico en sus movimientos tácticos ni tampoco en la exigencia de los entrenamientos.
A primera vista, la consecuencia directa de la salida de Nkunku sugeriría la permanencia automática de Rafael Leão. No obstante, la ecuación no resulta tan directa. La posición de Rafa continúa sub iudice. No ha cambiado nada respecto a los condicionantes de las últimas semanas: el internacional luso, aunque sigue explorando el mercado, vería con buenos ojos quedarse, pero el club necesita cerciorarse de si su continuidad encaja de forma armónica en el proyecto.
Nada está definido ni resulta definitivo, por lo que no se descarta en absoluto que termine haciendo las maletas. La situación es extremadamente fluida y con Rafa todo puede suceder. A este respecto, está previsto que Cardinale regrese a Milanello la próxima semana (además de presenciar el debut liguero en Turín), momento en el que se mantendrán conversaciones cara a cara con los pesos pesados de la caseta: Mike Maignan, Adrien Rabiot y el propio Leão.
Entretanto, el atacante portugués se ha frenado por un elongación muscular: se perderá el amistoso frente al Manchester United y causa seria duda para el estreno ante el Torino. Tanto el cuerpo técnico como la directiva han tomado la determinación de no convocar a Nkunku, Tomori, Fofana y Odogu para los próximos compromisos mientras el mercado permanezca abierto, comenzando por el choque estival ante los Red Devils. Además, los cuatro se ejercitan desde ayer al margen del grupo. En la rampa de salida figuran también Pervis Estupiñán, Santiago Giménez y Filippo Terracciano, aunque para ellos no se han aplicado estas medidas disciplinarias.
Por otro lado, en el capítulo de traspasos emerge una operación del pasado curso que genera una enorme satisfacción en las arcas milanistas: Tijjani Reijnders se encuentra a un paso de enrolarse en el Al-Qadsiah. Una cláusula estipulada en el contrato de venta firmado con el Manchester City establece que, si el neerlandés era traspasado este año de forma definitiva, el City debía abonar al Milan la totalidad de los bonus independientemente de su cumplimiento. La cifra asciende a 14 millones de euros.
A esto se suman los 5 millones de euros percibidos por la salida de Sandro Tonali del Newcastle al Tottenham. Cuando el centrocampista fue vendido en el verano de 2023 por 58,9 millones, la directiva guardó un 10% de la plusvalía de una futura venta, más un millón adicional por mecanismos de solidaridad. Al venderlo las Urracas a los Spurs por unos 108 millones, el 10% de la diferencia (casi 50 millones) ingresó directamente en las arcas del Diavolo.

PRIMERA OFERTA RECHAZADA POR NWANERI
Está bien hablar de las salidas, pero el aficionado del Milan mira con esperanza principalmente el mercado de entradas. ¿Dónde se moverá el Diavolo para proporcionar a Rúben Amorim piezas afines a su modelo de juego? El preparador portugués trasladó su visión sobre los aspectos a mejorar en la plantilla durante la reunión de ayer con Gerry Cardinale, a la que asistieron también Hendrik Almstadt, Bobby Gardiner y Tiago Estevao, los integrantes de la dirección deportiva rossonera. Amorim aguarda al menos tres refuerzos, al margen de las salidas.
Y aquí surge el primer punto clave: el Milan fichará independientemente de cuánto y cómo logre vender. El mensaje de Cardinale es claro: hará todo lo posible por satisfacer las exigencias de su entrenador. Por supuesto, a mayor número de bajas, mayor será el cupo de incorporaciones en términos puramente numéricos.
El primer refuerzo llegará en el paquete defensivo. Con Fikayo Tomori y Emanuel Odogu fuera del proyecto técnico, un fichaje en la retaguardia se convierte en una necesidad imperiosa para completar el reparto integrado a día de hoy por Matteo Gabbia, Koni De Winter, Strahinja Pavlović, Sankhoun Diawara y Mario Gila.
Desestimada la opción de Gonçalo Inácio —el Sporting de Portugal vendió a Ousmane Diomande al Nottingham Forest y, tras la marcha de Morten Hjulmand, la cinta de capitán luce en el brazo del internacional luso—, el nombre que cobra fuerza en Via Aldo Rossi es el de Tiago Gabriel, central de 21 años del Lecce.
El club salentino rechazó recientemente una propuesta de 20 millones de euros del Benfica. ¿Irá el Milan más allá? Resulta difícil precisarlo, pero el perfil de Tiago Gabriel ya gustaba a la dirección anterior (era una debilidad de Igli Tare) y ha regresado con firmeza a la lista de deseos rossoneri. Un detalle de peso: desde este año su representación está en manos de Jorge Mendes.
Las confirmaciones de Yunus Musah y Samuele Ricci —quienes han convencido a Amorim— junto a la del joven Christian Comotto hacen complicado pensar en una incorporación en el doble pivote, a pesar de la idea del técnico de adelantar a Adrien Rabiot a la mediapunta. Sin embargo, a más de dos semanas para el cierre del mercado, no hay que descartar nada.
Donde sí se están sondeando alternativas concretas es en los carriles, más aún si Pervis Estupiñán termina haciendo las maletas tras la salida de Zacharie Athekame. La vía más firme conduce a Nicola Zalewski, futbolista nacido en 2002 perteneciente a la Atalanta, capaz de actuar por ambas bandas. En Bérgamo, con la llegada de Maurizio Sarri al banquillo, el internacional polaco no encuentra encaje táctico y su salida se da por probable por una cifra cercana a los 15-20 millones de euros.
No es la única opción:
- Nuno Tavares: El lateral zurdo de la Lazio ha sido ofrecido en las últimas horas, aunque existen ciertas reservas sobre su estado físico.
- Dodô: En el carril diestro conviene vigilar la situación del brasileño, cuyo futuro en la Fiorentina está en el aire al restarle tan solo un año de contrato. Podría representar una oportunidad de mercado a precio accesible.
En el frente de ataque, el Diavolo ya ha enviado una propuesta formal por el zurdo creativo exigido por Amorim. Se trata de Ethan Nwaneri, perla de 19 años del Arsenal. Los rossoneri han presentado una oferta basada en una cesión con opción de compra fijada en 40 millones de euros. No obstante, los Gunners no han considerado por el momento la ofensiva italiana.
En segundo plano se mantiene la opción de Dario Osorio (Midtjylland), mientras que en las últimas horas han caído notablemente las cotizaciones de Matias Soulé (Roma).
AMORIM PIDE CINCO O SEIS FICHAJES AL MENOS
El verano del Milan de Rúben Amorim avanza con una pretemporada que se encuentra casi vista para sentencia. A la espera de disputar este sábado el último test amistoso frente al Manchester United, la actuación de los rossoneri en el duelo contra el Chelsea no dejó sensaciones especialmente positivas; mostraron un cariz bastante más convincente, en cambio, los ensayos previos ante Celtic e Inter.
El Milan se presenta, por tanto, como una obra en plena construcción. Un trabajo en curso para terminar de perfilar qué tipo de plantilla se pondrá a disposición del técnico portugués antes del arranque del campeonato ligueras, fijado para el domingo 23 de agosto en el feudo del Torino. No falta una eternidad: la cita está a la vuelta de la esquina y la escuadra milanista se sitúa aún varios pasos por detrás respecto a otros competidores ya estructurados y con plantillas plenamente competitivas.
En medio de este escenario, el mercado de fichajes se consolida como el eje gravitacional para la confección del grupo. El apartado de salidas concentra la máxima atención: futbolistas como Youssouf Fofana, Zacharie Athekame, Samuele Ricci y, más recientemente, Christopher Nkunku figuran ya como piezas al margen de la propuesta técnica de Amorim, acompañados por otros integrantes en situación incierta.
No obstante, la gran novedad radica en la parcela de incorporaciones. Según ha podido conocer la redacción de MilanNews.it, el preparador luso ha trasladado formalmente a la directiva y al propio Gerry Cardinale la necesidad de incorporar al menos entre 5 y 6 nuevos refuerzos para dotar de garantías a su dibujo táctico.
Esta solicitud situará al Milan en una posición híperactiva en el capítulo de altas durante los últimos días de la ventana estival. El verano en las oficinas de Via Aldo Rossi promete ser sensiblemente más cálido que las propias temperaturas estivales.
¿DONDE IRÁ AHORA TOMORI?
El Milan ha tomado una determinación tajante con Fikayo Tomori: el central inglés no formará parte de la lista de convocados para los próximos compromisos por estrictos motivos de mercado. Debían ser días de resoluciones firmes y la actualidad está ratificando los pronósticos.
Tomori mantuvo una conversación directa con Rúben Amorim en las últimas jornadas y no viajará junto a la expedición rossonera que parte hacia Polonia, donde el Milan disputará este sábado de Ferragosto un test amistoso de envergadura frente al Manchester United (resulta lógico presuponer un desenlace idéntico para el resto de futbolistas situados en la rampa de salida). Se abren para el zaguero tres semanas de máxima intensidad en la ventana estival: su salida no está cerrada al 100%, pero el mensaje institucional de estas últimas horas es categórico.
Rúben Amorim y la dirección deportiva han fijado su hoja de ruta para el curso 2026-27 y resulta evidente que la retaguardia experimentará un cambio de fisonomía respecto a la pasada campaña. Mario Gila, Koni De Winter, Matteo Gabbia y Strahinja Pavlović parten como los cuatro activos con mayores opciones de disputarse las tres plazas de la zaga titular, al menos en este tramo inicial del campeonato
Para Tomori, este escenario representa una suerte de regresión al pasado. Hace año y medio, en el mercado invernal de 2025, el Milan alcanzó un principio de acuerdo con la Juventus y el Tottenham para venderle. En aquel momento resultaron determinantes el deseo de Fik de permanecer en San Siro —su prioridad absoluta— y la apuesta de Sérgio Conceição al otorgarle la titularidad en la Supercopa conquistada en Arabia Saudí. Tomori sintió el respaldo técnico, rechazó el traspaso y continuó vistiendo la elástica rossonera.
En esta ocasión, la historia podría escribir un desenlace bien distinto. Gran parte de la resolución dependerá de las propuestas formales, las cuales no deberían escasear para un perfil de sus características. Tomori (28 años) milita en la entidad milanista desde enero de 2021. A lo largo de estos cinco años y medio ha ejercido como titular habitual, alcanzando su cénit en la primavera de 2022, cuando formó una imprevista e infranqueable pareja junto a Pierre Kalulu para dar el Scudetto al Milan de Stefano Pioli.
Pese a los altibajos recientes, sus virtudes son conocidas: es un defensor agresivo, dotado de un gran despliegue físico y adaptable tanto a una línea de cuatro como a una defensa de tres (asumiendo en el paquete ciertas desatenciones en las lecturas o una técnica no excesivamente depurada).
¿En qué cifras podría cerrarse la operación? La directiva vería con buenos ojos un traspaso situado entre los 10 y los 15 millones de euros, considerando que su contrato expira en junio de 2027 y el club se expone al riesgo de perderlo a coste cero en apenas diez meses. La cifra podría elevarse si se desata una puja que involucre a clubes de la Premier League o a la Juventus, entidad que mantiene un interés latente. No hay que olvidar que al frente del área deportiva del conjunto turinés se encuentra ahora Ricky Massara, el ejecutivo con el que Tomori levantó el título de liga en San Siro.