La ascensión de Davide Bartesaghi

Que levante la mano quien hubiera apostado por ello. Sobre todo después de la temporada pasada. O mejor dicho, después del rendimiento que tuvieron la temporada pasada. Seis meses después de un mayo muy amargo, Davide Bartesaghi y la defensa del Milan están disfrutando de su revancha. El pasado ahora duele menos y tanto el lateral de la selección italiana sub-21 (con vistas a la selección absoluta) como el muro formado por Tomori, Gabbia y Pavlovic miran al futuro con optimismo. Se lo han ganado gracias a su rendimiento y, aunque como dice Allegri el camino es largo, saben que van por el buen camino.

Contra el Lazio se confirmó el potencial del lateral izquierdo formado en la cantera rossonera. Tras debutar en el primer equipo el 23 de septiembre de 2023 gracias a Pioli, Bartesaghi recibió una tarjeta roja en el primer partido que jugó la temporada pasada, el 27 de septiembre de 2024 en el 3-0 contra el Lecce, y el 17 de mayo, pocos días después de la derrota en la final de la Copa de Italia (vista desde el banquillo), descendió a la Serie D con el Milan Futuro al término de la eliminatoria con el Spal. Episodios negativos que podrían haberle «marcado», pero que, gracias al trabajo sobre el terreno de juego y a la confianza de Tare y Allegri, le han permitido escalar posiciones tras la marcha de Theo Hernández.

Comenzó como suplente del nuevo fichaje Estupinan, pero ahora el titular es el chico nacido en 2005, criado en Annone di Brianza y rossonero desde 2012 (primero fue delantero izquierdo, luego centrocampista). Para alegría de su madre Stefania y su padre Daniele, quien lo acompañaba en coche a los entrenamientos. Ahora aspira a ser convocado para los playoffs que la selección nacional jugará en marzo o para el Mundial. «Un sueño que debo hacer realidad siguiendo trabajando», admitió.

Mientras tanto, el Diablo le ha renovado el contrato hasta 2030 y lo mima para demostrar que el proyecto Milan Futuro, más allá de los decepcionantes resultados en el campo, está funcionando en términos de crecimiento de talentos. Kirovski, responsable del proyecto Sub-23, ha admitido: «Estamos muy contentos por Bartesaghi. El año pasado, con Milan Futuro, ha recorrido un camino importante que le ha servido para acostumbrarse a jugar contra futbolistas experimentados. Le felicitamos y le agradecemos lo que está transmitiendo a los más jóvenes: para ellos es un ejemplo de humildad y personalidad».

Y luego está la defensa, que funciona a las mil maravillas: siete partidos sin encajar goles en trece jornadas, algo que no ocurría desde la temporada 2006/07. Tomori, Gabbia y Pavlovic, que el año pasado entraban y salían de la alineación titular en la línea de cuatro debido a los errores que cometían, ahora son tres pilares en la zaga. Gabbia tiene seguridad en el campo y se ha convertido en el símbolo del milanismo hablando en el vestuario; Tomori ha demostrado su vínculo con la camiseta rechazando las ofertas tanto de la Juve como de la Premier; Pavlovic está trabajando en los lapsus que le costaron caro en 2024-25.

Maignan se ha llevado todo el protagonismo con sus paradas, pero la fase defensiva, que esos tres «cuidan» tan bien gracias también a la ayuda del resto del equipo (en siete partidos con Rabiot, cero goles encajados en jugada y uno de penalti), es sin duda uno de los secretos del equipo. ¿Cuánto mérito tiene Allegri? Mucho, sobre todo porque ahora todos saben cómo moverse en cada situación táctica.

Es decir, con el 3-5-2, el 5-4-1 o el 4-4-2. Para seguir creciendo (y alcanzar el primer objetivo, la clasificación para la próxima Champions; luego, el scudetto…), según Max, en defensa habrá que encajar pocos goles. Todavía no estamos al nivel de su BBC bianconera, clave de tantos scudetti, pero la TGP rossonera le gusta mucho.