Fabio Capello estuvo presente en casi toda la carrera deportiva de Franco Baresi. Su voz refleja una honda emoción: «Tengo ganas de llorar. Denle un Balón de Oro a título póstumo. Franco debutó con Liedholm cuando yo jugaba en el Milan en 1976. Desde el principio fue ‘il Piscinin’, como le llamaban en las categorías inferiores, un apodo que le acompañó siempre». Incluso mientras ganaba y levantaba trofeos como capitán rossonero: «Franco era un chico fantástico. Trabajó muchísimo para convertirse en lo que fue, fue el símbolo para todos los que llegaban a jugar al Milan. Ver cómo entrenaba, cómo se comportaba, cómo estaba siempre presente y entender todo lo que te daba dentro y fuera del campo fue fundamental para el crecimiento de otros futbolistas».
Él era el símbolo del Milan y su hermano Beppe lo era del Inter. Una situación curiosa, ¿no?
«Curiosa, pero también generó un estímulo entre ellos para ser competitivos en todo momento. Los dos hermanos se querían muchísimo; eran dos personas tan buenas y correctas que no podían no quererse ni dejar de hacerse querer por los demás. Nunca hubo ni un síntoma de envidia entre ellos».
Aunque Franco ganó mucho más que su hermano…
«Coincidió en un equipo más ganador, pero los dos eran altísimo nivel y ambos llegaron a la Selección. Creo que la alegría en la familia es algo muy importante y ellos tuvieron la suerte de vivirla».
Desde el punto de vista técnico, ¿cuál era la cualidad más fuerte de Franco que quizás hoy en día ya no se encuentra en los defensas?
«Tenía una velocidad enorme, una gran intuición e inteligencia táctica. Poseía una visión de juego casi única. A nivel defensivo fue el mejor de todos en aquella época, y no solo porque jugara en un gran Milan, sino en comparación con todos los futbolistas del mundo en aquel momento».
¿Conserva alguna anécdota especial sobre Franco?
«Cuando llegó Arrigo Sacchi, a Franco no le terminaban de encajar los nuevos métodos, hubo algún problema y la Juventus apretaba para ficharle. Yo había sido su entrenador durante unos pocos partidos. Nos encontramos en un restaurante con nuestras esposas y le convencimos para que se quedase. Digamos que dudó un poco en aquella ocasión, pero su amor al Milan terminó imponiéndose».
Era una persona esquiva, poco amiga de los medios. ¿A nivel internacional estuvo algo infravalorado?
«Sí. Cuando me preguntan por los campeones más grandes a los que he entrenado, siempre nombro a dos que no recibieron los galardones que merecían: Franco Baresi y Paolo Maldini. ¿Dónde van a encontrar a dos futbolistas así, con ese valor técnico y táctico, que no hayan sido premiados? Fueron formidables; son los hombres que hicieron posibles que Sacchi y Capello tuviéramos la suerte de entrenarles».

¿Qué relación tenía Franco con Silvio Berlusconi?
«Excelente, de enorme respeto por parte del presidente hacia un futbolista que marcaba la diferencia y pesaba en cualquier situación. Franco era reservado, no le gustaba hablar y disfrutaba los momentos de alegría con el equipo. En el grupo siempre fue muy cercano, abierto, le gustaba bromear. Aunque hacia afuera pareciese un poco cerrado, y lo entiendo».
¿Cómo era con los jóvenes, con los chicos que acababan de llegar?
«Abierto a todo y a todos los que llegaban, pero lo verdaderamente importante era su ejemplo, eso era lo fundamental. Cuando hoy leo a Gabbia contar cómo vive alguien tan famoso como Modrić, diciendo que tienes que aprender continuamente de él porque se comporta con humildad y muestra siempre interés, me acuerdo de cómo era Franco. Son este tipo de campeones los que te aportan algo diferente. El ejemplo es algo esencial, se te queda grabado en la cabeza. Cuando ves a jugadores de primer nivel que son humildes y no se dan importancia ni tan siquiera después de haberlo ganado todo, que piensan que tan solo han cumplido con su deber y han hecho feliz a la gente, ahí se te tiene que quedar algo dentro».
«Lo hermoso de Franco era precisamente eso: pensar en hacer feliz a la gente, a la familia del Milan. Se me pone la piel de gallina al decirlo, pero es exactamente así. Se apaga una parte de la historia del gran Milan. El secreto de aquel Milan residía en el ejemplo que daban futbolistas que habían ganado muchísimo y no se conformaban. Y Franco era único. Sentía el orgullo de jugar por esta camiseta, por los aficionados; como capitán transmitía esas sensaciones. Si el equipo se dormía un poco, él le daba una sacudida. No quería perder jamás, esa era la fuerza que proyectaba».
¿Cuál fue para usted el mejor partido de Franco?
«Todos. Fue un capitán que transmitía en cada momento las ganas y el amor por el equipo, por el club y por la afición. Nunca estaba contento cuando no ganaba».
¿Habrá alguna vez otro jugador como él en el Milan?
«Aquí estamos hablando, como he dicho antes, de futbolistas de nivel Balón de Oro, jugadores que nacen de muy tarde en tarde. Y además son otros tiempos, otras actitudes, por desgracia hay que decirlo. Probablemente, con su carácter, Franco no habría estado mucho en las redes sociales. Ahora todo es diferente. Pero creo que merecería un premio internacional a título póstumo. Por cómo era y por cómo se comportaba».
EL PARTIDO DE DESPEDIDA DE BARESI LIBRE PARA TODOS
En el día de su fallecimiento, Mediaset ha puesto a disposición de todos los aficionados la emisión íntegra del partido de despedida del fútbol de Franco Baresi. Ocurrió el 28 de octubre de 1997 en San Siro, escenario de un encuentro de ensueño organizado para homenajear al gran Capitán del Milan tras una carrera inigualable. Pinchando en el enlace o en la foto se puede ver el partido, donde no es necesario registrarse.
Para rendirle tributo acudieron figuras de la talla de Van Basten, Gullit, Baggio, Vialli, Ancelotti, Zico, Romário y tantos otros fenómenos de un fútbol que ya no existe. Una hora y treinta y seis minutos de recuerdos, emoción y alegría. Para quienes se lo saben de memoria y para quienes lo verán por primera vez: siempre será una hermosa manera de honrar al eterno capitán rossonero.
EL EQUIPO NO PODRÁ ESTAR PRESENTE EN EL FUNERAL
La noticia del fallecimiento de Franco Baresi, símbolo indiscutible del Milan, ha conmocionado a todos en el club de via Aldo Rossi, incluida la plantilla del primer equipo dirigida por Rúben Amorim, que estos días se encuentra en Australia disputando la gira veraniega.
Ayer, con motivo de la sesión de entrenamiento, el grupo rossonero quiso rendir homenaje a su eterno Capitán con un minuto de silencio en su memoria y con su mítica camiseta colocada en el centro del círculo formado por los futbolistas, el técnico portugués y todo su cuerpo técnico. A pesar de que muchos no le conocían personalmente o habían tenido pocas oportunidades de coincidir con él en los últimos tiempos, su pérdida ha dejado una profunda huella y ayer en la concentración de Perth se respiraba una enorme conmoción y tristeza.
El martes a las 11:00 horas están previstos los funerales de Baresi en la Basílica de San Ambrosio de Milán. Tal y como explica esta mañana La Gazzetta dello Sport, con el corazón estarán todos allí, pero físicamente el equipo no podrá asistir a la misa funeral. No se trata de que los futbolistas o la expedición presente en Australia no deseen estar allí, sino de que, desde el punto de vista logístico y de los compromisos adquiridos, resulta extremadamente complejo planificar un regreso inmediato a Italia. El Milan se encuentra en la otra punta del planeta y organizar la vuelta habría sido muy difícil.
La única alternativa habría sido cancelar la gira, pero esta opción habría ocasionado gravísimos perjuicios, sobre todo a los aficionados (entradas agotadas tanto para el derbi contra el Inter en Perth como para el posterior amistoso programado contra el Chelsea en Yakarta) y, en menor medida, al propio club (existen contratos firmados con los organizadores).
Para representar al AC Milan el martes en las exequias estará en primer lugar Gerry Cardinale, quien ayer dedicó un emotivo mensaje a Baresi: “Hoy la familia ‘rossonera’ llora la pérdida del gran Franco Baresi. Durante generaciones, Franco encarnó los valores, el carácter y la excelencia que definen a este Club. Incluso a lo largo del último año, mientras afrontaba su desafío más difícil, permaneció en todo momento al lado del Milan, recordándonos en silencio lo que significa representar estos colores. El legado de Franco es inmenso y perdurará por siempre. Todo nuestro afecto y pensamiento están con su familia y con todas aquellas personas en cuyas vidas dejó una huella imborrable”.
Además del propietario de la entidad, acudirán el presidente Paolo Scaroni, otros dirigentes y numerosos empleados de Casa Milan. Por su parte, en representación del primer equipo podrían estar presentes Christian Pulisic y Santiago Giménez, quienes no han viajado a Australia con el resto del grupo y se encuentran trabajando en Milanello para recuperarse de sus respectivas lesiones.
