Rúben Amorim aún no ha desembarcado físicamente en Milán, pero ya se encuentra trabajando a destajo para construir su nuevo Milan, especialmente en un contexto donde —sobre el papel— se le va a conceder la oportunidad de dictar sus directrices e indicaciones precisas en materia de mercado de fichajes. En la actualidad, la plantilla rossonera arrastra varias problemáticas severas que urge resolver de forma inmediata: faltan futbolistas clave en posiciones estructurales, el fondo de armario es demasiado corto para afrontar con garantías la doble competición (si tenemos en cuenta la larga lista de descartes) y, por si fuera poco, el futuro de varios de los mejores jugadores de la plantilla sigue sumido en la incertidumbre.
Todo este escenario debe esclarecerse cuanto antes y el club, sea cual sea la extravagante estructura deportiva elegida para gobernar los despachos, tiene la obligación ineludible de respaldar al técnico portugués con incorporaciones precisas, quirúrgicas y muy bien perfiladas. Por lo tanto, analicemos qué es lo que necesita el Milan en este mercado por encima de cualquier otra consideración.
Un delantero centro para el Milan: Una necesidad histórica
En este apartado concreto, la urgencia no es una cuestión que dependa de Amorim, de Allegri o de cualquier otro entrenador que hubiera podido sentarse en el banquillo de San Siro. Aquí nos encontramos ante la cruda realidad de un equipo cuyo último delantero centro capaz de ver puerta con regularidad e instinto asesino militó hace ya un par de años, rozaba los 40 años de edad y se llamaba Olivier Giroud. Para encontrar un precedente similar, probablemente haya que remontarse aún más atrás, a los tiempos del colombiano Carlos Bacca.
Al Milan le urge, como si de oxígeno se tratara, un delantero centro contrastado, listo para rendir desde el primer minuto y que garantice una cifra de goles segura. Esta es la base fundacional de cualquier proyecto competitivo; una premisa que demasiadas veces ha sido olvidada, ignorada o flagrantemente subestimada por la entidad rossonera en las últimas planificaciones. Ahora ya no hay margen para mirar hacia otro lado: es obligatorio aprovechar esta profunda revolución estructural para fichar un atacante serio y con el gol entre ceja y ceja.
A ser posible, esta costosa incorporación debe acometerse siguiendo escrupulosamente las indicaciones tácticas de Amorim, un técnico que demostró de lo que es capaz de destrozar cuando tuvo a sus órdenes a un perfil devastador como el de Viktor Gyökeres en Lisboa. Los primeros nombres propios en emerger durante las últimas horas, atendiendo también a las oportunidades que ofrece el mercado internacional, son los de Gonçalo Ramos y Nicolas Jackson.
Un carrilero especialista para el sistema de Amorim
Una de las adquisiciones más cruciales y determinantes del verano será, sin duda, la del carrilero de banda. Es de sobra conocido que Amorim es un técnico sumamente fiel a su dibujo táctico del 3-4-2-1. En este esquema específico, los futbolistas que marcan la diferencia y sostienen el peso del flujo ofensivo son precisamente los carrileros de largo recorrido, encargados de otorgar la máxima amplitud al terreno de juego y de dotar de profundidad y ruptura al equipo.
Actualmente, el Milan cuenta en nómina con Alexis Saelemaekers y el joven Zachary Athekame en el flanco derecho, mientras que Davide Bartesaghi y Pervis Estupiñán ocupan la banda izquierda. Partiendo de la base de que primero habrá que esclarecer quiénes de estos cuatro nombres se mantendrán finalmente en la disciplina rossonera tras el cribado, parece del todo evidente que existe la necesidad imperiosa de realizar un salto de calidad (upgrade) sustancial para incorporar, al menos, a un especialista puro que atesore las características físicas y conceptuales que exige Amorim para sus bandas.
Un defensa central de primer nivel
La tercera prioridad absoluta pasa por mejorar y apuntalar la línea defensiva. Por fortuna para el técnico luso, los integrantes de la retaguardia milanista ya están plenamente habituados a competir con una línea de tres centrales tras su etapa bajo las órdenes de Massimiliano Allegri. Sin embargo, a pesar de contar con esa ventaja táctica automatizada, se necesita incorporar a un defensor central de primer nivel internacional para elevar de forma drástica la jerarquía, la salida de balón y la caradura técnica de la retaguardia.
Como es obvio, estos tres fichajes de peso no bastarían por sí solos para rellenar todas las carencias del fondo de armario, pero constituyen, con total seguridad, los tres pilares maestros sobre los que arrancar la reconstrucción y las necesidades más acuciantes que el Milan debe satisfacer de inmediato, con la firme esperanza de que Mike Maignan, Adrien Rabiot y Christian Pulisic permanezcan firmes en sus respectivos puestos.

OBJETIVO TRINCAO: AUNQUE TIENE CIERTO COSTE
A pesar de que todavía no se ha instalado de forma permanente en Milán, Rúben Amorim ya se encuentra trabajando a pleno rendimiento en la construcción de su nuevo Milan. El próximo 13 de julio dirigirá su primera sesión de entrenamiento oficial en las instalaciones de Milanello, una fecha que aprovechará de inmediato para evaluar en primera persona a todos aquellos futbolistas que estén a su disposición —y no disfrutando de vacaciones o disputando el Mundial— y que actualmente se encuentran en una especie de limbo respecto a su futuro. El preparador luso desea verlos a todos sobre el césped para comprender con exactitud matemática cómo intervenir posteriormente en las mesas de negociación. Mientras tanto, el técnico ya ha fijado su primer gran objetivo, un auténtico pupillo personal: Francisco Trincão.
Según la información que publica en su edición de hoy el diario Corriere dello Sport, el primer nombre propio que ha puesto Amorim sobre la mesa para reactivar el mercado de fichajes del Milan es el del mediapunta y atacante portugués Francisco Trincão. Nacido en el año 1999, el futbolista milita actualmente en las filas del Sporting Club de Portugal y se encuentra concentrado en Norteamérica disputando el Mundial con la selección absoluta de Portugal.
El jugador lusitano, que atesora en su pasado una etapa en las filas del Fútbol Club Barcelona, constituía una de las piezas tácticas fundamentales e innegociables en aquel Sporting de Lisboa de ensueño comandado por Amorim. El nuevo entrenador rossonero anhela replicar de inmediato esa misma alquimia futbolística en Milanello. Trincão está considerado el futbolista ideal para encajar en la doble mediapunta, justo por detrás del delantero centro, dentro del esquema táctico 3-4-2-1 característico del técnico, donde se complementaría a la perfección con Christian Pulisic y Christopher Nkunku, quienes están destinados a permanecer en el club.
Estas son, como siempre, las notas más entusiastas y alegres de la planificación; las notas dolorosas y complejas llegan a la hora de analizar el coste de la operación. Para lograr arrancar a Trincão de la disciplina del Sporting de Lisboa, se necesitaría un desembolso mínimo de 40 millones de euros. Al menos, ese es el precio de salida inamovible que ha fijado la directiva del club lisboeta. Su última campaña bajo las órdenes de Amorim ha sido sencillamente sensacional, lo que ha provocado que su valor de mercado se haya disparado de forma notable.
En paralelo a esta negociación, el comité deportivo del Milan mantiene bajo estricto análisis otros perfiles ofensivos encima de la mesa: se monitoriza con atención la situación de Gonçalo Ramos en el caso de que este solicite formalmente abandonar el París Saint-Germain, y se vigila a Nicolas Jackson, quien ha regresado a la disciplina del Chelsea tras expirar su cesión en el Bayern de Múnich, club que optó por no ejecutar su opción de compra. Asimismo, para reforzar la medular, se rastrea a otro antiguo escudero de Amorim y viejo conocido de la Serie A: el danés Morten Hjulmand.

VUELVE A SONAR NICOLAS JACKSON
Hay ciertas historias de amor que dan rodeos inmensos y, al final, terminan por regresar: especialmente cuando se habla del mercado de fichajes del Milan. En este sentido, el nombre de Nicolas Jackson ha sido vinculado en repetidas ocasiones a la entidad rossonera; sin embargo, este año podría ser finalmente la oportunidad propicia, gracias a la alineación de una serie de factores que verdaderamente podrían hacer cruzar los caminos del delantero senegalés y del Diavolo.
En el pasado, Nicolas Jackson estuvo cerca de recalar en el Milan en más de una ocasión. Los rossoneri sondearon su fichaje cuando militaba en las filas del Villarreal, club en el que terminó de explotar futbolísticamente, pero el Chelsea se interpuso con fuerza en la operación y no hubo posibilidad alguna de competir en el plano financiero. Posteriormente, el verano pasado, cuando se fraguaba su salida del club londinense en calidad de cedido, la dirección rossonera volvió a postularse, pero las cifras económicas resultaban demasiado elevadas y terminó marchándose a préstamo al Bayern de Múnich, donde, a lo largo de esta última campaña, le ha tocado asumir un rol sumamente incómodo: ser el suplente a la sombra de Harry Kane.
Hoy, según confirma la información publicada por el diario Corriere dello Sport, el retorno de llama es real, tangible y concreto. Una serie de condiciones de mercado han madurado hasta el punto de poder propiciar su desembarco definitivo en San Siro.La condición principal que facilita la operación es que Nicolas Jackson regresará formalmente al Chelsea tras optar el Bayern de Múnich por no ejecutar su opción de compra, lo que provocará que en Londres sea considerado de inmediato un descarte de la plantilla.
Por consiguiente, es seguro que los Blues buscarán con urgencia acomodarle un nuevo destino, abriéndose con total probabilidad a una operación bajo la fórmula de cesión con opción o con obligación de compra. Este escenario es sumamente factible si se tiene en cuenta que el contrato del ariete de Senegal es oneroso y, por encima de todo, extremadamente largo: está vinculado formalmente al Chelsea hasta el año 2033.
Más allá de las condiciones contractuales, es indudable que el Milan tiene la necesidad imperiosa de incorporar a un delantero centro desde hace tiempo inmemorial, independientemente de quién se hubiera sentado finalmente en el banquillo. Jackson encaja de forma precisa en el perfil que busca Rúben Amorim, quien lo ha incluido formalmente en su lista de prioridades para el ataque junto a Gonçalo Ramos, ariete del París Saint-Germain.
Durante esta última campaña en las filas del gigante bávaro, el senegalés ha disputado un total de 34 partidos oficiales, anotando 11 goles. A todo ello hay que sumar un factor diplomático nada desdeñable: las relaciones institucionales entre el Milan y el Chelsea son históricamente excelentes, especialmente a lo largo de los últimos años de gestión.




