Se dice que el apetito viene comiendo. Y que, por lo tanto, ahora que ya se han traído a casa Gonçalo Ramos y Gila, el Milan esté destinado a volverse cada vez más goloso. En realidad, no se trata de apetito, sino de necesidad. A las personas que están cerca de él, Gerry Cardinale les transmite el mensaje tranquilizador de una plantilla que ya es fuerte y competitiva así, pero probablemente, cuando reflexiona en la intimidad de su oficina, se da cuenta de cuántas correcciones se necesitan para seguir siendo competitivos en la alta competencia. De lo contrario, el mercado de fichajes de verano de 2026 no habría comenzado con un bombazo de cien millones, destinados a aumentar.
Sí, porque el delantero centro y el defensor central —ambos buscados sobre la base de determinadas características muy precisas solicitadas por el entrenador— eran las prioridades absolutas, pero el trabajo está lejos de haber terminado (sin considerar el capítulo de salidas, que será a su manera aún más complejo). La plantilla necesita ser mejorada en cantidad y en calidad, y por lo tanto se procede a paso firme. El objetivo de Cardinale es proporcionar a Amorim el grupo más completo posible en plazos razonablemente cortos. ¿Hacia dónde apunta ahora, entonces, el radar de la via Aldo Rossi? Se pasa a la mediapunta.
Las necesidades son menos urgentes en comparación con el ataque y la defensa, pero sin duda hace falta una cara nueva. En el 3-4-2-1 de Amorim, los titulares de la cátedra son evidentemente Nkunku y Pulisic. Luego debería estar también Chukwueze, de quien Amorim habló bien en la conferencia de prensa y parece destinado a quedarse. En caso de emergencia, se pueden adaptar perfiles como Saelemaekers o Jashari, pero se trataría precisamente de adaptaciones según la ocasión. Se necesita otro mediapunta de rol y este es el motivo por el cual el club rossonero ha vuelto a dirigir sus atenciones sobre Karetsas, talento puro del Genk. Un joven de 18 años con un pie muy educado, con visión de juego y gusto por la asistencia, que tiene a sus espaldas ya más de cien partidos como profesional.
El Diavolo lo sigue desde el año pasado y, si la propiedad decide dar el golpe definitivo, es necesario hacerlo rápido porque los márgenes de crecimiento del chico son notables y el precio está destinado a aumentar. Ahora mismo se habla de unos cuarenta millones, también porque está recién renovado hasta 2029. ¿Alternativas? Can Uzun (Eintracht, estamos más o menos en las mismas cifras) y la debilidad de Ibra, Alajbegovic (Leverkusen, y aquí el precio baja).
¿Algo más? Por supuesto. Se regresa, por ejemplo, de nuevo a la defensa, donde es posible (probable) que además de Gila llegue otro central, aunque no tan estructurado e “importante”. Digamos uno como Víctor Valdepeñas, de 19 años, de la escuela del Real Madrid y actualmente en Madrid. Sin embargo, la segunda llegada potencial depende de las salidas. Tomori está sin duda en la lista de transferibles y despierta interés en algunos clubes ingleses. Luego será necesario verificar también la situación de Odogu, quien debería ser cedido a préstamo para evitarle una temporada de 17 minutos totales como la pasada.
En lo que respecta a la medular, no es una cuestión de vida o muerte. Si, como parece, Modric renovará sus promesas de matrimonio con el Diavolo, para las dos camisetas de interiores estarían él, Rabiot, Ricci y Jashari. Eventualmente se podría pensar también en este caso en la incorporación de un joven de perspectiva, pero en este momento no es una prioridad. Es más esencial la situación en los carriles exteriores. A la izquierda, ni Estupiñán ni Bartesaghi reflejan —por motivos distintos— los extremos en los que habitualmente confía Amorim.
Por Estupiñán, además, el club escuchará posibles ofertas del mercado, mientras que Bartesaghi es considerado funcional y útil tanto porque puede hacer sin problemas el tercero por la izquierda en la defensa, como por el tema de las listas de inscripción. Amorim tiene también la (fuerte) tentación de colocar a Saelemaekers en la banda izquierda, pero en ese punto sería necesario traer a Milanello a un titular para la derecha.
AYER VISITA DEL DIRECTOR DEPORTIVO DEL UDINESE
La de ayer fue una jornada muy movida en Casa Milan, que primero albergó la presentación del nuevo entrenador rossonero Rúben Amorim, contando también con la presencia del propietario milanista Gerry Cardinale, y posteriormente presenció la visita del director deportivo del Udinese, Gianluca Nani, quien poco antes se había reunido también con la cúpula de la Juventus, a la que ofreció a uno entre Solet y Atta.
Según informa esta mañana el Corriere della Sera, en la cumbre con el Diavolo el dirigente de la escuadra friulana habría hablado, en cambio, de otros dos futbolistas: a saber, el defensor de la generación de 2002 Thomas Kristensen y el delantero nacido en 1998 Keinan Davis. Tras la incorporación de Mario Gila, no es ningún secreto que el Milan pretende contratar también otro refuerzo para la línea defensiva, mientras que en la vanguardia, tras la adquisición de Gonçalo Ramos y el regreso de Francesco Camarda de su cesión, se necesita primero concretar la salida de Santiago Giménez.