No pongan esa cara triste, pero sepan que esta noche podrían estar asistiendo al penúltimo partido de Luka Modrić con la selección nacional croata. Luka ha tomado la decisión firme de dejar la camiseta ajedrezada y continuar jugando únicamente a nivel de clubes… al menos, esa resolución ya está tomada. ¿Hay espacio para los arrepentimientos o las marchas atrás? Como siempre en la vida, podría pasar, pero no parece que este sea el caso en absoluto. Más bien, los próximos días van a ser los más cruciales e importantes para tomar la otra gran decisión: la de la temporada 2026-2027. Milan o no Milan, ese es el verdadero dilema. Un dilema que Modrić, en su corazón, tiene enormes deseos de resolver, pero que a día de hoy sigue completamente vivo.
Un paso a la vez; ahora mismo la prioridad absoluta es su selección. Modrić ha disputado hasta la fecha 199 partidos oficiales con la camiseta de Croacia y, efectivamente, esta noche en el encuentro frente a Panamá alcanzará la cifra redonda: 200 partidos internacionales. Para el 201, el rival será Ghana dentro de unos días.
El quid de la cuestión es que para el combinado de Croacia, tras haber encajado cuatro goles por parte de Inglaterra, no hay demasiado tiempo para celebraciones ni homenajes: toca ganar obligatoriamente, y adiós muy buenas al romanticismo. Luka cumplió los 40 años el pasado mes de septiembre y los nota en el cuerpo. Ya no es aquel niño que vivía refugiado en el Hotel Kolovare —él y su familia desplazados y hacinados en una habitación tras el estallido de las bombas— y que jugaba en el aparcamiento soñando con convertirse algún día en su ídolo, Zvone Boban.
Luka ya no puede soportar el ritmo de jugar dos veces por semana y, probablemente, si piensa en el parón internacional de octubre, le entra un escalofrío. Croacia saltará al terreno de juego el 26 de septiembre contra la República Checa, el 29 ante España, el 3 de octubre frente a Inglaterra (otra vez) y el 6 de nuevo contra España. Una carga de trabajo sobrehumana correspondiente a la Nations League. Es demasiado, hay que parar. Lo idóneo es cerrar su gloriosa etapa con la camiseta ajedrezada con la disputa de este Mundial y, tal vez, regresar el día de mañana, quién sabe con qué cargo o función.
El Milan es una historia completamente diferente. El Milan apela de lleno a elecciones y decisiones de vida. Modrić se encuentra de maravilla viviendo en Milán, muchísimo mejor de lo que él mismo llegó a imaginar en un principio (y eso que ya aterrizó siendo bastante optimista). Está plenamente asentado, su hija Ema juega en las categorías inferiores rossoneras, sus compañeros de vestuario le respetan y, por encima de todo, los tifosi le guardan un cariño descomunal. Los Balones de Oro, a fin de cuentas, siempre se han sentido como en casa en las filas del Milan.
La sociedad, incluso en mitad de esta drástica temporada de revolución interna, ya le ha hecho saber de manera oficial que vería con sumo agrado que continuara un año más recorriendo los pasillos de Milanello. Todo depende única y exclusivamente de Luka, y su voluntad inquebrantable es la de tomar la decisión definitiva tras mantener una conversación profunda y cara a cara con Rúben Amorim.
La relación y el encaje entre Modrić y Massimiliano Allegri, hace un año, era sumamente fácil de predecir. Allegri suele hacer dos cosas muy concretas con los futbolistas del perfil de Luka: se enamora perdidamente de su juego y los coloca de inmediato a llevar la manija por delante de la línea defensiva. Para el técnico livornese, el interior tiene que ser puramente físico, abarcar mucho campo y tener llegada, mientras que el organizador (playmaker) puede ser un futbolista de toque sutil y control absoluto del ritmo de juego. Con Luka a los mandos, la pizarra era sencillísima. Modrić tiene el físico que tiene, de acuerdo, pero controla los tiempos de los partidos desde que tenía apenas 10 años. Su evolución sobre el césped estuvo en perfecta sintonía con las previsiones: se erigió en un jugador clave con el balón en los pies y, muy especialmente, sin él; una fase defensiva y de sacrificio muy infravalorada durante sus primeros meses en Italia.
La historia con Amorim, por el contrario, está enteramente por escribir. Modrić tiene plenos deseos de quedarse en el Milan por una temporada más y quienes le conocen de cerca aseguran que, si se dejara guiar única y exclusivamente por su instinto primario, no habría espacio para las dudas: adelante y se firma la renovación.
El gran contratiempo radica en que el croata estaba firmemente convencido de que disputaría una última edición de la Champions League. El dinero no marca la diferencia para él a estas alturas de su carrera, y los minutos de juego garantizados tampoco. La Champions sí… e inevitablemente no habrá Champions el próximo año en San Siro. El Mundial, tarde o temprano, llegará a su fin y se apartará a un lado —Luka confía en que sea lo más tarde posible— y el Milan volverá a situarse en el epicentro absoluto de sus pensamientos.
Modrić escuchará con atención a su propio cuerpo, a su alma, a las intenciones de la directiva y a los planes de su nuevo entrenador. En ese preciso instante, un escenario claro se abrirá paso en mitad de la niebla. ¿El plan más factible y probable? Una dosificación inteligente con apariciones en partidos muy seleccionados, tal vez evitándole los viajes y desplazamientos más duros de la Europa League, y utilizándolo en ocasiones saliendo desde el banquillo durante las segundas partes, en lugar de exigirle disputar sistemáticamente los 90 minutos. Si se siente cómodo y a gusto con ese rol, seguirá adelante. En ese caso, los milanistas que andan preocupados por las turbulencias del mercado de fichajes, al menos podrán esbozar una sonrisa. O, cuando menos, una media sonrisa.

DIARIO REPORT: TODO POR PEDRO GONÇALVES
El diario portugués Record desveló en su edición de ayer una indiscreción de peso relativa a una petición muy precisa e interna realizada por Rúben Amorim a su nueva directiva rossonera. El gran objetivo del técnico para reforzar al Milan sería Pedro Gonçalves, atacante externo nacido en 1998 con el que ya trabajó con un éxito rotundo durante su laureada etapa en las filas del Sporting de Lisboa.
A sus 27 años, el futbolista luso viene de firmar una notable campaña tras registrar 15 goles en total durante la última temporada entre el campeonato doméstico, la copa nacional y la Champions League. Su vinculación contractual con la entidad de Alvalade expira en el año 2030 y, en consonancia con ello, la tasación económica que hace el club portugués de su jugador es igualmente consistente, no siendo en ningún caso inferior a los 25-30 millones de euros.
Sin embargo, existe otro detalle crucial que se debe tener muy en cuenta en esta negociación: Gonçalves es uno de los muchísimos futbolistas representados por el poderoso agente Jorge Mendes. Se da la circunstancia de que Mendes ya fue el gran protagonista en el pasado reciente al propiciar el fichaje rossonero de João Félix —otro jugador cuyos intereses tutela—, quien terminó marchándose rumbo al Al-Nassr de Arabia Saudí tras protagonizar una muy decepcionante y gris experiencia en San Siro.
Por lo tanto, no está del todo garantizado que las relaciones con la nueva propiedad del Milan —en la cual figura ahora otro portugués, Amorim, pero representado por una agencia de representación completamente distinta— vayan a ser igual de fluidas, distendidas y sencillas. De hecho, por el momento, esta indiscreción de mercado no ha encontrado confirmaciones oficiales en el entorno de Casa Milan…
LOS PERIODISTAS ESCÉPTICOS CON LA NUEVA DIRECTIVA
Una vez elegido oficialmente Rúben Amorim, en las últimas horas el Milan también ha procedido a hacer pública la que será la estructura efeutiva del organigrama societario que trabajará codo con codo al lado del director técnico portugués. Se trata de una elección que se encuentra a años luz de la que se había planificado e imaginado inicialmente en un principio, pero que, cuando menos, garantiza de forma inmediata esa operatividad burocrática que hasta este preciso momento no había permitido al club comenzar a planificar la próxima temporada con normalidad.
Sobre este espinoso asunto han debatido largo y tendido diversos analistas y líderes de opinión en las ondas de TMW Radio. A continuación, se detallan los extractos más destacados de sus intervenciones:
Massimo Orlando: “No tienen currículum en el fútbol; si fuera tifosi, no estaría tranquilo. A mí también me habría gustado ver la llegada de perfiles de la talla de Adriano Galliani o de Ralf Rangnick. La única esperanza real que nos queda a estas alturas es que estas personas nuevas que asumen el mando nos terminen por sorprender a todos de forma positiva”.
“Sin embargo, la realidad es que no tienen un currículum que los avale en este sector; de fútbol puro han masticado verdaderamente muy poco en sus carreras. Si yo fuera ahora mismo un aficionado del Milan, no estaría para nada feliz con esta situación, y desde luego tampoco estaría tranquilo”.
“Ahora bien, si contra todo pronóstico consiguen devolver al Milan a la situación de grandeza que legítimamente le corresponde por historia, entonces seremos los primeros que tendremos que ponernos en pie para aplaudirlos. A día de hoy no hay demasiada confianza depositada en ellos, pero si nos terminan desmintiendo y tapando la boca con resultados, entonces todos nos alegraremos”.
Carlo Pellegatti: “Es una apuesta de altísimo riesgo; Gardiner vive pegado al ordenador. Yo quería a Galliani, quería a Ralf Rangnick, e incluso me gustaba bastante la última solución que se había venido planteando en los medios (en referencia a Markus Krösche). En su lugar, por el contrario, ha terminado llegando una alternativa que considero de un riesgo altísimo, configurada con personajes que no tienen detrás un currículum sólido en el mundo del fútbol como sí lo tenían los otros candidatos evaluados”.
“Bobby Gardiner, por ejemplo, es única y exclusivamente un hombre de despacho, un perfil puramente de escritorio que vive metido de lleno en el ordenador y pegado a los datos. Al final, con este tipo de apuestas tan drásticas e institucionales, solo caben dos opciones posibles: o resulta que son los más listos y astutos del mundo, o bien son los más incautos e imprudentes del planeta”.
NOVEDADES DE FABRIZIO ROMANO
Durante la retransmisión de los minutos previos al encuentro entre Francia e Irak en la plataforma DAZN, el experto en el mercado de fichajes Fabrizio Romano ha analizado detalladamente los deseos de Rúben Amorim para el mercado rossonero, desgranando desde los pilares innegociables sobre los que quiere cimentar su proyecto y la situación de los futbolistas que regresan de sus cesiones, hasta las nuevas incorporaciones que se deben acometer. Estas han sido sus palabras textuales:
“Las primeras ideas del técnico hacen referencia a los futbolistas que ya forman parte de la disciplina del Milan, a la espera de que se comuniquen de forma oficial los objetivos de entrada. En estos días se están escuchando muchísimos nombres, como sucede invariablemente cada vez que llega un entrenador nuevo a un banquillo, pero en este caso concreto Amorim ya ha dejado muy claro internamente que quiere contar sí o sí con jugadores clave de la talla de Mike Maignan y Adrien Rabiot. Esto es algo que Amorim ya ha transmitido de forma directa a la dirección del club”.
“Por otra parte, existen otras cuestiones ligadas a los futbolistas que reentran en la dinámica del Milan tras sus préstamos. Por ejemplo, Yunus Musah, que no va a ser ejecutado en su opción de compra por el Atalanta, è un jugador al que Amorim quiere ver y evaluar en persona. Asimismo, Ardon Jashari es un perfil que, según las ideas que maneja el técnico, puede convertirse en un futbolista muy importante esta temporada, por lo que su deseo es verlo trabajar desde el primer día de la concentración de pretemporada”.
“Finalmente, de cara a las incorporaciones externas, será estrictamente necesario intervenir de forma decidida en el mercado: se buscará un delantero centro de garantías y, de forma prioritaria, dos ‘números 10’ (mediapuntas interiores) para situarlos justo a la espalda del atacante”.