El Milan espera el sí de Modric

Si el final será el mismo que el de Mike Maignan, lo descubriremos más o menos en tres meses y medio. No después del Mundial, sino antes de que Luka Modrić vuele al otro lado del océano con su Croacia. Si para convencer al portero y capitán de quedarse, el “Diavolo” presionó con todas sus fuerzas en los últimos meses (directivos, Allegri y su cuerpo técnico, además de sus compañeros) hasta alcanzar el objetivo, para el ex Balón de Oro no será necesario un “cerco” similar. Porque la opción para la renovación ya existe, con un salario incluso más alto (en torno a los 4,5 millones netos) en caso de participación en la Champions. La última palabra ahora corresponde a Modrić.

Dejemos de lado por un momento el gol de los tres puntos en Pisa (el segundo tras el que regaló a Allegri la victoria en la ida ante el Bolonia): lo que ha impresionado a directivos, cuerpo técnico y compañeros ha sido, una vez más, la mentalidad ganadora del croata. Tras encajar el empate, fue él quien adelantó las líneas, pidiendo al equipo que creyera hasta el final. Luka decidió sacar al Milan del barrizal en el que se había metido con una jugada de campeón: una pared larga con Ricci concluida con una vaselina de derecha. Un toque de Balón de Oro con el que confirmó tener una forma física extraordinaria y una mentalidad de fuera de serie.

El viernes por la noche, cuando regresó al vestuario al terminar la entrevista a pie de campo (con el premio de mejor jugador del partido en la mano), el número 14 fue recibido por el aplauso de sus compañeros, que lo abrazaron como ya hicieron tras el gol, a cinco minutos del 90. Modrić es ahora el jugador de más edad que ha marcado en la Serie A en jugada de acción.

Costacurta e Ibrahimović lo lograron tras cumplir los 41 años, pero ambos de penalti. Otro récord que, sin embargo, no lo exalta ni lo satisface, porque cuando dijo sí al Milan lo hizo porque consideró ganador el proyecto que el consejero delegado Furlani y el director deportivo Tare le presentaron. Estaba convencido de poder luchar por el scudetto y eso hará (en silencio) mientras la matemática se lo permita. La forma en que fue a buscar los tres puntos fue un mensaje al grupo y a la competencia: él no se rinde.

Y es precisamente en esa hambre de victorias en la que confían los directivos que, con el regreso a la Champions y el dinero que garantizará la UEFA, quieren plantear a Luka un “Diavolo” aún más competitivo. Él, naturalmente, tendría un papel central, aunque no pudiera jugar cada tres días.

El objetivo es estimular su deseo de dejar el fútbol con la camiseta del equipo de su corazón, en una ciudad en la que se siente bien y en una plantilla que pueda luchar por el título y llegar al menos a los cuartos de la Champions. El club espera una respuesta antes del Mundial y confía en un “sí”. Es difícil renunciar a este Modrić de cuarenta años solo por su documento de identidad.