La misión de Allegri: recuperar a Leao

Aquí estamos otra vez. Rafa Leao entra en letargo y Max Allegri se encuentra ante la enésima estrella a la que poner en vereda… Los altibajos del portugués son ya un ritual en sus seis temporadas con el Rossonero. Desde Pioli en adelante, el delantero nunca ha destacado por su continuidad y, fatalmente, el destino del equipo ha estado ligado a su rendimiento. Pero esta vez la situación parece más clara que en el pasado. En medio está el entrenador de Livorno, que en su larga carrera ya ha tenido relaciones dialécticas conflictivas con sus delanteros más destacados.

Ya en su primera experiencia en el Milan había tenido enfrentamientos con Ronaldinho y no solo con él: siempre anteponía las necesidades del equipo a todo lo demás. Y a todos. Ni que decir tiene que también hubo desavenencias con Ibra. La historia se repitió en la Juventus. En particular con Federico Chiesa y también con Dušan Vlahović, dos de sus alumnos más destacados a los que sigue teniendo cariño, a pesar de los episodios vividos juntos en Turín.

Y precisamente esta paradoja permite comprender por qué Allegri es tan exigente con sus delanteros, alternando métodos bruscos y directos con las caricias necesarias en las relaciones humanas. La clásica mezcla entre el palo y la zanahoria para gestionar a los jugadores más destacados. Y (también por eso) a los que están más bajo presión.

Es exactamente lo que está pasando con Rafa. Por supuesto, la lesión del 17 de agosto contra el Bari le ha afectado bastante. En este momento, su recuperación física no está dando los resultados esperados. A esto hay que añadir su carácter distraído. El resultado es esa media hora en el estadio con dos ocasiones claras falladas. Las protestas de Allegri en el banquillo son solo el acompañamiento de un proceso de «rehabilitación» marcado por los gritos en Milanello.

Sí, porque los testigos presenciales hablan de entrenamientos marcados por las exhortaciones del entrenador a su joya en fase de rodaje. Max le pide que pise el acelerador, pero él no siempre está a la altura de las expectativas. De ahí las reprimendas más o menos públicas que están caracterizando este momento rossonero. En definitiva, Leão ha entrado en una fase delicada.

Además, entretanto, el técnico de Livorno ha encontrado una nueva táctica que obliga al portugués a cambiar radicalmente de rumbo para asegurarse un puesto en el once inicial. Con el cambio al 3-5-2, Rafa solo ha jugado como delantero puro, si no como centrodelantero junto a Pulisic o Giménez. A juzgar por las decisiones actuales, es difícil volver a verlo desde el primer minuto en el campo, también porque, sin otros compromisos en Europa, ni siquiera es necesario hacer rotaciones.

Por lo tanto, el Milan espera un cambio brusco del jugador, incluso en verano, en el centro del mercado. ¿Sabrá Rafa reaccionar rápidamente? El riesgo para él es salir del radar del técnico, pero sobre todo perder la confianza del entorno. Un eclipse inesperado que hay que evitar a toda costa. Volviendo al pasado, tanto Chiesa como Vlahović respondieron en varias ocasiones de forma polémica a Allegri, sobre todo cuando eran sustituidos de forma sistemática o se les dejaba sistemáticamente en el banquillo. En estas decisiones hay evidentemente también una clave psicológica, la voluntad de poner a prueba el carácter de sus jugadores.

Y en este sentido, Leao debe enfrentarse a una nueva realidad. En temporadas anteriores, por ejemplo, también sufrió exclusiones punitivas. Pero a la larga siempre salió ganando. Ahora es una historia diferente. Allegri tiene una estrategia táctica que respetar y la racha ganadora de un prometedor comienzo de temporada. Y, en cualquier caso, el técnico de Livorno siempre sabe mediar, si no precisamente oscilar, en el momento adecuado. Prueba de ello es que, en verano, tanto Vlahovic como Chiesa habrían vuelto gustosamente bajo su mando. Habrá una razón para ello.