La situación para la Supercopa de Italia

Los milanistas de 40 años en adelante, esta mañana, estarán más pálidos de lo habitual. Compréndanlos: ayer por la tarde vieron reaparecer un fantasma salido de los años noventa. Antes de la cena se habló mucho de un delantero del Milan que fue a realizar una consulta a los Países Bajos y que está valorando operarse del tobillo. Es exactamente el guion de la película que le arrebató al fútbol a Marco van Basten.

Él, el delantero apodado el Cisne, decidió someterse a una intervención quirúrgica contra la opinión de los médicos del Milan y se jugó el último tramo de su carrera. Santiago Giménez tiene un pasado muy distinto y una situación mucho menos problemática, pero se enfrenta a una decisión similar: ¿tratamiento conservador u operación? La respuesta influirá en el futuro inmediato del Milan, que vive días extraños: en defensa y en el centro del campo todo es lineal, en ataque todo es un arabesco. Hay que interpretarlo. Giménez, Leao, Nkunku: mires donde mires, las certezas son pocas.

Santiago Giménez no juega al fútbol desde la noche de Atalanta-Milan. Era el 28 de octubre, hace mes y medio. Salió del campo mirando su tobillo derecho con una expresión casi shakesperiana y, desde entonces, no ha resuelto el enigma. Sintió dolor y el 5 de noviembre publicó un mensaje en su perfil de Instagram: «Desde hace varios meses estoy jugando con una lesión en el tobillo que no me ha permitido estar al 100 % ni sentirme cómodo en el campo. Con muchas ganas de seguir ayudando al equipo, continué jugando, pero el dolor fue en aumento y llegó el momento de parar. Ahora debo recuperarme y prepararme para volver lo antes posible».

A comienzos de diciembre, sin embargo, Giménez parecía estar mejor. No sentía dolor, se entrenaba sobre el césped y planificaba su regreso. No por casualidad, Allegri decía: «El tobillo ahora está bien». Marcha atrás: no lo está. Ayer Santiago estuvo en Ámsterdam con el profesor Gino Kerkhoffs, especialista en tobillo, para una consulta. No es la primera. En los próximos días llegará una decisión, con la idea de elegir la mejor solución para recuperarse a tiempo y, sobre todo, de la mejor manera posible. No es una situación sencilla y queda por entender por qué, de repente, tras el partido de Bérgamo, el dolor se volvió insoportable.

En cualquier caso, el Milan tiene una certeza: hoy Santi no viajará con el equipo a Riad, donde el jueves se jugará la semifinal de la Supercopa contra el Napoli. Tampoco lo hará Matteo Gabbia: su rodilla izquierda sufrió una hiperextensión; no hay lesiones, pero el dolor persiste. Gabbia espera ver la semifinal en Milán y volar a Arabia para la final.

El problema es que, contra el Napoli, el Milan corre un serio riesgo de no contar ni siquiera con Rafa Leao. Ahí está el segundo elemento del rompecabezas ofensivo. Leao se lesionó en Turín el 8 de diciembre: una sobrecarga muscular en el aductor derecho. La resonancia descartó lesiones musculares, pero Rafa aún no está bien y sigue entrenándose al margen. Es muy difícil imaginar una recuperación en dos días. Vuelve a la memoria enero, cuando llegó a Riad lesionado, se perdió la semifinal contra la Juventus y entró cinco minutos después del inicio del segundo tiempo en la final contra el Inter. Fue una ola que dio la vuelta al partido, del 0-2 al 3-2 definitivo.

Sí, pero entonces, ¿quién jugará pasado mañana? El hombre del globo: Nkunku. Allegri dispone de dos delanteros puros y la idea es que jueguen juntos: Nkunku más Pulisic. En el campeonato, contra Conte, Max eligió Pulisic-Giménez, con Saelemaekers abierto a la derecha. ¿Existen alternativas? Claro: Loftus-Cheek como delantero atípico o una formación más ligera, porque Allegri en los partidos a eliminación directa sabe sorprender.

Nkunku, pase lo que pase, será fundamental para la Supercopa y para el final de 2025. El Milan lo necesita y, como los adivinos, intenta leer en el pasado las señales de un renacer: la condición física en los entrenamientos, que desde hace un par de semanas es buena; la asistencia a Bartesaghi el domingo a la hora de comer; la forma en que llegó al último balón, centrado por Estupiñán. Si anuncian un gol tras meses de sequía es imposible decirlo, pero en Riad lo saben: incluso en medio de un desierto, puede nacer una ciudad.

El jueves por la noche, en Riad (Arabia Saudí), dará comienzo la 38ª edición de la Supercopa Italiana, la tercera con el actual formato de cuatro equipos. Al igual que en las ediciones de 2023 y 2024, ganadas respectivamente por Inter y Milan, los tres partidos programados se disputarán en el estadio de la Universidad Rey Saúd (o Al-Awwal Park por razones de naming rights), recinto de la capital saudí que acoge los partidos como local del Al-Nassr de Cristiano Ronaldo.

El formato prevé dos semifinales y una final. En la primera semifinal se enfrentarán el Napoli, campeón de la Serie A 2024/2025, y el Milan, finalista de la Copa Italia la pasada temporada: la cita será el jueves por la noche a las 20:00, con el partido retransmitido en abierto por Italia 1. Con el paso al formato final four se han eliminado las prórrogas: si Napoli y Milan empatan, se decidirá directamente en la tanda de penaltis.

El mismo criterio se aplicará a la otra semifinal entre el Bologna, ganador de la Copa Italia, y el Inter, segundo clasificado en la Serie A 2024/2025, programada para el viernes 19 a las 20:00 (Italia 1). La final entre los dos equipos vencedores se disputará el lunes 22, también a las 20:00 (Italia 1). Al igual que en las semifinales, tampoco habrá prórroga en la finalísima que otorgará el trofeo: en caso de empate, serán los once metros los que decidan quién levantará el primer título de la temporada 2025/2026.