Moreira-Pulisic la fantasía del Milan

No es por la lesión de Saelemaekers ni tampoco por la necesidad de gestionar los recursos: Diego Moreira se ha ganado el puesto por méritos (reconocidos también por el propietario Cardinale en La Gazzetta) y lo mantendrá bien sujeto también en esta serie de compromisos seguidos. Como el gasto veraniego había sugerido —Moreira llegó del Estrasburgo por 50 millones—, Diego vale por dos porque puede cubrir al menos dos roles. Se vio contra el Sassuolo, cuando estuvo entre los pocos aprobados en las calificaciones del propietario: mediapunta zurdo al lado de Pulisic, en apoyo del delantero centro, o extremo a toda banda, con obligación de replegarse en defensa.

Todas pruebas superadas sobre la marcha, con la agilidad que lo caracteriza. Velocidad, dinamismo y sacrificio que, a sus 22 años, no le quitan lucidez: de hecho, fue autor de alguna chispa, incluso mientras el equipo a su alrededor tenía dificultades para encontrar espacios. Mañana será confirmado en el segundo partido europeo de la temporada; para él será el debut internacional como titular rossonero después de media hora como suplente contra el Benfica. Con el Estrasburgo ha jugado once veces en la Conference League, entre fase final y clasificación, cinco desde el inicio. De su carrera internacional también forman parte los siete partidos con Bélgica, con los últimos tres en la Nations League en los que figuraba en el once inicial.

En la izquierda Moreira ha superado a todos: también a Saelemaekers antes de la lesión. Una competencia que iba en paralelo en la selección, donde Diego ya es titular y Alexis quedó excluido de la última convocatoria. Pero también Cisse, revelación de inicio de año, Hutchinson, así como Estupiñán y Bartesaghi, si el duelo por un puesto se refiere al extremo de centrocampo y no al rol de asistente ofensivo. Por cierto, Diego es también el máximo goleador del Milan: con el último gol al Sassuolo, Rabiot lo ha alcanzado con tres, cuota que para los rossoneri representa lo más alto de la tabla.

Pero si Adrien ha necesitado 396 minutos para completar su triplete personal, a Moreira le han bastado 217: media realizadora de un gol cada 72 minutos; con Rabiot sube a un gol cada 132. En el ámbito internacional, entre club y Bélgica, Moreira todavía no ha marcado nunca. La ocasión es propicia. Pero también sería bienvenida una asistencia o un centro, cuya ausencia lamentó Amorim, para la cabeza de Ramos.

Moreira, por tanto, estará porque la idea de Amorim es siempre premiar el mérito y el estado de forma y solo después hacer cálculos pensando en los próximos desafíos: a Austria el entrenador irá con los mejores y entre ellos no puede faltar Pulisic. El Capitán América es el otro de los aprobados por Cardinale, sin que la común ciudadanía estadounidense influya. Pulisic ha demostrado sobre el campo que ya es indispensable: le han bastado dos partidos, los dos últimos de liga, contra el Lecce antes del parón y contra el Sassuolo a la vuelta. En medio, al contrario de lo habitual, Chris se quedó trabajando en Milanello, excluido de la selección de Estados Unidos precisamente por las condiciones físicas que lo habían frenado al inicio de temporada.

En las tres primeras de liga, Pulisic se había quedado siempre sentado en el banquillo. Apareció en la segunda parte contra la Lazio, determinante (con Moreira, casualmente) en la remontada rossonera desde el doble desventaja. Titular por primera vez en la temporada contra el Lecce, Chris marcó de inmediato. En Reggio Emilia fue propositivo incluso sin lograr el doblete. Su último gol en Europa es, en cambio, de enero de 2025 contra el Dinamo Zagreb. Para él la zona de competencia sigue siendo la misma: mediapunta por la derecha con amplia libertad para centrarse, siguiendo espacios y balón donde considere más oportuno: la fantasía no puede ser encarcelada. Vale para él el mismo discurso que se hizo para Moreira: se puede ser decisivo con un gol, pero también llevando al gol a un compañero, quizá Ramos.

Hacia la visita a Austria hay dos certezas: Pulisic y Moreira más otros nueve. Será Amorim quien elija después del entrenamiento de activación del día y del vuelo hacia Salzburgo: el entrenador goza de la plena confianza y del total apoyo de Cardinale y de todo el club. La propiedad está comprometida a garantizarle el apoyo necesario para construir un camino ganador, consciente de que esto requiere tiempo y unidad de propósito. Estima reiterada en la víspera de un partido europeo que hay que ganar a toda costa, por la clasificación y por la imagen, tras la melancólica derrota contra el Benfica.

EL TREMENDO AUTOGOL DE CARDINALE

Después del empate contra el Sassuolo, que dejó bastante mal sabor de boca en casa rossonera, están dando mucho que hablar las calificaciones que Gerry Cardinale quiso darle a su equipo y a algunos jugadores milanistas: el juego expresado en el Mapei Stadium no le gustó nada al propietario milanista, que también suspendió a Adrien Rabiot, es decir, el autor del único gol del Milan en el Mapei Stadium. Los únicos que se salvaron por parte del número uno de RedBird fueron, en cambio, Diego Moreira y Christian Pulisic.

Como explica esta mañana el Corriere dello Sport, estos juicios han sido un verdadero autogol de Cardinale. Criticar a Rabiot, por ejemplo, es sin duda infundado: es verdad que el francés no jugó su mejor partido contra el Sassuolo, pero de ahí a suspenderlo hay un trecho. Además, en estos días se está discutiendo también su renovación de contrato y un juicio semejante solo puede perturbar las relaciones entre las partes implicadas. Tampoco ha convencido la calificación positiva de su compatriota Pulisic, visto que de su actuación solo queda en la retina el bonito pase filtrado en el segundo tiempo para habilitar a Samuel Chukwueze. Por lo demás, el estadounidense hizo bien poco.

El único juicio que se puede compartir es el de Gonçalo Ramos, que se quedó otra vez sin marcar, pero la culpa es también de sus compañeros de equipo, que lo surten poco y mal y llenan poco el área de penalti rival, dejándolo así demasiado aislado. Por tanto, es comprensible que Cardinale, que después de años se está dejando ver mucho más al lado del Milan y esto ciertamente es una ventaja, esté insatisfecho y decepcionado por la prueba de Reggio Emilia, pero no hacía falta criticar tanto al equipo y a Ruben Amorim, el cual de todos modos goza de la confianza intacta del club de via Aldo Rossi.