Un número de verdadero delantero centro existe: nueve, como las presencias de Santi Giménez esta temporada. Un dato que pertenece a muy pocos y que significa haber estado siempre, entre los siete partidos de liga y los dos de Copa Italia. Los otros son: Fofana, Saelemaekers, Tomori y Pavlovic. Los siempre presentes son jugadores pensados como titulares desde el verano: Fofana para dar solidez al mediocampo, Saelemaekers por su gran versatilidad, y los otros dos como referencias en defensa.
Santi, en cambio, se ha vuelto imprescindible semana tras semana, partiendo desde mucho más atrás que los demás. Ha recuperado posiciones a base de esfuerzo, generosidad y trabajo: era menos que un suplente, casi un descarte. Un delantero centro a sacrificar en el mercado a cambio de un atacante más funcional al juego rossonero. Fue Santi quien se opuso a marcharse: su desafío personal con el Milan aún no estaba ganado.
Los acontecimientos hicieron el resto: Leao cayó lesionado a mediados de agosto, y Nkunku necesitó tiempo para adaptarse a los nuevos mecanismos. Así, Giménez jugó de apoyo para Pulisic, comprometió a los defensores rivales y luchó por ganarse un espacio en el mundo rossonero. Cuando fue titular en liga, fue apreciado por su juego de equipo, aunque poco productivo en goles y asistencias. Cuando salió desde el banquillo, el domingo por la noche, conquistó en media hora el penalti del triunfo ante la Fiorentina, que luego dejó ejecutar a Leao, pese a un tímido intento de acercarse a la zona del punto de penalti.
Las casillas de goles y asistencias en Serie A siguen vacías, pero Santi llena las demás: servicio al equipo, apertura de espacios, apoyos y duelos aéreos. Un trabajo que, a su manera, lo vuelve indispensable, ya sea que empiece desde el inicio o que Allegri le confíe el rol de “rompepartidos”. Contra el Pisa, se da por hecho que jugará: ¿lo hará como titular o entrando desde el banquillo? Todo depende de… Nkunku.
Si, como parece, el francés estará disponible, Max tendrá tres atacantes listos para jugar: él, Santi y Rafa. Nkunku podría hacer de Giménez, como el domingo pasado: esperar en el banquillo para luego aprovechar su velocidad contra rivales más cansados. De este modo, Leao y Giménez jugarían juntos desde el inicio: bueno para Santi, que tendría más tiempo para intentar marcar la diferencia, y bueno para Rafa, que ha demostrado ser más determinante cuando tiene libertad para moverse y correr en velocidad, en lugar de ser un punto fijo en el área. Mejor en pareja.
Santi también es muy querido dentro del grupo (ayer, Gabbia le deseó “feliz cumpleaños, hermano” en redes sociales): tiene la actitud que le gusta a Max, entrena con máxima intensidad incluso en los días más duros. Tras su último viaje a México para disputar dos partidos con la selección, no necesitó horas extra de descanso. Del aeropuerto a Milanello, para cubrir la alarma tras las lesiones de Pulisic y Nkunku, la mitad de los delanteros del plantel. Santi empezó luego entre los suplentes, por una estrategia (exitosa) del entrenador: fueron varias las ocasiones en las que ya había estado en el banquillo la temporada pasada.
Llegó como gran refuerzo del mercado invernal de 2025 —28,5 millones más bonus pagados al Feyenoord—, y se esperaba que arrastrara al equipo de nuevo hacia la Champions. En cambio, fue arrastrado al fondo de una temporada decepcionante, terminada en el octavo puesto y sin Europa. Superado en la jerarquía ofensiva por todos sus competidores: Abraham, Jovic y Camarda. La frustración final fue la expulsión directa contra la Roma por un codazo en el pecho a Mancini.
Primera media temporada cerrada con 17 presencias y seis goles. Luego, un verano agitado por rumores de mercado y el silencio con el que Santi respondió a un nuevo comienzo, gracias a un positivo arranque de campeonato. En la Copa Italia llegaron su único gol de la temporada (ante el Lecce) y su única asistencia (ante el Bari), para Pulisic.
En el campo aún no tiene números de un verdadero goleador, pero su apego a la camiseta está demostrado: Giménez fue un pequeño hincha rossonero que de adulto ha cumplido el sueño de jugar en el equipo de su corazón. Vive en el centro de Milán junto a su esposa Fer Serrano, apasionada hincha siempre presente en la tribuna. Tiene amigos y un gran número de seguidores directamente desde México. Todos esperan la primera alegría del gol en liga.

LA SITUACIÓN DE LOS LESIONADOS
¿Ardon Jashari, protagonista de la negociación más larga del verano? ¿O Rabiot, el fichaje de último minuto? ¿O quizá un Balón de Oro como Modric, aunque tenga cuarenta años? Ninguno de los tres: la contratación más cara del último mercado fue Christopher Nkunku, de 27 años, francés, ex-Chelsea, por quien se pagaron 37 millones más bonus. Solo dos veranos antes, los blues habían previsto una inversión de 100 millones: 65 millones pagados al Leipzig para llevar al delantero a la Premier, y otros 35 en caso de ganar la Champions en los tres años siguientes.
Un triunfo al que, según los planes ingleses, podría haber contribuido el propio Nkunku. Sin embargo, un primer problema físico le impidió asentarse: 18 goles en 62 partidos en total no fueron considerados suficientes. De ahí su reciente traspaso al Milan, aunque también aquí el comienzo fue complicado. Tras disputar el Mundial de Clubes con el Chelsea, Nkunku pasó el resto del verano entrenando con los reservas del club.
Cuando llegó a Milanello, a inicios de septiembre, su estado físico no era el mejor. El regreso a la selección a mediados de octubre fue tanto feliz como desafortunado: Christo no era convocado por el seleccionador Deschamps desde hacía casi un año, y el gol que marcó a Islandia fue apenas el segundo con Francia. Pero volvió de la concentración con molestias: un golpe en el pie le impidió estar disponible contra la Fiorentina.
Ayer comenzó la semana de trabajo que terminará el viernes, con el anticipo ante el Pisa. En el programa, una sesión ligera para todos. Nkunku siguió su plan de trabajo personalizado, con respuestas positivas. Si hace unos días el problema era simplemente poder calzarse las botas, el dolor ya está casi completamente superado. Las previsiones de mitad de semana invitan al optimismo, aunque el tiempo esta vez es limitado: en 48 horas vuelve el campeonato.
Su sola presencia sería valiosa: difícil imaginarlo como titular, pero al menos su disponibilidad en el banquillo permitirá a Allegri contar con tres delanteros para afrontar el partido. Nkunku, entre las opciones de recambio, podría liberar a Giménez para que juegue desde el inicio, en pareja con Leao. La evolución se seguirá de cerca durante la semana antes de confirmar su recuperación.
Para Nkunku prevalece el optimismo; prácticamente se descarta la recuperación de Estupiñán. Rabiot, Pulisic y Jashari están previstos para regresar en el derbi de noviembre, tras el nuevo parón por selecciones. En cuanto a Loftus-Cheek, todo sigue peligrosamente en duda. A dos días del partido, su recuperación se complica: hoy será una jornada decisiva para saber más. El tiempo apremia y hay que actuar rápido: sin duda, no se le arriesgará.
En el mejor de los casos, tendría un puesto en el banquillo, mientras que el mediocampo que enfrentará al Pisa repetirá el que jugó el domingo por la noche contra la Fiorentina. Así que nuevamente Fofana y Ricci como interiores, con la dirección del incansable Modric.