Un Benfica con muchísimos suplentes humilla al Milan no por el resultado, sino por la cantidad de ocasiones que suman y por un gran juego, victoria totalmente merecida y primera derrota de Amorim en la temporada, jugando así de mal desde luego que el Milan no seguirá mucho tiempo en el camino europeo… que por cierto, el Benfica jamás en su historia habían ganado en San Siro.
PRIMERA PARTE
El encuentro en Milán arrancó con un Benfica muy agresivo que tomó la iniciativa desde el primer minuto, obligando al Milan a replegarse y buscar opciones a la contra. Aunque los rossoneri avisaron en el 10′ con un peligroso centro de Hutchinson que la zaga local logró despejar antes del remate de Chukwueze, el conjunto portugués no tardó en hacer mella en la fragilidad defensiva milanista. En el minuto 16, Dodi Lukebakio encaró por la banda derecha, aprovechó la permisividad de Bartesaghi para perfilarle hacia dentro y firmó el 1-0 con un impecable golpeo de zurda a la escuadra.
El tanto encajado acentuó las dudas de un Milan lento e impacciado, incapaz de imponer su ritmo en el centro del campo ante la imprecisión de Jashari y la falta de agresividad de Musah. La escuadra encarnada rozó el segundo en el 22′ con un zapatazo lejano de Sudakov que se estrelló violentamente en el poste de Maignan, retratando los graves problemas del bloque visitante en las transiciones. Solo las amonestaciones forzadas por Chukwueze, el futbolista rossonero más incisivo en el primer acto, lograron frenar por momentos las acometidas del conjunto portugués.
A pesar de las dificultades en ambas fases del juego, el Milan dio señales de vida en el tramo final del primer tiempo a través de acciones individuales. Filippo Terracciano obligó a volar a Trubin en el 28′ con un potente disparo lejano, mientras que Bartesaghi intentó resarcirse con un centro lateral en el 35′ que Gonçalo Ramos no acertó a conectar por muy poco. Pavlovic y De Winter sufrieron para sostener los duelos aéreos y las disputas divididas, acusando el desgaste tras un inicio de partido accidentado con constantes faltas por ambos bandos.
En el minuto 40, Jashari probó suerte con una volea desde la frontal que se marchó por encima del travesaño, cerrando las escasas aproximaciones de un Milan que no encontró fluidez en la circulación. Tras un minuto de tiempo añadido y un codazo de Durán sobre De Winter castigado con tarjeta amarilla, el colegiado señaló el camino a los vestuarios. La ventaja por la mínima del Benfica refleja la superioridad local en este primer acto, dejando al equipo de Rubén Amorim obligado a reaccionar y subir las revoluciones si quiere sumar en territorio luso.
ESTADÍSTICAS PRIMERA PARTE

Las métricas del primer tiempo reflejan la superioridad inicial del Benfica ante un Milan que acusó imprecisiones en la circulación y serios problemas para contener por los costados.
- Iniciativa y control encarnado: El conjunto portugués mandó en el juego con un 55% de posesión y 259 pases completados frente a los 220 del Milan (45%), imponiendo un ritmo más fluido que le permitió inclinar la cancha a su favor.
- Escasa producción en tres cuartos: La diferencia en llegada se tradujo en 0.35 xG para el Benfica a través de 6 tiros totales y 4 saques de esquina, mientras que el Milan firmó un exiguo 0.16 xG con 4 disparos y apenas 1 córner. Curiosamente, ninguno de los dos equipos logró generar grandes ocasiones claras (0-0), decidiéndose el marcador por la calidad del remate de Lukebakio.
- Despliegue defensivo rossonero: Para sostener las embestidas locales y frenar los contraataques, el Milan tuvo que emplearse a fondo en el repliegue registrando 13 entradas ganadas por solo 5 del Benfica, en un choque con un balance de faltas muy parejo (4 locales por 5 visitantes) y en el que Trubin sumó 2 atajadas por 1 de Maignan.
Un reflejo estadístico que deja clara la radiografía de la primera mitad: el Benfica llevó el peso del encuentro con mayor criterio, mientras que al Milan le faltó claridad con el balón y contundencia defensiva para contener el empuje del Benfica.

SEGUNDA PARTE
La reanudación arrancó con un Milan revivido tras la entrada de Pulisic y Mario Gila, buscando la reacción inmediata. Tras un fallo inexplicable de Bartesaghi de cabeza y una ocasión clarísima marrada por De Winter en el área pequeña en el 50′, el conjunto rossonero acusó un duro golpe de realidad. En el minuto 53, la pasividad defensiva rossonera volvió a quedar retratada: tras un rechace, El Karouai prolongó la jugada ante la mirada de la zaga visitante y Kaminski definió completamente solo en el área para subir el desolador 2-0.
Rubén Amorim intentó mover el banquillo dando entrada a Moreira, Saelemaekers y Rabiot para refrescar el ataque, pero la respuesta milanista chocó frontalmente con el muro portugués. Pulisic asumió los galones en la medular y probó fortuna con dos disparos peligrosos en el 61′ y el 80′, obligando a Trubin a intervenir con solvencia para evitar el descuento. A pesar del esfuerzo del atacante estadounidense por activar las bandas, el equipo acusó el desgaste físico acumulado y la falta de fluidez para generar peligro real.
En los minutos finales, el Benfica gestionó su ventaja a través de los cambios y buscando enfriar el ritmo del partido. Maignan atrapó sin problemas un disparo flojo del incisivo Lukebakio en el 83′, mientras que el Milan apretó a la desesperada mediante acciones a balón parado botadas por Saelemaekers. Gonçalo Ramos rozó el gol con un testarazo desviado en el 81′ y Mario Gila probó suerte en el 93′ con una potente volea desde fuera del área que la zaga local logró desviar a córner.
El encuentro se apagó definitivamente en el minuto 94 tras un último cabezazo flojo de Pavlović a la salida de un saque de esquina. Con esta derrota por 2-0, el Milan firma un choque gris, carente de ideas y marcado por graves concesiones defensivas en momentos clave. La expedición rossonera salen de su campo sin puntos y con la obligación urgente de corregir los desajustes atrás y recuperar la frescura física de cara a los próximos compromisos europeos.
ESTADÍSTICAS SEGUNDA PARTE

Las métricas de la segunda parte plasman la reacción del Milan con el balón, aunque sin la contundencia ni el colmillo necesarios para revertir el marcador en San Siro.
- Dominio del balón e iniciativa: El conjunto de Rubén Amorim monopolizó la pelota en la reanudación con un 66% de posesión y 308 pases completados frente a los 162 del Benfica (34%), acorralando a los locales en su campo pero pecando de falta de profundidad en tres cuartos.
- Disparos sin premio y claridad rival: A pesar de sumar 11 tiros totales, 6 saques de esquina y un valor de 0.64 xG, el Milan no registró ninguna gran ocasión clara (0), obligando a Trubin a realizar 2 atajadas. Por contra, el Benfica gestionó su renta al contragolpe con 7 tiros, 0.46 xG y la única gran ocasión del periodo (1), con la que sentenció el choque.
- Repliegue y trabajo defensivo: El desgaste luso para sostener las embestidas rossoneras quedó reflejado en las 10 entradas ganadas por la zaga encarnada (por 4 del Milan), en un segundo tiempo más trabado que se saldó con 10 faltas locales por 7 visitantes.
Un balance numérico que resume el desenlace del encuentro: un Milan volcado y dominador territorialmente pero estéril en los metros finales, ante un Benfica pragmático que supo golpear en el momento preciso para certificar el 0-2.
MI OPINIÓN
La actuación del Milan en como local ante su público deja sensaciones amargas y confirma que el equipo aún está lejos de encontrar la solidez necesaria en Europa. Regalar facilidades defensivas como la del segundo gol, donde la zaga permaneció completamente pasiva observando la segunda jugada de Kaminski, es un peaje prohibitivo a este nivel. Rubén Amorim tiene un arduo trabajo por delante para erradicar esas desconexiones puntuales que echan por tierra cualquier intento de reacción sobre el terreno de juego.
A nivel ofensivo, la segunda mitad evidenció una falta preocupante de recursos cuando el marcador se pone en contra. Salvo los chispazos individuales de Christian Pulisic desde fuera del área y la voluntad de Saelemaekers por banda, el Milan fue un equipo espeso, fatigado y sin claridad para filtrar balones entre líneas. La desconexión de los delanteros y el poco peso en la creación terminaron facilitando plácidamente la tarea defensiva de un Benfica muy cómodo.
Toca pasar página rápidamente y extraer conclusiones de este tropezón hoy para ajustar los automatismos del bloque. El margen de mejora pasa por recuperar la agresividad tras pérdida, dar mayor contundencia a los laterales y encontrar la versión dominante en la medular. Si el grupo aspira a competir con garantías en todas las frentes, la capacidad de respuesta física y mental debe subir varios peldaños a partir del próximo encuentro.
Pero el Milan deja muchas dudas sobre su juego que se encierran en sí mismos en un millar de pases con cero profundidad sin que haya nadie que aporte un poco de frescura al juego y nuevas ideas, ahí sinceramente me ha fallado Hutchinson o Moreira demasiado pegado a banda, me da que tocará de nuevo fichar en enero…