El riesgo de los 100 millones

El Milan corre el riesgo de pagar caro los altibajos de esta temporada. Para el equipo de Amorim ya ha llegado el momento de la verdad: la derrota con el Ferencváros, el tercer KO en cuatro partidos de Europa League, ha complicado terriblemente el camino continental, transformando lo que en septiembre parecía un objetivo al alcance en una persecución llena de obstáculos. Pero el problema no es solo deportivo. Porque detrás de los resultados decepcionantes en copa de Gonçalo Ramos y compañía se esconde una cuenta potencialmente muy salada, que corre el riesgo de involucrar también la próxima temporada. Entre el recorrido fallido en Europa League y la eventual tercera exclusión consecutiva de la Champions, para los rossoneri hay decenas de millones de euros en juego. Y el saldo “negativo”, al final, podría superar incluso la cuota de 100.

Empecemos por la actual Europa League. Por el momento, tras los primeros cuatro partidos de la league phase, los ingresos de los rossoneri rondan los 14,6 millones de euros, sin considerar la recaudación de taquilla de los dos partidos en casa. La clasificación directa a octavos, inicialmente individuada como objetivo mínimo, se ha transformado entretanto en una etapa de esas que terminan con el Zoncolan. Tanto es así que, tras los tres puntos en los primeros 360′, ni siquiera hacer pleno de puntos (terminando en la cuota de 15) en los últimos cuatro podría bastar: en 2024-25 para entrar entre los primeros ocho habían bastado 14 puntos y una diferencia de goles positiva; el año pasado, en cambio, hicieron falta nada menos que 16.

Y mirando el calendario se ha complicado también la persecución de los playoffs, visto que en cualquier caso podrían hacer falta 6-7 puntos, no descontados. Las cuentas son rápidas de decir: la eliminación ya en la primera fase llevaría a menores ingresos por unos 8 millones solo referidos a los octavos, entre premios UEFA y entradas. Ampliando el cuadro, visto que a inicio de temporada los rossoneri eran dados en cualquier caso entre los posibles favoritos, un camino hasta la final, quizá coronado por la conquista del trofeo, permitiría ingresos por un total de 40 millones de euros, incluso algo más. Y, además de poder levantar una copa, abriría también el camino a la clasificación a la Champions League para la próxima temporada.

Ya, la ex Copa de Europa, que el Milan ya se ha saltado durante dos anualidades consecutivas. Quedarse fuera también en la próxima complicaría ulteriormente el camino en el proyecto RedBird. También porque con 2027-28 comenzará el nuevo ciclo a nivel comercial y de derechos TV para la UEFA, con números que se prevén decididamente al alza: según lo anticipado por La Gazzetta en las últimas semanas, el efecto será el de hacer crecer el montante destinado a los equipos, que debería pasar de 2.460 millones a la cuota de 2.800 millones. Para simplificar el concepto, para los rossoneri querría decir pasar de ingresos mínimos en torno a los 40 millones hasta unos 50 millones, todo antes aún de saltar al campo. Cifra a la que añadir en torno a 10-15 millones de euros de taquilla, a la luz del hecho de que en 2024-25 en los desafíos en casa el Milan se quedó en unos 12 millones de ingresos por los partidos europeos a balance, de los cuales unos 5 solo del partido con el Liverpool.

Fallar la clasificación para el año que viene significa ver desvanecerse un cheque de 60 millones mínimos, que sin demasiadas dificultades sin embargo podrían crecer rápidamente a 70-80 millones. Un daño no desdeñable para una sociedad que en 2025-26, neto de casi 110 millones por player trading, ha registrado una facturación equivalente a unos 350 millones: lograr la Champions significaría aumentar los ingresos en más del 20% y alimentar ese círculo virtuoso ligado a la principal competición europea. Todo ello a la espera del impulso positivo que dará el nuevo acuerdo de medio billón en 10 años con Adidas (partirá en 2028). Cardinale entretanto no ha hecho faltar el apoyo económico, con los 53 millones pagados el pasado agosto para una futura ampliación de capital: un motivo más para no equivocarse, de nuevo, en el campo.

COSTACURTA: “EL DERBY NO ES SUFICIENTE”

Para ganar hace falta talento. Para ganar con continuidad hacen falta cabeza y voluntad, más fuertes aún que los músculos. Quien ha cosido en el pecho siete scudettos y alzado al cielo cinco Champions (entre otros trofeos) tiene corazón y piernas, pero sobre todo la mentalidad adecuada. Que significa afrontar todos los compromisos del mismo modo, con el mismo cuidado y el mismo espíritu de sacrificio. Todas características que Billy Costacurta, el ganador en cuestión, no ha vislumbrado ni de lejos en el último Milan de copa.

Billy, ¿cómo se pasa de la euforia del derbi al cansancio del jueves contra el Ferencváros?

“Tener la misma intensidad que contra el Inter habría sido difícil. Pero la diferencia entre un equipo que gana y uno que no lo hace, al final, está toda ahí”.

¿Quiere decir que el partido entre semana de copa debía afrontarse con la misma atención que tuvo la noche del sábado pasado?

“Sucede que cuatro días después de una hazaña como el 3-1 al Inter hay quien piensa que se ha vuelto fuerte, y es un error grave. Piensas que ya has alcanzado una posición importante, y se revela fatal. Piensas que puedes hacer las cosas con sencillez, que consigues siempre y en cualquier caso, y es un error que no puedes permitirte”.

¿Hay también ejemplos prácticos?

“Musah, que a pocos minutos del inicio del partido pierde el balón de manera superficial. Diawara, que sale con el pecho hacia adelante desde central llevando el balón y luego se lanza. Cisse, que pretende recibir el balón a los pies sin ir nunca en profundidad, y tantos otros detalles que te hacen decir que precisamente hubo superficialidad. He encuadrado a estos tres, y ciertamente no quiere decir que haya sido todo demérito suyo, pero era evidente que no habían entrado al campo con la mentalidad adecuada”.

¿Culpa, pues, de las segundas líneas?

“¿Musah una segunda línea? No diría eso. Los jóvenes han fallado, sí, pero no solo ellos. A mi juicio el peor en el campo ha sido Rabiot, y hablo de un líder, de uno de los centrocampistas más fuertes del mundo. Eso: culpas equitativamente distribuidas; mal los chicos, pero mal también quien debería ir hacia ellos y decir: ‘Espabilémonos todos’. Esto no quiere decir que ciertos jugadores deban ser suspendidos definitivamente; ciertamente lo han sido en el partido en cuestión”.

“A la espera, sin embargo, de respuestas, porque las elecciones técnicas equivocadas pueden incluso admitirse y perdonarse, pero la actitud no: debe ser siempre la adecuada y ciertamente nunca superficial. No si juegas en el Milan: lo digo como persona apegada a los colores. Repito: debes jugar siempre como si enfrente estuviera el Inter, siempre tratando de poner en dificultades al adversario. Siempre. El jueves fue evidente para todos que no sucedió”.

Cisse, a propósito. No ha celebrado la primera convocatoria con la azzurra de la mejor manera. ¿Para usted ya es de selección?

“Entiendo las elecciones del seleccionador Mancini: Roberto busca también hacer scouting. Si hay menos elección que antes, tratas de hacer crecer a alguien bajo tu guía”.

¿La mentalidad ganadora es algo entrenable?

“Claro que sí, con muchas técnicas. A un jugador puedes dejarlo fuera dos partidos y luego verificar si ha entendido. O, con otro, volver a ponerlo enseguida porque pretendes que entienda de inmediato. Y luego se puede explicar: explicar que en ese momento no estabas en la dimensión adecuada, no tenías la mentalidad adecuada”.

¿Y si no responden?

“Si tienes la posibilidad de jugar en un equipo como el Milan y no encuentras dentro de ti ganas y determinación de afrontar cada desafío como si fuera un derbi, debes quedarte en casa. O simplemente en el banquillo”.

Así dicho, ¿exculpa al entrenador?

“Amorim no habrá percibido plenamente la situación, de lo contrario ¿por qué poner en el campo un equipo así? El primer tiempo fue inadmisible. También es verdad que hay diferencia entre técnica y actitud: quizá los jugadores se entrenaron bien en los días anteriores pero luego equivocaron completamente el enfoque”.

Al contrario, ¿un ejemplo de aplicación?

“Digo Pavlovic, siempre atento, con la actitud que deben tener todos. Como titular puede ser más fácil encontrarla, pero al mismo tiempo precisamente quien tiene una ocasión debería escupir fuego, ‘arruinar’ el campo cuando es llamado en causa”.