En las intenciones de la directiva y el cuerpo técnico, este será un Milan eminentemente ofensivo, empeñado en dominar los partidos y conseguir los resultados buscando marcar siempre un gol más que el rival. Ante este escenario, ¿quién asumirá el peso del ataque? La responsabilidad recaerá indiscutiblemente en Gonçalo Ramos, el fichaje más caro en la historia del club rossonero.
Los goles se pagan, sobre todo cuando la demanda es alta y la oferta cada vez más reducida. El ariete portugués llega con una tarjeta de presentación de 97 goles repartidos entre sus clubes (Benfica y PSG) y la selección absoluta de Portugal. Alcanzar la cifra de los 100 tantos con apenas 25 años representa un objetivo ambicioso que el Milan respaldará para que lo certifique cuanto antes.

Ramos será el referente único en el área rival: cada fase de elaboración estará orientada a potenciar sus virtudes en el juego aéreo —como ya se apreció en el Mundial tras rematar un centro de Leão—, la potencia de su disparo y ese instinto de ariete puro para estar siempre en el lugar idóneo en el momento justo. Su presencia imponente ocupará espacios que los atacantes del año pasado (Leão y Pulisic los previstos de inicio; Giménez, Nkunku y Füllkrug los intentos fallidos a mitad de curso) no tuvieron la capacidad de abarcar. Por su parte, los jóvenes Francesco Camarda y Andrej Kostić se disputarán el rol de recambio.

Para abastecer de balones a Ramos, Amorim desplegará todo el potencial ofensivo del equipo, comenzando por quienes actuarán por detrás del punta. En esa zona destaca la ambición de Christopher Nkunku —a quien la probable salida de Rafael Leão le abrirá nuevos espacios— y, muy especialmente, el esperado retorno de Christian Pulisic.
Por el estadounidense se han pronunciado personalmente tanto el propietario Gerry Cardinale, retirándolo de forma tajante del mercado, como el propio Amorim el día de su presentación: “Pulisic es un jugador de enorme talento. Se lesionó en el Mundial y evaluaremos su evolución, pero para el fútbol italiano es perfecto. Puede marcar diferencias. Tengo ideas muy claras sobre cómo quiero verlo en el campo: con la diestra a pie cambiado en el perfil izquierdo es ideal, aunque puede actuar en ambas bandas”.

Será, en todo caso, un Milan caracterizado por la fantasía en el que sus dos mediapuntas intercambiarán espacios, posiciones y combinaciones de forma fluida. Más retrasados, en los carriles, aportarán recorrido e imprevisibilidad Alexis Saelemaekers y Samuel Chukwueze.
Chukwueze, de regreso tras su cesión en el Fulham, permanecerá en la plantilla no por falta de ofertas, sino porque encaja como pieza funcional en el nuevo dibujo táctico. En los primeros entrenamientos ha sido probado como carrilero derecho de recorrido completo, aprovechando su técnica y resistencia: “Es excelente en el uno contra uno”, subrayó Amorim. Y generar superioridad numérica en banda resulta fundamental para poner centros al área cuando cuentas con un ariete de casi 1,85 metros.
Misma premisa aplica para Saelemaekers en el carril opuesto, contando además con polivalencia para ambas bandas. “Partiendo desde la izquierda puede resultar todavía más peligroso”, explicaba el técnico portugués, quien sopesa la variante táctica de trasladar al belga de la derecha al perfil zurdo.

Las novedades alcanzarán también la gestión de los tiempos del partido, donde no siempre se podrá recurrir al talento y la lectura táctica de Luka Modrić. A la espera del anuncio oficial de su renovación, Luka mantendrá un papel protagonista dentro y fuera del campo. Cuando juegue, asumirá el timón con su clarividencia habitual; cuando no esté sobre el césped, transmitirá sus conocimientos al joven Ardon Jashari.
El entusiasmo y talento de Jashari han sido muy bien recibidos por el cuerpo técnico. Ante el interés de varios clubes durante estas semanas, la respuesta de la entidad rossonera ha sido contundente: el centrocampista no está en venta.

PRIMERA ENTREVISTA A MARIO GILA
¿Cómo va tu adaptación en Milán?
“Bien, bien, muy contento. Ya adelanté un poco mis impresiones sobre lo que significa el Milan en mi entrevista de bienvenida. Desde que llegué, en lo estrictamente futbolístico, me encuentro muy a gusto. Los chicos forman un grupo humano fantástico, se siente como una familia… También el cuerpo técnico, los utilleros, el equipo médico. Mis compañeros son excelentes y estoy enormemente feliz de estar en un club así”.
“En cuanto a la ciudad, me encuentro muy cómodo. Es verdad que no la he podido disfrutar demasiado todavía porque estoy instalado en Milanello, pero en los pocos días libres que he tenido me he sentido muy bien y tranquilo. Prácticamente ya tengo casa, así que tengo muchas ganas de vivir la ciudad y sentirla un poco mía”.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido en estos primeros días del Milan y de Amorim?
“De la entidad me ha impactado sobre todo la dimensión que transmite: es un club verdaderamente gigantesco. Las instalaciones y servicios que tiene Milanello son impresionantes, todo el mundo está hiperdisponible y estoy encantado.
“En lo futbolístico, me alegra mucho que Rúben Amorim proponga un estilo de juego muy moderno. Se trabaja muchísimo con el balón y también se hace un gran hincapié en el aspecto físico. Es una propuesta que me apasiona y creo que puedo rendir a un nivel muy alto, aunque no la haya practicado demasiado estos últimos años en la Lazio. Estoy convencido de que me hará mejorar enormemente como futbolista”.
El primer día de concentración, Amorim te apartó para mantener una larga charla… ¿Cómo fue la elección del Milan y quién te convenció para dar el paso?
“Con Amorim estuvimos hablando de nuestra manera de entender el fútbol y de los puntos que compartimos. Analizamos en profundidad su modelo de juego y cosas que yo venía haciendo con los diferentes entrenadores que he tenido. Contrastamos ideas y constatamos que tenemos una visión del fútbol idéntica; pensamos muy parecido. Me gustó mucho compartir mi perspectiva con el míster y que él me explicase su enfoque”.
“Fue en gran medida él quien me impulsó a elegir este destino. Debo decir que quizás el Milan no venía de su momento más brillante [tras la última temporada], pero precisamente por eso me atrajo: ir a equipos que ya lo están ganando todo no resulta tan estimulante. Llegar a una plaza con este hambre de crecimiento y donde la gente quiere reconstruir algo grande es un reto que me apasiona. Acepté también por ese motivo”.
En el ritiro hay muchos jóvenes. ¿Te han impresionado durante estos días?
“Se ven chavales con un potencial tremendo. Es cierto que son jóvenes, pero tienen la mentalidad lista para dar el salto de calidad. Se aprecia lo duro que trabajan por y para una plaza tan exigente como el Milan, asumiendo la responsabilidad que conlleva. Creo que esta misma temporada pueden dar ese salto y ayudarnos mucho”.
En la línea de tres centrales, ¿en qué posición te está probando el técnico y dónde te sientes más cómodo?
“Me ha probado tanto de central puro como de líbero/mando en la salida (braccetto). Las dos posiciones me gustan, aunque son muy distintas. El central de cierre requiere más posicionamiento, gestión y salida limpia de balón para estructurar al equipo y hacer coberturas cuando los centrales exteriores proyectan. Es un rol que disfruto porque me permite explotar una de mis grandes virtudes, que es la velocidad”.
“Actuando de central exterior subo mucho más, me gusta ser agresivo y desplegarme en ataque. Depende del partido: hay encuentros donde se requiere mayor control de la posesión y otros donde puedo soltarme en conducción. Cuando me entrenaba Igor Tudor jugué incluso de ‘braccetto’ por el perfil izquierdo y me sentí muy cómodo. Son funciones distintas, disfruto ambas y estoy preparado para lo que pida el míster”.
Massimiliano Allegri e Igli Tare te querían aquí en el Milan; sin embargo, ahora Allegri entrena al Nápoles y Tare ya no está en la directiva rossonera. ¿Nos puedes contar cómo se gestó todo?
“Es verdad que Allegri me quería, sería absurdo negarlo. Igli también. Las cosas se dieron así, Allegri e Igli salieron del club… Pero llegó la llamada de Rúben y sentir ese deseo tan firme de tenerme en su equipo en el Milan… eso no tiene precio. Estamos hablando de una institución gigantesca, con una historia formidable, y me lo han demostrado desde el primer minuto. Sinceramente, necesité muy poco para decidirme. Me encantó cómo me acogieron y estoy convencido de que he tomado la decisión correcta para hacer grandes cosas”.
¿Qué impresión te dio Gerry Cardinale?
“No hablé con él antes de firmar, sino justo después. El interés mutuo fue tan claro y directo que la negociación duró muy poco; no tuve ni tiempo de hablar antes porque yo tenía decidida mi llegada. Una vez estuvo todo cerrado, me escribió para decirme lo contento que estaba de tenerme aquí y que me esperaba con los brazos abiertos”.
¿Hay algún compañero con el que hayas hecho especial migas estos primeros días?
“Alguien con una personalidad que me ha impactado positivamente y que me facilitó la integración desde el primer segundo ha sido Matteo Gabbia. Es un líder capital dentro del vestuario. Luego están un par de jóvenes, Francesco Camarda y Davide Bartesaghi: paso muchísimo tiempo con ellos y me alegra mucho lo rápido que me han integrado en el grupo”.
Amorim ha declarado que busca un fútbol ofensivo y dominante. A los defensas, ¿os asusta asumir ese nivel de riesgo?
“A mí me encanta la propuesta de ir a tumba abierta al ataque, aunque eso nos deje a los defensas expuestos a situaciones complejas en el mano a mano; así es el fútbol moderno. Si mantienes una buena estructura táctica con balón, la línea defensiva puede trabajar de forma muy eficiente. El fútbol actual exige tomar riesgos atrás si quieres proponer en campo contrario”.
“Si contra un ataque de tres hombres te quedas emparejado uno contra uno, te la tienes que jugar. Es ahí donde se demuestra el valor de los futbolistas de nivel: ganando duelos individuales y resolviendo situaciones límite. Mayor vocación ofensiva no implica irresponsabilidad defensiva, pero sí es un fútbol mucho más proactivo al que debemos adaptarnos cuanto antes porque nos traerá grandes resultados”.
Conocemos bien tus virtudes, pero ¿hay algún aspecto táctico o técnico en el que debas trabajar para consolidarte en la selección absoluta?
“No tengo ningún reparo en reconocerlo: considero que soy un futbolista que, cuando entra en una dinámica muy positiva durante el partido, acumula muchísima confianza y a veces peco de gustarme demasiado o querer hacer de más. Es un factor que se moldea con la madurez: saber gestionar esos tramos en los que te sientes imbatible. La confianza condiciona enormemente el rendimiento psicológico de un jugador, por lo que debo gestionar mejor esos picos de fe en mi juego y mantener una mayor templanza. Es un aspecto en el que estoy trabajando conscientemente y sé que voy a mejorar. Eso espero”.