Milan 0 – 2 Ferencvaros

Que el Milan en Europa parezca la versión china del Temu del club es algo digno de estudiar… ganan 3-1 al Inter pero son casi colistas con 3 puntos de 12 disputados. Jugadores que parece que no les interesa para nada esta competición y la quieren tirar por la borda, parece complicado pensar que vayan a sumar más puntos en los partidos que queden… aunque todavía hay opciones de clasificarse.

PRIMERA PARTE

El primer tiempo del encuentro en San Siro frente al Ferencváros concluye con un empate sin goles, evidenciando a un AC Milan sumamente lento, espeso y carente de movimientos eficaces sin balón. A pesar de registrar un mayor porcentaje de posesión, el dato resulta completamente engañoso, ya que el conjunto rossonero apenas ha conseguido salir de su propia mitad de campo y pisar el área rival en dos o tres ocasiones. El equipo se muestra muy por debajo de su nivel habitual tanto en la fase de posesión como en la de repliegue defensivo.

Muy diferente está siendo la actitud del Ferencváros, que salta al césped con una propuesta muy agresiva y ambiciosa, capaz de fabricar tres claras oportunidades de gol, todas protagonizadas por un incansable Joseph que pone en apuros a Torriani. El joven guardameta rossonero responde con firmeza bajo palos, resolviendo con acierto intervenciones importantes para sostener el marcador inicial. Rubén Amorim necesitará introducir variantes tácticas de inmediato para alterar el ritmo del encuentro y asegurar unos puntos que se anidan vitales.

En el plano ofensivo, las acciones locales se reducen a chispazos aislados en la recta final de este periodo de tono gris, destacando un disparo desviado de Gonçalo Ramos tras una recuperación de Musah y una ocasión clara de Cisse en el minuto 39, cuyo remate a quemarropa se marcha alto. No obstante, los constantes errores técnicos, las pérdidas peligrosas en salida y la falta general de intensidad obligan a replantear urgentemente el planteamiento táctico.

El marcador refleja un 0-0 provisional que premia la valentía y el orden del cuadro húngaro, castigando al mismo tiempo la alarmante pasividad de un Milan obligado a reaccionar. Tras cumplirse el tiempo reglamentario sin minutos de adición, los jugadores enfilaron el túnel de vestuarios bajo la necesidad imperiosa de dar un giro radical en la reanudación. La victoria en este compromiso de la fase de liga de la Europa League sigue siendo un objetivo innegociable para enderezar el rumbo europeo.

SEGUNDA PARTE

El partido en San Siro concluye con una dura y dolorosa derrota del Milan por 0-2 ante el Ferencváros, firmando una actuación muy deficiente que deja al equipo en una situación muy complicada en la Europa League. Tras una primera parte ya preocupante y sin goles, los rossoneri acusaron una falta alarmante de tensión y claridad en la reanudación, distando enormemente de la brillante versión mostrada días atrás en el derbi.

Pese a los cambios introducidos por Rubén Amorim en el intermedio con la entrada de Pulisic, Moreira y Gila, los locales se condenaron a sí mismos en el minuto 52 con un error grosero en la salida de balón: un pase atrás kamikaze de De Winter pilló desprevenido a Torriani, permitiendo que Zachariassen robara la cartera para servir el primer tanto en bandeja a Joseph. El Milan intentó reaccionar a trompicones y rozó el empate con un disparo de Hutchinson que esquivó el poste tras una buena asistencia de Ramos, pero la falta de orden defensivo volvió a pasar factura en el minuto 66, cuando un rechace en el centro del campo propició un fulgurante contragolpe de dos contra cero que Joseph culminó a placer para firmar el segundo de su cuenta particular.

Ni la rigurosidad numérica posterior —con la expulsión con roja directa de Bamidele en el minuto 77 por un codazo a Gila— sirvió para cambiar el rumbo de un encuentro nefasto. Los intentos aislados de Hutchinson, un disparo lejano de Moreira o la imprecisión final en el área de Camarda y Rabiot reflejaron la impotencia de un equipo irreconocible. El pitido final sella un tropiezo estrepitoso que complica notablemente el camino europeo del conjunto milanista.

MI OPINIÓN

La sonrojante derrota encajada ante el Ferencváros en San Siro destapa una involución preocupante y un bajón competitivo inadmisible en el seno del Milan. Pasar de la gloria en el derbi a ofrecer una imagen tan apática, lenta y desorganizada en Europa League evidencia una preocupante falta de consistencia mental y profundidad en la plantilla.

En el plano táctico e individual, los errores groseros en la salida de balón volvieron a dinamitar las opciones del equipo, regalando goles imperdonables al rival y penalizando cualquier intento de construcción. Futbolistas llamados a liderar, como Rabiot, ofrecieron una versión irreconocible y desacertada, reflejando el desconcierto generalizado que atenazó a los rossoneri durante los noventa minutos.

Las variantes introducidas por Rubén Amorim desde el banquillo apenas aportaron soluciones reales, incapaces de transformar el dominio estéril en ocasiones de auténtico peligro frente a un ordenado bloque húngaro. La fragilidad mostrada en los momentos clave y la alarmante incapacidad para reaccionar ante la adversidad complican drásticamente el futuro europeo del equipo.

Este doloroso tropiezo europea exige una autocrítica profunda, correcciones urgentes de actitud y una respuesta inmediata en el campeonato doméstico. San Siro despidió con descontento a un equipo que está obligado a recuperar la identidad, el hambre y la solidez si no quiere dilapilar la temporada antes de tiempo.