El mercado de fichajes juega a menudo su propio campeonato: grandes contrataciones que fracasan y golpes de bajo coste que resultan tener un gran impacto. En el Milan, los negocios y la clasificación han avanzado a la misma velocidad. Desde el inicio marcado por la llegada de Füllkrug, hasta el gran final entre los nervios por el “caso Mateta” y el contundente éxito sobre el Bolonia.
Gracias a las últimas incorporaciones, el equipo ha metido una marcha más para escalar a la cima: las inversiones han dado sus frutos en puntos y confianza. Pero no en todos los casos: como toda regla, hay una excepción. Si este nuevo Milan se ha renovado en mentalidad y juego, gran mérito es del estratega Allegri, quien ha revalorizado el material técnico a su disposición.
El giro de Nkunku
En la explosión de Nkunku está la insistencia del técnico: «Para quien viene de fuera puede hacer falta tiempo… Nkunku finalmente está creciendo». Tras una primera parte de la temporada en la sombra, se encendió la luz: cinco goles en los últimos seis partidos, tantos como los realizados en sus anteriores 48 encuentros entre Serie A y Premier League. Pagado 37 millones al Chelsea, ahora sí responde a las expectativas como un delantero completo y un especialista infalible desde el punto de penalti.
Los líderes
Si el aporte se mide en goles y asistencias, Rabiot es casi único: es uno de los dos centrocampistas con al menos cuatro goles y cuatro asistencias en esta Serie A (junto a Nico Paz). Además, aporta un liderazgo difícil de cuantificar. El Milan lo encontró por apenas 5 millones, un coste inversamente proporcional a su altísimo rendimiento (6,73 de media en la Gazzetta). Lo mismo ocurre con Modric: llegó gratis y lidera el campeonato con una media de 6,8.

Esperando al resto
En los últimos ocho partidos, diez goles han llegado directamente de jugadores fichados recientemente. Mandan Nkunku (5) y Rabiot (3), pero se suman los zarpazos decisivos de Füllkrug y De Winter. El alemán ha sido valioso desde el banquillo (gol de tres puntos ante el Lecce) y su opción de compra de 5 millones parece un regalo. De Winter, por su parte, ha pasado de ser una reserva poco fiable a una alternativa sólida a Tomori y Pavlovic.
Athekame destacó en Bolonia con sus centros, mientras que Allegri elogia la inteligencia táctica de Ricci. La verdadera expectación recae en Jashari: el segundo fichaje más caro (30 millones del Brujas), limitado hasta ahora por una lesión. Por último, la excepción que confirma la regla es Estupiñán: 12 presencias y un rendimiento poco convincente, lo que ha permitido al Milan “descubrir” a Bartesaghi como si fuera un nuevo fichaje (2 goles en 18 partidos).