Feliz cumpleaños, Maestro. Luka Modric cumple hoy 40 años y lo ha celebrado a su manera: con el dorsal número 190 con la selección nacional, 82 minutos en el campo, una asistencia y muchas jugadas en el 4-0 contra Montenegro, que acerca a Croacia al Mundial, que sería el quinto para su imaginativo capitán.

Lukita es tan mayor que vivió en primera persona la barbarie de la Guerra de los Balcanes, con su abuelo asesinado y su exilio forzoso. Heridas que han entristecido su mirada sin velar su inmensa visión del juego. Lukita es tan joven que, a punto de cumplir 40 años, ha hecho llorar al Bernabéu, un estadio en el que el listón lo pone Mondo Duplantis, que no podía imaginar no volver a verlo allí, sobre el césped del barrio de Chamartín. Lukita es tan joven que, con un par de jugadas, ha enamorado a la afición rossonera.

Vale, está claro: habría sido mucho mejor que Modric hubiera llegado a la Serie A en 2012, cuando pasó del Tottenham (al que había devuelto a la Champions League tras 50 años de ausencia) al Madrid. Aquella era una Casa Blanca apagada, que no ganaba la Champions desde 2002 y que con Lukita ha conseguido 6 en 11 años. El centro del campo Modric-Casemiro-Kroos tuvo la fuerza, la clase y el coraje para enfrentarse al teóricamente inalcanzable Xavi-Busquets-Iniesta. El croata fue un brillante electricista: volvió a encender las luces del Bernabéu.

Inteligencia, clase, carisma, sentido del juego y toque son las cinco primeras cualidades que nos vienen a la mente al pensar en Modric. Hay que enumerarlas sin ningún orden en particular, porque en el trabajo que el centrocampista croata lleva a cabo partido tras partido, siempre se combinan entre sí haciendo que el Bernabéu se ponga en pie continuamente.
Un estadio absurdo, que ha abucheado a Raúl y a CR7, a Zidane y a Beckham, a Vinicius y a Mbappé. Pero nunca a Lukita. Nunca. Porque el croata nunca ha faltado al respeto a lo que pide la afición blanca: compromiso, dedicación, lealtad a la causa, clase. Incluso en los días más oscuros, Lukita ha sido impecable.

Y por eso sigue jugando al más alto nivel. La guerra le arrebató sus seres queridos, su familia, su infancia y su sonrisa. Pero es como si, al mismo tiempo, le hubiera infundido la feroz determinación de seguir haciendo lo mejor que sabe hacer, lo que ha curado las heridas de un conflicto fratricida. Cuando Lukita era niño, pateaba con fuerza contra la pared para que el ruido del balón cubriera el de las granadas que explotaban no muy lejos de su refugio. Si el fútbol es redención, el fútbol no puede terminar. Por eso Luka corre, regatea, asiste, guía. Por su patria, por su equipo, pero sobre todo por sí mismo. Para seguir alejando los malos pensamientos.

De hecho, a Lukita no le gusta hablar de la guerra. Casi nunca lo ha hecho en estos años gloriosos. Tenía seis años cuando las milicias serbias mataron a su abuelo de un disparo y quemaron su casa. «Recuerdo muy bien aquellos años, pero es algo en lo que no quiero pensar. La guerra me hizo más fuerte. No es algo que quiera llevar siempre conmigo, pero tampoco es algo que quiera olvidar».
La guerra en la mente de un futbolista privilegiado, el nacionalismo grabado en su pecho: Florentino Pérez le propuso la idea de dejar Croacia para dedicarse por completo al Madrid, como había hecho el joven Kroos con Alemania. Recibió un rotundo no. La selección nacional no se abandona por ningún motivo.

Con Croacia, Modric llegó a la final del Mundial de 2018 y a la semifinal de 2022. En el primer caso ganó el Balón de Oro, el único en romper el duopolio Messi-Ronaldo que duró 12 años. Con el Madrid ha ganado 28 títulos, más que nadie. Y aún no se ha cansado del fútbol, un deporte que le ha devuelto la vida y que no quiere abandonar. Nosotros, encantados: el placer de verlo en el campo es universal.
REGRESO A LOS ENTRENAMIENTOS
Hoy se han reanudado los entrenamientos en Milanello después de que el entrenador Allegri ordenara un descanso para el domingo y el lunes. Tras los días de descanso, y a la espera del regreso gradual a Italia de los distintos internacionales, han comenzado los preparativos para el partido del domingo por la noche, a las 20:45, en San Siro contra el Bolonia de Vincenzo Italiano.
Rafael Leao, el portugués se está recuperando de la lesión en la pantorrilla que sufrió a mediados de agosto contra el Bari en la Copa Italia, y ha continuado con su trabajo personalizado según lo previsto. Christopher Nkunku, que al igual que Rafa ha trabajado en Milanello incluso en los días de descanso, ha continuado con un programa individual destinado a recuperar su mejor forma física.
Saelemaekers y De Winter, que regresaron tras sus compromisos con Bélgica, realizaron un trabajo de recuperación. Luka Modric está previsto que llegue mañana a Milanello tras los partidos disputados con Croacia. Todas las situaciones se evaluarán más seriamente a partir del jueves, cuando el entrenador Massimiliano Allegri volverá a tener al grupo al completo tras el regreso de Pulisic, Giménez, Rabiot y Maignan, los últimos en volver a Milanello.
A partir del día 11 se tendrá una visión más completa y concreta de todos y se empezará a comprender si Leao estará disponible para ser titular con el Bolonia o si comenzará el partido de la Serie A, tercera jornada 25/26, desde el banquillo.