La amarilla de Rabiot que preocupa

La buena noticia es que mañana vuelve Adrien. Tras cumplir la sanción recibida en el convulso final de Pisa, Rabiot está listo para situarse de nuevo en el centro del campo del Milan que desafía al Parma en San Siro. ¿Y la mala noticia entonces cuál es? La expulsión por doble amarilla en el Cetilar Arena provocó que el nombre del francés permanezca en la lista de apercibidos rossoneri.

Traducido a términos prácticos: ante la próxima tarjeta amarilla, el juez deportivo detendrá de nuevo a Adrien. Y con el derbi contra el Inter a la vuelta de la esquina —se jugará el fin de semana del 8 de marzo—, el asunto inquieta bastante a los aficionados del “Diavolo”. Porque los números son claros: hay un Milan con y un Milan sin Rabiot.

El primer indicio es sencillo: la única derrota del equipo de Massimiliano Allegri en Serie A llegó en la primera jornada contra la Cremonese, cuando el francés era aún jugador del Marsella (en pleno conflicto tras una pelea en el vestuario con Rowe). Desde su llegada a Milán pocas semanas después, Max lo alineó inmediatamente como titular y, salvo causas de fuerza mayor, nunca ha renunciado a su pupilo.

Los números son más que un indicio: en las 8 jornadas en las que el Milan no pudo contar con Adrien, el botín fue de apenas 13 puntos, con una media de 1,62 por partido. Con esa marcha, hoy el Milan sería octavo. Por suerte, en las otras 17 jornadas con Rabiot en el campo, el balance es de: 12 victorias, 5 empates y ninguna derrota. Un promedio de 2,41 puntos por partido. Si el Milan hubiera tenido a Adrien las 25 jornadas, estaría codo con codo con el Inter con unos 60-61 puntos.

El propio Allegri reconoce que este Rabiot es el mejor de siempre. Ataca, defiende, organiza, corre: un jugador total cuya ausencia se sintió contra el Como. Precisamente por esto, la doble amarilla en Pisa no gustó al club: la primera por una falta dudosa y la segunda por protestar (que incluso le costó una multa de 10.000€ al director deportivo Igli Tare por sus airadas quejas al árbitro). En el francés, Luka Modrić ha encontrado al socio perfecto: mientras uno baja a recibir y tejer la jugada, el otro lo hace todo gracias a su despliegue físico. El resultado: con los dos veteranos juntos desde el inicio, el Milan no ha perdido nunca esta temporada. No parece ser casualidad.

Recuperar a Adrien contra el Parma es un alivio, pero el dilema —si no es amonestado mañana— se presentará en una semana contra la Cremonese, justo antes del derbi: ¿Es mejor alinearlo con el riesgo de la amarilla o reservarlo para el Inter? Esta pregunta podría agitar el sueño de Allegri la próxima semana, aunque estos cálculos a veces traen mala suerte. Por ahora, el objetivo es batir al Parma para seguir creyendo en la remontada. Los siete puntos de distancia con el Inter parecen un abismo, pero en Milanello no quieren dejar de soñar. Y parafraseando al propio jugador: «con Rabiot c’est plus facile».